CAPITULO XI
"Decisiones"
Cuando llegaron a Japón, Yaten y Taiki se encargaron de llevar las demás chicas a sus casas mientras que Seiya insistió en acompañar a la rubia a la mansión Tenoh, el ambiente entre ambos estaba un poco extraño pero de igual forma se sentían muy bien en compañía del otro, mientras viajaban en el taxi la rubia se percato de que Seiya parecía abatido, realmente no quería lastimarlo, sabía que tenía que tomar una decisión lo mas pronto posible y para hacerlo necesitaba tiempo, tomo la mano del pelinegro logrando atraer su atención y en cuanto su ojos se encontraron con un par de zafiros le regalo una sonrisa que fue correspondida.
– "Parece que ya llegamos Bombón" – dijo el pelinegro al ver que el taxi se detenía, mientras que la rubia solo asentía con un movimiento – "Bueno, voy a tocar para que abran la reja" – dijo el pelinegro mientras bajaba de taxi.
Serena espero en el interior del vehículo hasta que la reja se abrió y el pelinegro subió nuevamente al auto, una vez que el taxi se detuvo en la entrada principal de la mansión Seiya le ayudo a bajar sus maletas ya que las de el se las habían llevado sus hermanos en el carro que había solicitado a la disquera para que los recogiera, después de haberle pagado al taxista y que este se hubiera marchado, los dos se quedaron mirando a los ojos sin poder decir nada, Seiya tenía miedo de decir cualquier cosa por temor a que ella pensara que la estaba presionando de alguna manera y Serena tenía miedo de no poder corresponderle como el quería.
Serena fue la primera en terminar con aquel silencio que de cierta forma estaba transformando el ambiente a uno un poco tenso.
– "Quieres pasar" – pregunto la rubia – "No creo que sea buena idea, Kakyuu aun debe estar dormida" – contesto el pelinegro – "La verdad lo dudo, Haru se levanta muy temprano" – sonrió la rubia – "Vamos, sirve que conoces a mi hijo" – lo animo la rubia – "Esta bien" – acepto el pelinegro.
Serena se estaba a punto de abrir la puerta cuando sintió como Seiya rodeaba su cintura y la acercaba a su cuerpo, el simple contacto del pelinegro lograba que la rubia se estremeciera, sintió como Seiya giraba su cuerpo para quedar de frente a el, realmente estar en esa posición la ponía muy nerviosa, bajo la mirada al no sentirse capaz de continuar mirando aquel par de zafiros que la tenían hipnotizada.
Seiya no había podido resistir y la había tomado entre sus brazos, realmente necesitaba volver a probar sus labios, cuando se percato como la rubia bajaba la mira el tomo su rostro con una de sus manos y sin darle tiempo de reaccionar la beso, la beso como no lo había hecho, todo este tiempo había esperado probar sus labios y ahora que finalmente lo había hecho no se cansaría jamás de disfrutar el sabor de sus labios ni de la sensación que la rubia le producía al corresponderle.
De pronto en el interior de la casa se comenzaron a escuchar ruidos y la rubia se separo sorpresivamente del abrazo del pelinegro justo antes de que la puerta se abriera frente a ellos.
Kakyuu había salido a recibir a la rubia, pero nunca pensó encontrarse con Seiya, de igual forma les sonrió y les pidió que entraran, la pelirroja había notado el nerviosismo en el que se encontraban pero prefirió no preguntar nada para no incomodarlos, después de todo ella conocía los sentimientos del pelinegro por la rubia ya que el mismo le había confesado lo que sentía. Por otro lado ella quería que Serena encontrara la felicidad, pues le estaba muy agradecida por haber hecho feliz a su hermano.
– "Vaya veo que regresaron temprano… " –sonrió la pelirroja – "Pero no se queden ahí, entren en seguida pediré que preparen el desayuno… ¿Por qué vas a acompañarnos verdad Seiya?" – pregunto la pelirroja mientras entraba seguida de Serena y Seiya – "No quiero causar problemas…" – dijo el pelinegro – "Sabes perfectamente que no causas problemas, siempre has sido bienvenido" – puntualizo Kakyuu mientras llamaba a una de las empleadas con la mano – "Ordena que sirvan el desayuno y que trae al pequeño Haru" – ordeno la pelirroja.
Los tres pasaron al comedor y mientras conversaban acerca del desfile y lo que habían hecho durante el viaje, una de las empleadas entro al lugar con el pequeño Haru entre sus brazos y se lo entrego a la rubia que en cuanto la vio entrar con el pequeño corrió a su encuentro, la verdad aunque no había mencionado el asunto se moría de ganas de volver a tenerlo entre sus brazos ya que durante los día que estuvo en Milán lo había extrañado mucho pues nunca antes había estado tanto tiempo sin verlo, pero cuando Kakyuu le pidió que se lo dejara simplemente no había podido negarse pues sabía que no estaría mucho tiempo en Japón y quería que la pelirroja tuviera tiempo para poder convivir con el pequeño.
Cuando Seiya la vio con el pequeño le pareció que se veía hermosa, sonrió un poco al verla sonreír de esa manera, no tenía la menor duda de que ese pequeño era de cierta manera el motivo más grande que tenía la rubia para lograr haber salido adelante después de todo lo que seguramente había sufrido después de la muerte de Haruka.
