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Hanabi se estiró con pereza. La mejor parte de las misiones sin duda era el poder dormir hasta el atardecer sin que nadie le regañase por ello. Después de todo, no tenían como regañarle – sus misiones eran perfectas, sus ataques precisos, y sus entrenamientos constantes.
Lástima que no me dejen hacerlo más a menudo. Pensó la chica, saliendo de su habitación. Caminando con la misma pereza con la cual se había estirado, los ojos de la Hyuuga chocaron con una persona que realmente no debería de estar ahí.
"¡Oi! ¡Pelirrojo!" Le llamó, sin molestarse con los formalismos. "¿No se supone que estés con Neji?"
Gaara volteó el rostro hacia la chica. "¿Dónde están las habitaciones de Hinata-san?"
Los ojos de la chica oscurecieron, su pereza desapareciendo súbitamente. "Te hice una pregunta. ¿Neji sabe que estás aquí?"
"Lo sabrá cuando salga del baño." Respondió el chico. "¿Dónde están las habitaciones de Hinata-san?" Repitió, particularmente desinteresado en cualquier otra cosa.
Hanabi semi-sonrió. "¿Por qué habría de decírtelo?" Es más divertido verte perdido.
Gaara entonces le miró profundamente. Es la segunda persona que no parece tenerme ningún tipo de miedo o respeto. La otra era, claro, Neji.
Cuando el chico no dejó de mirarla Hanabi rodó los ojos. Así no era divertido. "Sigue por este pasillo y dobla a la derecha. Sigue por un tiempo. Creo que reconocerás su habitación."
Y con eso se fue.
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"Hinata-san."
"¿Hai?" La chica se volteó, sonriente. Hacía un tiempo había llegado de un entrenamiento, y ahora terminaba de peinarse después de un reconfortante baño.
"¿Podría?" Hinata asintió ligeramente, y Mai se acercó para ayudarle con su cabello. Tomó un par de lazos violeta y con estos finalizó dos cortas trenzas que enmarcaban el rostro de la otra chica. "Hiashi-sama me dijo que yo me encargaré de su peinado en su cumpleaños. Es todo un honor."
"Iie. Mai-san, sabes que cuando estamos solas no tienes que ser tan formal."
La chica de la segunda rama se ruborizo y bajó la cabeza, pero cuando estuvo a punto de murmurar alguna disculpa alguien toco a la puerta. Hinata tan solo sonrió y fue a abrir la puerta.
No pudo evitar que su sonrisa creciese al ver al pelirrojo en su puerta, visiblemente impresionado por la cantidad de flores y plantas que había en su habitación. "Gaara-san," comenzó la chica, no tan acostumbrada al –san en el nombre del chico, "¿qué, uhm, te trae por aquí?"
"Quiere saber que harás el día de tu cumpleaños." Sonó otra voz detrás del pelirrojo.
Gaara jamás había visto a la chica tan sonrojada y avergonzada como en aquel momento. "S-supongo q-que debí d-de uhm de-decirte." Dijo ésta, mirando al suelo. Con su cabello recogido, no podía ocultarse en el.
Gaara vio la reacción de la chica con sorpresa. "Iie, Hinata, yo le cuento." Dijo Neji, tomando al Kazekage por el brazo.
Hinata levanto su cabeza ligeramente para ver a Gaara, y este le sonrió levemente. "Te visitaré luego. Tu primo no sabe hacer té."
Hinata asintió, y los chicos se voltearon para irse. "Neji-nii-san… Domo." Le oyeron al salir, pero Neji no se volteó, así que tampoco lo hizo él.
"Me encontraste rápido." Comentó Gaara en el camino a su habitación.
Neji sonrió. "Encontré a Hanabi en el camino."
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