Capítulo 4:
Kagome despertó cuando ya eran las tres de la tarde, con algo de dolor de cabeza por la resaca de la noche anterior. Tumbada en la cama, recordaba todo lo ocurrido y un sonrojo se apoderaba de ella cuando pensaba en cierto chico de cabellos plateados con el que había bailado. Sango no estaba en la cama de al lado, por lo que supuso que se había levantado ya. Tras estar tumbada un rato, decidió que ya era hora de levantarse y ver donde estaba Sango, y de paso comer algo, ya que estaba muerta de hambre. La encontró en la cocina, mientras se tomaba unos huevos revueltos.
Hola Sango – dijo ella mientras bostezaba.
Buenas Kagome – contesto su amiga. Ella también tenía síntomas de resaca y cansancio en su cara. - ¿Cómo has dormido? –
Bien, aunque ahora me arrepiento de haber bebido tanto ayer – dijo ella con un intento de sonrisa.
Jaja, yo también, ¿quieres comer unos huevos? –
Si, está bien, mientras voy a darme una ducha, ¿vale? – dijo ella, a la vez que su amiga le asentía con la cabeza y se iba a prepararle algo a ella.
Kagome fue al baño y se quito la ropa. Se metió en la ducha y dejó que el agua recorriera su cuerpo lentamente mientras ella se relajaba. Estaba muy cansada, y ese día pensaba descansar todo lo que pudiera. Por suerte, su trabajo no incluía todos los fines de semana, solo algunos, y este no tenía que trabajar. Sango y ella curraban en una cafetería todas las tardes de lunes a jueves, y los viernes y fines de semana que eran festivos, y gracias a dios esta vez era un fin de semana normal y corriente.
Termino de ducharse y salió del baño para cambiarse. Se puso unos pantalones largos sueltos y una camiseta suelta también. Salió del cuarto y fue a la cocina para estar con Sango. Vio allí su comida, pero no a su amiga. Oyó voces en la entrada y fue a ver qué pasaba, ya que escuchaba a su amiga algo alterada. Llego y vio a la dueña de la casa hablando con Sango y disculpándose con ella. Se fue y dejo a Sango allí, llorando, por lo que Kagome cerró la puerta y fue con Sango.
Sango, ¿Qué pasa? – pregunto preocupada, ya que su amiga se veía mal.
Kagome… me… me quede sin casa… - dijo con voz entrecortada.
¿Cómo? Ven, vamos al salón y te tomas algo para calmarte, y de paso me cuentas que te pasa – dijo Kagome mientras la ayudaba a levantarse y la acompañaba a su amiga al salón. La dejó sentada en el sofá y fue a la cocina a por una tila para su amiga. La preparo y se la llevó.
Gra…gracias Kagome – dijo ella, aun con sollozos. Bebió un poco de la bebida que Kagome le había llevado.
No es nada, y ahora cuéntame que pasa – dijo ella, con voz suave para tranquilizarla.
Como sabes, vivo de alquiler con el sueldo de la cafetería – comenzó ella – No tengo familia cercana, solo esta Kohaku, pero mi hermano es militar y hace dos años que no sé nada de él, así que vivo sola – gruesas lágrimas empezaron a salir - . La señora Nakota me pedía poco por el alquiler, pero resulta que ahora el dueño de mi bloque de pisos va a venderlo a una compañía que quiere construir aquí, y ha venido a decirme que tiene que vender el piso – empezaba a faltarle la voz – Y… y yo ahora… tengo que irme en dos semanas… y no sé dónde voy a vivir… - no pudo seguir, ya que la voz se le quebró completamente y empezó a llorar a lágrima viva.
Kagome había escuchado todos sin interrumpirla en ningún momento ni soltarle la mano que le había cogido al principio. Ahora abrazaba a su amiga, que lloraba sin poder parar, mientras pensaba en algo rápido. Y de pronto, una idea se le pasó por la cabeza, como una iluminación. Se separó de Sango y fue a por su teléfono móvil. Llamó a su hermano y le contó lo sucedido y su idea. A Souta le parecía bien, así que Kagome regresó junto a Sango, que la miraba con los ojos muy abiertos y con agua en sus mejillas.
