Disclaimer; Los personajes le pertenecen a la gran J. K. Rowling y a mi lo poco que he podido escribir, no busco ganancias monetarias más el simple placer por escribir y leer sus reviews

Capitulo: El ataque

-Ginny despierta.-pidió Michael golpeando la puerta de la habitación de Ginny, ella estaba despierta pero no se había movido de la cama, paso la mitad de la noche llorando y al amanecer no sentía fuerzas para estar en pie y fingir que estaba bien.

Aquella noche había conducido hasta que el tanque estuvo casi vació y sin ánimos se dio cuenta de que necesitaba llegar a algún lugar por que la tormenta que caía ferozmente sobre ella no parecía tener fin. Llegó hasta San Mungo y lo único que le vino a la mente fue encerrarse en una habitación de descanso dentro del hospital, desde ese momento vivió ahí sólo enviando mensajes a sus padres de que estaba bien y que en San Mungo la necesitaban más que nunca por lo que no podía llegar a casa, Hermione había ido a San Mungo y después de tres días de ser completamente ignorada había decido darle su espacio a Ginny para ofrecerle su amistad para cuando ella quisiera hablar, todos sus hermanos habían intentando saber que le ocurría pero ella se negaba alegando mucho trabajo, trabajo que ya ni siquiera disfrutaba haciendo.

Pero Michael había notado su estado de ánimo, la había visto llorando cuando creía que nadie podía darse cuenta, se había dado cuenta de que apenas comía y de que las bolsas en sus ojos cada noche se hacían más grandes, que la palidez en su piel alcanzaba un color enfermizo y el dolor que su mirada reflejaba le había sido difícil de ignorar, después de varios días había descubierto donde vivía y sabiendo que ella no iba a confiar en él para contarle lo que le pasaba (aunque podía suponerlo) le había ofrecido su ayuda para que esos momentos le fueran más fáciles de sobrellevar, Ginny había accedido a ocupar la habitación que él le ofreció en su casa.

Vivir con Michael era fácil, era como vivir sola por que él jamás le preguntaba sobre lo que había pasado, él fingía que todo estaba bien y le hacía pensar que realmente todo estaba bien pero había momentos, como aquella noche, en que el dolor en su pecho había sido más grande que ella y sin poder soporta el hoyo en su interior lloró, lloró hasta que sintió sus ojos secarse aunque eso nunca iba a pasar por que cada noche lloraba de la misma manera.

-Se hace tarde.-exclamo Michael golpeando la puerta con suavidad, Ginny intento sonreír pero sencillamente no pudo, ese día resultaba más difícil que el anterior por que justo ese día se cumplía un mes exacto desde la noche en que Harry la había dejado, hizo una mueca de dolor sólo de pensarlo sentía como los bordes del hoyo que ahora era su corazón ardían.

-Voy.-dijo lo suficientemente fuerte para que Michael la oyera, se coloco la ropa que estaba sobre un sillón, la misma ropa que había usado el día anterior y que posiblemente era la misma que había usado durante toda la semana.

-El desayuno esta listo.-sonrió Michael con un mandil ridículo frente a la estufa, Ginny miro el plato de huevos y salchichas, un gran vaso con jugo de calabaza y una taza de café.

-No tengo hambre.-sonrió esperando que él le creyera aunque realmente no tenía hambre.

-Lo mismo dijiste con la cena.-exclamó Michael sin poder evitar sonar a una madre regañona, Ginny sonrió.-Anda sólo un bocado, si sigues así puedes enfermar.-dijo con suficiencia, Ginny miro el plato e hizo un gesto.

-¿Estas seguro de que es comestible?-preguntó haciendo que Michael riera, tenía un buen aspecto la comida incluso olía delicioso pero quería agotar su última carta antes que ceder.

-Lo estoy.-sonrió Michael, ella tomo el tenedor y dio una pequeña mordida a la salchicha y sintió como le quemaba la lengua.

-Caliente.-murmuro dando un trago al jugo para calmar el ardor y sin poder evitarlo río, río con ganas y como desde hace un mes exacto no había hecho.

-¡Ginny!-se burlo Michael al ver como el jugo le salía por la nariz. Ginny no dejo de reír; hace un mes exacto que no sentía nada más que dolor y aunque se había quemado la lengua reía por que había sentido algo más que el dolor palpitante en su pecho.

-Lo siento.-dijo limpiando con un trapo el jugo de la mesa, Michael sonrió y tomo el trapo.

-Ve a cambiarte mientras yo lo limpio.

-Pero si no me he ensuciado.-observo Ginny, su ropa seguía ausente de cualquier mancha.

