Hola…

Espero que disfruten la ultima parte del capitulo III, y tambien espero que logren entender el por que del nombre de este capitulo…

CAPITULO IV

"Destello de felicidad"

Parte III

Después de aquella noche que paso con Haruka en la casa de la playa los días comenzaron a pasar tan rápido que cuando menos se dio cuenta estaba a menos de 24hrs para que se realizara la ceremonia y los nervios no se habían hecho esperar, aunque los preparativos para la boda habían quedado a cargo de su madre ella no podía evitar preocuparse por cada detalle aun cuando Haruka le había pedido que se tomara las cosas mas tranquilamente pues no era bueno para su embarazo que se sometiera a tantas presiones, pero como la rubia había hecho caso omiso a los consejos de su futuro esposo tanto el como las chicas habían decidido que lo mejor era mantenerla alejada.

Cuatro días antes de la boda Haruka se la había llevado a su casa en la playa que como estaba un poco alejada del pueblo era imposible que ella sola se trasladara hasta ahí para regresar a Tokio, a pesar de que Serena no estuvo de acuerdo sabía que cuando a Haruka se le metía algo en la cabeza era imposible que lo hiciera cambiar de parecer, además el rubio había se había tomado esos días para estar con ella y cada mañana salían después de observar el amanecer desde la terraza de su habitación a caminar por la orilla de la playa o si no la llevaba a desayunar al pueblo, sin duda el sabía como mantener tranquila a la rubia. El sábado por la mañana Haruka preparo el desayuno mientras la rubia aun dormía, se sentía un poco intranquilo pues ese día por la tarde se llevaría a cabo la competencia por el campeonato mundial de la formula uno, recordó lo difícil que fue retirarse de la competencia cuando todos creían que el sería el ganador.

Flash back

Después de haber llevado a Serena a su casa se dirigió hacia el autódromo donde su representante lo estaba esperando para arreglar los últimos detalles de la carrera, cuando llego lo primero que hizo fue caminar hasta el garaje donde estaba el auto que se suponer correría, como le encanaba sentir el viento cuando competía, sin embargo ella era aun mas importante que todo eso, ella era única que había logrado hacerlo sentir feliz y en completa tranquilidad, solo por ella dejaría atrás ese mundo de la velocidad , incluso entregaría su propia vida para proteger la de ella y con mayor razón lo haría ahora que en el vientre de la dueña de su corazón se encontraba su primer hijo.

− "Tenoh, sabia que estarías aquí" – lo llamo una voz conocida para el, era su representante – "Ziocite" – dijo Haruka en forma de saludo – "Bueno que te parece si comenzamos a revisar los detalles para la próxima carrera" – sugirió Ziocite – "Sobre eso es de lo que quería hablar contigo, no voy a competir en la próxima carrera" – Haruka nunca se andaba con rodeos – "Buena broma Tenoh" – sonrío Ziocite – "No es ninguna broma, no voy a competir en la carrera del sábado" – continuo con mucha seriedad – "Pero acaso estas loco tienes, has trabajado muy duro para llegar hasta donde estas para que lo dejes ir así como así" – grito – "No estoy loco, simplemente fue algo que le prometí a la mujer mas importante de mi vida" – comento el rubio tratando se sonar tranquilo – "Deberías pensarlo mejor, las mujeres no valen la pena incluso ella no creo que lo valga" – fue lo ultimo que dijo Ziocite ya que no supo en que momento había sido golpeado por el rubio – "Nunca vuelvas a hablas así de ella, ahora has lo necesario para sacarme de la carrera" – finalizo el rubio dejando a Ziocite en el suelo limpiándose el hilo de sangre que salía de su labio inferior.

Fin del flash back

Sonrío un poco al darse que no le había costado tanto trabajo renunciar a esa carrera en cuanto ella se lo pidió sin duda alguna Serena era tan importante en su vida que no importaba nada mientras ella estuviera feliz, de pronto sintió como un par de suaves manos rodeaban su cintura desnuda.