Ya Sango, no llores mas – dijo Kagome mientras le secaba las mejillas con suavidad – No es para tanto – Sango iba a interrumpirla, pero Kagome le puso un dedo en la boca para callarla – Lo único que tienes que hacer es venir a vivir conmigo – dijo con una sonrisa.
¿Cómo? – dijo Sango, muy sorprendida.
Que te vengas a vivir conmigo. Es muy fácil, llevamos todas tus cosas a mi casa y vienes a vivir allí –
Pero Kagome, no quiero ser una molestia… -
No eres una molestia. Es más, a Souta le gusta la idea de que viva con alguien mientras él está en la residencia de estudiantes cuando está en la universidad, dice que está más tranquilo sabiendo que no estoy sola –
Sango miraba a su amiga con expectación, y de pronto, la idea le gustaba. Sus labios se formaron en una sonrisa, contagiada por la de su amiga y la abrazó muy fuerte.
¡Kagome! Muchas gracias. Prometo que colaborare con todo lo que pueda y los gastos de la casa a medias – dijo ella mientras abrazaba a su amiga muy fuerte.
Ya hablaremos de eso, y no te preocupes mas, ¿vale? – contestó Kagome.
Si, ¡gracias Kagome!, ya sabes que te quiero un montón, ¿verdad? – dijo con una sonrisa.
Claro que sí, lo mismo que yo a ti – respondió Kagome.
Kagome comió lo que Sango le había preparado antes y empezaron a empaquetar todas las cosas de la chica. La casera, al saber que tendría un lugar al que ir, se alegro mucho y las ayudo en todo lo que pudo, trayéndoles cajas y ayudándolas a empaquetar todas las cosas de la chica. También le dijo que se llevara lo que quisiera de la casa, que de todas formas a ella no le hacía falta, así que le llevaron algunos muebles que pondrían en el salón de Kagome y en la habitación que iba a usar Sango.
En ese día, empaquetaron entre las tres todas las cosas de la chica (que rapidez, ¿eh? XD), y gracias a un amigo de la señora Nakota, el día siguiente podrían llevar los muebles a la casa de Kagome, ya que Souta vino en su coche para llevarse todo lo que pudiera en ese día, ya que al día siguiente tendría que irse para la residencia.
Tras despedirse de la señora Nakota, quedando con ella al día siguiente para trasladar las cosas restantes, fueron a casa de Kagome, que ahora también seria de Sango. Allí las recibió Souta, el cual estaba muy contento de que su hermana no fuera a estar sola cuando él no estuviera por sus estudios. Cenaron pizza que encargo Souta para que llegara cuando ellas ya estuvieran allí. Luego, el hermano de Kagome se fue a su cuarto para terminar de hacer sus maletas mientras las chicas iban al salón a ver la tele un rato mientras descansaban de aquel día tan ajetreado. Se pusieron a ver una peli de miedo, y justo en el momento clímax de la historia, sonó el móvil de Kagome, haciendo que ambas gritaran por el susto. Kagome fue a cogerlo y vio que era un mensaje.
"Hola preciosa, ¿Cómo estás? Espero que la resaca no sea fuerte. Me muero de ganas de volver a verte, espero que sea pronto nuestro próximo encuentro, buenas noches guapa. Sesshomaru"
A Kagome casi se le para el corazón cuando vio el mensaje, y un sonrojo se posó en sus mejillas. Sango dejó de ver la película para ver a su amiga y ver su cara colorada. Así que preguntó que quien le enviaba el mensaje.
Es de Sesshomaru – dijo ella, roja como un tomate.
Jajaja, ¡ya sabía yo que le gustaste! – Dijo Sango mientras iba con su amiga y leía el mensaje por encima de su hombro – Vaya… así que quiere quedar. Supongo que le contestaras ahora algo, ¿no? –
Sí, pero no voy a quedar con él este fin de semana, quiero ayudarte y terminar de instalarte aquí – dijo ella con una sonrisa mientras miraba a su amiga.
Lo siento Kagome – dijo esta con algo de tristeza por su amiga.
No te preocupes, me hace mucha ilusión que vivas aquí, en serio – contesto Kagome con una sonrisa. Y así le contestó el mensaje.
