HOLA A TODOS!!!
Como andan? espero que bien...
Antes que nada queria contarles algo: debido a que ultimamente casi ni recibo rewievs, la historia no está teniendo mucho exito... Por lo tanto escribiré dos capítulos más, si los rewievs mejoran, y veo que hay más gente entusiasmada con la historia la seguiré. De lo contrario, pido perdón a las personas que la siguen y me dejan rewievs cada que subo un nuevo capítulo, pero no la seguiré subiendo. Sé que no es justo lo que hago, pero escribir esta historia me lleva tiempo y si no tiene muchos rewievs quiere decire no les está gustando, entonces prefiero intentar con otro fic, tal vez.
Ya que estamos, quiero er algunas aclaraciones en cuanto al formato de la historia: cada que dice Flash Back quiere decir que Hermione está recordando. Pero a partir de este cápítulo verán que también hay otro nuevo punto de vista, no solo el de Hermione. Entonces, cada que diga Flash Back (segun Draco) quiere decir que Draco está recordando. Además, por si todavía no se han dado cuenta, el fic es paralelo al sexto y septimo libro, lo único que cambio es la muerte de Narcissa Malfoy, pero lo demás, al menos hasta ahora, es paralelo a los libros. También, a partir de ahora notarán que hay más historia en el presente.
Bueno, quería hacer esos dos comentarios.
Por favor, dejen Rewievs si quieren que continue con la historia.
Besos
Aniitaa
Como me hubiera gustado que aquel casamiento en medio de tanta guerra hubiera sido nuestro, pero no. La pelea del día anterior me había hecho recapacitar. Los polos opuestos no se atraían, al menos no en aquel momento. Como me hubiera gustado ser aquella chica que caminaba hacia una vida junto a su amor.
Flash Back.
Hermione necesitaba comprar algunas cosas antes de emprender la misión con sus amigos, así que con el debido permiso de Molly, se fue con Ginny al Callejón Diagon. Juntas caminaron en busca del libro que la castaña necesitaba. Observaron las nuevas novedades, se encontraron con compañeros de Hogwarts… Pero de todas las personas que Hermione podía imaginarse encontrar allí aquella e la última.
El hombre que ocupaba su corazón y mente acorralaba a Astoria Greengrass para luego besarla. Lo que Malfoy no sabía era que con ese beso dañaba su propio corazón y el de la castaña.
Y todo pareció suceder en cámara lenta: Hermione se paró en seco y derramó algunas lágrimas; Ginny le apretó la mano fuerte para que siguiera; la castaña salió corriendo golpeando sin intención al rubio. Draco se dio vuelta para ver la cara impertinente que lo había golpeado, pero lo único que vio fue aquella cabellera castaña que tanto amaba alejarse corriendo y a su lado, parada, loor de las comadrejas mirándolo con odio. Draco, sin importarle que pueda pensar la gente, persiguió a la única mujer de la que había logrado enamorarse, ganándose una sonrisa de Ginny y una sonrisa triste de Astoria. Ahora la rubia tenía una certeza: Draco se había enamorado de la sangre sucia y nunca se casaría con ella por amor, solo por obligación. Con esa certeza, una pequeña llama se apagó en el corazón de Astoria.
El ojigris corría hace ya media hora pero en algún momento había perdido de vista a Hermione. Ya estaba por rendirse cuando la vio. Allí estaba, acurrucada en el escalón de una casa, llorando como alguna vez ella lo había encontrado a él. Draco posó su mano sobre la de la ojimiel. Ella sin mirar a su acompañante, bramó:
-Lo odio Ginny, lo odio.
-Y tienes toda la razón en odiarme.
Hemione apenas su voz levantó la vista. Y miel y acero volvieron a fusionarse. Draco reparó en aquella cara aniñada amaba repleta de lágrimas, repleta de dolor, repleta de odio.
-Hermione yo te puedo explicar…
-No Malfoy, no tienes que explicarme nada, yo te dije que buscaras otra y eso estás haciendo. Felicitaciones-soltó llena de resentimiento.
