Capitulo 31: Eres solo tú, tú eres mi único amor: lo eras, lo eres y lo serás por siempre.
Bella POV
Los rayos del sol, me estaban dando en la cabeza mientras me despertaba suavemente, poco a poco los sucesos de la noche anterior iban llegando a mi, como Edward me dijo que dejara de hacerle eso o me tomaría antes de llegar a la habitación, como no le permite abrir la puerta en menos de quince minutos y como me tomo con fuerza y pasión nada más entrar en la habitación, sabiendo que éramos nosotros dos, solo nosotros dos.
Edward me tomo, me tomo como nunca lo había hecho, tenía ansias, tenía ganas pero también quería hacerme el amor, algo que recordara lo mucho que me quería, lo mucho que me amaba, me había besado suavemente en cada parte de mi cuerpo con delicadeza y con los nervios de un adolescente que lo hace por primera vez, pero también con la seguridad de ser un hombre…
Y vaya hombre, todo tenía que reconocerlo, era mi hombre y siempre había sido solo él, y encima con... ¡dios, si estaba peor que anoche! Me gire en torno a él con su brazo apresado alrededor de mi cintura con fuerza y con posesión, pero no me importaba, al fin y al cabo estaba en casa, sus brazos eran mi hogar, mi único hogar y por eso siempre me había sentido sola, me había sentido desarraiga y me había sentido, sobre todo, como si me faltara algo. Y era él, el era lo que me faltaba, ahora lo sabía, pero no sabía si lo que me daba más miedo era saber que solo podía ser feliz con él y que solo podría amarlo a él…o saber que estaba en mi mano ser feliz, pero también que si salía mal me quedaría totalmente destrozada.
Lentamente, me decidí a despertarlo, suavemente depositando pequeños besos en su cara, poco a poco fue despertándose mientras su brazo me apretaba más por la cintura, seguí besándolo mientras lo oía reírse.
- He muerto, ¿verdad?-dijo aún con la voz ronca mientras yo me reía.
- Si, he muerto porque tú estás conmigo en el cielo.-dijo atrapándome debajo de su cuerpo mientras me besaba con delicadeza.
Me deje besar, me gustaba esa sensación, la había echado tanto de menos, poco a poco cada uno de sus besos iban disipando cada una de esas dudas que tenía yo, cada una de mis inseguridades, cada…
¡Ring! ¡Ring!
Me puse rígida y Edward no dejo de besarme cuando me seguía por mi cuello, si alguien me quería que llamara otra vez si era urgente. Edward siguió besando más abajo por mi hombro y yo me reí, me estaba haciendo cosquillas, el teléfono volvió a sonar y me volví a reír.
- Creo que deberías de cogerlo, no nos dejarán tranquilos.-dijo Edward apoyando su cabeza en mi pecho.
- Es tu teléfono.-dije con una sonrisa.
Alargo la mano aún con su cabeza en mi pecho y abrió el teléfono sin mirar siquiera quién llamaba, y una sonrisa apareció al momento en su cara.
- Si, lo que tú digas.-dijo riéndose.-Es para ti.
- Si…
- Levanta tu bello cuerpo desnudo de la cama de mi cuñado, antes de que a mi hermana le de por ir a mirar a tu cuarto y después a ese que ha pasado la noche contigo.-dijo rápido.
- Si, Rosalie…
- Te doy diez minutos para que bajes a desayunar conmigo antes que aparezca la histérica de mi hermana…-colgó, entonces todo volvió a mi, toda la realidad.
Salí de la habitación precipitadamente, dejando a Edward confundidísimo en la cama con la sabana cayendo, dejando su pecho al desnudo.
Llegue a mi habitación y saque unos vaqueros y una camisa azul oscura, necesitaba algo de luz en mi cara, y Edward siempre me había dicho que le gustaba ese color sobre mi piel…Conforme el agua caía en mi cabeza me fui dando cuenta de lo difícil que era la realidad, yo vivía y tenía mi trabajo en Seattle, mientras que Edward vivía en Forks, en la otra punta del país. Por otro lado, sentí como todo volvía a mí, como todos mis miedos y mis temores, como sentía que todas mis dudas habían desaparecido el momento que había salido de su cama.