-Lo sé pero es la misma ropa que haz usado toda la semana y si llegas así a San Mungo van a pensar que algo te pasa.-sonrió Michael, Ginny miro su ropa y regreso a su habitación sin renegar, lo último que quería era que alguien le preguntará si algo malo le pasaba por que odiaba tener que mentir y fingir que estaba de maravilla cuando realmente lo único de lo que tenía ganas era de tirarse sobre una cama y llorar.

El día en San Mungo había sido mejor que lo anteriores, sin saber por que se había descubierto así misma riendo torpemente por los pésimos chistes de Michael incluso un paciente la había hecho reír hasta tener que necesitar un baño con urgencia.

-¿No vamos?-preguntó Michael con la mano estirada, Ginny sonrió y antes de caminar hacía él fue a recepción, la anciana mujer la miro con pena.

Sonrió con melancolía y formulo la pregunta que en todo el mes había hecho.

La recepcionista sonrió educada.

-Lo siento, no tienes carta.-exclamo volviendo a su trabajo, Ginny sonrió y Michael le paso el brazo sobre sus hombros.

-El no enviara una carta, cuando se de cuenta de la tontería que comento vendrá él mismo a buscarte.-consoló Michael como había hecho cada día de ese mes, con las mismas palabras que Ginny siempre agradecía pero este día había algo diferente, Ginny no sintió ganas de ser consolada y con una sonrisa torpe acepto lo que en todo el mes estaba intentando no ver.

-No.-susurro con pena.-Él nunca vendrá.

Y separándose de Michael camino hasta su piso, él no vendrá, él no volverá, él ya no me quiere.

Sintió el hoyo en su pecho extenderse por todo su cuerpo, el aire escapo de sus pulmones pero antes de tener tiempo para caer Michael la sujeto por la espalda y con esfuerzos estuvo en pie, respiro entrecortadamente, sus ojos ardieron, sabía que iba a llorar, sabía lo que pasaría en dos segundos más, apretó los ojos con fuerza y camino dejando a Michael atrás, no quería testigos para se débil, no quería la lastima de nadie y mucho menos sentía ganas de sentirse miserable en publico, dio dos pasos más con dificultad y sintiendo sus piernas temblar se recargo en una pared, tomo aire con fuerza y limpio su rostro con brusquedad, él no vendrá, él ya no me quiere, se repitió hasta entender a profundidad sus propias palabras.

Sonrió con resignación y sintiéndose suficientemente fuerte para no llorar dio un paso más, sus piernas volvieron a ser débiles, el dolor de su pecho le impedía pensar con claridad y ante el mareo de su sufrir se dejo caer una vez más pero tan pronto sus rodillas tocaron el suelo Michael volvió a pararla con delicadeza.

Intento sonreír, no podía seguir hundida en su dolor o al menos debía dar lo mejor de si para salir a flote, sonriendo camino hasta su loquer para sacar su túnica verde, debía ser fuerte, ella sabía ser fuerte y justo ahora iba demostrarse que tanto.

Sonriendo y volviendo a disfrutar de su trabajo dejo que el mes pasara sin problemas, dejo que el trabajo la abrumara tanto como fuera posible y que en su mente no hubiera nada más que su presente, ¡bendito pasado!, jamás se lamentaría todo lo que había vivido a su lado pero de recuerdos no se vive ni de ilusiones perdidas sin conciencia, no debía mirar atrás y llorar, lo aceptaba, él la había dejado ahora sólo era cosa de acostumbrarse al dolor en su pecho para poder seguir respirando sin dificultad.

Pero unos días eran más fáciles que otros.

-Emergencia.-gritó un sanador.-En 5 segundos.

Michael miro a Ginny, seguían en el recibidor y antes de poder decir algo un translador llego frente a ellos, un auror cargaba a un niño y dos más a su lado intentaban estar en pie, Ginny se lleno de fuerza pero antes de poder actuar, dos sanadores les atendieron.

-3 segundos.-escucho el grito a distancia y un trasladar más llego con 5 personas, Ginny se llevo una mano a la boca con miedo, por la ropa de los heridos pudo darse cuenta de que se trataba de muggles, sus ropas rasgadas y rostros ensangrentados paralizaron su respiración pero ella sabía como actuar con presión y antes de poder decir más Michael jalo de ella para entrar en acción.

-5 segundos.-gritó alguien más y antes de tener tiempo a reaccionar pudo darse cuenta de que la sala estaba llena de heridos y sanadores caminando de un lugar a otros.

