Capitulo:#3

Subió a su moto y sintió la fuerte brisa golpear su rostro con suavidad, volviendo a hacerla sentir viva a pesar de que no tenía una razón para que así fuera. Condujo a toda velocidad sintiendo cada latente brillo que la luna le brindaba como un golpe de vida, como una esperanza por la que pelear y por primera vez en dos meses sintió ganas de despertar.

Recordó la última vez que había montado su moto y sintió como una lagrima más salió de sus ojos y como el mismo viento se la limpiaba, no más se repitió con ganas y condujo hasta la madriguera aprovechando que sus padres no estarían ahí, al llegar subió hasta su habitación, abrió con lentitud la puerta como si se enfrentara a todo un mundo desconocido pero no era así, ella conocía a la perfección su destino y sabía bien lo que se encontraría, lo que le daba miedo ver. Una de las paredes estaba cubierta por un colage de fotos de ella con Harry, se veían tan felices que le resultaba difícil aceptar que ese sueño había terminado; su cuento de hadas había encontrado su fin y no le quedaba más que aceptarlo y aprender a vivir con ello. Despego la fotos de la pared y las metió en una vieja caja de zapatos, busco las cartas de Harry y no se permitió leerlas sólo las arrugo para que entraran en la caja, su escritorio estaba repleto de fotos con arreglos de mesa, pedazos de tela para los vestidos de las damas de honor, copias para que eligiera las invitaciones, todo lo que había estado pensando durante dos meses para su boda, la boda que jamás se efectuó por que el novio la boto un mes antes.

Salió de su propia casa con una gran bolsa negra y la caja de zapatos, por un minuto pensó en tirarlos pero no tuvo el valor suficiente y tuvo que conformarse con guardarlos en el escobero. Regreso hasta su moto y la monto con armonía; una parte de ella sentía que había dado el paso más grande de su vida pero otro, aunque más pequeño, no dejaba de pedirle que llorara por aceptar que jamás iba a poder volver a ser feliz o al menos no con aquel hombre que amo desde que tenía 10 años, sonrió al recordar la primera vez que lo vio y no pudo reprimirse cuando los bordes de su dañado corazón comenzaron a dolerle de una manera descomunal, acelero intentando ignorar lo difícil que era hacer eso pero se suplico no llorar, no iba a hacerlo más.

-Despierta.-gritó Ginny a la puerta de Michael. Hace un mes había ido a "La madriguera" para deshacerse de todos los recuerdos de Harry y hace un mes se obligo a volver a vivir su vida lo mejor que fuera posible. Michael se removió en su cama.

-Cinco minutos más.-suplico Michael, Ginny entro en la habitación y tomo ropa del armario que arrojo a la cama donde su amigo se cubría la cara con la almohada.

-No hay tiempo Michael, despierta ya que no quiero llegar tarde.-sentenció segura y salió de la habitación.

Michael se vistió aún con los ojos cerrados y salió de la habitación para ir al baño.

-Prepare el desayuno.-anunció Ginny cuando Michael entraba en la cocina, él río al ver una caja de cereal y la jarra de leche sobre la mesa.

-Te esmeraste.-ironizó divertido, Ginny sonrió de lado y siguió comiendo, Michael no tardo en seguirla, platicaron de San Mungo, desde el ataque de mortifagos al centro comercial no habían tenido más días difíciles y aunque aún no atrapaban a Malfoy y sus secuaces sabía por Ron que todo el ministerio estaba tras ellos.

-Hoy si tienes carta.-sonrió la recepcionista cuando vio a Ginny entrar riendo con Michael, tomo la carta y leyó las primeras lineas.

-Es de Hermione.-leyó Ginny en voz alta, Michael respiro tranquilo y juntos caminaron hasta sus loquers.

-¿Pasa algo malo?-preguntó Michael, Ginny leía la carta pero tenía mala cara.

-No.-se apresuro a decir para no preocupar a su amigo.-Sólo quiere que comamos juntas, dice que no puedo seguir evitándola y que necesita de su mejor amiga.-explico y Michael la miro serio.

-Es buena idea que la veas, ella no tiene la culpa de nada.

-Lo se pero no se si estoy lista para verla.

-¿De que hablas?

-Ella…-tomo aire pensando como explicarse.-Va a querer hablar sobre lo que paso…y no se que responderle.

