No me pertenece nada excepto la trama.

A/N: Por motivos desconocidos (xD) el capítulo anterior se subió de forma errónea, es más, se cortó más de la mitad del capítulo así que ahora ya está arreglado y os aconsejo que lo volváis a leer ya que sin la parte que faltaba la historia no tiene mucho sentido U

Capítulo 2

Edward POV

Era tarde, seguramente serían las 3 de la mañana. En realidad no solía contar las horas, eso no suponía más que una tortura. El no poder dormir hacía la vida tremendamente aburrida a veces. Aunque Carlisle siempre me decía que siempre quedarían libros por leer, música por escuchar y películas por ver sentía que mi vida era tremendamente monótona y aburrida. Veía a mis hermanos, todos con un alma gemela a su alrededor que hacía esta eterna vida mucho menos aburrida y menos monótona. No es que sintiese celos o envidia, esos sentimientos no tenía cabida en mi muerto corazón, era solo que añoraba alguien con quien compartir las noches, los días, alguien con quien hablar durante esos interminables días de aburrimiento. En realidad siempre había tenido chicas a su alrededor que habrían dado cualquier cosa por ser mi alma gemela. Desde humanas hasta vampiros que darían todo su ser por una sola noche conmigo, pero no tenía más remedio que rechazarlas cortésmente. Se podía decir que estaba chapado a la antigua, aún más siendo vampiro, y estaba convencido de que tenía que esperar a la mujer perfecta, a mi media naranja, a mi ángel en la tierra, a mi diosa. Es cierto, era un romántico empedernido pero no tenía remedio, era para lo que me educaron.

La gran mansión estaba tan silenciosa como siempre, aunque sabía que mis hermanos y mi adorada madre, Esme, estaban en casa no se sentía a nadie vivo en la casa, y en cierto modo era verdad, ninguno de ellos estaba vivo en el sentido estricto de la palabra. Eran una familia de vampiros, vegetarianos como solíamos denominarnos, pero vampiros al fin y al cabo, seres de la oscuridad y sin alma. Sin embargo bien sabía que todos estaban con sus quehaceres, podía leerlo en sus mentes. Ese es mi poder, aunque a veces resultaba bastante molesto, podía leer las mentes, tanto de vampiros como de humanos, y eso facilitaba bastante la labor de camuflarse entre ellos. Lo malo de haber nacido a finales del siglo XIX era que no comprendía bien la mentalidad de los adolescentes modernos por lo que me era de gran ayuda el contar con ese don.

Harto del silencio que reinaba bajé al gran salón donde yacía mi compañero, mi único aliado en esta gran casa, el único que podía hacer un poco más llevadera la soledad, mi piano. Era lo único que llevaba siempre conmigo. Sabía que no era algo cómodo con lo que cargar pero era lo único que aún conservada de su auténtica vida. Y no es que no le estuviese agradecido a mi padre por haberme transformado, si no hubiese sido por él habría corrido la misma suerte que mis padres y habría muerto de la gripe española. Pero él llegó a tiempo y me convirtió en su primer compañero, en su primogénito.

Una dulce melodía empezó a salir de mis manos al compás del deslizamiento de mis dedos. Me encantaba hacer eso, dejar que las notas saliesen solas, sin pensar componer una nueva melodía simplemente con lo que mi marchito corazón me dictaba, solo necesitaba eso para sentirme un poco más completo.

Cuando abrí los ojos me encontré con que tenía público. Esme me miraba con ternura y aplaudía con sus menudas manos, como si fuese la primera vez que escuchaba como su pequeño terminaba una melodía.

"Ha sido precioso, Edward. Se nota que hoy estás de buen humor" La cálida sonrisa de Esme podía iluminar la sombría mansión con solo aparecer.

"Gracias, mamá. Me sentía un poco aburrido y no tenía nada mejor que hacer" Me encogí de hombros mientras le quitaba importancia al asunto.

