Hola!!
Lamento mucho haberme demorado tanto en este capitulo pero tuve algunos problemas: falta de tiempo por la escuela, problemas con mi computadora (que ya están completamente solucionados) y por ultimo pero lo más importante un escena en especial de este capitulo (ya sabrán a que me refiero cuando lean el cap. como no había escrito nada así antes me costo mucho trabajo).
Bueno ahora si espero que les guste.
CAPITULO XIV
"Mi amor por ti"
Después de un mes del nacimiento de su pequeña hija, las cosas se volvieron mas pesadas para Seiya, al principio contaba con la ayuda de las chicas y la madre de Serena para cuidar de la bebe, pero después de una semana todos regresaron a Japón dejándolo solo con sus hermanos, Kakyuu y Mina.
Todo era muy difícil al principio pues todo era algo nuevo para el, preparar mamilas, cambiar pañales todo era muy complicado para el pelinegro y le costo algo de tiempo aprender a hacer todas y cada una de estas actividades sin la ayuda de Serena, pues ella era la única que había hecho este trabajo, Kakyuu era mas mujer de negocios que ama de casa y Mina… de ella ni que hablar se ponía nerviosísima cada vez que la bebita estaba a su cuidado, al grado de que una vez comenzó a llorar junto a la niña al no poder hacer que dejara de llorar y se durmiera.
Pero eso no terminaba ahí pues no solo se encargaban del cuidado de la bebe si no que también del pequeño Haru que era un niño muy travieso, todo el día se la pasaba corriendo por todo el departamento con Kakyuu detrás de el. Pero hasta ese momento había logrado arreglárselas muy bien para dividir su tiempo entre los niños, su trabajo y Serena.
Cuando por fin llegaba la noche y lo único que deseaba era dormir la bebe comenzaba a llorar, al principio no le costaba nada levantarse a ver el motivo del llanto de su hija pero con forme paso el tiempo cada vez le costaba más despertar completamente. Aunque Kakyuu le ayudaba todo lo que podía durante el día al igual que Mina y sus hermanos nadie era capaz de abandonar la cama a mitad de la noche así que intentaba arreglárselas solo lo mejor posible, sorprendentemente Taiki había sido el único que lo había ayudado en una de esas noches que difícilmente el pelinegro mantenía los parpados abiertos, aunque claro esto fue después de observar como le ponía un pañal al revés pues estaba más dormido que despierto.
Además todos los días pasaba por el hospital esperando que hubiera ocurrido un milagro y que la rubia hubiera reaccionado le hablaba sobre sus hijos y lo grande que se estaban poniendo con el paso de los días, le contaba todas y cada una de las cosas que le sucedían, pero nada parecía cambiar… ella no daba muestras siquiera de estarlo escuchando, la extrañaba tanto que no podía evitar derrumbarse frente a ella al sentirse impotente y varias veces lloró amargamente, le dolía ver que sus mejillas habían perdido su rubor, que no podía ver la luz de su mirada, le dolía no poder decirle que la amaba, besarla… pero sobre deseaba tanto estar con ella otra vez y sentir el calor de su cuerpo sobre su piel. Pero al final de las visitas siempre trataba de despedirse con una sonrisa y pidiéndole que volviera a su lado…
Una noche Seiya, sus hermanos y Kakyuu habían tenido que viajar a una firma de autógrafos y una sesión fotográfica al día siguiente lo peor de todo fue que el evento había sido nada mas y nada menos que en Japón por lo cual habían dejado el departamento cuando apenas se comenzaba a ocultar el sol en L.A. para lograr aterrizar en Japón cerca del medio día. Habían dejado a los niños al cuidado de Mina y una niñera pues Seiya no había confiado cien por ciento en la novia de su hermano pues solía ser muy distraída, además Setsuna había prometido pasar la noche con ella para poder ayudarla cuidando de Haru, aunque claro para esto contaba con su sobrina Hotaru quien tenía un efecto tranquilizador en el pequeño rubio.
El día había sido especialmente pesado para ellos pues el evento se había prolongado más de lo esperado por lo que tuvieron que esperar dos horas en el aeropuerto para abordar el siguiente vuelo de regreso a L.A. Cuando su avión finalmente aterrizo la tarde ya comenzaba a caer sobre la cuidad, los cuatro se encontraban muy cansados pues a pesar de la hora ellos tenían mucho tiempo despiertos y estaban realmente agotados por la diferencia de horarios y el viaje tan largo. Antes de regresar al departamento pasaron al hospital para ver a Serena, estuvieron cerca de una hora en la habitación hasta que Kakyuu quien estaba muy angustiada por los niños se había marchado acompañada por Yaten y Taiki dejando solo a Seiya pues había querido quedarse un rato más junto a la rubia.
Seiya se sentó frente a la rubia y recargo su cabeza sobre la cama, tenía entre sus manos la mano de la rubia… estuvo tanto tiempo contemplándola que no supo en que momento el sueño y el cansancio se apoderaron de el y lograron vencerlo… su viaje había sido tan agotador que simplemente había caído rendido.
El ocaso comenzaba a caer iluminando la habitación que se llenó de un color rojizo amenazando con el final de día, el pelinegro seguía durmiendo cuando inesperadamente la rubia abrió lentamente sus ojos, estaba completamente confundida no sabía donde estaba ni que era lo que había ocurrido, en su mente todo estaba confuso y su cuerpo parecía dormido. Descanso nuevamente sus parpados pues el brillo de la habitación la lastimaba un poco, cuando nuevamente abrió los ojos se percato de la presencia de alguien a su lado, se sorprendió al reconocer que era Seiya quien dormía a su lado mientras sujetaba su mano, su cabeza comenzó a dar vueltas y sin pensarlo apretó débilmente la mano que sujetaba el pelinegro.
Este pequeño movimiento fue suficiente para que el pelinegro despertara, se sorprendió mucho al ver un par de celestes mirándolo de una manera confusa, se quedo inmóvil sin saber si era real lo que estaba ocurriendo… entonces ella le sonrió débilmente. Al principio creyó que el cansancio estaba jugándole una mala pasada pero cuando vio su sonrisa supo que no era así.
Inmediatamente se abalanzo sobre ella y la abrazo… sentía miedo de estar soñando pero si se trataba de un sueño no quería despertar, se aferró a ella y le susurro al oído.
– "No me dejes… por favor quédate a mi lado, te necesito" –
Pero sus deseos de saber que era real lo hicieron separarse de ella, necesitaba ver una vez más los celestes de su ángel. Serena no podía entender que era lo que había pasado y por que estaba Seiya a su lado, bajo la mirada pues no podía seguir mirando los zafiros del pelinegro por que le dolía amarlo tanto y saberlo perdido.
En ese momento algunos recuerdos de lo ocurrido invadieron su cabeza, recordó que la noche del evento Playmate se había sentido muy mal, recordó como se aferro a Archibald para no caer y después no había nada. Abrió nuevamente los ojos pero esta vez sentía miedo, miro a su alrededor quería saber donde se encontraba. Pudo reconocer el lugar como un cuarto de hospital y se sintió aterrada, temiendo lo peor se llevo una mano hasta su vientre.
– "Mi… mi bebe" – no podía hablar claramente y su voz parecía un suave murmullo – "Tranquilízate Bombón ella esta bien" – contestó Seiya intentando tranquilizar la angustia que se reflejaba en los celestes de la mujer que amaba – "Pe…" – no podía articular las palabras – "Voy a buscar al medico, tranquilízate todo esta bien" – el pelinegro le sonrió mientras besaba su frente y salió de la habitación.
Mientras Seiya corría por el pasillo choco con el doctor que atendía a la rubia, pero estaba tan emocionado que no podía explicar lo que estaba ocurriendo, hasta que después de muchos intentos le dijo finalmente que Serena había despertado. El doctor busco a una de sus enfermeras y entraron a revisar a la rubia, aunque Seiya había querido entrar con ellos el medico no se lo permitió y le dijo que lo mejor era que esperara afuera y así podría aprovechar para avisar a los familiares y amigos de la rubia que ella había recuperado el sentido.
Pero ante su preocupación por la rubia prefirió esperar a que el doctor terminara de revisarla y le dijera como estaba para llamar a sus hermanos. Pasó casi medía hora antes de que la puerta de la habitación se abriera nuevamente dejando ver al doctor que salía acompañado por un par de enfermeras.
El doctor le dijo que después de haber hecho una pequeña evaluación todo parecía indicar que no existía ningún daño, pero para estar seguro ordeno que en la mañana temprano le realizaran diversos estudios para confirmar que todo estaba bien. De igual forma le dijo que Serena se encontraba durmiendo ya que le habían puesto un sedante debido a que se había exaltado mucho después de haberle dicho todo lo que había ocurrido. El pelinegro le pidió permiso para pasar la noche junto a ella pues no quería que despertara y se encontrara sola. Aunque al principio el doctor no estuvo de acuerdo Seiya termino por convencerlo, cuando entró a la habitación tomo su celular e inmediatamente marco al departamento para avisarles que Serena por fin había recuperado el sentido y que había podido hablar con ella por un momento.
