Hola… uff pensé que nunca podría terminar el capitulo, sin duda esto de los finales felices como que no se me da… pero me esforcé mucho intentando que fuera lo que todas estaban esperando y ojala lo haya conseguido.
Por cierto este capitulo esta dedicado de una manera muy especial a todas aquellas que han seguido mi historia hasta el final, de verdad muchísimas gracias
Ahora si no las entretengo más… a leer!!!
Capitulo XVI
"NUESTRO FINAL"
Un mes después…
Serena se encontraba en Italia en una de las locaciones donde sería una de las últimas sesiones fotográficas de la campaña de las joyerías de Archibald, tenía cerca de cuatro horas en aquella locación y el trabajo no había progresado mucho. Mientras el fotógrafo le indicaba como debía posar se percato de la presencia de Archibald, realmente el ambiente que había entre ellos comenzaba a incomodarle ya que el millonario no desperdiciaba la oportunidad para decirle que la amaba y que si ella le diera una oportunidad se encargaría de hacerla feliz. Cuando el fotógrafo finalmente dio por terminado el día Serena borro la sonrisa que había tenido en el rostro todo ese tiempo, estaba completamente cansada pues a parte de las cuatro horas frente a los reflectores y los flashes de las cámaras había pasado cerca de dos horas en maquillaje y peinado, en pocas palabras estaba rendida. Dejo el set para entrar a su camerino donde se encargarían de retirarle el maquillaje y el vestuario, una vez que por fin terminaron se puso unos jeans de mezclilla y una blusa de tirantes negra y se recogió el cabello con una diadema. Cuando estaba a punto de salir de su camerino con la inteción de irse a su hotel escucho que alguien llamaba a la puerta, abrió con un poco de fastidió, encontrandose al otro lado de la puerta con un Archibald vestido de manera muy elegante mientras que llevaba entre sus manos lo que parecía ser un vestido.
– "Cansada" – le pregunto con una sonrisa – "La verdad es que si, lo único que deseo es regresar al hotel y dormir" – contesto Serena tratando de sonar amable – "No prefieres acompañarme a un reunión con algunos de mis socios" – le dijo de manera suplicante – "Archi, realmente estoy muy cansada" – se negó mientras se sentaba en uno de los sillones del camerino – "Vamos Sere, no tengo quien me acompañe… te prometo que solo serán un par de horas" – intento convencerla – "No lo se… no estoy de humor para fiestas" – le contesto sin dejar la amabilidad que comenzaba por agotársele – "Te lo suplico, realmente no tengo ánimos para asistir yo solo y estoy seguro que tu presencia me alegraría un poco la noche" – insistió mientras le ofrecía el vestido – "Esta bien, pero solo serán un par de horas, realmente estoy muy agotada y como sabes las sesión de mañana también será muy larga" – aceptó mientras aceptaba el vestido que el millonario le ofrecía – "Muchas gracias, te espero afuera" – sonrió mientras besaba la mejilla de la rubia.
Inmediatamente después que Archibald salió del camerino entraron la maquillista y la peinadora, cosa que agradeció la rubia ya que realmente no tenía ánimos de para arreglarse ella sola, de hecho ni siquiera tenía deseos de acompañarlo, solo que realmente no pudo negarse. Al término de una hora la rubia estaba lista, llevaba un vestido blanco muy provocativo pero al mismo tiempo lucía muy elegante. Cuando salió del camerino Archibald estaba esperándola e inmediatamente le ofreció su brazo para ir al estacionamiento donde estaba el carro del millonario.
Mientras tanto Seiya y los chicos se encontraban en la casa de los padres de la rubia donde ambos habían acordado dejar a sus hijos mientras Serena terminaba con su contrato y el con su gira. El grupo tendría un concierto al día siguiente en una ciudad muy cerca de Tokio por lo cual habían aprovechado para hacer una pequeña comida en la mansión Stukino después de que Ikuko hubiera insistido con la idea, las chicas incluida Mina quien había dejado de trabajar debido a su embarazo estaban ahí, también Darien y Michiru habían asistido después de que Kakyuu les insistiera aceptar la invitación. El pelinegro estaba sentado cerca del teléfono esperando que la rubia llamara como lo hacía todos los días según Ikuko.
– "Vamos Seiya, el hecho de que estés sentado junto al teléfono no significa que Serena llamara, que tal si justamente hoy no lo hace" – se burlo Yaten – "Deja de molestar" – se defendió el pelinegro – "Yaten tiene razón" – apoyó Taiki que estaba sentado al lado de Ami quien cargaba a la pequeña Yukino – "Por cierto Seiya, para cuando es la boda" – pregunto Michiru – "No lo se, mi Bombón y yo no hemos podido hablar de eso… realmente no he podido hablar mucho con ella ya que cada que la llamo su celular esta apagado lo cual quiere decir que esta en medio de alguna sesión de fotos o algo por el estilo" – respondió el pelinegro un poco triste – "Y como sabes que esa es la razón por la que esta pagado" – dijo Yaten con la intensión de molestar a su hermano – "Pues, por que ella me lo dijo después de que haberle reclamado por ese asunto en una ocasión" – se defendió un poco sonrojado al aceptar haberle reclamado – "No te preocupes hijo es seguro que ella llama, desde que se dejo a los niños habla todos los días en cuanto regresa a su hotel" – intento tranquilizarlo Ikuko – "Lo ven mi espera no será en vano" – sonrió triunfante – "A todo esto, que horas son en Italia" – pregunto Mina mientras se servía otra rebanada de pastel – "Mmmm creo que están por dar las once de la noche" – respondió Darien mientras miraba su reloj – "Es tarde…" – reflexiono el pelinegro – "Ya deja de preocuparte y llámala al hotel y tu Mina deja de comer pastel o te pondrás gorda" – los regaño el peliplateado mientras tomaba su copa de vino – "Tienes razón le daré una sorpresa" – sonrió el pelinegro mientras comenzaba a marca el numero del hotel de Serena.
Seiya espero impacientemente a que le contestaran mientras todos lo miraban con una sonrisa al ver lo impaciente podía llegar estar el pelinegro por hablar con la rubia. El pelinegro sonrió cuando la voz de una mujer le contesto al otro lado de la línea.
– "Buenas noches… Hotel Royal en que puedo servirle" – saludo la mujer – "Buenas noche, podría comunicarme a la habitación de la Srita. Stukino por favor" – pidió el pelinegro – "Lo siento mucho la Srita aun no ha regresado… quiere dejarle algún mensaje" – le respondió la mujer amablemente – "No, la llamo más tarde… gracias" – finalizo para después colgar el teléfono con una expresión de pocos amigos en la cara – "Que sucedió, no me digas que no quiso atender tu llamada" – bromeo el peliplateado quien parecía tener como única misión del día molestar a Seiya – "No ha regresado, alguien puede decirme quien pude seguir trabajando a esa hora" – dijo el pelinegro muy molesto – "Pues nosotros" – respondió Taiki – "Es diferente" – grito Seiya – "Tranquilízate por que no la llamas a su celular seguro que esta de regreso y ya trae encendido su celular" – le dijo Kakyuu tratando de calmarlo – "Tienes razón" – aceptó el pelinegro y tomando nuevamente el teléfono comenzó a marcar el número de la rubia.
Mientras tanto Serena tenía pocos minutos de haber llegado al salón del evento cuando su celular comenzó sonar, reviso la pantalla de mismo para ver de quien se trataba y se alarmo al ver el numero de su casa, se disculpo con Archibald y con algunos de los socios del millonario con quien había estado platicando para alejarse un poco del bullicio y poder atender el teléfono, cuando por fin estuvo en un lugar un poco más "tranquilo" su teléfono dejo de sonar.
Estaba a punto de regresar al lado de Archibald, pero prefirió regresarles la llamada para ver si sus hijos se encontraban bien, marco el numero de su casa y espero hasta que alguien contesto.
– "Bueno" – escucho la voz de su mamá – "Mamá soy yo Serena" – dijo la rubia – "Hija que bueno que llamas nos tenía muy preocupados" – confeso Ikuko – "Lo siento, no había podido llamar" – se disculpo la rubia – "No te preocupes hija, deja te paso a Seiya que parece que sufrirá de un ataque de histeria si no habla contigo" – bromeo su madre – "Esta bien, adiós mamá" – aceptó la rubia un poco sorprendida de saber que Seiya estaba en su casa – "Bombón" – escucha la voz del pelinegro – "Hola… no pensé que estarías en casa de mis padre" – le dijo la rubia – "Lo que pasa es que mañana tendremos un concierto cerca de Tokio y aprovechamos para venir" – le explico Seiya olvidándose por un segundo de su enojo – "Por cierto no me digas que todavía estas trabajando" – le pregunto, sorprendiéndola pues no sabía como tomaría el hecho de que estaba en una fiesta junto a Archibald – "No, termine hace varias horas" – respondió esperando que ahí quedara todo – "Entonces, donde estas" – le pregunto tratando de sonar tranquilo – "Bueno… pues… yo…" – titubeo la rubia, pero fue interrumpida por Archibald – "Serena, ven quiero presentarte a uno de mis socios que…" – le hablo el millonario, pero se quedo callado al ver que Serena hablaba por teléfono – "Con quien y en donde estas" – pregunto Seiya esta vez sin poder evitar sonar molesto ya que reconoció perfectamente la voz que llamaba a la rubia – "En un segundo regreso, me permites" – le dijo la rubia al millonario tratando de tapar la bocina – "Lo siento, que decías" – dijo inocentemente la rubia tratando de fingir que Archibald no había estado ahí – "Te pregunte donde y con quien estas" – repitió el pelinegro – "Ah, estoy en un evento… con Archibald, me pidió que lo acompañara y no pude negarme" – contesto la rubia – "Muy bien, espero que sigas divirtiéndote" – finalizo el pelinegro para después cortar la llamada – "Seiya…" – lo llamó la rubia, pero se calló al escuchar que el ya había colgado – "Muy bien sabía que no debía venir… quiero saber como diablos hare para contentarlo estando tan lejos" – pensó la rubia mientras guardaba su celular en su bolsa y regresaba a la fiesta donde Archibald estaba esperándola.
