Disclaimer: Todo de J. K. Rowling la historia mia.

Capitulo#4: El Jefe.

Colin la despertó temprano con varios golpeteos a la puerta y con una verdadera sonrisa le atendió, sin tiempo para desayunar ambos terminaban de alistarse para su primer día de trabajo.

Colin vestía un traje negro de diseñador con una corbata a juego, su cabello peinado a la perfección, olía armoniosamente a colonia y ensayaba sus sonrisas frente al espejo del baño mientras Ginny se lavaba los dientes.

-Hoy es tu primer día, me esforcé por conseguirte este empleo así que hazlo bien.-ordenó sin dejar de mirarse en el espejo, Ginny escupió agua y asintió.-Quiero que me hagas sentir orgulloso.

-Lo estarás.-sonrió limpiando los restos de pasta de la comisura de sus labios, Colin exhalo hondo.

-Ay por favor, esfuérzate realmente ¡al menos péinate!.-gritó con desesperación, Ginny brinco asustada y al instante recogió su cabello.-Maquíllate un poco, arréglate, haz el intento por verte bien, tus ojeras no ceden, tu color de piel te hace ver enferma, tu desalineada ropa no impone la mujer que eres, ¡Por favor vuelve a ser Ginevra Molly Weasley!

Ginny se sintió pequeña y se miro al espejo, había comprado ropa en la semana y sabía que sus zapatillas de tacón no eran un sacrificio en el trabajo pero ese día traía unos simples pantalones y unos tenis deportivos sin chiste, sonrió de lado y sin saber que fuerza humana se lo permitió consiguió ponerse un vestido Dolce&Gabbana, calzar zapatillas altas y mientras el taxi la llevaba al hospital pudo maquillarse mientras Colin la peinaba.

Bajó del taxi en un brinco y mientras Colin la despedía con la mano entro al hospital con la frente en alto, sabiendo a donde tenía que dirigirse llegó hasta la oficina del director del hospital y él la hizo esperar al jefe de cirujanos, en la sala de juntas con la jefa de residentes mirándola vio las manecillas del reloj avanzar.

-Me desperdician.-murmuró molesta, Marie O'Neel resoplo con fastidio.

-Todos se creen importantes y en el primer día matan a su paciente más sano.-expresó molesta, Ginny sintió la necesidad de responderle pero se mordió la lengua, lo último que quería era problemas de trabajo y ella misma no se los iba a conseguir.

Espero por cerca de una hora y cuando estuvo lista para salir y llamar a Colin para pedir que le buscara un trabajo nuevo, la sala de juntas se abrió, un hombre con bata blanca entro despreocupado y Ginny se quedo sin aire.

-Hola Ginny.-saludó amable Harry Potter caminando hasta ella para estirarle la mano, Ginny no supo que responder y Marie salió de la sala con una sonrisa de burla en el rostro.

-Que... sorpresa.-articulo con dificultad, Harry río y se sentó.

-Sorpresa para mi, no sabía que habías estudiado medicina.-sonrió leyendo su currículo.

-Vamos Harry, estuvimos en la misma facultad.

-¿Ah si? Yo creí que sólo ibas a ver a Ron.

-Ron dejo la carrera en quinto semestre y yo seguía ahí.

-Es cierto, no lo había pensado antes pero bueno eso no importa, en vista de que ahora soy tu jefe no tengo mucho que decirte más que estaré todo el día tras de ti, eres mi pupila durante esta semana.-anunció con orgullo, Ginny rodó los ojos divertida.

-No creo que haga falta, tenía la misma tecnología en Chicago.

-Se que eres capaz de manejarte tu sola en el hospital pero da la casualidad de que no sabes donde encontrar cada cosa ni a quien dirigirte cuando necesites algo, por eso voy a estar contigo es más como una asesoría para que conozcas al personal.-sonrió mientras andaban por un pasillo.

Cerca de las dos de la tarde Ginny agradeció el poder tener un descanso para comer, moría de hambre y lo último que quería era desmayarse en pleno hospital, Harry la acompaño a todos lados, incluso la espero fuera del baño las dos veces que entro, y comer con él era relajante, la hacía reír con las historias oscuras de cada enfermera, doctora o residente que estaba ahí.

-Es enserio.-río Harry después de contar a detalle la vez que encontraron a una enfermera y al cirujano Demetri Hopkins en una sala de descanso.-Hasta creo que hay un video en youtobe.

-¿Como crees?.-sonrió imaginando la escena, el cirujano Hopkins parecía una persona muy seria.

-Bueno basta de aburrirte con la vida de los demás y dime ¿que tal sientes tu primer día?

-Un asco.-aceptó desanimada.-El residente que me toco no puede pronunciar mi nombre, las enfermeras son incompetentes y O'Neel me odia.

-Son pequeñeces, el residente que te toco es sueco y no pronuncia bien el nombre de nadie, las enfermeras llevan más de 10 horas trabajando, es cansancio y Marie odia a todos.-explicó Harry sin soltar el tenedor de su ensalada.

-Eso lo cambia todo.-sonrió segura y siguió con su desayuno de las dos treinta de la tarde.

