CAPITULO XII
"Quédate a mi lado"
Cuando los hermanos Kou regresaron después de la cena en la mansión Tenoh, se quedaron platicando en la estancia de su departamento y aunque Seiya les contestaba algunas cosas su mente no estaba del todo presente en aquella habitación ya que no podía dejar de pensar en la reacción que la rubia había tenido al ver que Esmeralda no se despegaba de el, además también pensaba en lo que Serena había tratado de decirle antes de que fueran interrumpidos.
Mientras la cabeza de Seiya divagaba sus hermanos lo miraron un poco extrañados, ya que no solo la actitud del pelinegro había sido rara esa noche sino también el comportamiento de Serena.
– "Seiya…" – lo llamó el peliplateado – "Eh… que decías Yaten" – pregunto Seiya regresando nuevamente la mirada a sus hermanos – "Pasó algo cuando Serena y tu salieron de la casa" – cuestiono el castaño – "Nada… igual que siempre pero" – suspiro el pelinegro sin querer darles detalles – "Por cierto parece que Esmeralda sigue muy interesada en ti, tal vez debería hacerle caso y olvidarte de Serena" – comento Yaten mientras se quitaba el saco y se desabotonaba la camisa – "Yaten tiene razón… deberías olvidarte de ella, tal vez tu y ella nunca podrán estar juntos ya que el recuerdo de Haruka aun pesa demasiado en su mente" – admitió Taiki, aunque ellos realmente apreciaban a Serena no podía permitir que su hermano siguiera sufriendo por su causa – "Como pueden pedirme eso si ustedes mejor que nadie saben lo que he sufrido por ella cuando no estaba a mi lado y ahora…" – Seiya no pudo terminar ya que Yaten lo interrumpió – "Es verdad, pero ahora que ha vuelto debes preguntarte si ella realmente esta a tu lado" – las palabras del peliplateado lo golpearon como un balde de agua fría – "No lo se… tal vez si" – finalizo el pelinegro y entró a su habitación al no querer continuar con esa conversación.
Una vez en su habitación entró a la ducha para tratar de relajarse un poco y mientras el agua caía sobre su cuerpo, los recuerdo de los últimos días volvían a su cabeza, solo el sabía que entre la rubia y el había algo mas allá de una simple amistad, pero el hecho de que Serena aun se mostrara confundida comenzaba a desesperarlo y estaba comenzando a creer que lo que había dicho sus hermanos era verdad, tal vez el recuerdo de Haruka nunca le permitiría ser feliz a su lado.
Cuando Seiya salió de la ducha se puso un pantalón de algodón para tratar de dormir un poco con el deseo de no pensar en todo lo que había estado atormentándolo todo ese tiempo.
La mañana siguiente Serena se despertó muy temprano pues realmente no había podido conciliar el sueño, tenía tantas cosas en la cabeza y todo eso estaba comenzando a fastidiarla, si bien una parte de ella quería estar al lado de Seiya no creía justo verlo envuelto en todas sus dudas, y esa mañana pensó que lo mejor sería alejarse por un tiempo para aclarar su cabeza aunque eso significaba darle una oportunidad a Esmeralda de ganarse el amor de Seiya pero ese era un riesgo que estaba dispuesta a correr.
Cuando la rubia Salió de su habitación se encontró con Kakyuu quien al parecer también tendría un día muy ocupado.
– "Buenos días Kakyuu" – saludo Serena – "Buenos días, vas a salir" – le pregunto la pelirroja al verla salir con su bolso y las llaves del auto – "Si tengo algunas cosas que hacer, pero primero voy a llevar a Haru a casa de mis padres pues quede de cenar con ellos" – contesto la rubia – "Esta bien, entonces nos vemos esta tarde recuerda que tienes que pasar a la disquera" – Kakyuu le recordó la cita que tenía con ella y Darién – "Si no te preocupes, nos vemos ahí a las tres te parece" – sonrió la rubia – "Perfecto, que tengas un buen día" – le deseo la pelirroja.
Serena dejo la mansión de los Tenoh en compañía de el peño Haru quien aun seguía dormido y tomo rumbo hacía la casa de sus padres, una vez que llego ahí bajo del auto con el pequeño en los brazos y sonrió al recordar las veces que Haruka la regaño por su mal habito de dormir hasta tarde, cuando entro a su antiguo hogar su mama estaba en la cocina preparando el desayuno trayéndole viejos recuerdos de todo el tiempo que vivió en aquella casa. En cuanto su mamá se percato de su presencia corrió hacia ella y la recibió calurosamente con un dulce beso en la mejilla.
– "Serena que bueno que llegaste temprano, veo que tu mal habito de levantarte tarde desapareció" – bromeo Ikuko – "Yo mas bien creo que madure" – sonrió la rubia mientras se sentaba en una silla del ante comedor de la cocina – "Te quedas a desayunar con nosotros" – pregunto su mama – "Lo siento, tengo algunas cosas que hacer… por cierto ya es tardísimo mejor nos vemos aquí para cenar" – dijo al rubia la revisar la hora en su reloj – "Esta bien, no vayas a llegar tarde" – aceptó Ikuko mientras tomaba al pequeño de entre los brazos de la rubia y lo besaba en la frente – "No te preocupes llegare a tiempo, mira en esta bolsa están las cosas de Haru si te da mucha lata márcame al celular y vendré a recogerlo" – dijo la rubia mientras anotaba su numero en una pequeña libreta que estaba sobre la mesa – "Todo va a estar bien anda mejor vete o llegaras tarde a lo que sea que tengas que hacer" – sonrió Ikuko a lo que Serena asintió besando la mejilla de su hijo y despidiéndose de su mamá.
Cuando Serena salió de la casa de sus padres ya iba muy retrasada de la hora que había quedado de encontrarse con Archibald y manejaba lo mas rápido que podía, sin duda manejar le gustaba mucho y eso era algo que había adquirido al lado de Haruka Tenoh junto con el gusto por las carreras de autos pero nunca había conseguido sentir la misma pasión por ese deporte como el, ya que ella tenía miedo de que algún día tuviera un accidente mientras competía.
Mientras su mente se mantenía ocupada en esos recuerdos el tiempo de cierta manera transcurrió más rápido y cuando se dio cuenta ya estaba estacionada en la penitenciaría donde Diamante cumplía su condena que según había escuchado por las noticias era de 10 años de cárcel, recordó que cuando supo que solo estaría en la cárcel por 10 años gracias a la influencia de la familia Black sintió mucha rabia pues no era suficiente castigo después de haberle arrebatado la vida al hombre que amaba y dejar a su hijo sin un padre.
Mientras caminaba hacía la entrada logro visualizar a Archibald recargado sobre una de las bardas de aquel lugar quien al verla sonrió y se acerco hasta ella saludándola con un delicado beso en la mano.
– "Pensé que no vendrías" – le dijo Archibald mientras le ofrecía su brazo para entrar a aquel lugar tan sombrío – "Discúlpame pero tuve que hacer algo antes de venir para acá" – contestó la rubia mientras tomaba el brazo que le había ofrecido – "Bueno ahora me gustaría saber para que estamos en este lugar" – pregunto pues desde que la rubia le había dicho que se verían ahí la curiosidad lo estaba matando – "Digamos que necesito ver a la cara de la persona que mato una parte de mi hace años y quisiera pedirte que no digas nada cuando estemos frente a esa basura" – le pidió la rubia con un tono muy serio a lo que Archibald contestó con simple movimiento de cabeza.