Quince días después…
Las cosas entre Seiya y Serena no se habían podido aclarar ya que el pelinegro no había llamado a la rubia y aunque ella había intentado hablar con el no podía contactarlo por ningún lado. Ahora ella se encontraba en una hermosa playa de Hawái donde se suponía sería la ultima sesión fotográfica pero debido al mal clima se había retrasado casi una semana. Serena pasaba la mayor parte del día en su habitación y aunque Archibald había intentado persuadirla para que lo acompañara a salir en varias ocasiones no había podido lograrlo. El millonario se había disculpado con la rubia por haberle ocasionado problemas con el pelinegro por que a pesar de que encantaría que ellos se separan no soportaba ver la tristeza en los ojos de la rubia.
Mientras tanto Seiya trataba de ocupar la mayor parte de su tiempo libre ensayando para los conciertos o componiendo nuevas canciones, a pesar de que Yaten había intentado hablar con el para hacerle entender que en el mundo de la moda todo se trataba de eventos sociales y fiestas el pelinegro lo evitaba a toda costa por que sabía perfectamente lo que su hermano diría y lo peor de todo era que sabía que tenía razón, pero no podía evitar sentir celos del millonario estando el tan lejos de su Bombón mientras Archibald había estado cerca de ella todo ese tiempo.
Lo peor de todo era que sabía que estaba enojado por algo que realmente no tenía importancia, pero lejos de ella perdía el control, pareciera como si aquellos días en los cuales no sabía nada de su Bombón regresaran y sentía que una parte de su corazón y su alma le faltaba.
La noche antes del último concierto que daría el grupo antes de navidad el pelinegro no había podido dormir, le preocupaba que gracias a su orgullo, el millonario ganara terreno en el corazón de la rubia, se pasó gran parte de la noche dando vueltas en la cama. Por si fuera poco se había enterado por Mina que debido al mal tiempo se había retrasado el trabajo de Serena y quizá no lograría estar a tiempo para pasar navidad con el. En un momento de desesperación tomo el teléfono de su habitación y marco el número de la casa Mina con la esperanza de conseguir el número del hotel donde estaba hospedada la rubia, esperando que su futura cuñada se lo volviera a dar sin cuestionar como lo había "perdido" accidentalmente.
Flash Back
Una noche después del concierto dado en Tokio, Mina estaba esperando a los chicos en su camerino para darle a Seiya el número del cuarto de hotel en el que Serena se estaba hospedando en Hawái después de que la rubia le había contado por teléfono que Seiya no había contestado a ninguna de sus llamadas y sus hermanos siempre le decían que no estaba cerca cuando intentaba que alguno de ellos se lo comunicara. Cuando los chicos entraron al camerino se sorprendieron al ver a la rubia ahí pues ya era muy tarde y con lo de su embarazo se la pasaba dormida la mayor parte del tiempo.
– "Mina que haces aquí a esta hora" – la cuestiono el peliplateado después de darle un beso – "Me gustaría decirte que estoy aquí por ti… pero solo vine a traerle esto a Seiya" – contesto mostrando un pequeño trozo de papel – "A mi" – respondió el pelinegro mientras tomaba el papel – "Gracias…" – sonrió el pelinegro, pero una vez observo lo que estaba escrito cambio su expresión – "Bueno es muy tarde y estoy cansado, nos vemos en el departamento" – se despidió el pelinegro dejándolos muy sorprendidos por su actitud.
Una vez que Seiya salió del lugar arrugo el papel y lo arrojo en un bote de basura.
Fin del Flash Back
– "Hola" – escucho la voz adormilada de Mina – "Mina… soy Seiya estabas dormida" – pregunto el pelinegro – "No… estaba sentada junto al teléfono esperando tu llamada" – le contesto irónicamente – "Discúlpame… no quería molestarte pero crees que puedas volver a darme el número de Serena" – pregunto un poco nervioso mientras se rascaba la nuca – "Si supe que no la has llamado… y ni siquiera voy a preguntarte como es que ya no lo tienes después que yo misma te lo di" – le dijo la rubia dando un suspiro de resignación al darse cuanta todo lo que los celos eran capaces de hacer – "Bueno es el…." –
Después que Mina le pasó el numero, se dejo caer sobre la cama pensando que es lo que le diría a la rubia, sabía que se había estado comportando como un completo idiota a pesar de que Serena le había demostrado que lo amaba.
Serena estaba en su habitación buscando algo que ponerse para bajar a comer al restaurante del hotel, por que a pesar de que no sentía mucha hambre cada día se obligaba a si misma a comer algo decente por su salud. Se estaba terminando de vestir cuando el teléfono de su habitación comenzó a sonar, termino de abrocharse la falda y tomo el aparato que estaba junto a la cama.
– "Bueno…" – contesto la rubia – "Serena, estoy en el restaurante del hotel… te espero para comer juntos y esta vez no acepto una negativa, no puedes estar encerrada en tu habitación todo el tiempo" – escucho la voz de Archibald – "Lo se… en cinco minutos estoy contigo" – acepto la rubia y colgó para terminar de arreglarse.
Serena sabía que Archibald estaba preocupada por ella cosa que le agradecía. Después la fiesta a la que había asistido como su acompañante habían tenido una larga platica en la cual Serena le pidió que dejara de decirle que la amaba por que de otra manera terminaría su amistad con el, pues lo ultimo que ella deseaba era que el sufriera por su causa. A partir de ese día las cosas realmente habían cambiado, aunque ella podía ver a través de sus ojos que el sentimiento seguía siendo el mismo, pero esperaba que con el tiempo pudiera verla solamente como una amiga y que algún día encontrara a la mujer ideal.
La rubia salió de su habitación con rumbo al restaurante donde Archibald estaba esperándola. Después un rato se encontraba intentando comer, pero su cabeza estaba en otro lado.
– "Serena… sucede algo" – pregunto Archibald mientras la veía picando la comida con el tenedor – "No, es solo que… no, no importa" – contestó la rubia bajando la mirada – "No te ha llamado verdad" – pregunto un poco molesto por la actitud que estaba tomando el pelinegro – "No, ni siquiera contesta a mis llamadas… no se que le pasa" – le confió la rubia – "Quizá solo esta demasiado celoso, tal vez si me dejaras hablar con el como te lo pedí, ya todo estuviera arreglado" – le dijo mientras pedía una copa de vino al mesero – "No se trata de eso… se supone que debe confiar en mi… no puede ponerse celoso todo el tiempo" – le explico la rubia – "Tal vez tienes razón… por ahora solo dale un poco de tiempo para que reflexione" – sonrió tratando de darle un poco de ánimos aún cuando los suyos no eran los mejores.
Mientras tanto en Beijín, Seiya estaba marcado el numero que Mina le había dado, había ensayado todo un discurso para disculparse con la rubia por su actitud, escucho el timbre varias veces pero nadie le contesto, dio un suspiro y colgó. Había sacado cuentas de la hora y pensó que quizá estaría trabajando o comiendo en algún lugar después de todo no esperaba que se encontrara encerrada en su habitación todo el día solo por que no había buen tiempo y no estaba trabajando.
Dejó el teléfono sobre la mesa de noche y se recostó en la cama con la intención de dormir lo que restaba de la noche, por que tendría un día muy largo y agotador.
A la mañana siguiente Seiya se quedo dormido y cuando Yaten fue a buscarlo solo tenía cinco minutos para estar listo ya que tenían un desayuno con algunos miembros de la prensa de aquella ciudad. Una vez que termino de vestirse en tiempo record gracias a los regaños del peliplateado ambos salieron lo más rápido posible de la habitación y corrieron hasta el lobby donde Taiki los estaba esperando.
– "No puede ser Seiya… ya te diste cuenta la hora que es" –lo regaño el castaño – "Lo siento, no pude dormir" – se defendió el pelinegro – "Si Mina me conto" – se burlo el peliplateado – "Vaya que mi cuñada es comunicativa" – se burlo Seiya – "Vamos dejen de pelear lo mejor sería irnos… mientras más pronto acabe este día mas rápido estaremos festejado la navidad en casa" – hablo el castaño con un poco de fastidio – "Por cierto donde esta Kakyuu " – pregunto Seiya – "Nos esta esperando en el estacionamiento así que hay que darnos prisa" – contesto Taiki mientras subía al elevador para bajar hasta el estacionamiento.
Mientras iban rumbo al restaurante donde los estaba esperando, Seiya mantenía la mirada perdida… necesitaba hablar con su Bombón pero sabía de sobra que ese día lo ultimo que tendría sería tiempo para hacerlo ya que no quería hablarle a las carreras, como lo haría seguramente si buscaba alguna espacio entre sus compromisos para ese día.
– "Sucede algo Seiya" – pregunto Kakyuu – "No te preocupes estoy bien" – contesto mientras daba un suspiro – "Lo que pasa es que… no ha hablado con Serena y esta preocupado de que roben a la novia" – se burlo Yaten – "Si es por eso, déjame decirte que has estado actuando como un tonto, Serena te ama y no tienes por que dudar de ella" – le dijo la pelirroja – "Lo se… es solo que me deje llevar por los celos, pero es que la extraño tanto que de solo imaginarme que ese idiota esta en este momento a su lado me revienta de coraje" – confeso el pelinegro apretando sus puños contra sus piernas – "Pero… confías en ella" – inquirió el castaño – "Por supuesto, en quien no confió es en el" – contesto – "No tienes remedio…" – dijo Yaten mientras se cruzaba de brazos – "Entonces si aun estas así quiere decir que no pudiste hablar con ella anoche" – añadió al peliplateado – "Es obvio" – contesto Seiya mientras pasaba sus manos detrás de su cabeza y continuaba mirando por la ventana dando por terminada la platica.
El pelinegro estaba consiente de que había cometido un gravísimo error, y no sabía que es lo que haría para enmendarlo pero si de algo estaba completamente seguro era de que algo se le ocurriría para disculparse con Serena.
Dos días después…
El tiempo en Hawái había mejorado sorprendentemente y por fin pudieron comenzar con la última sesión fotográfica, que sería por la noche a la orilla de la playa, teniendo como escenario el mar y un horizonte repleto de estrellas alrededor de la luna. Cuando terminaron de preparar a Serena para la sesión fotográfica eran cerca de las nueve de la noche, la rubia llevaba un hermoso vestido straple color negro hasta los tobillos, estaba completamente descalza y su maquillaje era muy sensual así como su peinado, llevaba una hermosa gargantilla de diamantes que tenía como juego un hermoso par de artes y una brazalete todos en el mismo estilo, realmente se podía decir que traía millones encima y lo mejor de todo era que parecían brillar igual que las estrellas.