A pesar de que Taiki le había dicho que saldrían para el hospital en ese momento, Seiya les dijo que no tenía caso que lo hicieran pues ella se encontraba sedada por lo cual no despertaría hasta el día siguiente, les aviso que se quedaría con ella toda la noche y les pidió que se encargaran de los niños y que les avisaran a todos los demás.
Después de haber hablado con Taiki se acercó sigilosamente hasta la cama donde descansaba la rubia, acarició suavemente su rostro, ante este contacto ella se movió un poco, realmente nunca pensó que ese pequeño movimiento lo hiciera tan feliz, todo el tiempo que ella estuvo en coma lo único que deseaba era un pequeño indició de que estaba viva.
El pelinegro sabía que en ese momento era cuando la rubia necesitaría el apoyo de sus amigos y de su familia, pero sobre todo necesitaría mucho valor para retomar las riendas de su vida y el estaba dispuesto a apoyarla en todo, lo único que deseaba era que esta vez su Bombón le permitiera compartir su vida con el. Después de haber estado parado junto a ella camino hasta un pequeño sofá al fondo de la habitación, no podía dejar de pensar en que pasaría ahora que ella finalmente había despertado, todo ese tiempo había podido estar junto a ella pero… ¿Que haría si ella no quería que estuviera a su lado? Después de todo la ultima vez que estuvieron juntos ella había preferido alejarse de el.
De pronto Archibald vino a su mente, no sabía que es lo que había entre ellos, recordó que cuando llego a L.A. lo primero que hizo fue correr al hospital donde se encontraban Yaten y Mina, ellos le había contado lo que ocurrió… Archibald había estado con ella cuando perdió el sentido y fue gracias a el que la habían trasladado al mejor hospital de la cuidad y con el paso del tiempo Archibald siempre estuvo presente, se enteró por una enfermera que el millonario llamaba cada día para preguntar por ella e iba al hospital cada vez que la infinidad de negocios que tenía se lo permitían. Llevó sus manos a su cabeza, el miedo de perderla nuevamente invadió su cuerpo… no quería separarse de ella y menos ahora que tenían una hija juntos, entonces otra cosa comenzó a rondar por su mente ¿Por que Serena no le había dicho que estaba embarazada de el? ¿Acaso no pensaba decírselo?
Sintió que su cabeza iba a estallarle de tanto pensar… se puso de pie y se sentó sobre la cama de la rubia, inclinándose lentamente hasta quedar muy cerca de sus labios, estaba a punto de besarla, pero no pudo hacerlo y se separó de ella. Nuevamente se sentó sobre el sofá sintiéndose aún mas abatido que antes, se quedo pensando por horas hasta que el cansancio finalmente lo venció y se quedo profundamente dormido.
Mientras Seiya pasaba la noche en el hospital, sus hermanos, Mina y Kakyuu se estaban haciendo cargo del cuidado de la bebita y del pequeño Haru, todos estaban muy felices de que por fin Serena hubiera despertado. Taiki y Yaten se encontraban cuidando de los niños mientras Mina y Kakyuu se encargaban de preparar la mesa para cenar pues habían ordenado pizza.
Después de que la cena trascurrió entre risas y una pequeña guerra de comida entre Yaten y el pequeño Haru todos se fueron a dormir, Kakyuu y mina se encargarían de cuidar al pequeño Haru quien estaba muy inquieto. Por su parte Yaten y Taiki cuidaban de la bebe, realmente ver a los dos chicos cuidando de un bebe era una escena muy cómica pues no podían hacer por ningún medio que la niña se durmiera así que decidieron turnarse por que de otra manera no resistirían toda la noche, Taiki fue el primero… sufrió mucho cuando tuvo que cambiarle el pañal y lo único que deseaba era que Ami estuviera ahí en ese momento para ayudarle, por más que el castaño intento hacerla dormir fue imposible pues la niña se reía con la canción de cuna que Taiki le estaba cantando. Cuando llegó el turno de Yaten para cuidarla Taiki estaba exhausto y se quedo dormido en cuanto su cabeza tocó la almohada, para suerte del peliplateado la bebe se quedo dormida justo después de darle el biberón por lo que en menos de una hora los tres estaban profundamente dormidos.
Kakyuu después de haber hecho que Haru se durmiera, se apiado de los dos hermanos, pero cuando entro a la habitación para ver en que podía ayudarlos los encontró profundamente dormidos, sonrió al pensar que eran buenos niñeros sin siquiera imaginar todo lo que habían sufrido una hora antes de que ella decidiera ayudarlos.
La pelirroja había sido la encargada de avisarles a las chicas y a los padres de Serena que ella había despertado, así como también le aviso a Darién y a Setsuna. Cuando todo estuvo tranquilo en el departamento, se quedo sentada en sobre uno se los sillones, por fin todo volvería a ser como antes… cada noche pedía que sucediera un milagro y ahora por fin su suplicas se habían hecho realidad, no quería que su sobrino perdiera a su mamá como perdió a su papá antes de siquiera haberlo conocido.
Las lágrimas inundaron los ojos de la pelirroja, a pesar de que había pasado tanto tiempo aun extrañaba muchísimo a Haruka… después de todo ellos siempre habían estado juntos, aún le dolía la forma en la que le habían arrebatado la vida a su hermano. Cerró los ojos y recordó lo feliz que había sido su hermano desde el día que Serena apareció en su vida.
Flash Back
Kakyuu se encontraba mirando por la ventana cuando sintió como alguien la abrazaba y la levantaba del piso, giro la vista y se encontró con su hermano, pero no supo como reaccionar ya que el nunca se había comportado así y menos la había abrazado de esa manera tan efusiva.
– "Hermanita soy el hombre mas feliz del mundo" – le dijo mientras le daba vueltas en el aire – "Que te pasa Haruka, te estas volviendo loco, ah… ya se, estas borracho verdad" – le pregunto mientras este la bajaba para servirse una copa – "Claro que no, es solo que hoy me paso lo mas maravilloso del mundo" – le dijo antes de dar un trago a su bebida – "Así y se puede saber que es eso tan maravilloso que te paso" – le pregunto muy intrigada, en verdad que se moría de la curiosidad por saber que había provocado ese estado en su hermano que siempre se había comportado serio, frío y sin sentimientos – "Lo que pasa es que hoy me enamore de un ángel…"
Fin del flash back
Se limpio las lágrimas, realmente deseaba que Serena fuera feliz, le estaba muy agradecida por haber hacho feliz a su hermano durante el tiempo que la conoció y ahora gracias a ella tenía cerca una parte del alma de su hermano en su sobrino. Simplemente esperaba que Serena y Seiya pudieran ser felices por que ambos se lo merecían. Se puso de pie y se fue a la habitación, sabía que el día siguiente sería muy pesado y necesitaba dormir un poco.
Al día siguiente Seiya aun continuaba durmiendo cuando Serena despertó, con un poco de esfuerzo logro sentarse sobre la cama mientras en silencio manteniendo la mirada perdida… a su cabeza venían los recuerdos de la noche anterior cuando el Dr. Tomoe quien la había estado atendiendo le había explicado todo lo que había pasado después de que perdió el conocimiento en el evento de Playmate. No había sido fácil de asimilar el hecho de haberse enterado de que estuvo en coma por más de nueve meses… meses en los cuales su bebe había seguido creciendo dentro de ella. Y ahora era mamá de una hermosa niña a la cual ni siquiera la conocía.
La desesperación de no haber estado con sus hijos comenzó a invadirla, se imaginaba lo difícil que debió ser para el pequeño Haru entender que su mamá no podía estar con el. No podía dejar de sentirse culpable por no haber estado al lado de su pequeño todo ese tiempo, pero tampoco estaba arrepentida de las decisiones que tomó… cuando supo que nuevamente sería mamá no dudo ni un minuto en hacer hasta lo imposible por que su bebe naciera sin ningún problema aun cuando eso le hubiera costado la vida. De igual forma también estaba segura que si algo le hubiera pasado a ella, cuando el pequeño Haru se convirtiera en un hombre hubiera llegado a entenderla ya que el niño había heredado el corazón de su papá… Haruka Tenoh.
Un pequeño suspiro por parte de Seiya la hizo enfocar sus pensamientos y su mirada sobre el pelinegro, lo observo detenidamente por un rato… y ahora que sabía que había estado en coma por tanto tiempo le intrigaba saber por que Seiya estaba a su lado cuando se suponía que el debía estar rehaciendo su vida al lado de Esmeralda, le dio varias vuelta al asunto y entonces la respuesta más lógica llego a su cabeza, era obvio… Yaten sabía que estaba embarazada del pelinegro por consiguiente dedujo que… su bebe era la razón por la que Seiya estaba ahí. Sonrió con un poco de melancolía al ver rota su pequeña ilusión de que el estuviera ahí por ella, cuando lo más lógico era que para ese entonces quizá ya hasta había formalizado su relación con la peliverde y a ella solo le quedaba un hermoso de recuerdo de lo que había sido y un deseo de añoranza sobre todo lo que pudo ser y ahora no sería por su cobardía… el miedo a sufrir la había condenado a una vida lejos del amor.
