HOLA A TODOS!!!

Como andan? espero que bien...

Lamento estar tardando tanto actualizar es que en este tiempo estube llena de examenes y no tuve tiempo para seguir con la historia...

por suerte ya los termine asi que aqui estoy con un nuevo capitulo... les adelanto que el capitulo que viene va a desatgrandes emociones en nuestros protagonistas y les recomiendo que no se lo pierdan!

Me encantan los rewies! sigan asi por favor! sepan que igualmente estoy abierta a todo tipo de criticas.

besitos y...

A LEER!

Fin Flash Back.

Gracias a Merlín eso me salió bien. Me sentí contenta, no recordaba la satisfacción de que algo te haya salido bien.

A veces llego a pensar que esto es una locura. ¿Qué nos pasó? ¿El camino que tomamos es realmente el correcto?

Flash Back.

Pronto la noche pasó. Hermione pudo dormir tranquila, al menos tenía todo preparado.

La castaña esperaba intranquila la llegada de Ojoloco o algún miembro de la orden. Con todo listo y sus padres camino a otro país, podría asegurar que había hecho un buen trabajo. El reloj de pie del vestíbulo de su casa toco cinco campanadas, dando a conocer que la llegada del auror no se haría esperar. Tenía razón, prontamente, a su lado, apareció la prominente figura de Alastor Moody. Hermione le recibió con una sonrisa.

-¿Lista?-lo escuchó preguntar.

-No tengo otra opción-admitió con una sonrisa triste.

Moody la tomó del brazo y utilizando sus habilidades para aparecerse, ambos aterrizaron en la Madriguera. Ginny, su mejor amiga corrió abrazarla. Sabía por todo lo que Hermione estaba pasando, sabía que no volvería al colegio y también sabía que eso, para Hermione, significaba no ver más a Draco. Ginebra Molly Weasley estaba segurísima de que su amiga se había enamorado. Atrás de Ginny la abrazó Ron, la extrañaba tanto. Molly se acercó al grupo de cuatro personas y al ver a Hermione se acercó la besó y su típico comentario de: "te ves muy flaca" no faltó. En unas pocas horas irían a buscar a Harry, no había tiempo que perder.

Hacía rato que la media noche había pasado. El plan había salido exitoso, es decir, Harry había vuelto a la Madriguera, pero todavía faltaban llegar varios miembros de la Orden participando del plan "Los Siete Potter". Allí estaba Hermione, esperando con el corazón en la mano la llegado de los demás, de los que ya tendrían que haber llegado y los que no. Sabía que su mejor amigo notaba la tristeza en su rostro tanto como ella pudo notar la culpabilidad en el suyo. Ambos sabían que los mortífagos los habían alcanzado y ambos rogaban que todos estuvieran sanos y salvos. La castaña no podría aguantar otra pérdida, ya bastante tenía con Draco que, aunque no estuviera ni mal ni muerto, no estaba con ella y tampoco lo vería más, así que era lo mismo.

En ese instante estaba sentada en su cama, intentando, al menos, cerrar un ojo. Pero no podía, la reciente muerte de Ojoloco la había shockeado ¿Y si le hubiera pasado lo mismo a ella o alguno de sus amigos, o al mismísimo Harry? Lágrimas ya incontenibles eran derramadas por ella. No estaba bien. Si seguía así no sabía como haría para contenerse todo lo que durara esa misión que emprendería con sus mejores amigos. Debía llorar a escondidas. Si tan solo estuviera él ahí, para consolarla, para acariciarla, para besarla, para abrazarla. Era absurdo, el único que realmente la conocía era su ex enemigo, era el único que sabía el secreto que escondía y que nadie más que él lo sabía: lo amaba. Era absurdo, el momento que toda su vida pensó que sería con una persona especial, alguien con quien hubiera mantenido una relación larga, lo había mantenido con su enemigo. Había hecho el amor con su enemigo. Amaba al rubio egocéntrico y petulante. Sabía que nadie nunca entendería su sentimiento hacia él por eso debía esconderlo, por eso solo él la entendía. Por eso lo amaba. Por eso ahora lloraba con una tormenta de sentimientos que rogaban salir. Por eso lo extrañaba. Allí estaba, hecha una llorona nuevamente. Una parte de sí le decía que se escapara, que fuera a buscar al rubio, que se olvidara de su nombre, de lo que había vivido, de todo, de todos; que se fugaran juntos y que no volvieran; pero otra le decía que debía quedarse allí, con sus amigos, para luchar junto a ellos por una causa noble, por la vida de muchos magos y muggles, por la vida de personas inocentes... No, ella no era así, debía quedarse y luchar por más que en aquella pelea se le fuera el alma, su amor, su corazón. Sabía que Ginny sospechaba, se lo había preguntado pero ella lo había negado. Por primera vez en su vida Hermione tenía una disputa entre hacer lo que debía o lo que sentía, lo que tenía y lo que quería hacer. Pero iba a hacer lo que debía, lo que tenía que hacer, por ella, por sus amigos, y hasta por él.

