Notas del inicio

Uko-chan: Este es el capítulo más largo que hemos hecho y hay cambios MUY importantes. Presten atención ñ.ñ

AmericaLupin:Yep… hay varios cambios que se nos ocurrieron y que cambian un poco el rumbo de la historia… ya verán, así que ¡¡A LEER!!

El Romance de Malfoy y Lupin (Traducción)

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El fic tampoco me pertenece, es una historia escrita por Icarus Malfoy y lo voy a traducir con permiso de la autora. XD

Disclaimer importante: Con el permiso de la autora, Uko-chan y yo hemos adoptado esta historia, puesto que no está terminada. Con su permiso, la adoptamos para darle un fin y agregarle un par de cositas a los chaps que ella ya ha escrito ñ.ñ

A nuestra pregunta, esto es lo que ella contestó:

Hiya,Icarus

Yes, I remember you.

I honestly don't think I will ever update that story now. You have my
permission to do as you please with it, as long as you credit me for being the
original author.

¡Así que van a tener fic hasta el final! ñ.ñ

Sumario: Lucius y Remus tienen una relación desde hace dos años...

¿Qué sucederá cuando a Lucius le pidan unirse a Voldemort?

¿Se enfrentaran…?
…o
¿Lucharan por su amor…?

Aclaraciones: Slash, ósea relación chico-chico, si no te gusta entonces da clic en el botón de regresar. MPreg, si los hombres van a conseguir embarazardos en esta historia. Universo Alterno, esta historia es un AU ya que Remus y Lucius están juntos y también por que 3 de los 4 merodeadores son gays. Fuerte OOC, de Lucius cuando esta cerca de Remus, y cuando no, es un maldito y tirano Slytherin.

Le agradezco particularmente a Uko-chan por betear y darle cierto orden a los capítulos.

Nota de la beta: No es nada, la agradecida debo ser yo, porque decidas traducir este fic, siendo que soy ULTRA-FANATICA de esta pareja. Este fic uno de mis favoritos… ¡¡Y se los recomiendo a todas!!

Aclaraciones de lectura

-Letra normal: dialogo, relato.

-Palabras cursiva son pensamientos.

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Capitulo 5 El corazón duele.

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Abraxas Malfoy miró el líquido color ámbar en su vaso y frunció el ceño, haciendo que unas líneas se formasen en su frente. Luego soltó un suspiro y sus ojos grises se perdieron en el sol que entraba por la ventana..

Recuerdo

-Papá, papá…- chilló una voz de niño.

Abraxas dejó la pluma que tenía en la mano y levantó su mirada, para ver al hermoso niño, cual querubín, que entraba a su oficina, con algo en sus pequeñas manos.

-¿Sí, Luce? ¿Qué deseas?

El niño puso mala cara y estampó un pie en el piso.

-¡No me llames, Luce! A mamá no le gusta.- masculló.

Me importa muy poco lo que diga esa loca. Sin embargo, Abraxas Malfoy no habló los pensamientos que tenía hacia su esposa, en lugar de eso sonrió de lado a su hijo.

-Disculpa, Lucius. ¿Qué deseas, hijo?

El niño hizo muecas y se acercó a su padre, para enseñarle lo que tenía en las manos. Abraxas jadeó en horror al ver que su hijo traía un pájaro mediano y absolutamente sucio en ellas.

-¿De dónde has sacado eso?- preguntó con desdén.

-¡Lo encontré en el patio, mientras jugaba con la escoba nueva que me compraste!- chilló, haciendo que Abraxas hiciera una mueca de dolor.- ¡Creo que tiene un ala rota!- de repente hizo un puchero y sus pequeños ojos grises se llenaron de lágrimas.- ¿Puedes curarlo, papi? ¡¡No deseo que se muera!!

El corazón del rubio mayor dolió al ver la inocencia que exudaba su heredero. Porque él sabía muy bien, que con el correr de los años, gracias a las creencias de su familia, Lucius iba a ser una persona muy diferente a la que ahora él estaba viendo. No le quedaría tiempo ni paciencia como para preocuparse por pequeños pájaros heridos.

-Claro, hijo…- suspiró, sacando su varita.- Lo curaré para ti.

