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"¿No puedes dormir?" Preguntó Gaara, observando a la chica en el tejado a su derecha. La chica asintió, saltando al techo al que se encontraba el kazekage.
"Su-supuse que estaría aquí, a-así que…" Comenzó, mirando sus manos.
Gaara le miró a los ojos – con esa mirada suya, vacía y calculadora. "¿cómo te sientes?"
Con aquello, Hinata parecía haberse congelado. "¿D-disculpe?" No era posible que el chico supiese que estaba pasando.
"Hmn, eso es lo que suelen preguntarse los amigos. Eso me lo dijo Kankuro."
Hinata sonrió levemente. "Estoy bien, Gaara-sama." Y con esto se sentó a su lado. Estuvieron en silencio por un momento, contemplando la oscuridad de la noche como les era de costumbre. "Aunque, me preocupa un poco, Gaara-sama." El chico volteó a verle, curioso.
"¿Yo… te preocupo?" repitió, un tanto sorprendido.
Hinata asintió levemente, sin atreverse a mirarle. "Gaara-sama, siempre que subo al techo está aquí. ¿Está aquí cuando no subo tambien? De eso me preocupo."
Gaara sonrió ligeramente. Cierto, la chica no sabía casi nada de él. "Yo no puedo dormir." Nunca había hablado de aquello con nadie – eso es decir, que una sensación extraña le embriagó con tan solo empezar. "Si dormía, el Shukaku en mi interior se apoderaría de mi cuerpo. Esto rigió los primeros quince años de mi vida. Hace un año y medio, fui raptado por el Akatsuki, y el alma del Shukaku fue extraída de mí. Al principio ellos pensaron que habían sacado a todo el Shukaku, pero se equivocaron – toda su chakra aún reside en mi, lo único que lograron extraer fue sus pensamientos."
Hinata le miro, algo en sus ojos mostrando tanto interés como pena. En otras palabras, el Akatsuki le buscaba para extraer también el chakra. En cuanto a la razón por la cual el chico no dormía – en la mayor parte de su vida había sido forzado a quedarse despierto, así que su cuerpo no estaba acostumbrado a dormir.
La chica juntó ambas manos en su regazo, mirándolas. "Si… si lo desea yo--" la chica se detuvo, y Gaara le tomó por la barbilla, forzándola a mirarle. Hinata cruzó los ojos con el chico, dejándolos ahí por un momento. "Byakugan. T-tu cuerpo tiene 361 tenketsus" Comenzó, con sus ojos activados. "Si volteo tu cabeza así…" la chica soltó su rostro de la mano del chico, imitándole, moviendo la cabeza de este para que ella solo viese su perfil. "…puedo ver quince puntos. Si toco cinco de estos puntos, puedo inducirte a un sueño artificial."
La verdad era que, por dentro, la chica estaba hecha un lío. Se sentía… horrible, estando tan cercana al chico. Mas temprano aquel mismo día había estado así con Neji, ¿no? El buen Neji que ahora dormía precisamente debajo de aquel tejado. Pero una cosa no estaba relacionada a la otra, ¿o si? Después de todo, Gaara jamás, jamás, le besaría. Tan solo le ayudaría a relajarse lo suficiente como para que el también fuese el buen Gaara, durmiendo debajo de aquel tejado.
Aún así, las manos le temblaron ligeramente cuando Gaara asintió y le ordenó "Hazlo." No hesitó en lo más mínimo al decirlo. El latido del corazón de Hinata aceleró al pensar en aquello.
Hinata se volteó lentamente, tratando de permanecer lo más tranquila posible. "Gaara-sama, uhm, necesito que se recueste en mi regazo." El chico así lo hizo, y si Hinata no hubiese estado tan concentrada en sus tenketsus, hubiese notado el rubor teñir sus mejillas. La chakra de la chica se acumuló en su mano derecha, y ésta coloco su mano izquierda sobre el pecho del chico. Una persona normal no podría ver lo que haría su mano, pero los ojos de Gaara eran probablemente tan finos como los del Shukaku, y podría ver cuando le tocase. Dependiendo de la confianza que tenía en la chica, podía hacer una de dos cuando fuese a tocar sus puntos – o quedarse totalmente tranquilo, o reaccionar como si le estuviesen atacando.
Combinando velocidad y suavidad, Hinata tocó los cinco puntos de los que había hablado, efectivamente noqueando al chico. Ni un solo movimiento – aparentemente la confianza del chico en ella era total. La chica no pudo evitar reír tímidamente, una suave sonrisa quedando en su rostro. En aquel momento le pareció inverosímil que unos años atrás había sentido un temor inmenso – un temor aún más profundo que el que le hacía sentir su padre- al ver a aquel chico.
Aquel chico que tranquilamente descansaba sobre su regazo, aquel que en aquellos momentos parecía tan solo un niño. Una terrible tristeza se apoderó de ella, porque sabía que él había dejado de ser un niño mucho antes que ella, que de la misma forma en que ella había sido forzada, él había sido forzado con más brutalidad a dejar atrás esa etapa.
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Gaara abrió los ojos lentamente, consciente de alguien peligrosamente cercano. Su olor parecía familiar, pero en aquel momento su mente estaba terriblemente borrosa.
No sabes quien es, aléjate. ¡Aléjate, aléjate! Le gritaba su mente. A través de la neblina que en aquel momento era su mente, Gaara tenía problemas con obedecer aquel comando. Cuando por fin pudo hacerlo, se alejó en un segundo, sus ojos registrando todo a sus alrededores.
"Ya estás despierto" Observó Hinata, sonriente, al ver como el chico parecía totalmente sorprendido. Sin duda, debía de ser extraño despertar por primera vez.
Gaara bajó un tanto la guardia, recordando los sucesos anteriores. Había dormido. Por primera vez en su vida había dormido. Una gran tranquilidad se apoderó de él, y no pudo evitar sonreír.
Acercándose de nuevo a la chica, que aún yacía mirándole con satisfacción, le ofreció su mano. Hinata la tomó, y se paró con la delicadeza de alguien que no estaba del todo despierto pero delataba su destreza.
"Hyuuga-san…" La chica le miró, su mano aún en la del chico. "Gracias."
Hinata ruborizó con rapidez, bajando la mirada. El chico también lo hizo, un tanto incómodo – después de todo, últimamente estaba experimentando cosas que le eran totalmente desconocidas.
Así permanecieron por unos momentos, tomados de la mano, ruborizados, y mirando a algún punto inexacto, hasta que la chica se tuvo que disculpar para ir a atender asuntos familiares.
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Esto tiene que compensar el anterior.