Mientras tanto Seiya y sus hermanos se habían despertado muy temprano esa mañana pues tenían un ensayo para el concierto que se llevaría a cabo en la ciudad de Hong Kong el mes siguiente y para el cual tenían cerca de dos meses preparándose, pero durante el ensayo Seiya había tenido varios errores que normalmente no cometía como olvidar la letra de las canciones, cosa que resultaba un tanto irónica pues era el quien las escribía.
El ensayó había terminado una hora antes de lo previsto pues el humor de Yaten estaba siendo alterado por culpa del pelinegro y Taiki prefirió salir de ahí antes de que comenzara una pelea, los tres salieron del estudio con la intención de desayunar en un restaurant cercano para después ir a una firma de autógrafos en un centro comercial muy prestigiado.
Una vez estaban en el restaurante esperando a que les entregaran sus respectivos platillos Seiya marco el número de la rubia pues necesitaba hablar con ella y quería saber si se podían ver por la tarde en algún lugar, al principio se escucho el timbre que indica que esta marcando pero después se cortó, el pelinegro marco nuevamente pero el celular de la rubia había sido apagado cosa que el pelinegro interpreto como una indirecta de que no quería hablar con el.
Antes de entrar a la zona de visitas Serena había recibido una llamada de Seiya pero había preferido no contestar y apago el teléfono para que no la interrumpiera, pero en ningún momento lo hizo por que no quería hablar con el solo que en ese momento estaba muy nerviosa pues de cierta forma reabriría una herida que había cicatrizado hace mucho tiempo.
Cuando entro a la pequeña habitación en donde se entrevistaría con Diamante se sintió un poco mas segura de saber que Archibald estaba junto a ella pues el temor que el recuerdo de Diamante le inspiraba mucho temor ya que cuando por mucho tiempo había tenido una pesadilla en la cual Diamante la buscaba y trataba de lastimarla.
Estaba sentada sobre un silla de metal que estaba alrededor de una pequeña mesa, frente a ella estaba otra silla que seguramente sería ocupada por el hombre que mas odiaba en el mundo, mientras esperaba a que llagara Diamante trataba de reprimir aquel recuerdo de Haruka sobre ella mientras su vestido de novia comenzaba a teñirse de rojo por la sangre del rubio.
El sonido de una de las puertas abriéndose la regreso a la realidad para encontrarse nuevamente frente a un hombre completamente diferente al que ella había conocido durante su adolescencia.
Diamante entro en aquella habitación, pero se quedo completamente estático al ver a la rubia que lo estaba esperando, el siempre supo que ese día llegaría y aunque había pensado en que iba a decir, en ese momento todo se le borro de la mente. Diamante realmente había cambiado, todos esos meses en aquel lugar lo había convertido en un hombre completamente diferente, ahí había aprendido a que el dinero no valía nada pero sobre todo había llegado a apreciar la vida lejos de ese lugar y de su familia.
Una vez que terminara su condena trataría de empezar una nueva vida, pero después se daba cuenta que nunca podría empezar desde cero hasta que obtuviera el perdón de la mujer a la cual había causado tanto daño con su obsesión pues realmente era solo eso lo que sentía por Serena, no era nada mas allá de una simple obsesión lo que lo había llevado a cometer el acto mas vil y despiadado, durante las noches en aquella oscura celda los recuerdos de aquella rubia llorando desconsoladamente ante el cuerpo de su amado bañado en sangre no lo dejaba alcanzar la paz que su lama le pedía y que solo Serena podía darle.
Una vez que se recupero de la primera impresión se sentó frente a ella y bajo la mirada la sentirse incapaz de poder siquiera verla directamente a los ojos. Si bien aun seguía siendo un hombre atractivo también se podía apreciar un par de ojeras alrededor de sus ojos a juego con una barba y bigote que la hacían lucir mas viejo de los realmente era.
Serena lo observo por algunos minutos sin atreverse a decir nada hasta que recordó cual era el motivo que la había llevado hasta ese lugar.
– "Creo que por lo menos deberías verme a los ojos no crees" – espetó la rubia con un tono frió que pocas veces podía escuchar de sus labios – "No puedo, no tengo el valor suficiente para hacerlo" – contesto Diamante sin cambiar su posición – "Tienes razón siempre fuiste un cobarde y aun lo sigues siendo" – agregó la rubia – "Pero solo vine hasta este lugar para saber por que… que te llevó a arrebatarle la vida a la persona mas importante para mi" – preguntó la rubia, pero al ver que no obtenía respuesta alguna se llenó de coraje – "Creo que por lo menos merezco saber la razón por la cual he sido tan infeliz" – grito la rubia golpeando la mesa pero al mismo tiempo tratando de evitar que sus lagrimas salieran de sus ojos – "Nada de lo que pueda decir va a cambia todo lo que pasó… pero quiero que sepas que realmente estoy arrepentido y te pido perdón" – habló Diamante, en su voz se podía percibir que realmente estaba arrepentido pero eso no era suficiente para la rubia quien lo único que deseaba era que fuera infeliz el resto de su vida – "Aunque quisiera hacerlo simplemente no podría perdonarte" – contestó la rubia, mientras buscaba algo dentro de su sacó – "Observa esta fotografía" – puso una foto de su hijo sobre la mesa.
Diamante tomó la fotografía, en ella se podía ver al pequeño Haruka sonriendo felizmente mientras juega con un pequeño carro sobre el piso del departamento donde la rubia vivía, en la foto se podía observar claramente el par de ojos color esmeralda del niño y su cabello rubio brillaba al ser iluminando por unos rayos de sol que entraban por la ventana de la habitación.
Si la vida en ese lugar había sido completamente dura para el ahora además de eso sería miserable, el hecho de saber que le había arrebatado la vida al padre de ese pequeño ángel lo había terminado de destruir completamente. Una lagrima escapo de los ojos de Diamante.
– "Ahora… no creo ni que tu mismo puedas perdonarte ¿O si...?" – finalizo la rubia mientras tomaba la foto de las manos de Diamante.
Serena dejo aquella pequeña habitación dejando a tras a un hombre completamente miserable y que estaba segura de que nunca podía volver a ser feliz después de ese día.
En otra parte de la ciudad Seiya y sus hermanos estaban en un centro comercial realizando la firma de autógrafos cuando pareció Esmeralda quien se quedo cerca de ellos a esperar hasta que terminaran para obtener una oportunidad de hablar con el pelinegro.
Tenía mas de una año tratando de conquistarlo pero sin ningún resultado, hasta ese momento no le había dado mucha importancia al asunto pues el no tenía intensiones de salir con alguna otra chica pero ahora se sentía amenazada por Serena pues había que ser realmente tonto para no darte cuenta de que Seiya de moría de amor por la rubia y no estaba dispuesta a permitir que nadie le arrebatara su oportunidad de conocer el amor.
Entre ella y Serena había existido una rivalidad de la cual solamente ella era consiente ya que la rubia no le daba la mas mínima importancia. Todo había surgido cuando Esmeralda se enteró por Kakyuu que Haruka estaba enamorado de la rubia, en varias ocasiones intentó separarlos pero nada le había resultado efectivo, hasta que finalmente desistió, pero no lo hizo por iniciativa propia sino que el mismo Haruka le había pedido que dejara en paz su relación con Serena pues aunque ellos llegarán a terminar el nunca se fijaría en ella pues no le atraía de ninguna manera.
Pero ahora no estaba dispuesta a dejarse vencer nuevamente sin dar una buena batalla y por lo que había observado la noche anterior Serena no estaba dispuesta a responder a ningún ataque y mucho menos a luchar por el pelinegro cosa que trataría de aprovechar al máximo haciéndole ver a Seiya que no valía la pena esperar a que la rubia se diera cuenta de su presencia.
