Capítulo 8: Inolvidable
El tiempo había pasado como un suspiro desde el día de la declaración de Harry. Cinco meses de puro ajetreo, muchas cosas que hacer en muy poco tiempo. Suerte que Hermione y Ron los habían ayudado con la reparación de Grimmauld Place si no, todo hubiese sido un desastre. Pero ahí estaba ella sentada frente al espejo con la mirada perdida y una gran sonrisa en la cara. De vez en cuando conseguía escuchar las voces de Fleur y Hermione, que la estaban ayudando a arreglarse.
-Entonces el pelo azul, ¿veggdad?, te hagga contgaste con el blanco-dijo Fleur mientras paraba de hacer hechizos en el pelo de Ginny.
-Claro que sí, por supuesto- contestó distraída.
-¡¡Ginny!! – gritó Fleur haciéndola despertar de su ensimismamiento- Llevo una hogga intentado que me escuches.
-Lo siento, estaba pensando ¿Qué ocurre?
-Que si quiegges las puntas onduladas o lisas – comentó cogiendo de nuevo su varita.
-No lo sé… ¿tú que opines Hermione? – dijo girándose para ver a su amiga, la cuál estaba en una esquina de la habitación.
-Lisas porque onduladas las llevo yo y no quiero que eclipses el maravilloso peinado que acaba de hacerme Fleur – comentó burlándose de ella- No en serio, las dos formas te sientan bien.
-Pues entonces como quieras Fleur, tú eres mejor en esto.
-De acuegdo cuñada.
Tras un rato en que Fleur estuvo lanzando hechizos consiguió encontrar el peinado: un semirrecogido adornado con pequeñas flores blancas que le sentaba muy bien a Ginny. Estaba radiante, ya sólo faltaban los pendientes y el collar que Hermione le había regalado para ese día. Se levantó de la silla cuando estuvo lista dejando ver el hermoso vestido que llevaba: tenía un blanco reluciente, las mangas llegaban hasta el codo pero aún así tenía frío ,pareciera que el invierno no quería despedirse, y la falda comenzaba a abrirse a la altura de sus caderas.
-Te ves estupenda, fantástica. Cuando tu madrge te vea seguggo que comienza a llorar.
-¿Pod que la abuela Molly lloda mami? –dijo una pequeña de cabellos plateados mientras tiraba del vestido de su madre.
-Pogque está muy contenta porgque la tía Ginny se casa.
-Pues yo un día me casade con Teddy- dijo la pequeña haciendo reir a las tres mujeres – y mi vestido sedá como el de la tía Ginny- dijo acercándose a su tía y abrazándola.
-No te preocupes Victorie, yo guardaré este para ti – contestó Ginny enternecida dándole un beso en la mejilla- porque eres mi sobrina preferida.
-¡Clado! Si no tienes más tita- dijo Victorie muy convencida.
-Para tener tres años eres demasiado espabilada –rió Hermione mirándola con dulzura.
-No tía Hedmione, sólo pienso un poquito. Yo no soy como mi tío Don – el último comentario de la pequeña provocó una carcajada general que logró que todas se relajaran un poco antes del gran momento.
…
-Harry me estás poniendo nervioso-dijo Ron con fastidio- acabaras haciendo un surco en el suelo.
-Ya te quisiera ver yo en mi lugar, amigo. Tengo miedo a que todo salga mal.
-¿Eres idiota?- preguntó Ron incrédulo- ¿crees que después de más de cuatro años Ginny se va a echar para atrás? Por favor… no seas ridículo.
-Sabes, el día que tú te cases te recordaré esta conversación, ya lo verás.
-Si ya, claro. Lo que tienes que hacer es ir ya para el jardín, que es tradición que el novio llegue antes y al final llega antes ella.
A Harry le comenzaron a sudar las manos, ya no había vuelta atrás. Lentamente salieron de la habitación y en los pies de la escalera los estaba esperando la señora Weasley,que estaba muy elegante.