– "Mi amor te extrañe tanto" – le dijo la rubia al pequeño – "Mami, mami" – repetía el pequeño contantemente mientras trataba de abrazarla – "Haru quiero que conozcas a alguien" – le dijo al rubia llamando la atención del pequeño que inmediatamente presto atención a las palabras de su madre – "Mira, el es mi amigo Seiya" – dijo la rubia mientras señalaba al pelinegro – "Hola, Haru" – sonrió Seiya, el pequeño lo miro detenidamente por unos segundos para después regalarle una sonrisa – "Seia" – repitió el nombre – "Si mi nombre es Seiya" – le contesto el pelinegro – "Hoa, Seia" – saludo el pequeño, pero después enfoco nuevamente la tención sobre Serena quien sonreía – "Parece que le agradas" – sonrió la rubia, ocasionando que el pelinegro se sonrojara y se rascara la cabeza con cierto nerviosismo – "Es que soy irresistible Bombón" – bromeo el pelinegro – "Y parece que también un poco presumido" – añadió la rubia.
Durante el desayuno Seiya y Kakyuu estuvieron conversando sobre algunos asuntos relacionados con el grupo, pero Seiya prestaba más interés en la rubia que luchaba por tratar de alimentar al pequeño mediante una pequeña guerra que termino con la rubia cubierta de comida en todo el rostro, ante tal escena Seiya no pudo contener la risa y se burlo abiertamente de la rubia que solo lo miraba un poco avergonzada pues siempre le había costado mucho trabajo alimentar al pequeño pues al parecer siempre que intentaba hacerlo el pequeño creía que ella solo quería jugar, Kakyuu desistió en su intento por informar al pelinegro sobre los nuevos planes del grupo y sonrió para después tomar al pequeño Haru mientras la rubia iba a limpiarse un poco.
Cuando Serena regreso al comedor se quedo un poco sorprendida pues la pelirroja había conseguido lo que ella nunca había logrado, había hecho que el pequeño Haru se mantuviera quieto en su lugar y comiendo tranquilamente los que Kakyuu le ofrecía, dio un suspiro y se sentó nuevamente en su lugar.
– "Vaya, Kakyuu parece que lograste lo imposible" – sonrió la rubia – "No es imposible Serena, lo que sucede es que Haru cree que solo quieres jugar con el" – sonrió la pelirroja – "Tal vez…" – asintió la rubia – "Pero luces muy linda cubierta de comida" – sonrió el pelinegro mientras le guiñaba el ojo coquetamente, consiguiendo ahora un sonrojo total de la rubia – "Parece que me perdí de algo" – intervino la pelirroja con una sonrisa ocasionando esta vez que ambos se sonrojaran y se miraran nerviosamente ante su comentario – "Bueno será mejor que me vaya, mis hermanos deben estar esperándome" – se disculpo el pelinegro tratando de ignorar el comentario de Kakyuu quien solo sonrió pues realmente era obvio que algo había cambiado entre ellos en los últimos días – "Bombón, te llamo luego… adiós Haru" – le dijo a la rubia para después acercarse al pequeño que le sonrió al momento que Seiya revolvió su cabello – "A Seiya, diles a tus hermanos que necesito hablar con ustedes esta tarde en la disquera" – agregó la pelirroja antes de que el pelinegro abandonara la habitación – "Ahí estaremos, nos vemos Bomboncito" – finalizo para salir despidiéndose con un movimiento de mano sin voltear a tras
Serena se quedo viendo hacía donde el pelinegro se había marchado con un ligero rubor en sus mejilla y una extraña sensación dentro de ella, sin duda esos días había sido muy extraños pues nunca se imagino que Seiya provocara ese tipo de sensaciones que había llegado a pensar que nunca volvería a sentir después de la muerte del rubio.
La voz de la pelirroja la saco de sus pensamientos dejándola un poco avergonzada por no haber estado prestando atención a lo que Kakyuu decía.
– "Serena… me estas escuchando" – pregunto la pelirroja – "Lo siento Kakyuu que decías" – se disculpo la rubia – "Ay, Serena te decía que me entere que tus padre regresaron ayer" – repitió la pelirroja – "Piensas visitarlos hoy mismo" – siguió hablando al ver que la rubia no decía nada – "Si, esta tarde iré a verlos" – contesto la rubia un poco temerosa de la reacción de sus padres pudieran tomar – "Darién y yo necesitamos tratar algunos asuntos contigo antes de que regreses a L.A., crees que mañana podamos reunirnos" – pregunto la pelirroja – "Esta bien…" – contesto la pelirroja aunque realmente no le hacía mucha gracia pues ya se imaginaba sobre que querían hablar con ella.
Cuando Seiya llego a su departamento sus hermanos ya habían regresado de dejar a las chicas y estaba conversando en la estancia, el pelinegro le informo sobre la reunión que tenían con la pelirroja esa tarde y cuando estaba a punto de irse a su habitación.