Una vez que se dio por terminada la firma de autógrafos y los chicos se hubieran tomado algunas fotos con sus fans la peli verde se acerco hasta ellos tomando el brazo de Seiya.
– "Seiya, vine hasta aquí para llevarte a comer conmigo… que dices verdad que si aceptas" – sonrió Esmeralda – "Ahora no tengo muchos ánimos" –se negó tratando de sonar lo mas educadamente posible – "Anda solo serán un par de horas, lo que pasa es que el día de hoy no me apetece comer sola" – insistió mientras se aferraba al brazo del pelinegro – "Bueno Seiya parece que ya tiene planes, nos vemos en el departamento… vámonos Taiki" – habló Yaten mientras se retiraba del lugar en compañía del castaño comprometiéndolo a aceptar salir con ella – "Esta bien Esmeralda pero solo serán un par se horas" – aceptó el pelinegro mientras suspiraba resignado a perder su tarde en compañía de la peli verde.
Archibald no había hecho ningún comentario sobre lo que había ocurrido en aquel lugar aunque tenía muchas dudas pensó que ese no era el momento para aclararlas, después de dejar el reclusorio Archibald le había pedio a su chofer que se fuera y que el lo llamaría cuando lo necesitara, para poder viajar en el auto de la rubia.
Archibald manejaba el carro ya que no le agradaba la idea de que lo hiciera ella pues sentía que era falta de caballerosidad, la llevó a un restaurante muy bonito en la zona centro de Tokio buscando que la rubia se animara un poco después de lo que había sucedido. Se había encargado de pedir una botella de vino en lo que esperaban a que les llevaran sus platillos.
La rubia estaba un tanto distraída pero de igual forma contestaba a la preguntas hechas por Archibald y sonreía educadamente, pero por dentro lo único que quería era salir de aquel lugar y estar sola pues aquel encuentro la había dejado muy consternada.
Serena estaba tomando un trago de su copa mientras estaba esperando a que Archibaldo regresara del baño cuando se percató de que en una mesa cerca a la suya se encontraba Seiya acompañado por Esmeralda, el pelinegro no se había dado cuenta de su presencia pues estaba dándole la espalda, se bebió el contenido de su copa de un solo trago en el momento que vio a Esmeralda tomar la mano del pelinegro pero inmediatamente su sacudió su cabeza.
– "No tengo por que sentirme de esta manera, después de todo Seiya tiene derecho de encontrar a alguien que pueda ofrecerle algo más que dudas" – pensó – "Tal vez sea lo mejor…" – esta vez hablo en voz alta y Archibald que acababa de volver del baño la había escuchado – "A que te refieres" – preguntó – "Pues creo que es hora de que regrese a L.A. no puedo dejar botado mi trabajo mas tiempo" – contestó tratando de sonar de lo mas normal – "Me parece bien. Pero que has pensado acerca de mi propuesta de trabajo" – quiso saber al momento que se servía mas vino – "Aun no estoy decidida pero te daré mi respuesta una vez que termine con mis compromisos actuales" – contestó la rubia, pues realmente aun no sabía si era algo bueno sabiendo que Archibald buscaba algo mas allá de una simple amistad.
Serena y Archibald estuvieron platicando acerca de todos lo compromiso que tenían y sobre la propuesta de el trabajo en Italia, sin embargo la rubia no estaba del todo concentrada ya que no podía dejar de ver hacia la mesa en la que se encontraba el pelinegro y cada vez que podía ver a la peliverde sonreír mas se convencía de que lo mejor era alejarse de el para permitirle ser feliz pues pensaba que a su lado no podría serlo mientras aun existieran dudas.
La comida paso amenamente sin que Seiya y Esmeralda la hubieran visto hasta el momento en que la pareja que había observado todo el tiempo estaba a punto de salir del restaurante, que fue el momento en que Seiya se percato de la presencia de la rubia pero de no haber sido por que Esmeralda insistió en saludarlos argumentando que Archibald era un amigo suyo el hubiera fingido no haberla visto. Cuando los dos se acercaron hasta la mesa de Serena el millonario se puso de pie para saludar a Esmeralda.
– "Esmeralda, que milagro encontrarte aquí pensé que aun estabas en Paris" – sonrió Archibald para después depositar un beso en la mano de la peliverde – "Pues ya vez que no, mira te presentó a Seiya Kou" – presentó al pelinegro – "Ya lo había visto anteriormente pero no había tenido oportunidad de conocerlo" – aclaró mientras saludaba a Seiya – "Disculpen, ella es Serena Stukino" – intentó presentar a la rubia – "Ya nos conocíamos, como estas Serena" – sonrió Esmeralda mientras tomaba el brazo de Seiya – "Hola Esmeralda… Seiya" – saludo la rubia en un tomo mas serio a lo que Seiya solo contesto con un asentimiento de cabeza un tanto confundido por la actitud de Serena y al saber por que Serena no había contestado su llamada – "Podemos sentarnos" – dijo Esmeralda – "Por supuesto" – aceptó Archibald.
Seiya trato de hacer desistir a Esmeralda de quedarse pero al final termino sentado entre Serena y Esmeralda, no dejaba de observar a la rubia mientras Esmeralda y Archibald les contaban como se habían conocido y cosas sobre moda hasta que un comentario de la peliverde lo saco de su trance.
– "Y bien, pensé que estarías en L.A tratando de conquistar a la modelo de la que has quedado flechado, recuerdo que me comentaste que por ella dejarías tu valiosa soltería para formar una familia a su lado" – comento Esmeralda
Archibald se quedo sin palabras ante el comentario tan indiscreto pues esa modelo no era otra que la mismísima Serena, quien por su parte solo pudo confirmar sus sospechas de los sentimientos del millonario hacia ella. Mientras que Seiya sintió que la sangre comenzaba a hervirle y lo único que deseaba era salir de ahí antes de cometer alguna estupidez.
Serena quien sintió la tensión que se había formado en el lugar miro su reloj con la intensión de fingir que era tarde y tenían algo que hacer.
– "Esmeralda, Seiya espero que nos disculpen pero ya es algo tarde y tengo un compromiso" – se limito a decir la rubia mientras le sonreía a Archibald en forma de complicidad – "Es verdad, tal vez otro día podamos salía a cenar" – el millonario le siguió el juego – "No se preocupen, nosotros ya nos íbamos solo pasamos a saludar" – sonrió Esmeralda.
Archibald llamo al mesero para pedir la cuenta y cuando estaba por sacar su cartera un movimiento de Seiya se lo impidió.
– "Yo invito" – dijo el pelinegro – "No te molestes, Seiya" – dijo la rubia sin voltear verlo pues sabía que en cuanto se encontrara con los zafiros del pelinegro no podría hacer lo que había decidido desde el momento que logro verlo en la otra mesa junto con la peliverde.
Archibald pago la cuneta y los cuatro salieron del restaurante rumbo al estacionamiento del mismo, pero cada pareja partió en su respectivo automóvil. Por su parte Serena comenzó a hablar sobre el trabajo que le esperaba cuando volviera a L.A. para terminar con el silencio que los había rodeado pues se notaba Archibald se sentía muy avergonzado por el comentario de Esmeralda pero al ver que la rubia aparentemente no le había dado importancia siguió la conversación mientras la llevaba a la disquera pues sabía que la rubia tenía un compromiso en ese lugar.
Una vez que llegaron el auto del millonario ya estaba esperándolo pues había dado órdenes a su chofer de pasar a recogerlo en ese lugar, se despidió de la rubia pero no sin antes decirle que la llamaría esa noche.