Serena sabía que la noche sería muy larga ya que el fotógrafo que habían contratado realmente era muy minucioso en su trabajo, y se pasaba la mayor parte del tiempo quejándose de que si no sonreía demasiado, que si estaba exagerando, el hecho era que nunca quedaba conforme y al final terminaba por agotar su paciencia.
Una vez que comenzó la sesión se encendieron los reflectores y los flashazos comenzaron. Mientras tanto, cerca de ahí se encontraba un hombre contemplándola mientras posaba para la cámara, el joven estaba sentado a la orilla de la playa con los pies descalzos y la mirada completamente sobre ella observando como el ligero vestido dejaba entre ver la figura de la rubia cada vez que se pegaba a su cuerpo a causa del viento.
Pasaron cerca de tres horas y el joven estaba completamente sorprendido del profesionalismo con el que trabajaba, pensaba lo difícil que debía ser estar tanto tiempo posando casi siempre en la misma posición y para colmo luciendo siempre una encantadora sonrisa, el estaba familiarizado con todo eso pero nunca había estado tanto tiempo detrás de las cámaras sin poder moverse a su antojo. Por otro lado el estaba acostumbrado a que nadie le decía como hacer su trabajo y en las ultimas horas había estado escuchando al monstruo que ella tenía por fotógrafo que no dejaba pasar un minuto sin gritarle y ella en ningún momento le había contestado.
Estaban por dar las dos de la mañana cuando por fin escucho que la sesión había terminado, se alegro pues realmente el frio que hacía estaba comenzando a calarle en los huesos de la espalda y el sueño estaba por vencerlo. Sonrió al imaginar el frió que ella estaba pasando con un vestido tan ligero como el que llevaba puesto si el aun con su saco podía sentirlo. Observo cuando la rubia se sentó en una silla cerca de un tráiler y como un par de mujeres se acercaban hasta ella y una le retiraba las joyas mientras la otra se encargaba del peinado y el maquillaje. Cuando vio como la rubia estaba por entrar al tráiler corrió para alcanzarla.
– "Bombón…" – la llamo mientras la abrazaba por la espalda ocasionando que algunos de los hombres del staff lo observaran con desconfianza – "Seiya…" – la rubia se giro para encontrarse con un par de zafiros mirándola intensamente – "Lo siento, de verdad lo siento no debí haberme comportado de esa manera… por favor perdóname" – le pidió mientras se aferraba a su cuerpo hundiendo su cabeza entre su hombro – "No te preocupes todo esta bien…" – le susurro al oído, simplemente no podía molestarse con el, después de todo entendía hasta cierto punto los celos del pelinegro – "Me sentía tan solo lejos de ti… no sabes como te he extrañado, no me gusta estar lejos de ti te necesito tanto" – confeso para terminar por besarla apasionadamente, hasta que varios de los cargadores del equipo comenzaron a gritar, ocasionando que se separan – "Muy bien se puede saber como es que llegaste hasta aquí… que pasó con tu gira" – lo cuestiono Serena mientras lo jalaba de la mano al interior del tráiler – "Te molesta que este aquí" – la cuestiono sensualmente al oído – "Claro que no… yo también te he extrañado mucho, te amo tanto" – sonrió la rubia – "Yo también te amo… pero ahora que te parece si vamos a tu habitación…" – le propuso mientras besaba sus hombros – "Comenzare a creer que solo viniste hasta aquí a saciar tu necesidades" – bromeo la rubia mientras se separaba de el y le daba la espalda – "Tu sabes que no… pero ya que estoy aquí por que no aprovechamos, me parece increíble que en todo este tiempo solo hemos hecho en amor dos veces y una casi me violaste" – le contesto seductoramente mientras le guiñaba un ojo y se acercaba peligrosamente a ella.
En ese momento la puerta del tráiler se abrió sorprendiendo al pelinegro que había comenzado a bajar el cierre del vestido de la rubia.
– "Srita. Sere…" – se trataba de una de las ayudante de vestuario – "Lo siento, yo no sabía" – se disculpo al ver a Seiya dentro del tráiler – "No te preocupes Mary… el me esperara afuera mientras me ayudas a vestirme" – sonrió la rubia al ver a un Seiya completamente colorado por la situación – "Pero Bombón…hace frío" – se quejo – "Anda, en un par de minutos salgo" – le pidió la rubia a lo que el pelinegro obedeció a regañadientes – "Lo siento mucho, de verdad…" – volvió a disculparse la empleada mientras le ayudaba con el cierre del vestido que estaba ya a medio bajar gracias a Seiya – "No tiene importancia… en serio" – contestó Serena – "Disculpe, puedo hacerle una pregunta" – dijo tímidamente – "Por supuesto" – acepto amablemente imaginándose un poco de que se trataba – "El es el cantante Seiya Kou verdad" – pregunto muy emocionada – "Si… es el" – contesto Serena – "Y el y usted…" – titubeo un poco – "Es mi prometido" – respondió Serena antes de que terminara la pregunta.
Después de quince minutos salió Serena del tráiler seguida por la empleada que al ver a Seiya se ponía un poco colorada y se retiraba casi corriendo, haciendo que Serena sonriera internamente por lo que Seiya podía causar en las mujeres.
– "Bombón… tardaste demasiado me estoy congelando" – le reclamo mientras la abrazaba con su saco – "Lo siento… ahora que te parece si vamos a mi habitación" – pregunto la rubia mientras caminaba hasta la entrada del hotel que estaba al pie de la playa – "Yo contigo voy al mismo infierno" – coqueteó mientras la pegaba contra su cuerpo.
Cuando se dieron cuenta ya estaban frente a la habitación de la rubia, y mientras Serena buscaba en su bolsa la tarjeta para abrir la puerta Seiya se encargaba de besar su cuello y acariciar suavemente su cintura desnuda bajo la blusa. Una vez que estuvieron dentro de la habitación, la abrazo posesivamente mientras su perfume invadía sus sentidos despertando nuevamente el deseo en él.
La beso apasionadamente deslizando su lengua sobre sus labios hasta que ella abrió su boca recibiendo su lengua y dejándolo apropiarse de todo su interior. Mientras Seiya exploraba con arrojo dentro de ella Serena se encargó de desabrochar su camisa y quitársela mientras el pelinegro levantaba lentamente la blusa de la rubia y desabrochaba torpemente su brasier para terminar por acariciar sus pechos ya sintiéndose incapaz de contener sus impulsos por más tiempo, del mismo modo que Serena sintió como su cuerpo era envuelto por una sensación de calor que crecía desde su vientre. La respiración agitada de la rubia era la prueba de como su cuerpo se rendía ante las suaves caricias del pelinegro.
Seiya se encargo de guiarla hasta el borde de la cama, separándose por primera vez del beso para terminar de quitarle la blusa y el brasier. Sus labios repasaron frenéticamente cada centímetro de la piel de la rubia, al mismo tiempo que sus manos torneaban su figura femenina. Sonrió suavemente, ahogando un suspiro en el pecho de la rubia donde su corazón latía agitadamente debajo de las formas voluptuosas, percibiéndola viva, a su lado y entregándose nuevamente a él.
Para ese momento ambos estaban completamente desnudos de la cintura para arriba por lo que Seiya se encargo de deshacerse torpemente del resto de la ropa que se interponía entre ellos, acariciando y besando cada parte del cuerpo de la rubia que iba desnudando.
Serena reconoció que había deseado ese momento durante todo el tiempo que estuvieron separados, lo había soñado tomando su cuerpo de la misma manera en que lo hacía en ese momento.
Perdidos entre el sonido de las olas al reventar contra la playa y el sonido de sus respiraciones agitadas, Seiya se recostó sobre ella de modo que la rubia lo abrazo con sus piernas alrededor de su cintura y sus manos sobre su cuello, el pelinegro la atrajo hacia el tomándola por las caderas hasta que suavemente introdujo su miembro en ella quedando inmóvil por un momento mientras sus cuerpos se acoplaban uno al otro, de pronto el comenzó a moverse dentro de ella mientras sus manos subían hasta los pechos de la rubia al mismo tiempo que ella arqueo el cuello al sentir como se estremecía con cada movimiento del pelinegro dentro de ella provocándole gemidos que intentaba reprimir en su garganta
En poco tiempo ambos se encontraban disfrutando de aquel ritual donde el placer invadía cada uno de sus sentidos. Ella tensó su cuerpo y en un extraordinario despliegue de energía y deseo, se aferro a el con fuerza mientras Seiya sentía como algo se liberaba dentro de el.
El pelinegro se derrumbo sobre ella gimiendo roncamente mientras hundía su rostro entre su cuello y ella lo libero de su abrazo sintiendo como sus piernas continuaban temblando. Pero sus cuerpos aún seguían unidos en la forma más íntima. Hasta que minutos después Seiya se separo de ella y se recostó a su lado de modo que ahora era ella quien descansaba sobre su pecho.
Lo último que Seiya pudo sentir antes de que el sueño y el cansancio lo vencieran fue el peso de la rubia que descansaba sobre su pecho desnudo y el calor de la respiración de la mujer que amaba.
Cuando la noche termino un pequeño rayo de sol entro por el balcón de la habitación anunciando el comienzo del nuevo día, la habitación se ilumino completamente logrando que Serena abriera los ojos, aun se encontraba sobre el pecho del pelinegro, sonrió al recordad la noche que acaba de pasar en los brazos de Seiya. Se levanto un poco apoyándose en sus manos y lo beso dulcemente, una sonrisa se formo en los labios del pelinegro quien se limito a atraer el cuerpo de la rubia contra el suyo.
– "Bombón" – la llamo Seiya mientras ella descansaba su cuerpo sobre el suyo – "Mmmm" – contestó la rubia – "Lamento todo lo que paso, me comporte como un estúpido" – se disculpo sinceramente – "En eso tienes razón" – bromeo la rubia – "Pero así te amo… y entiendo que te pusieras celoso a pesar de no tener motivos para hacerlo" – le dijo la rubia – "Lo se, es solo que no esperaba que estuvieras con el" – reconoció Seiya – "Es que acaso no confías en mi" – le dijo un poco fastidiada por lo celos injustificados que demostraba cada vez que se trataba de Archibald – "Por supuesto que confío en ti… lo que pasa es que no soportaría perderte" – confesó con un ligero rastro de tristeza en sus palabras – "No me vas perder, mientras este viva seguiré a tu lado" – prometió la rubia mientras acariciaba el pecho desnuco del pelinegro – "Te amo…" – susurro Seiya – "Y yo a ti…" –
Tiempo después…
Después de aquella hermosa noche ambos habían tenido que continuar con sus actividades, por un lado Serena tenía que seguir en Hawái mientras que Seiya había regresado a Japón para cuidar de los niños. Así después de varios días de estar nuevamente separados el trabajo de Serena había concluido exitosamente y la rubia había podido pasar tanto la navidad como el año nuevo con su familia y sus amigos.