Un nuevo día se alzaba en la Madriguera mientras Hermione se dirigía al cuarto de sus mejores amigos a hablar de lo que se venía, cosa que no hacían hace mucho tiempo. Allí estaban los dos, roncando, dormidos profundamente. Los observó por un rato. Se sentó en el suelo y admiró sus caras inexpresivas. Los envidiaba, ella no había pegado un ojo en toda la noche, ellos, en cambio, allí estaban, tranquilos, aislados de los problemas. Y como tantas otras veces algunas lágrimas se deslizaron por sus mejillas. Se chocó con sus ojos, los ojos de Harry que la examinaba detalladamente en silencio. La miró y ella intentó esconder su llanto pero no fue lo suficientemente rápida. Harry cambio su expresión serena a una totalmente protectora, se acercó a ella y se sentó a su lado. La abrazó, le besó la frente y la acarició. Hermione recordó que años anteriores ella lo amaba y pensó todo lo que hubiera dado porque Harry hiciera algo así unos años atrás. Pero ella ya se había olvidado de él. Se movió acostándose en el piso utilizando las piernas de su amigo como almohada mientras él se limitaba a acariciarla. Necesitaba lo que ahora Harry hacía. Necesitaba ayuda, necesitaba apoyo, necesitaba que la consolaran y que le dijeran "todo va a estar bien".

-Todo va a estar bien princesa, te lo prometo-le susurró el moreno para no despertar a Ron.

-Lo sé, confío en ti-admitió con la voz firme.

-Puedes volverte atrás si es lo que quieres, puedes volver con tu familia yo estaré bien solo, no hay necesidad de que pases por todo esto.

Ella se levantó bruscamente y le tomó el mentón.

-Escúchame bien-le dijo-No te voy a abandonar excepto que me esté muriendo. Estamos juntos en esta, Harry, lo sabes.

-No dejaré que nada te pase, lo prometo.

-Lo sé.

-Te quiero Hermione-soltó con lentitud.

-Sabes que yo también, mucho. Por cierto, feliz cumpleaños, luego te daré el regalo.

-Gracias Herms.

Ella no respondió. Volvió a recostarse en sus piernas y mientras él la acariciaba ella poco a poco se iba quedando dormida.

Harry despertaba nuevamente con el rayo de sol que se dirigía directo a sus ojos. Ron todavía no despertaba, Hermione tampoco y a los lejos se escuchaba a Ginny entonando una canción. Lentamente empezó a delinear la nariz de Hermione con ternura sabiendo que le daba cosquillas y que seguramente con eso despertaría. Una sonrisa se curvó en los labios de su amiga. Pronto abrió sus ojos y soltó fuertes carcajadas logrando que también despertara Ron. Hermione se arrodilló rápido para que el moreno terminara con esa dulce tortura pero al instante razonó que sería injusto si no se vengaba así que rápidamente se subió sobre él y empezó a hacerle cosquillas hasta que Harry suplicó que lo dejara en paz. La castaña lo dejó tranquila y en ese momento reparó en que ella estaba sobre él y que Ron los observaba. Se retiró rápidamente con un furioso rubor en sus mejillas mientras Harry le sonreía.

-Hola Ron-saludó mientras el rubor se le quitaba de las mejillas.

-¡Amigo feliz cumpleaños!-dijo Ron con alegría.

-Gracias Ron.

-Bueno chicos yo voy a saludar a Ginny y a desayunar los espero abajo. Tu regalo también Harry-le dijo guiñando un ojo.

Apenas la castaña abandonó la habitación el pelirrojo puso cara de preocupación.

-Harry... ¿Puedo preguntarte algo?

-Dime, Ron.

-Yo... tú... ¿Tienes algo con Hermione?

-Ron, no seas tonto sabes que yo no le tocaría ni un pelo a Herms...

-Bien que le tocaste más de un pelo...-murmuró el pelirrojo intentando no ser escuchado sin éxito.

-Sabes perfectamente que estábamos jugando. Hermione está mal Ron, anda llorando a escondidas todo el tiempo y que tú todavía no te hayas dado cuenta no quiere decir que yo sienta algo por ella. Herms necesita nuestra ayuda Ron, no esta bien anímicamente. No se que pueda pasarle, pero si le preguntara va a decir que nada. Necesita contención. Necesita distracción.

-Tienes razón, Harry perdóname por dudar de ti.

-Está bien Ron, no hay problema-le respondió con una sincera sonrisa.

-Ahora bajemos, tengo hambre.

El moreno sonrió, el pelirrojo no cambiaria nunca.