Cuando Serena vio que Archibald ya estaba a una distancia razonable se sentó en una banca que estaba fuera de la disquera, sin duda había significado un gran esfuerzo para ella comportarse con Seiya de la forma en que lo hizo pero no quería lastimarlo mas de lo que estaba segura ya lo había hecho con todas sus dudas. Sin poder evitarlo una lágrima rodo por sus mejillas, como señal de todo lo que le dolía tener que separarse del pelinegro pero ya había tomado una decisión y no pensaba cambiarla aunque eso significara perder su última oportunidad de volver a ser feliz.
Limpio sus propias lágrimas y de una manera decidida busco su celular dentro de su bolsa, lo prendió nuevamente y comenzó a marcar un número. Escucho como timbro varias veces hasta que alguien le contesto al otro lado de la línea.
– "Buenas tardes Srita. quiero hacer un par de reservaciones para L.A. mañana mismo…" –
Cuando Seiya llegó a su departamento después de haber dejado a Esmeralda en su casa se metió al estudio en donde ensayaba con sus hermanos con la intensión de sacar el coraje que sentía pues todo parecía indicar que cada vez estaba más lejos de conquistar a la rubia y solo la música lograba relajarlo.
Se sentó frente a la batería y comenzó a tocarla de una manera tan impresionante que sus hermanos que acaban de llegar al edificio lograron escucharlo estando todavía en el estacionamiento. Ellos conocían muy bien a Seiya y sabían que estaba sufriendo pues solo tocaba de esa manera cada vez que sentía que el dolor lo estaba consumiendo, pero esta vez le pareció más raro pues desde que la rubia había regresado parecía que la vida le había sido devuelta y su mirada solo destellaba felicidad.
Mientras tanto cuando ya era la hora que había acordado con Kakyuu Serena entró a la disquera y camino decididamente hasta la oficina del presidente, ella conocía perfectamente el camino ya que estuvo muchas veces en aquel lugar, solo que esta vez no sería igual que años atrás ahora no se encontraría con un Haruka feliz de verla una vez que abriera la puerta. La secretaria la anuncio con Darién que el continuaba siendo el presidente y la hizo entrar inmediatamente pues solo la estaban esperando a ella, dentro de la oficina estaban Darién, Kakyuu y un hombre que supuso sería un abogado, después de saludar Darién le dijo que el motivo de la reunión era para firmar los papeles donde todo lo que pertenecía a Haruka Tenoh pasaría a su poder.
Aunque Serena no estaba completamente de acuerdo con quedarse con el dinero del rubio habían logrado que aceptara diciéndole que era la última voluntad de Haruka que ella y su hijo quedaran completamente protegidos. Serena se quedo pensativa antes de firmar los documentos, después de algún tiempo firmo los papeles, ahora ella la única dueña de todo lo que perteneció al padre de su hijo, en el testamento se le nombraba como heredera universal de una parte de las acciones de la disquera, la casa de la playa, parte de la mansión Tenoh, los autos del rubio, y todas las cuentas que el tenía tanto en el país como en el resto del mundo.
Cuando todo el papeleo estuvo terminado el abogado se despidió dejando solo a la rubia con Kakyuu y Darién.
– "Y bien Serena que es lo que piensas hacer ahora" – pregunto Darién – "Pues mañana regreso a L.A. tengo mucho trabajo y no puedo seguir aplazándolo" – contestó la rubia un poco triste pues de cierta forma era difícil regresar a aquella ciudad para volver a estar sola – "Pero no tienes necesidad de seguir trabajando" – argumento Kakyuu pues no quería separarse de su sobrino – "Tal vez tengan razón, pero me gusta mi trabajo… soy una mujer independiente y eso me hace sentir bien conmigo misma" – contestó – "Pero… yo quiero estar con mi sobrino" – dijo la pelirroja mientras bajaba la mirada – "Y eso algo que no te puedo negar, te prometo que vendremos muy seguido, además tu puedes visitarnos cuando gustes" – sonrió la rubia – "Tienes razón, de cierta forma pensamos igual por eso continuo como representante de los chicos para sentirme útil y no morirme de aburrimiento en este lugar" – la apoyo Kakyuu pues entendía que aunque Serena se fuera del país eso no significaba que nunca podría ver tanto a su sobrino como a ella – "Serena, y que pasará con tu parte de las acciones en la compañía… buscaras a alguien que te represente" – pregunto Darién cambiando el tema – "Claro que no, si tu aceptas me gustaría que siguieras al frente de ellas ya que confió en ti tanto como lo hacía Haruka" – le confió la rubia mientras le regalaba una sonrisa – "Esta bien, yo me hare cargo de todo" – sonrió Darién, por fin había terminado con la misión que le era encomendada cada que su mejor amigo participaba en una carrera, el ver que Serena tenía todo lo que le pertenecía y al verla tan fuerte lo alegraba – "Serena, que pasará con Seiya" – pregunto la pelirroja – "No entiendo a que te refieres" – mintió la rubia – "Pensé que había algo entre ustedes… Serena quiero que sepas que a mi hermano le gustaría que te dieras la oportunidad de rehacer tu vida al lado de un hombre que te ame tanto como el te amo alguna vez" – dijo Kakyuu mientras le sonreía esperando algún día volver a ver el brillo en los ojos de la rubia.
Serena no supo que contestar al comentario de la pelirroja y solo permaneció con la mirada fija en el ventanal de la oficina, pensaba que todo sonaba muy fácil cuando alguien le decía que rehiciera su vida pero en realidad las cosas no eran fáciles, por lo menos ella no lo veía de esa manera.
– "Bueno, lo siento mucho si no puedo seguir conversando con ustedes pero tengo un compromiso en una hora" – habló Darién rompiendo con el silencio – "No te preocupes Darién, yo también tengo algo que hacer antes de irme… pero me gustaría pedirte un favor" – pidió la rubia – "Quisiera llevar el jaguar de Haruka a L.A. ese auto significa mucho para mi" – acepto la rubia – "No te preocupes, yo me encargo de hacer todos los tramites y te llamo por la noche para darte los datos" – sonrió el moreno – "No te molesta verdad" – dijo dirigiendo la mirada a la pelirroja – "Claro que no, ese auto es tuyo y me alegra que lo uses pues era el favorito de mi hermano" – sonrió la pelirroja al recordar el día que llego su hermano con el auto, parecía un niño con un caramelo – "Gracias… bueno ahora si me voy que tengan un buen día" – se despidió la rubia y antes de abrir la puerta la voz de Darién la detuvo por una segundo – "Serena recuerda que aunque la tormenta sea larga no significa que sea para siempre" – Serena volteo la vista hacia el moreno, le sonrió y después salió de aquella oficina
En el departamento de lo hermanos Kou Taiki y Yaten trataban de no volverse locos con el ruido que hacía Seiya, tenía varias horas tocando y les había provocado dolor de cabeza. Cada uno estaba sentado sobre un sillón sin poder concentrarse en otra cosa que no fuera la música, hasta que por algún tipo de milagro Yaten escucho el timbre de la puerta y se levantó a abrirla, encontrándose con todas la chicas a excepción de Serena, las hizo pasar y sonrió un poco al sentir un cálido beso de Mina sobre una de sus mejillas. Una vez que cada busco donde sentarse intentaron preguntar que sucedía con Seiya pero no se entendían nada por el ruido hasta que Rei les grito.