En ese momento sintió tantos deseos de echarse a llorar como una niña, pero no podía hacerlo… se había prometido no volver a llorar por el la noche que lo llamó para decirle que estaba embarazada, recordaba que le había dolido mucho escuchar la voz de Esmeralda contestando el teléfono del departamento de Seiya y darse cuenta que había perdido al hombre que amaba... pero no lo había perdido había sido ella quien lo había echado de su lado… Esa noche después de haber llorado amargamente su derrota se prometió no volver a hacerlo por que el merecía ser feliz. Apretó los puños sobre sus piernas y cerro fuertemente los ojos tratando de evitar que las lágrimas escaparan de sus ojos.
– "No llores, el llanto es derrota… no llores" – dijo para si misma – "No llores, no llores" – se repetía mientras su voz comenzaba a quebrarse.
En ese momento sintió como una par de brazos la rodeaba brindándole la paz que necesitaba, abrió sorpresivamente sus ojos… era Seiya, estaba tan sumida en su propio dolo que no se percato en que momento el pelinegro despertó y camino hasta ella.
– "Bombón… tranquilízate, yo estoy aquí" – le susurro al oído – "Siempre estaré a tu lado" – siguió hablando mientras un solitaria lágrima escapaba de sus zafiros.
Realmente le dolía verla sufrir de esa manera, pero lo que realmente lo destrozaba era no poder hacer nada para ayudarla… ya que mientras ella no se lo permitiera el no podría hacerlo.
– "Por que estas aquí" – la pregunto la rubia, mientras se aferraba a cuerpo de Seiya – "Acaso no es obvio, tenía que conocer a mi hija y… estaba preocupado por ti" – contesto el pelinegro, una parte de su respuesta era cierta, adoraba a su hija y estaba ahí por ella… sin embargo eso no era el único motivo, el amor que sentía por ella lo obligaba a estar a su lado… la amaba esa era la respuesta que hubiera querido darle pero no pudo hacerlo – "Oh, ya veo… Seiya siento no habértelo dicho" – habló la rubia, intentando ocultar la desilusión de saber que no estaba a su lado por amor sino por el lazo que ahora los uniría para siempre… su hija – "Eso quiere decir que no pensabas decírmelo" – inquirió mientras se separaba de ella – "Por supuesto que lo sabrías… pero no pensaba ser yo quien te lo dijera, Yaten lo sabía y yo estaba segura que sería el quien te lo haría saber" – contesto intentando ser firme ante el y no derrumbarse – "Ya veo…" – finalizo el pelinegro y cuando estaba por añadir algo entre un par de enfermeras a la habitación – "Buenos días, Srita. Stukino tenemos que llevarla a realizarle unos estudio ante de que pueda ser dada de alta" – explico una de ella mientras.
Las enfermeras se llevaron a la rubia dejando a Seiya dentro de la habitación sumido en sus pensamiento y recordando la platica que acaba de tener con la rubia… ¿En verdad nunca me amado? Era la pregunta que atormentaba su corazón y destrozaba su alma.
Mientras tanto en un departamento de la zona centro de L.A. Archibald acaba de regresar de uno de sus tantos viajes, estaba muy cansado y aunque su cuerpo le exigía descansar un poco lo único que él realmente deseaba era darse un baño y salir corriendo al hospital como lo había hecho desde que la rubia estaba ahí, a sus amigos les parecía extraño que aun a pesar de haber pasado tanto tiempo desde que Serena había caído en coma aún siguiera manteniendo la esperanza de algún día conseguir su amor, si él era uno de los solteros más codiciados de su circulo social y podría conseguir a cualquier mujer que quisiera con tan solo tronar los dedos.
Pero él era una persona realmente distinta a lo que toda la gente quería pensar, a el nunca le habría interesado estar con una mujer guapa si en el fondo era frívola y superficial… y en Serena había encontrado todo lo que siempre había deseado en una mujer.
El millonario aún no estaba enterado de que Serena había despertado, normalmente siempre llamaba al hospital para informarse sobre todo lo referente a la mujer de la que se había enamorado perdidamente, pero como sabía que iría a L.A. no lo había hecho pues prefería pasar personalmente. Se metió a la ducha pues su viaje había sido muy pesado y necesitaba refrescarse un poco para despejar su cabeza.
Mientras el agua caía sobre su cuerpo desnudo los recuerdos de la primera vez que su mirada se poso con la mujer más hermosa que hubiera visto, llegaron a su mente.
Flash Back
Todo ocurrió en un evento donde se presentaría una de las colecciones de su joyería en Nueva York, se pasó gran parte del evento mirando cada uno de los movimientos que la rubia hacía, durante el baile había notado como la rubia logro escaparse de bullicio del evento a una hermosa terraza del salón… la siguió quizá solo por la curiosidad de saber quien había logrado llamar su atención como no lo había hecho nadie en muchos años y ahí mientras la luz de la luna iluminaba sus celestes quedó completamente deslumbrado ante su belleza y buscando descubrir que había más allá de su cara bonita se había encargado de contratar un investigador privado para conocer cada detalle de la vida que llevaba la rubia… después logró conseguir que una mujer de negocios en el mundo de la moda se la presentara. Fue durante un desfile en Milán que por fin pudo comprobar por si mismo que cada cosa dicha por el investigador se quedaba corta ante lo que el mismo había descubierto después de entablar una amistad con ella.
Fin del Flash Back
Cerró la llave de la ducha y sonrió al darse cuenta de todo lo que había hecho para conseguir acercarse hasta ella, pero su sonrisa se borró de sus labios cuando el recuerdo de un hombre apareció. Seiya Kou se había convertido en el único obstáculo entre el amor de su vida y él… Archibald era consiente de que Serena amaba al pelinegro y para mejor prueba estaba la hermosa bebe que había nacido un mes atrás. Pero a pesar de todo esto no estaba dispuesto a dejarse vencer tan fácilmente, sabía que las cosas entre Serena y Seiya no habían terminado bien del todo… ya que desde que la rubia regreso de Japón no había vuelto a verlo.
Sacudió su cabeza tratando de sacer estos pensamientos de su mente pues no era el mejor momento para pensar que quien se quedaría con el amor de la rubia, para el lo más importante en ese momento era que se recuperara. Termino de arreglarse y salió de su departamento rumbo al hospital, llevando consigo un hermoso ramo de rosas que su asistente había encargado en una florería, pero además había pedido que llevaran un arreglo al hospital donde se encontraba la rubia.
Seiya estaba en la habitación de la rubia cuando aparecieron sus hermanos, Kakyuu y Mina, la pelirroja traía de la mano al pequeño rubio que lucía una encantadora sonrisa ya que le habían dicho que volvería a ver a su mamá y Yaten traía en sus brazos a la pequeña hija de Seiya y Serena, la bebita parecía un ángel con su pequeño vestidito color blanco con detalles celestes, que hacían lucir sus ojos tan parecidos a los de la rubia, claro todo esto como resultado de el sorprendente sentido de la moda del peliplateado.
Mientras esperaba a que la rubia regresara a la habitación entro un par de enfermeras a ordenar la habitación, mientras una de ella se encargaba de cambiar las sabanas de la cama la otra colocaba un hermoso arreglo florar en la mesa de noche. Las flores eran simplemente maravillosas, le daban un toque especial a la habitación, Kakyuu y Mina las observaron encantadas pero después de ver la expresión en la cara de Seiya borraron inmediatamente la sonrisa que se había formado en su rostro.
– "Quien mandó la flores" – pregunto el pelinegro a la enfermera – "Parece que el Sr. Archibald Cornwell" – contesto amablemente – – "Pero que se a creído ese tipo" – hablo Seiya cuando las dos enfermeras habían abandonado la habitación – "Tranquilízate Seiya… después de todo el tampoco a dejado pasar un día sin llamar para preguntar por ella – le dijo Yaten mientras colocaba una mano sobre el hombro de su hermano – "Lo se… pero no puedo evitar sentir celos" – reconoció el pelinegro mientras apretaba los puños a sus costados – "Además recuerda que cuando todo ocurrió el estaba con ella y podría ser que ambos estuvieran manteniendo una relación… debes tomarlo en cuenta, además por ese tiempo tu estabas saliendo con Esmeralda" – agregó Taiki mientras miraba por la ventana, no quería que Seiya se hiciera falsas esperanzas – "Puede ser… si tu ya estaba tratando de empezar una vida sin ella no puedes reprocharle que ella intentará hacer lo mismo" – Yeten apoyó la palabras dichas por el castaño – "Pero…" – el pelinegro se interrumpió a si mismo. El sabía que era verdad lo que sus hermanos le decían, cuando todo pasó el estaba intentando mantener una relación con Esmeralda y era muy probable que Serena estuviera haciendo lo mismo con Archibald.