-¡¡Gracias!!

La sonrisa del niño era tan brillante como la de un del rayo de sol.

Fin del Recuerdo

Abraxas volvió a suspirar y luego barrió los ojos por su desolada Sala. Así estaba desde que golpeó y echó a su hijo de su casa.

Sí… había golpeado a su único heredero y no era feliz por ello. Todo lo contrario. Volvió a cerrar los ojos con pesar y apretó con fuerzas el vaso de whiskey de fuego que tenía en ella. En ese momento le había parecido muy correcto, porque estaba furioso al escuchar que su hijo lo desafiara, además su amigo, el Señor de la familia Black, lo había apoyado en ese actuar.

Pero ahora, gracias a eso, se había ganado el desprecio de su hijo y una casa solitaria, donde hasta los mismos elfos domésticos hacían lo posible por estar lejos de él.

Dejó salir otro suspiro, ya no sabía cuántos llevaba, cuando escuchó un ululato provenir de la ventana. Frunció el ceño mirando a ella y después su rostro bonito y maduro se desfiguró al reconocer a la lechuza.

Era la de los Black.

Querido Abraxas:

Nuestro Señor quiere reunirnos con nosotros esta noche, te esperamos.

Saturno Black.

El rubio, cabeza de la familia Malfoy, miró por largos segundos la nota, antes de tomar una decisión y hacer algo que él consideraría impensable hace algunos meses.

Arrugó la nota con odio y la arrojó al fuego.

Decidido, se levantó del sillón, acomodó su túnica y fue por los polvos Flu. Era hora de buscar el paradero de su hijo.

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Remus miró fijamente los lujuriosos ojos grises, mientras lamía la cabeza del pene de Lucius. Sonrió cuando Lucius cerró sus ojos y gimió, sin mucha dificultad, Remus metió toda la extensión de Lucius en su boca.

Lucius gimió más fuerte y dejo caer su cabeza hacia atrás, mientras que su novio le seguía dando placer con su talentosa boca, acarició el cabello castaño de Remus, asegurándose que la boca permaneciera donde estaba.

Remus movió sus manos sobre el muslo de Lucius hasta llegar a sus testículos y los acaricio.

-Oh dios…- gimió Lucius, perdía el control rápidamente siempre que Remus hacía eso.- Me voy a…- gritó el nombre de Remus y se vino en la boca del Gryffindor, luego se dejó caer sobre las almohadas en su cama.

Remus tragó hasta la última gota del semen de su amor y, antes de levantar la cabeza, le dio una ultima lamida al miembro de Lucius y luego apretó sus labios contra los del su novio.

Cuando Lucius finalmente pudo recuperar su respiración, habló:

-Cincuenta puntos a Gryffindor.

Remus levantó su cabeza del hueco del cuello de Lucius y enarcó una ceja.

-¿Solo cincuenta?

-Perdiste los otro cincuenta cuando alargaste todo.- contestó Lucius, luego besó a Remus suavemente en los labios.- Creo que tendrá que hacer tiempo extra y arreglar eso, Sr. Lupin.

Remus sonrió malignamente.

-Será un placer profesor…

Mañana era luna llena y Remus estaba bastante caliente, el lobo lentamente estaba tomando el control de él, pero afortunadamente para ellos, mañana era sábado. Además, a eso se sumaba las hormonas alborotadas por su embarazo, que lo hacían el doble de excitado, no que Lucius se quejara, claro.

-Así me gusta… un estudiante que se esfuerza y trabaja duro.- masculló Lucius antes de que comenzaran a besarse, él podía sentir como Lucius Junior volvía a la vida.

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Lucius despertó la mañana siguiente sintiéndose completamente cansado. ¿Pero quien no lo estaría? Su novio era un hombre lobo de dieciocho años, embarazado y era bastante enérgico. Sonrió de lado al recordar el shock de la enfermera, cuando fueron a ella por consejo.

Recuerdo

-Esto está muy mal, muy mal…- refunfuñó Pomfrey, dando miradas de desaprobación a los dos jóvenes. Remus inquietó bajo su mirada, pero el fuerte apretón de su novio lo tranquilizó.