Me limpie la cara de lágrimas, y me maquille antes de bajar a desayunar donde ya me esperaba Rosalie sentada en la mesa con nuestros desayunos sobre ella, sabía el tercer grado que me esperaba, pero también me había salvado de mi boda en tres semanas…
- ¿Qué tal anda tu cabeza?-dijo Rosalie mientras me miraba y le daba un sorbo a su zumo.
Me eche un café bien cargado y le eche unas cucharadas de azúcar.
- Veo que mal…
- Peor aún.-le confirme.-No se lo que me paso anoche…
- Te diste cuenta de que en verdad lo quieres…
- Solo voy a amarlo a él.
- Entonces…
- Es muy difícil, no vivimos en el mismo sitio…
- Eso tiene solución.-me miro Rosalie.
- No se si quiero que tenga solución…
- El te ama, lo sabes, ¿no?
- Y eso es lo peor, que lo se. No se lo que voy a hacer…
- No te preocupes, solo piensa en lo mejor para ti.-dijo Rosalie.-Ahora respira, que por allí viene la novia maníaca…empieza nuestro día de sufrimiento…
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Me tumbe nueve horas después en mi cama, tenía tres minutos de reloj para descansar antes de ducharme y ponerme el albornoz para ir a la habitación de la reencarnación del diablo en novia, de verdad, que llegué a pensar que estábamos en el infierno, pero claro esta que si estábamos en el infierno no iba a estar la pequeña Andy que se dormía en los brazos de su madre mientras Alice hacía que le terminarán de arreglar el vestido, parecía un demonio sin tridente.
Me levante con fuerza y entonces busque en la maleta algo de la ropa interior, como no seleccionada por Alice para llevarla esa noche, la mire y me quede con la boca abierta, esta ropa era para una modelo de Women`s Secret, pero para mi no, eso no me tapaba absolutamente nada y seguro que ese era su objetivo, su único objetivo.
Me metí en la ducha mientras sentí como todo volvía a mi, necesitaba pensar, necesitaba estar segura de muchas cosas pero sobre todo que de aquello no saldría destrozada…Escuche como una puerta se cerraba, pero no me moleste en saber si alguien estaba en mi habitación, necesitaba quedarme un tiempo más bajo la lluvia de la ducha, eso siempre conseguía calmarme y aclararme las ideas, y ahora tenía una cosa muy clara y es que Edward y yo no podríamos tener una relación, teníamos todo en nuestra contra aunque la principal es que yo no confiaba que eso funcionase…Salí de la ducha con esa idea perfectamente clara y me metí en ese albornoz para ir a la habitación del final del pasillo donde estaba mi tortura voluntaria, iban a ser más de dos horas muy, pero que muy duras iban a ser para mí esas dos horas. Salí del baño mientras liaba mi pelo en un moño y entonces lo vi encima de mi cama y por todo el suelo, había rosas, muchas rosas, alguien había estado ahí y solo podía ser Edward, una carta estaba encima de la cama, lentamente me acerque y la abrí con dedos temblorosos…una estilizada letra se dejaba ver mientras abría el sobre…y mis lágrimas hicieron aparición, aquello no me podía estar pasando, no a mí…
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Estaba maravillosa, estaba perfecta mientras caminaba hacía la capilla donde ya la esperábamos nosotros, su vestido blanco y vaporoso pegaba perfectamente con su personalidad, era dinámico, alegre y juvenil. Sus ojos brillaban a medida que avanzaba para el altar, con sus nervios más que visibles y agarrada del brazo de Carlisle quién sonreía más que feliz. Llegamos a la entrada de la capilla y escuche como sonaba la marcha nupcial mientras que Alice volvía a preguntarnos como estaba, Rosalie empezó a avanzar con una sonrisa en la cara y con ese paso tan sofisticado que tenía, mientras sonreía a Emmett y le guiñaba un ojo, Emmett sonreía desde al lado de sus hermanos. Espere a que llegara a la mitad del recorrido, entonces era mi turno de salir, avance con paso lento mientras la marcha nupcial seguía sonando, mi vestido, largo hasta los pies y de ese tono azul que siempre había sido el favorito de Edward no me impedía caminar, pero lo enormes tacones un poco, aunque la idea de Rose de que ensayara antes de la boda, había surgido efecto, levante mirada y vi a mi padre que sonreía orgulloso de mi, con mis hermanos a su lado que me decían guapa. Camine más lentamente, sabía que cuando yo llegara al final, saldría la pequeña Andy y empezaría a tirar los pétalos de rosa mientras avanzaba Alice hacía el altar.
