Antes que nada...muchas gracias por vuestros comentarios como siempre he de agradecerlo, a tods aquellos que leyeron el anterior capitulo y no les gusto, he de decirles que me sentí con ganas de hacer ese giro en esta historia para "ceñirme" un poco más a la historia verdadera escrita por Meyer, y una aclaración más, por lo menos en mi país, que es España, medicina tarda en hacerse seis años y despues tienen que hacer un examen que es como una oposición que es el MIR para poder acceder a una especialidad que son dos años más, así que si sumamos seis años y dos años más nos salen ocho y esa es la razón por la que Bella no ha vuelto en ocho años, además de porque no tiene fuerzas de volver a ver a Edward, así que espero haberlo aclarado, si no os gusto el cambio lo siento, pero creo como autora que necesitaba la historia un giro drástico para poder terminarla como yo quería...Así que espero que me entendaís y espero también que os guste el siguiente capitulo...

Capitulo 29: Cambiando la realidad, cambiando nuestro futuro

Bella POV

Habían pasado dos horas desde que Edward estuviera en esa habitación que era suya, de que me dijera esas palabras, pero había muchas cosas que realmente no entendía, porque si era eso cierto, lo de que me había confesado. Entonces, ¿por qué me había dejado aquella noche? Era cierto que necesitaba muchas respuestas, demasiadas respuestas y no sabía si quería saberlas, no sabía si deseaba saberlas.

Me levante y encendí la luz que había en la mesa de al lado de la cama, antes cuando subí con Alice no le preste atención a nada de la habitación, solo pensé en dormir, y la verdad es que no supuse que le quitaría su cama a Edward, de hecho pensaba que el ya no estaba viviendo en esa casa. Mire a la habitación, apenas había cambiado en todo lo que llevaba fuera, los muebles eran los mismos, solo que ahora tenía una estantería más en el cuarto llena de libros de medicina, sonreí porque mi casa era lo mismo, las mismas estanterías llenas de libros. Su colección de música había aumentado considerablemente y en la mesita tenía un marco con una foto, me gire para verla y me quede auténticamente en shock, esa foto era mía, me levante de la cama con el marco en la mano, aún asimilando que Edward tenía una foto de mi y me di cuenta de que tenía a lo largo de la habitación bastantes fotos, pero todas eran nuestras, excepto la que tenía con la enana.

Salí de la habitación con la foto en mi mano y camine hasta la habitación que ahora solo ocupaba Jasper y que antes había sido de Jasper y Emmett. Abrí la puerta, cerrandola al pasar y camine hasta la cama grande que tenía ahora la habitación de Jasper, me senté y le di suavemente, no tardo nada en despertarse y me miro confundido, no le dije nada solo le enseñe la foto.

- Me extraña que no te diera cuenta antes.-me dijo incorporándose.

- Digamos que estaba demasiado cansada.

- Eso supuso Alice, que esperaba que preguntarás.-dijo Jasper encendiendo la luz.

- ¿Por qué…

- Bella creo que la respuesta es clara, el sigue amándote.

- Me lo ha dicho, pero es imposible, hay demasiadas cosas que no entiendo, hay demasiadas cosas que aún duele…

- Se que necesitas respuestas a todas esas preguntas, pero no soy yo quién debe dártelas, no estuve de acuerdo con su decisión aquellos tiempos, pero le respete y de alguna manera lo entendí, aunque yo por Alice hubiera sido incapaz de hacerlo.-Jasper hablaba con sinceridad y directo.-Prométeme que cuando el te lo explique serás capaz de escucharlo…

- Jasper, la herida aún sangra…-mis lágrimas querían salir.

- Quizás el sea quién la cierre.-dijo Jasper limpiándome delicadamente las lágrimas de la cara.-Solo puedo decirte que no ha habido nadie más en su vida…

- Pero…

- Pregúntaselo a él Bella, Edward te contestara a todo.

Salí de la habitación de Jasper como un zombie y baje a la cocina, por primera vez deseaba beber, deseaba emborracharme, estaba metida en un mar de recuerdos como era todo aquello, no debí haber vuelto, debí haber seguido con mi tranquila vida. Las lágrimas hicieron de nuevo aparición en mis ojos y caían por mi cara sin que yo lo pudiera remediar, sentí como en el exterior comenzaba una tormenta y me recordó todas esas noches que dormía en los brazos de Edward, había aprendido a no tener miedo a las tormentas pero eran noches en las que me invadían los recuerdos y aquello era mucho peor, encendí la luz de la cocina y me eche un vaso de leche fría.