-Pues dile la verdad; dile que estuviste triste pero que ya estas mucho mejor, dile como te sientes y que aquella mala época ya paso.-propuso Michael, Ginny sonrió insegura, La verdad ¿Esa realmente podía ser la verdad de lo que había pasado?, ¿Realmente su mala época ya había pasado?

-Si, creo que es lo mejor.-acepto pensando que tal vez esa era la única verdad.

-Ginevra Weasley.-anunció el jefe de piso, Ginny respondió su ubicación.-Necesito verte en mi oficina, ahora.

-Tranquila.-pidió Michael, el jefe de piso jamás hablaba con los sanadores en turno y cuando lo hacía sólo era para dar malas noticias. Tomó aire y sonrió, camino hasta la oficina del jefe.

-¿Se puede?-preguntó golpeando con suavidad la puerta.

-Adelante.-El jefe estaba serio y tenía varias hojas en la mano.-Siéntate, por favor.

-¿En que puedo servirle?

-¿El nombre de Bruce Chiffre le dice algo?-preguntó el sanador, Ginny pensó en sus pacientes pero no recordaba todos los nombres de las personas que había atendido.

-¿Debería?

-Si señorita Weasley, "debe" decirle algo ese nombre.

-Pues lo siento pero no lo recuerdo.

-Atendió a ese hombre hace poco más de tres meses al parecer usted apunto en su historial que tenía acne de gnomos.-el jefe le estiro una hoja donde la pequeña y pulcra letra de Ginny explicaba eso.

-Oh ya lo recuerdo…¿Ocurre algo con él?

-Si, esta noche lo han internado, sufre una viruela de Dragón bastante avanzada.-explico y Ginny sintió como si alguien le golpeara el estomago y le sacaba el aire.

-¿Qué dice?... Señor.

-Entiendo que usted es una sanadora dedicada pero un error como este no le ocurre a los mejores.

-Pero es imposible, yo misma le recete las pociones adecuadas, yo vi sus síntomas y no tenía dudas.

-Pues ya ve que no estaba en lo correcto, tuvo un error señorita Weasley, acéptelo.

-No lo entiendo…yo…no me equivoco.-susurró recordando exactamente ese día, había estado ansiosa por ver a Harry que no presto mucha atención a sus pacientes.

-¿Insinúa que yo si?-quiso saber el jefe mostrándose molesto, Ginny negó inmediatamente.

-No señor, jamás haría algo así.

-¿Entonces acepta que tuvo un error?-Ginny sabía que eso sería echarse sola la soga al cuello y aún no estaba segura de que repercusiones tendría pero debía admitirlo por que así había sido, bajo la cabeza y murmuro un apenas audible si.- ¿Acepta las represarías que esto trae consigo?

-Quisiera saberlas, señor.

-Su renuncia voluntaria a menos que este dispuesta a aceptar el juicio en su contra y es muy probable que pierda su titulo.-explico el jefe, Ginny sintió un gran nudo en la garganta, ambas opciones significaban dejar su empleo, el empleo por el que había peleado durante años en el que había salvado montones de vidas y un simple error no podía arruinarlo todo, todos esos años estudiando, todo su tiempo en San Mungo.

-Señor.-dijo con suplica y sintiendo como sus ojos querían llenarse de lagrimas, respiro profundo y se mantuvo firme; ella era fuerte, una mujer fuerte y no se iba a humillar frente aquel hombre que sin más le decía como su vida profesional encontraba un fin.

-Se que las medidas son muy drásticas pero el señor Chiffre es el cuñado del ministro y sabe usted bien que ellos van a presionar, San Mungo necesita estar en paz con el ministerio, no podemos darnos el lujo de defender su puesto cuando usted acepto su error.

-Se que tuve un error señor y no pienso justificarlo de ninguna manera pero, señor, mi vida esta aquí yo…usted sabe que soy una gran sanadora nunca antes ha tenido queja alguna de mi.

-Pues ya la tuve señorita y no me voy a esperar hasta que sean dos.

-Señor…

-He abogado tanto como me ha sido posible por usted, le damos la oportunidad de que usted renuncie por que un despido de San Mungo no le resultaría fácil para conseguir otro empleo.

-Lo se señor pero… ¿me darán una carta de recomendación?-preguntó preocupada, tal vez no fuera un fin total a su carrera.