-Vinimos a buscar su consejo, no su aprobación.- dijo Lucius con voz cansina, no haciendo caso de la mirada de desaprobación de su novio.- Y usted ya sabe que ambos estamos comprometidos, esperábamos tener niños… solo que… se adelantaron los planes.

Madame Pomfrey lo fulminó con la mirada, pero luego suspiró. Lo hecho, hecho estaba y ella desaprobaba altamente el aborto.

Fin de Recuerdo

Lucius sonrió en la memoria y luego depositó un beso en la cabeza que usaba su hombro como almohada, antes de desenredarse de Remus y levantarse. Luego de salir de la cama, se puso su bata de seda negra, que era un regalo de cumpleaños por parte de Remus, había sido comprada por que el hombre lobo amaba ver a su novio con algo de seda. Entonces se dirigió a la sala de su departamento aun bostezando y estirándose.

Cuando llegó, se encontró con que una carta había sido deslizada por debajo de la puerta, así que calculó acertadamente que ya era algo tarde, se inclinó para tomarla y miró el sobre tratando de averiguar de quien era.

Lucius se dejó caer en el sofá y abrió el sobre que no tenía nada escrito, pero cuando leyó la nota, quedó en shock.

Yo sé acerca de tu relación con un estudiante, un estudiante varón ¿Ya es tiempo que nos trate a todos justamente, eh… Profesor?

Lucius suspiró, él sabía que no iban a poder mantener el secreto si ambos estaban en la escuela, era muy riesgoso que Remus siguiera aun en sus cuartos en ese momento.

-Oh, por Merlín…

-¿Qué?

Lucius levantó la mirada y vio a Remus aparecer en la sala, sin nada más que una manta alrededor de su delgado cuerpo. No puedo decirle acerca de esto, se preocupará mucho. Y eso sería muy malo para el bebé, pensó.

-Eh… nada, nos perdimos el desayuno.

Remus se encogió de hombros.

-No importa… no tengo mucha hambre ahora. Malditas nauseas matutinas…- dijo mientras se sentaba en el sofá al lado de Lucius y recargaba su cabeza en el hombro de su novio.- ¿Qué harás hoy?

Lucius metió la nota en una de las hendiduras del sofá y entonces pasó sus brazos alrededor de Remus y lo besó en la cabeza.

-Tengo que calificar algunos trabajos y después de eso… voy a pasar tiempo con uno de mis estudiantes favoritos.

-¿Oh?- Remus miró a Lucius a la cara.- Sinceramente, espero que hables de mí.

Lucius acarició la mejilla de Remus y luego lo besó suavemente en los labios.

-No… de hecho estaba hablando de Snape.- Remus lo golpeó en el brazo y Lucius rió.- Por supuesto que hablo de ti, no tengo ninguna razón para favorecer a los Slytherin.

Remus sonrió y abrazó a Lucius, dispuesto a permanecer el resto del dia allí, antes de que tuviera que dirigirse a la Casa de los Gritos.

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-¿Algo en especial para almorzar?- preguntó Lucius, cuando volvió de la habitación después de haberse vestido.

-No…- dijo Remus mientras se acurrucaba debajo de la manta en el sofá.- Pero quiero jugo de frutilla… sin azúcar… y con mucho hielo.

-Okay.- Lucius besó a su amante en la cabeza.- Vuelvo pronto y si alguien toca la puerta, no le contestes.

-Lo sé.- puso los ojos en blanco.

Lucius dejó sus aposentos y se dirigió hacia el Gran Comedor, pensando en quien podía ser el que sabía acerca de la relación que mantenía con Remus, estaba seguro que tanto Sirius como James estaban al tanto, pero ellos no intentarían nada, porque no querrían lastimar a su amigo. Entonces, ¿quién podría ser?

De hecho, sentía que el director sabía sobre su relación a pesar que le dijeron a Madame Pomfrey que le guardara el secreto, pero bueno… ¿Qué no sabe Dumbledore?

Lucius se dirigió a la mesa de los profesores y tomó asiento entre la Profesora McGonagall y el malvado maestro de pociones, el Profesor Eston.

-Nunca te tuve como un dormilón, Lucius.- dijo Minerva McGonagall después de que se sentara.