- ¿Me echarías uno?-dijo una voz aterciopelada en la puerta de la cocina.

No podía ser él, no me moleste en decir nada simplemente cogí otro vaso y le eche la leche. Puse su vaso en frente de mí y me senté, quisiera o no esas explicaciones lo único que sabía es que las necesitaba para poder seguir adelante, para poder cerrar esa herida abierta desde hace tanto.

El me miro y se sentó, en frente de mí, mientras me miraba, su mirada hacía daño, yo solo era capaz de mirarlo con lágrimas en los ojos, su mano se acerco a la mía y yo instintivamente la retire, la confusión era visible en su rostro. Su rostro apenas había cambiado, se veía el cansancio pero también el cambio de adolescente a hombre, tenía esa barba típica de dos días que lo hacía ver aún más atractivo y conservaba esa mirada serena aunque ahora también estaba llena de madurez y de algo de emoción. Sin decir palabra, no podía articular nada le enseñe el marco y el me miro entendiendo al momento lo que quería.

- Te debo muchas explicaciones, ¿no?-dijo Edward sereno.

Yo solo fui capaz de asentir.

- Creo que en mi vida nunca he sido más mentiroso que aquella noche.-dijo con pesar en su rostro.- Te tuve que mentir, y lo supe desde que llego la carta de aquella beca para estudiar en Londres que yo mismo había rellenado, creo que eso era algo que nunca te conté.-su cara se torno triste, mis lágrimas recorrían mi cara.-Te tenía que dejar ir Bella…

- …¿por qué Edward? Sabías que me estabas destrozando…-dije con la voz entrecortada y vi como a él también le empezaron a recorrer las lágrimas por sus mejillas.

- Me lo rompí a mi mismo, por si no lo sabes. Bella te amaba entonces, pero ahora te amo aún más.-dijo atrapando de nuevo mi mano con la suya.

- No puedo, no Edward, no puedo.-dije sin pensarlo.-Yo también tenía sentimientos, dios Edward, yo también tengo sentimientos, ¿¿no te das cuenta de ello?? Me haces sufrir, he vuelto para cerrar esa herida no para que se abra aún más.

- Quizás sea yo quién la deba cerrar…

- …O abrirla aún más.-dije con tristeza.

- Tienes derecho a echarme todo en cara.-su voz era triste.-Se lo que hice, pero yo no he sabido vivir sin ti, tuve que llenar todo alrededor de mi de tus recuerdos, de tus imágenes, tuve que evitar ir a por ti…

- ¿Ir a por mí? Lo dices como si fuese un gran sacrificio Edward, pero no fue así, tú me despachaste, me lo dijiste muy claro, no me querías, tus sentimientos habían cambiado, te creí entonces y me dices que es mentira, ¿te debo creer ahora?

- Bella, tú eres la que tienes que decidir eso, pero me conoces. No se vivir desde que tu no estás aquí, no me he cogido un solo día libre desde que estoy en el hospital, no me he cogido unas solas vacaciones porque sabría que iría a verte, eras tu o no era nadie, siempre lo he sabido.

- Edward, no me hagas esto. Ahora tengo una vida.-dije sin pensármelo.

- Lo se, te vi con aquel tipo.-dijo con dolor.-Saliendo del hospital abrazados.

- ¿Estuviste en …

- Me hicieron tomarme unas vacaciones cuando se me murió el primer paciente, así que me dieron una semana de descanso para que intentara descansar y superarlo, no fue mi culpa, no se podía hacer nada por él, el caso es que sabía que solo tu podrías ayudarme.-dijo con las lágrimas corriendo por su cara.-Así que me cogí un avión hasta Seattle, y te compre un ramo de margaritas blancas, estaba preparado para tu rechazo incluso para que no me escucharás, pero te vi salir del hospital y el te llevaba cogida del brazo, es decir, siempre supe a lo que me arriesgaba y se que si has rehecho tu vida pues…

Mire a Edward, no podía seguir hablando, no podía seguir hablándome, estaba segura de que había creído que Jacob era algo mío, pero no podía estar más equivocado, era mucho mío, era mi mejor amigo y había sido mi apoyo desde que me traslade a aquella gran ciudad, era mi principal apoyo y ante todo era gay. Una sonrisa cruzo mi rostro, el después de todo quizás hubiera sufrido aún más que yo sabiendo que todo era mentira y autoconvenciendose de que siempre había hecho lo correcto.

