Volverte a ver
Hermione regresaba hoy. Ron estaba muy nervioso, se había levantado muy temprano y se llevó todo el día de un lado para otro… en cualquier momento de la tarde ella se aparecería.
De pronto se oyó un chasquido en la cocina, y Ron escuchó lo gritos de toda la familia, la cual estaba recibiendo a Hermione.
Cuando entró, la encontró hablando con su madre, que no dejaba de preguntarle si había estado bien, si no le había ocurrido nada…
Hermione notó que Ron la observaba, se giró y allí estaba él en el marco de la puerta.
Ron se acercó bajo la atenta mirada de toda la familia, se comenzó a sonrojar y saludó a Hermione con un beso en la mejilla.
-¿Cómo estás Hermione?
-Bien, un poco cansada pero bueno… necesitaba de veras estar con mis padres.
-Me alegro.
-Bueno y ahora que ya ha llegado Hermione, vamos a cenar – dijo la señora Weasley señalando la mesa.
Todos comieron mientras charlaban y reían, aunque Hermione parecía un poco decaída pues no hablaba mucho. En cuanto terminaron de cenar, se levantaron y ayudaron a Molly a recoger la mesa.
-Voy a salir un poco, necesito aire fresco – dijo Hermione cuando acabó de quitar la mesa. A continuación, salió en dirección al jardín.
-¿Dónde crees que vas Ron? – dijo su madre cuando él se disponía a seguirla- Ayúdame a lavar los platos.
Ron vió como Hermione se alejaba y fue a ayudar a su madre con resignación. Cuando terminó subió a su habitación para coger a una manta. Rápidamente se reunió con Hermione.
-Hermione, hace frío ¿no crees? – dijo mientras posaba la manta sobre sus hombros.
-Gracias Ron, la verdad es que sí, pero ahora ya estoy mucho mejor – dijo con una pequeña sonrisa.
-¿Qué te ocurre?
-A mi nada….
-Venga Hermione, hace tiempo que nos conocemos y sé que te sucede algo.
-Es que, de verdad, no dejo de darle vueltas a lo que voy a hacer con mi vida, no sé si puedo seguir estudiando, no sé dónde trabajar… No sé, antes Harry me dijo que Kingsley le había ofrecido estudiar para auror sin la necesidad de acabar Hogwarts, pero ¿y qué haremos nosotros?
-Bueno, este… Hermione, yo… siento decírtelo, pero tengo trabajo. Estoy trabajando con George en la tienda.
-Oh, vaya. Me alegro por ti Ron, de verdad.
De pronto vieron que algo se acercaba, una lechuza venía volando hacia ellos. Se posó en el brazo de Ron y le dio una carta a Hermione.
-¡Vaya! Parece una carta del Ministerio de Magia, corre Hermione, ábrela – dijo Ron mientras la lechuza se iba.
-Si, eso parece. Seguramente me dirá que tengo que terminar mis estudios…:
"Estimada Señorita Granger:
El Ministerio de Magia se complace en informarle que usted tiene un puesto reservado en el Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas. El ministerio ha decidido que usted es la indicada para el puesto, tras ver los logros que ha alcanzado durante el presente año, demostrando su valía como gran bruja. Ni que decir tiene, que el Ministro está al tanto de sus esfuerzos en ayudar a los Elfos Domésticos, por eso se le ha asignado en este departamento. Enhorabuena.
Postdata: deberá presentarse mañana ante el ministro de magia para regular su contratación"
Hermione se quedó mirando el sobre con la boca abierta, Ron sólo la observaba con una sonrisa de oreja a oreja.
-No puedo creerlo Ron – dijo abrazándose a él- Es increíble, parece que la suerte ha vuelto de mi lado.
-No sabes cuánto me alegro, además eso te va a encantar, podrás seguir con tus cosas sobre los elfos y el pedo y …
-No es pedo, es P.E. D.D.O… ¿cuánto lo vas a aprender? – dijo severamente.
-Anda no te enfades, además tengo una cosas para ti…
-¿Para mí¿De qué se trata?
Ron rebuscó en uno de sus bolsillos y sacó una pequeña cajita. Hermione lo miró sorprendida y no sabía si reir o llorar.
-Abrela, por favor, espero que te guste- dijo Ron muy colorado.
Hermione tomó la cajita con las manos temblorosas, cuando la abrió se encontró en ella un anillo. Eso era más de lo que ella jamás habría esperado. Se quedó observandolo muy seria.
-No te gusta. Si es que yo lo sabía, sabía que no era adecuado y que no te iba a gustar, se lo dije a Ginny pero ella insistió en que trajera este y yo..
-No Ron, si me encanta, es solo que no lo esperaba – comentó mientras poco a poco una amplia sonrisa aparecía en su rostro.
Ron no sabía que hacer, aunque llevaba todo un mes ensayándolo las palabras no salían de su boca y ella estaba notando su nerviosismo.
-Bueno Hermione, yo… te preguntaras ¿no?, mmm, que por qué te lo he comprado. Pues yo, no se, sólo si tu quieres. Bueno yo también quiero, no vayas a pensar que no, que no lo hago por compromiso. Yo lo hago de corazón, pero que...
-Ron, no te pongas así, a ver tranquilo¿qué es lo que sucede?
-Hermione – respiró profundamente mientras cerraba los ojos- ¿quieressalirconmigo? – esto lo dijo tan rápidamente que no se le entendió ni una palabra.
-¿Qué? Lo siento pero no te he entendido - dijo Hermione riéndose.
Ron respiró tan profundamente que casi se marea y al final sacó fuerzas para decir:
-¿Quieres ser mi novia, Hemione?
Ella sólo lo miraba a él, después al regalo que le había hecho y otra vez a él.
-Hermione, por favor, contestame ya…
-Si- dijo ella tímidamente.
-¡¿Qué?!
-Que si Ron, acepto ser tu novia.
Ron sonrió enormemente. Cogió el anillo de la caja y lo colocó suavemente en el dedo de Hermione. Ambos sostuvieron la mirada del otro y comenzaron a acercarse. Ron rodeó a Hermione por la cintura, mientras ella posaba los brazos en el cuello de él.
-Te quiero – susurraron ambos a la vez.
Sus labios se rozaron y se sumieron en un beso lleno de amor, un beso delicado, un beso que querían repetir todos los días de sus vidas.
Mientras, la familia Weasley observaba toda la escena de la ventana, excepto Molly que llegó en ese momento.
-¿Qué está pasando ahí que estáis todos concentrados? – dijo mientras se abría paso hacia la ventana. Cuando vio lo que sucedía en el jardín, unas lágrimas salieron de sus ojos y sólo dijo – Ron y Hermione, por fin, que feliz soy, siempre supe que esto pasaría.
-Venga Molly, no llores, todos estamos muy felices.
-Lo sé, lo sé – de pronto la señora Weasley se dio cuenta de algo- Pero, que ¿hacéis todos aquí? Fuera, fuera, dejadlos solos¿no sabéis lo que es la intimidad?
-Eres una aguafiestas mamá – comentó George mientras todos se fueron dispersando.
Antes de salir, ella volvió a mirar hacia el jardín, y sonrió cómo hacía un mes que no lo hacía. Sabía que ambos serían felices por mucho tiempo.
Espero que les haya gustado. En el próximo capítulo será el primer aniversario de Ron y Hermione