– "En un momento esta listo el desayuno Gatita" – le dijo mientras preparaba un poco de jugo de naranja – "Debiste haberme despertado para ser yo quien preparara el desayuno, después de todo mañana me convertiré en tu esposa" – sonrío la rubia mientras se sentaba sobre la barra en la cocina – "Serena, tu sabes que te adoro con toda mi alma pero no creo que sea lo suficiente para dejarte cocinar y arriesgarme a morir de una intoxicación" – bromeo el rubio para después besarla – "De verdad crees que soy tan mala cocinando" – se quejo la rubia – "Tienes que reconocerlo la cocina no es tu fuerte, pero al casarme contigo no estoy buscando una cocinera sino una amiga, una esposa y una amante, solo me basta con que sepas hacer café" – señalo el rubio mientras servía el desayuno y cargaba a la rubia hasta el comedor – "Se ve mu delicioso Haru, cocinas muy bien" – lo alago la rubia después de haber probado un bocado de su desayuno.

Después de desayunar Serena se encargo de recoger la cocina mientras Haruka tomaba un baño, una vez que Serena termino con la cocina entro al cuarto donde se encontró con un Haruka recién bañado y ya vestido, olía tan bien que simplemente no pudo resistirlo y lo abrazo para poder deleitarse con la fragancia del rubio. Serena fue la siguiente en meterse a la ducha, se estaba haciendo tarde y tenían que regresar a la ciudad para arreglar algunos detalles de la boda.


Dos horas mas tarde ambos estaban recogiendo el traje que usaría Haruka para después dirigirse a la casa de la rubia donde la esperaban todas las chicas para y su madre para acompañarla a hacerse la ultima prueba del vestido. Sin duda ese día había sido muy agotador y cuando menos se dio cuenta ya había oscurecido, estaba en su habitación pensando que dentro de algunas horas se convertiría en la flamante esposa de Haruka, sin poder evitarlo una sonrisa se formo en sus labios y casi inconscientemente tomo su teléfono celular y marco al móvil de Haruka. El teléfono timbro varias veces pero Haruka no contesto, tenía muchas ganas de verlo pues debido a que había pasado los últimos día junto a le había comenzado a acostumbrarse a la presencia del rubio, dio un suspiro pues no le quedaba de otro que dormirse sin sentir el beso de las buenas noches que Haruka siempre le daba, pero sonrío al recordar que a partir mañana siempre dormiría a su lado. Tenía un par de horas intentando dormir pero no podía simplemente estaba muy nerviosa, de pronto su celular comenzó a sonar, era el, miro su reloj y ya pasaba de las tres de la mañana, se pregunto como era posible que el un estuviera despierto, tomo su móvil y contesto con una voz muy dulce.

– "Haru…" – dijo su nombre a forma de saludo – "Gatita ya estabas dormida" – pregunto el rubio al otro lado de la línea – "No, no podía dormir… me haces falta" – confeso Serena – "Parece que no soy el único, sabes esta noche salí a cenar con Darién, pero cuando me dirigía a mi casa me di cuenta que no podría dormir si no te veía antes" – se escuchaba un poco raro, quizá tendría algunas copas de más – "A que te refieres" – pregunto la rubia pues no entendía eso de verla antes si solo estaban hablando por teléfono – "Pues solo tienes que asomarte por la ventana" – le pidió el rubio, Serena no espero ni un segundo cuando ya se encontraba abriendo el balcón de su habitación.

Ahí estaba el, se veía tan apuesto recargado sobre su jaguar negro, vestía un traje color beige con una camisa blanca, traía en una mano un enorme ramo de rosas rojas y en la otra sostenía el móvil. Haruka sonrío al verla salir al balcón para el, ella era simplemente perfecta le encantaba su mirada tan tierna y llena de paz que se podía perder es sus mirada celeste por mucho tiempo, disfrutaba acariciar su cabello rubio mientras ella dormía sobre su pecho, pero nada se comparaba con observar su cuerpo desnudo cuando los rayo del sol tocaban su piel para producir destellos que la hacían lucir tan provocativa que sin pensarlo dos veces se podría dejar arrastra por el pecado para poder disfrutar a aquella mujer, su mujer, a partir de mañana sería su mujer y nada podría privarlo de observarla cada noche mientras dormía esperando a que abriera sus ojos para volver a perderse en sus celestes, no había duda alguna la amaba como nunca espero llegar a amar a nadie jamás.

