CAPITULO X

"Iluminando tu vida"

Al día siguiente del desfile Serena tenía intenciones de dormirse hasta muy tarde ya que su vuelo saldría por la noche, aun estaba dormida cuando el teléfono de su habitación comenzó a sonar, con mucha pesadez levanto el aparato y contesto.

− "Hola" – contesto con la voz aun adormilada – "Serena soy yo Setsuna" – escucho hablar a la morena – "Que sucede Setsuna" – pregunto la rubia – "Tengo que hablar contigo antes de que te vayas a Japón" – le dijo muy seriamente – "Esta bien, te espero aquí en mi habitación" – contesto la rubia un poco resignada a perder sus planes de quedarse dormida hasta tarde – "Prefiero que nos veamos en el restaurante del hotel" – contesto Setsuna – "Esta bien nos vemos en media hora" – acepto la rubia – "Ok, nos vemos" – dijo la morena y colgó.

Serena dio un suspiro y se levanto de la cama, realmente lo único que odiaba de su trabajo era tener que desvelarse y levantarse temprano al día siguiente, busco algo de ropa para vestirse, se decidió por un vestido blanco muy sencillo, aunque la verdad hubiera preferido ponerse unos jeans pero sabía que la prensa aun seguía alborotada y ella tenía que lucir siempre despampanante por su trabajo, cuando ya estaba lista bajo al restaurante del hotel y se llevo una sorpresa cuando encontró a Setsuna acompañada por Archibald, sin duda alguna su amiga estaba tramando algo, la conocía muy bien, pero lo que no gustaba es que ella estuviera directamente involucrada en lo que la rubia llamaba sus planes malévolos de la moda, en cuanto llego a la mesa, Archí se levanto para ayudarla a ocupar su lugar, Serena como siempre sonrío en señal de agradecimiento.

– "Me da gusto que hayas aceptado bajar a desayunar con nosotros" – sonrió el castaño – "De hecho Setsuna me dijo que tenía algo importante que decirme" – aclaró la rubia – "Y es verdad" – se defendió la morena – "Pero que les parece si primero si pedimos algo para desayunar ya que tengo mucha hambre" – dijo Archibald – "Esta bien, de hecho yo también me muero de hambre" – aceptó la rubia mientras le regalaba una sonrisa.

Los tres pidieron algo para desayunar y mientras esperaban a que llegara su comida Archibald le comentaba a Serena sobre la propuesta de que fuera la imagen para la nueva colección de la joyería que tenía, la propuesta en si era algo muy importante ya que la joyería era muy conocida a nivel mundial, lo único que no le agradaba era que tenía que estar viviendo en Italia por un tiempo, ya que el contrato pedía disponibilidad de seis meses.

Mientras Archibald le explicaba detalladamente el contrato a Serena, Seiya y sus hermanos entraron al restaurante, los tres venían muy emocionados platicando sobre el día anterior, pero en cuanto Seiya vio a la rubia acompañada por Archibald su sonrisa desapareció de su rostro, realmente le molestaba verlo junto a Serena por lo que sin decirle nada a sus hermanos salió del restaurante, Yaten y Taiki se voltearon a ver muy confundidos por la actitud de su hermano pero cuando encontraron con la mirada a Serena se dieron cuenta del por que de su comportamiento y simplemente se encogieron de hombros, ellos conocían el temperamento del pelinegro y no les resultaba extraño que se comportara de esa manera tan infantil, los chico se sentaron en una mesa cerca de la de Serena y pidieron algo para desayunar.

Mientras tanto en la mesa de Serena ya solamente se encontraban Archibald y la rubia pues Setsuna se había marchado con el pretexto de que tenía algunos pendientes que arreglar antes de que regresar a L.A., aunque la rubia se sentía cómoda platicando con Archibald, hubiera preferido no quedarse sola con el ya que ella se había dado cuenta que la intenciones de el no eran del todo profesionales, en varias ocasiones le había dado la impresión de que estaba interesado en ella.

