Nota de inicio: Este es el primer capítulo que escribimos de nuestra propia autoría, esperamos saber qué tal lo estamos haciendo.

--

El Romance de Malfoy y Lupin (Traducción)

--

Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El fic tampoco me pertenece, es una historia escrita por Icarus Malfoy y lo voy a traducir con permiso de la autora. XD

Disclaimer importante: Con el permiso de la autora, Uko-chan y yo hemos adoptado esta historia, puesto que no está terminada. Con su permiso, la adoptamos para darle un fin y agregarle un par de cositas a los chaps que ella ya ha escrito ñ.ñ

A nuestra pregunta, esto es lo que ella contestó:

Hiya,Icarus

Yes, I remember you.

I honestly don't think I will ever update that story now. You have my
permission to do as you please with it, as long as you credit me for being the
original author.

¡Así que van a tener fic hasta el final! ñ.ñ

Lucius y Remus tienen una relación desde hace dos años...

¿Qué sucederá cuando a Lucius le pidan unirse a Voldemort?

¿Se enfrentaran…?
…o
¿Lucharan por su amor…?

Aclaraciones: Slash, ósea relación chico-chico, si no te gusta entonces da clic en el botón de regresar. MPreg, si los hombres van a conseguir embarazarse en esta historia. Universo Alterno, esta historia es un AU ya que Remus y Lucius están juntos y también por que 3 de los 4 merodeadores son gay. Fuerte OOC, de Lucius cuando esta cerca de Remus, y cuando no, es un maldito y tirano Slytherin.

Le agradezco particularmente a Uko-chan por betear y darle cierto orden a los capítulos.

Nota de la beta: No es nada, la agradecida debo ser yo, porque decidas traducir este fic, siendo que soy ULTRA-FANATICA de esta pareja. Este fic uno de mis favoritos… ¡¡Y se los recomiendo a todas!!

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Palabras cursiva son pensamientos.

----

Capítulo 8: La charla y la Boda.

--

Evidentemente un secreto como que Remus Lupin estaba esperando un hijo de Lucius Malfoy solo tardó dos días en extenderse por todo el colegio y para ahora hasta el retrato más alejado del castillo sabía de la noticia.

Muchos de los Slytherins no sabían cómo reaccionar, porque cuando apenas se estaban recuperando de saber que el Slytherin modelo para ellos, el menor de los Malfoy, se casaba con un Gryffindor pobretón, ahora se enteraban que esa unión estaba por dar un heredero.

-¿No sería mejor que lo trasladáramos a San Mungo?– preguntó John Lupin, sentado cerca del lugar donde su hijo seguía inconsciente, después de cuatro días-. No ha despertado hasta ahora.

-No es conveniente –dijo Lucius, desde su sitio al lado de su prometido, en donde estuvo sentado todos estos días que él estuvo inconsciente-. Si es que lo atacaron aquí mismo, dentro del colegio, creo que correría más peligro en un lugar tan público como el hospital.

-No debes preocuparte, John –Madame Pomfrey salió de su oficina, trayendo un par de tazas de té-. La cabeza de tu hijo ya no presenta lesiones, está recuperándose muy bien, es cuestión de tiempo que despierte.

Y como si quisiera afirmar sus palabras, Remus gimió bajito y crispó la mano que su amor le sostenía. Sorprendido, Lucius se la apretó con más fuerzas y se acercó a su cara.

-¿Remus? ¿Puedes escucharme, pequeño?

El hombre lobo volvió a gemir y cerró sus parpados con fuerza.

-Creo que la luz fuerte lo molesta –anunció la enfermera y sacó su varita de sus trajes, para cerrar las cortinas con ellas. Así el cuarto quedó bastante oscurecido.

-Anda hijo, abre los ojos –John ya estaba al otro lado de su hijo y también tomaba su mano-. Por favor, no sigas preocupando a papá, anda, despierta.

Lentamente, los ojos dorados se fueron abriendo, revelando confusión en ellos.

-¿Papá…?

-Sí, hijo, soy papá –sonrió lloroso el hombre, suspirando aliviado-. Me has tenido muy preocupado.