– "Señor Tenoh me puede explicar que hace frente a mi cuarto a las tres de la mañana, no se supone que mañana se casa" – bromeo la rubia, que se encontraba recargada sobre el barandal de su balcón – "Así es mañana me caso con la mujer mas hermosa sobre la tierra, pero no puede evitar pasar a despedirme de usted que a sido mi perdición" – le siguió el juego – "Cero que su futura esposa tiene tanta suerte al casarse con un joven tan apuesto y dulce" – sonrío ella, mientras lo miraba – "Serena, sabes una cosa te amo tanto que si algo me llegara a pasar buscaría la manera de volver para probar nuevamente tus labio" – dijo el rubio casi a manera de susurro – "Y como le haría, como podría volver" – pregunto la rubia – "El viento sería mi aliado en esa travesía" – contesto el rubio – "Haru… que te parece si subes tengo sueño pero no puedo dormir si no estas a mi lado" – le pidió la rubia tratando de cambiar el tema pues no le gustaba que Haruka hablara así – "Señorita no cree que eso no es algo correcto, además que pensaría su padre" – dijo el rubio entre risas – "Vamos Haru… por favor" – suplico la rubia.

Como el nunca podía negarle nada entro a su casa tratando de no hacer mucho ruido siguiendo a la rubia quien había bajado a abrirle la puerta y ahora lo guiaba hasta su habitación, el nunca había entrado en ella por lo que estaba un poco nervioso de que alguien lo pudiera descubrir.

– "Serena, solo serán un par de horas antes de que despierten tus padres de acuerdo" – pregunto el rubio mientras se quitaba el saco y se sacaba los zapatos – "Te lo prometo, solo hasta que me duerma" – le contesto la rubia quien se acomodaba en su cama haciendo espacio para el rubio.

Cuando Haruka se recostó junto a ella la abrazo y beso tiernamente sus labio, ninguno de los dos dijo nada solo se quedaron por mucho rato escuchando los latidos de sus corazones que latían siempre mas recio cada que estaban junto, parecía que habían nacido para permanecer siempre uno al lado del otro, después de varias horas el rubio abrió los ojos, no se había dado cuenta en que momento se quedo dormido, miro su reloj y ya casi eran las seis de la mañana, se levanto con mucho cuidado de no despertarla y se sentó a la orilla de la cama para observarla dormir, para el ella era "su ángel", la beso en los labios y acaricio su cabello para después susurrarle al oído algo que solo ella pudo escuchar.

– "Te amo… te amo tanto Serena Stukino" – beso nuevamente sus labios sin saber que quizá esa sería la ultima vez que lo haría y sonrío un poco al observar la sonrisa que se dibujaba en el rostro de la mujer que el llamaba para si mismo su ángel – "Nunca dejare de amarte…" –

Dichas estas últimas palabras salió de la habitación y de la casa de la rubia para regresar a la suya y dormir otro poco antes de la boda.


Esa noche había sido la pero noche que había pasado en muchos años, quizá en toda su vida, pero como no serlo si al día siguiente se casaría la mujer que amaba, su amor secreto ya que nunca le confeso lo que sentía por ella, pero como hacerlo si ella solo lo veía como un amiga y por si fuera poco planeaba su boda con otro que no era el. Esta era la quinta vez que cambiaba de posición en el tiempo que llevaba acostado, resolvió que esa noche no podría dormir y se levanto, salió de su habitación y se dirigió a la pequeña cantina que tenían, se sirvió una copa para tratar de tranquilizarse o quien sabe de lo que sería capaz, tal vez y decidiera ir hasta su casa y llevársela a la fuerza, sonrío ante la idea, como le gustaría secuestrarla pero sabía que aunque la retuviera a su lado ella no lo amaría como al hombre con el que estaba a punto de casarse, busco su saco que había dejado en la estancia, cuando lo encontró saca de una de las bolsas un fotografía que mostraba a una hermosa rubia recargada en un automóvil de carreras y acaricio con su dedo índice el rostro de la rubia.

– "Hay Serena, quisiera saber que fue lo que me diste para enamorarme de ti como un loco" – susurro para si mismo – "Hermano deja de torturarte con algo que sabes nunca será realidad" – le dijo la voz de Taiki quien había salido por un vaso de agua – "No es tan fácil, piensa crees que podrías hacer que tu corazón dejara de latir como un loco cuando la persona que amas esta tan cerca de ti que puedes sentir el calor que desprende su cuerpo" – pregunto Seiya para luego darle el ultimo trago a su copa y servirse otra – "Y crees que con alcohol lo lograras" – le dijo Taiki – "Nunca…" – fue la única respuesta que le dio al castaño – "Piensas asistir mañana" – pregunto – "Aunque no será nada fácil ahí estaré y no me preguntes por que, solo se que debo estar ahí" – finalizo el pelinegro dejando su copa sobre la barra.