En ese momento la puerta de la habitación se abrió dejando ver tras ella a Serena, un enfermero la traía en una silla de ruedas. Seiya se quedó perplejo ante ella, por alguna razón que él desconocía la rubia se había cortado el cabello arriba de los hombros, pero de igual modo para el seguía siendo la mujer más hermosa sobre la tierra, pero no había ninguna duda que algo había cambiado en ella, sus ojos le decían que algo no estaba bien… Seiya la conocía demasiado para darse cuenta que ella estaba sufriendo y se sentía terriblemente mal de no poder ayudarla por que a menos que ella le permitiera hacerlo no podía acercarse lo suficiente para consolarla.
La rubia fue sorprendida cuando el pequeño Haru se abalanzo sobre ella, el niño no había podido contener las lágrimas y en menos tiempo de lo que nadie se imaginaba se encontraba llorando desconsoladamente en los brazos de su mamá.
– "Mami, mami…" –el llanto del pequeño le rompió el alma a Serena, tomo el pequeño rostro entre sus manos y lo beso en la frente para después sonreírle dulcemente – "Lo siento, te prometo que no me iré otra vez… te quiero tanto" – le susurro mientras lo abrazaba – "Yo también te quiero" – sonrió el pequeño
En ese momento Seiya tomó a la pequeña en sus brazos y camino hasta quedar frente a la rubia quien tenía sentado sobre sus piernas al pequeño Haru. El pelinegro se inclino hasta quedar al nivel de la rubia y con mucho cuidado puso a la bebita en sus brazos… esa era la primera vez que Serena podía tomar cargar a su hija y se sentía culpable, la bebita le parecía tan indefensa y pequeña que se condenaba a si misma por no haber estado ahí para protegerla.
La rubia dedico una hermosa sonrisa al pequeño Haru quien estaba observando atentamente a su hermanita, de hecho eso era algo que acostumbraba hacer desde que la niña había nacido. Por alguna extraña razón desde ese día Haru se portaba mucho mejor, la mayor parte del día se la pasaba cerca de la bebe y se había olvidado por completo de su misión principal… correr y brincar por toda la casa.
– "Ella es mi hemanita" – le dijo el pequeño rubio – "Sabes mami seia es su papá… y tamién es mi papá, po eso yo teno dos papis" – sonrió dulcemente sorprendiendo a la rubia, Serena no supo que decir… y se limito a sonreír y besar la mejilla del pequeño rubio y de su bebita.
La mirada de Serena tenía tanto brillo en ese momento que pareciera que nada hubiera pasado, lo niños parecían devolverle la vida a esa mirada llena de dolor que Seiya había visto esa misma mañana. Sigilosamente coloco una de sus manos sobre el rostro de la rubia obligándola a mirarlo. Por un momento sus miradas se cruzaron y sus corazones comenzaron a latir rápidamente… Serena desvió su mirada y movió su rostro evitando así el contacto con Seiya, entonces por primera vez se dio cuenta de la presencia de sus amigo en la habitación.
– "Me da mucho gusto que ya te encuentras bien Serena" – sonrió Kakyuu – "Te extrañe tanto" – agregó Mina mientras se acercaba a la rubia y la abrazaba.
Mina no había podido evitar que las lágrimas salieran de sus ojos, estaba muy feliz de ver que por fin su amiga había despertado. Serena solo se limito a sonreír se sentía muy bien al saber que no estaba sola sus amigas siempre estarían ahí para apoyarla. Verlos a todos le daba el valor que necesitaba para empezar nuevamente con su vida, pero la razón principal para hacerlo eran sus hijos, por ellos tenía que ser fuerte.
– "Por cierto Serena ese corte te queda muy bien" – sonrió Yaten Mientras pasaba amabas manos detrás de su cabeza – "Vamos Yaten no es momento para hablar de moda" – lo regaño Taiki ante una mirada divertida de Kakyuu – "Vamos es la verdad" – se defendió el peliplateado.
Mientras los dos hermanos seguían con su discusión Serena se percato de todas las flores que había en la habitación, recordó que esa mañana cuando se despertó no estaba ahí por lo que supuso que las acababan de llevar, estaba a punto de preguntar quien las había mandado cuando Seiya le daba respuesta a su pregunta sin siquiera haberla formulado.
– "Parece ser que tu amigo Archibald las mando" – el pelinegro, se había percatado de que la rubia estaba observando las flores – "Archi" – susurro la rubia – "Con que ahora es Archi… me voy a poner celoso Bombón" – agregó el pelinegro en un tono divertido aunque por dentro el saber que Serena tenía ese tipo de confianzas con el millonario no le agradaba en lo más mínimo – "No tienes por que… tu eres muy especial para mi, eres mi mejor amigo" – dijo la rubia en un tono serio… aunque hubiera querido gritarle que el era el único en su corazón no podía hacerlo ella estaba consiente que lo había perdido.
Nadie se dio cuenta de la platica que habían sostenido, ya que Yaten y Taiki aun continuaba discutiendo mientras Kakyuu servía de mediadora y Mina se reía de la actitud tan infantil que podía llegar a ser Yaten. Serena sonrió al verlos, pero un pequeño movimiento de la bebita la hizo darse cuenta que no sabía el nombre de su hija.
– "Seiya…" – lo llamó, esta vez logró atraer la atención de todos lo presentes – "Si…" – contesto el pelinegro – "Cual es su nombre" – pregunto, Seiya supo inmediatamente a que se refería – "Ah… pues veras, yo quise esperar a que despertaras y así escogeríamos un nombre juntos" – contesto un poco nervioso mientras aparecía un ligero rubor en sus mejillas – "Pero…" – Serena no termino la frase, bajo la mirada y después añadió – "Y si yo no hubiera…" – pero fue interrumpida por el pelinegro – "Yo sabía que lo harías…" – sonrió Seiya mientras tomaba a la bebe de los brazos de la rubia – "Y bien dime que nombre te gustaría que le pusiéramos" – sonrió el pelinegro.
Pero antes de que Serena pudiera contestar cualquier cosa la puerta de la habitación se abrió tras ellos, se trataba de Archibald, venía muy agitado ya que cuando llegó al hospital una de las enfermeras le informo que Serena había despertado, no pudo esperar más para verla y corrió hasta la habitación, se acercó a la rubia y le sonrió dulcemente, gesto que fue correspondido de la misma manera. Archibald estaba tan contento de verla que ni siquiera se percató de que un par de zafiros lo miraban con deseos de desaparecerlo de la tierra.
– "Serena, que gusto me da que estés bien" – le dijo mientras continuaba hincado frente a ella – "Gracias por las flores" – sonrió la rubia – "No tienes nada que agradecer, hay Serena estoy tan feliz de verte tan bien… no sabes como te he extrañado" – le dijo mientras tomaba una de sus manos.
El contacto con el millonario provoco un leve sonrojo en la rubia, cosa que Seiya noto, sentía que la estaba perdiendo y no sabía que hacer… había estado a su lado tanto tiempo que una ilusión creció nuevamente dentro de su corazón, le entrego la bebe a Kakyuu y salió de la habitación sin decir nada, no quería estar en ese lugar mientras Archibald estuviera ahí. Todos se quedaron muy sorprendidos por la actitud de Seiya, especialmente Serena… pero nadie hizo ningún comentario al respecto.
Habían pasado varios días desde que Serena despertó, aun le costaba mucho trabajo permanecer de pie por mucho tiempo caminar. Pero el doctor le había dicho que podía regresar a su departamento siempre y cuando realizara todos los ejercicios necesarios para recuperar un control total sobre su cuerpo.
Era un día sábado por la mañana cuando la rubia fue dada de alta, como era de esperarse Seiya acompañado por Yaten fueron quienes la llevarían al departamento pues Taiki iría al aeropuerto a recoger a las demás chicas y la familia de Serena que llegaban ese mismo día. Mientras Mina y Kakyuu cuidaban a los niños al mismo tiempo que se encargaban de preparar la comida para celebrar el regreso de Serena.
Serena estaba en su habitación esperando a que llegaran Seiya y Yaten, realmente no había podido dormir en toda la noche pensando que por fin podría recuperar su vida… estaba un poco impaciente por la tardanza de ambos chicos pero no podía reprocharles nada por que aún era muy temprano. Sin embargo ella ya estaba lista, una de las enfermeras la había ayudado a darse un baño y a vestirse, llevaba puesto un pantalón de mezclilla y una blusa de manga larga color negra a juego con un par de botas y se había maquillado un poco pues si cara aun lucía pálida y ojerosa.
Estaba sentada sobre una silla de ruedas mirando por la ventana el amanecer de un nuevo día, le resultaba increíble haber estado tanto tiempo pérdida dentro de su cabeza. Al principio pensó que no podría empezar nuevamente pero no podía dejarse vencer tan fácilmente cuando tenía dos poderosas razones para seguir adelante. Sus hijos le brindaban el valor necesario para enfrentar a la vida, ellos eran el motivo por el cuál seguía con vida, por que de no haberlo tenido no hubiera soportado todas las pruebas a las que el destino la había enfrentado.