"Hola, la resaca fue algo fuerte, pero llevadera, ¿y la tuya? Yo también tengo ganas de quedar, pero ahora no puedo, tengo que ayudar a Sango con algunas cosas. Ya te aviso, ¿vale? Muchos besos."
Le envió el mensaje y fue con Sango. La película ya no tenía mucho interés, ya que lo de más miedo había pasado, así que se pusieron a hablar un poco sentadas en el sofá. La noche se hizo más profunda y llegó el momento de irse a dormir, para al día siguiente poder ir a la casa de Sango a recoger lo que quedaba, además de que Souta se iría y quería despedirse de él, así que cada una se fue a su cuarto para descansar y levantarse temprano, tal y como habían quedado.
Kagome se puso la camiseta que usaba para dormir, y se metió en la cama. Se puso a pensar en todo lo ocurrido en aquel día, como habían comenzado mal y habían terminado de una manera muy buena. Ahora vivía con Sango, cosa que la hacía muy feliz, ya que la quería mucho y no soportaría que no tuviera un techo decente. De pronto, su móvil sonó, un nuevo mensaje, de Sesshomaru nuevamente.
"Esperaré impaciente tu aviso… y ojalá pudieras darme esos besos de verdad."
Kagome sonreía feliz cuando lo leyó. Sesshomaru le atraía, pero no quería precipitarse, así que pensó que era mejor ir poco a poco, tanteando el terreno. Y en esos pensamientos, se durmió.
En la mañana del domingo
Kagome abrió los ojos con el sonido del despertador que ella había puesto la noche anterior, para levantarse pronto y terminar de arreglar todas las cosas de Sango. Se ducho y se puso unos vaqueros rotos y una camiseta de tirantas negra. Bajo a desayunar y ya estaba allí Sango, tomando unos cereales. Al rato bajó Souta, y les dijo que esperaría a que trajeran las cosas para luego irse para la residencia.
Sango y Kagome fueron hacia la que iba a ser la antigua casa de la primera. Allí las recibió la señora Nakota, tan simpática como siempre. Les dijo que en media hora llegaba su amigo para llevar las cosas que Sango quisiera. Mientras esperaban, ella les invito a tomar algo en una cafetería cercana, mientras les decía que estaba más tranquila desde que sabía que Sango tenía un sitio al que ir.
El amigo de la señora Nakota llegó y cargaron en una furgoneta las cosas que Sango se llevaría para que la dueña de la casa no las tirara. Subieron a la furgoneta y se despidieron de la señora Nakota. Llegaron a la casa y allí las recibió Souta, quien las ayudó a bajar las cosas y colocarlas en la casa. Después llego el momento de despedirse del chico.
Souta, mándame un mensaje cuando llegues, ¿ok? – dijo Kagome algo triste porque su hermano se iba.
Claro que si peque, cuando llegue os aviso – dijo él mientras abrazaba a su hermana y a la amiga de esta. – Me quedo contento de saber que no estarás sola – dijo mirando a Sango, quien también sentía algo de pena por la partida de él, ya que lo quería como a un hermano mayor.
Ambas se despidieron del chico y empezaron su vida como compañeras de piso. No tenían planes para ese día, así que pensaron en llamar a alguien para tomar algo en la hora del almuerzo. Iban a llamar a la gente del grupo cuando el móvil de Sango sonó. Era Miroku, quien la llamaba para ir a comer con él ese día, cosa que la chica acepto tras ver a su amiga al lado suya diciendo que si con la cabeza sin parar. Sango le dijo que ahora viviría con Kagome, así que pasara por su casa para recogerla sobre las dos de la tarde.
Kagome por su parte, fue a la cocina y puso la música a todo volumen, mientras miraba que se iba a preparar de comer. No había muchas cosas, así que pensó que Sango y ella deberían ir a comprar algo pronto. De pronto, una canción de la radio la saco de los pensamientos alimenticios.
Llegó a mis ojos como un ciclón
tu mirada desde el rincón
dejando a su paso un mar
de neón, humo, y licor.
No sé con quién andas
si es tu novio, me da igual.
Me fui acercando un poco a ti
y me dije sin parpadear
que bien se le ve el blue jean.