Mire a Jasper, y vi esa sonrisa nerviosa que tan pocas veces le había visto, y todas las que se la había visto había tenido que ver con Alice, con su Alice, y es que siempre fueron Alice y Jasper. Ahora sabía porque Alice le decía su dios heleno, y es que hoy más que nunca parecía que era de otro mundo, desprendía un aura especial mientras su mirada estaba clavada al final de la capilla donde miraba nervioso con esa sonrisa que tenía en la cara y que parecía no poder controlar. Mire a Emmett que estaba al lado de él, pero mi mirada se paro poco en él, le estaba haciendo carantoñas a Rosalie, Emmett nunca cambiaría. A su lado, estaba mi particular dios heleno, Edward. El traje parecía una extensión de su propio cuerpo, le quedaba perfecto y esa corbata azul y su chaleco del mismo color lo hacían ver tan guapo, aunque verdaderamente lo prefería con camisa negra, estaba mucho más atractivo. Seguí subiendo mi mirada y vi su perfecto cuello blanco del que había disfrutado la noche anterior con tanta pasión como habíamos desbordado, su boca tenía esa sonrisa torcida que era mi favorita, y que me hacía esbozar siempre esa sonrisa de tonta que ahora estaba en mi cara, sus ojos verdes se encontraron conmigo casi cuando estaba llegando y sentí como todo mi cuerpo se estremecía con esa mirada que me devoraba, que me hacía parecer única en ese sitio y en ese momento, que me hacía querer ser Alice y casarme allí mismo con él. Su pelo estaba revuelto como siempre, pero ese día era distinto, se notaba que había intentado peinarse y parecía que lo había conseguido. Justo cuando llegue al lado de Rosalie sentí como volvía a mi, mire a la entrada y vi con orgullo como la pequeña Andy caminaba con tranquilidad delante de su tía. Y en ese momento Alice hizo su entrada en la capilla con un ohh generalizado de los invitados.
Mire a Jasper, ese era mi momento favorito de la boda. Mire la cara de Jasper que parecía que estaba viendo a su ángel y a su salvadora, pero en cierta manera así era, era su salvadora, era la que había llenado su vida desde hace mucho, desde hace muchos años, ¿ese hubiera sido nuestro final?
Cuando empezaron a sonar los acordes de "The power to the pasion" para mi no había pasado la casi hora que había durado esa ceremonia, pero realmente había pasado.
- Puedes besar a la novia.-dijo el revendo.
Alice sonrío mientras Jasper con toda la delicadeza del mundo le acariciaba la cara con esa sonrisa impresa en su cara, llena de felicidad y Alice sonrío con la misma felicidad mientras sus caras iban acercándose, pero todo ello era realmente perfecto, ellos eran perfectos el uno para el otro. Rosalie me dio un codazo sacándome de mi mundo mientras se dirigía a coger el brazo de Emmett que la esperaba feliz, Edward me puso su brazo y yo me agarre a su brazo mientras todos nos miraban.
- Estas preciosa.-me susurro cuando caminábamos.-Me encanta ese color, sobre tu piel, pero prefiero cuando estás desnuda entre mis brazos.
- Edward, eso no va a volver a suceder.-dije mientras nos acercábamos al final, decidí no mirarlo, decidí no pensar que nos estábamos rompiendo el corazón a ambos.