-Se la daremos pero no espere que hablemos maravillas de usted.-puntualizó el hombre y Ginny sintió un golpe más en el estomago, definitivamente su carrera como sanadora estaba siendo duramente dañada.

-De acuerdo señor, creo que no tenemos más que hablar.-dijo poniéndose de pie y con toda la dignidad que poseía estiro su mano al jefe.-Ha sido un placer trabajar aquí y espero reconsideren esto por que realmente merezco mi trabajo.

-Si no fuera así habría permitido que se le echara sin consideración, señorita Weasley espero encuentre un buen trabajo pero se que jamás será uno tan bueno como el que esta dejado.

-Yo también lo se señor.-Ginny se dio la vuelta y camino hasta la salida, con el cuerpo derecho y la frente en alto.

-Oh Ginny lo siento tanto.-sollozo la secretaria del jefe.-Lo han discutido toda la mañana y realmente que te ha ido bien, yo redactare tu carta de recomendación y te prometo que escribiré maravillas de ti, escribiré que eres la mejor.-Ginny sonrió, la madre de Zara Mc Laver había sobrevivido gracias a que Ginny la había atendido con gran esmero.

-Tranquila Zara ya verán el error que están cometiendo y me suplicaran que vuelva.-dijo para reconfortar a la mujer pero ella sabía que no iba a ser así, una vez fuera de San Mungo era imposible poder volver.

-¿Qué ocurre?-preguntó Michael corriendo a abrazarla, había estado recargado en la pared del pasillo de la oficina, Ginny se dejo caer en sus brazos y comenzó a llorar, los calidos brazos de su amigo le invadía tranquilidad y se sintió a salvo para poder ser débil.

-Me despidieron.-confeso entre hipidos, Michael la separo de si para mirarla a la cara.

-No lo dirás enserio.

-Bueno, me han dicho que debo renunciar.-sonrió intentando sonar bromista, Michael volvió a abrazarla, acaricio una y otra vez su cabello, besó su frente y le suplico que no estuviera triste, que pronto encontraría un buen empleo, ofreció su ayuda en todo lo que fuera posible y le aseguro que todo le iba a salir bien.

-Ya lo verás, encontrarás un nuevo y mejor empleo.

-Lo peor.-dijo separándose un poco para mirar a la cara de su amigo.-Es que tu me previniste y yo… bueno yo no te hice caso.-explico volviendo a llorar, Michael la abrazo una vez más.

-¿Qué dices?

-Si ¿recuerdas al tipo con viruela de Dragón?

-¿No me digas que por ese imbecil han hecho que renuncies? Tú le salvaste la vida, claro que tenía viruela de Dragón y tú lo recetaste para que se curara.

-No fue así.-murmuro apenada.-Yo…yo creí que tenía acne de gnomos.-Michael se quedó callado recordando la pequeña discusión que ese día habían tenido, volvió a abrazar a su amiga.

- Vete a casa.-propuso Michael.-Ve a casa y date un baño de espuma, descansa yo voy a llegar para que comamos juntos y cuando salga de aquí te llevare a un bonito restaurante a cenar, mañana temprano pediré mi día libre y te acompañare a pedir empleo ¿de acuerdo linda?-Ginny hipo una vez más y sonrió agradecida con su amigo, él entendía a la perfección el gran error que había cometido; seguramente también estaba al tanto de que ese hombre estaba muriendo en una habitación, sus hijos también habían enfermado y su esposa era hermana del primer ministro, sin duda sabía bien que Ginny la iba a tener realmente difícil para conseguir un buen empleo, al menos uno en el que ejerciera la profesión que tanto amaba.

Llegó por aparición, su moto seguía guardada en la cochera y con Michael no la usaba, tomo las llaves y entro al departamento, le haría caso a Michael, se daría un largo baño con espuma y pensaría en como encontrar un nuevo empleo, no podía deprimirse y esperar a que le pidieran volver a su puesto, San Mungo era el mejor hospital pero no el único y con su talento pronto tendría un empleo tal vez no tan bueno como el que tuvo que dejar pero si uno donde reconocerían sus aptitudes y su gran desempeño como sanadora.