Inimaginablemente todo su dolor quedo hundido, podía sentirlo, sabía que estaba dentro de ella pero como si se tratara de un reflejo atendió a cada herido prestando toda su atención, junto a Michael había conseguido formar una gran mancuerna y ante cada herido manipulaba la situación con profesionalismo.

-314.-exclamo ante la camilla que tenía a dos pacientes, ambos muggles.

-5 segundos.-gritó un sanador y antes de tener tiempo para confirmar el apoyo de Michael ambos estuvieron atendiendo.

Un traslador más llego pero Ginny a pesar de estar libre no tuvo fuerzas para atender, un niño no más de 5 años yacía en los brazos de un auror con la ropa destroza, el niño llevaba las rodillas raspadas y los pantalones mojados, su rostro estaba envuelto de sangre y parecía que dormía, por desgracia, sólo parecía.

-No.-gritó corriendo hacía el auror, un niño, un niño que no tenía la culpa de nada había muerto y el auror parecía estar a pocos pasos de alcanzarle en su destino, Michael tomo al niño en brazos y dejo que Ginny atendiera al auror.

El rostro sucio por polvo y sangre parecían un impedimento para que ella lo reconociera pero sólo hizo falta una mirada a su cabello para saber de quien se trataba, olvidando su dolor oculto en una mascara de valentía tomo un frasco lo último que quería era a un auror valiente que dificultara su trabajo. Pero no se lo hizo beber en espera de que él la mirara y dijera algo, esperanzada de que él estuviera conciente.

Dos costillas rotas, una herida profunda en el pecho, obra de un sectunsempra y un hombro dislocado, Ginny le atendió en cuestión de segundos y antes de tener tiempo para pronunciar su nombre lo mando a piso donde sabía que tendría el reposo que necesitaba.

Sabía que ya era de noche pero el ajetreo en San Mungo no le daba tiempo para mirar un reloj, se dejo caer con pesadez en el suelo, los trasladores habían dejado de llegar pero un sin fin de magos preocupados por sus familias atiborraban la entrada exigiendo informes, Ginny intento sonreír para animarse pero sentía una gran parte de ella destrozada, Harry estaba en ese mismo hospital, Harry la había visto y no le dijo nada, ella misma lo había atendido y él apenas y la había mirado.

Su turno debió de haber terminado hace varias horas, no había comido nada en todo el día y aún así no le importaba, lo único que importaba para ella era que Harry estaba ahí, ni siquiera sentía curiosidad en saber que era lo que había pasado, Harry sólo Harry le importaba.

-Hija.-exclamo Molly Weasley corriendo para abrazarla, desconcertada se dejo caer en los brazos de su madre e intentando sonreír se pregunto si Ron también estaba ahí.

-Buenas noches señora Weasley.-saludo Michael cordial tras ella, Ginny sonrió.-Su hijo esta en la habitación 512, se recupera pronto.

Molly sonrió agradecida y jalando de su hija camino al elevador.

-Mamá, estoy trabajando, en un momento te alcanzo.-aseguró sacándose la posesiva mano que la sujetaba, Molly bufo pero la dejo ir.

Bajando del elevador al primer intento siguió a Michael por el pasillo.

-Sólo necesitan descansar.-explicó Michael sin necesidad de que ella hiciera la pregunta, sonrió de lado y sabiendo que ellos también lo necesitaban caminaron a la planta baja para poder marcharse, Ginny se cambio tan rápido como pudo y colgándose al brazo de Michael salió.

-¿Estas segura?-preguntó Michael sin soltarla, Ginny intento sonreír.

-Será más fácil así.-aseguro sin darse tiempo para mirar atrás.

-Iré a casa por tu moto para que puedas irte después.-exclamo Michael soltándola para desaparecerse, Ginny sonrió y más animada camino de vuelta a San Mungo, necesitaba saber como estaba su hermano por que sólo por eso volvía al hospital ¿No?

Respiro profundo antes de entrar a la habitación y sintiendo sus manos sudar las limpio contra su pantalón, tu puedes, se animo y esperando que él estuviera dormido entro.

Ron estaba tumbado en su cama con Hermione llorando a un lado, su madre estaba tranquila sobre un sillón junto al resto de su familia y tras ellos había una cortina corrida, Ginny agradeció mentalmente por que era muy posible que Harry estuviera dormido.

-Estarás bien.-aseguró despeinando a su hermano, saludo a Hermione con un fugaz beso y a su familia con un seco movimiento de mano.-Michael es bueno en lo que hace.

-Ya lo creo, ni siquiera me duele ¿ya me puedo ir?-preguntó Ron intentando ponerse de pie, Ginny sonrió.