- Bella, tenemos que hablar.-me dijo mientras apretaba mi brazo entre el suyo y su pecho para que no me pudiera escapar.-Es una decisión de dos.
- Tú la tomaste solo hace ocho años.-dije con toda la rabia que tenía en el cuerpo.
Edward avanzo hasta la salida, pero en vez de seguir al exterior a sus hermanos me metió en una habitación que era una pequeña capilla.
- Bella no hagas esto, sabes que eres tú, que eres solo tú.-dijo Edward desesperado, pero yo ya no lo escuchaba, no podía escucharlo.
- No, Edward, tú hiciste que esto se rompiera hace años, yo ahora no podría…no podría…no puedo…
- Bella, solo dame esta oportunidad, se que seremos felices, nos amamos…
- Y se que no podré amar a más nadie que a ti.-dije mirándolo mientras mis lágrimas empezaban a salir de mis ojos.-Pero me hiciste tanto daño que no podré olvidarlo…
Edward avanzo unos pasos hacía a mi, tenía esa cara de tristeza desencajada que seguro que era el reflejo de mi alma, de mi corazón destrozado. Me tomo con furia por la nuca, pero si hacerme daño, mientras sus labios avanzaban hacía los míos…
- No podéis estar aquí.-dijo un joven monaguillo.
Mi cuerpo y mi mente pareció reaccionar, y le empuje lejos de mí mientras salí corriendo de aquella capilla con mis ojos llorando, estaba llorando, corrí y corrí, no sabía donde iba, solo sabía que tenía que ir lejos de Edward. Unos brazos me pararon cuando ya no sabía ni donde estaba y me atraparon cariñosamente mientras yo solo sabía sollozar, maldita sea, estaba destrozada y esa era la principal razón de porque no había querido volver a Forks, por no volver a quedarme como cuando me fui de allí.
- Cálmate, Bella, cálmate.-la voz de Emmett me lleno de consuelo, el estaba allí, el siempre había estado para mí, para cuidarme. Me deposito un beso en el pelo, mientras yo seguía sollozando.- ¿Qué ha pasado?
- No puedo olvidarlo, Emmett, no puedo olvidar ese daño…es…esta ahí, siempre lo va a estar.
- Ya lo sé, pequeña, tienes que aprender a vivir con ello, pero tienes que saber que el no se ha quedado mucho mejor que tú, el esta destrozado…
- Emmett, no lo hagas…no me hagas esto…
- Hermanita, te entiendo y voy a estar siempre ahí para ti, solo espero que vengas a vernos, y que sepamos de ti por lo menos dos veces en semana.-dijo a lo que yo asentí.-Y llama a Charlie y los enanos todos los días, ellos te necesitan mucho, ellos te adoran.-dijo quitando las lágrimas de mis ojos con sus pulgares.-Ahora busca a Rosalie y que te arregle esa cara, antes de que te vea mi cuñada y te torture.
Asentí y me arregle un poco el vestido mientras le di un pequeño beso en la cara de agradecimiento y el sonrío. Me volví a buscar a Rose.
- Bella, eres de mi familia, y no te quiero volver a perder.-dijo Emmett serio.
- No lo harás.-dije sonriendo.
Camine de nuevo hasta la iglesia, esperando que Rosalie no estuviera con Edward , la busque en la capilla y entre la gente, entonces fue cuando la vi detrás de aquellos árboles y me acerque lentamente…mientras escuchaba su conversación, el tono de voz de Rosalie era tranquilo y vi como Edward no dejaba de llorar mientras se revolvía el pelo…
- Solo una pregunta, Edward.-dijo Rosalie en tono conciliador.- ¿Qué harías por ella?
No lo quería oír, sabía que aquello solo me haría sufrir, pero por otro lado necesitaba oír su respuesta.
- Haría todo y de todo por ella.-dijo con una sonrisa triste.
- Pues sinceramente, creo que deberías dejarla que se olvide de ti.-dijo Rosalie seria.