El chico sonrió con cansancio y después giró su cabeza, para mirar al hombre que sostenía su otra mano.

-Lucius –murmuró con alivio-. Estás aquí.

-Por supuesto, no he dejado tu lado en todo este tiempo que estuviste inconsciente.

-¿Cuánto tiempo?

-Cuatro días.

De repente, tomó una inspiración grande y miró a alarmado a los dos hombres.

-¿Y mi bebé?

-Está bien, mi amor. Nuestro hijo está sano y salvo.

Él se relajó visiblemente ante esa noticia y soltó la mano que sostenía su padre, para poder posarla sobre su estómago hinchado.

-Bueno, bueno, ya que se han reencontrado, deseo comprobar qué tal está mi paciente –dijo en voz alta la mujer, apartando a ambos hombres.

John asintió e hizo señas a su yerno para que lo siguiera.

-Estaremos afuera, Remus –dijo Lucius, mientras apuntaba hacia la salida-. Regresaré en cuanto te revisen del todo.

-Está bien, mi amor. ¿Podrías…?– mordió su labio inferior-. ¿Podrías conseguirme algo de chocolate?

El rubio no pudo evitar sonreír, si es que Remus pedía ya chocolate era porque estaba perfectamente bien.

-Seguro, enseguida me doy una escapada a Hogsmeade para traerles todo el chocolate que deseen tú y el bebé.

----

Al saber que su futuro yerno había despertado de la inconsciencia en que lo dejó el ataque, Abraxas se transportó enseguida a Hogwarts, para tener la charla que se había retrasado más de la cuenta. Fue directo a los aposentos de su hijo, porque si bien a Lupin aún no le habían dado de alta, si lo dejaron guardar reposo en otro lugar que no fuese la enfermería y como su hijo estaba tan receloso de quien sea que esté al lado de su amante embarazado, había exigido que éste permaneciera en sus habitaciones.

Lo primero que vio al entrar, después de decir la contraseña, fue al pequeño padre de Remus. John Lupin tenían un algo que hacía que sus ojos viajaran constantemente al hombre desgarbado. Sinceramente, a él deberían disgustarle las ropas visiblemente remendadas y pobres, la figura delgada falta de alimento y la expresión de eterna tristeza en su rostro, pero no era así, todo lo contrario, parecía como que el hombre tenía un imán para atraer su atención. Abraxas no quería pensar a qué se debía eso, no ahora, al menos.

-Padre, bienvenido –saludó su hijo, saliendo de la habitación donde estaba su amante.

-Hijo –saludó con un cabeceo.

Sus saludos eran bastante fríos, después de todo, apenas estaban reconciliándose después de aquella fea pelea que tuvieron, en la que Lucius quedó gravemente herido. Aunque Abraxas hacía todo lo posible por tratar de estar más cercano a su hijo, la presencia de una tercera persona desconocida en el lugar, minimizaba sus actos.

-Remus está dormido ahora, supongo que podemos tomar algo de té hasta que su siesta termine –ofreció el menor.

-Eso sería encantador –concedió el hombre y tomó asiento en un sillón individual que estaba en frente de John. Si sus ojos iban a estar viajando en esa dirección constantemente (sin su permiso), lo mejor sería buscar una buena ubicación.

Un elfo vino a servirles a los tres y se sentaron en silencio a tomarlo, cada uno perdido en sus pensamientos. John no pudo evitar sentirse algo intimidado, si bien aquel era una habitación dentro de Hogwarts tenía todos los lujos que un Malfoy se podía permitir, además de eso, estaba acompañado por dos de los sangre pura más importantes del Mundo Mágico.

Mi hijo sí que los busca bien para relacionarse. Un Potter y un Black son sus mejores amigos y va a casarse con un Malfoy… y darle un heredero.

-¿Lucius?

La voz fina viniendo desde la habitación del rubio alertó a todos los presentes que Remus había despertado de su siesta. Ni lento ni perezoso, el joven Malfoy se levantó y acudió al llamado de su pareja, dejando a los mayores solos.