Después de un rato la rubia intento retirarse con la excusa de que tenía que arreglar su equipaje y para su mala suerte Archibald no la dejo irse hasta que ella le dio el numero telefónico donde se iba a quedar el tiempo que estuviera en Japón, cuando por fin se pudo despedir de el, regreso a su habitación, era mentira que aun no terminaba de ordenar sus cosas ya que por la mañana le había pedido a una mucama que lo hiciera por ella, ya en su habitación la rubia se sirvió una copa y comenzó a revisar unos papeles que le había llevado Setsuna, mas bien era una agenda de los próximos dos meses, sin duda estaría muy ocupada y lo peor de todo es que uno de los evento tenía que ver con la revista de playboy para la cual había posado, el evento consistía en que al finalizar el año se elegía a la chica playboy del año y en el contrato que había firmado se especificaba que si llegaba a ganar tendría que ser la modelo del calendario de playboy, al principio eso no le preocupaba ya que no creía que entre las doce chicas con las tendría que competir fuera ella la ganadora pero ahora que la fecha estaba mas próxima comenzó a sentir un poco de preocupación pues en sus planes no estaba volver a posar semidesnuda para una revista, mientras estaba sumida en estos pensamiento el sonido de alguien llamando a su puerta la volvió a la realidad, dejo su agenda sobre el sofá y al abrir la puerta se encontró con Yaten.

– "Hola Yaten… pasa" – saludo la rubia haciéndose a un lado para permitirle el paso – "Creía que anoche había dicho que te levantarías muy tarde y por eso podría ir a desayunar con nosotros" – pregunto el peliplateado – "Lo se, es que Setsuna me llamo esta mañana y me dijo que tenía que hablar conmigo" – contesto la rubia mientras – "Todo esta bien" – le pregunto con curiosidad – "Quieres algo de beber" – pregunto la rubia, y camino hacia el mini bar – "Un whisky por favor" – acepto el peliplateado – "Parece que Setsuna esta tramando algo" – comento la rubia – "A que te refieres" – dijo Yaten con curiosidad – "No lo se, pero cuando me llamo por teléfono no me dijo que Archibald estaría presente" – le explico la rubia – "Además tengo la impresión de que el esta buscando en mi algo mas que una amistad" – siguió hablando – "Y el te interesa" – pregunto el peliplateado – "Por supuesto que no, no puedo negar que me agrada pero solo como amigo" – contesto la rubia mientras le daba la copa – "Que es esto" – pregunto refiriéndose a la agenda de la rubia – "Es mi agenda para los próximos dos meses" – contesto la rubia sentándose frente a el – "Te molesta si la veo" – pidió con una sonrisa curiosa – "Por supuesto que no, adelante" – sonrió la rubia.

Yaten estuvo revisando la agenda por unos minutos, y cuando por fin termino de leerla no pudo evitar echarse a reír, Serena no necesito preguntar a que se debía la risa por que era obvio que tenía que ver con el evento de playboy, dio un suspiro de resignación y se recargo en el sofá.

– "Vaya, sería interesante asistir a ese evento de playboy" – contento Yaten sin borrar su sonrisa – "No te burles, de verdad estoy preocupada por que no quiero ganar" – dijo la rubia – "Pues como no vi la revista no puedo opinar, pero a simple vista te puedo decir que tienes grandes oportunidades para ganar" – bromeó el peliplateado – "Por cierto, Archibald me ofrece ser la nueva imagen para la joyería Tiffany que opinas" – comentó la rubia – "Pues es algo muy importante, esa joyería tiene mucho prestigio… pero lo importante es lo que tu quieras" – le aconsejo – "Pues me interesa, lo único que no me agrada es que el contrato exige que viva en Italia por seis meses" – le explico Serena – "Eso es muy raro" – le dijo el peliplateado – "Yo también lo creo, a mi mas bien me parece que Archibald pretende tenerme cerca" – acepto la rubia bajando la mirada – "Entonces no aceptes" – dijo el peliplateado encogiéndose de hombros – "A lo mejor no lo hago, pero ya no quiero hablar de trabajo" – pidió la rubia – "Serena puedo hacerte una pregunta personal" – hablo Yaten un poco serio – "Claro…" – sonrió la rubia – "Tienes alguna relación con alguien" – pregunto – "Te refieres a novio" – sonrió la rubia – "Pues si" – acepto el peliplateado – "Pues no, no he salido con nadie después de… Haruka" – acepto la rubia – "Pero por que lo preguntas" – continuo hablando – "Solo tenía curiosidad" – se defendió.