- Edward, Jacob es…

- De verdad, Bella no hace falta que te justifiques, tienes todo tu derecho a formar una nueva vida y al lado de quién tu quieras, no soy nadie para impedirte que no lo hagas. Siempre supe a que me arriesgaba y de verdad, espero que Jacob sepa valorarte porque eres siempre el mayor tesoro que tuve en la vida…

- Jacob es gay, Edward.-dije con una risa.

- …Y se que lo que hice fue no egoísta, pero si que debí de haberte…-su cara se transformo y levanto la mirada hacía mi claramente confundido, acababa de asimilar las palabras que le había dicho.-Un momento, si el es gay…

- …es posible que este más interesado en ti que en mi.-dije con una sonrisa y su cara se ilumino.

- Eso quiere decir que tu…

- No he sido capaz de estar con nadie más, como tampoco he sido capaz de odiarte, pero también es cierto que no he sido capaz de olvidarte, he aprendido a vivir con esa parte de mí. Eso no quiere decir nada, me hiciste mucho daño Edward.-dije con la voz serena, estaba sacando esa parte de mi que tanto me había dolido durante estos años.-No se si soy capaz de perdonarte y menos aún, no se si capaz de volver a estar contigo.

- Bella, no soy capaz de pedirte eso, créeme.-dijo con una sonrisa.-Pero, pensé que me tirarías todo lo que tuvieras por delante…

- Edward, esto no es una nueva oportunidad.-dije con cansancio, aunque sabía que estaba engañándonos a los dos.

- No, solo se que tengo una semana para demostrarte lo mucho que te amo, y conseguir que me perdones.-dijo Edward con una sonrisa torcida en la cara, y supe que aquella sonrisa nunca me había dejado de derretir.

Edward POV

No se a que hora me acosté, se que a las ocho me despertaron Emmett y Jasper y me dijeron que subiera a acostarme a la cama de Jasper y yo sonreí agradecido de que me dejarán un colchón, subí y me quede al momento dormido, volviendo a soñar con Bella, pero estos sueños eran distintos, volvía a ver a Bella, pero a la adulta, a la serena y aún a una más madura.

Habíamos hablado durante horas, me alegro saber que le gustaba su trabajo y que se dedicaba a él casi en cuerpo y alma, y que por ahora no sería capaz de dejar la ciudad de Seattle que le había abierto las puertas a ella cuando necesito volver de Londres. También me dijo lo mucho que le había gustado Londres, pero que no encontró allí nunca verdaderos amigos, y que se había licenciado con honores en la universidad, sonreí porque era lo mismo que me había pasado a mí.

Bella había cambiado, eso era evidente, ahora era una mujer, una verdadera mujer y aquello aterraba a parte de mi ser porque cuando éramos adolescentes ella era la que me había conquistado a mí, pero ahora era a mi a quién me tocaba conquistarla a ella y era un verdadero reto. Por lo menos, sabía que no le era indiferente y eso era un logro. Todo comenzaría a partir de ahora. Me levante e intente peinarme los pelos revueltos que tenía sin conseguirlo, eso siempre era una batalla perdida.

Salí de la habitación y baje a la cocina, y la verdad es que me alegre de ver allí a mis hermanas y a mi madre, eran las que necesitaba.

- Buenas tardes.-dijo mi madre mirando el reloj.

- ¿A qué hora te acostaste ayer Edward?-dijo Rosalie mirando mi cara.

- No lo se.-dije con sinceridad mientras mi madre me ponía un plato con comida delante mía.-Gracias, mama.-sonreí a ella.

- Un momento.-dijo el duendecillo maquiavélico mirándome muy seria.- Has sonreído Edward.

- Si, es cierto.-dijo al momento Rose, que se bebía un zumo. Y volví a sonreír.

- Lo has vuelto a hacer.-chilló emocionada Alice.-Cuenta ya, eso tiene que ver con Bella.

- SHHHHHH!!!-le dije y mire hacía la puerta.-no ves que…

- No te preocupes que ella no esta aquí. Ella se fue con tu padre esta mañana al hospital, quería verlo, ahora que tu padre es el director del ala de pediatría y cirugía.

- Bueno, el caso es que yo quería pediros un favor.-dije nervioso y me revolví el pelo…

- Esta nervioso.-dijo Alice de nuevo emocionada.- Qué mono!!!