Lupin no parecía notarlo, por eso Abraxas dejó que sus ojos grises viajaran por el cuerpo pequeño del hombre. Le parecía graciosa y descuidada la forma en que agarraba su taza, parecía como si temiera que esta se le cayera e irremediablemente se rompiera. De hecho, esa taza valía más de lo que el hombre podría ganar en cuatro meses, pero no era como si ellos no tuvieran una colección entera de ellas en casa. También notó como cerraba los ojos en placer cuando probaba el té que ellos hacían traer especialmente desde Japón, porque tenían gusto de lo fuerte, y al parecer este hombre también. Lo cual era bueno, si es que iba a compartir tardes de té con ellos en el futuro.

-¿Señor Malfoy?

Abraxas se atiesó al escuchar la voz suave del hombre.

-¿Sí?

-¿Qué es lo que tengo que me mira tan atentamente?

El rubio pestañeó varias veces, sintiéndose desconcertado al ser descubierto en su escrutinio, por suerte, sus años de ser un hombre frío e impasible lo salvaron de que sus mejillas se tiñeran de rojo. Y, gracias a Merlín, la llegada de su hijo y futuro yerno lo previnieron de contestar.

-Aquí está Remus –anunció Lucius, trayendo a su novio, que estaba vestido con una costosa bata de seda, sobre un pijama de la misma tela.

John se levantó de su sillón, sonrió a su hijo y lo abrazó, antes de besar su frente.

-No gano para sustos contigo, ¿eh?– murmuró y después miró el vientre abultado del adolescente-. ¿Por qué no me lo dijiste, Remus? Pensé que quedamos en las cartas que nos escribíamos, que me ibas a contar todo.

El castaño más joven mordió su labio inferior y miró a su prometido.

-Creímos que sería lo más seguro –contestó Lucius, con voz impasible.

-Entiendo eso –frunció el ceño-. ¿Pero por qué ocultármelo a mí?

-Bueno, debe saber, que hasta hace muy poco, mi padre y yo éramos enemigos –comenzó el rubio, dándole una mirada acentuada a su padre. Abraxas solo enarcó una ceja, para nada intimidado-. Temimos que él interceptara algunas de las cartas y reaccionara de mala manera si es que sabía que esperábamos un niño.

-Oh –John miró con algo de reproche al Malfoy mayor, recibiendo una mirada angostada de éste. Ya sabía que había actuado mal, no hacía falta que hasta ese Gryffindor se lo sacara en cara-. ¿Y ahora que van a hacer?

-Casarse enseguida, por supuesto –contestó Abraxas, antes que nadie-. Los periódicos están teniendo un día de campo con esta noticia y todos los días hay una lechuza en casa que me fastidia para que les dé información. Por el buen nombre de los Malfoy, Remus y mi hijo deben casarse ya, antes de que nazca esa criatura.

-¡¿Ahora?!– exclamó Remus-. ¡Pero ni siquiera he terminado el colegio!

-Eso no tiene nada que ver –dijo Lucius, comprendiendo a su padre-. Eres mayor de edad y tendrás la autorización de tu padre –miró a John quien asintió-. Creo que es lo mejor, mi amor; estar casados antes de que nazca nuestro hijo.

El menor mordió su labio inferior.

-Pero yo quería que tuviéramos una fiesta bonita, no una apresurada.

-En eso no hay inconveniente –aseguró Abraxas-. Ahora pueden casarse en una ceremonia privada y, cuando salgan del colegio, haremos la fiesta que un heredero de los Malfoy debe tener.

El licántropo frunció los labios, no parecía muy seguro.

-Sería lo mejor –apoyó Lucius-. Puesto que para la fiesta puede que nuestro hijo ya nazca y podrás lucir una túnica hermosa, que no te marque el embarazo.

Aquello sí apreció convencer al Gryffindor.

-¿Tú qué dices, papá?

-Yo estaré de acuerdo con lo que tú elijas, hijo –sonrió-. Pero si pides mi opinión, creo que casarte antes de que nazca el bebé sería lo mejor.

-Bueno –asintió-. Entonces nos casamos cuanto antes –murmuró.

-Y también hay otra cosa que quiero tratar con ustedes –dijo Abraxas-. Es con respecto a los atacantes de Remus. Hasta ahora no sabemos quienes fueron y el muchacho Snape no desea ser un delator.