-No Hermione, yo no busqué otra, mi padre se ha enterado que me enamoré de alguien, no sabe de quien pero dijo que si no empezaba a salir con Astoria averiguaría quien era y la mataría. No quiero que mueras Hermione. Aunque no te tenga conmigo quiero que estés bien.
Se abrazó a él. Lloró y él la consoló como alguna vez lo había hecho ella. Intentó besarla pero ella corrió la cara ganándose un beso en la mejilla.
-Vete-le pidió.
Pero él no se movió.
-Vete, por favor-rogó.
Pero él siguió sin moverse.
-¡Vete Draco!-bramó.
-¡Mierda Hermione! No me iré hasta que no estés bien. Entiéndeme.
-Ya estoy bien Malfoy. Vete tú y tus aires de caballero.
Nuevamente el rubio no movió ni un dedo.
-Está bien, si no te vas tú, me voy yo-gritó.
Se paró y se alejó de allí lo más rápido que pudo dejando al rubio con culpa sentado en el escalón de aquella casa.
Ya de vuelta en la Madriguera, Hermione se encontraba limpiando. La castaña sabía que Molly los mantenía a los tres amigos separados el mayor tiempo posible para que no tuvieran oportunidad de planear nada. A la noche festejarían el cumpleaños de mejor amigo y la Señora Weasley se había escusado con que quería todo limpio para la noche.
La noche había pasado extrañamente amena exceptuando el detalle de que el mismísimo ministro de la magia había ido hasta la Madriguera para mostrarle lo que Albus Dumblendore le había legado al "Trío de Oro". La castaña se cuestionaba por qué no les dijo que quería que hicieran con todo aquello.
La ojimiel se encontraba en el cuarto que compartía con Ginny contemplando su reflejo en el espejo. Aunque no quisiera admitirlo estaba hermosa. El largo vestido negro contrastaba con su piel, marcando sus curvas, permitiendo delinear su silueta debajo del vestido. La fina seda caía a la perfección por sus largas piernas con un grandioso tajo desde las rodillas hasta el final. Algo le decía que llevara el bolsito de cuentas consigo, ya que en cuanto Harry lo predispusiese saldrían hacia donde él les indicase. Una sonrisa y disimular todas las contrariedades que sufría podían ser un buen plan para poder disfrutar de la fiesta.
Fin Flash Back.
Estás confundida, puedo verlo en tus ojos. Hace tiempo que no te sentabas en el sillón a observar el exterior tomando una coca cola mientras recuerdas, estoy casi seguro. Puedo ver las distintas emociones pasar por tus ojos… tristeza, alegría, culpa, felicidad, melancolía… Es inquietante como aprendí a leer tus ojos, esos que en algún momento me resultaron indescifrables. Pero con el tiempo me he dado cuenta que hay expresiones a las que recurres depende tu estado. Cuando te muerdes el labio inferior, por ejemplo, se que estás nerviosa o que algo te inquieta. Cuando no me miras a los ojos sé que sientes culpa…
Me pongo un pijama, se que no te gusta que ande desnudo luego de hacer el amor, aunque ambos sabemos que conoces mi cuerpo de memoria. Me levanto, recorro la distancia que me separa de tu cuerpo pero no de tus pensamientos. Te beso. Me acaricias el pecho, que es lo único que he dejado desnudo. Te levantas para que pueda sentarme, luego te sientas sobre mí. Acaricio tu pelo, tus castaños bucles. Te observo, imperturbable.
Intento dormir pero verte así me preocupa y me empujas al insomnio contigo.
Podría jurar que en este momento estás recordando y hasta puedo jurar que estás recordando una parte de nuestra historia y sé cual exactamente. El casamiento. El casamiento que a pesar de no ser tuyo te devastó emocionalmente. Me creías culpable. Creías que yo tenía la culpa de lo que había sucedido la mañana anterior. Puedo ver el enojo y resentimiento de no haber leído aquella carta que yo te envié la misma noche en la qué besé a Astoria.