Su vida comenzó a caer a su pies cuando murió Haruka, lo había amado tanto como ahora amaba a Seiya y haberlo perdido no había sido nada fácil… ¿Cómo seguir adelante sin el? Se había preguntado tantas veces mientras se miraba al espejo… pero la respuesta llego cuando pudo sentir a pequeño Haru por primera vez en su vientre. Ese pequeño le devolvió la fuerza que había perdido y el deseo de salir adelante… por mucho tiempo su vida mantuvo un equilibrio que le brindaba paz y tranquilidad, había logrado aceptar la muerte de quien fuera su primer amor, pero el destino decidió llevarla por otro camino muy diferente… después de mucho tiempo los fantasmas de un pasado que trato de olvidar regresaron nuevamente a su vida, Seiya apareció en su vida y junto con el nuevamente apareció esa sensación de calor dentro de su pecho pero de igual forma apareció el miedo a verse abandonada nuevamente.
A partir de ese momento la tormenta de la cual había tratado de huir regreso con más fuerza, no era capaz de enfrentar sus sentimientos… sentía que al enamorarse de otro hombre traicionaría la memoria de quien fuera el amor de su vida, busco esconderse de su propio corazón levantando una pared que el pelinegro no fuera capaz de atravesar… pero termino derrumbándose nuevamente, quiso huir pero su corazón fue más fuerte que ella. Nuevamente se entregó al amor, pero no pudo quedarse a su lado y huyo. Tiempo después supo que en su vientre crecía el fruto de la única noche de pasión… pero sobre todo de amor que había pasado al lado de Seiya.
Apretó con fuerza un oso de peluche que Seiya le había llevado, le daba rabia saber que había perdido al único hombre capaz de volver a hacer latir su corazón. Soltó el oso de peluche con resignación de nada le servía arrepentirse en ese momento, ahora el estaba al lado de otra y no podía hacer nada para recuperarlo.
El sonido de la puerta abriéndose tras ella sacándola de su ensimismamiento, giro la cabeza para encontrarse con Seiya. El pelinegro le sonrió coquetamente como lo hacía siempre desde que la había conocido. Lo que Serena desconocía era que el solo sonreía de aquella forma para ella, solo cuando estaba a su lado su mirada se llenaba de vida y le devolvía la luz a su camino.
Se quedaron mirándose por varios minutos pero ninguno de los dos era capaz de romper con aquel silencio que esta lejos de ser incomodo, el pelinegro camino hasta ella y se coloco a su lado dirigiendo la mirada a través de ventana por la cual Serena había estado mirando minutos antes de que el llegará.
– "Como te sientes…" – pregunto Seiya sin mirarla – "Bien, bueno eso creo… oye me ayudas a ponerme de pie, no quiero seguir en esta silla" – le pidió mientras lo miraba sonriente – "No creo que sea buena idea, aun estas un poco débil y podrías caerte" – Seiya intento hacerla cambiar de opinión – "Ya me siento mejor" – le dijo mientras estiraba una de sus manos esperando que el la sostuviera.
Seiya se quedo mirándola por un momento, antes de tomar la mano que ella le ofrecía, la ayudó a ponerse de pie mientras la sostenía para que no se callera… permanecieron uno frente al otro pero ninguno dijo nada, el pelinegro sentía que tenía tantas cosa que decirle pero no sabía por donde empezar. Se separó un poco de ella y desvió su mirada nuevamente hacía la ventana.
En ese momento que Seiya parecía perdido en sus propios pensamiento Serena estuvo a punto de abrazarlo pero antes de que sus manos tocaran el cuerpo del pelinegro desistió y solo bajo nuevamente ambas manos a sus costados. Bajo la mirada y apretó los puños, lo necesitaba a su lado pero no sabía como decírselo… habían pasado tantas cosas entre ellos, que le resultaba imposible que algún día pudieran estar juntos. Para ella todo estaba perdido, ahora solo podrían seguir siendo amigos…
– "No, ahora tenemos una hija juntos y eso no hace mas que amigos… pero aun así siempre seremos menos que novios" – pensó la rubia mientras recordaba a la pequeña pelinegra que siempre sería un lazo indestructible entre ellos.
En ese momento Yaten entro a la habitación obligando al pelinegro a dejar los pensamientos en los que había estado sumido, dando gracias de que el peliplateado hubiera llegado, por alguna razón lo ultimo que quería en ese momento era estar a solas con ella… la amaba tanto que a veces sentía que no podría detenerse a si mismo y terminaría besándola. El peliplateado convenció a Serena de que aún no era buena idea dejar la silla por lo menos hasta que sus piernas volvieran a tener las fuerzas suficientes para sostenerla. Como Yaten había terminado de arreglar todo los tres abandonaron el hospital, Seiya caminaba un poco aprisa dejándolos atrás, cosa que sorprendió al peliplateado quien iba empujando la silla en la que la rubia tendría que estar algunos días más mientras recuperaba completamente el control de su cuerpo.
Cuando llegaron al estacionamiento se encontraron con Archibald quien iba a visitar a Serena pues nadie le había dicho que sería dada de alta ese día. Sorprendentemente Serena le pidió que si podía llevarla el y se disculpo con Yaten. El peliplateado sabía que la rubia tenía razón para preferir irse con el millonario después de todo Seiya no se estaba comportando muy amable y la ultima prueba había sido que al ver a Archibald lo había ignorado completamente y después subió al auto que llevaban.
Serena iba en el auto de Archibald cuando el auto que era conducido por Seiya pasó junto a ellos a una alta velocidad. La verdad no era que Serena hubiera deseado que fuera Archibald quien la llevara de nuevo a su departamento pero no podía estar cerca de Seiya y al mismo tiempo soportar la tratara fríamente. Lamentablemente eso era lo que él había estado haciendo desde que Archibald se había enterado que Serena había recuperado la memoria. Ella prefería mil veces estar lejos… simplemente no quería ser testigo de cómo todo el amor que un día había sentido por ella ahora se comenzaba a convertir en un hermoso recuerdo y mucho menos podía ver como sus hermosos zafiros la miraban tan fríamente.
Seiya iba manejando a toda velocidad, la sangre le hervía al pensar que Serena había preferido irse con Archibald. Yaten solo se limitó sonreír burlonamente ante la actitud tan infantil de su hermano. El peliplateado dio un suspiro y se cruzo de brazo cuando Seiya se detuvo frente a un enorme parque y se dejo caer pesadamente sobre el volante.
– "No entiendo por que te pones en ese plan tan infantil cuando tu mismo propicias sus encuentros" – se burlo el peliplateado – "Pero de que estupidez estas hablando" – le reclamo el pelinegro mientras lo miraba fijamente a los ojos. El mismo par de ojos color Esmeralda que Yaten había heredado de su madre – "Así es, últimamente te has comportado muy distante con ella… y sinceramente hoy se te excedió la mano esta vez" – le hizo saber – "No se de que diablo estas hablando" – pregunto Seiya – "pues resumiendo tu visitas se vieron reducidas y hace rato sinceramente pareciera que no quisieras tenerla junto a ti" – Yaten le dio su forma de pensar – "Las cosas no están así por que no la amé, de hecho es la mujer que más he amado en toda mi vida y si ella me permitiera ser yo quien despierte a su lado todas las mañanas me haría el hombre más feliz de todo el mundo… pero ella no piensa de la misma manera y pensé que si me alejaba un poco de ella las cosas serían más fáciles para mi" – en las palabras de Seiya se podía percibir la tristeza que sentía – "No seas tonto, Serena te ama y si continuas así la perderás y no solo eso sino que además le estas dejando el camino libre a Archibald" – Yaten intentó abrirle los ojos.
Después de eso ninguno de los dos dijo nada y al poco rato regresaron al departamento. Sin embargo Seiya se quedo pensando en lo que Yaten le había dicho.
Cuando llagaron al departamento ya estaban ahí los papás de Serena y todas las chicas, todos estaban celebrando el regreso de la rubia. Seiya se quedo observando la escena desde uno de los sillones, pero principalmente mantenía la mirada sobre la rubia quien tenía entre sus brazos a su pequeña hija mientras Haru corría de un lugar a otro. Como el departamento no era lo suficientemente grande para que se quedaran todos cuando cayó la noche las chicas y los papás de Serena se fueron a un hotel que estaba cerca.
En el departamento solo se quedaron los hermanos Kou, Mina, y Kakyuu; la rubia se quedo en su habitación mientras Kakyuu compartía la habitación con Mina, y ambas se encargarían de cuidar del pequeño Haru y por ultimo los chicos se quedaron en el pequeño estudió que había sido acondicionado para el pequeño Haru.