Al finalizar el año el pelinegro había comprado una casa como sorpresa para que una vez que se casara con su Bombón pudieran dejar el departamento donde estaban viviendo junto a Yaten, Taiki y Mina. Los hermanos Kou habían acordado vender el departamento ya que cada uno tendría una familia y por lo tanto necesitarían su propio espacio y con el dinero comprarían una casa de campo en la cual pudieran pasar algunos días todos juntos cada vez que quisieran escapar del bullicio de la ciudad
Finalmente después del ultimo concierto de los chicos se había fijado la fecha para la boda de Yaten y Mina, la cual después de mucho insistir por parte de Mina y Ami había terminado por convertirse en una boda doble una vez que hubieron convencido a Taiki y Yaten, por lo cual comenzaron con los preparativos de la ceremonia que se llevaría a cabo el ultimo día mes de Enero, con la intención de que el embarazo de Mina no se notara mucho aún ya que la rubia quería lucir un hermoso vestido de novia ajustado a su cintura. Tanto Mina como Ami habían intentado convencer a Serena para convertir la boda doble en una triple pero había sido completamente imposible ya que Serena argumento no querer casarse tan pronto, pero la verdadera razón y que solo Seiya y ella conocían era que la rubia quería tener una boda solo para ella y quería algo completamente diferente a la que estaban planeando sus amigas.
El tiempo transcurrió a prisa y cuando menos se dieron cuenta estaban a una semana de la boda se las chicas, pero para fastidió de Serena en esa misma semana sería también el lanzamiento de la campaña de las joyerías de Archibald; la boda sería el domingo mientras que el evento sería en viernes por la noche en la ciudad de Italia por lo cual Serena había viajado hasta esa ciudad acompañada solamente por Seiya ya que habían dejado a los pequeños nuevamente en casa de los padres de Serena. Una vez que estuvieron instalados en el hotel el pelinegro pidió una pizza para comer mientras se acercaba la hora del evento, mientras que Serena optó por darse un largo baño para relajarse del viaje.
Cuando faltaban cerca de dos horas para que diera inició el evento llegaron la maquillista y la peinadora que Serena había solicitado al hotel, así que mientras ellas comenzaba con su arreglo Seiya se encerró en la habitación pues ambas chicas no dejaban de mirarlo y sonreírle, situación que lo hacía sentirse muy incomodo al contrario de Serena que le parecía encantador verlo sonrojarse ante cada coqueteo. Mientras el pelinegro estaba en la habitación optó por darse un baño y comenzar a vestirse, al cabo de una hora el pelinegro estaba completamente listo y comenzaba a desesperarse por estar encerrado ya que la televisión estaba en la pequeña estancia de la suite. Cuando estaba a punto de salir a pesar de tener que soportar los coqueteos escucho como Serena les daba las gracias y después como se abría y cerraba la puerta, dio un suspiro y salió de la habitación donde se encontró con la sonrisa de Serena.
– "Vaya pensé que no se irían nunca" – dijo el pelinegro – "Nunca pensé que los coqueteos te pusieran tan nervioso" – se burlo la rubia mientras entraba a la habitación para vestirse, seguida por el pelinegro – "Y quien dice que estaba nervioso" – se defendió mientras la observaba quitarse la bata y quedar solamente en ropa interior – "No lo se, tal vez será por que te sonrojaste demasiado" – bromeó la rubia mientras comenzaba a ponerse el vestido – "En ese caso debiste haber dicho algo… o es que acaso no te dan celos" – comento mientras levantaba la ceja de forma coqueta – "Mmmm, para serte sincera no… se que amas demasiado y nunca sería capaz de engañarme y mucho menos dejarme por otra" – le explico muy segura.
Seiya se acerco a ella y la abrazo por la cintura, quedando frente a frente.
– "Por que estas tan segura de eso" – sonrió el pelinegro – "Eso quiere decir que estoy equivocada" – pregunto la rubia mientras lo veía fijamente a los ojos – "No, no estas equivocada nunca podría dejarte" – reconoció… estaba a punto de besarla cuando ella se aparto de su abrazo – "Cuidado con el maquillaje, una vez que todo termine seré completamente tuya" – sonrió la rubia mientras comenzaba a ponerse las zapatillas – "No creo tener la paciencia suficiente para esperar tanto tiempo… pero lo intentare" – coqueteo mientras se recargaba en la pared a esperar a que Serena terminara de vestirse.
Después de que Serena terminó de arreglarse ambos se fueron al lugar donde sería el evento, llagaron en un carro que Seiya había rentado por el tiempo que estuvieran ahí, una vez que entraron al salón todas la miradas se posaron sobre ellos, especialmente sobre Serena que era la sensación del lugar ya que las fotos de la campaña estaban por todo el lugar, definitivamente era un gran evento y la colección sería todo un éxito. En el transcurso del evento Archibald se acerco a saludarlos pero no se quedo con ellos mucho tiempo, cosa que Seiya agradecía puesto que no estaba seguro de poder contener los celos que sentía, el confiaba en Serena pero definitivamente no confiaba en el millonario desde aquella vez en el hospital donde Archibald le había confesado estar completamente enamorado de la rubia. Al termino del evento buscaron a Archibald para despedirse pero no lo encontraron por ningún lado por lo que dedujeron que posiblemente se había marchado, pero cuando salieron del salón lo encontraron dando una conferencia de prensa que se interrumpió en cuanto ellos hicieron acto de presencia ya que todas las cámaras y se posaron sobre Serena.
La rubia se quedo completamente estática, le había pedido personalmente a Archibald que le evitara enfrentarse a la prensa puesto que no quería que tocaran temas de su vida que no estaba dispuesta a compartir con nadie, además de que los últimos meses sentía miedo de que Seiya se llegara enterar por la prensa que había posado para una revista para caballeros tiempo atrás.
– "Srita. Stukino, es verdad que este será su ultimo trabajo como modelo" – pregunto una de las reporteras que estaba rodeándola – "Así es" – sonrió la rubia nerviosa mientras miraba de forma suplicante a Archibald – "Lo siento mucho pero la señorita no puede contestar a ninguna de sus preguntas por que tiene que llegar al aeropuerto o perderá su vuelo" – intentó ayudarla el millonario – "Solo una pregunta más, se habla que Playboy a intentado que acepte trabajar con ellos una vez más, estaría dispuesta nuevamente ante el éxito que tuvo" – pregunto la reportera.
Serena se quedo completamente muda, ni siquiera podía moverse ni mucho menos se atrevía a mirar a Seiya, lo único que quería era desaparecer de ese lugar. Un auto se detuvo frente a ellos y Serena solo sintió como alguien la jalaba y la ayudaba a entrar al vehículo, después de eso sintió como Seiya la abrazaba por los hombros pero no fue capaz de moverse ni decir nada, hasta que escucho una voz muy familiar para ella en el asiente del copiloto.
– "Lo lamento, realmente quise evitar que hablaras con la prensa por eso no estuvieron presentes durante el evento, no pensé que fueras a salir en ese momento" – escucho a Archibald, pero no supo que decir así que permaneció en silencio durante el camino – "Muy bien llegamos" – volvió a hablar Archibald una vez que estuvieron frente al hotel – "Muchas gracias por traernos" – esta vez fue a voz de Seiya la que hablo – "No hay problema y respecto a tu auto, mandare a alguien que lo traiga y lo deje en el estacionamiento" – se ofreció el millonario – "Sería de mucha ayuda, y nuevamente gracias" – agradeció el pelinegro mientras soltaba el abrazo en el que se había refugiado la rubia y una vez que logro bajar del auto le ofreció la mano a Serena para ayudarla a bajar, cuando Serena estaba por salir del auto escucho la voz de Archibald – "Todo estará bien… tranquilízate" – a lo que la rubia asintió con movimiento de cabeza y bajo completamente del vehículo.
Ninguno de los dos hablo hasta que se encoraron en la suite, en cuanto entraron Serena se dejo caer pesadamente sobre el sofá, mientras Seiya se sentaba a su lado.
– "Lo lamento… debí habértelo dicho" – se disculpó la rubia sin atreverse a mirarlo a los ojos – "Fue antes de regresar a Japón, no se como me atreví a hacerlo" – siguió hablando la rubia – "Por que no dices nada" – pregunto al ver que Seiya se mantenía en silenció – "Jajajajajaja" – escucho la risa del pelinegro y por primera vez volvió su mirada a Seiya quien no podía dejar de reía – "Lo siento, es solo que yo ya lo sabía… debiste haber visto tu la expresión en tu rostro cuando lo mencionaron" – hablo el finalmente una vez que logro controlarse – "Queeeeee" – pregunto la rubia – "Me entere hace mucho tiempo y…" – pero fue interrumpido por Serena – "Como lo supiste, quien te…" – se quedó callada al imaginarse quien había sido – "Yaten" – habló mientras se ponía de pie – "Me las pagará cuando lo vuelva a ver, prometió no decir nada" – dijo molesta – "Vamos, de cualquier forma me enteraría…" – sonrió Seiya mientras la abrazaba – "No estas molesto" – pregunto la rubia mientras lo miraba – "No voy a negarte que cuando la vi… sentí mucho coraje" – pero nuevamente la rubia hablo interrumpiéndolo – "La viste" – pregunto muy sonrojada – "Mmmm, si… y debo reconocer que te veías maravillosa, esa noche no pude dormir pensando en ti" – sonrió mientras la atraía hacia el – "Entonces…" – titubeo mientras bajaba la mirada – "Reconozco que me moleste mucho cuando la vi, pero Taiki me dijo algo que me ayudo mucho " – recordó el pelinegro – "También el lo sabe, que vergüenza" – dijo la rubia tapándose el rostro – "Pero ninguno de ellos la ha visto" – intento reconfortarla – "Y que fue lo que te dijo" – pregunto la rubia – "Que de nada servía que cientos de hombre pudieran verte si no podían tocarte… como solamente yo puedo hacerlo" – le dijo mientras acariciaba su espalda sintiendo al piel suave que el escote del vestido le permitía tocar – "Seiya…" – susurro al sentir su reparación sobre sus cuellos – "Esto es algo que solamente yo tengo el placer de poder hacer… eres solo mía" – habló mientras la abrazaba posesivamente – "Por cierto no sabía que la revista volvió a buscarte" – la interrogo mientras se separaba de ella y caminaba hasta el pequeño bar de la habitación – "Lo hicieron, cuando estuve en L.A. la última vez" – contestó la rubia mientras s quitaba las zapatillas y los accesorios que llevaba puestos – "Aceptaste" – inquirió el pelinegro ofreciéndole una copa de vino – "Por supuesto que no… ahora lo único que me interesa es dedicarme a formar una familia feliz a tu lado " – sonrió la rubia a lo que Seiya respondió con una suave beso en su mejilla mientras la abrazaba – "Seiya" – hablo la rubia rompiendo con el silencio que los había envuelto – "Te amo… no me dejes nunca" – pidió mientras se recargaba en el pecho del pelinegro – "No podría hacerlo, sin ti mi vida no tiene sentido" – confesó mientras acariciaba su cabello.