"Bueno, quizás podría ayudarte con tu aburrimiento. Necesito que le lleves esto a Carlisle ahora mismo" No me había fijado en que Esme llevaba unos papeles en la mano. "Es el informe de una paciente y él no puede venir a recogerlo ya que está en medio de una operación. Me pidió que lo llevara pero tú eres más rápido y yo tengo algunas cosas por hacer aún aquí en casa"

Sin más me tendió la carpeta con el expediente. Sabía que no me negaría a nada que me pidiese, era imposible decirle que no. Lo cogí y le di un beso en la mejilla antes de dirigirme a la puerta. Al salir miré al bosque que separaba su casa del resto del pueblo. Era el mejor sitio que podían haber encontrado, alejado y escondido, nada mejor que eso para guardar las apariencias. Sin pensarlo salí a correr, una de mis actividades favoritas. Corriendo me olvidaba de todos los problemas, el aburrimiento o cualquier otra cosa que tuviese en la mente, me centraba solo en la carrera, en como el viento me removía aún más el pelo y como pasaban lo árboles como estelas a mi alrededor. En poco más de 5 minutos estaba allí. Era medianoche por lo que el parking de la entrada estaba en calma total. Se veían a algunas personas charlando pero nada comparado con el ajetreo del día. Entonces me dirigí a la puerta, le daría a la recepcionista el expediente y me volvería a mi mundo de aburrimiento y soledad. Entonces me fijé por primera vez en la carpeta.

"Isabella Swan, es raro que Carlisle se traiga los expedientes a casa, y más aún contando con que solo llevamos una semana en el pueblo" La curiosidad me pudo y miré dentro para ver que era exactamente lo que le atraía a Carlisle de esa enferma. "Desmayo, fuerte anemia, mordisco… No puede ser…" Ahora entendía por qué se había interesado Carlisle en esa paciente, tenía todos los síntomas de haber sido mordida por un vampiro, pero si estaba en el hospital significaba que estaba viva…El caso me llamó mucho la atención, aunque recordé que Esme le había dicho que era urgente entregar el informe así que me dirigí a la puerta del hospital.

Bella POV

Ya casi era la hora. Quedaban 15 minutos para las 12 y era hora de poner en marcha el plan. Le diría a la enfermera que iba a dar un paseo y me escabulliría por la puerta de la lavandería. Había estado tantas veces en ese hospital que lo conocía como la palma de mi mano así que no sería demasiado difícil salir. Con lo que no contaba es que aún estaba bastante mareada por lo que me costaba un poco andar. Pero debía contenerme, si la enfermera me veía tambalearme no me dejaría salir de la habitación. Sin más me levanté de la cama y salí con paso firme apretando los puños, estaba segura de podía hacerlo. Me coloqué mis gafas de pasta negras y me dirigí a la puerta.

"Enfermera, ¿podría dar un paseo por el pasillo? Llevo tres días en cama y empiezo a tener las piernas agarrotadas." Puse cara de inocente, aunque se me daba mal mentir cuando ponía esa cara no había quien me negase nada.

"Claro pequeña, pero ya sabes, no te alejes o el doctor me regañará." No era la primera vez que me escapaba del hospital por lo que las enfermeras estaban ya sobre aviso. Pobres chicas, ellas no tenían la culpa pero odiaba estar en ese lugar durante tanto tiempo.

Asentí con una sonrisa y me dirigí al final del pasillo. Sólo tenía que darle la vuelta a la esquina y era libre. Me puse unos pantalones y un jersey que llevaba escondidos en una bolsa y me dirigió a la lavandería, desde ahí llegaría a la puerta principal. Por las noches no había nadie en la lavandería, solo una enfermera pasaba de vez en cuando a coger sabanas limpias y pijamas pero era bastante seguro salir por allí. Cuando salí de la lavandería la vista empezó a nublárseme, el esfuerzo que estaba haciendo por mantenerme consciente era bastante, pero no podía derrumbarme ahora, tenía que hablar con Emma o todo se iría al garete, y tenía que encontrar ese libro y al tipo que lo robó, cada vez estaba más convencida de que el vampiro que me atacó y el libro estaban conectados. Ya solo quedaban unos pasos hasta la puerta, un poco más y sería libre, solo un paso más, al poner el primer pie en la calle choqué con algo duro y frío, algo que perfectamente podría haber pasado por una pared de hielo. Y mi cabeza no aguantó más, la vista se me nubló y las rodillas se me doblaron, esperé el golpe, esperé el dolor de cabeza pero no llegó. Algo me sostenía de la cintura y no me dejaba caer. Intenté levemente abrir los ojos y vi que alguien me sostenía. Era un chico quien me agarraba y eso provocó que me ruborizara e intentara rápidamente ponerme de pie.

"Disculpa, me he mareado" Estaba realmente avergonzada, no solo me había mareado, además un chico me había tenido que sostener y no me soltaba. "Creo que ya puedo sostenerme de pie"

Entonces por primera vez miré a la cara del chico que me sostenía, tenía cara de asco y frustración, como si el acercarse a mí fuera como acercarse a una maloliente bolsa de basura. Eso me molestó bastante, olfateé el ambiente pero no había nada parecido a la putrefacción a mi alrededor. ¿Acaso le había hecho algo? Sin más me puse de pie, a lo mejor le había hecho daño o algo y por eso tenía esa mueca en la cara. Me alisé un poco la bata y cuando levanté la cabeza el chico ya no estaba.