Como Michael había dicho llegó para que juntos comieran, él llevo la comida favorita de Ginny e intento hacerla reír mucho, se mostró como si nada hubiera pasado y como si el hecho de que mañana Ginny buscara empleo fuera a ser cosa fácil, también le había llevado su renuncia y ella tuvo que firmarla aunque sintió una gran tristeza que inútilmente intento disimular por que Michael la conocía muy bien.

A la hora de la cena Michael le aviso que se pusiera un lindo vestido por que esa noche no tenían que estar afligidos y aunque lo que había pasado no era para festejar él no soportaba verla triste e iba a ser tanto como le fuera posible para que ella al menos sonriera, Michael se puso un traje muggle negro que le quedaba bastante bien, su corbata era de un rojo intenso como el vestido de Ginny y juntos entraron a un restaurante francés bastante famoso del Londres muggle.

-Será difícil.-dijo Michael estirando la segunda copa de vino que el mesero les servía, Ginny dio un trago y lo miro preocupada.

-¿Haz escuchado algo?

-Por desgracia si, el señor Chiffre ya esta estable pero si muere será terrible para ti, sus hijos pudieron ser atendidos a tiempo, yo mismo los atendí y pronto estarán bien pero su esposa, ella está furiosa contigo y…su hermano va a hacer todo lo posible para que…no consigas un empleo decente.-explico tomando la mano de Ginny sobre la mesa, ella la apretó con delicadeza.

-Fui una idiota.

-Claro que no Ginny, tuviste un error como todos tenemos derecho a cometerlos pero…¡diablos! Haz salvado a más magos, haz atendido a cientos de personas y jamás habías tenido un error, Ginny, es mala suerte sólo mala suerte.

-Suerte de la peor.

-Tranquila.-pidió al ver como los ojos de Ginny se humedecían.-Zara ha hecho una gran carta recomendación encontraras algo mañana, si es necesario visitaremos todos los hospitales de la Gran Bretaña hasta que encuentres un empleo a tu altura, dudo que el jefe rectifique su error pero créeme que no vas a necesitar de San Mungo para seguir siendo la mejor sanadora.

-¿Así que fue por este imbecil que dejaste a Hermione plantada?-Ginny levanto la cabeza con brusquedad para hacerle frente a la persona que se atrevió a hablarle con tanta imprudencia pero cuando miro directo a un par de ojos verde esmeralda sintió como alguien golpeaba su estomago por tercera vez en el día.-Creí que sólo eran chismes pero veo con mis propios ojos que no es así.-agregó Harry señalando las manos de Michael y Ginny sobre la mesa, ella apretó con más fuerza la mano de su amigo por que pudo prever que él intentaba ponerse en píe para hacerle frente a Harry.

-No se que haz escuchado Potter pero créeme, no me importa.-puntualizo Ginny con frialdad, Harry sintió su corazón encogerse al escuchar su apellido de la más pequeña de los Weasley.

-Al menos hubieras avisado a Hermione que no ibas a llegar, estuvo toda la tarde esperándote.-soltó ignorando lo que la pelirroja había dicho.

-Jamás le confirme que iría.

-Pero tampoco dijiste que no.

-No decir que no, no es lo mismo que decir si.-explico Ginny perdiendo la paciencia, Michael intento ponerse de pie pero ella con una mirada le pidió que no.

-Bueno pues te diré lo que ella misma iba a contarte.-dijo Harry molesto.-Ella y Ron esperan a su primer bebe, ella quería que fueras la primera en saberlo, claro que después de Ron.-Ginny sonrió de oreja a oreja, se puso de pie y Harry pensó que iba a abrazarlo pero en cambio rodeo la mesa al mismo tiempo que Michael se ponía de pie y se estrechaban en un gran abrazo.

-Wow, voy a ser tía, voy a ser tía.-grito eufórica, todo el mundo volteo a verlos pero eso no le importo.-Es genial.-Michael la cargo y dio un par de vueltas con ella en brazos, ver a Ginny así de feliz lo ponía a él igual.

-Felicidades.-sonrió Michael besándole la frente, Harry carraspeo y Ginny recordó que su presencia.

-¿Están en su casa o en la madriguera? Muero de ganas por verlos.-quiso saber mirando a Harry, él con una furia terrible negó con la cabeza.

-Ni una ni en la otra, están del otro lado del restaurante, vinimos a cenar para festejarlo.-explico señalando a una mesa del fondo donde Hermione sonreía, al parecer la habían visto cuando grito de felicidad, tomo de la mano de Michael y lo jalo hasta la mesa que ocupaba su hermano, abrazo a Hermione antes de que ella pudiera decirle algo.