Los dos continuaron platicando por un rato, hasta que las chicas los llamaron desde la recepción para decirle que los esperaban abajo por que saldrían a comer todos junto y que no aceptaban una negativa de ninguno, Serena y Yaten bajaron juntos, cuando llegaron todos estaba esperándolos menos Seiya.

– "Y Seiya" – pregunto la rubia – "Dijo que no estaba de humor y no quiso venir" – contesto Taiki – "Le sucede algo" – pregunto la rubia un poco preocupada – "Solo amaneció de mal humo" – contesto Yaten, aunque la verdadera razón del comportamiento de su hermano tenía que ver con ella – "A donde tiene pensado que vayamos" – pregunto la rubia – "Primero daremos una vuelta por el centro y después buscamos un lugar para comer" – contesto Mina muy emocionada – "Ustedes adelántense, yo voy a buscar a Seiya y después los alcanzamos" – sonrió la rubia para después regresar al elevador.

Serena llego hasta la puerta de la habitación del pelinegro y toco, pasaron unos segundos y nadie le contesto, por lo que volvió a tocar mas fuerte, estaba por ir a buscarlo a otra parte cuando la puerta se abrió, la rubia se encontró con los zafiros del pelinegro y sin que ella pudiera hacer nada para evitarlo su corazón comenzó a latir mas rápido, no entendía por que le ocurría todo esto cuando el estaba cerca de ella. Seiya por su parte no podía evitar sentirse derrotado, la presencia de Archibald en la vida de la rubia estaba comenzando a ser mas constante y se sentía desplazado, pero cuando la tenía frente a el y podía respirar la dulce fragancia de la rubia todo lo demás dejaba de tener sentido y se volvía completamente irrelevante.

– "Vine por que me dijo Taiki que no habías querido ir a comer con ellos por que iría yo" – mintió la rubia – "No… no les hagas caso" – contesto el pelinegro un poco sobresaltado – "Oye crees que podría pasar" – pregunto la rubia regalándole una sonrisa – "Lo siento, pasa…" – dijo el pelinegro haciéndose a un lado para dejarla entrar – "Quieres algo de tomar" – ofreció el pelinegro – "Un poco de agua esta bien" – acepto la rubia

Después de que Seiya le dio el agua se sentó frente a ella, realmente el silencio era un poco incomodo después de lo que había pasado en la alberca.

– "Seiya…" – dijo la rubia llamando la atención del pelinegro – "Te sucede algo, te he notado un poco raro" – pregunto la rubia – "No, estoy bien" – contesto el pelinegro, pero en su mirada se podía reflejar la tristeza que había en su corazón – "A mi no puedes engañarme" – susurro la rubia mientras se ponía de pie y se hincaba frente a el – "Bombón…" – balbuceo el pelinegro un poco nervios por la cercanía de la rubia.

Seiya tomo el rostro de la rubia con sus manos y se quedo mirando los celestes de su ángel, la rubia podía sentir como dentro de su corazón se desataba una revolución, una parte de ella quería permanecer siempre cerca de el pero también existía la parte que prefería quedarse sola antes que volver a sufrir, quiso alejarse de aquel contacto pero por alguna razón su cuerpo no respondió, ella podía quedarse mirando esos zafiros toda la vida pero entonces el recuerdo de un par de ojos color esmeralda llego a su cabeza, sentía que lo estaba traicionando y no pudo evitar que un par de lagrimas escapara de sus celestes, recorrieran sus mejillas y detuvieran su camino en las manos del pelinegro.

– "Sucede algo Bombón" – pregunto el pelinegro – "No, no me pasa nada mejor vayamos a encontrarnos con las chicas y tus hermanos, les prometí que iríamos" – respondió la rubia mientras se acercaba a la puerta alejándose del contacto con el pelinegro, realmente no entendía que era lo que pasaba cada vez que lo tenía cerca – "Solo por que tu me lo pides" – sonrió el pelinegro

Los dos salieron del hotel y en vez de tomar un taxi prefirieron caminar hasta el centro que no estaba muy lejos, mientras caminaba iban platicando y riendo como lo había hecho tantas veces en el pasado.

Serena lo tomo del brazo para seguir caminado, sin darse cuanta que esa acción ruborizo completamente el pelinegro.