Lucius se encogió de hombros.

-Fue una larga noche… estuve calificando hasta tarde.- mintió fácilmente. Sí que había sido una larga noche… pero no precisamente por estar calificando, si no que, más bien porque me la pase en la cama con cierto Gryffindor, pensó.

McGonagall asintió.

-Toma un par de años acostumbrarse.

Lucius enarcó una ceja.

-¿Dices que podré quedarme?- En realidad, él se estaba llevando bien con los profesores anti-Slytherin, especialmente con McGonagall, de hecho había tenido una conversación normal con Sybill Trelawney, pero cuando ella preguntó si podía leerle las hojas de té, salió corriendo.

McGonagall sonrió.

-Es bueno tener a profesores que sepan qué les gusta a los estudiantes, el resto de nosotros ya estamos algo viejos.

-¿No estás hablando de ti, cierto?- preguntó Lucius bromeando.

McGonagall rodó sus ojos.

-Ahora, yo sé que estas bromeando.

Lucius rió quedamente.

-Hey… si yo fuera "Derecho", te invitaría a salir.- dijo descaradamente y vio como un leve sonrojo apareció en las mejillas de McGonagall antes de que ella volteara a hablar con Dumbledore. Suspiró y comenzó a mirar a lo largo del Gran Comedor, tratando de encontrar a la persona que sabía acerca de su relación con Remus.

Sus ojos se clavaron en dos Gryffindor en particular y vio como ambos hacían gestos groseros con sus manos, que obviamente iban dirigidos a él. Lucius trató de no reír y puso su cara de indiferencia. Luego giró la cabeza hacia la mesa de Ravenclaw. No hay nada extraño allí… espera un minuto, ¿Por qué ella me esta mirando?, Lucius volvió a mirar a la chica de pelo negro que lo estaba mirando sospechosamente. Tal vez es ella… creo que revisaré la nota de nuevo y la compararé con uno de sus trabajos…

Durante el almuerzo, Lucius estuvo muy pensativo, realmente no quería arriesgar la educación de Remus ni su trabajo por la relación que tenía con él, mucho más ahora que estaban esperando un niño. Así que llegó a una conclusión, dejaría de ver a Remus al menos hasta que el hombre lobo se hubiera graduado. Estaba seguro que Remus lo entendería. Total, el anillo de compromiso ya lo tenía y él no iba a dejar a un hijo suyo ser un bastardo.

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-Quieres terminar conmigo.- declaró Remus, mientras se vestía luego de que Lucius regresara del almuerzo, en ese momento intentaba no ponerse a llorar.

-¡No! ¿Qué acaso no me estás escuchando?- replicó Lucius. Y él que pensaba que Remus era una persona racional, ¿entonces por qué no lo escuchaba?

-No.- contestó Remus mientras se dirigía a la puerta.- ¡Debí escuchar a mi padre cuando me dijo que todos los Malfoy son iguales! ¡Me dejas porque no quieres tener un hijo que pueda salir licántropo como yo!

Lucius retrocedió unos pasos, dolido por lo que Remus le dijo, que lo compararan con el resto de su familia era una de las cosas que más odiaba, pero que lo acusara de discriminarlo a él y a su futuro bebé por su condición era casi mortal. Antes de que pudiera decir algo más, Remus dejó sus cuartos, pero antes de hacerlo, tomó el anillo que tenía en su cadena y lo lanzó al piso.

-¡Mierda!

No… él no se iba a estar jodiendo la vida por lo que acababa de pasar, era Remus quien estaba siendo irracional y no lo había escuchado. El trató de explicarle las razones por las cuales debían de darse un tiempo, solo por los siguientes meses, hasta que naciera el bebé, pero aparentemente el hombre lobo no escuchó o más bien no quiso escuchar esa parte de la conversación.

Cuartos de Gryffindor

Sirius y James saltaron en su cama y atrajeron las sábanas para cubrir sus cuerpos desnudos cuando la puerta se abrió tan bruscamente que casi salió volando. Se miraron entre ellos desconcertados, al ver que no era otro que su querido amigo Moony el que entraba hecho un mar de lágrimas.