– "Chicos, podrían hacer que pare un momento no me deja escuchar mis propios pensamientos" – grito Rei – "Es todo tuyo, si lo convences de estarse quieto serás casi un dios" – bromeo Yaten señalando la habitación del estudio.
Rei entró a la habitación cerrándola a sus espaldas, casi al instante la música ceso y todo respiraron aliviados. Mientras Rei estaba con Seiya las demás chicas les hablaban sobre el motivo de su visita.
– "Serena se va mañana" – habló Mina, se escuchaba muy triste pero en realidad no era esa la razón sino otra que tenía que comunicarle a Yaten – "Y yo… Serena me ofreció ayudarme en mi carrera como modelo" – dijo Mina mientras bajaba la mirada – "Eso es maravilloso Mina" – la felicito Yaten sorprendiendo a todos ya que esperaban que se otro tipo de reacción de su parte – "Te alegra que me vaya" – pregunto Mina sorprendida – "Mina por favor… es una gran oportunidad para ti, además el hecho de que te mudes no significa que no te pueda ver, recuerda que soy muy famoso y por consiguiente tengo dinero para viajar cada vez que yo quiera" – explico el peliplateado mientras la abrazaba – "Te amo Yaten" – sonrió Mina y después lo beso – "Y yo a ti" – correspondió dentro del beso – "Entonces esa es la razón por la que Seiya esta deprimido" – preguntó Taiki – "No creo, Serena dijo que aun no había hablado con ustedes" – le contestó Ami – "Mina, entonces te vas mañana con ella" – pregunto Yaten – "Así es, el avión sale muy temprano… pero no veremos en tres horas en el templo Hikawa, nos pidió que le avisáramos" – contestó Mina – "Claro, cuando sea casi la hora nos vamos todos juntos que les parece" – sonrió Taiki mientras abrazaba a Ami – "Perfecto, oigan creen que suceda entre Seiya y Serena" – inquirió Lita al momento que pasaba sus manos por detrás de su nuca – "Es verdad, han estado muy raros… pero el que mas me preocupa es Seiya" – aceptó Yaten – "Creen que Serena sienta algo por el" – les pregunto Ami pero su respuesta no alcanzo al ser contestada por que en ese momento salieron Seiya y Rei del estudio.
En ese momento Serena se encontraba ya en la mansión Tenoh, había preparado la bañera para darse una ducha de relajación, estaba dentro de la tina pensando en la sensación que le producía el cuerpo de Seiya cuando estaban tan cerca uno del otro, toco sus labios con sus dedos tratando de sentir el rose de sus labios contra los de ella. Pero nuevamente se sintió culpable por no poder apartar al rubio de su mente para poder ser feliz al lado del pelinegro lo que la hacía no duda en su decisión, no quería que algún día sus temores le impidieran hacerlo feliz y terminara causándole dolor.
Sacudió su cabeza intentando eliminar sus pensamientos y salió de la ducha, busco algo que ponerse y se decidió por un lindo vestido muy sencillo y cómodo color blanco con algunos detalles en color celeste que contrastaba con sus ojos, se puso una zapatillas blancas, se miró al espejo y una idea paso por su cabeza, pero antes de salir de su habitación llamo a su mamá y una vez que se cercioro de que su hijo estaba bien salió para llevar a cabo su ultima ocurrencia.
Esta vez uso el convertible rojo que perteneció a Haruka y condujo hasta una estética que conocía cerca de ahí, cuando por fin llegó su turno le pidió al estilista que rizara su cabello pues aunque hubiera querido cortarlo no podía hacerlo por su trabajo. Una vez que terminaron se veía muy linda, nunca antes había llevado su cabello de aquella manera y se le veía muy bien, nuevamente subió a su auto y verifico que aun tuviera tiempo de hacer una visita antes de la cita que tenía con sus amigas. Sabía que tal vez pasaría un buen tiempo antes de que pudiera volver a Japón y quiso visitar la tumba de Haruka.
Seiya saludo a todas las chicas y entró a su cuarto para darse un baño, Rei le había dicho que Serena partiría al día siguiente y necesitaba hablar con ella, haría su último intento.
Después que termino de vestirse salió del apartamento sin despedirse de nadie no sabía exactamente donde estaba ella pero tenía una ligera idea y esperaba no estar equivocado su corazón le servía como guía. Subió a su auto y manejo con una sola idea en la mente, si era verdad que la rubia se iba muy temprano estaba seguro que iría a despedirse de quien hubiera sido su mas grande amor.
Cuando llegó a su destino bajo de su auto y camino entre las tumbas, una vez que logró ver a la rubia sentada al lado de la tumba de Haruka, camino silenciosamente tratando de no ser descubierto por la mujer que amaba, una vez que llegó junto a ella se hincó a su lado y la abrazo, no quería perderla pero no sabía como retenerla a su lado.
Serena al sentir el cálido abrazo del pelinegro sintió deseos de permanecer junto a el toda la vida pero sabía que era algo que no podría ser, sentía que su corazón le gritaba que lo amaba pero sus recuerdos de un hombre muriendo en sus brazos por salvarle la vida no le permitirían ser feliz. Ella sentía que traicionaba a Haruka al enamorarse de otro hombre, y el hecho de que hubiera muerto por ella le hacía mas difícil las cosas.
La rubia se separó bruscamente del pelinegro y se puso de pie, estaba a punto de salir corriendo de aquel lugar cuando Seiya la sujeto del brazo y la atrajo nuevamente a su cuerpo.
– "Por favor no te alejes de mi" – le decía el pelinegro suavemente al oído – "Seiya por favor déjame ir" – le pedía la rubia mientras sentía como su voz comenzaba a quebrársele – "No quiero volver a perderte" – le confesaba – "Lo siento pero… no puedo quedarme a tu lado, no podría hacerte feliz como te lo mereces" – confesaba la rubia pues eso era lo que realmente pensaba – "No entiendes que si tu no estas a mi lado no soy feliz… mi vida sin ti no tiene sentido" – le repetía al oído – "Estoy segura de que algún día encontraras a alguien y serás muy feliz…" – la rubia se separó completamente de Seiya.
En ese momento el pelinegro sintió que todo había terminado, sabía que ella sentía algo por el pero no podía obligarla a que se diera cuenta, se quedo observando como la rubia se hincaba frente a la tumba de Haruka y buscaba alrededor de su cuello lo que parecía ser una cadena, vio como la retiraba de su cuello para quitarle el anillo que usaba como dije, observo como removía un poco de tierra y dejaba aquel anillo para después cubrirlo nuevamente.
Una vez que dejo el anillo de compromiso que Haruka le había regalado se puso de pie y mirando la inscripción sobre la lapida susurro lo mas suavemente que pudo.
– "Perdóname por no cumplir con tu deseo de que fuera feliz…" –
Después de decir estas palabras, se dio la vuelta pasado a un lado de Seiya… sabía que estaba dejando atrás la oportunidad de ser feliz y eso le dolía, pero al mismo tiempo sentía que era lo mejor para el, salió de aquel lugar con el deseo de que Seiya encontrara la felicidad y el amor que ella no podía brindarle, no por que no lo deseara si no por que se sentía incapaz de hacerlo pues en ese viaje había descubierto que sus heridas a pesar de haber sanado habían dejado cicatrices difíciles de ignorar.
Seiya la vio perderse en la distancia pero no fue capaz de correr tras ella, prefirió respetar su decisión aun cuando esta lo había destruido por dentro.