- Alice.-dije en modo de regaño, pero no sonó en el tono que yo hubiera querido.- Necesito vuestra ayuda para volver a conquistar a Bella.

- Creo que el reloj se mueve contrarreloj.-dijo mi madre.

- Tengo una semana.-dije mirándolas.

- Creo que seis días, más bien.-acoto Rosalie.

- Necesito ayuda.-confesé y ellas rieron.

- Creo que lo primero que debemos de hacer es…

- No voy a ir de compras, Alice.-dije conociéndola.

- Fui ayer.-dijo Alice quitándole importancia.-Tu ropa nueva la tiene Esme.-siempre era igual, creo que no recordaba la última vez que había comprado algo de ropa por mi solo.-No era eso, creo que lo primero que debes hacer es no agobiarla, no recordarle a cada momento que la amas y quieres algo con ella, sino se sentirá agobiada y huirá de ti.

- Solo debes estar ahí lo suficientemente cerca para que ella pueda acercarse.-dijo Rosalie, mientras mi madre cogía el teléfono…

Bella POV

La verdad, lo tenía que reconocer era adicta al trabajo y más si el trabajo era como el mío y con ello aliviaba a esos pequeños, y por eso no pude negarme a acompañar a tío Carlisle al hospital. Me senté cómodamente en su coche y me puse el cinturón. Mi cabeza daba vueltas del cansancio de la noche anterior, la verdad es que no supe a que hora nos acostamos Edward y yo, pero la verdad es que mi herida abierta ahora estaba mucho más calmada, pero no sabía que era lo que pasaba.

- Creo que te tengo que dar las gracias Bella.-dijo mi tío.-Por segunda vez, has hecho despertar a Edward.

- ...tío, yo…

- No hace falta que digas nada, Bella. Solo quiero que sepas que el te ha echado tanto de menos a ti, se sintió tan solo…

- ...tío Carlisle, yo no se si puedo…

- Una vez, le pediste a Edward que se arriesgara a vivir. Ahora Bella, yo te pido que tú te arriesgues a vivir.

- Es difícil.

- Nunca nada fue fácil…

- Esta vez es distinto, tío. No me podéis pedir todos eso, tenlo claro.-dije tranquila pero a la vez con dolor.-Sufrí mucho tío, era muy difícil hacerme a la idea de que Edward no me quería, alejarme de todos para no estar con él, sentirme rota, hecha pedazos, no puedo…

- Es cierto, Bella, no estamos pensando en como te sentiste tú, pero tienes que entender que hemos visto como pasaban los años y os hacíais daño y como todo, absolutamente todo no os afectaba y centraros nada más que en vuestros estudios…

- tío, ¿podemos cambiar de tema?-dije mirándolo y el lo entiendo.

Mi visita al hospital la verdad es que fue bastante entretenida, vi a bastantes niños en el ala de pediatría y ver a mi tío hacer de payaso realmente no tenía precio, con su nariz roja y una bata de colorines, y esos esquís que llevaba, porque a falta de unos buenos zapatos de payaso mi tío llevaba unos esquís que eran como mínimo para troncharse. Además, también estaba la peluca de colorines. No pegaba de mi tío eso, y eso era lo que más gracia causaba a todos los que estaban allí sentados.

- Es increíble.-dije mientras me doblaba de la risa mientras lo veía tropezar por enésima vez con los esquís en una de las ruedas de la cama.

- La verdad es que ver al doctor Cullen hacer eso es increíble, el que es tan serio.-dijo la mujer que había a mi lado que estaba con unas ojeras bastantes grandes y que lo miraba con cariño.-Pero el y sus hijos ayudan mucho en Forks, ellos se están haciendo cargo de la enfermedad de mi hijo.

- ¿Qué tiene su hijo?-pregunte con curiosidad médica.-Sino es mucho inmiscuirme.

- Mi hijo tiene una neumonía, lo que pasa es que para que el tratamiento sea más efectivo tiene que estar aquí en el hospital y ese coste es mucho porque yo me tengo que quedar con él. Pero ellos han pagado la gran parte del tratamiento por medio de su fundación. Además, que su mujer y su hija Alice me sustituyen cuando tengo que ir a trabajar.

- Ellos siempre han sido así, todos los Cullen y las Hale.-dije con una sonrisa.

