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Vaya. Hinata no pudo evitar sorprenderse ante el gran número de personas atendiendo aquel día al complejo de los Hyuuga.

-Hinata-sama, es mejor que no dure mucho con el Byakugan activado. Las venas pueden dañar el maquillaje.-

La chica asintió, desactivando sus ojos. Se preguntaba si los miembros del consejo habían ido tras sus espaldas a hacerle propaganda a aquel evento. Probablemente.

Mai le hizo una señal para que saliera, y así lo hizo. Echó un vistazo rápido a todos los allí presentes, decidiendo que allí habían todo tipo de hombres – desde jóvenes a viejos, ricos a pobres, tiernos a atemorizantes.

Hinata no se molestó en prestarles atención. Tan solo mantuvo la vista fija en un punto indefinido, manteniendo sus facciones en un gesto sereno. A penas notaba la cantidad de dinero que aquellas personas estaban dispuestas a gastar en una noche con ella. Las apuestas subían y subían, de forma casi inmediata.

Después de media hora, parecían haber llegado a un resultado satisfactorio. "¿Nadie más piensa poner una suma?" Preguntó su padre en un tono tan muerto que Hinata podía apostar que los otros miembros del consejo le estaban mirando con ojos asesinos. Su padre continuó hablando, pero no llamó su atención hasta que empezó el conteo final. "Al señor Takeshi a la una… Al señor Takeshi a las dos…"

"Yo le agrego un treinta porciento a su suma." Sonó una voz que la chica no esperaba oír. Fue increíblemente difícil mantener su estado sereno en aquel momento, no mirarlo.

"… a las tres. Esta noche con Hyuuga Hinata será para el Kazekage-dono."

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Gaara miró a la chica, que a su vez le miraba a él. "No tenías que hacerlo…" Comenzó Hinata, sin saber como continuar.

"Iie. Valía la pena."

"Demo… todo ese dinero…"

Gaara sonrió melancólicamente. "Heredé el dinero de mi padre en su totalidad. Este, a su vez, se había hecho del dinero de mi madre. Un uno por ciento de cada misión que se cumple va al Kage. Yo no necesito armas, y el consejo de la villa se hace cargo del alimento. No tenía en que gastarlo de todas formas."

La chica bajó los ojos, confundida. Cuando levantó la cabeza, se aproximó al chico, y colocó su mano derecha en la mejilla de éste. Planeaba acercarse más, pero Gaara le detuvo.

En aquel momento se sentía raro, teniéndola tan cerca. Podía oír los latidos de su propio corazón. Sin embargo, se limitó a tomar la mano de la Hyuuga y removerla de su mejilla. "No lo entiendes." Y en sus ojos podía ver que era cierto que no lo hacía. "Todo ese dinero… no lo gasté para comprar tu virginidad."

Si era posible, los ojos de la chica se mostraron más confusos aún. Gaara bajó la mano de la chica, juntándola con la otra en el regazo de Hinata. "Lo que compré fue tu libertad."

Fue en aquel momento que Hinata quebró.

Gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas, y la chica llevó la mano que Gaara no sujetaba a su rostro para tratar de esconderlas, de remover su existencia. "L-lo siento…" murmuró, a penas comprensible, "s-soy u-un desastre… siempre llorando… d-debes de creer q-que… s-s-s-soy un-na idiota…"

"No lo creo." Afirmó el chico, con su tono normal, pero Hinata no podía parar de llorar. Lo que había hecho por ella era simplemente así de hermoso. El cuerpo de la chica temblaba ligeramente, mientras sus ojos continuaban lloviendo lágrimas. Continuaba escondiendo su rostro de él, porque no se lo merecía.

No, no merecía aquel gesto tan desinteresado. "Yo… no he llorado desde el día en que mi tío murió. Tampoco había sentido variación alguna en mis emociones, hasta hace algunos días. Para alguien como yo… es admirable poseer sentimientos tan fuertes."

Hinata levantó la cabeza con lentitud, sus lágrimas olvidadas, tratando de decidir si aquello era verdad. Un gran dolor se apoderó de su garganta, y las lágrimas corrieron con más fuerza que con anterioridad, pero la chica simplemente limpió su mano con el costoso kimono como si fuese cosa de todos los días.

Volvió a acariciar la mejilla del chico, aunque con la mano izquierda. "Ya te dije que no tienes que…"

"Iie." Le interrumpió la chica, su mano derecha sujetando con fuerza la del chico. "Quiero hacerlo."

Los latidos el corazón de Gaara aumentaron su velocidad al tiempo que la distancia entre el y la chica se acortaba.

Aquel era el primer beso que jamás le habían dado a Sabaku no Gaara. Era, también, el más inolvidable.

Fue suave, tentativo, tímido, aunque tan solo al principio. La mano libre del chico también comenzó con acariciar la mejilla de la chica, porque no sabía que más hacer.

Después de eso las piezas de ropa fueron cayendo una a una. Aquella había sido la primera vez de ambos, llena de incertidumbre y vergüenza, pero aún así Gaara la hizo suya. Una y otra, y otra vez.

Aquello no era parecido a lo que Hinata había esperado. Los ojos que esperaba estuviesen llenos de perversión y deseo de abuso, estaban llenos de un hambre inusual – hambre por el calor de su cuerpo. Las manos que creía serían egoístas y preparadas resultaron ser tiernas y gentiles.

Hinata descubrió que tan solo quería ser suya. Suya y de nadie más, una y otra y otra vez.

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Hmn, creo que publicaré el ultimo chap en Navidad.