Las chicas estaban ya en el templo Hikawa junto con Taiki y Yaten esperando a que aparecieran tanto Serena como Seiya, pero cuando la rubia por fin hizo acto de presencia, en su mirada se podía reflejar que estaba muy triste pues sus celestes la delataban, todos se imaginaron que la razón tenía que ver con Seiya por lo cual asumieron que el no se presentaría, pero de igual forma ninguno dijo nada dando por hecho que cualquier decisión que hubieran tomado sería lo mejor para los dos.
– "Serena que lindo se ve tu cabello" – comentó Mina tratando de romper con el silencio – "Es verdad te vez muy linda" – corroboro Rei al momento que le ofrecía una taza de te – "Muchas gracias" – sonrió la rubia mientras se sentaba al lado de Yaten con cierta pereza – "Te encuentras bien" – le susurro el peliplateado de forma que nadie logro escucharlo mas que ella – "No… no estoy bien, pero no te preocupes mañana volveré a L.A. y ahí podre despejar mi mente" – sonrió la rubia tratando de sonar segura de sus propias palabras pues no estaba segura de querer seguir sola – "Pero…" – intentó hablar Yaten pero la rubia lo calló al poner un dedo sobre sus labios – "No tiene caso… he tomado una decisión y no pienso cambiarla" – finalizo la rubia para terminar por unirse a la platica con las chicas y Taiki por lo que el peliplateado desistió con el tema.
Estuvieron un par de horas platicando y planeando un viaje que harían todos juntos para visitar no solo a la rubia sino también a Mina que a partir del día siguiente se iría en busca de su sueño, aunque Yaten amenazo con que a el lo verían mas pronto de lo que pensaban y mucho muy seguido pues no estaba dispuesto a dejar que llegara algún desconocido y le robara a la mujer de su vida.
Cuando se llegó la hora de la cena con sus padres Serena los invito a todos y aunque los chicos estuvieron por escaparse tanto Mina como Ami se encargaron de convencerlos de que sería divertido y que además convivirían todos juntos un poco más. Los chicos se encargaron de llevar a Ami y a Mina en su auto y Serena llevo a Rei y a Lita con ella, cuando por fin llegaron a la casa de los Stukino la mamá de Serena se puso muy contenta de volver a ver juntas a Serena y a sus amigas, se quedaron conversando un rato en la estancia con el padre de la rubia mientras Ikuko terminaba de preparar la cena con ayuda de Lita y de Rei mientras Mina acompañaba a Serena a buscar al pequeño Haru que según su mama dormía en la que hubiera sido su recamara dejando solo a Yaten, Taiki y Ami en una conversación sobre política que solo ellos tres podrían entender.
Cuando Serena entró a su habitación una ola de recuerdos de su juventud la lleno de repente, todos los momentos al lado de sus amigas pasaron por su memoria, poso la mirada sobre la que era su antigua cama, seguía con la misma colcha que ella usaba… de hecho todo en ese lugar estaba tal y como lo había dejado, no pudo evitar sentirse culpable por haber abandonado a sus padres sin decirles nada por tanto tiempo. Pero después ante sus ojos tuvo la mayor razón de todos sus actos del pasado, sonrió por primera vez durante el día al ver a su pequeño hijo que dormía plácidamente sobre la cama, se acerco hasta el y lo beso en la mejilla ocasionando que el pequeño abriera los ojos.
– "Mami… one etabas" – lloró mientras la abrazaba del cuello – "Fui a ver a tu tía y a tu papi" – contesto la rubia mientras lo tomaba en sus brazos – "Mi pa… y seia" – sonrió mientras veía con un poco de desconfianza a Mina, la pregunta sorprendió mucho a la rubia por lo que fingió no haberlo escuchado – "Haru, mañana regresamos a casa" – Serena trato de que Mina olvidara que su hijo recordaba al pelinegro aun después de haberlo visto tan pocas veces – "Y Mina vendrá con nosotros que te parece" – le explico la rubia mientras señalaba a su amiga que solo sonreía ante el nerviosismo de Serena – "Mmmm… beno" – dijo el pequeño mientras la miraba con cierto recelo – "Bueno ahora que tal si te pongo guapo para bajar ver a tus abuelitos quieres" – pidió la rubia – "Siii" – grito el niño muy emocionado – "Mina me pasas esa bolsa" – le pidió señalando la bolsa que tenía las cosas que había llevado esa mañana para cambiarlo.
Entre Mina y Serena se encargaron de arreglar al pequeño que como siempre daba toda una batalla antes de dejarse vestir, cuando regresaron a la estancia todos estaban esperándolos para comenzar a cenar, la cena paso entre divertidas anécdotas de todas la travesuras hechas por la chicas cuando eran niñas, Yaten no paraba de reí al imaginarse a Mina corriendo por el jardín junto con Serena casi desnudas cuando apenas tenían cinco años queriendo escapar de la mamá de Serena para que no las bañara, por su parte Mina estaba mas que sonrojada y las chicas se burlaban de ellas dos.
Cuando la cena había concluido todos se quedaron conversando en la estancia, Kenji tenía entres sus brazos a su pequeño nieto que se había quedado dormido después de cenar, mientras Ikuko servía les algo de beber el celular de la rubia comenzó a sonar, esta se disculpo con todos y se retiro a la cocina a contestar, cuando escucho la voz al otro lado de la línea supo inmediatamente que se trataba de Seiya, pero había algo raro en su voz, estaba completamente borracho, la rubia se preocupo y le pidió que le dijera en que lugar estaba para ir a recogerlo. Una vez que colgó regreso a la estancia.
– "Era Seiya" – dijo la rubia mientras buscaba su bolsa – "Tengo que ir a buscarlo, parece que esta completamente ebrio" – les explico la rubia – "Yo te acompaño" – se ofreció Yaten – "No prefiero ir sola, mejor lleven a las chicas a sus casas y si no es mucha molestia podrían llevar a Haru con Kakyuu" – pidió la rubia – "No te preocupes, nosotras nos encargamos… ahora ve o quien sabe que mas se le ocurra a ese inconsiente" – indico Rei – "Muchas gracias chicas, mamá… papá mañana paso muy temprano para despedirme de ustedes esta bien" – sonrió la rubia – "No te preocupes hija te estaremos esperando" – aceptó Kenji.
La rubia se despidió de todos y salió en su auto a un bar cerca del centro de la ciudad, cuando llego el lugar estaba casi vació solo habían otras dos personas y Seiya que esta en la barra sosteniendo lo que parecía ser un intento de conversación con el cantinero ya que el único que hablaba era el pelinegro, cuando Seiya se percato de la presencia de la rubia se abalanzo sobre ella haciendo que ambos estuvieran a punto de caerse pero la rubia logro sostenerse de una mesa. Con mucho trabajo logró sacarlo de bar y subirlo a su auto con ayuda de un mesero, ambos permanecieron en silencio por mucho rato hasta Seiya logro observar el edificio en donde vivía junto a sus hermano.
– "Bombón, no quiero quedarme aquí, crees que podrías llevarme a la playa y quedarte a mi lado hasta el amanecer" – le pidió el pelinegro sin atreverse a verla directamente a los ojos – "Seiya… no creo que sea buena idea" – trato de hacerlo razonar pues no sabía que podría pasar si se quedaba un minuto mas a su lado – "Por favor, te prometo que después hoy no volveré a molestarte" – le dijo con la voz entrecortada mientras levantaba su mirada para encontrarse con los celeste de la rubia – "Esta bien pero no será hasta el amanecer, aun no tengo listas mis cosas y mi avión sale temprano" – accedió la rubia poniendo en marcha nuevamente el vehículo.