"¿Pero quién demonios era ese borde?" Ahora estaba indignada. Ni siquiera se había despedido y me había mirado con esa mueca sin siquiera conocerme. Pero mis pensamientos se vieron interrumpidos por la aparición de mi cita.

"¡Bel!" Emma me esperaba al otro lado de la acera, era lo máximo que le podía pedir y debía estarle agradecida.

Aún tambaleándome crucé la calle y me apoyé en el hombro de Emma.

"¿Quién diablos era ese tipo?" Mi gesto huraño provocó una carcajada por parte de mi amiga.

"No lo sé, creía que tú lo conocías. No lo había visto nunca por aquí, aunque diría que debe estar en nuestro instituto." Noté un toque de curiosidad en su voz, le encantaban conocer todos los chismes del pueblo, algo no muy difícil en un pueblo como Forks.

"No lo he visto nunca, y espero que siga así. No le he hecho nada para que sea tan desagradable." Aún seguía enfurruñada. No estaba acostumbrada a tratar con adolescentes y menos aún que se comportasen de forma tan inmadura.

"Venga, Bel, no te pongas así. Era un chico guapísimo, es un delito mosquearse con tu chico tan guapo."

"¿Cómo te has podido fijar en él desde aquí? Da lo mismo, como si es modelo, sigue siendo un borde y un antipático, ni siquiera me ha preguntado si estaba bien después de casi desmayarme y se ha ido sin decir ni adiós."

¿Por qué me molestaba tanto? Será que estoy susceptible por todo lo del ataque. Es la primera vez que la conducta de alguien me afecta de esta manera tan exagerada.

"Está bien, está bien. Es un borde y un antipático pero mientras tú te mirabas esa endemoniada bata él ha entrado como una exhalación en el hospital, seguramente estará aquí por alguien y tendría prisa. Ahora te recuerdo que me pediste urgentemente que nos viéramos en este lugar infernal, espero que sea por alguna razón seria." Emma me acompañó hasta uno de los bancos que había frente a la puerta del hospital ya que aún estaba algo mareada.

"Es cierto." Ya bastaba de gastar mi tiempo en ese tipo, tenía que darme prisa antes de que las enfermeras descubriesen que había vuelto a escapar y no les sería muy difícil encontrarme aquí fuera. "Tenemos que hablar seriamente. Lo primero que quiero es que me cuentes que es lo que supuestamente me ha pasado, ya que seguro que no tiene nada que ver con la realidad."

Emma empezó a contarme lo que era la versión oficial. Supuestamente al salir de la biblioteca por el callejón trasero me había desmayado debido a una fuerte anemia no detectada y me había caído sobre unos cristales, de ahí los cortes en mi cuello…cortes de los cuales ya me había curado por completo y ahora solo quedaba una marca fría al tacto con la forma de una media luna. En realidad ni siquiera parecían cortes, pero siempre se tiende a racionalizar lo desconocido.

"Cómo predije, nada que ver con la realidad. Si te digo la verdad yo no estoy segura tampoco de lo que pasó, de lo único que me acuerdo es de que salí por el callejón y allí me esperaba alguien, o más bien algo. Em, me atacó un vampiro cuando salía de la biblioteca y estoy segura de que lo único que quería era el libro de los Volturis"

"No sabes lo que estás diciendo, ¿cómo te va a atacar un vampiro?" Emma siempre había sido la escéptica de las dos, aunque tenía las mismas creencias que yo ella pensaba que todo ese mundo pertenecía al pasado, que los vampiros, hombres lobo y brujas se quedaron en el siglo XVII con los juicios de Salem.

"Tienes que creerme. Te diré lo que vi, ojos color borgoña, dientes afilados y brillantes, piel pálida que brillaba a la luz de la luna y un libro sobre vampiros que no debía ser descubierto y yo llevaba en la mano. Tienes que creerme." No podía creer que mi mejor amiga no me creyese.

"No es que no te crea, es solo que si lo que te pasó es que te atacó un vampiro entonces ¿cómo puedes estar viva? ¿Cómo puede ser que sigas siendo humana? ¿Es que acaso no te afectó la ponzoña?" En parte Emma tenía razones para dudar. Habíamos leído tanto sobre vampiros que conocíamos todos los efectos y complicaciones de ser uno de ellos y ahora yo había sido atacada por uno de ellos y no presentaba ninguno de los cambios posibles.