Por alguna razón el pelinegro no podía conciliar el sueño y solo estuvo dando vueltas en la cama. Eran las tres de la mañana cuando Seiya dejo el cuarto y entro a la habitación donde se encontraba durmiendo la rubia, se sentó en un pequeño sofá que estaba colocado cerca de la cama. Estuvo vigilando el sueño de Serena y de la bebita que dormía plácidamente sobre su pequeña cuna.
Seiya estaba convencido de que si no hacía algo para que ella lo aceptara la perdería nuevamente y no quería hacerlo… no lo resistiría, lo único que deseaba era formar una verdadera familia al lado de su Bombón, pero parecía que el destino no le permitiría hacer realidad su sueño tan fácilmente.
Sigilosamente se paro del sofá había tomado una decisión y no podía echarse para atrás ahora que finalmente se había decidido, se sentó en la orilla de la cama donde se encontraba durmiendo ella, Serena le parecía el ser mas hermoso de todo el mundo, la luz de la luna entraba por el ventanal de la habitación iluminado el rostro de la rubia ocasionando pequeños destellos. Acarició suavemente una de sus mejillas y rozo sus labios contra los de ella… para Seiya Kou ella siempre sería su ángel y eso nunca cambiaría. No podía perderla, no sabía como lo iba a conseguir pero no la perdería, cerró sus ojos por un momento, estaba tan cansado de todo lo que había ocurrido en tan poco tiempo. De pronto sintió como una mano de ella se cerraba sobre la suya, inmediatamente abrió los ojos para encontrarse con un par de celestes que lo estaban mirando, la rubia, se recorrió sobre la cama haciendo un espació para el.
– "Ven… quédate a mi lado" – le pidió dulcemente al mismo tiempo que le sonreía.
Seiya solo se limito a sonreírle y se recostó a su lado, Serena se recargo sobre su pecho y permaneció en silenció, ninguno quiso interrumpir aquel momento… el pelinegro la abrazo y en poco tiempo la rubia cayó en un profundo sueño. Sin duda alguna a su lado se sentía completamente segura y feliz, el miedo que había tenido tiempo atrás había desparecido, ahora no le importaba nada más si el estaba junto a ella.
Serena cayó dormida en muy poco tiempo, a pesar de haber sido dada de alta aun se sentía débil. Mientras que Seiya permaneció despierto, quería que el tiempo se detuviera y poder quedarse junto a ella toda la vida, tenía uno de sus brazos alrededor de su cintura mientras con el otro acariciaba su cabello. Aun le parecía un enigma el por que se lo había cortado pero eso era algo que le preguntaría en otra ocasión, pues lo único que deseaba era poder sentir su cuerpo cerca del suyo.
En ese momento la pequeña bebe comenzó a llorar, sorprendiendo a la rubia quien se había despertado un poco asustada. Cosa que le pareció muy divertida al pelinegro, se sentó tras la espalda de la rubia.
– "No te asustes Bombón es solo nuestra hija" – le susurro al oído, provocando que esta se estremeciera por su cercanía – "Estoy bien… solo que pareceré que perdí práctica" – contesto un poco nerviosa por el calor que desprendía su cuerpo al sentirlo tan cerca – "No te levantes yo voy por ella, lo más seguro es que tenga hambre" – sonrió Seiya mientras se levantaba de la cama e iba por la bebita – "Por cierto Bombón si aun te cuesta trabajo ponerte de pie como se supone que cuidarías de ella" – le dijo con mucha curiosidad, por que no había pensado en eso sino hasta ese momento – "Muy fácil, veras… aquí tengo un celular y lo único que iba a hacer era marcar al tuyo y tu vendrías a echarme la mano" – le contesto pícaramente – "Vaya… así que ese era tu plan" – pregunto entre sonrisas por las ocurrencias de la rubia – "Así es… pero me lo facilitaste mucho" – contesto mientras se sentaba recargada en la cabecera de la cama y unas almohadas de forma que pudiera ser ella quien alimentará a la bebe.
Seiya dio un suspiro, sin duda su Bombón nuca cambiaría y sería la misma estudiante de preparatoria con la que solía bromear a su lado todo el tiempo. Le entrego a la bebita y le dio una mamila que el mismo había preparado, mientras la rubia se encargaba de alimentarla Seiya solo se quedo sentado frente a ella. Por mucho tiempo había deseado compartir ese tipo de cosas con ella y ahora que podía hacerlo le parecía la escena más maravillosa, tanto que podía pasar horas observándola. Para sorpresa de los dos la puerta de la habitación se abrió lentamente para dejar ver a un pequeño niño entrar a la habitación cerrándola tras de si, se trataba del pequeño Haru que al ver a la rubia la miro con cara suplicante. Serena le sonrió y con una de sus manos lo invitó a subirse, el pequeño obedeció casi al momento, pero por primera vez pareció notar la presencia de Seiya quien le sonreía.
– "Seia, tu po que estas con mi mami" – le pregunto seriamente – "Este… pues, lo que pasa es que tenía miedo" – mintió esperando no ser descubierto por el pequeño. Sin duda alguna Seiya podría llegar a ser muy infantil – "Ah weno" – acepto el pequeño rubio mientras se acostaba junto a la rubia – "Haru… te adoro" – le dijo la rubia mientras con una mano acariciaba el cabello rubio de su pequeño, quien se limitó a sonreír y como por obra de magia cayo dormido casi en ese momento.
Después de cambiarle el pañal a la bebita (cosa que hizo el pelinegro) esta se quedo dormida nuevamente y Seiya la acostó sobre su cuna. Cuando regreso a la cama Serena había hecho un espació para que el pudiera dormir a su lado dejando al pequeño contra la pared después de haber puesto alguno cojines para evitar que se golpeara. Seiya se recostó a su lado solo que esta vez Serena estaba dándole la espalda, la rubia quería agradecerle haber estado con ella todo el tiempo que estuvo en el hospital, pues Mina le había contado que el había llegado L.A. desde que se entero de su estado y que no se había separado de ella ni un instante. Se giro para quedar frente a él, quizá no tendría otra oportunidad como esa para hacerlo.
– "Seiya, muchas gracias…" – le dijo la rubia mientras lo miraba directamente a los ojos – "No tienes nada que agradecerme, ella también es mi hija" – sonrió el pelinegro pensando que se refería a estar en ese momento para ayudarla con la bebe – "No… hablo de haber estado a mi lado todo este tiempo, lamento mucho haberte causado tanto problemas, después de todo tu debes tener mil cosas más importantes… además no creo que le haya hecho mucha gracia a Esmeralda que la abandonaras tanto tiempo, ella debe extrañarte mucho" – le dijo Serena un poco triste – "Creo que estas equivocada mi querida Bombón, Esmeralda y yo terminamos desde que dejé Japón… no podía estar con ella por que no la quiero, además prefiero estar cerca de ti… de ustedes" – le dijo dulcemente mientras la abrazaba – "Seiya… yo" – titubeo, pero Seiya continuo hablando – "No te preocupes, ya tendremos tiempo para hablar, ahora será mejor que descanses…" – finalizó el pelinegro.
Serena dio por terminada la conversación, lo mejor era esperar un tiempo. Después de todo ahora tenía que ocuparse por recuperar su vida, pero aún no estaba segura de que es lo que iba a hacer. Aunque Setsuna le había dicho esa noche que en cuanto estuviera recuperada podría comenzar a trabajar nuevamente ella estaba reconsiderando volver a Japón y dedicarse a cuidar de sus hijos. Además aún estaba Archibald, tenía que hablar con el, por que aún cuando no tuviera ninguna esperanza con Seiya, ella no quería engañarlo, el merecía estar con alguien capaz de entregarle todo y ella no podía ofrecerle nada más allá de una amistad por que su corazón le pertenecía al hombre que estaba a su lado.
Habían pasado dos meses desde que Serena había regresado del hospital, y todo estaba comenzado a regresar a la normalidad, incluso habían hecho una pequeña fiesta después del haber llevado a registrar a la hija de Serena y Seiya a cual le pusieron como nombre Yukino Kou, luego de eso todos regresaron a Japón pues no podían dejar abandonadas sus vidas por tanto tiempo, las chicas tenían que volver a sus clases en la universidad, los papás de Serena también habían regresado debido a diversos compromisos del Sr. Stukino, Kakyuu había regresado a Japón pues tenía algunos compromisos que atender en la disquera, los únicos que se habían quedado en L.A eran los hermanos Kou pues tenían un par de semanas antes de comenzar a promocionar su nuevo material discográfico.
Yaten se había quedado por que Mina estaba ahí y siempre trataba de dedicarle todo su tiempo libre, aunque realmente el peliplateado era un poco celoso de la profesión de su novia, y aunque Taiki al principio estuvo por regresar a Japón ya que extrañaba a Ami, pero la peliazul le informo que tenía un congreso en L.A. e inmediatamente cambio sus planes para poder estar junto. Por ultimo Seiya no había decidido que era lo que iba a hacer, sabía que tendría que regresar a Japón pues sus compromisos estaba ahí pero tampoco quería separarse de Serena y de sus hijos… si sus hijos pues quería al pequeño Haru como si también fuera sangre de su sangre y estaba seguro que el pequeño también lo quería.