- ¿QUÉ?-grito.-No me puedes decir eso, no me puedes pedir que haga eso, la amo más de lo que amare a nadie, cada respiración, cada suspiro, cada pensamiento siempre estaba ella en mi, creo que no se vivir si ella esta con otra persona que no sea yo Rosalie. Es todo para mi, siento como si se hubiera llevado algo de mi, una mitad de mi y no supiera ya vivir sin ella, es la única con la que me gustaría formar una familia.
Edward POV
Sentí como muchas copas detrás mía se caían y se rompían, sentí como todo sucedía a una velocidad de vértigo, cuando me volví y la vi de pie detrás de mi, con lágrimas en los ojos y por toda su cara, le había dado a un camarero, su mirada se clavo en mis ojos mientras yo sentí que todo volvía a romperse.
- No puedo…-balbuceo y salio corriendo de allí…
Mis lágrimas salieron de mis ojos sin que las ocultara, acababa de perder a Bella.
Bella POV
Volví a mirar aquel expediente por décima vez, pero era incapaz de concentrarme con aquel ramo de margaritas blancas delante mía con alguna que otra rosa roja, sabía que tenía una nota, pero no era capaz de abrirla, tenía otros dos ramos en mi casa y de la misma manera, sin mirar lo que decía la nota. La puerta del despacho se abrió y no me moleste en saber quién era, solo podía ser la única persona que no llamaba.
- ¿A qué esperas?-dijo esa voz.
- Jacob, no empieces.
- ¿Cuánto ha pasado?-dijo serio mientras se acercaba al ramo seguramente para mirar que decía la nota.- ¿Dos, tres semanas…?
- Dieciocho días.-dije automáticamente.
- No crees que es hora de que vuelvas a por él.-dijo Jacob sacando la nota de la tarjeta.
- No lo voy a hacer, estoy mejor sin él.
- Bella, eso no se lo cree nadie, cuando hable aquella semana contigo parecía que hubieras vuelto a la vida, tu tono era alegre e incluso hacías bromas, y en las fotos parecías feliz con la niña de Emmett en tus brazos.
- Jacob, no sigas…
- Él te ama, léelo y después me buscas que voy a ir a conocer al nuevo médico que viene hoy de visita, dicen que es guapísimo, quizás el haga que vuelvas a enamorarte.
Escuche como la puerta se cerraba, y me cogí lentamente la nota, quería leerla pero no quería leerla, solo le echaría un rápido vistazo…
"Eres solo tu, tu eres mi único amor: lo eras, lo eres y lo serás por siempre, Edward."
Me quite la bata y cogí mi abrigo mientras me abrigaba, miles de imágenes pasaban por mi cabeza, pensé por un momento en llamar a Alice o Rose, pero ellas me dirían lo mal que estaba Edward y me sentiría aún peor. Me despedí de la chica en recepción y salí al exterior donde el frío me dio de lleno en la cara, pero necesitaba despegarme, camine lentamente mientras me ponía los guantes y marcaba el número de Emmett, al tercer tono contesto Emmett.
- Hermanita.-dijo con su tono jovial.
- ¿No se va a rendir nunca?-dije directa al grano.
- Creo que no, ¿Qué ha hecho esta vez?-dijo Emmett.
- Me ha mandado tres ramos de flores.-dije al instante.
- ¿Te ha molestado?
- No, no es eso, de verdad, solo que me sentía como…
- Todo vuelve…
- No se lo que quiere…
- Quizás deberías preguntárselo.-dijo Emmett al momento.
- ¿Cómo? ¿Hago un viaje a Forks? ¿O lo llamo por teléfono?
- O te das la vuelta y me lo preguntas.-una voz aterciopelada me envolvió.
- Edward…
- ¿Qué ha pasado?-dijo una voz detrás de Emmett, creo que la de Rosalie.-Creo que ha visto a Edward.-dijo la voz de Emmett.-Bella, llámame luego, creo que tienes muchas cosas de las que hablar con Edward.
- Hola.-dijo Edward dando unos pasos para estar más cerca de mi.
- ¿Qué haces aquí?-dije al instante.
- Creo que primero deberías de decir hola.-dijo el con esa sonrisa torcida.-Esta bien, vengo por ti.