Flash Back. (Según Draco)
El rubio se encontraba en la cama esperando que el sueño lo venciera, pero este no llegaba. La tarde vivida lo perturbaba pero poco podía hacer. Hermione no se había quedado bien y el miedo a perderla por un beso en el que no había sentido nada lo aterraba. ¿Qué le había pasado al petulante Draco Malfoy? El Slytherin de siempre no tendría insomnio por una mujer. Es más, nunca se enamoraría de una mujer y muchísimo menos de una "sangre sucia". Pero aquellos pensamientos se habían enterrado junto con sus prejuicios cuando se dio cuenta que no todo pasaba por la pureza de sangre.
Recordó a su madre y la sonrisa que solo una vez la vio emitir. El odio a su padre aumentó, no solo lo privaba de vivir su amor, si no que también le privaba de la muerte de su madre, no le había explicado cómo fue que había muerto. Recordó su funeral: las personas con mayor poder en el mundo mágico se encontraban allí. Rodeando el ataúd en el que yacía su madre con un costoso y elegante vestido color hueso que se perdía con el color de su pálida piel. Draco Malfoy lloró al tener la certeza de que los ojos cielo de su madre no volverían a mirarlo, ni que aquellas caricias que le dedicaba cuando se sentía solo no volvería a dedícaselas. Sonrió al pensar en que aquella tragedia le había do lugar al, hasta ahora, único amor de su vida. Dedujo que tal vez el estaba destinado a amar solo a una persona, primero fue su madre, luego la castaña. Por una tonta pelea ahora la estaba perdiendo. Se levantó, caminó al escritorio que se encontraba en la otra punta del amplio cuarto, tomó un pergamino y su inconfundible tinta verde y sin vacilar un segundo escribió:
Hermione:
Sé que en este momento te encuentras enojada pero tienes que entenderme. No te he mentido, mi padre me ha amenazado. Como ya te he dicho tienes todas las razones para no creerme y hasta odiarme pero te juro que te estoy diciendo la verdad, te amo Hermione. Eres la única mujer que ha logrado enamorarme.
¿Sabes? Sueño todas las noches con un futuro diferente para nosotros. Un futuro en el que podamos casarnos, tener hijos... Dos serían mi sueño…
¿Crees qué si no te amara y te utilizara como sé que piensas estaría haciendo todo esto? Supongo que la respuesta es obvia, conociéndome como tú lo haces. Me he enamorado, castaña, me he enamorado de la mujer que odie toda mi niñez.
Quisiera que me entiendas. Hazlo por el amor que algún día, supongo, me tuviste.
Fue solo un beso, no sentí nada que no sea lástima y culpa, y no precisamente por ti, sino por ella que cree que la amo.
Te amo Princesa.
Perfecto, tal vez un poco cursi para Draco Malfoy pero valía la pena si con eso lo perdonaba. La amaba, la amaba locamente, aquello lo desquiciaba y también por eso la odiaba.
Fin Flash back (según Draco)
Sé que no la abriste por el enojo, al menos eso me contaste.
Te volteas, me examina y te recargas en mi pecho. Me pregunto por qué recurres al pasado con tanto empeño ¿Acaso quieres encontrar algún indicio, alguna falla? Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando puertas. Cerrando capítulos. Como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos. Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando puertas abiertas, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Es salud mental, amor por vos mismo desprender lo que ya no está en tu vida.
No comprendes que recurrir al pasado no te hace bien. Entiendo que el presente que ambos vivimos no te llene, pero el pasado no puedes modificarlo, Hermione.
"Vive el presente princesa" te dije miles de veces pero curiosamente algo, algo qué no sé que es, te ata al pasado. A veces me preocupa ¿sabías?
Acaricio la única parte de tu espalda que el camisón no tapa. Pero no me miras, contrariamente evitas que te mire. No es que sientas culpa, no; sospecho que lloras. Esta vez acaricio tu mejilla solo para comprobar que mi sospecha es cierta, estas llorando. Te vuelvo a abrazar en señal de apoyo.
-¿Por qué lloras?-se me ocurre preguntar pero como tantas otras veces no respondes.