Sin pensarlo di un paso más
y en las tripas peces me nadaron
cuando al fin, supe tu nombre.
Coro
Y el plan del destino empezó a marchar
qué manera de juntar
a este par de extraños
que se empiezan a extrañar.
Pronto tendrás que regresar
con aquel fulano y yo
con botella en mano
no podré olvidar la cita del azar.
Esa canción le hacía pensar en la noche del concurso, cuando conoció a Sesshomaru. El chico le gustaba, pero no sabía qué hacer para conocerlo mejor y saber que pensaba él de ella. Sango llegó en ese momento, para preguntarle si se veía bien, mientras veía a su amiga bailar y cantar en la cocina, con voz de ángel aquella canción.
A qué te dedicas cuando no estás
divirtiéndote en algún bar
preguntaste y la luz
de tus ojos me hizo hablar
rezo para conseguirme alguien como tú.
Dobló esta apuesta mi corazón
cuando ahí tu sin ton ni son
me invitaste a bailar
una banda empezó a tocar
y al oído me dijiste
que aquella canción
me dedicabas.
Coro
Y se nos hizo eterno aquel momento
celebrando el encuentro
de dos náufragos
a orillas de la pasión.
Coro
Llegó a mis ojos como un ciclón
tu mirada desde el rincón
me mirabas desde el rincón
(me mirabas desde el rincón).
La canción terminó, y con él el repertorio de Kagome. Sango le aplaudió desde la puerta de la cocina, mientras Kagome hacía una inclinación en agradecimiento.
Nena, tienes una voz que da gusto oír – dijo su amiga.
Tú también cantas muy bien, pero eres muy vergonzosa – dijo Kagome, mientras la otra no hacía caso de ese comentario.
¿Voy bien para ver a Miroku? – dijo Sango mientras daba un par de vueltas sobre sí misma para que Kagome la viera. Iba con una falda suelta color negra y una camiseta de manga corta burdeos, el pelo recogido en una coleta y poco maquillaje.
Vas guapísima, ¡a ver si ya os lanzáis! – dijo ella con una sonrisa.
Mira quien fue a hablar… - contestó Sango, mientras Kagome se callaba y la escuchaba – Anda, llámalo para quedar – dijo ella mientras llamaban a la puerta. Era Miroku, quien venía a recoger a la chica. Ambos se fueron y Kagome, tras pensar un poco, decidió hacer caso del cometario de su amiga y agarro el teléfono móvil, para escribir un mensaje.
"¡Hola! Que tal. Me preguntaba si hoy tenías algo que hacer, ya que ya termine con lo de Sango, por si se te apetecía ir a dar un paseo, espero tu respuesta. Besos"
Le mando el mensaje y mientras se hizo algo de comer ligero, ya que no tenía mucho apetito. Terminó y se fue a su cuarto a poner algo de música, mientras leía unos de sus libros favoritos, "Crepúsculo", de Stephenie Meyer. El sonido del móvil la sacó de la lectura en la parte más interesante, pero no le importó cuando vio quien era.
"Dime hora y lugar preciosa, y allí te esperare"
Casi salta de la alegría. Quedó con él en una plaza del centro en dos horas, para darle tiempo a vestirse y demás. No sabía que ponerse y estaba nerviosa. Al final se decantó por una falda-pantalón larga y negra, que le había regalado Sango por su cumpleaños, y una camiseta verde oscuro con dibujos asimétricos en verde más claro. Se puso dos trenzas y un poco de rímel, para hacer sus ojos más grandes, y se calzó unas botas negras muy cómodas. Salió de su casa y fue al encuentro de Sesshomaru.
Llegó un poco tarde, pero no mucho, y allí lo vio, esperando de pie al lado de una fuente, mientras miraba su reloj de pulsera. Miro enfrente de él y vio a Kagome esperando al semáforo para cruzar la calle. La chica pudo ver una leve sonrisa en su rostro.
Hola Sesshomaru, ¿llevas mucho esperando? – dijo ella nada más llegar. Le dio un beso en la mejilla al chico, cosa que le agradó bastante al susodicho.
Buenas Kagome, no, no mucho, he llegado hace 5 minutos – contesto él, mientras también le daba un beso a ella en la mejilla, haciendo que la chica se sonrojara.