Ninguno de los dos hablo nuevamente, Taiki se retiro a su habitación dejando atrás a su hermano sumido en sus pensamientos.

(No se por que, pero todo el día e sentido que debo estar ahí para ella, aunque se que no será fácil verla entregarle su vida a alguien que no soy yo).

– "Te amo… te amo tanto Serena Stukino y nunca dejare de amarte" – bebió el ultimo trago de su copa y camino hacia su habitación aunque sabía que esa noche no podría dormir – "Bombón" –.


Cuando Serena abrió los ojos la luz del sol iluminaba su habitación, no esperaba encontrar a Haruka a su lado ya que sintió el beso que le dio antes de marcharse, preparo la bañera con un poco de esencia de rosas para relajarse un poco, aun eran las ocho de la mañana y la boda sería hasta las doce del día para después seguir con la recepción en una hermosa hacienda a las afueras de la ciudad. Cuando termino su cesión en la ducha entre cremas y lociones ya casi eran las diez, miro su reloj ya era hora de las chicas llegaran pues habían quedado de arreglarse en la casa de la rubia. Se sentó en la orilla de la cama y tomo un álbum lleno de fotos que se había tomado con el rubio desde que se hicieron novios, sin duda era muy feliz ahora no solo lo tenía a el sino que también estaba esperando un bebe que era fruto de todo ese amor que se tenían, miro cada una de la fotos el siempre mostraba esa sonrisa tan coqueta que le había llamado la atención desde que lo vio por primera vez, lo no sabía era que el solo sonreía de aquella manera para ella. Cuando termino de ver las fotografías dejo el álbum sobre la cama y se puso frente al espejo se quito la toalla que envolvía su cuerpo y para observar el pequeño vientre, sonrío un poco al imaginar como sería su pequeño cuando naciera, sin embargo sus pensamientos fueron interrumpidos cuando las chicas tocaron su puerta.

– "Serena abre, la muchachas que nos van a maquillar ya legaron" – grito Mina – "Pasen chicas, mientras yo me pongo algo de ropa acomoden sus cosas" – les dijo Serena mientras se hacia a un lado para que entraran, su habitación era muy grande, cabían todas sin ningún problema – "Que bonitas flores te las trajo Haruka" – pregunto Ami mientras tomaba el ramo que le había llevado el rubio durante la madrugada – "Si las trajo el" – les contesto desde el baño.

Todas las chicas estaban muy emocionadas después de la rubia Mina y Ami eran las mas emocionadas ya que tanto Taiki como Yaten les habían pedido que fueran sus parejas, bueno mejor dicho solo Taiki se lo pidió a Ami por que en el caso de Mina fue ella quien le pidió a Yaten que fuera su pareja, Lita iría con Andrew y Rei con Eliot. Después de las terminaron de maquillar y peinar cada una de las chicas se puesto su vestido para después ayudar a Serena con el de ella, había escogido un vestido estraple entallado en el busto y con una caída, que terminaba con una abertura en su pierna derecha, como no le gustaba mucho el velo había decidido llevar el cabello recogido en un moño y usar algunos pasadores con pedrería plateada, llevaba una hermosa gargantilla con un par de aretes de brillantes y para estilizar su figura usaba unas zapatillas blancas.

Todos estaban listos para partir a la iglesia, incluso tanto Yanten como Taiki había llegado en una limosina a recoger a Mina y a Ami, Andrew paso por Lita en su BMW y Eliot llego por Rey en una lujoso rojo, lo primero que noto Serena cuando vio llegar a Taiki y a Yaten fue que Seiya no estaba con ellos.

– "Chicos Seiya no va a asistir" – pregunto la rubia – "Claro que si pero dijo que nos veríamos en la iglesia, por cierto te ves muy hermosa" – le dijo Taiki – "Muchas gracias, tu también te vez muy guapo de traje" – le regreso el cumplido – "Bueno creo que es hora de que todos nos vayamos a la iglesia" – dijo Rei – "Tienes razón" – contesto Yaten – "Suerte Serena, te vez muy guapa" – le dijeron todos mientras se despedían de ella dejándola solamente con su familia a esperar el vehículo que la llevaría hasta la iglesia