Quisiera insistir pero sé que no me responderás ya que te has decidido, seguramente, a no hacerlo. Darte mi punto de vista sería lo más sensato.
-Sé que no vas a responderme-dije-. Al menos escúchame-te acaricié, te estremeciste- ¿Lloras por mi?-negaste- ¿Lloras por él?-volviste a negar-. Tal vez, ¿lloras por ella?-un rotundo no se escapó de tus labios, casi tan imperturbable como tu semblante-¿Lloras por nosotros?-no respondiste, eso lo podía tomar como una duda-¿Lloras por ellos?-esta vez asentiste.
La situación era confusa. Ellos son muy importantes en tu vida, nunca competiría con ellos son otro tipo de amor en tu vida, uno que yo nunca ocuparé. Solo puedo decirte una cosa porque muchas veces intenté ofrecerte otra alternativa y la rechazaste por ellos.
-Escucha, se que no aceptaras nada que te diga. Lo siento, amor, no puedo hacer nada más de lo que ya he hecho. Lo demás queda en ti.
-Lo sé Draco, lo sé. Sabes perfectamente que no lo haré. Solo estoy un poco sensible y sabes que no me gusta tener que esconderles esto-te señale a ti y luego a mi, te besé- pero por su bien y el de nuestra relación debo hacerlo. Por cierto, Ginny no está de acuerdo, al igual tú, pero dijo que si yo tomaba la decisión de no hacerlo ella tampoco lo haría.
Te observé asombrado. A pesar de los años que hace que te conozco, la madurez, seguridad, certeza y anticipación con la que te manejabas a veces me resulta llamativa.
-Draco iré a comprar otra gaseosa, ¿vienes?
Observé el exterior y luego te miré. Dije:
-Pero mi vida, está nevando y además todavía no ha amanecido…
-Iré sola-afirmaste con una sonrisa algo soberbia.
-Pero de todos modos te acompañaré-concluí.
Caminé hasta la cama, me quité el pantalón del pijama y busqué el de vestir que estaba tirado en algún lugar del piso junto con la camisa negra que portaba la noche anterior. Me los puse y busqué los zapatos pero antes de calzármelos te observé nuevamente. Al igual yo, ya estabas casi vestida sólo te faltaban los zapatos. También admiro lo bien que te vistes. Me puse los zapatos indudablemente negros. Me sonríes, no como siempre pero al menos lo haces.
Juntos nos aparecimos en Londres muggle. La mayoría de los negocios permanecen cerrados debido a la hora. Caminamos hasta el kiosco al que vamos siempre, el que sabemos que se encuentra abierto en estos momentos, en los que te agarran este tipo de caprichos, como una Coca Cola. Te dirigiste a la heladera que ya conoces de memoria, tomas dos cocas y las abonas con dinero muggle.
-Draco, tengo ganas de caminar…-dijiste.
-Pero Herms…
-Todavía no ha amanecida, nos verán-objetaste anticipándote a lo que yo diría
-Está bien-accedí.
Nos aparecimos en el barrio del departamento. La nieve era intensa sin embargo tu afán por caminar era mayor.
Entonces me observaste, entonces te sonreí. Entonces me besaste. Sentí que algo era diferente. "Loco. Te aprovechas. Deberías estar consolándola. Ella no está bien, en cambio la besas y te haces el caballero mientras ella llora, llora por dentro. No le das un buen futuro Malfoy, nunca pudiste ni podrás dárselo." Pensé. ¿Qué hacer? Mi mente me decía que actuara de otra manera pero, ¿qué hacer?
Me senté en el escalón de una casa y tú conmigo. Te abracé, recargaste la cabeza en mi pecho. ¿Cuántos sentimientos habrá detrás de cada una de tus acciones? Abriste la coca cola, bebiste algunos sorbos, me diste la otra a mí. Siguiendo tus pasos, la abrí y lentamente la bebí.
-¿Sabes? Tengo sueño…
-Bueno, volvamos-resigné.
Caminamos hasta el departamento. Una vez que llegamos fuiste directo al cuarto. Yo me quedé en el living, seguramente necesitarías pensar.