– "Espera… no piensas contarnos que es lo que paso entre tu y Serena" – comento Yaten con un tono burlesco – "Los dos estuvieron muy raros durante el viaje" – continuo hablando al ver que Seiya no contestaba nada – "Pues… la verdad no tengo la menor idea de que es lo que esta pasando pero de algo estoy seguro, cada vez estoy mas cerca de conseguir que me acepte" – contesto el pelinegro con una sonrisa de triunfo – "Vaya, pues felicidades aunque te aconsejo que no te confíes mucho" – comento el peliplateado logrando llamar no solo la atención de Seiya sino que también la de Taiki – "A que te refieres" – pregunto Seiya mientras se sentaba en un sofá frente a Yaten – "Pues, ayer estuve platicando con ella y al parecer Archibald le ofreció trabajo y en el contrato se señala que ella tiene que vivir en Italia por seis meses, además casualmente esta es la ciudad donde tu querido amigo vive" – explico el peliplateado – "Que… pero ella ya acepto" – pregunto Seiya muy sobresaltado – "Pues me dijo que aun no estaba muy segura pero, pero la verdad creo que si va aceptar pues se trata de una gran oportunidad para solidificar su carrera" – le explico tratando de que el pelinegro entendiera sobre esas cosas – "Pero ella no necesita nada de eso... ella no aceptara" – dijo el pelinegro un poco inseguro de sus afirmación – "Pues la verdad espero que tengas razón, ese tipo de ve muy interesado en ella y no puedes culparlo, Serena es una gran mujer además de que esta muy guapa" – señalo Taiki, dejando sorprendido a sus hermanos – "No me miren así, solo estoy diciendo la verdad" – se defendió mientras se ruborizaba un poco – "Por ahora estoy seguro que no le soy indiferente… saben ella y yo nos besamos" – confeso el pelinegro – "En serio, pues vaya hermanos te felicito quizá muy pronto podre darte tu regalo y quien sabe a lo que se puede que no solo se trate de uno sino de dos" – señalo el peliplateado – "Vamos por que no me lo das de una vez" – pregunto Seiya – "No lo se, si te lo diera me prometes no decirle nada a nadie ni mucho menos a Serena por que es capaz de matarme" – le dijo el peliplateado, dudando un poco si debía o no de entregarle la revista – "Te lo prometo, no le diré a nadie" – aceptó el pelinegro mientras un brillo en sus ojos delataba su impresión – "No lo se, tal vez no sea buena idea no creo que tengas la mente tan abierta como para entender el lo artístico que pude llegar a ser el trabajo que hace Serena" – comento Yaten – "Vamos por favor prometo que nunca le diré a nadie" – pidió Seiya – "Esta bien pero quiero ver tu expresión cuando lo veas así que tienes que verlo aquí" – acepto el peliplateado – "Esta bien, pero podre quedármelo" – sonrió el pelinegro – "Claro que si y recuerda ver las cosas por el lado artístico" – le repitió el peliplateado mientras entraba a su habitación en busca de la revista.
Seiya estaba muy emocionado pues estaba seguro que se trataba de algo relacionado con la rubia y se moría de la curiosidad por saber que era, camino en círculos por la estancia un poco inquieto por la tardanza de Yaten mientras que el Taiki lo miraba con una sonrisa en los labios, pues el pelinegro parecía un niño emocionado por que le darían un juguete nuevo, le alegraba que su hermano volviera a recuperar la alegría que había perdido cuando la rubia se había marchado, pero también tenía cierta curiosidad por saber de que se trataba pues en varias ocasiones intento que Yaten le dijera algo pero el peliplateado no había cedido en ningún momento, y aunque ya se había hecho en animo de que nunca podría saber que era por lo menos al igual que Yaten tendría el placer de observar el rostro de Seiya cuando le entregara el paquete.
Cuando Yaten regreso a la estancia traía entre sus manos el paquete pero se veía un poco indeciso entre entregárselo o no.
– "No lo se tal vez no sea una buena idea" – dijo el peliplateado mas para si mismo que para su hermano – "Vamos, que puede ser tan malo" – dijo el pelinegro – "Esta bien , después de todo no es algo malo, pero no estoy muy seguro yo no la he visto y no se que tipo de fotografías puedan aparece, sabes que mejor cuando te cases con ella te la doy" – dijo Yaten dándole la espalda a Seiya con la clara intención de regresar a su habitación – "Vamos, ya te prometí que nadie va a saber de que se trata" – insistió Seiya – "Mmmm esta bien pero, no se lo puedes decir nunca" – le repitió, mientras le entregaba al paquete a un Seiya muy emocionado.
El Yaten se sentó en el comedor junto a Taiki, ninguno despegaba la vista del pelinegro que abría el paquete como si se tratara de una regalo de navidad, Yaten se llevo la mano a la frente, pensando que quizá no había sido tan buena idea y que quizá el pelinegro no entendiera que las fotografías de ese tipo en cierta forma eran arte. Mientras que Taiki pasaba la mirada de una consternado Yaten a un emocionado Seiya y la escena le parecía bastante divertida.
Cuando Seiya por fin termino de abrir el empaque se encontró con la portada de la revista de Playboy y para su gran sorpresa la modelo que aparecía ahí no era otra mas que Serena, realmente se quedo sorprendido nunca se imagino que la rubia fuera capaz de hacer algo como eso, la imagen que aparecía si bien mostraba la mayoría del cuerpo de la rubia no estaba completamente desnuda. Levanto la vista hacia donde se encontraban sus hermanos especialmente hacia Yaten quien sonreía nerviosamente.
– "Como supiste" – pregunto el pelinegro en un tono serio que pocas veces usaba – "Pues cuando la encontré, me entere por causalidad que la revista estaba interesa en que apareciera como la modelo principal del mes y aunque cuando le pregunte si lo haría me dijo que no estaba muy segura, pero de igual forma cuando se publico fui a cerciorarme so lo había hecho o no y cuando lo confirme pues la compre para ti" – explico el peliplateado – "Pero te juro que no la he visto" – aclaró al ver la mirada de Seiya – "Pues eso espero" – añadió el pelinegro.
Seiya se levanto del sofá y entro a su habitación, realmente no sabía que pensar, de cierta manera se sentía un poco decepcionado pues nunca creyó que su Bombón fuera capaz de hacer una cosa como esa. Hojeo la revista hasta encontrarse con la sección dedicada exclusivamente para la rubia, no pudo evitar sonrojarse un poco ante las imágenes que estaba viendo, la mayoría de las fotos había sido tomadas cerca de una cascada y en ninguna aparecía la rubia completamente desnuda, simplemente dejaban ver la parte sensual de la rubia.
Mientras Seiya estaba en su habitación Yaten esta apunto de darse de topes contra la pared, pensaba que no debió haber comprado nunca esa revista pero cuando se entero de que si era ella no había podido resistir la tentación.