"Sólo hay una cosa que demuestra que fue un vampiro, toca la cicatriz, verás que está más fría que el resto de mi cuerpo" Se acercó a mi brazo y lo pudo notar, la cicatriz estaba congelada, mientras que el resto de mi cuerpo estaba a una temperatura normal.

"No puede ser…" Mi amiga no alcanzó más que a decir eso y taparse la boca con la mano. Ahora si que la creía y tenían que hacer algo para recuperar el libro, sabía que podía contar con su amiga, o al menos eso esperaba.

"Estoy segura de que ese vampiro está relacionado con los Volturis y si no se llevó el libro entonces alguien más ha tenido que hacerlo. Debemos encontrarlo. Siento que estamos ante algo muy grande." A cada momento mi curiosidad se acentuaba más, este rasgo que tantos problemas me daba la mayoría del tiempo ahora prometía hacerme disfrutar de una interesante investigación.

"Pero un momento, si ese vampiro te mordió… ¿cómo es que no eres un vampiro?" Emma ahora se había alejado un poco de mí "¿o acaso si lo eres y ahora vas a morderme?" Se puso de pie mientras me miraba con los ojos abiertos y con el miedo asomando por ellos.

"No te preocupes, no me he convertido, aunque he pasado tres días en el hospital parece ser que algo ha ocurrido, o no han dejado que la ponzoña se dispersara por mi cuerpo o el vampiro en realidad no quería matarme…Es otro misterio que tenemos que resolver amiga" Era cierto que seguía siendo humana, una torpe, lenta y frágil humana. Pero ahora parecía ser que era una humana que sabía demasiado, y eso podía ser bastante peligroso.

"¡Señorita Swan! ¿Qué hace en la calle? Le dije que no se alejara, el doctor Cullen va a matarme si se entera de que se me ha escapado" La enfermera joven de antes salió corriendo del hospital hacia mí, dispuesta a llevarme a rastras otra vez dentro de mi habitación agobiante.

"Em, tengo que volver al hospital pero mañana me dan el alta y será el momento de descubrir que es lo que está pasando aquí. Necesito encontrar ese libro y a ese vampiro como sea."

Sin dejar que Emma me respondiese me dirigí hacia donde se encontraba la enfermera con cara de pocos amigos. Parece ser que había hecho una nueva amiga en el hospital pero solo tenía que aguantar una noche más y el mareo empezaba a volver ahora que estaba de nuevo en posición vertical. Lo mejor sería descansar un poco antes de mañana.

Edward POV

Una vez dentro del hospital conseguí sentarme en la recepción. ¿Qué diablos había sido eso? ¿Qué era ese olor que me había golpeado y ahora no me dejaba pensar en otra cosa que no fuera como devorar a esa chica que no conocía de nada? Exacto, devorarla, hacía años que no probaba la sangre humana y ella era el mejor manjar que nunca pudiese probar, y tenía que ser mía, y ahora mismo o me consumiría, no hay problema con su amiga, le rompería el cuello sin derramar una sola gota de sangre antes siquiera de que pudiese darse cuenta, o quizás sería mejor llevarme corriendo a la chica, estaba bastante débil y de todos modos no creo que pueda hacer mucho contra mí.

"¿Puedo ayudarte en algo? ¿Estás enfermo?" Miré hacia arriba y una joven enfermera me miraba con curiosidad. Siempre era lo mismo, todas las mujeres caían a mis pies sin que siquiera pudiese evitarlo, o provocarlo.

La miré y por la expresión que puso supe que ahora mismo era un monstruo. ¿Cómo podía haber siquiera pensado en beber de nuevo sangre humana? ¿Cómo iba a hacerle eso a Esme o a Carlisle? ¿Quién se creía que era esa chica para derrumbar mis convicciones y creencias con simplemente acercarse? Traté de serenarme, recordé por qué estaba ahí y lo mejor sería entregar rápidamente el documento a Carlisle y volver a casa, quizás tocaría un poco el piano, eso sería suficiente para despejar toda la frustración que me acompañaba.

"No se preocupe, sólo quería saber si el doctor Cullen está ocupado y si le podría hacer entrega de este informe. Lo dejó olvidado en casa y me pidió que se lo trajera" Intenté volver a mi yo caballeroso, quizás aún parecía un monstruo pero la enfermera quitó un poco la expresión de miedo de su cara.