-¡¡Moony!!- chillaron al unísono y se apresuraron a llegar junto a su amigo, tapando sus desnudes con las sábanas.- ¿Qué pasó?- preguntó Sirius.

-¡¿Qué pasó?!- chilló.- ¡Me dejó, eso pasó! ¡Ese bastardo rompió conmigo justo ahora que estoy embarazado!

-¿Em-embarazado?- preguntó James, en un susurro.

-¡Sí, embarazado!- gritó en la cara de su amigo.- ¡Nauseas matutinas y vómitos!- James pestañeó.- ¡Mareos!- James frunció el ceño.- ¡Ganas de dormir mucho!- Los ojos de James se abrieron como platos.- ¡Antojos de comidas extrañas!- James palideció un poco.- ¡Cambios de humor!- La palidez de James creció.- ¡Mucho deseo sexual!- James ahora estaba algo verde.- ¡Y aumento de peso inexplicable!

Ante esa última oración, James se desmayó.

-¡Prongsie!- chilló Sirius y miró como su amante caía como un saco de papas al piso, mientras Remus se tiraba en su cama y lloraba a lágrima viva.

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Hasta el lunes en la tarde, Lucius solo había visto a Remus a la hora de las comidas. Excepto ahora, ya que su última clase del día era Slytherin y Gryffindor de séptimo año. El notó que Remus se sentó en la parte trasera del aula a un lado de James y Sirius, frunciéndole el ceño.

-¡Okay… todo el mundo, guarde silencio y escuche!- dijo Lucius sobre el parloteo de los adolescentes.- Bien, como todos saben, los E.X.T.A.S.I.S están cada vez mas cerca, así que de ahora en adelante vamos a repasar todo.- Entonces notó que Narcissa Black tenía la mano alzada.- ¿Si?

-¿Los E.X.T.A.S.I.S son difíciles?- preguntó Narcissa, aparentemente pensando que a ella le iría muy bien.

Lucius les dio una sonrisa sarcástica.

-Para idiotas como tú y tus amigos sí, claro que van a ser muy difíciles.- volteó a ver al resto de los alumnos, ignorando el hecho de que los Slytherin casi se echaban a llorar.- En cuanto al resto, espero al menos una "E" y solo de algunos de ustedes…- mientras decía eso volteó a ver a los tres Gryffindor en la parte posterior del aula.- Espero un sobresaliente.

-Tal vez deberías hablar con él.- sugirió Sirius quedamente. Había notado como Remus estaba algo gruñón y melancólico desde el sábado y estaba seguro de que el bastardo rubio tenía algo más que decir que Remus no escuchó por su arrebato. Además, estaba la cosa del bebé (mucho a su consternación y todavía no lo podía creer), él sabía, como sangre pura, que Malfoy no lo podía dejar así como así, llevando él a su primer heredero.

Remus miró con furia a su amigo.

-No.- dijo rotundo.- ¿Por qué tendría que hacerlo? El rompió conmigo, estando yo embarazado.

James se inclinó hacia él y le susurro.

-Eso es lo que nos dijiste, pero… yo no pienso que él hiciera algo así, sin tener un motivo importante.- James estaba algo aterrado y necesitaba confirmar sus sospechas cuanto antes, pero no podía con Remus, con sus humores cambiantes y gruñones, estando al acecho. No, primero tenía que hablar con Siri (que estaba seguro que estaría radiante de alegría si le decía que sospechaba que estaba en cinta) y después hacerse una prueba casera de embarazo. Pero con Remus en el medio, no se podía.

-¿Tu qué demonios vas a saber?- siseó Remus con molestia.

-¡Chicos! Sigan trabajando.- ordenó Lucius desde el frente del salón de clase, donde estaba escribiendo en el pizarrón.

Remus le frunció el ceño a su Profesor por un momento, antes de volver a su trabajo.

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Hasta la mitad de la semana, Remus había conseguido evitar a Lucius en las comidas y entre clases. La noche del miércoles se durmió hasta muy tarde pensando en lo que le dijeron sus amigos.