– "No creo que sea tan malo o si" – le dijo Taiki logrando captar su atención – "Pues según yo no lo es, pero tal vez su forma de pensar sea un poco mas conservadora y si a eso le agregas que no tiene idea de lo que significa vivir en el mundo de la moda… cielos realmente no debí habérsela entregado" – se dijo a si mismo después de haber analizado las cosas – "De que se trata" – quiso saber el castaño pues realmente tenía mucha curiosidad al ver la actitud que había tomado Seiya – "Ya que importa solo que esto no lo puede saber nadie entendiste" – le dijo el peliplateado pues realmente confiaba en su hermano – "Serena fue la modelo principal de la revista Playboy hace unos meses" – confeso Yaten – "Con razón Seiya actuó de esa manera" – entendió el castaño – "Pues yo creí que le gustaría la sorpresa pero creo que no debí habérsela dado en este momento" – dijo el peliplateado al ver la expresión de "era obvio que se molestaría" que tenía el castaño – "Pues bien creo que ya no hay marcha atrás solo espero que no se le ocurra decirle algo a Serena por que me dijo que si le decía a alguien me mataría" – comentó Yaten.
Tanto Yaten como Taiki permanecieron en silencio como si esperaran oír cualquier sonido proveniente de la habitación del pelinegro pero no se escuchaba nada, cuando por fin Taiki se había concentrado en revisar las cuentas y Yaten solo mantenía su mirada fija en la habitación del pelinegro cuando esta se abrió dejando ver a Seiya.
– "Sucede algo" – pregunto el peliplateado un poco preocupado – "No puedo creer que se haya atrevido a hacer algo así" – comento finalmente el pelinegro mientras se dejaba caer en un sofá – "No tiene nada de malo, esa revista es muy respetable mundialmente y muchas actrices y modelos famosas han considerado un honor posar para ella" – le explico Yaten – "Tal vez tengas razón… pero" – titubeo el pelinegro – "Esa publicación le abrió las puertas de muchas oportunidades" – continuo hablando Yaten – "Es que… es difícil asimilar que la mujer que amas ha sido vista en todo el mundo por miles de hombres, además es algo que solo yo quería hacer y no pensaba compartir con nadie" – dijo el pelinegro – "Pues deberías sentirte orgulloso por que quizá tu seas el único que podrá tocar el cuerpo que mucho desean poder tener incluidos Archibald Cornwell" – intervino Taiki, logrando la atención del menor de lo Kou – "No… quizá no, yo seré el único que podrá tocarla eso se los aseguro" – sonrió finalmente el pelinegro – "Vaya veo que estas muy seguro" – sonrió Yaten un poco mas tranquilo por el cambio de actitud del pelinegro – "Lo estoy, estoy seguro de que soy mas que un buen amigo para ella…" – dijo el pelinegro cerrando los ojos tratando de recordar el dulce sabor de los labios de su Bombón
Tanto Yaten como Taiki se voltearon a ver como esperando que el otro pudiera decirle que es lo que había cambiado en su hermano menor.
– "Pero bueno mejor dime que tal luce" – bromeo Yaten mientras servía una copa para el y para sus hermanos – "Pues, lo único que puedo decirte es que no estaba equivocado ella es… un ángel" – contesto Seiya con una ligera sonrisa en los labios – "Mi ángel…" – finalizo el pelinegro mas para si mismo que para sus hermanos
Mientras tanto Serena ya había descansado un poco y ahora se estaba arreglando para la visita que le haría a sus padre, esta vez había escogido un atuendo un poco mas serio pues quería que se padre se enorgulleciera de la gran mujer en la que se había convertido eso si lograba hacer que entendiera que el hecho de que fuera modelo no era una razón para avergonzarse, por otra parte también esperaba que sus papás se alegraran al conocer a su primer nieto.
Una vez que termino de arreglarse entro a la habitación que Kakyuu había decorado especialmente para su sobrino y se encontró con la pelirroja quien ya había terminado de vestir a su pequeño, sin duda se veía que adoraba a su hijo y se sentía culpable por no permitir que lo conociera antes, había sido muy injusta al creer que la única que había sufrido cuando Haruka murió había sido ella, el dolor que sentía la había cegado a todo lo que ocurría a su alrededor, por otro lado cuando regresaba sobre sus pasos no se arrepentía pues gracias a eso ahora podía sentirse orgullosa de si misma. Platico un rato con la pelirroja y después salió de la mansión Tenoh en uno de los autos que había pertenecido al rubio solo por que Kakyuu insistió en que lo usara.
Mientras conducía rumbo a su antiguo hogar decidió desviarse un poco, y tomo rumbo hacía el panteón, una vez que llego hasta la tumba de Haruka releyó varias veces la inscripción sobre la lapida.
Algún día...
Un día por culpa del destino, tu camino se cruzó con el mío,
después de eso las excusas por volver a estar a tu lado fueron diversas.
Te quise como si la vida durara instantes, te quise con silencios, con sonrisas, con alientos... a mi modo te quise.
Pero el camino que nos unió, hoy se separa y es momento de que recorras un camino distinto al mío, y quizá algún día volvamos a encontrarnos.
Haruka Tenoh
(19/11/83 - 15/07/08)
Ahora después de tanto tiempo esa palabas significaban mucho mas, sonrió al recordad las citas que había tenido con el. Observo a su pequeño hijo perseguir una mariposa alrededor de la tumba del rubio y no pudo dejar de sentir nostalgia de la familia tan bonita que hubieran sido. Y por primera vez volvió a sentir odio contra la persona que le había arrebatado todo.