Serena se quedó dormida sobre el pecho firme de Seiya, en sus brazos se sentía segura y sobre todo feliz, Seiya Kou había logrado enseñarle a su corazón como volver a amar.
Por su parte el pelinegro se quedó contemplando su rostro, a veces aun le resultaba increíble que aquella mujer de cual se había enamorado años atrás en un restaurante y que siempre pareció inalcanzable ahora estuviera a su lado; paso horas recordando cada vez que su corazón lloraba la ausencia de aquella mujer que en ese momento dormía sobre su pecho, ahora era feliz y nadie nunca podría arrancarla de su lado.
Serena y sus hijos se habían estado quedando en casa de sus padres desde su regreso de Italia al junto con Mina ya que pensaron que lo mejor era dejar solos a los chicos en su departamento dándoles la oportunidad de despedirse de su soltería, aunque a Seiya no le agrado mucho la idea de dormir lejos de su Bombón no tuvo otra opción que aceptarlo, después de todo finalmente cada uno tendría su propia familia y aunque eso no significaba que no se volverían a ver pues aun seguían siendo hermanos y además la amistad que había entre las tres parejas los mantendría juntos.
Finalmente el día de la boda había llegado, todas las chicas se arreglarían en casa de Serena para poder ayudar a las novias, después de todo sería un día muy especial. Mientras que Ami y Mina se ocupaban de arreglar los últimos detalles de su arreglo ayudadas por Rei y Lita quienes recién habían terminado de vestirse a diferencia de Serena que después de haber correteado al pequeño Haru finalmente había logrado hacer que se vistiera por lo cual ella aun no estaba lista, Serena intentaba cambiar al pequeño Haru quien parecía más emocionado de salir a jugar al jardín en lugar de ponerse un traje. Todo estaba previamente preparado, los chicos esperarían en la iglesia a excepción de Seiya quien había insistido en pasar a buscar a Serena para ayudarla con los niños aunque realmente no soportaba la idea de estar más tiempo sin ver a Serena. Cuando el pelinegro llego por fin a la casa de la familia Stukino se encontró a Haru corriendo por todo el jardín mientras Serena corría tras el con la camisa, la rubia aun no se ponía el vestido que usaría y ni siquiera había tenido tiempo para maquillarse ya que cuando iba a hacerlo la pequeña Yukino comenzó a llorar.
El pelinegro se hecho a reír cuando el pequeño Haru logro esquivar astutamente a la rubia haciendo que esta estuviera punto de caer.
– "Lo siento, necesitas ayuda" – pregunto en cuanto Serena lo vio con ganas de asesinarlo una vez que se vio descubierto por su risa – "Si… encárgate de dejarlo presentable mientras termino de arreglarme y mas te vale mantenerlo limpio hasta que regrese" – le ordenó entregándole la camisa – "A la orden" – bromeó el pelinegro – "Hey Bombón, no me saludaste" – grito Seiya cuando la rubia estaba a punto de entrar, después de todo no se habían visto en casi dos días.
La rubia se giro y sonrió al verlo, no se había dado cuenta lo bien que se veía con aquel smoking puesto y le lanzo un beso mientras le quiñaba un ojo coquetamente, ocasionando que el pelinegro se sonrojara. Serena siempre tenía la capacidad de ponerlo nervioso con una simple mirada y lo sabía, así que trataba de aprovecharse de eso cada vez que tenía la oportunidad.
– "Por ahora me conformo" – le dijo al verla darse la vuelta y entrar a la casa.
Finalmente después de que Seiya se encargo del pequeño Haru Serena logró terminar de arreglarse, cuando por fin salió de su habitación con la pequeña Yukino en sus brazos todos se estaban preparando para irse a la iglesia; cuando entró a la estancia se sorprendió al ver al pequeño Haru sentado sobre un de sofá sentado al lado de Seiya.
– "Como fue que lo conseguiste" – pregunto al ver que Haru estaba muy tranquilo – "Es un secreto" – sonrió Seiya mientras cargaba a la pequeña que le sonrió al verlo – "Me extrañaste no es cierto" – le dijo a la pequeña Yukino mientras la besaba en la mejilla – "Y tu no me extrañaste" – le pregunto a la rubia mientras dejaba a la pequeña Yukino en el portabebés y abrazaba a la rubia – "Por supuesto que si… y tu" – le pregunto al momento que rodeaba su cuellos con ambos brazos – "No tienes idea de cuanto, varias veces estuve a punto de abandonar a mis hermanos y venir a buscarte…" – contestó a media voz terminado por besarla suavemente en los labios – "Y pensar que no será la ultima vez que estemos separados" – dijo Serena entre los brazos del pelinegro – "Pues a donde piensas ir sin mi" – le pregunto un poco extrañado – "Yo a ningún lado, serás tu quien me deje sola o es que olvidaste tu trabajo" – le recordó con una sonrisa – "Vendrás conmigo" – resolvió el pelinegro – "Y correr el riesgo de ser golpeada por tus fans… no lo creo" – bromeo – "Nunca permitiría que nadie te pusiera un dedo encima" – le susurro al oído – "Lo se" – reconoció mientras lo besaba en la mejilla.
Cuando finalmente llegaron a la iglesia se sorprendieron al ver que había muchos reporteros por todo el lugar pues se habían enterado que dos de los integrantes del grupo de moda se casarían. Seiya sonrió al pensar en la cara de sus hermanos quienes habían decidido no decir nada a los medio para evitar justamente lo que ocurría en esos momentos. El pelinegro volteo la mirada hacia la rubia y se preocupo al ver como veía fijamente por la ventana.
– "Sucede algo Bombón" – pregunto mientras la tomaba de la mano – "No, estoy bien… pero vamos a bajarnos aquí" – le dijo mirando a todas las fans – "Mmmm, pues si" – le contestó – "Y deberíamos darnos prisa, están por llegar mis cuñadas" – sonrió mientras cargaba al pequeño Haru y se disponía a bajar del auto.
En cuanto Seiya bajo del los reporteros se dejaron ir sobre el, pero los hombres de seguridad que Kakyuu había contratado por si algo como eso pasaba los detuvieron antes de llegas hasta el, el pelinegro sonrió con resignación y le extendió una mano a Serena para ayudar a bajar. La rubia tapo a la pequeña Yukino quien se había quedado dormida y bajo del auto ayudad por Seiya.
Los flashazos de las cámaras se escuchaban por todos lados, después de todo amos eran reconocidos en el medio, pero el verlos junto lo hacía una mejor noticia. Ambos habían tratado de ser discretos con su relación para evitar cualquier tipo de rumor sobre su relación, pero ahora era una relación completamente pública.
– "Joven Seiya, podemos a caso suponer que Hay algo entre ustedes" – pregunto un reportero quien luchaba con los de seguridad para poder acercarse al pelinegro – "Si… ella es mi esposa y ellos son mis hijos" – contestó Seiya quien seguía caminando llevando del brazo a la rubia quien se sonrojo con la declaración del pelinegro.
Cuando llegaron al interior de la iglesia ya estaba casi todos lo invitados, se acercaron hasta donde se encontraban Yaten y Taiki quienes se veían muy nerviosos, además del la expresión de fastidio que había en la cara del peliplateado.
– "Sucede algo" – le pregunto Serena – "No entiendo como se enteraron, tratamos de manejar todo con mayor discreción" – contesto un poco molesto – "Vamos no pongas esa cara, lo importante es que vas a casarte" – le dijo Seiya – "Y tu Taiki como estas" – le pregunto la rubia al castaño – "Muy nervioso" – contesto mientras veía la entrada de la iglesia por donde aparecerían Mina y Ami en cualquier momento – "Tranquilos, todo va a salir bien…" – los reconforto Seiya.
Cuando finalmente se anunció la llegada de las chicas, Seiya y Serena se sentaron en una de las filas del frente, la rubia miro la decoración del lugar; todo había quedado muy bien, las flores adornaban cada rincón de la iglesia dándole un toque de vida por todos lados recordándole cuando estuvo por unir su vida a la de Haruka.
Mientras la ceremonia transcurría la Sra. Ikuko le pidió a la niña pues la notaba muy extraña, el rostro de la rubia estaba completamente pálido y su mirada parecía perdida en una parte de su pasado que había evitado recordar lo por dolorosa que había sido, nunca antes se había detenido a pensar como había ocurrido todo cuando Haruka murió, tal vez cuando todo era reciente quiso borrarlo de su memoria, pero estando ahí los recuerdos aparecieron frente a ella como si se tratara de una película.
Flash Back
Serena lloraba mientras se aferraba al cuerpo herido de Haruka.
– "Haruka resiste, tienes que estar bien" – le pedía la rubia – "Háblame, por favor dime que estas bien, que muy pronto vamos a estar en nuestro hogar esperando a que nazca nuestro bebe" – le decía la rubia mientras trataba de detener con sus propias manos la sangre del rubio – "S…Se…Serena estas bien" – pregunto el rubio con mucho trabajo – "Si estoy bien pero…" – lloro mientras besaba torpemente las mejillas del rubio que comenzaban a perder color – "Perdóname por no poder quedarme a tu lado" – le pidió – "Haruka, no me dejes, tu no puedes dejarme entiendes" – grito la rubia – "No llores" – le pidió mientras limpiaba las lagrimas de la rubia – "No lo hagas, me prometiste que estaría a mi lado no puedes dejarnos solos, Haru yo no quiero vivir si no estas a mi lado" – lloro la rubia – "Tienes hacerlo… yo voy a esperar el día en el que vuelvas a estar a mi lado, pero mientras eso ocurre tienes que ser feliz" – le pidió, sentía como su sangre mojaba su pecho y un escalofrío recorría su cuerpo – "Te amo Serena" – fue lo ultimo que dijo antes de cerrar los ojos.