Quizás debí de quedarme a escuchar a Lucius, pero es que no entiendo nada, estábamos perfectamente bien, pensaba Remus, mientras se deslizaba a hurtadillas hacia los pasillos del castillo en la noche, bajo la capa de invisibilidad de James, de la misma manera entró en el dormitorio muy temprano en la mañana siguiente, aun pensando en cuáles eran los motivos por los cuales Lucius decidió cortar con él. De repente, se le ocurrió algo… Quizás alguien nos descubrió y es por eso que él…

Remus no tenía D.C.A.O. ese jueves, así que lo más seguro es que no tuviera oportunidad de ver a Lucius para preguntarle.

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Más tarde en la mañana, un búho entró a los dormitorios de los chicos de séptimo año de Gryffindor buscando a Remus, Sirius se levantó y tomó la carta.

Remus se incorporó en su cama para leerla, todavía faltaba una hora para el desayuno, así que aun tenía algo de tiempo para descansar. La nota era de su padre, era muy corta pero muy clara, así que cuando terminó de leerla, sintió un profundo dolor en el pecho más específicamente en el corazón.

Al cuarto para las ocho, James metió su cabeza entre las cortinas de la cama de Remus.

-¿Vienes a desayunar?- preguntó.

Remus se limpió la nariz y sacudió la cabeza,

-No...

James inclino la cabeza hacia un lado.

-¿Te encuentras bien?

Remus se acurrucó más debajo de sus mantas.

-¿Podrías decirles a los profesores que estoy enfermo… o algo así?

James asintió.

-¿Qué sucede?

-No quiero hablar sobre eso.- dijo mientras jalaba las mantas hasta cubrirse la cabeza.

James frunció el ceño, por un momento miró a su amigo con preocupación, pero luego se fue para no molestarlo.

-¿No viene Remus?- le preguntó Sirius a su novio.

James sacudió la cabeza.

-Algo leyó en esa carta que… lo trastornó…

Sirius miró nuevamente la cama de Remus y frunció ceño.

-Me pregunto que fue.- luego James le tomó la mano y prácticamente lo arrastro fuera del dormitorio.

Estaba mal y él lo sabía, pero iba a aprovechar esta actitud extraña de su amigo, para al fin poder hablar con su novio de sus sospechas.

Remus pasó el día entero en la cama pensando en lo decía la nota, su padre le había escrito para decirle que su madre había tenido un ataque al corazón la noche anterior y que había muerto temprano en la mañana en San Mungo.

.:.Viernes.:.

Lucius estaba muy enojado, por fin había descubierto la identidad de la persona que sabía de la relación que mantenían Remus y él. Y para acabar, era nada más y nada menos que uno de los amigos de Remus, Peter Pettigrew. Él siempre pensó que ese tipo era una desgraciada rata, pero ahora estaba seguro.

En ese momento era hora de clase así que contó a los alumnos en el aula para verificar que estuvieran todos, pero se dio cuenta que faltaba uno…

-¿Dónde está Lupin?

-Está enfermo, Profesor.- contestó Sirius. Y después de todo, no era del todo una mentira, puesto que Lucius podría tomar eso como una enfermedad típica del embarazo. La noche pasada, James y él se enteraron de por qué Remus se había sentido tan mal, el hombre lobo había permanecido todo el día anterior en la cama y no había querido comer; y este día también había rechazado desayunar y dejar su cama. Sin embargo, sus amigos lo habían engatusado a que se tomara aunque fuera un jugo de calabaza y algo de leche, después de todo, no podía dejar que la pena dejara sin alimento al lobito que crecía dentro de él.

Lucius enarcó una ceja, mientras miraba a James y Sirius, él sabía que no le estaban diciendo toda la verdad.

-Ok… Bien todo el mundo continúen con el trabajo del miércoles, quiero que me lo entreguen al final de la clase… Potter, Black, quiero verlos a ustedes dos después de clase.

Sirius abrió la boca para protestar, pero James le dio un codazo en las costillas.

-Lo más probable es que sea acerca de Moony.- susurró.

Lucius regresó a su escritorio y se sentó, pasó sus dedos a través de su cabello y con la otra mano jugueteaba con el anillo en su bolsillo. La noche pasada, en la sala de maestros, había escuchado que Remus no se presentó a ninguna de sus clases en el día anterior y ahora Sirius y James aseguraban que estaba enfermo. Esperaba, por Merlín, que no le haya pasado nada a su bebé.