Flash Back
Justo cuando el padre iba a comenzar con la parte donde ambos se jurarían amor eterno, alguien abrió estrepitosamente las puertas de la iglesia, todos los invitados voltearon ver que era lo que sucedida, tanto como Haruka como Serena se pusieron de pie para observar que estaba ocurriendo, Serena quedo en shock al ver a Diamante caminando hacia ellos, a escaso dos metros de distancia Seiya se interpuso en el camino Diamante, quien parecía que se encontraba en un alto estado de ebriedad.
– "Quítate Kou, mas te vale que no te interpongas en mi camino" – grito el chico – "Vamos Diamante estas muy borracho, lo mejor será que te vayas" – Seiya trato de tranquilizarlo.
Pero antes de que nadie pudiera hacer algo por evitarlo Diamante saco una pistola de su saco y apunto a la rubia.
– "Prefiero verte muerta antes de permitir que te cases con otro hombre que no sea yo" – grito al momento que apuntaba a la rubia con el arma.
Todo pasó tan rápido, solo se escucho un disparo y el grito de varias de las chicas, Seiya inmediatamente logro quitarle en arma y darle un buen golpe que lo dejo inconsciente con ayuda de la cantidad tan alta de alcohol que Diamante había consumido. Cuando Seiya volteo hacia el altar se sorprendió al ver a la pareja en el suelo, Haruka estaba sobre Serena, ella lo sostenía, el traje del rubio comenzó a teñirse de rojo, al igual que las manos de la rubia.
Fin del Flash Back
Cerro sus puños tratando de controlar el dolor de la herida que ese recuerdo había abierto y por primera vez sintió deseos de enfrentarse a Diamante Black, el cual sabía seguía preso en.
– "Mami, po que lloras" – escucho la voz del pequeño Haru mientras la jalaba de su falda – "No, bebe no tengo nada mejor por que no te despides de papi" – sonrió mientras se ponía a la altura del pequeño limpiando los rastros de las lagrimas que derramo sin darse cuenta – "Mi papa" – pregunto con una sonrisa – "Así es" – contesto la rubia mientras dejaba una pequeña flor sobre su tumba y se ponía nuevamente de pie – "Aios papa" – se despidió Haru para tomar la mano se Serena – "Mami y Seia" – pregunto sonriente el pequeño rubio mientras caminaba junto a Serena.
La pregunta de su hijo la dejo completamente impresionada, realmente era raro que su preguntara por Seiya ya que solo lo había visto una vez, cerró los ojos por un momento y el recuerdo del pelinegro llego a su cabeza y sin poder hacer nada para evitarlo sus mejillas se sonrojaron.
– "En su casa, quizá mas tarde lo visitemos te parece" – de dijo la rubia mientras lo subía al auto y le ponía el cinturón de seguridad – "Si" – contesto el niño de manera tranquila ya que la mayoría de las veces parecía todo un caballerito.
Nuevamente tomo dirección a la casa de sus padres pero ahora tenía dentro de la cabeza la idea de enfrentarse con Diamante Black y lo haría antes de regresar a L.A.
Mientras tanto en uno de los hoteles mas prestigiado en Japón se encontraba Archibald Cornwell, se hallaba buscando la forma de que la rubia aceptara salir a cenar con el esa misma noche pues se moría de ganas de volverla a ver.
Pero al mismo tiempo no dejaba sentirse muy raro ya que nunca una mujer le había interesado tanto como la rubia y estaba decidido a conseguirla al precio que fuera, pues lo único que pasaba por su cabeza era que ella tenía que ser solamente de el.
La tarde estaba cayendo y los últimos rayos de sol iluminaba la esplendorosa cuidad de Tokio, mientras Serena aun conducía a la casa de sus padre, realmente no había tenido la intensión de llegar tan tarde pero después de haber visitado el cementerio se había detenido nuevamente en un jardín cercano, el mismo que había sido testigo de mucho momentos felices de su vida, jugo un par de horas con el pequeño Haru, quizá estaba tratando de retrasar el enfrentamiento con su familia.
Cuando por fin estuvo frente a su antiguo hogar bajo de auto y cargo entre sus brazos al pequeño Haru quien se había quedado dormido pues estaba muy cansado por haber corrido tanto en el parque, se detuvo frente a la puerta y antes de tocar beso la frente de su pequeño buscando tal vez un poco de valor y antes de que los nervios la hicieran presa toco a la puerta, no tuvo que esperar mucho antes de la misma empleada que había visto anteriormente le abriera la puerta, la muchacha no le dio tiempo de decir nada pues inmediatamente la hizo pasar cosa que la sorprendió mucho.
– "Pase Srita. Serena" – le dijo la empleada mientras cerraba la puerta a su paso – "Como sabes quien soy yo" – pregunto la rubia – "Pues… mire" – contesto la muchacha mientras le señalaba el enorme retrato que colgaba en la estancia.
Serena sonrió interiormente pues había olvidado por completo esa fotografía que sus padres habían insistido en poner ahí declarando que ella era la única heredera de la compañía y la fortuna de la familia Stukino.
– "Se encuentran mis padres" – pregunto la rubia – "Si, la Sra. Esta en su habitación y su el Sr. en el despacho" – contesto la empleada – "Podrías llamarlos por favor" – sonrió la rubia a lo que la empleada contesto asintiendo con la cabeza.
La rubia observó como la empleada se alejaba en dirección al la habitación de sus padre, realmente estaba un poco nerviosa peor a la vez sentía mucha emoción de volver a verlos después de tanto tiempo ya que los había extrañado mucho. La rubia se sentó en un de los sillones pues con el pequeño Haru dormido en sus brazos y con todo lo que había jugado en el parque realmente estaba muy cansada. Mientras miraba cada rincón de su antiguo hogar su celular comenzó a sonar y lo tomo para atender la llamada.