Serena había escogido un carro de carreras con el que Haruka había ganado su primer campeonato, le había costado mucho trabajo dar con el y sobretodo lograr que se lo prestaran, pero sabía que sería un hermosa sorpresa para el rubio, cuando el Sr. Kenji se entero primero pego el grito en el cielo pero cuando se dio cuenta que no había forma de hacer cambiar de opinión a su hija había accedido y como solo cabían dos personas ella tendría que viajar sola con el conductor que el dueño del carro había escogido de entre sus pilotos. Cuando el carro llego a la casa de la rubia su madre la ayudo a subir tratando de no arrugar el vestido ya que el espacio era un poco reducido, después su familia subió a su propio auto, el carro de Serena les daría cinco minutos de ventaja para que cuando ella llegara ya solo la estuvieran esperando a ella.


Haruka había sido el primero en llegar a la iglesia junto con su hermana Kakyuu, lucia un hermoso esmoquin color hueso que resaltaba sus ojos color esmeralda, sin duda se veía radiante, saludaba a todos lo invitados con una hermosa sonrisa que muy pocos habían visto, a pesar de que debió estar muy nervioso trataba de parecer lo mas tranquilo posible, esperaba en la entrada del templo mientras su hermana lo acompañaba tomada de su brazo, cuando las chicas llegaron inmediatamente corrieron hasta el rubio ya que para ellas el era como un príncipe que lamentablemente había encontrado a su princesa, pero nunca perdían la oportunidad de platicar con el y esta no sería la excepción, a los chicos no les quedo de otra mas que resignarse y seguir a sus parejas quienes habían entablado una conversación muy animada con Haruka.

– "Sr. Tenoh" – saludo Taiki de una manera muy respetuosa – "Vamos Kou puedes decirme Haruka, tenemos varias amigas en común y no creo que debamos seguir con formalismos lo mismo para usted" – le contesto el rubio diciendo lo ultimo a Yaten quien sonrío en forma de respuesta – "En ese caso llámame Taiki" – pidió el castaño – "Hola Kakyuu, te vez muy guapa" – el peliplateado saludo a la pelirroja provocando que cierta rubia le golpeara las costillas – "Mina que te pasa por que me pegas" – se quejo – "Vamos chico no se peleen que no ven que es momento de darle apoyo moral a Haruka" – dijo Andrew a la pequeña riña que se había formado entre Yaten y Mina.

Haruka solo sonreía ante la actitud de los amigos de Serena que desde hacia un tiempo atrás que también los consideraba como tales, mientras los chico seguían en su pequeña riña, el continuo recibiendo a lo invitados que ya casi llegaba en su mayoría y aun no había señales de la rubia que habría de ser su esposa.

– "No te preocupes ella vendrá" – le dijo su hermana – "Lo se…" – sonrío el rubio – "Mira ahí llegan" – señalo a una limosina que llegaba a la iglesia.

Cuando Haruka vio bajar de la limo a la familia de la rubia sonrío pues creía que ella vendía con ellos, pero se llevo una sorpresa cuando vio bajar al ultimo miembro de la familia Stukino de la misma pero sin señales de que la rubia fuera con ellos, todos los que aun estaban afuera de la iglesia comenzaron a susurrar frases como "Quizá se arrepintió" "Lo ha dejado plantado", por un momento comenzó a sentir un poco de miedo que se vio reflejado cuando perdió la sonrisa que lo había acompañado todo el día.

– "Haruka, hijo te ves muy guapo" – lo saludo Ikuko – "No te preocupes no tarda" – le dijo el Sr. Stukino al ver la expresión de su futuro yerno – "Pero creí que usted vendría con ella" – pregunto el rubio un poco confundido – "Así sería pero desde hace unos día se le metió un idea extraña a la cabeza y ya sabes que cuando algo se le ocurre es imposible hacerla cambiar de opinión" – contesto Kenji.

De pronto Haruka logro escuchar un sonido muy familiar para el, por un momento pensó que los nervios lo estaban haciendo alucinar pues le pareció escuchar el sonido de un auto de carreras, no era difícil que el pudiera identificar el motor de uno puesto que desde que era un niño habían sido su pasión, pero quedo realmente atónito cuando de una esquina vio salir el auto que inmediatamente reconoció como el auto con el que había ganado su primer campeonato mundial, no supo que hacer solo se quedo observando como el auto se estacionaba frente a la iglesia y de el bajaba su ángel ayudada por su padre, pensó que estaba soñando sin duda alguna la rubia le había dado la mejor de las sorpresas, nunca pensó que ella haría algo así, miro a su hermana quien le sonreía.