Mientras conducía con rumbo a la playa mas cercana de aquel lugar tomo su celular para avisarle a Yaten que Seiya no llegaría a dormir, una vez que termino de hablar por teléfono dirigió un vistazo rápido al pelinegro quien tenía los ojos cerrados, al parecer se había quedado dormido, suspiro pues tal vez era lo mejor para ambos, cuando llego hasta su destino se estaciono frete a la playa, el lugar estaba completamente desierto y el mar se veía hermoso pues la luna se reflejaba sobre el mientras las estrellas iluminaban el firmamento, Serena bajo del auto, se quito los zapatos dejándolos sobre el asiento y después tomo una manta para cubrirse del frió, camino hacía el agua y dejo que las pequeñas olas que llegaban hasta la arena mojaran sus pies. Después de un rato extendió la manta sobre la arena y se sentó sobre ella pero antes miro hacía su vehículo para comprobar que Seiya siguiera dormido, abrazo sus rodillas tratando de cubrirse un poco pues la noche era muy fría. El viento comenzó a soplar ligeramente revolviendo su cabello, no supo en que momento las lagrimas habían salido se sus ojos dejando un rastro salado sobre sus mejillas, sintió tanto dolor al saber que la mañana siguiente se iría de aquel lugar dejando nuevamente la felicidad atrás, de cierta forma se repetía la historia, pero esta vez no fue el destino el que le arrebato al amor de su vida sino que ahora era ella la que se alejaba de el, sus temores la llevaban a alejarse de los zafiros que tanto amaba como de la presencia del hombre que lograba estremecerla con un simple rose sobre su piel.
Serena lloro como no lo había hecho desde la muerte de Haruka, su corazón se sentía tan solo, las lágrimas corrían por sus ojos y no podía hacer nada para evitar que continuaran saliendo, se abrazaba a si misma con la esperanza de sentir consuelo pero no era suficiente. En ese momento sintió como alguien la abrazaba, limpio sus lágrimas con sus manos, no quería que el supiera que estaba sufriendo.
– "Sabes Bombón, te he amado desde el primer día que te conocí y no me arrepiento de hacerlo… siempre serás lo mas lindo que me ha pasado en la vida, desearía poder retenerte a mi lado pero no se como hacerlo" – le susurraba dulcemente al oído – "Seiya no digas nada" – le pidió la rubia pues sus palabras la lastimaban al no ser lo suficientemente fuerte para decirle que lo amaba – "Pero no entiendes que necesito decirlo o este amor terminara por consumirme" – hablo mientras se separaba de ella y se sentaba sobre la arena a su lado.
Seiya aun estaba muy mareado por causa del alcohol, pero prefirió mantener la distancia por que sería capaz de cometer alguna tontería, se cubrió el rostro con las manos tratando de ordenar sus pensamientos. La rubia se recargo sobre su hombro buscando el calor que el pelinegro le producía, su corazón comenzó a latir tan rápido que creía se saldría de su pecho. Y sin poder hacer nada para evitarlo retiro sus manos de su rostro y lo beso como nunca lo había hecho tratando de demostrarle todo el amor que le tenía. El pelinegro correspondió a aquel beso mientras la atraía hacia el tomándola por la cintura, el beso fue tan largo que cuando se separaron Serena estaba sobre el cuerpo de Seiya, ambos se quedaron viendo a los ojos por mucho tiempo hasta que la rubia reacciono y quiso separarse de el pero ya era muy tarde Seiya había conseguido hacer que rodaran hasta quedar sobre su cuerpo aprisionándola entre sus brazos y la manta sobre la arena.
– "Serena mírame a los ojos y dime que no sientes nada por mi" – en la voz de Seiya se podía escuchar la tristeza que vivía dentro de el – "No puedo… no puedes hacerme esto, por favor suéltame… acaso no entiendes que yo no podría hacerte feliz, yo no puedo hacerlo… entiende no quiero verte sufrir por mi causa, no soportaría verte infeliz a mí lado significas tanto en mi vida que no lo resistiría" – susurro mientras apartaba su mirada de los zafiros del pelinegro.
¿Qué fue lo que cambio en ese momento? Serena no lo sabía, solo podía sentir que Seiya la hacía sentirse segura, el le había devuelto el amor a su vida y el tenerlo tan cerca le provocaba sensaciones que no creyó volver a sentir.
Seiya tomo suavemente el rostro de la rubia para que lo mirara y se inclino aun más para besarla… en poco tiempo fueron profundizando aquel beso hasta que Serena permitió que poco a poco la fuera conociendo en un encuentro mas intimo, lleno de pasión pero igualmente lleno de ternura.
El tiempo comenzó a pasar mas lento para ellos, cada uno podía sentirse comunicado por completo con el otro, entendiendo sus sentimientos y manifestándolos con besos y caricias, en un momento donde las palabras estaban de sobra… ya que el brillo en sus miradas lo decía todo, se pertenecían.
Ambos terminaron por se arrastrados por la pasión que sentían al estar cerca del otro, después de mucho tiempo de haberlo deseado al fin sus cuerpos se encontraban unidos en un solo ser mientras sus respiraciones se entrecortaban con cada rose hasta que juntos alcanzaron el éxtasis de aquel encuentro tan especial.
Seiya no pudo evitar caer suavemente sobre Serena quien sólo atino a abrazarlo mientras hundía sus dedos sobre su cabello. El pelinegro besó dulcemente el cuello de la rubia para terminar por sonreírle y separarse de ella. Ambos se quedaron callados por unos minutos, tratando de recuperar el aliento que habían perdido, hasta que finalmente Seiya rompió con el silencio.
– "Eres lo mejor que me ha pasado… Te amo" – susurro mientras el cansancio comenzaba a vencerlo.
La rubia lo contemplo por mucho tiempo, ahora más que nunca estaba convencida de que lo amaba pero a pesar de todo aun existía dentro de ella el miedo de no ser lo que el esperaba de ella.
Se levantó y se vistió tratando de no despertarlo, caminó hasta el auto dando gracias de que por lo menos Seiya se había vuelto a poner el pantalón así no tendría que despertarlo para que lo hiciera. Busco su celular en su bolso y marco nuevamente el número de Yaten y sin darle explicaciones de nada le pidió que fuera hasta la playa donde lo estaría esperando.
Serena espero casi una hora antes de que Yaten por fin apareciera, estaba sentada junto a Seiya recordando lo que había ocurrido esa noche entre ellos cuando escucho el auto del peliplateado estacionarse junto al suyo, se inclino para besar los labios del pelinegro y le susurro suavemente al oído algo que seguramente Seiya no lograría escuchar.
– "Te amo, Seiya…" – dicho esto ultimo se puso de pie y se acerco a Yaten quien la miraba un poco extrañado al ver el estado semidesnudo de su hermano – "Llévalo a casa… yo me tengo que ir, no dejes que vaya al aeropuerto" – pidió la rubia mientras subía a su auto y se marchaba sin atreverse a mirar atrás.
Cuando llego hasta la mansión Tenoh, ya eran cerca de las cinco de la mañana y su vuelo salía a las siete de la mañana, subió rápidamente a su habitación pues aun no había recogido sus cosas, cuando entro se percato de que todo estaba ordenado incluso alguien le había dejado fuera un traje para que lo usara ese día, sonrió agradeciendo el detalle de Kakyuu y se metió a darse una ducha rápida pues aun tenía que pasar a despedirse de sus padres.
No tardo mucho tiempo en arreglarse ya que tenía el tiempo medido, llamó a una de las empleadas ordenándole bajar sus cosas y las de su hijo que también estaban listas. Entró al cuarto del pequeño Haru encontrándolo despierto cosa que le pareció muy rara pues el no era de los niños que se levantaran temprano por voluntad propia.