-Más cuidado.-pidió Ron con una enorme sonrisa.-Tienes en tus brazos a mi tesoro más preciado y la aplastas de más.-Giny río.

-A tus dos tesoros.-puntualizó Hermione acariciando su barriga aún plana, Ron estiro los brazos.

-¿Para mi no hay abrazo?-preguntó con un puchero, Ginny se abalanzo sobre él haciendo que por poco cayeran ambos.

-Felicidades, muchas felicidades.

-En horabuena.-dijo Michael estirando su mano a Hermione, Ginny recordó que ella misma lo había jalado hasta ahí.

-Gracias.-susurró Ron cuando le estrecho la mano. Un mesero se acerco a ellos para pedirles que se sentaran, estaban armando mucho ruido y los demás comensales comenzaban a quejarse, llevaba consigo dos sillas que pronto Ginny y Michael ocuparon, Ginny quedo entre Ron y Michael quien estaba al lado de Harry.

-Ay ha sido la mejor noticia que he escuchado en todo el día, enserio me han alegrado muchísimo mí día.-exclamo Ginny aún sonriendo.

-Lo dices como si hubieras tenido uno terrible.-observo Hermione, Ginny se encogió de hombros.

-Esta es su noche y no pienso arruinársela con mis problemas.-explico pero Ron pasó su brazo sobre sus hombros.

-Pues hace unos minutos no parecía que tuvieras problemas.-exclamo Harry molesto, Hermione miro a su amigo y supo que ese era una situación difícil para él.

-Créeme, nada arruinaría este día.-explico Ron ignorando lo que su amigo había dicho, Ginny accedió a ignorarlo de la misma manera y miro a su hermano.

-Me han hecho firmar mi renuncia.-confeso apenada, Hermione se llevo la mano a la boca sorprendida.

-¡Vaya!-Ron se paso una mano por el cabello, Harry se sintió fatal por que ambos sabían lo mucho que Ginny amaba su trabajo y lo difícil que le había sido conseguirlo.

-¿Qué por que?-preguntó Harry, Ginny lo miro y sintió un fuerte dolor donde sabía su corazón seguía, latiendo con dificultad pero al menos ya lo tenía.

-Cometí un error con un paciente y… me han propuesto firmar mi renuncia o enfrentar un juicio en mi contra.

-Acepta lo del juicio, yo te defenderé.-razono Hermione segura, Ginny sonrió agradecida.

-Tengo todas las de perder…

-…Por un simple error no te pueden hacer perder tu empleo, haz salvado la vida de muchos.

-Pero puse en peligro la de la persona equivocada, es el cuñado del primer ministro.

-¿Así que es tu eres la culpable?-preguntó Harry, Michael la miro ceñudo y Ginny tuvo que volver a tomar de su mano para que no armaran un escándalo.

-Si.-respondió con frialdad, Harry enrojeció, no había querido sonar acusador.

-Bueno es que Arnold Chiffre trabaja para el departamento de aurores, por su culpa tuvieron que vacunarnos a todos, casi todo el ministerio tuvo que entrar en cuarentena, Amelia Chiffre trabaja para la regulación de la red flú, cometiste un gran error con su padre.-explico apenado, Ginny enrojeció, no sabía que su error había llegado a tanto, con razón la habían hecho firmar su renuncia y creer que ella había pensado pestes del primer ministro y hasta se había lamentando haber votado por él.

-Vaya entonces si que lo arruine.-susurro sintiendo nuevamente el nudo en su garganta.

-No Ginny, no digas eso.-pidió Michael con ternura, paso un brazo sobre sus hombros y la atrajo hacía él.-No es toda tu culpa.

-Si lo es.-lloriqueo y Harry sintió ganas de golpearse a si mismo.

-Claro que no, es culpa del señor Chiffre ¿Por qué espero tres meses para volver a San Mungo?-preguntó Michael junto a su oído, ella hipo.

-¿Dices que tres meses?-preguntó Hermione sorprendida.

-Es culpa del señor Chiffre.-exclamaron Ron y Harry al mismo tiempo.

-Dime que no haz firmado tu renuncia Ginny, acepta la demanda, te aseguro que ganaremos.-exclamo Hermione y Ginny volvió a hipar.