Cuando Serena miro a su alrededor todos estaban alrededor de la pareja, pero hizo como si no estuvieran ahí y abrazo el cuerpo sin vida de Haruka, su vestido estaba manchado de sangre al igual que sus manos, acerco sus labios a los del rubio y probo por ultima vez el sabor que estos le brindaban.
Fin del Flash Back
La mano del Seiya sobre la de suya la trajo de vuelta a la realidad, volteó su mirada hacia el y le sonrió, Seiya había logrado hacer que su corazón latiera nuevamente, solo el había sido capaz de devolver la luz que sus ojos habían perdido hacía tantos años.
– "Seiya, te amo… por favor promete que siempre estarás a mi lado" – le susurro – "Te prometo que mientras tenga vida no me separé de tu lado a menos que tenga que ir a trabajar" – sonrió el pelinegro besando su mejilla – "Te amo Bombón" – agregó al verla sonrojarse por aquel suave beso – "Gracias" – le dijo la rubia – "Gracias por que" – le pregunto mirándola – "Por salvarme" – contesto la rubia regresando su atención a la ceremonia dando por terminada la conversación con el pelinegro que sujeto su mano con más fuerza comprendiendo a que se refería.
Al final de la ceremonia la fiesta se realizo en una hacienda en las afueras de la ciudad, el lugar era muy exclusivo por lo que la prensa no pudo si quiera acercarse al lugar cosa que agradecieron los chicos ya que así disfrutarían de la fiesta sin preocuparse por las cámaras. Mina y Ami estaban especialmente felices, no podían dejar de sonreír, incluso Yaten lucía muy alegre. Las demás chicas también estaba disfrutando de la fiesta, y a pesar de que Serena de repente tenía que salir corriendo tras el pequeño Haru también se estaba divirtiendo mucho. La velada transcurrió alegremente y cuando los dos parejas ya se habían marchado rumbo al aeropuerto para su luna de miel, que a pesar de que Mina intento que fuera en el mismo lugar no había logrado convencer a Yaten de aceptar y al final cada pareja viajaría a un lugar diferente, los demás se quedaron un par de horas más, los pequeño de Serena se habían quedado dormidos y cuando los padres de Serena se marcharon se los llevaron consigo junto con la pequeña de Darien y Michiru quienes quedaron de pasar por ella más tarde.
Todos estaban sentados alrededor de un lago artificial que había en la hacienda, platicando de todo lo que había ocurrido en la fiesta, hasta que Rei cambio el tema sorprendiendo tanto a Serena como a Seiya.
– "Y bien cuando se casan ustedes" – habló la morena – "Mmmm… aun no tenemos fecha pero espero que sea pronto" – contestó Serena – "Que parece en cuanto regresen mis hermanos" – contesto Seiya – "Pero, ya tienes planeado algo" – pregunto Michiru – "Si, pero aún no puedo contarles nada" – sonrió la rubia a lo que todos la observaron muy intrigados – "Vamos cuéntanos" – pidió Lita – "Lo siento, tendrán que esperar" – contesto la rubia mientras le lanzaba una mirada cómplice a Seiya que se limitó a sonreír y abrazarla mientras le susurraba al oído – "Te amo…" – ocasionando que la rubia se sonrojara y se estremeciera al sentir la respiración de Seiya sobre su cuello
Habían pasado varios días desde la boda, días en los cuales Serena y Seiya habían disfrutado de igual forma ya que por primera vez en mucho tiempo ninguno de los dos tenía absolutamente nada que hacer por lo que pasaban todo el día juntos, disfrutando al máximo de su familia y de su mutua compañía. Seiya se pasaba el día jugando con el pequeño Haru mientras que Serena se encargaba de cuidar de Yukino y preparar la comida, pero cuando llegaba la noche y sus hijos dormían disfrutaban pasar horas platicando sobre cualquier cosa, aunque claro las platicas se volvían caricias y besos que siempre terminaba con una maravillosa entrega de amor de la cual la noche era su única testigo.
Una noche mientras Serena dormía plácidamente después una larga entrega de amor, el pelinegro no podía hacer otra cosa más que contemplar a la hermosa mujer que tenía a su lado, sin duda era un hombre completamente feliz en todos los aspectos, llevo su mano hasta la suave cintura de la rubia debajo de las sabanas la abrazo contra su cuerpo, a pesar de saberla suya había ocasiones como esa en la que sentía tanto miedo a estar viviendo un sueño o que al despertar ella no estuviera más a su lado.
Hundió su cabeza entre el cuello de la rubia e intento dormir, sin darse cuenta como cayó en un sueño que lejos de ser hermoso era una pesadilla en la cual alguien lo alejaba se Serena y el no podía hacer nada para evitarlo. Despertó desesperado y bañado en sudor, pero lo asusto el hecho de que Serena no estuviera junto a el, si no que se hallaba solo dentro de la habitación, rápidamente salió de la cama y corrió hasta la habitación de Yaten que era donde estaban durmiendo sus hijos, al abrir la puerta, frente a el estaba la rubia alimentando a su pequeña hija quien sonrió al verlo y continuo alimentando a la pequeña que pasados varios minutos se había quedado dormida nuevamente.
Después de dejar al pequeña el la cuna nuevamente se acerco a Seiya que se había quedado observándola recargado sobre el marco de la puerta.
– "Estas bien, pareces un poco asustado" – bromeo la rubia mientras lo abrazaba, notando por primera vez como la camisa de Seiya estaba completamente mojada de sudor – "Estas todo sudado, te pasa algo" – pregunto un poco preocupada por el pelinegro.
Seiya en lugar de contestar se aferro a ella y no pudo evitar que un par de lágrimas escapara de sus zafiros y corrieran hasta caer sobre los hombros de la rubia que comenzaba a preocuparse más por la actitud del pelinegro.
– "Seiya… que sucede" – pregunto una vez más – "Promete que no te iras de mi lado, no podría soportar perderte… es que te amo tanto" – le susurro al oído – "No tienes que pedírmelo, ya que no pienso dejarte ir nunca" – contesto la rubia besando su mejilla y consiguiendo una sonrisa por parte de Seiya – "Pero ven, vamos a que te des una baño… o te puedes enfermar" – sonrió mientras lo jalaba de una brazo – "Solo si tu vienes conmigo" – le pidió mientras la seguía a la habitación – "Me encantaría pero tengo mucho frio, prefiero que te des prisa entre conmigo a la cama" – le contesto y una vez que entraron a la habitación la rubia se acostó en la cama, a lo que Seiya solo suspiro y entro al cuarto de baño.
Serena espero a que Seiya terminara de bañarse y una vez que el pelinegro estuvo recostado a su lado se aferro a el mientras disfrutaba de la fragancia que el se había puesto, mientras pensaba como había sido que se había enamorado de esa manera de él cuando años atrás solo había podido verlo como un amigo. Se recargo sobre sus brazos para quedar frente al rostro del pelinegro, encontrándolo profundamente dormido, se acerco sigilosamente hasta sus labios rozándolos dulcemente y nuevamente se acomodo sobre su pecho.
– "Te amo…" – susurro antes de quedarse dormida entre los brazos protectores del pelinegro.
Habían pasado cerca de dos meses desde que Yaten, Taiki y las chicas se habían ido de luna de miel y no planeaban regresar por lo menos en quince días más, pero a pesar de estar prácticamente solos en el departamento no tenían mucha intimidad, ya que sus hijos consumían la mayor parte de su tiempo durante el día y por la noche había ocasiones en las que Haru se negaba rotundamente a abandonar su cama y terminaba durmiendo entre ellos, pero a pesar de todo ambos estaban felices, Seiya aprovechaba cada oportunidad que se le presentaba para besar, abrazar o simplemente dedicarle una sonrisa a la rubia.
Pero las pocas veces que habían hecho el amor no habían sido en vano y la mejor prueba de ellos se encontraba en la cita que había hecho Serena con el doctor, ya que los últimos días no se había sentido muy bien, y tenías la ligera sospecha de que estaba nuevamente embarazada, pero aun no había querido contarle nada al pelinegro. El día de la cita la rubia se arreglo ante la mirada curiosa del pelinegro.
– "A donde vamos" – le pregunto Seiya, temeroso de haber olvidado que saldrían – "No vamos, voy" – contesto la rubia mientras se ponía un poco de su perfume favorito – "Piensas abandonarme a mi suerte con nuestros hijos" – dramatizo mientras dejaba la cama donde había estado recostado – "Solo serán un par de horas quede de acompañar Lita a un mandado" – le mintió mientras se ponía frente a su futuro esposo – "Pero no quiero quedarme solo" – se quejo mientras la abrazaba por la cintura – "No estarás solo, además Yukino no tarda en despertar" – sonrió a la vez que se soltaba de los brazos de Seiya y tomaba su bolso – "Oh esta bien, solo no tardes" – se resigno el pelinegro mientras ella se despedía de él con un suave beso en su mejilla – "Lo prometo… además tal vez te traiga una sorpresa" – finalizo la rubia mientras dejaba solo al pelinegro dentro de la habitación y salía del departamento.
La rubia tomo el deportivo rojo que había traído nuevamente desde L.A. y partió a la clínica donde tenía la cita, en cuanto llegó el doctor la atendió rápidamente y le mando hacer una prueba para confirmar sus propios resultados ya que por los síntomas de la rubia creía que se trataba de un embarazo, le pidió que regresara en media hora para poder entregarle los resultados.
Serena no estaba nerviosa pues estaba casi segura de que estaba embarazada solamente quería confirmarlo con una prueba medica, aunque estaba muy contenta no podía dejar de pensar que tanto Haru como Yukino aún era muy pequeños, especialmente Yukino que ni siquiera había cumplido los seis meses, por lo que aun demandaba demasiado su atención, sabía que sería difícil pero le reconfortaba el saber que no estaba sola ya que Seiya estaba a su lado y para suerte suya no le molestaba para nada cambiar pañales sucios. Mientras esperaba a que pasara el tiempo salió a caminar un poco, en un pequeño parque que estaba frente a la clínica, se sentó en una de las bancas del lugar dándose cuenta de lo mucho que había cambiado su vida, y a pesar de todo lo que había sufrido ahora se sentía completamente dichosa, llevo su mano cerca de su vientre y sonrió al pensar lo feliz que se pondría Seiya cuando se enterara después de todo el pelinegro disfrutaba cada momento cerca de Yukino y Haru. Miro su reloj y al ver que había pasado más de la media hora regreso al consultorio donde la recepcionista la hizo pasar en cuanto llegó.