Lucius interrumpió sus pensamientos cuando vio que una mano se agitaba en el aire.

-¿Qué sucede, Pettigrew?- pidió frío. Tuvo la satisfacción de ver estremecerse a la rata.

-Necesito ayuda, profesor- dijo Peter, tímidamente.

Lucius rodó sus ojos y se levantó, no entendía como Pettigrew conseguía seguir fingiendo frente a sus amigos, siendo que le había mandado una nota amenazándolo.

-¿Con qué es lo que necesita ayuda?- dijo mientras jalaba una silla y se sentaba enfrente del escritorio en el que estaba sentado Pettigrew.

Lucius pasó el resto de la clase tratando de conseguir que Pettigrew trabajara y controlando al resto de sus alumnos y de vez en cuando quitando puntos de Slytherin y Gryffindor. Cuando la clase finalizó, Lucius puso su cara en sus manos, la voz chillona de Pettigrew le había dado un terrible dolor de cabeza. Levantó la cabeza cuando vio que Sirius y James eran los únicos que quedaban en el aula.

-¿Qué es lo que le pasa? ¿Es algo malo con respecto al bebé?- Por supuesto, él no dudaba que este par de entrometidos ya sabían el secreto.

Sirius miró a James y luego a Lucius.

-Bien… te diremos si primero nos contestas algo tú.

Lucius suspiró y asintió.

-Adelante.

Sirius cruzó los brazos y se reclinó hacia atrás en su silla.

-¿Terminaste o no terminaste con él?

Lucius rodó los ojos.

-¿Eso fue lo que les dijo?- Sirius y James asintieron mirando con los ojos estrechados a su profesor.- Yo no termine con él, si se hubiera calmado y me hubiera dejado explicarle, lo sabría.- les dijo mientras miraba a los dos pelinegros.- Ahora… ¿Qué es lo que le pasa?

-¿Entonces por qué le dijiste que ya no lo querías ver?- pregunto James encarnando una ceja.

-Eso.- dijo Sirius.- Si sabes que está embarazado, deberías hacer sido más explícito. Moony de por sí ya es sensible…

Lucius se volvió a irritar, él no tenía tiempo para estar con jueguitos tontos así que sacó la nota que le llego el sábado de su bolsillo y la puso enfrente de Sirius y James.

-Alguien descubrió nuestra relación. Intenté decirle que no creía que deberíamos vernos otra vez hasta que se graduara o naciera el bebé por si alguien nos denunciaba, a él lo pueden expulsar y a mí me despedirían. ¿Querrían que eso le sucediera?

Sirius suspiró y sacudió su cabeza.

-Bien… Moony ha faltado a clase porque su madre murió de un ataque al corazón, no ha dejado su cama desde el miércoles en la noche y esta mañana lo dejamos llorando.- dijo mientras se paraba y agarraba la mano de James, luego arrastró a su novio fuera del aula.

Lucius se inclinó en su silla hacia atrás y suspiró. Merlín… pobrecito…necesito verlo.

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Esa noche, Lucius decidió ir a ver a Remus, no le importaba si alguien los descubría juntos, él solo quería ir a ver a su amor.

Lucius consiguió la contraseña de la Torre de Gryffindor de un asustadizo niño de primer año y luego de eso se dirigió directo a la Torre. Ignoró las miradas curiosas que le mandaban los Gryffindor, mientras caminaba a través de la Sala Común con destino a las escaleras en espiral hasta llegar al dormitorio de los chicos de séptimo año. Cuando llegó, tocó la puerta de madera y esperó a que le abrieran.

Sirius refunfuñó y alejó su boca de James. Para entonces, el animago en forma de perro ya sabía que su novio podría estar esperando el primer hijo de ambos y no cabía en sí de dicha. Mañana mismo iban a preparar la poción para ver si se confirmaban las sospechas de Potter.

-¿Quién demonios será?- Ellos habían estado retozando en su cama la ultima hora, solo ellos y Remus, quien aún seguía escondido en su cama. Sirius se desenredo de James y fue a abrir la puerta.- Profesor.

-¿Está aquí?