- Si, la verdad es que hasta Edward, se preocupa bastante por los niños, siempre se lo puede ver por aquí haciendo alguna payasada.-dije con una sonrisa.-Le hace trucos de magia a los niños, la verdad es que todas las enfermeras andan más que loquitas por él pero no le hace caso a ninguna, se rumorea que es gay.

- ¿Gay?-pregunte divertida.

- Si, pero yo no lo creo. Envidia, diría yo. Sobre todo, la hija del director que esta más que operada y según me han contado las enfermeras va todas las semanas con la excusa de que algo le pasa en sus "perfectos pechos" para que Edward se los mire…pero parecerse que eso no da resultado.-dijo la mujer con una sonrisa y yo también sonreí, era increíble de lo que se enteraba uno.-Pero el que mejor hace las payasadas es el policía, su otro hijo.-había pensado en mi padre, no me hacía todavía a la idea de que Emmett era policía.

- Y quiero presentarles a todos a una invitada muy especial, que esta hoy de visita, es mi sobrina Bella.-dijo Carlisle y yo sonreí.-Digamosle todos hola a Bella.-y todos los niños me dijeron hola.-Ella es médico de vosotros.-explico Carlisle.

- Pues más guapa que tú.-dijo un niño pequeño que estaba sentado en primera fila.-Ella me gusta más.-las risas de todos los mayores se desperdigaron.

- Muchas gracias.-dije con una sonrisa.

Después de echar una mano en el hospital, me fui a casa de Charlie a ver a los enanos que ya no eran tan enanos y a mi padre, que como me había comentado Emmett tenía hoy el día libre y nadie le había dicho que venía para que les diera una sorpresa. Cogi mi chaqueta y convencí a tío Carlisle que si iba andando no me pasaba nada y que me venía bien para mi. Camine mientras iba recordando mis viejos tiempos en Forks, deje atrás el centro del pueblo y me encamine hacía el barrio donde vivía mi padre, muchas veces me había imaginado haciendo ese camino para verlos a ellos, pero ahora que lo estaba haciendo me preguntaba porque demonios había tardado tanto, los había echado tanto de menos.

Respire profundamente cuando vi la casa, me pare para después ponerme a correr, llame dos veces al timbre y nadie me contesto, las voces se escuchaban desde el patio, desde el patio de atrás de la casa, sonreí y bordeé la casa. Estaban en el patio de atrás, cruce la verja de atrás y me quede helada mirándolos, pero ¿qué demonios hacía allí Edward?

La verdad es que la situación era bastante divertida, porque de verdad parecía que quisieran jugar al baloncesto, aunque aquello se asemejara bastante no lo era, sobre todo, por parte de Charlie que lo de caminar botando el balón no era lo suyo y me reí mientras me apoyaba en una pared, tarde o temprano se darían cuenta de que estaba allí pero por lo pronto podía disfrutar de estar allí.

Sinceramente se disfrutaba del espectáculo, bastante de hecho si había que decirlo, pero ver a Edward sudado como estaba y con esa camiseta que parecía una extensión de su propia piel, que ahora tenía un cuerpo todavía más musculoso de lo que lo tenía antes y su cambio a hombre como era ahora, sinceramente no tenía precio, ningún precio.

- ¿Bella?-dijo mi padre y quite mí vista de Edward al momento para mirar con una enorme sonrisa a mi padre.

- Papa.-dije emocionada cuando el me abrazo con fuerza y con emoción.

Hasta ese momento no me di cuenta de lo que podía haber echado de menos a todo el mundo, a todos, y en particular a ellos. A mi padre y a mis hermanastros que ahora me abrazaban los dos con fuerza, habían crecido, y es que si mis cálculos no fallaban tendrían ya diez u once años. Estaban los dos guapísimos y seguían siendo idénticos, iban a ser unos rompecorazones en algunos años. En seguida, me empezaron a bombardear con preguntas mientras yo solo podía sonreír, pero por mi mente seguía vagando el porque Edward estaba ahí.

- ¿Qué haces aquí?-dije con sinceridad unos minutos después.

- Él viene a jugar con nosotros al baloncesto, porque papa eso de respetar las reglas no lo lleva bien.-dijo Charlie a mi lado.

- Pero se lo dejamos pasar, aunque es muy fácil ganarle.-dijo James a mí otro lado aún sin soltarme.

- No lo sabía, se ve que todos los días se descubre algo, ¿no?-dije mirando a mi padre.-¿Quién diría que el jefe de policía Swann no respetaría las reglas de un juego tan fácil como es el baloncesto?