– "Muy bien, ya tengo sus resultado y permítame felicitarla esta usted embaraza" – le dijo el medico mientras le entregaba el sobre de los análisis – "Muchas gracias" – sonrió la rubia – "Muy bien ahora me gustaría que regresara para practicarle algunos otros estudio y poder llevar un control de su embarazo" – le pidió mientras se ponía de pie – "Esta bien, haré la cita con su secretaria…" – aceptó.
Después de haber dejado el consultorio regreso al departamento, ni siquiera tenía la menor idea de cómo se lo diría a Seiya, quería que fuera especial, cuando estaba por entrar se le ocurrió una idea y regreso de nuevo al estacionamiento y subió a su auto con un idea en la cabeza. Manejo hasta el centro comercial, compro un par de zapatitos para bebe y un enorme globo que decía "Tendremos un Bebe" y después compro un pastel de chocolate más que como regalos había sido un antojo cuando paso frente a la pastelería, cuando iba de regreso al departamento se percato habían pasado más de tres horas desde que había salido y estaba segura que Seiya estaría o bien disgustado por el retraso o muy preocupado, pero sabía que en cuanto se enterara que serían papas otra vez se olvidaría de todo lo demás.
Una vez que estuvo frente al departamento busco las llaves y al entrar se sorprendió al no escuchar ni un solo ruido en la casa, dejo el pastel sobre la mesa junto a los pequeños zapatitos que tenían el globo atado y entro a su habitación, sonrió al ver a Seiya dormido junto a Haru mientras que la pequeña Yukino estaba en la cuna, se llevó la mano a su vientre sabiendo que en algunos meses su familia sería más grande, quiso despertar a Seiya pero el pelinegro lucía tan encantador que prefirió dejarlo dormir, con mucho cuidado de no hacer ruido busco algo ligero para ponerse después de darse una baño y salió de la habitación para ducharse en el cuarto de Yaten.
Después de terminar de bañarse y cambiarse optó por preparar algo de cenar pero en cuanto entro a la cocina cambio de opinión y encargo una pizza, mientras esperaba a que su pedido llegara se recostó sobre el sillón, cerró los ojos tratando de descansar un poco por lo que no dio cuenta cuando Seiya salió de la habitación y se acerco a ella para besarla hasta que sintió sus labios sobre los suyos, sonrió levemente y lo abrazo por el cuellos. Lo amaba tanto, que su sola presencia estremecía su cuerpo.
– "Te amo" – le dijo la rubia – "Eso es una disculpa por haber tardado tanto" – sonrió el pelinegro mientras la ayudaba a levantarse – "No… para eso te tengo otra sorpresa" – contesto la rubia, pero en ese momento tocaron el timbre – "Esperamos a alguien" – pregunto mientras caminaba hasta la puerta
Al abrir se encontró con el repartidor de pizza, recibió el pedido y pago, cuando regreso frente a Serena dejo las pizzas sobre el sofá y la abrazo
– "Pensaba comprarme con comida" – le susurro al oído, provocando que Serena sonriera – "Funciono" – le pregunto – "Mmmm, solo por que tengo hambre, pero hubiera preferido otra cosa" – le guiño un ojo mientras la liberaba de su abrazo y tomaba nuevamente las pizzas y caminaba hasta la cocina – "Podrías poner la mesa" – le pidió la rubia esperando a que descubriera la sorpresa que había dejado ahí para el.
Lo escucho en la cocina buscando algunos platos y sacando un refresco del refrigerador, después escucho sus pasos acercarse al comedor y después nada, pasaron varios minutos y no lo escucho hacer ni decir nada, busco dentro de su bolsa el sobre que le había entregado el médico y entro al comedor, sonrió al verlo con los zapatitos en la mano sin poder moverse. Se acerco hasta el y lo abrazo por un costado.
– "Te gusto tu sorpresa" – le pegunto – "Bombón…" – hablo Seiya por primera vez pero no se movió por lo que la rubia lo soltó del abrazo y tomó el par de zapatitos que Seiya tenía entre sus manos y los dejo nuevamente sobre la mesa.
Tomo una de las manos del pelinegro y la coloco sobre su vientre, ante la mirada de sorpresa del pelinegro quien, inmediatamente se abalanzo sobre ella y la abrazo efusivamente.
– "No lo puedo creer… estas segura" – pregunto Seiya al haber recuperado el habla – "Si… tengo cerca de dos meses"– sonrió la rubia entre los brazos del pelinegro – "Estas feliz" – pregunto Serena tímidamente – "Por supuesto que estoy feliz, es solo que no lo esperaba… pero te das cuenta tendremos otro hijo" – sonrió Seiya mientras la levantaba del piso y la sentaba sobre la mesa para terminar por darle un beso que termino en el cuello de la rubia – "Si no dejas de provocarme de esa manera terminaremos creando nuestro propio quipo de futbol" – le susurro cerca del oído mientras aspiraba el perfume de la rubia – "Yo… si fuiste tu el empezó" – se quejo la rubia al verse incriminada por los actos cometidos por el pelinegro – "Si… pero tu sola presencia provoca mis instintos más bajos" – sonrió provocando la risa de la rubia – "No te burles, que es enserio, tal vez si no fueras tan sensual y provocativa" – inquirió mientras deslizaba una de sus manos por la espalda de la rubia – "Entonces… quizá no estarías conmigo" – contesto entrecortadamente dejándose llevar por las carias de Seiya – "Lo vez ahí vamos de nuevo" – se separo Seiya mientras la rubia sonreía ante la mirada penetrante del pelinegro.
Quince días después todos se encontraba en el templo Hikawa donde se estaban preparando para la pequeña fiesta de bienvenida para los recién casados que después de una muy larga luna de miel por fin regresaban, además de que Serena y Seiya tenían planeado finalmente poner una fecha para su boda así como confiarles sus planes para tan ansiada ceremonia y por que no quizá también les harían participe del futuro nacimiento de su bebe.
Ese pequeño ser creciendo dentro del vientre Serena había sido la causa principal de los excesivos cuidados del pelinegro hacía ella durante la decoración para la fiesta, incapacitándola hasta para ponerse a jugar con Haru por el jardín o si quiera cargar por mucho tiempo a la pequeña Yukino, cosa que a Serena se le hacia extremadamente exagerada por lo que hacía caso omiso de las indicaciones que Seiya le había dado una vez que se fue al aeropuerto para recibir a sus hermanos y poder guiarlos hasta el templo evitando que se escaparan. En cuando Serena escucho el carro de Seiya alejarse se sintió un poco liberada y corrió por todo el jardín jugando con el pequeño Haru mientras vigilaba a la pequeña Yukino quien yacía dormida debajo de la sombra de un gran árbol.
– "Serena… sucede algo" – le pregunto Rei cuando la rubia se acerco a una de las mesas que habían colocado buscando un poco de agua – "Por que lo preguntas" – sonrió la rubia – "No lo se… tu y Seiya han estado actuando un poco extraños" – contesto pensando en la actitud tan sobreprotectora del pelinegro – "Tienes razón, si sucede algo pero no lo sabrán hasta que estemos todos reunidos, por cierto los Darien y Michiru ya se tardaron no crees" – inquirió la rubia, pero antes de su pregunta fuera contestas aparecieron Lita y Kakyuu con algunos de los platillos que habían preparado para la ocasión – "Hey que les parece la comida" – sonrió Lita mientras le mostraba los platillos preparados tanto por ella como por la pelirroja – "Se ve muy bien" – contesto la rubia, ante una mirada curiosa de Rei quien trataba de imaginarse que sería esa notica que tenía la pareja.
Al cabo de una rato apareció Darien junto con su familia, y casi al mismo tiempo también llego Seiya junto con Yaten, Taiki y las chicas, no había duda de que esa luna de miel había obrado maravillas en ambas parejas ya que lucían extremadamente felices, además de que Mina tenía ya un hermosos vientre abultado que hacía honor a los cuatro meses de gestación. La comida se disfruto entre las anécdotas de Mina y Ami sobre sus respectivos viajes aunque la última semana habían encargado de convencer a Yaten y a Taiki para que se reunieran en una paradisiaca playa del pacifico. Al final de la tarde mientras Ami cargaba a la pequeña Yukino y Haru jugaba junto a la pequeña hija de la familia Chiva, Serena y Seiya decidieron que era hora de comunicarles sobre sus planes.
– "Muchachos, Serena y yo tenemos un par de anuncios que hacerles" – le dijo Seiya para llamar su atención – "Por fin decidieron casarse no es cierto" – grito Mina muy emocionada – "Pues si, tenemos planes de casarnos al final de este mes" – sonrió el pelinegro mientras abrazaba a la rubia – "Pero no creen que esa muy pronto solo faltan dos semanas y una boda lleva tiempo" – exclamo Rei – "Lo que pasa es que nuestra ceremonia será algo muy intimo… la verdad solo ustedes y mis padres estarán presentes" – les explico Serena – "Me parece una buena… pero tienes paneado algo" – sonrió Michiru – "Pues si, la ceremonia será en alta mar" – hablo Serena – "Es una idea maravillosa" – expreso Kakyuu, quien siempre había deseado que Serena fuera muy feliz, después de todo consideraba que la rubia realmente merecía serlo después de haber alegrado la vida de su hermano – "Además eso no es todo" – sonrió Seiya, lanzando una mirada cómplice a Serena quien asintió en señal de aprobación – "Que es lo que sucede" – pregunto Yaten – "Pues mi Bombón y yo, tendremos otro hijo" – termino de decir con una sonrisa – "Que" – gritaron las chicas – "Si Serena esta embazada, tiene cerca de dos meses" – explico el pelinegro, al momento que llevaba una de sus manos al vientre de la rubia – "Vaya hermano, tu si que no pierdes el tiempo" – se burlo Yaten provocando que la pareja se sonrojara ocasionando la risa de todos – "Pues tu no te quedas atrás" – se defendió mientras señalaba a Mina – "Pues si pero… ustedes ya tienen dos" – le recordó – "No puede ser, ya van a empezar con sus pleitos" – se quejo Taiki – "Taiki tiene razón… muchas felicidades Serena" – le dijo Ami mientras la abrazaba con cuidado de no despertar a la pequeña Yukino – "Si muchas felicidades" – le dijeron todas la demás chicas y comenzaron a abrazarla – "Que… yo no cuento, ella no lo hizo sola" – se quejo el pelinegro – "Muchas felicidades hermano" – le dijeron tanto Taiki como Yaten.