"Creo que el doctor Cullen está ahora mismo con un paciente pero si me lo deja yo se lo entregaré en cuanto termine." La enfermera volvió a poner esa sonrisa curiosa del principio, todo rastro de terror desapareció, parecía que había conseguido serenarme.

"Muchas gracias." Sin más me di la vuelta para dirigirme de nuevo a casa pero una idea me cruzó la cabeza. "Podría dar una vuelta por el hospital, seguramente con la mezcla de olores se me pasa la sed, no quiero que Esme me vea en mi estado actual y tampoco puedo pedirle ahora ayuda a Carlisle"

Me dirigió al pasillo principal. Daría unas cuantas vueltas y después volvería a casa como si nada hubiese pasado hoy. Paseó por muchos pasillos, algunos totalmente en silencio y sin una sola luz, otros acompasados por el monótono sonido de las maquinas, en otros algunos enfermos roncaban mientras las enfermeras charlaban sobre lo que echaban en la tele. Al llegar a la tercera planta vi bastante ajetreo, varias enfermeras corrían de un lado para otro.

"Jane, ¿la has encontrado?" Una enfermera de mediana edad le preguntaba a otra más joven que tenía la cara descompuesta.

"No, Margaret, aún no la he encontrado, si no encontramos pronto a Isabella Swan el doctor Cullen nos matará, me hizo prometerle que no la dejaría salir de su cuarto pero una de las chicas nuevas la dejó dar un paseo…y la perdió de vista" Se notaba el nerviosismo en la que se llamaba Jane. Parece ser que esa chica era un poco problemática y si Carlisle había dicho que no escapara por algo sería, puede que la viese durante mi paseo así que a lo mejor podía ayudar a las enfermeras.

"Jane, ya conoces a Bella Swan, ante cualquier descuido por nuestra parte se escapa, ya sea por el conducto de la ropa sucia o por cualquier otro resquicio. Su padre también nos avisó, dijo que si la volvíamos a dejar escapar nos denunciaría…" Margaret tenía un tono severo en la voz, parecía que era la jefa de las enfermeras o al menos tenía más alto rango que la joven. Al parecer esta tal Isabella era bastante problemática.

"Señoritas," ambas enfermeras me miraron como si no hubieran visto a un chico en su vida. "Llevo un rato dando vueltas por el hospital y quizás podría ayudarles a buscar a la chica fugitiva." Entonces sin más busqué en sus mentes pero mi sorpresa fue enorme al ver de quién se trataba, esa chica con la que me había chocado en la puerta y que me había provocado una sed intensa era de la que todos hablaban, la paciente del informe de Carlisle.

"Sería un favor, estamos un poco desesperadas por encontrarla como puedes ver."

"Si no ha huido del país debe seguir en uno de los bancos de la entrada del hospital, nos chocamos al entrar"

En realidad ayudaba a las enfermeras para mi propio beneficio, mientras esa chica siguiese ahí fuera no podría salir y aunque estaba convencido de que no me costaría nada saltar por la azotea no quería exponerme a que alguien me viera. Sólo llevábamos una semana en el pueblo y no me perdonaría arruinar la estancia. Este parecía ser el lugar perfecto para los de mi especie y ahora que lo habían encontrado no consentiría que nada ni nadie lo estropease.

La enfermera no dio ni las gracias, salió a correr como alma que lleva el diablo escalera abajo seguramente seguiría hablando con su amiga, es más, podía leer los pensamientos de su amiga pero era como si Bella, o más bien su mente, estuviese en completo silencio, ¿le habría pasado algo? Bueno, si lo pensaba bien, no había escuchado su mente ni siquiera cuando se chocaron, pero eso podía deberse a que su olor nubló sus sentidos. Parecía que esta chica era definitivamente un enviado de mi infierno personal para destruir la vida que con tanto trabajo me había labrado, pero no la dejaría.

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Bueno, aquí os traigo el segundo capítulo, y espero que este se suba bien y no me haga de nuevo la gracia…

Espero que os haya gustado el capítulo, siii ahí está Edo-kun por fin, tan guapo como siempre aunque a Bella le haya caído muy mal al principio. Y aún sigue en paradero desconocido el libro…juju no sabrán quien lo tiene aún, pronto, pero no aún XD

Muchas gracias a Hik-y y a ladysophie27 por sus reviews, siempre animan a una en los primeros capítulos para querer seguir.

Quieren que actualice rápido? Dadle al go y verán la velocidad a la que tecleo!!