- No me voy a ir a Forks.-dije al instante, necesitaba probarlo algo dentro de mi, pero ya viniendo había confirmado que de verdad me amaba.
- No te he dicho que vayas, creo que puedo conseguir un trabajo de médico por aquí y compartir piso con alguien.-dijo él ya a dos pasos de mi.
- ¿Y a qué has venido?-dije ya a dos centímetros de su cara, mientras su brazo agarraba a mi cintura.
- Creo que ya te lo he dicho…
- No, aún no me lo has dicho…
- Resulta que desde hace más de ocho años deje de respirar porque me gustara, respiraba porque necesitaba seguir viviendo para el día que me llegara el momento de volver a verte, ese día llego hace veinticinco días.-me dio un beso en la frente.-Me di cuenta durante esa semana de lo mucho que te había amado y que te amaba. Aunque tu parecías pensar todo lo contrario porque pasaste de mi por Mike Newton, un gran empresario que por cierto he de decir que esta bastante enamorado de Jessica, su secretaria, pero creo que eso tu ya lo sabías.-Otro beso me deposito en una de las mejillas.-Ya los verás.-sonrio, sabiendo que tenía ganada esta batalla.-Seis días después, al final, te tuve entre mis brazos y en la boda del diablo, hubiera rogado por cambiarme por Jasper y estar esperándote ahí, y me di cuenta de lo mucho que te quería y de que necesitaba pasar mi vida junto a ti.-otro beso me deposito en la otra mejilla.-Porque resulta que cuando me dijiste que no podíamos tener una oportunidad, me di cuenta de que verdaderamente nunca había hecho nada para demostrarte lo mucho que te amo, siempre eras tú.-me dio un pequeño beso en la nariz.-Porque eres solo tu, tu eres mi único amor: lo eras, lo eres y lo serás por siempre…
Lentamente se acerco a mi y me deposito lo que iba a ser un tierno beso, pero que poco a poco termino en un apasionado beso que era lo que ambos pedíamos a gritos, se separo de mi y me miro con esos ojos que desde el primer momento me habían robado el corazón. Su sonrisa era nerviosa, lo había hecho, se había arriesgado mucho para estar conmigo y de alguna manera era lo que yo siempre le había pedido…
- Te amo, Bella.-dijo con su voz ronca.-Soy tuyo, siempre lo he sido, desde que entraste por la puerta de mi casa con el pelo revuelto y con esa sonrisa amable en tu cara, porque tus ojos color chocolate me hicieron adicto a él y porque no se vivir sin ti a tu lado, porque eres esa razón que necesito cada mañana a mi lado para comenzar un nuevo día de buen humor y porque ya no se como demostrarte que te necesito a mi lado, Bella.
Le sonreí mientras me di cuenta de que mis ojos lloraban, no sabía desde hace cuanto, quizás desde que lo había visto a mi espalda, quizás desde que me había dicho que venía a por mi, solo sabía que lo quería, que lo amaba y que quería que fuera mío para siempre.
- Te he echado tanto de menos, te amo tanto, Eddie.-dije alto para que me escuchara, le cogí de la nuca y lo bese, mientras le me devolvía el beso mientras lo podía sentir reírse de felicidad, mientras que me alzaba fuerte y dábamos vueltas.
- Ahora, viene lo segundo, cásate conmigo.-dije con un susurro.
- Si, si y si.-dije dándole pequeños besos.-Alice me va a torturar…
- No me has entendido, vayamos y casémonos ahora.-dijo Edward mirándome con esa mirada tan suya, con esa mirada de la que me convencía de que me tirara por el precipicio más alto que hubiera junto a él.
- Alice te va a matar.-dije con una sonrisa.
- ¿Eso es un si?-dijo el al momento.
- Si.-dije al momento.
Sentía como era feliz, como mi corazón latía y como la sonrisa de mi cara no se iba, me sentía feliz, estaba feliz, volvía a estar feliz en mucho tiempo.
- Alice os va a matar.-dijo una voz a nuestras espaldas.-Pero enhorabuena.