El transcurso de la tarde se la pasaron entre planes para la boda y los regaños tanto de Seiya para Serena como de Yaten para Mina quienes insistían en mantenerlas alejadas de la comida ya que ambas no dejaban de comer cualquier cosa que tuvieran al alcance.
Los días posteriores, Serena se la paso organizando su boda ayudada por la chicas y sus mamá mientras que Seiya se encargaba de cuidar a los pequeños, realmente era sorprenderte ver la forma en la que Seiya se ocupaba del cuidado de sus hijos, era un poco extraño ya que el pelinegro siempre pareció demasiado infantil ante los ojos de sus hermanos pero precisamente eso era lo que lo hacía un buen papá, ya que era capaz de pasarse horas frente al televisor viendo caricaturas con el pequeño Haru mientras vigilaba el sueño de su pequeña. Había ocasiones en las que Serena regresaba y lo encontraba dormido sobre la alfombra junto a sus hijos rodeados de infinidad de juguetes.
Cuando el día de la boda finalmente había llegado todo había quedado perfecto, el Yate que habían rentado estaba perfectamente decorado con rosas blancas por todos lados, se habían hecho a la mar una hora antes de la boda y mientras Serena se arreglaba ayudada por Setsuna y las demás chicas en uno de los camarotes Seiya estaba en el otro acompañado por sus hermanos y por Darien. Por otro lado Kakyuu y la mamá de Serena se encargaban de los niños mientras que el Sr. Stukino atendía al juez que realizaría la ceremonia y organizaba a los meseros que atenderían en la recepción.
Al llegar la hora de la boda todos habían ocupado sus lugares, solamente faltaba que Serena hiciera acto de presencia, pasados cincos minutos la rubia apareció luciendo un vestido realmente sencillo en corte straple que le llegaba debajo de las rodillas, en cuanto Seiya la vio no pudo evitar sonreír al verla, le resultaba increíble que por fin sería su esposa, miro el vientre de la rubia mientras ella se acercaba a su lado aún no se podía percibir su embarazo pero el sabía que dentro de ella crecía su nuevo bebe, escucho a Yukino sonreír a las caricias del pequeño Haru y se dio cuenta que tenía todo lo que siempre había deseado, una familia al lado de su ángel y sobre todo el amor de la rubia.
Mientras Serena caminaba hacia el pelinegro que la observaba con una sonrisa no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta de que su sola mirada era capaz de lograr en ella, sentía como corazón comenzaba a latir tan deprisa, una vez que llego al lado del pelinegro le sonrió mientras este se acercaba para recibirla con un beso en la frente.
– "Te vez hermosa" – le susurro cerca del oído – "Gracias, tu también te vez muy bien" – contesto sin poder evitar sonrojarse aún más – "Mira lo que consigue me sonrojo como una estudiante ante el amor de su vida" – siguió hablando – "Y no soy el amor de tu vida" – pregunto Seiya mientras le quiñaba un ojo – "En este momento eres lo eres" – contesto mientas besaba su mejilla.
Durante el transcurso de la ceremonia Serena no dejo de pensar en la pregunta que Seiya le había hecho (Y no soy el amor de tu vida), sabía que estaba ahí en ese momento por que lo amaba y quería estar a su lado toda la vida pero entonces que había sido Haruka, también lo había amado y su corazón aún lamentaba haberlo perdido, sintió como el pelinegro apretaba su mano haciéndole sentir que estaba con ella, desvió su mirada hacia los ojos del pelinegro y al reflejarse en sus zafiros encontró su lugar… su lugar estaba al lado de ese hombre con el pretendía pasar el resto de su vida, era cierto que Haruka había sido muy importante para ella pero su amor se había convertido en un hermosos recuerdo que guardaría dentro de su corazón.
Al final de la ceremonia Seiya sello el lazó que los uniría para toda la vida besando a su ángel, momento que sería recordado por siempre gracias a Mina que había tomado una foto en el momento indicado. Después pasaron toda la tarde celebrando en compañía de todos sus amigos, definitivamente su amistad duraría toda la vida, mientras Seiya cargaba al pequeño Haru para que viera el océano la rubia observaba a cada uno de sus amigos, Mina y Yaten lucían realmente felices esperando la llagada de su bebe, Taiki y Ami disfrutaban plenamente de su matrimonio, Michiru y Darien pasaba cada momento demostrándose su amor mediante miradas secretas, Kakyuu, Lita, Rei a pesar de no tener un relación amorosa formal disfrutaban a cada momento de su vida, Serena sonrió al darse cuenta que todos a su alrededor eran felices.
Cuando la noche cayó Seiya se acerco hasta ella y la abrazó por la espalda, disfrutando del aroma de su Bombón, acerco su rostro cerca de su oído y beso su cuellos antes de hablarle.
– "Estas feliz" – le pregunto Seiya – "Demasiado" – contesto suavemente mientras cerraba los ojos disfrutando de la cercanía del pelinegro – "Y lo estarás aún más te tengo una sorpresa, pero antes tengo que vendarte los ojos" – le dijo mientras sacaba una pañuelo de su saco – "Que es lo que estas planeando" – inquirió la rubia extrañada por la petición que Seiya le había hecho – "No puedo decirte es un sorpresa… confías en mi" – le pregunto extendiendo el pañuelo ante sus ojos.
Serena solo sonrió y asintió dejando que el pelinegro le vendara sus ojos ante la mirada de todos los presentes de los cuales solamente sus hermanos conocían cual era la sorpresa. Mina se acerco a Serena y le coloco su abrigo ya que la noche comenzaba a enfriar, de pronto apareció otro bote junto a ellos y se colocó de forma que pudieran conectarlos con una rampa.
– "Seiya que sucede" – pregunto Serena ante el ruido que se estaba produciendo – "Ten paciencia" – le susurro y la cargo para pasar con ella sobre la rampa hasta el otro bote – "Ahora si" – le dijo mientras la bajaba nuevamente y le retiraba el pañuelo de los ojos – "Sorpresa" – sonrió mientras la rubia veía a sus amigaos en el otro bote – "Pero… a donde vamos" – pregunto mientras veía como retiraba la rampa que los unía – "Es nuestra noche de bodas… y por los niños no te preocupes Mina y Ami se ofrecieron a cuidar de ellos" – le explico a la pregunta que aún no se formulaba en la boca de la rubia pero sabía que estaba pensando – "Oh Seiya… te amo tanto" – le dijo mientras lo abrazaba.
Cuando Serena se separo del abrazo del pelinegro el bote donde viajaban sus amigos ya se había alejado lo suficiente de ellos y parecía que estaban completamente solos, el pelinegro la guío de la mano hasta la cubierta donde había preparado una botella de champaña, le sirvió una copa y se la entrego. Bebieron en silencio mientras Serena mantenía la mirada fija en el horizonte.
– "En que piensas" – lo escucho preguntarle – "En lo maravillosa que es mi vida desde que llegaste a rescatarme" – le contesto sin mirarlo a los ojos – "Te equivocas, fuiste tu quien me rescato a mi de la obscuridad en la que me estaba perdiendo cuando todo indicaba que te había perdido" – le confeso aferrándola contra su cuerpo en un abrazo – "Bueno eso ya no importa, ahora estamos juntos y no pienso dejarte ir nunca mientras este con vida" – le confeso mientras inclinaba su cabeza como respuesta al sentir los labios de Seiya sobre su cuellos – "Te amo Bombón" – sonrió mientras la giraba para quedar frente a ella – "Y yo te amo a ti…" – le contesto mientras se aceraba a sus labios – "Gracias por ser la estrella que ilumina mi vida… por ti descubrí que es posible Volver a Amar" – finalizo frente a él, provocando una caricia del pelinegro que termino por besarla apasionadamente mientras sonreía al darse cuenta que ella era más que un ángel en su vida, para él ella era simplemente su Bombón.
FIN…
Y que tal… ojala el final de esta historia sea lo que todas esperaban, créanme tuve muchas dudas sobre si debía poner o no algunas de las escenas que aparecen en este capitulo especialmente en el lemmon pero al final opte por darle ese toque jajaja.
Sinceramente me siento muy contenta de haber terminado finalmente con este que fue mi primer proyecto, gracias por haberlo apoyado, realmente nunca pensé que fuera a tener tantas seguidoras ya que no soy muy buena escribiendo pero recuerden que soy primeriza… Muchas gracias a todas… especialmente a:
Sol_Kaory, miki1920, Saab chan, LOYDA ASTRID, isa1181, tabatha, SAN***, arias serena, serenalucy, Srita. Rossy Kou Ouiji, Nileve Kou, Serena Ryuuzaki, Ivo, raquikou, SeReNyMoOn, veronick, Bichitakou, sandy kou, , chikita22bkou, MISS-ODANGO, Optam, Kinsei-Hime.
Otra cosa gracias por haber nominado mi historia en el concurso que hay en uno de los foros… me emocione mucho cuando me entere de verdad significo mucho para mi…
Finalmente y con respecto al nuevo proyecto que publicare próximamente me gustaría que me dieran su opinión sobre cual de los dos que tengo en proceso les gustaría leer primero… los títulos son los siguientes:
"APUESTA POR UN AMOR" (se me ocurrió que fuera un TaikixSerena ya que no hay muchos fic donde el castaño sea el protagonista y me entro un poco de curiosidad)
"UN ANGEL EN LA OBSCURIDAD" (podría ser un YatenxSerena si se que esto va contra mi preferencia por Seiya pero la personalidad de Yaten encajaría en el protagónico por el trama que habrá en cuanto a la tormentosa vida que llevara Serena)
PD.- Las parejas no son un hecho si ustedes prefieren que sea Seiya el protagonista para ambas así se hará… pero no me pidan a Darien por que esta fuera de mi alcance (jaja). No olviden que son ustedes las que eligen.
El titulo mas votado será en fic. en el cual me concentrare, eso no quiere decir que no se me escape una que otra locura de la cabeza como "Hasta que termine el día", "Mas allá de la muerte" y "Nunca te olvidare"…
Bueno ahora si me despido nos vemos en la próxima, que espero les guste… cualquiera que sea la elegida.
Bye, bye…
Atte.- KuMiKo Kou