Una vez que llegaron a la plaza principal no les costo mucho trabajo encontrarse con los demás, en el lugar había un exposición cultural y todos estaba recorriendo los puesto y compraban algunas curiosidades, Mina se emociono cuando se encontraron con una gitana y convenció a Serena de que le leyeran la mano, todos estaban escuchando las palabras de la gitana que había adivinado varias cosas sobre la vida de la rubia, pero hubo un momento en que la mujer se que muy pensativa mientras miraba la mano de la rubia, Serena volteo la vista en busca de Seiya quien le sonrió provocando un ligero rubor en sus mejillas, entonces la voz de la gitana la regreso a la realidad

– "Si continuas llorando por haber perdido al sol tus lagrimas te impedirán ver las estrellas…" – fueron las ultimas palabras de la gitana para después entrar a la parte trasera de la tienda dejando a todos muy extrañados por la actitud de la mujer.

Pero las palabras que había dicho en verdad había dejado conmocionada a la rubia, que inmediatamente saco una cadena de su cuello donde traía el anillo con el que Haruka le había pedido matrimonio, lo apretó con su mano y las lagrimas inundaron sus ojos y sin decir nada salió corriendo de aquel lugar, solo una pregunta resonaba en su cabeza… ¿Acaso en verdad el amor que le tenía al rubio, era lo que le impedía cumplir la única cosa que el le pidió antes de morir… ser feliz?, se detuvo frente a una hermosa fuente y limpió sus lagrimas mientras pensaba en que momento de su vida se olvido de ser feliz, en que momento dejo que el amor que le tuvo a Haruka se convirtiera en algo mas que un bonito recuerdo y le impidiera se feliz.

De pronto alguien le toco el hombro, no necesito voltear pues ya sabía de quien se trataba, su perfume era inconfundible y la paz que le transmitía con ese simple movimiento solo la sentía cuando estaba a su lado, no pudo resistirlo mas y se volteo para abrazarse al cuerpo del pelinegro quien correspondió al abrazo sin preguntarle nada, solo dejo que la rubia se desahogara en su pecho, después de algunos minutos la rubia se tranquilizo y rompió el abrazo.

– "No pude ser capaz de cumplir lo único que me pidió antes de morir" – le dijo la rubia – "Sabes, lo único que el quería era que yo fuera feliz y no lo soy" – continuo hablando – "Bombón" – fue lo único que pudo decir Seiya – "Haruka debe estar muy feliz de ver a la gran mujer en la que te has convertido, ahora tienes que darte la oportunidad de volver a encontrar el amor" – le dijo el pelinegro al oído.

Serena levanto la mirada, su rostro estaba a uno cuanto centímetros del pelinegro, podía sentir el calor de su respiración acariciando su rostro.

Mientras que Seiya disfrutaba la cercanía de la rubia, sentía que todo su mundo giraba alrededor de los celestes de la rubia, en ese momento ella le parecía tan indefensa que sentía el deseo de protegerla aun con su propia vida, con el dorso de su mano limpio los rastros que las lagrimas había dejado sobre sus mejillas, y sin darse cuenta en que momento la distancia que había entre ellos se iba haciendo cada vez mas corta.

El tiempo dejo de transcurrir para ellos dos y la distancia entre sus labios se iba haciendo mas corta, los celestes de la rubia tenían un brillo que Seiya nunca había visto, logrando iluminar su vida, la misma que se había detenido en el momento en que ella se fue, no pudo resistir mas y rodeo su cintura con sus brazos acercando su cuerpo al de ella, y cuando sus labios estaban apunto de besarla ella bajo la mirada, quizá si tenía deseos de besarlo pero pensó que sería mejor hacerlo cuando su corazón hubiera sanado por completo y no sintiera ninguna culpa al hacerlo, pensó que cuando su alma estuviera libre de aquel trágico recuerdo podría volver a comenzar, por su parte Seiya cerró los ojos por un momento y hundió su rostro en el cuello de la rubia, disfrutando de la caricia de algunos de sus cabellos sobre su piel.

En el momento en que sintió tan cerca los labios del pelinegro, dentro de su cuerpo logro escuchar con más fuerza aquella voz que le decía que lo quería, la misma voz que había susurrado dentro de ella tantas veces que lo extrañaba y la hacía recordar un par de zafiros cada vez que sentía que las fuerzas comenzaban a faltarle y no podría salir adelante para cumplir con aquella promesa hecha frente a una tumba, estaba a punto de separarse de él cuando las palabras dichas por la gitana vinieron a su mente.