– "Hola" – contesto la rubia – "Soy Kakyuu, solo llame para saber si vendrás a cenar, lo que pasa es que invite a los chicos y no gustaría que nos acompañaras" – le respondió la pelirroja al otro lado de la línea – "No se si alcance a llegar a tiempo" – dijo la rubia – "Esta bien te esperaremos hasta las ocho y si no llegas comenzamos sin ti te parece" – sugirió Kakyuu – "Esta bien, tratare de llegar a tiempo" – contesto la rubia – "Muy bien te estaremos esperando" – se despidió la pelirroja – Adiós – dijo la rubia para después colgar y guardar su celular en su bolsa.
En el momento que dejo su bolso sobre el sofá escucho que alguien bajaba las escalares, levanto la vista y se encontró con su madre quien bajaba lo mas rápido que podía, Serena se puso de pie y camino hasta encontrarse con ella, en ese momento no hicieron falta palabras de alguna manera con ese abrazo se decían todo, Ikuko se separo de su hija y de una manera muy emotiva tomo al pequeño Haruka y sonrió, en ese momento apareció el Sr. Stukino quien solo se quedo parado observando a la rubia pero en su rostro no se podía observar ningún sentimiento, Kenji siempre había un hombre que siempre trataba de mantenerse firme incluso a sus propios sentimiento.
– "Papá" – la rubia fue la primera en romper el silencio y corrió a los brazos de su padre – "Los extrañe tanto" – lloraba la rubia, en ese momento sintió como Kenji le devolvía el abrazo y acariciaba su cabeza como cuando era una niña – Serena… hija te extrañamos mucho – le dijo mientras se separaba de ella y con sus manos limpiaba las lagrimas que rodaban por las mejillas de la rubia – "Yo también los extrañe, por favor perdónenme por haberlos hecho sufrir" – pidió la rubia mientras bajaba la mirada – "No tienes que pedirnos perdón, somos tus padres y siempre te amaremos" – esta vez fue Ikuko quien trato de reconfortar a la rubia – "Pequeña el es tu hijo" – pregunto Kenji mientras se acercaba a su esposa y miraba al pequeño que aun dormía – "Si papá el es su nieto, su nombre es Haruka… igual que su padre" – contesto la rubia con una sonrisa, de cierta manera estaba orgullosa de tener a ese pequeño a su lado ya que el era la mejor prueba del amor que se tuvieron ella y el rubio – "Hija, se parece mucho a Tenoh" – comentó Kenji – "Lo siento, no quise" – se disculpo inmediatamente por haberle recordado al rubia – "No te preocupes papá, ya logre superarlo, además tienes razón es igual a el" – dijo Serena mientras se sentaba en es sofá acto que imitaron sus padres – "Hija donde has estado, tu padre y yo te estuvimos buscando" – pregunto Ikuko.
Serena les explico todo lo que había hecho desde el momento en que dejo su hogar, les contó que había vendido sus joyas para poder viajar, de la misma forma les dijo que era una modelo cosa que al principio ocasiono que Kenji se molestara un poco con ella argumentando que no tenía necesidad ya que toda la fortuna de la familia Stukino era de ella y que solo hubiera bastado con pedirle una mensualidad si no quería regresar a Japón, pero al final termino aceptando que ya no era una niña pequeña y que se había convertido en toda una mujer aceptando la manera de vida tan independiente que ahora llevaba.
Estuvieron platicando por varias horas y sobre todo lo que les había ocurrido en esos años hasta que Serena les dijo que tenía que irse por era un poco tarde y no quería expones al pequeño.
– "Serena, por que no te quedas aquí" – pregunto Ikuko pues realmente tenía muchos deseos de ver a su nieto despierto y hasta ese momento el niño simplemente no lo había hecho – "Lo siento mamá, Kakyuu me esta esperando pero te prometo traerlo mañana para que estés con el mientras yo arreglo unos pendientes" – sugirió la rubia mientras tomaba su bolso – "Esta bien hija mañana te estaré esperando" – acepto Ikuko poniendo al pequeño entre los brazos de la rubia – "Hija, por lo visto sería inútil pedirte que te quedes a cenar esta noche pero mañana no puedes negarte te estaremos esperando… esta bien" – hablo Kenji – "Te lo prometo" – sonrió la rubia.
La rubia se despidió de sus padres, realmente estaba muy feliz de que hubieran aceptado su forma de vida ya que por ningún motivo tenía pensado dejarla, por otra parte sentí que una gran carga que había estado cargando durante este tiempo había sido liberado. Mientras esperaba en un semáforo rojo miro a su reloj, aun faltaba una hora para las ocho cosa que agradeció ya que quería darse un baño antes de la cena que tendría con Kakyuu y los hermanos Kou.
Cuando llego a la mansión Tenoh pidió a una de las empleadas que le avisara a la pelirroja que bañaría al niño y después estaría con ellos. La rubia preparo la bañera y se encargo de despertar al pequeño.
– "Ma… no quero" – lloraba el pequeño – "Que te parece si me baño contigo" – le dijo la rubia a lo que el pequeño Haru acepto – "Ven mami" – el pequeño corrió desnudo hasta el baño.
La rubia entro a la bañera en ropa interior junto con el pequeño, siempre había disfrutado mucho compartir esos momentos con su hijo ya que ambos jugaban como si fueran los mejores amigos.
Mientras tanto Seiya y los demás estaban esperando a que la rubia bajara, el pelinegro estaba muy nervioso pues no sabía como iba a reaccionar cuando la viera después de haber visto la revista, sin duda se sentiría un poco incomodo pues no podría evitar recordar cada foto que había visto.