Las cosas entre Seiya y Serena no habían cambiado mucho desde la ultima vez ya que por una razón u otra no conseguían tiempo para estar a solas. Las cosas para Serena habían sido muy complicadas, al principio tuvo que lidiar con la prensa que no dejaba de acosarla y atacarla con una infinidad de preguntas cada vez que la veían en cualquier parte, las preguntas más comunes eran ¿Por qué estuvo en el hospital tanto tiempo? ¿Fue a causa de su embarazo? ¿Qué relación tiene con el grupo Three Lights? ¿Quién es el padre de su hija? ¿Qué tipo de relación mantiene con Archibald Cornwell? Y lo único que ella deseaba era que la dejaran tranquila. El único método que Setsuna le había dado para quitarse de encima a la prensa era enfrentarlos.
Pero ese no era el único problema que tenía, en los últimos meses Archibald había estado muy cerca de ella y no dejaba de insistirle para que le diera una oportunidad de hacerla feliz. La presencia del millonario había sido la principal causa de que Seiya se mantuviera distante cosa que inconscientemente Serena había comenzado a notar pero no le había dado suficiente importancia. La rubia sabía que tenía que ser sincera con Archibald pues no se merecía seguirse ilusionado con ella pues nunca podría corresponderle aun cuando lo intentara con toda el alma
Archibald había le había pedido a Serena que fuera su acompañante en un evento muy importante de donde lanzaría la nueva colección de sus joyerías, al principio Serena no estaba muy convencida de asistir pero pensó que quizá esa noche después del la recepción podría decirle que no podría corresponderle al amor que sentía por ella y que lo mejor era que se dejarán de ver. La noche del evento Seiya y sus hermanos estaban en la sala cuidando de los niños mientras las chicas ayudaba a Serena a arreglarse, había escogido un vestido color azul zafiro straple muy entallado, llevaba un conjunto de aretes y una gargantilla color plata, que hacían juego con sus zapatillas. Justo iba terminando de arreglarse cuando el timbre del departamento comenzó a sonar, fue Taiki quien se encargo de recibir a Archibald pues tanto Seiya como Yaten hubieran preferido no abrirle, Seiya por que simplemente no podía verlo y Yaten por solidaridad ante su hermano.
Serena salió unos minutos después, tanto Archibald como Seiya se quedaron completamente sin habla, sencillamente la rubia lucía espectacular y no había duda alguna de que sería la envidia de muchas mujeres esa noche. Serena se despidió de sus hijos y salió del departamento del brazo de Archibald. Dejando a un Seiya completamente devastado que por más que trataba de fingir que no pasaba nada sus hermanos y las chicas sabían que le dolía verla al lado del millonario. El pelinegro opto por dedicarse a ver películas para niños al lado de Haru mientras comían pizza, pues tanto Yaten como Taiki saldrían a cenar con las chicas. Sin duda esa sería una noche larga pensó el pelinegro miraba la película de Sherk.
Cuando Archibald y Serena llegaron al lugar donde se llevaría a cabo el evento todos estaban esperándolos pues la prensa estaba casi segura de Serena iba a ser la acompañante del millonario y pensaron que quizá esa sería la oportunidad perfecta para poder hablar con ella, pero la prensa no contaba con que en cuanto bajaron de la limosina los encargado de la seguridad les impidieron acercarse a ellos y lo único que consiguieron fueron algunas fotos.
El lugar estaba simplemente encantador, lo que no le agrado mucho a Serena fue que casi todas la miradas estaba puestas sobre ella, todo el mundo estaba enterado de lo que le había ocurrido por lo tanto era algo así como una novedad entre ellos. Pero Archibald se encargó de hacerla sentir bien toda la noche, dificultándole lo que estaba decidida a decirle, estaba segura que si no hubiera vuelto a Japón después de haberse encontrado con Yaten hubiera aceptado formar algo con el millonario, pues Archibald era encantador y siempre trataba de hacerla sentir especial y diferente a todas la mujeres como si fuera única.
La noche estuvo realmente encantadora y Archibald había nuevo existo, pero eso no era lo que haría especial esa noche para el pues había decidido proponerle a Serena que comenzarán un relación más allá de una amistad. Mientras regresaban al departamento de la rubia Archibald no le dijo ni una sola palabra, iba tratando de reunir el valor necesario para poder hablar con ella. Cuando se estacionaron frente al edificio donde se encontraba su departamento de Serena Archibald bajo del auto para abrirle la puerta, una vez que se encontraron frente a frente el millonario comenzó a hablar.
– "Serena hace tiempo que yo he querido hablar contigo sobre algo muy importante para mi" – comenzó a hablar el millonario – "Archi… no sigas por favor" – le pidió la rubia pues sabía que ese podría ser el final de su amistad – "Pero necesito que sepas lo que siento" – le dijo mientras la tomaba de las manos – "Yo… yo se lo que tu siente y créeme que me gustaría poder decirte que siento lo mismo pero no puedo…" – le explico la rubia – "Es por él cierto" – le pregunto tristemente – "Así es… Archi, si te hubiera conocido tres años atrás no hubiera dudado en aceptar comenzar algo a tu lado ya que eres un hombre muy especial y estoy segura que cualquier mujer estaría muy feliz de poder compartir su vida contigo… pero yo no podría ofrecerte nada más allá de una amistad" – habló Serena mientras lo miraba a los ojos – "Me hubiera gustado haberte conocido antes" – le dijo con una sonrisa melancólica – "Lo siento…" – se disculpo mientras bajaba la mirada – "No tienes que disculparte, de cualquier forma será un honor para mi seguir contándome entre tus amigos" – le dijo mientras tomaba su rostro para que lo mirara a loso ojos – "Eso no lo dudes…" – sonrió la rubia – "Bueno… ahora solo puedo desearte que seas feliz con él" – dijo el millonario mirando hacía el departamento de la rubia donde las luces ya estaba apagadas – "Tal vez, ya es muy tarde para eso" – señalo la rubia – "Ya veras que no… aunque me pese reconocerlo el te ama tanto o quizá más que yo" – le confesó, ocasionado que se sonrojara – "Bueno… creo que es hora de irme" – se despidió la rubia tratando de ignorar su comentario – "Tienes razón ya es muy tarde… te llamo luego, aún quiero que seas la imagen principal de mis joyerías" – le dijo mientras sonreía coquetamente – "Puedes contar con ello" – aceptó la rubia y lo beso en la mejilla antes de darse la vuelta y entrar al edificio.
Archibald se quedó afuera hasta que la rubia desapareció tras la puerta, sabía que había perdido frente a alguien digno de ella pero de cualquier forma no dejaba de doler. Y a pesar de no poder estar con ella como hubiera deseado siempre estaría junto a su lado como un amigo, y quien sabe y tal vez algún día podría encontrar a la mujer que logrará recuperar su corazón que en este momento le pertenecía a una rubia de mirada celeste.
Cuando Serena entro al departamento todo estaba cubierto por la oscuridad y el silencio, todo indicaba que todos se habían ido a dormir. Camino hasta la pequeño bar que estaba en la sala y se sirvió una pequeña copa de whisky y permaneció por mucho rato mirando por la ventana, la noche era muy hermosa, se podía ver la luna rodeada por las estrellas. Dio un suspiro largo y dejo la copa vacía sobre la mesa de centro y se fue a su habitación.
Una vez que estuvo dentro de la habitación se encontró con una Seiya dormido, sonrío un poco la verlo con un biberón en una de sus manos y el chupón en la otra, sin duda sería un buen padre. Camino hasta la cuna de la bebe y la encontró profundamente dormida, la cargo por un momento y después la volvió a dejar sobre la cuna. Busco al pequeño Haru en la cama pero no estaba y pensó que lo más seguro es que se había quedado en el cuarto de las chicas. Se sentó en la orilla de la cama y se quito las zapatillas. Después le quito el biberón y el chupón a Seiya y lo tapó con una sabana pues la noche era un poco fría. Entró al cuarto de baño emparejando la puerta tras de ella y comenzó a llenar la bañera pues necesitaba relajarse un poco, solamente había encendido una pequeña lámpara que iluminaba tenuemente la habitación. Mientras tanto se quito el maquillaje, los aretes y la gargantilla que llevaba puestos, finalmente se desabrocho el vestido y lo dejo caer hasta sus pies quedando únicamente en ropa interior.
Una vez que la bañera estuvo preparada cerro la llave del agua, se quito la parte superior de su coordinado… y cuando estuvo por entrar al agua sintió un como par de brazos rodeaban su cintura. Su cuerpo se estremeció ante ese contacto y cerró suavemente los ojos, mientras sus sentidos se embriagaban con una fragancia muy conocida para ella. Seiya era la única persona capaz de hacerla sentir de esa manera… estuvo a punto de girase pero el pelinegro se lo impidió aferrándose a su cuerpo como si de eso dependiera su vida.