Sirius asintió y se quitó de la entrada, Lucius apareció tal cual un hombre que tenía que cumplir una misión de vida o muerte.

-Nosotros nos vamos.

James asintió y se levantó, siguiendo a Sirius hacia fuera del dormitorio, pero no sin antes señalar la cama de Remus.

Lucius cerró la puerta y se encaminó hacia la cama de su novio, apartó las cortinas y vio a Remus acurrucarse, dándole la espalda.

-¿Rem?

Remus abrió los ojos y se limpió la nariz.

-Déjame solo…

Lucius suspiró y se sentó en la cama, poniendo una mano en el costado de Remus.

-Sabes que yo no voy a hacer eso, estoy arrepentido por haberte hecho daño y también siento lo de tu madre, además necesitas a alguien quien te de consuelo.

-¿Y supongo que crees que eres la persona indicada para eso?- preguntó Remus con voz temblorosa.

Lucius acarició el cabello de Remus.

-Rem… yo nunca dije que quería terminar contigo, yo solo pienso que es algo arriesgado continuar viéndonos cuando los dos estamos aquí en la escuela, yo no quiero que te expulsen y tampoco quiero perder mi trabajo. Sería muy malo para ambos y también para el bebé…

Remus se dio la vuelta y se incorporó, su nariz y sus ojos estaban rojos de tanto que había llorado y era obvio que tampoco había podido conciliar el sueño, ya que un par de círculos obscuros se marcaban alrededor de sus hermosos ojos.

-Perdón… no dejé que me explicaras bien.- dijo mientras se sorbía la nariz.- Sé que fui muy impetuoso… y hasta he estado descuidando a nuestro niño…

-Hey… no te preocupes por eso.- dijo Lucius y jaló a Remus para abrazarlo.- No tiene importancia, olvida lo que dije, ahora solo quiero estar aquí contigo, abrazándote y amándote. Y sobre todo, darte muchos chocolates para suplir la falta de comida de nuestro bebé.- sonrió de lado.

Remus miró a Lucius, sus ojos ámbar rápidamente se llenaron de lágrimas nuevamente.

-Eso me gusta…

-Glotón.- dijo cariñosamente. Luego besó suavemente sus labios y jaló la cabeza de Remus para que este la apoyara en su hombro y así siguió estrechando a su lloroso amante.- Está bien Remmie… estoy aquí para ti.

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Más tarde en la noche, Sirius y James regresaron al dormitorio, pensando que ya era prudente. Sirius se acercó con disimulo a la cama de su amigo, para confirmar que Remus estuviera bien, y sonrió cuando vio como se encontraba.

Remus no estaba solo en la cama, él estaba recostado sobre el pecho de Lucius y ambos estaban dormidos, lo bueno, para su salud mental, era que estaban con la ropa puesta.

Sirius cerró las cortinas y caminó hacia su cama, donde James se estaba poniendo cómodo bajo las mantas.

-¿Sabes…? Nunca pensé que iba a decir esto, pero creo que realmente Lucius no es tan malo.

James sonrió.

-¿Entonces se supone que nosotros debemos estar felices por ellos, verdad?

Sirius asintió y se recostó en la cama mientras besaba a su novio profundamente. Y, haciendo algo que tomaría por costumbre, posó una mano en el vientre plano de James.

Continuará…

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Notas finales

Uko-chan: La verdad que fue difícil… pero se logro que todo cupiera.

En este fic cumpliré una idea que tengo hace mucho. Hacer a lelito Abraxas bueno… XD

No sabía el nombre del padre de Sirius, así que le inventé uno ¬¬

La escena de James que se enteraba de esa manera fue ideada por ambas y ambos nos reímos cuando quedó lo que ustedes leyeron XD Espero que la hayan disfrutado tanto como nosotras…

AmericaLupin: ¿¿Que les pareció?? No les encanto Lucius de peque todo hermoso y berrinchudo XD

Aaawwww!! Y mi lobito todo hormonal XD me enamore más de él.

Y que puedo decir de la escena de James, dios… me reí como nunca XP

Y por otra parte fue inevitable que nos deshiciéramos de la mamá de Rem, es que interfería con los planes ¬¬

En fin… hasta la próxima que esperemos sea pronto