¿Qué sentimiento es este?

Así empezó la amistad. Rahul y Anjali iban a todas partes juntos; compraban ropa en la misma tienda, comían dulces juntos, hacían los deberes juntos. Todos en la universidad asociaban el nombre de Anjali con el de Rahul, y viceversa.

Pasaron los años y esa amistad creció y se fortaleció. A pesar de que siempre andaban peleando por el espíritu de conquistador innato en Rahul o porque Anjali siempre ganaba los partidos de básquet, se reconciliaban fácilmente.

Anjali siempre le reclamaba por sus gustos, pues Rahul siempre se fijaba en las chicas más bonitas, pero poco intelectuales. De tanto reclamarle, Rahul le contestó un día:

-¡Está bien! Entonces si no encuentro a una chica bonita e inteligente pues me tendré que conformar contigo.

-Ja-ja, eres muy gracioso, pero eso no pasará –le contestó ella.

Un martes por la tarde, Anjali se encontraba aburrida y sin saber qué hacer, pues Rahul le había dicho que esos días él iba a visitar a unos parientes. Decidió entrar a su habitación, donde algunas chicas estaban sentadas viendo una película. Al ver que tenía como opciones el quedarse viendo la película o vagabundear sin rumbo, prefirió ver la película. Se trataba de La Boda de Mi Mejor Amigo; nunca la había visto y apenas escuchó el nombre recordó a Rahul renegando esa mañana porque ella le había ganado una vez más en básquet.

La película llegaba a la mitad y cada vez le gustaba más a Anjali. Es curioso, como algunas personas pueden enamorarse de sus mejores amigos, ¡se supone que son amigos!, pensaba. Al llegar el momento en que algunos de los actores cantaron I say a little prayer sentados en una mesa, mientras el personaje de Julia Roberts no dejaba de mirar a su mejor amigo, Anjali lo comprendió. Fue un golpe inesperado. Al ver el rostro de la protagonista se identificó con ella. Totalmente. ¿Cómo no se había dado cuenta? Sintió miedo y alegría, una mezcla extraña de sentimientos que ni ella comprendía.

Cuando la película hubo terminado, tenía una sensación extraña en todo su ser. Se sentó en su cama, alzando la vista al techo sin siquiera mirarlo.

-¿Te ocurre algo, Anjali? –le preguntó Naina, una chica que compartía el dormitorio con ella.

-¿Ah? Eh, ¿por qué lo dices? –contestó Anjali despabilándose.

-Es que tus ojos se ven tristes, pero tienes una leve sonrisa en los labios, ¿sabías?

-No… no es nada –contestó asombrada -. Sólo… sólo necesito caminar… sí, caminar.

Salió de la habitación sin saber a dónde ir y de pronto se encontró corriendo por los campos verdes. Corrió y corrió hasta que sus piernas le pidieron un descanso. Se sentó bajo un árbol y empezó a llorar.

-¿Por qué estoy llorando? –pensaba-. Se supone que el amor debería alegrarme, no hacerme llorar.

Pero en el fondo, ella sabía la respuesta. No lloraba de emoción, lloraba de angustia. Al ver esa película se dio cuenta de algo muy importante: no le gustaba Rahul, lo quería. Se sentía bastante extraña de sólo pensarlo, pues nunca le había pasado algo parecido.

Las lágrimas empezaron a secarse poco a poco y ella se recobró. Siguió sentada bajo el árbol, pensando. ¿Cuándo ocurrió todo? ¿Cómo ocurrió? ¿Él sentía lo mismo por ella?

-No ­–pensó-, Rahul nunca podría sentir algo por mí, no soy su tipo, él siempre anda tras las chicas bonitas y yo no soy bonita.

Las lágrimas volvieron a sus ojos pero en menor intensidad, ¿podían salir más lágrimas de sus ojos? Eso era increíble.

-¡Hey, Anjali!

Alguien la llamaba, pero no cualquiera, esa voz la escuchó hacía algunos años, el primer día de clases en la universidad, la persona con la que luchó y a la cual ganó ese día.

-¿Qué haces aquí? –Le preguntó Rahul-. ¿No te das cuenta que puede empezar a llover?

Ella no sabía qué contestar, no lo miraba, no podía. Su parte impulsiva le decía a gritos ¡confiésale lo que sientes!, pero su parte tímida ganó y sólo le dijo:

-No me di cuenta del clima, sólo quería aire fresco.

-Ah, bueno… ¿Haz estado llorando? ¿Alguien te hizo algo? –le pregunto, preocupado, Rahul.

-No… no es nada –mintió ella-. Es que… estaba viendo una película y…

-Empezaste a llorar ¿no? ¡Todas las chicas lloran con ese las películas!

-¡Yo no soy cualquier chica! –Anjali empezaba a recobrar el ánimo, se dio cuenta que esas peleas le gustaban.

-No, claro… -Rahul bajó un poco la voz-. Ni siquiera estoy seguro de que seas chica.

-¡Te escuché! –Anjali cogió su brazo derecho y lo dobló tras su espalda.

Mientras Rahul le rogaba que lo soltara, Anjali sonreía satisfecha de la relación con su amigo. Lo soltó.

-Ven acá –le dijo él extendiendo los brazos.

Se abrazaron por un momento y caminaron de regreso bajo la casaca de Rahul, protegiéndose de la lluvia.

-No le diré nada –pensó-, seré como la protagonista de La Boda de mi Mejor Amigo. Seguro que este sentimiento se irá, pues no lo amo.

Pero Anjali no sabía, aún, que algunos sentimientos son difíciles de olvidar.