– "Tienes idea lo que le costo conseguir ese auto" – le dijo mientras se giraba para observar a la rubia – "Lo sabías" – pregunto – "Creo que es hora de entrar, vamos" – la pelirroja lo guio a través del pasillo.

Cuando el rubio tomo su puesto quedo mirando hacia la entrada esperando ver a la rubia que habría de ser su esposa. Serena estaba muy nerviosa y antes de entrar tomo un poco de aire y acaricio su vientre, una vez que piso el interior de la iglesia quedo sorprendida, la decoración había quedado perfecta, sin duda las rosas blanca le daban un toque de elegancia a la iglesia estilo barroco, camino de la mano de su padre al ritmo de hermosa una melodía interpretada en violín y piano, mientras caminaba por el pasillo miro hacia los lados encontrándose con la mayoría de sus amigas y amigos, pero cuando regreso la vista al altar se encontró la mirada esmeralda del rubio y no pudo evitar sonrojarse y sonreír alegremente, por un momento pensó que estaba soñando, era tan feliz, pero cuando lo busco a el no pudo encontrarlo y se sintió un poco triste pues quería compartir el momento mas feliz de su vida con su mejor amigo, pero Seiya no estaba por ningún lado, antes de llegar al altar miro a una esquina y ahí estaba el, un poco apartado pero al final de todo estaba ahí con ella, le regalo una sonrisa que el pelinegro le correspondió, siguió su camino hasta encontrarse al lado de Haruka quien le sonreía cariñosamente.

– "Te vez preciosa" – le susurro el rubio – "Te amo Haruka" – fue lo único que pudo contestarle ya que los nervios la estaban matando – "Yo también los amo Gatita, a por cierto gracias, te veías bellísima bajando de ese auto" – sonrió el rubio – "Lo se…" – pero fue interrumpida por Michiru quien junto con Darién serían los padrinos de boda – "No creen que es hora de comenzar la boda o prefieren segur platicando" – bromeo la peliazul, logrando que ambos se sonrojaran, pues por un segundo se habían olvidad que iban a casarse

La boda comenzó, Serena estaba muy emocionada que no pudo evitar que una lagrima solitaria rodara hasta la comisura de sus labios, sintió como Haruka tomaba su mano, sabía que el siempre hacia eso para recordarle que estaba a su lado y que no estaba sola, lo miro y le regalo una hermosa sonrisa que el correspondió. Tanto las chicas como la mama de Serena también estaba llorando, incluso hubo un momento que los ojos de su papá se cristalizaron, Darién tomo el brazo de Michiru quien solo miraba hacia el altar muy sonriente, quizá recordando el momento en que había unido su vida a Darién, pero no todos parecían tan alegres ya que Taiki logro divisar a su hermano Seiya muy cerca del altar, el pelinegro tenía un expresión de melancolía pues a pesar de que le daba gusto que ella sería feliz no podía dejar de sentir un poco tristeza no ser el quien fuera a compartir su vida con la mujer que amaba y estaba segura amaría toda la vida, pero sonrío al recordar la sonrisa que la rubia le había regalado solo a el.

Sin saber por que a Serena la invadió una sensación muy extraña y comenzó a sentir mucho miedo, Haruka sintió como la rubia temblaba y un poco preocupado se acerco lentamente a ella tratando de no llamar la atención.

– "Serena te encuentras bien" – le pregunto en un tono de voz tan bajo que solo la rubia alcanzo a escuchar – "Claro… solo quiero que sepas algo" – le dijo la rubia en el mismo tono de voz que el había usado – "Dime" – la ayudo a continuar – "Te amo…" – susurro – "Y yo a ti como no tienes idea, te has convertido en mi razón para vivir, nunca permitiría que algo te sucediera, te prometo que aun a costa de mi vida siempre te protegeré" – finalizo el rubio, quien regreso su mirada al alter – "Gracias" – dijo la rubia solo que esta vez el no pudo escucharla.

Justo cuando el padre iba a comenzar con la parte donde ambos se jurarían amor eterno, alguien abrió estrepitosamente las puertas de la iglesia, todos los invitados voltearon ver que era lo que sucedida, tanto como Haruka como Serena se pusieron de pie para observar que estaba ocurriendo, Serena quedo en shock al ver a Diamante caminando hacia ello, a escaso dos metros de distancia Seiya se interpuso en el camino Diamante, quien parecía que se encontraba en un alto estado de ebriedad.