Al anochecer Colin llamo avisando que iría por ella y sintiéndose agradecida de que alguien la jalara o mejor aún, la cargara hasta el taxi se sintió tranquila de poder irse.

-¿Quieres que te lleve?-preguntó Harry mientras ambos acomodaban sus cosas en sus respectivos loquees.

-No hace falta, Colin va a venir por mi.-respondió sacando sus zapatillas con 10 cm de alto y guardando las de 5 cm que había usado en el día.

-De acuerdo.-sonrió Harry despidiéndose con un simple beso en la mejilla y dejándola sola, Ginny sintió su móvil y salió tan rápido como pudo, sabía que Colin odiaba esperar.

-A que no adivinas.-sonrió mientras ambos esperaban un taxi, Colin sonrió de lado con suficiencia.

-¿Qué Harry es tu jefe?-preguntó, Ginny enarco una ceja.-No fue una coincidencia, yo lo arregle todo para que trabajaras con él, se lo que te cuesta hacer amigos.

-Pero no es mi jefe.-aclaró Ginny sin saber como rebatir su dificultad para hacer amistades.

-El es el jefe de cirujanos más joven que este hospital ha tenido, tu eres cirujana y entonces si es tu jefe.-explicó cuando al fin pudieron encontrar un taxi libre.

En el camino Colin le recordó una y otra vez lo enamorados que antes estuvieron de Harry y Ginny prefirió no pensar en el como un hombre y marcarse bien claro que su época de estudiante torpe había terminado hace años, ella era una profesional y por nada del mundo se permitiría inmiscuirse de más con su jefe.

En el departamento la platica cambio de rumbo y fue el turno de Colin para poder hablar de si mismo y su empleo había conseguido, en su primer día, tener el caso de un divorcio famoso; una actriz porno y una estrella de rock se disputaban la custodia de sus hijos y la fortuna que ambos poseían, Ginny soltó varios "Ah", "Vaya", "Que locura" y palabras parecidas durante todo el relato, no le prestaba mucha atención a Colin; lo único que ocupaba su mente era poder llegar hasta su cama y esperar que por el cansancio consiguiera dormir de inmediato, no tenía ganas de pasar una noche más llorando por Draco.

Pero por desgracia ningún Dios ni siquiera los de la mitología griega le tuvieron piedad, quiso distraer su mente con un libro y cuando lo saco de la maleta una foto arrugada cayó de el, Draco sonreía seductor, su piel blanca y ojos de un gris brillante destellaban armonía y seguridad, su cabello rubio platinado lacio caía gélidamente por su barba afilada y la punta de su nariz respingada mostraba el perfil más hermoso que Ginny había tenido oportunidad de admirar, con dolor recordó el día que le tomo la foto; había querido tomarlo mientras dormía pero por desgracia no lo consiguió y el fondo de las sabanas blancas que aún ocupaban su casa en Chicago la hizo recordar cada noche de pasión y lujuria que había vivido con él.

Se aferro a su almohada y ahogo un grito de dolor, el sufrimiento recorría cada fibra de su ser y la fuerza de voluntad que aún conservaba había caído débilmente a su lado sin intención de alguna vez volver a ella, limpio sus ojos con furia e intentando ser conciente de sus movimientos guardo la foto en el mismo libro y lo hundió en lo más profundo de su armario, con torpeza admitió ser débil para poder romperla y sintiéndose una incompetente lucho consigo misma para contenerse y no llorar pero ya no podía, su orgullo y valentía habían huido varios días atrás, los trozos de dignidad que aún conservaba se habían ocultado para no darle la cara y como la fracasada que se sentía se tumbo nuevamente en su cama para poder llorar, el lugar en el que alguna vez tuvo un corazón palpitante de amor emitía sonidos desgarradores que le partían el alma y descomponían sus sentidos, sabiendo que temblaba por miedo de reconocerse como una perdedora se aferro a su cuerpo y lloro sin misericordia, ya no podía más.

Quien la viera sabría que estaba sufriendo y quien la oyera sabría por quien, ella había sido una persona fuerte y con la suficiente valentía para luchar sus propias batallas pero desde que él la había dejado se llevo consigo todos aquellos pedazos de amor a si misma que llego a poseer, no podía fingir estar bien, el maquillaje no cubriría por siempre sus ojeras y piel pálida y enfermiza no cedería a los tratamientos de belleza por que ella ya no era nada de lo que alguna vez fue y ahora sólo le quedaba admitir que se había convertido en el despojo más pequeño de Ginevra Molly Weasley.

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Notas:

Ok admito ser merecedora de su desprecio y cualquier parecido pero tengo varios pretextos, después de mi súper castigo al más estilo "mami menopausica" estuve enferma y mi depre se pronlongo luego conoci a un tipo q me presento a muchos otros tipos y digamos que poco a poco empece a salir de mi camara de aislamiento hasta el punto de volver a irme de fiesta... fueron unos días geniales pero en fin me merezco su enojo x abandonar por tanto tiempo pero ahora que estoy de vuelta prometo no tardar y esta vez si cumplire... No saben como aprecio que lean mi historia porq esta pagina ha sido mi refugio durante mucho tiempo- Gracias por leerme