"Si continuas llorando por haber perdido al sol tus lagrimas te impedirán ver las estrellas…"

Y se aferro a la única persona que quería tener a su lado, sujeto con fuerza la camisa del pelinegro, necesitaba volver a ver la vida como cuando era una adolescente y todo era sueños e ilusiones, aunque también era cierto que amaba a su hijo por sobre todas las cosas y que desde el momento en que lo tuvo entre sus brazos su vida había recuperado el sentido, también era verdad cada que llegaba la noche y todo era un completo silencio sentía la necesidad de que alguien estuviera a su lado y la abrazara mientras dormía.

– "Bombón, te encuentras bien" – pregunto el pelinegro al sentir como la rubia se aferraba a su cuerpo como una niña asustada – "No, no estoy bien no lo he estado por dos años" – lloro la rubia – "Déjame ayudarte a encontrar la luz, déjame ayudarte a iluminar tu vida otra vez" – susurro el pelinegro mientras tomaba el rostro de la rubia para que lo mirara a los ojos – "Seiya… yo" –comenzó a decir la rubia mientras se perdía en los zafiros del pelinegro

– "¡¡Serena!!..." –

El grito de Mina interrumpió a Serena antes de que terminara la frase haciendo ambos rompieran el abrazo en el cual habían permanecido todo ese tiempo.

– "Te encuentras bien" – pregunto Mina – "Si, lo siento creo que me puse un poco sentimental" – dijo Serena tratando de sonreír – "Estas segura, te vez un poco pálida" – pregunto Rei un poco preocupada – "Claro que si, de hecho tengo un poco de hambre" – trato de bromear la rubia – "Muy bien entonces vamos a comer algo" – propuso Taiki.

Las chicas arrastraron a Serena hasta un restaurante cerca de la plaza en la que habían estado segundos antes mientras que Taiki y Yaten se quedaba atrás con el pelinegro.

– "Sucedió algo" – pregunto el peliplateado – "No lo se, estoy muy confundido" – contesto el pelinegro – "A que te refieres" – dijo el castaño – "Lo que pasa…" – titubeo un poco antes de continuar hablando – "Hay ocasiones en las que siento que ella me quiere, pero después…" – comenzó a decir – "Es como si tuviera miedo a enamorarse" – fue Yaten quien termino la frase del pelinegro – "Como lo sabes" – inquirió Seiya – "Es normal que sienta temor, si de verdad la quieres tendrás que ser paciente y esperar a que cicatricen por completo las heridas del pasado" – termino de hablar el peliplateado antes para después entrar al restaurante seguido por el castaño, Seiya miro el cielo azul y sonrió, el estaba dispuesto a esperar toda la vida si era necesario para que el corazón de la rubia sanara y lo aceptara a el – "Te amo Bombón" – susurro antes de entrar al restaurante.

Cuando terminaron de comer regresaron nuevamente al hotel, y quedaron de verse en la recepción para irse al aeropuerto, Serena subió a su habitación y se dio un baño y se vistió con un conjunto sport negro, se recogió el cabello de forma que pudiera usar su peluca negra no quería que la prensa supiera que estaba en Japón, cuando termino de arreglarse pidió que le ayudaran a bajar su equipaje y antes de dejar la habitación bebió una copa para tratar de tranquilizarse un poco, todo lo que había pasado con Seiya esos días la tenía muy confundida.

Después de terminar de beber su copa salió de la habitación y subió al elevador, una vez que llego a la recepción todos estaba esperándola a excepción de cierto pelinegro cosa que la extraño un poco.

– "Serena, por que usas la peluca" – pregunto Rei – "No quiero que la prensa se entere que estoy en Japón" – contesto la rubia – "Bueno será mejor que nos vayamos o perderemos el avión" – dijo Yaten – "Donde esta Seiya" – pregunto Taiki mientras buscaba al pelinegro con la mirada – "No lo se hace poco estaba aquí" – contesto Ami – "Siempre desaparece en el momento mas inoportuno" – exclamo Yaten – "Vamos a buscarlo" – propuso Mina – "No será necesario ahí viene" – señalo Serena, al ver entrar al pelinegro – "A donde fuiste" – cuestiono Yaten – "Tenía algo que hacer" – sonrió el pelinegro – "Si no nos damos prisa perderemos el vuelo" – inquirió la rubia mientras le sonreía la pelinegro.