– "Seiya te encuentras bien" – pregunto la pelirroja pero no pudo escuchar la respuesta ya que en ese momento alguien llamo a la puerta y se levanto a ver de quien se trataba – "Discúlpenme muchachos en seguida regreso" – pidió la pelirroja saliendo de la estancia – "Seiya tranquilízate" – le pidió Yaten en cuanto vio que Kakyuu no podía escucharlos – "No puedo, no se que voy a hacer cuando la vea" – contesto el pelinegro – "Nada, recuerda que tu no sabes nada" – dijo el peliplateado – "Lo se pero será difícil verla a los ojos sin pensar en esa revista… además" –
Pero no pudo terminar la fase pues en ese momento apareció la pelirroja acompañada por una mujer de nombre Esmeralda, la cual era amiga de la pelirroja desde que ambas estudiaban en la preparatoria. En cuanto Seiya la vio no pudo evitar mostrar desagrado ante su presencia ya que Esmeralda no hacía otra cosa mas que coquetearle cada vez que estaba cerca de el.
– "Muchachos, Espero que no le moleste que Esmeralda nos acompañe a cenar"– sonrió la pelirroja – "Por supuesto que no" – contesto el castaño antes de que Seiya dijera algo indebido – "Parece que Serena esta tardando, por que subes a buscarla Seiya, debe estar en el cuarto de Haru" – pidió la pelirroja.
Seiya se levanto y subió las escaleras en busca de la rubia, entro a la habitación del pequeño Haru y pudo escuchar la voz del pequeño y de la rubia provenientes del baño, y pensando que Serena estaba bañando al niño entro sin llamar a la puerta encontrándose con la rubia casi desnuda dentro de la bañera junto a su pequeño niño. El pelinegro se quedo completamente paralizado ante esa imagen y no reacciono hasta que la rubia le grito que saliera.
– "Bombón yo lo siento, no pensé…" – se disculpaba con la rubia desde el otro lado de la puerta – "No te preocupes, pero la próxima vez toca la puerta antes de entrar" – dijo la rubia mientras terminaba de secar al pequeño y ponerle una pequeña bata de baño.
El pequeño Haru salió del baño antes que la rubia y se sentó sobre la cama mientras miraba mientras se encargaba de examinar al pelinegro.
– "Seia, hoa" – sonrió el pequeño – "Hola…" – contesto el pelinegro mientras se sentaba junto a el sin poder hacer nada por desaparecer el color rojo de sus mejillas – "Podrías cambiarlo mientras voy a mi recama a vestirme" – le dijo la rubia en el momento que salió del baño en una bata – "Ahí esta su ropa" – señalo la rubia ante la respuesta afirmativa que le había dado el pelinegro con la cabeza al no poder articular ninguna palabra – "Buen en cuanto termine de vestirme regreso" – finalizo la rubia dejando a un Seiya cambiando de colores.
La rubia entro a su habitación y rápidamente busco algo que ponerse, se decidió por un pantalón de vestir un poco flojo desde las piernas y una blusa blanca de manga larga escotada de los hombros, no tardo mucho en arreglarse y cuando regreso a la habitación del su hijo se encontró al pelinegro luchando con los botones de la ropa de dormir del pequeño. Se recargo en el marco de la puerta mientras los observaba, realmente Seiya se veía muy tierno, antes de ser descubierta espiando al pelinegro se aclaró la garganta atrayendo su atención, camino hasta que se encontró junto al pelinegro y termino de vestir a su hijo, estaba a punto de tomarlo en sus brazos cuando…
– "Yo lo llevó" – se ofreció y tomo al niño – "Esta bien… sucede algo" – pregunto la rubia al ver la manera tan rara en que Seiya la mirara – "No… no pasa nada, será mejor que bajemos que deben estar esperándonos" – y salió de la habitación dejando muy extrañada a la rubia
Cuando llegaron a la estancia la pelirroja se encargo de presentarla con Esmeralda, estuvieron conversando por un rato y después pasaron al comedor, antes de que sirvieran la cena la rubia le pidió a una de las empleadas que diera de cenar al pequeño y después lo llevara a su habitación y cuidara de el. Después de eso comenzaron a cenar mientras platicaban sobre diversos temas.
– "Serena, no había tenido la oportunidad de conocerte en persona pero oí mucho de ti por Haruka" – comento Esmeralda con una sonrisa un poco engreída – "Así, que raro en cambio el nunca me hablo de ti" – contesto la rubia de manera tranquila.
Esmeralda estaba por contestarle a la rubia cuando el teléfono de la casa comenzó a sonar, una de las empleadas contesto.
– "Srita. Serena la busca un joven llamado Archibald" – informo una empleada mientras le entregaba el teléfono a la rubia – "Discúlpenme en seguida regreso" – dijo la rubia mientras salía del comedor y entraba a la cocina – "Bueno" – contesto la rubia una vez que nadie podía escucharla – "Serena, solo llamo para invitarte a cenar que te parece" – se escucho la voz de Archibald – "Lo siento mucho pero justamente me encuentro en medio de una cena" – se disculpo la rubia – "Que lastima pero no puedes escaparte de comer conmigo mañana" – le dijo en un tono seductor que lejos de impresionarla le molestaba – "Esta bien, pero con la condición de que me acompañes a arreglar un asunto un poco mas temprano" – condiciono la rubia antes de aceptar pues había recordado que tenía que ir a ver a Diamante a la cárcel y no quería hacerlo sola y sabía que cualquiera de sus amigos tratarían de persuadirla incluido Seiya – "Esta bien, yo te acompaño y después vamos a comer" – acepto con una sonrisa triunfal que la rubia no pudo ver – "Bueno entonces nos vemos en la penitenciaria norte a las doce de la tarde" – explico la rubia y colgó antes de obtener alguna respuesta de Archibald.