Mi padre se sonrojo y yo me reí sonoramente para después mirar a Edward que me miraba con esa sonrisa torcida tan característica y con ese brillo en los ojos que siempre recordaba, pero no podía rendirme a él tan fácilmente, realmente había sufrido mucho.

- ¿Recuerdas como se jugaba?-dijo Edward con una sonrisa en su cara y echándome el balón.

- Realmente hace mucho que no juego.-dije con una enorme sonrisa malvada, bote el balón y me aleje un poco más.

- Desde ahí no lo vas a meter.-dijo Charlie.

- Ni Eddie lo mete desde ahí, Bella no lo vas a conseguir.-dijo James, pero yo solo sonreí y tire metiendo la canasta.

- Guau!!-dijeron los dos.

- Siempre fui mejor que tú en los tiros desde el exterior.-dije a Edward con una sonrisa y me quite la chaqueta para jugar.

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- Bella Swann, te juro que como llegues tarde.-decía Alice desde abajo.

- No te preocupes, pero déjame las llaves de tu auto.-dije abriendo un poco la puerta del baño.

- Edward también va.-dijo Alice.

- Alice.-grite y escuche a alguien que la regañaba.

Al momento, un golpe fuerte en la puerta del baño me sobresalto y abrí cuando me fije la toalla alrededor de mi pecho. Emmett me miraba con una sonrisa.

- Toma las llaves del auto de Rosalie, es el rojo deportivo de la puerta, sabes que siempre le gustaron de ese tipo.-dijo con una sonrisa Emmett.

- Muchas gracias, Em.-dije con una sonrisa.

- Muy poca gente se ha preguntado que es lo que realmente quieres tú Bella, así que no los juzgues…

- Emmett…

- Me voy antes de que me maten las cuatro.-¿cuatro?-no te olvides de la pequeña Andie que sino me equivoco estará ya impaciente.

Reí y con ganas y volví a meterme en el baño a terminar de secarme el pelo.

Mire mi reloj, exactamente casi una hora después entraba en el restaurante donde se celebraba la cena, me mire al espejo una vez me quite el abrigo que llevaba, el vestido negro era perfecto para mi, por lo menos. Me quedaba que ni pintado, todos estaban desperdigados por todo el restaurante, parece que más bien era un cocktail o que había llegado a tiempo para no perderme la cena.

Una mano grande se poso al final de mi espalda, me volví para saber quién era y me encontré con la sonrisa divertida de Emmett y su mirada de orgullo.

- Vaya, veo que te has convertido en toda una mujer de bandera hermanita, te advierto de que por aquí hay más de un soltero que estará interesado en volver a verte.-dijo con una sonrisa típica.- Además, me han dicho que has causado revuelo en el hospital.

- Exageraciones de Carlisle.-dije con una sonrisa.

- El caso es que mis informantes eran más chicos y me han dicho que la nueva médica era más guapa incluso que Edward.-me sonroje al momento.- Y he de decir que estoy de acuerdo, hermanita.-me susurro al oído a lo que yo me reí.

- Muchas gracias, Em. Sabes levantar mi estado de ánimo…

- Creo que más de uno lo va a intentar esta noche, creo que ha habido un cambio de planes, el duendecillo ha decidido hacer un coctel y pasado mañana la cena. Hay baile.-dijo Emmett.-Así que me debes más de un baile, sino te molesta.

-Será un placer, por todos aquellos en lo que no baile en tu boda.-reí con él.-Emmett, ¿Por qué tú no me presionas con lo de Edward?-me lo llevaba preguntando desde que llamo al baño.

- Porque eres tú la que tienes que elegir, te vi aquella vez totalmente hundida, el también lo estaba y si soy sincero creo que aún más que tú, pero tanto Jasper y yo no estuvimos de acuerdo con que el solo tomara aquella decisión, creo que aquello era más de los dos y tenía que haberte preguntado…

- Pensaba rechazar la beca, pero no solo por él sino porque me veía incapaz de separarme de vosotros.

- …era tu decisión Bella, pero ahora también lo es…y aquí nadie se ha molestado en preguntarse realmente que es lo que tú quieres.

- ¿Qué es lo que yo quiero?-pregunte cuando nos íbamos acercando a todo el mundo y tome una copa de champán que Emmett me había cogido de la bandeja de unos de los camareros.

- Exacto, ¿qué es lo que tú quieres?

- No lo sé.