Cuando llegaron al aeropuerto el avión estaba a punto de dejarlos pues el trafico había sido espantoso, una vez que abordaron el avión Seiya se sentó junto a la rubia y esta vez el tercer asiento de su fila estaba desocupado cosa que agradeció Seiya.

– "Bombón, aun te seguirás hospedando en el mismo hotel" – pregunto el pelinegro – "No, me quedare en la mansión Tenoh" – contesto la rubia mientras miraba por la ventanilla del avión – "Kakyuu me pidió que me quedara con ella para estar mas tiempo con Haru" – continuo hablando la rubia – "Es verdad, yo aun no he tenido la oportunidad de conocer a tu hijo" – sonrió Seiya – "Pues, quizá algún día podamos salir juntos para que lo conozcas" – sugirió la rubia – "Eso tenlo por seguro" – dijo el pelinegro – "Y cuanto tiempo mas estarás en Japón" – le pregunto, tratando de sonar indiferente – "Pues, solo serán tres días más, tengo algunos compromisos y no puedo retrasarlos mas tiempo" – contesto la rubia – "Bombón, no quiero que te vayas" – pidió el pelinegro mientras tomaba la mano de la rubia – "Seiya…" – balbuceo la rubia – "Mira te compre esto" – sonrió el pelinegro, mientras le mostraba un hermoso dije en forma de estrella que tenía un diamante en el centro – "Mi estrella siempre brillara para iluminar tu vida"– le dijo mientras le ponía el dije – "Muchas gracias, no tienes idea de la falta que me hiciste" – sonrió la rubia – "Y tu a mi" – respondió el pelinegro mientras le sonreía

Después de ese momento ninguno de los dos dijo nada, Serena solo apretó con más fuerza la mano del pelinegro para después desviar su mirada hacia el cielo, esa noche se podían ver millones de estrellas iluminando el firmamento, trayéndole recuerdos una noche parecida.

Flash back

Serena había regresado a su departamento después de un día muy agotador en el restaurante, sabía que tendría que dejar ese departamento por que ahora que su amiga Molly se había casado ya no podía costearlo sola, después de darse un bien merecido baño se acostó para tratar de dormir un poco aunque los últimos dos mese con su embarazo era muy difícil ya que no estaba cómoda en ninguna posición, pero esa noche no se percato en que momento el cansancio la venció y se quedo profundamente dormida hasta que un dolo en su vientre la despertó, el dolor era cada vez mas intenso y el miedo comenzó a tomarla como presa, temía por su bebé y lo único que pudo hacer fue vestirse con lo primero que encontró pero antes de salir el dolor se volvió tan intenso que se vio obligada a recostarse sobre el sofá, busco su teléfono con la mano y marco a la encargada del edificio para que la ayudara, las espera se le había hecho eterna y se sentí mas sola que nunca, recordó que llamo varias veces a Haruka y le reprochaba haberla dejado sola cuando mas lo necesitaba.

Fin del flash back.

Serena no se percato en que momento ese recuerdo había hecho que un par de lágrimas escaparan de sus ojos, mismas lágrimas que limpió el pelinegro con una suave caricia.

– "Bombón, nunca mas voy a permitir que te sientas sola, te lo prometo" – susurro el pelinegro mientras pasaba un brazo por sus hombros – "De ahora en adelante siempre estaré a tu lado" – continuo hablando – "Gracias" – fue lo único que contesto la rubia.

Serena cerró los ojos y continuo recordando lo que había pasado cuando dio a luz a su pequeño hijo.

Flash back

La rubia despertó en una habitación del hospital, su primera reacción fue tocar su vientre, pero en ese momento una de las enfermeras entro con su bebe en los brazos y se lo entrego felicitándola y diciéndole que había tenido un niño hermoso.

Fin del flash back

A partir de ese día su vida se enfoco en sacar adelante a su hijo y quizá fue en ese momento cuando se olvido que además de ser madre también era una mujer.