– "Quítate Kou, mas te vale que no te interpongas en mi camino" – grito el chico – "Vamos Diamante estas muy borracho, lo mejor será que te vayas" – Seiya trato de tranquilizarlo.

Pero antes de que nadie pudiera hacer algo por evitarlo Diamante saco una pistola de su saco y apunto a la rubia.

– "Prefiero verte muerta antes de permitir que te cases con otro hombre que no sea yo" – grito al momento que apuntaba a la rubia con el arma.

Todo pasó tan rápido, solo se escucho un disparo y el grito de varias de las chicas, Seiya inmediatamente logro quitarle en arma y darle un buen golpe que lo dejo inconsciente con ayuda de la cantidad tan alta de alcohol que Diamante había consumido. Cuando Seiya volteo hacia el altar se sorprendió al ver a la pareja en el suelo, Haruka estaba sobre Serena, ella lo sostenía, el traje del rubio comenzó a teñirse de rojo, al igual que las manos de la rubia.

Por un momento nadie hizo nada, escena que tenían frente a sus ojos era capaz de romperle el corazón incluso a la persona mas fría, Serena lloraba mientras se aferraba al cuerpo de Haruka.

– "Haruka resiste, tienes que estar bien" – le pedía la rubia – "Háblame, por favor dime que estas bien, que muy pronto vamos a estar en nuestro hogar esperando a que nazca nuestro bebe" – le decía la rubia mientras trataba de detener con sus propias manos la sangre del rubio – "S…Se…Serena estas bien" – pregunto el rubio con mucho trabajo – "Si estoy bien pero…" – lloro mientras besaba torpemente las mejillas del rubio que comenzaban a perder color – "Perdóname por no poder quedarme a tu lado" – le pidió – "Haruka, no me dejes, tu no puedes dejarme entiendes" – grito la rubia – "No llores" – le pidió mientras limpiaba las lagrimas de la rubia – "No lo hagas, me prometiste que estaría a mi lado no puedes dejarnos solos, Haru yo no quiero vivir si no estas a mi lado" – lloro la rubia – "Tienes hacerlo… yo voy a esperar el día en el que vuelvas a estar a mi lado, pero mientras eso ocurre tienes que ser feliz" – le pidió, sentía como su sangre mojaba su pecho y un escalofrío recorría su cuerpo – "Te amo Serena" – fue lo ultimo que dijo antes de cerrar los ojos.

Cuando Serena miro a su alrededor todos estaban alrededor de la pareja, pero hizo como si no estuvieran ahí y abrazo el cuerpo sin vida de Haruka, su vestido estaba manchado de sangre al igual que sus manos, acerco sus labios a los del rubio y probo por ultima vez el sabor que estos le brindaban. Cuando la ambulancia llego, Seiya de separarla de su amado pero ella simplemente se negaba a apartase.

– "Serena" – fue lo único que pudo decir – "Seiya no quiero, déjenme estar con el… el no pudo haberme dejado" – lloro la rubia apoyándose en el pecho de Haruka – "Abre los ojos por favor… no te burles de mi despierta" – grito, había 

perdido el control, estaba desesperada – "Serena el ya no esta ahí" – trataba de que ella entendiera que el hombre que amaba ya no estaba a su lado – "Por que lo hizo, no debió haberse interpuesto" – se culpo – "El te amaba y no quería que nada te ocurriera" – trato de explicarle.

Parecía que ella comenzaba a ceder en su intento por quedarse prendada al cuerpo sin vida del rubio, pero su mirada se clavo en su vestido cubierto de sangre, volvió su mirada a el rostro de Haruka tratando de ver nuevamente la luz de su mirada y la sonrisa de la se había enamorado y al no poder encontrar lo que buscaba rompió en un llanto silencio y beso la frente del rubio como lo hacia siempre que el dormía a su lado.

– "Te amo…" – susurro al oído del rubio que ya no podía escucharla para después perder el sentido y caer sobre el cuerpo del hombre que amaba.

NOTAS

Hola espero que le haya gustado este capitulo, la verdad al final estaba comenzando a arrepentirme pero si lo hubiera hecho que sería de Seiya.

Gracias por todos sus mensajes y sus palabras de aliento, me da mucho gusto que les este gustando esta historia.

Dejen sus comentarios, quejas y sugerencias.