-Necesitas descansar y no puedo dejarte ir al menos no esta noche, te daremos una poción para dormir sin soñar y por la mañana es muy posible que estés como nuevo...

-...Eso espero esos malditos van a saber en lo que se metieron.

-Por cierto ¿qué paso? había muchos muggles haya abajo.

-Atacaron un centro comercial muggle, en realidad no estamos seguros de como paso todo.-admitió después de pensárselo mucho, la cortina de un lado se movió y Ginny sintió la necesidad de huir pero sus piernas no respondieron a su miedo de volver a verlo y esforzándose por ser fuerte se sentó junto a su hermano en espera de ver a Harry.

-Malfoy.-exclamó Harry sentándose, Ginny sintió la necesidad de advertirle que se acostara de nuevo por sus costillas rotas, que aunque había curado los huesos aún estaban muy frágiles para soportar su peso.

-¿Mortifagos?-preguntó sin estar sorprendida.

-Así es lo único bueno del día es que les hemos dejado sin dinero.-agrego Ron con orgullo, Ginny lo miro sin entender.-Zabini se dejo ver.-explicó, Blaise Zabini era un "mago respetable" con una fortuna enorme y reconocimiento ante todo el mundo mágico pero al parecer ya no más.-Le seguimos la pista un buen tiempo, sabíamos que Zabini era quien le pasaba dinero a Malfoy para seguir huyendo así que sólo fue cosa de seguirlo, esta mañana supimos que se verían y quisimos ir para atraparlos pero...

-...Tenemos un traidor entre nosotros.-dijo Harry cayendo en la cuenta.-Alguien les informo que iríamos.-intento ponerse de pie pero la fragilidad en sus huesos lo hizo caer con un crujido, Ginny respiro hondo y se acerco a él.

-Necesitas descansar.-resoplo con fastidio, Harry miro hacía otro lado.-Recuéstate bien.-ordenó y él tuvo que obedecer, Ginny le palmeo el pecho hasta encontrar la costilla que se había vuelto a romper.-Esto dolerá.-aseguró sintiendo un chispa de satisfacción que jamás admitiría, Harry apretó los labios para no gritar y ante una triunfante sonrisa Ginny le reparo la costilla en dos segundos.-Te daré una poción para el dolor.-dijo y al instante se volvió a sentar con su hermano, no iba a dar dos vueltas, mejor se esperaba hasta que fuera momento que Ron durmiera para traer las dos pociones.

-¿Duele mucho?-preguntó Hermione preocupada, Harry intento sonreír pero estaba completamente rojo y varias gotas de sudor caían por su frente.

-Estoy bien.-aseguró con dificultad, Ginny oculto una risa de satisfacción absurda con un bostezo.

-Sígueme contando.-pidió y Ron, ignorando a su amigo volvió a su relato.

-Sospechamos de un encuentro entre Malfoy y Zabini por que este último saco varios galeones ayer por la tarde, le seguimos todo el día y al fin se reunieron en un centro comercial pero sabían que estábamos ahí y antes de poder detenerlos diferente explosiones en todo el centro comercial nos distrajeron, pudieron huir por que a nosotros nos importaron más lo heridos muggles, Harry casi alcanza a Malfoy pero se le perdió en el ultimo segundo.

-Sospecho que desapareció.-exclamo Harry en un intento de no sentirse idiota.

-Todo el área fue arreglada para que nadie pudiera desaparecerse.-le recordó Ron sonriendo, Harry apretó los labios.

-¿Como que se te perdió?-preguntó Ginny intrigada, Harry la miro por un segundo pero ante la intensidad en aquellos ojos marrones prefirió mirar hacía otro lado.

-No lo se... estaba ahí y de repente ya no estaba.-escupió molesto, Ginny sonrió.

-¿Escapo en tus narices?-preguntó con fingida sorpresa, Harry resoplo e intento girarse pero sus costillas se lo impidieron.-Tienes razón.-exclamo haciendo memoria.-Lo que tiene Malfoy es algo más que simple suerte tal vez sólo debes admitir que es mejor que tú.-soltó poniéndose de pie, sus padres se crisparon pero nadie dijo nada.-Voy por sus pociones, no tardo.-aseguro saliendo con un paso bailarín y emocionado.

Pero no volvió, envió a un sanador para que hiciera su trabajo y saliendo de San Mungo pudo ver su moto estacionada, tenía tanto tiempo que no la montaba que al verla ahí fue como si el tiempo nunca hubiera pasado.

Notas:

Gracias por leerme y siento mucho la demora promento no tardar tanto para el siguiente capitulo y espero me puedan dejar un review.