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Hinata sirvió el té con tranquilidad, las memorias del día anterior rondando por su mente. Al final Uchiha-san no se disculpó… Hinata meneó la cabeza ligeramente. Demo, Gaara-sama parece ser bastante posesivo con sus amigos. Un fuerte rubor tiñó las mejillas de la chica, al tiempo que esta le pasaba al Kazekage su taza.

"La salida de ayer no estuvo tan mal." Comentó el chico después de algunos sorbos, dirigiendo su mirada al jardín que le rodeaba. El salvaje jardín en el cual fueron esparcidas las cenizas de la madre de la Hyuuga. Hinata asintió, tomando más de su té. "Uzumaki Naruto ha cambiado."

Si era posible, el rubor de la chica había crecido. "N-naruto-kun… uhm, cambió M mucho – después d-de traer a… a Uchiha-san." La chica no miró al pelirrojo ni una sola vez al decir aquello.

Gaara le observó con atención. Había pasado mucho tiempo desde que la última vez que la chica había actuado de aquella manera. Interesado, el Kazekage siguió con el tema. "¿Qué le pasó?"

Hinata dejó la taza en la mesa, juntando sus manos para que éstas no temblasen. Naruto-kun dejó de ser la persona que yo conocía. "Etto – no sé bien." Hinata admiró las flores salvajes, estirando su brazo para acariciar una. "C-cuando N-naru…" su voz casi quebró, "to-kun regresó d-de la misión, había – oscurecido."

"Y todavía sientes algo por él." Comentó el Kazekage casualmente, tomando un sorbo de su té. La chica levantó su cabeza de inmediato, haciendo movimientos con sus labios, sin que ningún sonido saliese. Vaya, Kankurou tenía razón. Quizás debí de haberle hecho caso cuando me hablaba de las distintas formas en que actúan las mujeres… El Kazekage meneó la cabeza. De todas formas no hubiese sabido como actuar. Los años en los que debí de haber desarrollado una 'personalidad' los pasé convirtiéndome en un arma. Ahora es inútil.

El pelirrojo bajó la cabeza, tomando su té en silencio.

"Iie," Gaara levantó la cabeza, sin saber si la chica realmente había hablado o si era su imaginación. Hinata ocultó su rostro, de la misma manera en la que el lo estaba haciendo antes, "eso era antes." Gaara notó que sus finos dedos apretaban la taza en sus manos con una fuerza feroz. "Mi debilidad era asfixiante, y ver a aquel muchacho, aún más rechazado que yo, seguir luchando, me traía alegría. Admiraba tanto a Naruto-kun…"

La taza en su mano se rompió, los trozos y el té cayendo sobre el simple kimono de la chica. Hinata levanto la cabeza, sus ojos cargando una inmensa tristeza. "Demo…" Casi se ahogó con la palabra, "el Naruto-kun que yo admiraba ya no existe."

Las lágrimas comenzaron a correr, sin que la chica se molestase en retirarlas. Gaara le observó estoico, compartiendo su dolor en silencio.

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Encontre en mi la inspiracion para continuar un tanto n,n esto se le puede agradecer a Ellens dritter Gesang de Schubert xd