-La firmo esta tarde, yo se la lleve.-confeso Michael apenado, había estado tan preocupado por hacer sentir mejor a Ginny que no se había detenido a pensar en lo injusto que era todo.

-Eres un imbecil.-soltó Harry molesto.

-Déjalo Potter.-ordenó Ginny al ver a Harry pararse y remangarse el saco, él titubeo unos segundos en los que Hermione aprovecho para volver a sentarlo.

-No te preocupes eso sólo me va a hacer un poco más difíciles las cosas pero te prometo que ganaras, demandaremos a San Mungo.-explico y Ron se atraganto con la comida, Harry miro atónito a su amiga y Ginny dejo de llorar para mirar a su cuñada como si acabara de perder el juicio.

-¿Qué?-preguntó Michael sorprendido.

-Demandaremos a San Mungo.-repitió Hermione calmada.

-Eso es imposible.-dijo Ginny.

-No, es difícil pero no imposible, mañana mismo ven a verme para prepararlo todo por que te aseguro que ganaras, es una canallada lo que te han hecho.

-Pensábamos ir mañana a buscar empleo.-explico Michael después de unos segundos en silencio en los que todos intentaron asimilar lo que Hermione había dicho.

-Entonces el fin de semana, Ginny no voy a permitir que la mejor sanadora pierda su empleo por que un viejo idiota no fue a San Mungo en tres meses.

-No fue así Hermione, verás, él fue un día y yo estaba molesta, distraída, creí que tenía acne de gnomos y le di las pociones para que los granos desaparecieran…

-…pero seguro que no le dijiste que volviera tres meses después para ver como seguía.

-No, en realidad le dije que si se terminaba la poción y los granos seguían volviera.-recordó Ginny sintiendo injusticia por primera vez en su despido, ella lo había aceptado por que ese día estaba realmente distraída por culpa de Harry pero no lo había sido tanto como para decirle a un paciente enfermo que no volviera más por San Mungo.

-¿Cómo cuantos días más podía durarle la poción?-Hermione ya tomaba nota de cada pregunta y respuesta.

-No más de dos.

-El señor Chiffre tuvo que regresar dos días después, Ginny habría notado que no era acne de gnomos y le pudo haber dado las pociones que necesitaba pero el señor no volvió lo que significa que dejo el tratamiento por la mitad y a colación trae su enfermedad durante tres meses en los que contagio a su familia y sus hijos, con la misma irresponsabilidad, pese a los síntomas siguieron en el trabajo sabiendo que podían causar una epidemia, ya que aunque no sabían que se trataba de viruela de Dragón, dudo que fueran tan estupidos cómo para no saber que su padre los había contagiado.-razono Hermione más para si misma que para Ginny, todos asintieron y Hermione se puso de pie a prisa.

-Necesito hablar al ministerio, tendré la mejor demanda nunca antes vista y voy a ganarla.-anunció orgullosa, Ron la tomo de la muñeca y volvió a sentarla.

-Pero no esta noche, hoy estamos celebrando tu embarazo así que te quedas con tu esposo, quien soy yo, y festejas sin quejarte.-ordenó con tanta seriedad que Ginny lo desconoció, Harry río y Michael apretó la mano de Ginny que en ningún momento había soltado.

-Todo estará bien.-aseguro mirándola a los ojos, Ginny se vio reflejada en esos ojos con tanto brillo que sus manos sudaron, Michael se acerco un poco a ella dando tiempo para que ella retirara su rostro pero Ginny no lo hizo en cambio se acerco un poco más olvidando que su hermano, su cuñada y su ex novio estaban presentes, se unió a los labios de Michael con delicadeza, teniendo cuidado de no parecer desesperada pero si ansiosa, no sabía que en algún momento de su vida había querido volver a probar los labios de Michael pero sabían tan bien como los recordaba que le fue difícil no responder con el mismo cariño y deseo con el que él que la besa.

Notas:

Soy yo, enserio que soy yo... he vuelto y para quedarme así que espero puedan disculpar mi demora, realmente siento haber tardado tanto, ustedes no lo mereceían pero digamos que mi vida anda algo más mejor que antes y he decidido darme un tiempo para mi mayor placer; escribir!!

Gracias por la paciencia y espero puedan dejarme un review con tomataso incluido