– "Déjame quedarme así un poco más" – le susurro al oído – "Bombón dime que es lo que debo hacer para quedarme así… toda la vida, no quiero perderte pero te siento cada vez más lejos" – siguió hablando mientras hundía su rostro en su cuello – "Serena te amo tanto… desde la primera vez que te vi en aquel restaurante, a partir de ese día se convirtió en una necesidad para mi estar a tu lado" – le confeso mientras rozaba con sus labios los hombros desnudos de la rubia que solo se estremecía ante las caricias del pelinegro olvidándose que estaba semidesnuda.
Seiya la giró en sus brazos para quedar frente a ella, no pudo contenerse más tiempo y termino besándola. Al principio fue un beso lento y suave pero que se fue convirtiendo en uno cada vez más urgido y apasionado, Serena le correspondió rodeando su cuello con sus brazos mientras Seiya atraía sus caderas contra su cuerpo. En poco tiempo el deseo fue invadiendo el lugar y apoderándose de ellos. El pelinegro la acorralo contra la pared mientras acariciaba sus piernas y besaba su cuello frenéticamente provocando miles de sensaciones en su cuerpo. Por su parte Serena comenzó a desabrochar los botones de la camisa de Seiya hasta que logro deshacerse de ella, podía sentir la piel del pecho firme de él sobre sus pechos estremeciéndola ante ese contacto con su piel. El vapor desprendido por el agua caliente de la bañera ocasionaba que sus cuerpos comenzaran a sudar mientras sus respiraciones se agitaban cada vez más. Seiya subió torpemente sus manos hasta los pechos de la rubia mientras ella se encargaba de desabrochar el pantalón del pelinegro, pero se retiro al sentir las como las caricias de Seiya sobre sus pechos. El pelinegro se deshizo de su pantalón quedando solamente con su ropa interior, nuevamente busco sus labios e introdujo su lengua dentro de su boca y ella le correspondió de la misma manera, era un beso profundo y lleno de deseo. Las caricias entre ellos se hicieron cada vez más intensas y llenas de pasión, suavemente apoyo sus manos en la espalda de ella acariciándola torpemente. Serena bajo nuevamente sus manos hasta llegar a su pantalón pero el pelinegro le facilito el trabajo deshaciéndose él mismo de el. Ella pasó su mano por debajo de su cintura ocasionando que el pelinegro se estremeciera ante el contacto, fue ahí cuando se deseo se apodero de el y frenéticamente se desprendió de las únicas prendas que aún quedaban entre ellos. El pelinegro se aferró fuertemente a su cuerpo tratando de liberar en ella todo el deseo que sentía al sentir su piel sobre la suya. Serena lo beso suavemente tratando de hacerle sentir cuanto había deseado estar con el nuevamente, él tomó su rostro con ambas manos y correspondió al beso de la manera más tierna como si se tratara de un sueño y sintiera miedo de que se desvaneciera si lo tocaba, fue entonces cuando la levanto por las caderas de modo que sus piernas lo rodearan por la cintura y suavemente introdujo su miembro dentro de ella, ante ese contacto ella se aferro a su espalda con fuerza, mordiéndole su labio inferior. Ante cada movimiento de el dentro de ella, su cuerpo se acoplaba a él, en ese momento todo se detuvo dentro de ella, detuvo su respiración y se aferro con más fuerza a el arqueando la espalda. El la abrazo posesivamente mientras besaba su cuello, y después hundió su cabeza entre su cuello, sus respiraciones estaban muy agitadas y sus cuerpos empapados en sudor. Permanecieron unidos de este modo varios minutos hasta que poco a poco la fue soltando y una vez que sus miradas se encontraron frente a frente Seiya la atrajo nuevamente a sus bazos, ella podía sentir su respiración agitada sobre su cuello y solo se limito a abrazarlo.
– "Te… te amo" – le susurro entrecortadamente al oído – "Yo también te amo… Seiya Kou, no quiero volver a separarme de tu lado nunca más… quiero quedarme así toda la vida" – le confesó mientras colocaba su frente sobre la suya – "No sabes cuanto tiempo desee escucharte decir que me amas" – sonrió coquetamente, para después besar fugazmente sus labios – "Prométeme que no me dejarás sola… yo no quiero quedarme sola otra vez" – le pidió mientras una lágrimas escapaban de sus celeste y se aferraba a el – "Te prometo quedarme a tu lado toda mi vida… te amo tanto mi dulce Bombón" – le dijo mientras besaba su frente y limpiaba las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
Ambos terminaron dentro de la ducha, mientras el pelinegro pasaba una esponja sobre la espalda de la rubia quien se mantenía abrazando sus piernas con la cabeza recargada sobre sus rodillas. Permanecieron en silencio por varios minutos hasta que Seiya beso tiernamente su espalda.
– "Bombón…" – la llamo dulcemente – "Mmmm…" – respondió la rubia mientras mantenía los ojos cerrados – "Te amo" – le susurro al oído provocándole cosquillas.
Serena se levanto y giro un poco la cabeza, le sonrió dulcemente y beso sus labios.
– "Yo también… te amo" – le contesto mientras se recargaba sobre su pecho – "Sabes Bombón… desde hace tiempo he querido preguntarte por que te cortaste el cabello" – le pregunto – "Pues… no lo se, solo quise hacerlo" – contesto sinceramente – "Ya veo…" – dijo el pelinegro mientras la abrazaba.
El pelinegro estaba a punto de besarla cuando la bebe comenzó al llorar, Serena sonrió y le beso en la mejilla antes de salir de la bañera, busco una bata de baño y entro a la habitación seguida por el pelinegro. Después de terminar de alimentar a la bebita y cambiarla Seiya la recostó nuevamente sobre la cuna. El pelinegro se acostó en la cama, solamente llevando puesto el bóxer, mientras Serena buscaba entre su ropa algo que ponerse. Después entro a la cama recostándose sobre el pecho del pelinegro quien solo se limito a acariciar su espalda por debajo de la pequeña blusa que llevaba puesta.
– "Bombón, tengo algo que reclamarte" – le dijo el pelinegro – "Que sucede" – pregunto un poco intrigada – "La ultima vez que estuviste en Japón abusaste de mi" – de dijo fingiendo seriedad – "A que te refieres" – pregunto la rubia mientras se levantaba para mirarlo a lo ojos – "Si Bombón, si mal no recuerdo la primera vez que estuvimos junto yo estaba un poco ebrio y te aprovechaste de mi" – le explico sin mostrar ningún gesto, este comentario logró sonrojarla pues era verdad que esa noche el estaba un poco ebrio – "Pero no recuerdo que te hayas quejado… acaso estas arrepentido" – titubeo un poco temiendo la respuesta. Seiya no pudo resistirlo más y comenzó a reír mientras la abrazaba – "Por supuesto que no… solo era una broma, de hecho me encantó tenerte por primera vez" – sonrió mientras comenzaba a besarla – "Lamento huido de esa manera… Seiya yo…" – Serena quiso Seguir hablando pero el pelinegro se lo impidió – "Shhh, en este momento nada me importa pues ya se que me amas… y nunca más voy a dejarte ir" – señalo el peligro – "Mejor hablemos de otra cosa… que te parece si me dices cuanto me amas" – le susurro mientras besaba su cuello – "Mi amor por ti… es tan grande como el infinito" – contesto dejándose llevar por las caricias de Seiya – "Y tu cuanto me amas" – pregunto entre besos – "Mmmm, yo te amo mucho más que eso" – le dijo al mismo tiempo que la besaba – "No tienes idea cuanto" – finalizó.
Esa noche trascurrió entre besos y carisias, hasta que el sueño termino por vencerlos, Serena quedo sobre el cuerpo del pelinegro mientras que este la abrazaba por la cintura. A partir de ese momento comenzaba su historia de amor.
Y…
¿Que tal me quedo?…
º-º… Bueno por fin pude terminar este capitulo, no tienen idea lo que me costo el intento de lemmon, así que espero que haya sido de su agrado, si no les prometo esmerarme más para la próxima pero tengan en cuenta que nunca antes había escrito uno.
º-º… Por otra parte quiero decirle que el siguiente capitulo será el ultimo (aunque quizá ponga un epilogo también… aun no me decido) y espero que hayan disfrutado de esta historia tanto como disfrute escribirla.
º-º… Y principalmente quiero agradecer agradecerle a todas las personas que han seguido mi historia, no tienen idea el gusto que me da recibir sus reviews… me inspiran a continuar. Muchas gracias… (Les prometo agradecerles personalmente en el último cap. a cada una.)
º-º… Bueno creo que eso es todo, a otra cosa agradezco mucho si me dan algunas ideas sobre como les gustaría que fuera el final… espero sus comentarios, sugerencias y quejas también. Cuídense mucho y hasta el próximo capitulo.
KuMiKo Kou…