- Pues cuando lo sepas, me lo cuentas. Ahora creo que hay gente que deberías saludar, creo que por ahí he visto a Angela, Ben , Jessica y más gente que estarían contentos de saludar, y donde no esta Edward que no te preocupes que lo tendremos entretenido…

- ¿Quiénes…

- Tienes cuatro hermanos, una sobrina y dos padres.-dijo con una sonrisa que me hizo quererlo aún más.

Camine buscando a mis compañeras de equipo y compañeros de instituto que hacía años que no veía y que realmente me apetecía. Camine dando un rodeo y me encontré con Rosalie que lucía espectacular, y la verdad es que nadie sospecharía que estaba nuevamente embarazada, yo por lo menos no. Con ese vestido vaporoso en tono rojo que la hacía lucir espectacular.

- Rose, estás fantástica.-dije con una sonrisa.

- Mírate tú, por favor. Creo que si fuese tío, no me despegaría de ti.

- Rose, por favor. No empieces con lo de Ed…

- Tranquila, mi marido me ha hecho ver las cosas de otra manera cuando veníamos.-dijo ella con una sonrisa.-Y la verdad es que es maravilloso.

- Creo que estás más enamorada todavía de él, ¿no?

- Ni que lo digas, aunque sea un celoso, a veces.-dijo con una sonrisa pícara.-Miran allí están. Además, de demasiado cuidadoso cuando estoy embarazada.

- Pero, nadie diría que estás embarazada.-dije con una sonrisa.

- Solo que me creció el pecho misteriosamente.-dijo con una sonrisa.-créeme que eso es lo que más disfruta Em.

- ¡No quiero escuchar intimidades!

- Tranquila, creo que fue suficiente con la vez que nos pillaste.-dijo entre risas.-Chicas.-dijo saludando.-¿Os acordáis de Bella?

En seguida, me sentí como si no hubieran pasado esos ocho años que habían pasado, era increíble saber de todas sus vidas. Angela era enfermera y trabajaba junto a Edward, parece que le iba bastante bien, se iba a casar en unos meses con Ben, de lo cual me alegre y me invito a la boda, a lo que no le pude decir que no. Por otro lado, me entere que Tanya se había ido del pueblo hacía un par de años y que no quería saber nada de nadie. Jessica era la secretaria de Construcciones Newton y parece que estaba bastante contenta, poco a poco me fueron poniendo al tanto de todo.

- Pues es increíble, no se como Edward todavía no la ha mandado a la mierda, eso sí Matt quedo alucinado con las nuevas tetas de Lauren.-dijo Angela entre risas.

- ¿Cómo?-pregunte.

- Es cierto, Bella, has estado tanto tiempo fuera…-dijo Angela con una sonrisa.-Verás, desde que te fuiste y tu Edward lo dejarais, Lauren ha intentado realmente de todo para conseguir que Edward cayese en sus redes.-sentí como mis entrañas rugían por dentro.- Hace más o menos un par de meses se opero del pecho y se puso unas…-dijo gesticulando pechos.-…creo que por lo menos serán una 95.-me reí.

- Yo más bien, creo que como Pamela Anderson, si son un par de tetas con patas.-apunto Rosalie.

- El caso es que todas las semanas, pide cita con Edward porque le molestan, o están torcidas o cosas así, como Edward es cirujano…-dijo Angela.-Y todo con la excusa para enseñarles las tetas, que se cree que así lo va a conquistar…el caso es que el otro día, le hizo a Matt que las tocara él, creo que ya hasta asco le da, y salio divertido, para lo serio que es…

La verdad es que imaginarme la escena daba ganas de reír, y me estuve riendo un rato con ellos. Después, vi como Angela le comentaba a Jessica que el nuevo médico se veía bastante apañado y que quizás podía organizarles una cita. La música empezó a sonar y vi como mi padre se acercaba a donde estaba.

- Me concedes un baile, hija.-yo solo asentí y me arrastre a la pista con él.

Los pasos de Charlie eran torpes, como siempre pero me encantaba bailar con mi padre, realmente lo adoraba, a él y a los dos enanos. Y la verdad, es que ahora que lo pensaba, quizás estuviera mejor solo que con Kate, la que se había ido a la gran ciudad por una oferta de actriz hace unos años según me había comentado Esme, ahora mi padre estaba feliz.

- Cambio de pareja.-dijo una voz potente y me vi para ver a Emmett que en seguida me atrapo entre sus brazos mientras yo reía.