Fueron a dar una vuelta por un parque que había cerca de allí, y así se conocerían mejor. Estuvieron hablando durante mucho tiempo, sabiendo mas el uno del otro, mientras en Kagome surgía un nuevo sentimiento, aunque aún no se diera cuenta.
Y dime, ¿Qué haces entre semana? – pregunto en una ocasión Sesshomaru.
Pues aparte del instituto, trabajo junto con Sango en una cafetería que hay en la calle Shikon – dijo ella.
¿Y qué días trabajas? –
Pues de lunes a jueves fijo, y ya en tiempos festivos, los fines de semana por la tarde – contesto ella - ¿Por qué lo preguntas? ¿Es que acaso vas a pasarte? – dijo ella con una sonrisa y riendo.
Quien sabe – contesto simplemente él.
Siguieron hablando, ajenos a que eran vistos por unos muchachos que pasaron por allí de casualidad y los vieron, y ya decidieron seguirlos un poco. Inuyasha y Hojo no perdían detalle de lo que ocurría, sobre todo el primero.
Vamos Inuyasha, que van a cerrar – dijo Hojo, algo cansado de seguir a la pareja.
Espera un poco más tío, tengo que saber quién es ella – dijo mientras miraba a la pareja con cuidado de no ser visto.
Es la cantante del grupo del otro día, ¿o es que no lo ves? – dijo el cansinamente.
Eso lo sé, pero es que su cara me suena y no sé de qué… además, Sesshomaru no se porta así con todo el mundo - dijo Inuyasha, con algo de celos, pensando para sí mismo. Le había dado vueltas a la cabeza, pero no conseguía averiguar donde la había visto con anterioridad. Al final, dejaron de espiar y se fueron a una tienda de comics manga que abría los domingos.
La pareja no fue consciente de que habían sido espiados, pero eso no importaba, porque estaba siendo muy buena tarde y lo estaban pasando de miedo. La tarde llegaba a su fin, y Kagome tenía que volver a su casa, ya que al día siguiente tendría que ir a clase, así que Sesshomaru la acompañó hasta su casa, aunque su apartamento quedaba algo lejos.
Se despidieron de la misma forma que la otra noche, dándole él un beso muy cerca de los labios, y esa vez, ella no se quedo quieta, sino que le dio un beso de la misma forma. Quedaron en verse de nuevo pronto, y luego, él se fue y ella entro en casa. Sango ya estaba en casa, así que le conto lo ocurrido y las dos saltaron de alegría, ya que la cita de esta última con Miroku también había ido muy bien, aunque no se habían besado ni nada, pero habían quedado en verse nuevamente. Cenaron algo y se fueron a ver la televisión un poco, quedando al final las dos dormidas en el sofá.
Había sido un día muy bueno y cansino para ambas.
C O N T I N U A R A.
Hola! Como están? Espero que muy bien, jjeje!! Aquí les traigo un nuevo capi de la historia, espero que les gusteeeee!! La canción de este capitulo es de Jeremias, y se llama "La Cita", creo que queda bastante bien con la historia de Kagome y Sesshomaru en este fic, jejeje!!
laura: holaa!! me alegro de que te gustara el fic, y aqui traigo la continuacion! acab de escribir el capi, y espero que te guste y verte mas por aqui!!
Ladymary: holaa!! me alegro de verte! y me alegro de que te gustara el fic, y la cancion, se me olvido poner al final de quien era, torpe de mi, jajaj!! espero seguir viendote por aqui, y quien fuera kagome para bailar con ese pedazo de hombre...!!
Lady Death06: holaa!! me guta que te guste el fic y aqui traigo la conti, ma costao, pero aqui esta, jajajaja!! esq tengo 3 fics a la vez y a veces me atasco...:(, epro bueno, espero que te guste y verte por aqui!!
HinataFan: holaa!! jajajajaja!! vale vale, aqui traigo la conti, jajaja!! espero ver mas reviews tuyos!! y que sigan siendo asi de expresivos !! :)
muchas gracias por sus reviews y espero que les guste el capi y la cancion que incluyo en él, la recomiendo si no la conocen!
muchos besoss!!
XtinaOdss