Cuando la rubia regreso a la realidad el pelinegro se había quedado dormido, sonrió un poco y tomo el dije que el le había regalado, recordó como esa tarde después de volver al hotel se había quitado la cadena en la cual traía en anillo de compromiso que Haruka le había dado con la firme decisión de darse una nueva oportunidad de volverse a enamorar, y ahora esa estrella estaría cerca de su corazón recordándole que nunca mas volvería a estar sola mientras el estuviera a su lado.

Estuvo algunos minutos contemplando el rostro del pelinegro hasta que una ligera turbulencia lo hizo abrir los ojos para encontrarse con un par de celestes, en ese momento la rubia decidió seguir a su corazón y lo beso, al principio el se sorprendió un poco pero después le correspondió dejándose llevar por el dulce sabor de los labios de la rubia, en ese momento el tiempo se detuvo solo para ellos dos, las mejillas de Serena se había sonrojado y sentía como su corazón latía muy rápido.

La falta de aire los hizo separarse, el pelinegro no despego la vista de la rubia, mientras le regalaba una tierna sonrisa, la rubia se sonrojo todavía más y bajo la mirada.

– "Yo… lo…lo siento" – titubeo un poco la rubia sin mirarlo a los ojos – "No tienes por que disculparte ya que si no hubieras sido tu lo hubiera hecho yo en cualquier momento" – bromeo el pelinegro mientras tomaba el rostro de su ángel entre sus manos, para besarla nuevamente.

Esta vez el beso fue muy tierno, Seiya trato de expresar a través de esa caricia todo el amor que había guardado solo para ella por todos esos años.

Cuando se separó nuevamente de ella no pudo evitar susurrarle al oído lo que su corazón le gritaba desde el momento en la había visto entrar al restaurante de la mano de otro hombre.

– "Te amo, mi dulce Bombón" –

Serena no esperaba que Seiya le dijera le dijera que la amaba, de hecho esa confesión la dejaba sin palabras, ya que ella no podía decirle que también lo amaba por que aun no estaba segura de hacerlo, las cosas entre ellos habían pasado tan rápido y en tan poco tiempo que estaba muy confundida, pero también era cierto que lo quería y que siempre que estaba a su lado podía sentirse segura, sin duda alguna estaba muy confundida y pensó que eso no era justo para Seiya.

– "Seiya yo…" – balbuceo la rubia pero después Seiya callo sus palabras – "Shhh… no tienes que decir nada, solo quería que lo supieras" – sonrió el pelinegro mientras la abrazaba.

Después de esto ninguno volvió a decir nada, Serena se quedo dormida en el pecho del pelinegro quien no hizo nada mas que vigilar el sueño de la rubia, el sabía que ella aun no estaba lista para decirle que lo amaba, solo quería que ella conociera sus sentimientos ya que a partir de ese momento las cosas iban a ser completamente diferente entre los dos, por que no solo era una amistad los que lo unía sino que ambos tenía un cariño especial por el otro.

Seiya se aferro al cuerpo de la rubia, para el era como haber encontrado su otra mitad, solo ella complementaba su cuerpo y su alma, beso dulcemente la frente de la rubia provocando una sonrisa en los labios de la rubia acompañada por un ligero rubor en sus mejillas.


Hola…

Bueno espero que este nuevo capitulo les haya gustado, realmente no tenia pensado que las cosas entre Seiya y Serena ocurrieran tan pronto pero me di cuenta que tanta vuelta al asunto volvería repetitiva la historia, y debido a este nuevo cambio la historia tendrá cuando mucho dos cap. más… y tal vez un prologó. Por cierto ya estoy comenzando mi nuevo fic. y espero que cuando lo publique… que será al término de esta historia lo apoyen.

Y finalmente quiero agradecerles a todas las personas que han seguido mi historia y espero que siga cumpliendo sus expectativas… admito dudas, comentarios, quejas, sugerencias y demás ya que son ustedes las personas que me motivan a seguir escribiendo… ah y claro la imaginación tan grande que tengo, que como pueden ver en los dos fics, que he escrito hasta ahora se declina un poco en lo trágico… pero siempre al final trato de que sea algo como sacado de un cuento de hadas como casi todas soñamos que será nuestra historia de amor.

Atte.- KuMiKo Kou