- Creo que se huele a romance en el ambiente.-dijo con una sonrisa mirando como Charlie y Su bailaban.-La verdad es que el jefe se lo merece, y esos dos enanos. ¿Sabes que los muy condenados estaban convenciendo a las niñas para jugar a la botella?-me reí mientras los miraba ahora conspirar algo.-Me van a dar de problemas dentro de unos años…

- No te quejes tanto.-dije.-Y creo, que me parece que dentro de unos años te vas a tener que preocupar más por Andie que por ellos.

- Es tan bella como Rose, maldición.-me reí.-Pero ahora, cambiando de tema, me parece que soy el más envidiado de la fiesta…Tengo a una de las mujeres más bella de la noche en mis brazos y otra de ellas es mi esposa, ¿has visto lo bien que le sienta el embarazo a Rosalie?

- Ya me he dado cuenta…

- Me encanta cuando esta embarazada porque…

- Emmett Cullen, no quiero saberlo.-dije colorada.

- Ya lo verás por ti misma, cuando estés embarazada, el pobre padre querrá que te vuelvas a embarazar, las hormonas os hacen…

- Emmett, ya.-dije autoritaria.

- Cualquiera diría que eres pediatra y ginecóloga, seguro que has escuchado…

- Lo he escuchado, pero no era mi hermano y una de mis mejores amigas.

- Cambio de pareja, Emmett quiero bailar con esta belleza, que espero que se acuerde de mi.-dijo un hombre a mis espaldas.

Me di la vuelta y me encontré con una hombre más alto que yo, pero un poco más bajo que Emmett y castaño, sus ojos eran marrones y lucía una sonrisa en su cara, era atractivo, era Mike Newton.

- ¿Mike?-pregunte.

- Me alegro de que te acuerdes de mi, después de tantos años.-dijo con una sonrisa.-Me concederías este baile, por favor.

- Por supuesto.-dije con una sonrisa y el muy educadamente empezó a bailar conmigo.-¿Qué es de tu vida?

- Pues soy empresario de la construcción.-dijo con una sonrisa.- Construcciones Newton.

- Cierto, me comento Jessica que era secretaria, bueno en todo caso tu secretaria.

- Así es, así que si necesitas una casa te haremos un descuento. Por lo demás, todo sigue igual.

- Es increíble.-dije al rato de que me contara como el iban las cosas.

- ¿El qué?-me pregunto extrañado.

- Que hayas cambiado tanto…

- Bueno, Bella han pasado, ¿diez años?

- Ocho, de hecho.

- Pues eso, creo que después del trauma que me causaste…

- ¿Yo?-pregunte incrédula.

- Nunca te acordabas de mi nombre, y la cosa ahora es bastante graciosa, pero entonces créeme que no. Me hizo replantearme las cosas…-me reí.-Ha pasado mucho tiempo, aunque creo que Edward Cullen sigue queriendo fulminarme con la mirada.

- ¿Qué…?

- Es más que evidente que sigue enamorado de ti, pero bueno creo que los celos se lo están comiendo por dentro.-comento divertido.-Pero he de informarte que ya no me interesas…no voy a negar que no estés bellísima, pero no me interesas nada, hay otra mujer en mi vida.

- ¿Si? ¿Una novia?

- Eso querría yo, pero no se que siente ella, llevamos tanto tiempo trabajando juntos…

- ¿Jessica?-Mike asintió, totalmente colorado…

- De hecho, quería pedirte un favor, Bella…

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Creo que hasta aquí llega el capitulo de hoy, aunque creo que mis once páginas no son para rechazarlas, como veís hay muchas respuestas...jejejeje...a tods aquells que me dejaron su comentario tanto positivo como negativo os lo agradezco, pero como ya os he dicho antes, necesitaba hacer un giro drástico en la historia, me lo pedía el cuerpo, así que decidi que lo mejor era cambiar la historia...

Por otro lado, solo quedan ya unos dos capitulos y el epilogo que en cuanto tenga unos minutos lo escribire, pero también deciros que espero no defraudaros en los siguientes dos capitulos...

Besos y dadle al go por favor...quiero saber vuestras opiniones de verdad...YA SABEÍS QUE CUANTO MÁS COMENTARIOS MÁS CONTENTA ESTOY Y ACTUALIZO PRONTO, creo que lo demostre la semana anterior...jejeje...besos y ya si me despido hasta la siguiente actualización...

Afrokd