- Lo he conseguido Emmett, ¿necesitamos un padrino y una madrina?
- Ves como no todo era tan difícil.-dijo Jacob.-Ahora te odiarán todo el personal femenino del hospital, ya que te has quedado al médico nuevo para ti sola, picarona. Alice, lo ha conseguido, Bella ha dicho que si.-parloteo Jacob por teléfono.
- ¿El médico nuevo?-dije sin comprender.
- Si, el médico nuevo del hospital, el cirujano Edward Cullen.-dijo Emmett con una sonrisa, mientras Edward se escondía de mi mirada…
- ¿el nuevo cirujano?-dije mientras lo miraba.
- Ese era su plan B.-dijo Emmett.-Que de aborrecerlo aceptarás quedarte con él.
- Gracias Emmett.-dijo Edward irónicamente.
- ¡Ah!-dije.-Creo que no te hace falta.
- ¿No me hace falta?-dijo sonriendo.
- Jake, podrías hacer posible nuestra boda, cariño.
- Te he traído un ramo de flores.-dijo con una sonrisa.-Creo que te lo dejaste olvidado en tu consulta, aunque lo segundo que me pides, sabes que no depende de mi, Joseph es quién tiene que decidir…Pero creo que lo podré convencer.
- Sabes que te amo.-me dijo Edward.-Me temo que Alice nos va a matar cuando sepa que nos casamos sin que este ella.
- ¿Y nadie más nos va a matar?
- No creo.-dijo Edward con una sonrisa.-Creo que deben estar al llegar Charlie, los enanos, mis padres, nuestra sobrina…Se que no es la boda que tu querrías, pero no quiero que te arrepientas y me vuelvas a dejar solo…
- Edward.-dije llorando otra vez.-Es perfecta…
Mi teléfono me vibro en el bolsillo y sabía que aunque no estaba, era ella, era Alice y seguramente primero me chillara y después me diría que me odiaba porque no le dejaba organizar nuestra boda, esa boda que para Edward y para mi sería la boda perfecta, ya que solo nos hacíamos falta el uno al otro solo.
- Te amo, Isabella Swann.-dijo el con una sonrisa.
- Te amo, Edward Cullen.-dije al momento.
- Y ahora es cuando empiezan a ser melosos.-escuche claramente la voz de Emmett mientras Edward me besaba.-Ya me acuerdo de porque aborrecía a…
- Emmett, cállate o te dejo en abstinencia todo el mes…
- No me harías eso, ¿verdad Rose?
- Créeme…
- Rose, si yo te quiero mucho…
FIN
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Si os portaís bien os prometo que hay epílogo y lo tengo ya escrito y creo que a más de uno os gustara...no me puedo creer que esto ya haya terminado, ha terminado, voy a llorar de la emoción del trabajo terminado, es tan excepcional esto como que yo actualice en sabado, pero os lo mereciaís por esos dieciseis comentarios que me habeís hecho...muchisimas gracias por dejarme alcanzar los 300 comentarios, y mirar de vez en cuando la página porque hoy mismo actualizo con una nueva historia, la que os he contado, que ya la llevo bastante avanzada, cuando ando estresada me inspiro más...
Muchas gracias a tods aquells que me habeís animado desde el primer capitulo y a todos los que en algún momento se han enganchado a esta humilde historia, espero no haberos defraudados con el final, pero necesitaba que por una vez Edward fuera el que se diera cuenta de que tenía que avanzar a por su amada, sabía que Bella lo necesitaba,yo lo hubiera necesitado en un caso como este...
Por otro lado, deciros que espero no echaros de menos en la próxima historia, todavía no se como la titulare, pero creo que va a ser de rango k, no soy de escribir muchas escenas de lemmon, porque sinceramente no se, supongo que es algo que nos imaginamos cada una nuestra manera...
En fin, solo desearos lo mejor y agradeceros por todos los días grises que me habeís despejado con vuestros comentarios, muchas gracias y muchos muchisimos besos, espero veros en el epílogo...
Afrokd
"Hasta la próxima(no tardare mucho)..."