Serena dejo el teléfono en la cocina y regreso al comedor encontrándose con las miradas interrogativas de los hermanos Kou, pero fue la pelirroja la que rompió el silencio.
– "Todo bien Serena" – pegunto Kakyuu – "Si, todo esta bien" – sonrió la rubia – "Que quería ese tipo" – pregunto Seiya ante la sorpresa de los presentes – "Seiya tranquilízate, no veo por que deban importarte los asuntos de Serena" – intento Tranquilizarlo Esmeralda pero el pelinegro solo dejo el comedor y salió de la mansión Tenoh sorprendiendo a todos los presentes especialmente a Serena.
Serena salió del comedor en busca del pelinegro, pero cuando salió de la casa no lo encontró por ningún lado, le parecía infantil el comportamiento que había tenido Seiya, estaba a punto de entrar nuevamente cuando sintió como unos brazos la rodeaban por la cintura, sonrió un poco pues sabía que era el pues la calidez que sentía en ese momento solo la había experimentado en los brazos del pelinegro.
– "Lo siento… Bombón es solo que ese tipo no me agrada" – le susurro cera del oído, ocasionando que la rubia se sonrojara – "Seiya… yo" – Serena se sentía incapaz de formular alguna frase – "Shhh…" – la callo colocando un dedo sobre sus labios para después besarla tiernamente.
Por primera vez Serena deseo que ese beso no terminara, sentía como su corazón latía rápidamente y su cuerpo le pedía mantener ese contacto. Coloco sus brazos alrededor del cuello del pelinegro para profundizar aquel beso mientras que Seiya la atraía a su cuerpo tomándola por la cintura.
A ninguno le importo si alguien los estuviera viendo, para cuando se rompió el contacto ambos tenía las mejillas encendidas y la respiración un poco entrecortada por el beso.
– "Bombón, dime que me vas a dar una oportunidad de demostrarte lo mucho que te amo" – pidió el pelinegro mientras se aferraba al cuerpo de la rubia hundiendo su rostro en su cuello – "Dame la oportunidad de ser la estrella que ilumine tu vida" – susurro para que solo la Serena escuchara sus palabras – "Seiya yo… estoy muy confundida" – dijo la rubia.
Las palabras de la rubia ocasionaron que este se separara bruscamente de ella y retrocediera algunos pasos antes como si el contacto con la rubia le quemara.
– "Eso quiere decir que estas interesada en ese tipo" – pregunto apretando los puños a sus costados mientras mantenía la pirada en el piso – "No, el no me interesa… es solo que" – titubeo la rubia antes de continuar hablando – "Tengo tantas cosas en la cabeza, intenta entenderme, durante estos años trate de alejarme de todo lo relacionado con el amor y ahora no puedo ni siquiera evitar sonrojarme cada vez que tu imagen llega a mi cabeza pero… después lo recuerdo y siento que no esta bien" – trato de explicarle mientras las lagrimas comenzaron a escapar de sus ojos – "Lo siento… no quise presionarte, perdóname Bombón" – le pidió mientras la abrazaba – "Seiya yo… te" – la rubia no termino de hablar por que fue interrumpida por Esmeralda que abrió la puerta.
Seiya se sintió frustrado y con ganas de ahorcar a la peliverde por ser tan inoportuna, ahora ya no podía escuchar lo que la rubia estaba a punto de confesarle y todo gracias a ella.
– "Lo siento, espero no haber interrumpido, pero lo estamos esperando para tomarnos una copa junto… ven Seiya vamos" – dijo Esmeralda mientras tomaba al pelinegro del brazo y entraba a la casa dejando a la rubia un poco confundida por lo que iba a confesarle.
La rubia entro a la casa encontrándoselos a todo en la estancia disfrutando de alguna bebida, estuvo un rato con ellos platicando de trivialidades mientras Esmeralda no se alejaba del pelinegro en ningún momento, por alguna razón esa imagen le dio la impresión de que llevaban una relación cercana y por primera vez se sintió fuera de lugar, se disculpo de todos argumentando que estaba muy cansada y subió a su habitación no sin antes voltear a ver al pelinegro que estaba sentado junto a Esmeralda mientras esta no dejaba de coquetearle mientras ambos sonreían por algún comentario de la peliverde, por alguna razón la rubia sintió un sabor amargo en su boca al verlos tan cerca que prefirió retirarse.
– "Que tonta soy… es obvio que existe algo entre ellos, lo mejor será regresar a L.A. lo mas pronto posible y quien sabe, tal vez debería aceptar la propuesta de trabajo de Archibald" – pensaba la rubia una vez que estaba en su habitación.
Por alguna razón estaba muy molesta y no podía explicarse el por que, pero sentía ganas de gritar. Y de pronto una palabra llego a su cabeza… ¿celos?
Notas.-
Bueno pues el final cada vez esta más cerca, solo espero que estén disfrutado de esta historia junto conmigo, y ojala apoyen las nuevas propuestas que ya tengo en mente y no he publicado por que me prometí no hacerlo hasta ver completa esta y lo voy a cumplir.
Ahora quiero agradecer a todas la personas que se han tomado la molestia de dejarme algún comentario, en verdad son ustedes los que me dan aminos para seguir escribiendo… me alegra saber que alguien disfruta de mis locuras…
Si tienen alguna duda, queja, sugerencia o cualquier cosa háganmelo saber y con gusto responderé a todas ellas.
KuMiKo Kou…