– "Mi amor que haces despierto a esta hora" – sonrió la rubia mientras lo abrazaba – "Etoy fugando mami" – contesto el pequeño mientras le señalaba su oso de peluche – "Con el osito" – le pregunto la rubia – "Siii, mami ya no vamos" – dijo el niño muy inocentemente – "En un ratito mas" – contesto la rubia mientras lo dejaba nuevamente en su cuna – "Y mi tía kaky" – pregunto siguiendo con la mirada a la rubia mientras buscaba una chamarra para el pequeño – "Ella no vendrá pero después vendremos a visitarla… te parece" – contesto a lo que el pequeño solo atino a sonreírle.
La rubia cubrió al pequeño con un pequeño abrigo pues aun estaba muy frio, lo tomo en sus brazos y salió de la habitación, cuando bajo a la estancia Kakyuu ya estaba esperándola pues ella se había ofrecido a llevarla al aeropuerto y así aprovecharía para despedirse de su sobrino y la rubia.
Cuando todo estuvo listo subieron al auto de la pelirroja, pasaron a la casa de los papás de Serena quienes estaba esperándolas, la despedida fue muy rápida, ellos le prometieron visitarla en muy poco tiempo pues esta vez no habían tenido muchas oportunidades de estar juntos debido al poco tiempo que tenía la rubia.
Una vez que se despidieron de los padres de Serena partieron al aeropuerto donde Mina y las chicas estaba esperándolas acompañadas solamente por Taiki ya que según Mina Yaten la había llamado para disculparse por no ir a despedirla pues había decidido quedarse con Seiya para evitar que el pelinegro saliera buscar a Serena tratando de impedir que su hermano saliera más lastimado al no poder evitar que la rubia se fuera solo que Mina no menciono nada de la playa por lo que Serena comprendió que no le había contado nada de lo sucedido esa noche.
Estaban en la sala de de abordaje cuando se anunció el próximo despegue del vuelo a L.A., las chicas se despidieron muy calurosamente de ambas rubias prometiendo ir a visitarlas en la primera oportunidad y deseándole suerte a Mina en la realización de su sueño.
– "Bueno chicas creo que será mejor que se vayan o si no el avión se ira sin ustedes" – sonrió Taiki – "Tienes razón… ah por cierto te encargo a mi adorado Yaten vigila que se porte bien" – bromeo Mina entre lagrimas – "Vamos Mina no llores nos veremos muy pronto y…" – Lita trato de reconfortarla pero las lagrimas la traicionaron y comenzó a llorar abrazándose de Rei quien también lloraba – "Serena, cuídense mucho y por favor mantente comunicada" – le pidió Kakyuu mientras le entregaba al pequeño Haru quien estaba comenzando a llorar al verlas con lagrimas a todas – "Aio tía Kaky" – le dijo el pequeño rubio provocando que la pelirroja comenzara a llorar – "Vamos no llores, te prometo que pasaremos la navidad juntos" – la consoló la rubia quien no había mostrado ni una sola lagrima aunque por dentro estaba desecha pues sentía que su corazón se quedaba al lado del pelinegro – "Bueno chicas ahora será mejor que nos vayamos cuídense mucho te parece" – le dijo Serena con una sonrisa – "Tienes razón, cuídense mucho" – contesto Ami mientras todas se abrazaban entre lagrimas – "Cuídenlo mucho, no dejen que sufra por mi" – fueron las palabras que Serena le susurro a Taiki cuando la abrazo, cosa que el contesto con un simple asentimiento de cabeza – "Nos veremos pronto deséenme suerte" – grito Mina mientras se alejaban de todas las demás.
Después de haber pasado por revisión y ahora que por fin estaban en el avión, Serena estaba mas segura que antes de que este sería el final de lo que pudo haber sido una hermosa historia de amor, miro por la ventana observando la ciudad y rogando por que Seiya lograra perdonarla por no tener el valor de enfrentar todos sus miedos para poder estar juntos… pero tenía tanto miedo de volver a sufrir… quizá esa era la razón por la que temía entregarse nuevamente al amor.
Una lágrima solitaria rodo por su mejilla como señal de todo el dolor que esa separación le causaba… pero rápidamente la limpio pues si ella había elegido estar sola tenía que ser fuerte y afrontar lo que esto conllevaba.
– "Hasta siempre… Seiya" – susurro la rubia pues sabía que lo volvería a ver, pero esperaba que cuando ese momento llegara el hubiera encontrado una persona que lo hiciera feliz y lograra que el amor que el le tenía despareciera aunque para que esto sucediera tuviera que odiarla.
En ese momento Seiya estaba sentado frente al mar, sentía que su corazón estaba completamente destrozado y lo único que deseaba era tenerla frente a el para decirle lo desdichado que había sido desde que la conoció, apretó los puños sintiendo rabia pero después el recuerdo de un par de celestes llegó a su cabeza recordándole la razón del por que la amaba tanto, siempre se sintió atraído por el brillo que la rodeaba y la calidez que envolvía su presencia… las lagrimas comenzaron a salir de sus zafiros sin que pudiera evitarlo.
Yaten estaba recargado sobre su auto sin atreverse a acercarse a su hermano, de cierta forma entendía lo que debía estar pasando y pensó que lo mejor era darle un poco de tiempo para asimilar el hecho de que Serena se había marchado, se sintió culpable pues de alguna manera había sido el quien la había regresado a su vida pensando que eso le devolvería la alegría pero ahora no estaba tan seguro de haber hecho lo correcto pues la mirada llena de decepción y tristeza que había observado en el pelinegro cuando despertó una hora atrás al darse cuenta de que la rubia no estaba a su lado y que quizá en ese momento ella estaría de regreso a los L.A. sin siquiera haberse despedido, lo había hecho comprender la magnitud del amor que su hermano le profesaba a la rubia.
El peliplateado no pudo seguir indiferente ante el sufrimiento de una de las personas que más quería en el mundo, se acerco hasta el pelinegro que estaba de pie a la orilla del mar y coloco una mano sobre su hombro tratando de decirle sin palabras que el estaba a su lado y que pasará lo que pasara siempre podía contar con el. Seiya miro a Yaten y le sonrió el gesto, sabía que no estaba solo pero eso no era suficiente para el, la vida perdía el sentido si ella no estaba ahí para iluminar el camino, pero no podía dejarse caer… sus hermanos lo necesitaban y no podía dejarse caer aun cuando todo estuviera perdido para el.
– "Regresemos" – fue lo único que le dijo al peliplateado quien le sonrío y camino hacia el auto esperando que Seiya lo siguiera.
Seiya contemplo el horizonte y se prometió a si mismo continuar adelante aun cuando su corazón no quisiera hacerlo.
– "Bombón… te amo como no puedes imaginarte… pero si lo que quieres es rehacer tu vida yo también puedo intentar rehacer la mía" –
NOTAS!!
Bueno disculpen la tardanza pero la verdad es que no había tenido mucho tiempo por la escuela, además de que no estaba muy convencida con el final del capitulo… se que algunas querrán asesinarme pero les prometo que el siguiente les gustara muchísimo.
Cualquier duda, comentario, aclaración o queja háganmela saber y tratare de responderle ok.
Ahora quiero darles las gracias a todas la chicas que me han dejado comentarios, la verdad me da mucho gusto saber que les gusta la historia la cual me esta costando un poco de trabajo pero gracias a todos sus reviews me siento muy segura y puedo continuar… MIL GRACIAS POR TODO.
KuMiKo Kou