-¡Ya era hora! – suspiró la señora Weasley mientras se agarraba al brazo de Harry- Vamos tarde Harry, date prisa.
Los tres se dirigieron al jardín mientras todos los invitados ocupaban sus sitios, algunos se levantaban para felicitar al novio. Harry se sentía más seguro con Molly a su lado, le había pedido a ella que fuera su madrina pues era como su madre. El señor Weasley esperaba en la puerta de la casa a Ginny para acompañarla hasta el altar.
De pronto vio como todos los invitados se levantaban. Miró a lo lejos y allí la vio: parecía acabada de salir de un cuento, estaba preciosa, llevaba mucho tiempo soñando con este momento y la verdad, la realidad superaba la ficción. Observó como ella se iba acercando cogida del brazo de su padre y con Victorie acompañándolos, todos con una sonrisa radiante. Pensó en todo lo que juntos habían pasado para llegar a ese momento, que todo lo bueno que habían vivido como pareja y ahora vivirían como matrimonio eclipsaba todo lo malo del pasado.
La ceremonia fue muy bonita y amena, la señora Weasley no paraba de llorar y Hermione estaba también muy emocionada. Cuando llegó el intercambio de alianzas y el famoso "puedes besar a la novia", todos aplaudieron y ellos se besaron demostrando ante todos el amor que sentían.
Más tarde las sillas y el altar desaparecieron dejando paso a amplias mesas en la que los invitados comenzaron a sentarse para recibir la comida.
Todos los compañeros de Hogwarts de la pareja estaban allí con sus respectivas parejas en una gran mesa en la que todos rememoraban los años que juntos habían vivido.
En la mesa de los Weasleys todo era alegría, parecía que los duros años que habían vivido ya habían quedado atrás.
-¡Victorie! ¿Quieres dejar a tu tío tranquilo? Ven aquí con tu madre y conmigo – dijo Bill severamente.
-No quiedo, el tío Don es mío y yo quiedo con él- dijo ella con cara de pena.
-Venga Bill, no seas aguafiestas – dijo Ron fastidiado- Ella se queda aquí conmigo, ¿verdad Victorie?
-¡Siiii!-grito ella emocionada- Tito Don, tú edes mi tío favorito. Pero no se lo digas a nadie – dijo la niña en su oído.
-Yo a ti te quiero más que a nadie. Qué no se entere la tía Hermione, ¿de acuerdo? –dijo él muy serio.
-¡¡¡Teddy!!!- gritó la niña soltándose de los brazos de su tío- adiós tío Don.
-Vaya, creo que te han dado plantón – dijo Hermione mientras reía.
-Eso parece- sonrío él, mientras miraba como su sobrina se alejaba– esa niña me encanta.
-Se te ve tan mono, cuando estás con Victorie…-dijo Hermione- Se te cae bastante la baba con ella. No quiero ni pensar cuándo tengas hijos…
Ron se quedó pensando en eso. Hijos… casi no se había imaginado en esa situación. Pero los quería y más si eran de Hermione. Pero aún era pronto para eso.
-¡Pues imagínate! Si salen como su madre, estarás todo el día recogiendo mis babas.
-Vamos a bailar Ron – dijo Hermione aún riéndose y algo colorada- antes de que Victorie se de cuenta y te robe para que bailes con ella.
Ambos salieron a bailar acompañados de la mayoría de la familia y de los novios, los cuáles no podían ocultar su felicidad. Hermione recordó la boda de Fleur y Bill, le parecía que fue hace poco tiempo y habían pasado ya cinco años. Cerró los ojos y recordó cuando bailó con Ron en la boda ¡Estaba tan nerviosa! Y ahora ahí estaba: era su novia, más de cuatro años viviendo en un sueño, con sus subidas y bajadas como toda relación, pero en general era lo mejor que le había pasado. Jamás hubiera imaginado este futuro para ella, menos aún en séptimo año cuando la muerte rondaba cerca de ellos. Una lágrima surcó su mejilla, una lágrima por los buenos y malos momentos que habían vivido…