-Yo ya pensé en eso –dijo Lucius, frunciendo el ceño-. El director me prometió ayuda para investigar quienes fueron, aunque… -miró a John-, hasta que no descubramos quienes fueron creo que usted corre peligro.

-¡¿Yo?! / ¡¿Mi papá?! –exclamaron los dos Lupin, al mismo tiempo.

-Me temo que sí –afirmó el muchacho-. Lo mejor sería que se cambie a vivir a un lugar más seguro, hasta que sepa quienes fueron y tome mi venganza.

-Pero yo…-mordió su labio inferior-. No tengo lugar adónde ir aquí en Inglaterra, toda mi familia está en países vecinos y no deseo estar tan lejos de Remus, siendo que pronto será madre.

Hubo un largo minuto de silencio contemplativo.

-Podría irse a vivir a casa –murmuró Lucius.

-¿Disculpa? –siseó Abraxas, sintiéndose desconcertado por esa posibilidad.

-Es lo mejor que se me ocurre. Nuestra mansión es inmensa y tú vives solo, además John será pronto parte de la familia. No creo que haya impedimento alguno en que convivan hasta que las aguas estén más tranquilas. ¿Qué me dice?

Lucius se giró a mirar a su suegro y si le pareció extraño que él esté con los ojos como platos y con un ligero rubor en sus mejillas, no dijo nada.

-¿Yo… vivir en una casa como esa? –murmuró con incredulidad.

-No es para tanto, una vez que se acostumbre, no lo notara.

Pero John pensaba muy diferente de ello. Él nunca había estado en una mansión antes, aunque por cosas que había escuchado, sabía que aquella casa era casi tan grande como Hogwarts y los lujos eran el triple o cuádruple que en el colegio.

-Por favor, papá –le llegó la voz suave de su hijo-. ¿Hazlo por mí? Me sentiré mucho más tranquilo si sé que estás en un lugar seguro.

Al ver la mirada de su hijo, no pudo negarse, así que suspiró y asintió.

-Entonces lo haré.

A ninguno de los tres pareció importarle que Abraxas no estuviera muy feliz con la idea.

----

-¡¿Casarte?! ¡Pero si todavía estás en el colegio!

Remus suspiró.

-Lo mismo dije yo, pero ellos tienen razón. Además, pensábamos hacerlo cuando yo termine el colegio y falta solo un mes para ellos, así que... -se encogió de hombros.

-¿Entonces habrá boda? –preguntó James.

-Sip, será una muy pequeña entre los más conocidos. Creo que estaremos nosotros cuatro, Lily Evans, mi padre, Dumbledore –frunció el ceño-. Probablemente también invite a nuestra Jefa de Casa y la enfermera.

-Mis padres también van a querer venir –dijo Potter.

-Bueno –se encogió de hombros-. Supongo que Lucius no va a tener problemas, después de todo, de su familia solo va a venir su padre.

Los Gryffindors asintieron y después comenzaron a bromear con su amigo de que deberían hacerle una despedida de soltero, yendo furtivamente a Hogsmeade y buscar una linda señorita que quiera ser la "experiencia femenina", antes de casarse. Por supuesto, Remus se negó, ruborizándose furiosamente y mirando con enfado a sus amigos.

.:.Una semana después.:.

Remus hizo un puchero al ver la túnica azul marino grande que le había mandado a hacer su futuro esposo. La verdad es que él esperaba tener primero a su bebé antes casarse, justamente por eso, porque si bien él no era tan vanidoso como su novio, tenía la suficiente como para querer tener una buena figura en su boda.

-Oh, vamos… no es para tanto –dijo su padre, quien venía con un pequeño ramo de flores que Lucius habían insistido que tuviera su prometido-. Solo estaremos nosotros en la boda, ya cuando hagan la fiesta, con tu bebé en brazos, podrás lucir la vanidad que deseas, ante todos los estirados sangre pura que tu suegro va a invitar.

-Supongo –suspiró y luego se giró a mirar a su padre-. Pá… ¿estás seguro que no te importa irte a vivir a la casa del Señor Malfoy?

John se giró para que su hijo no viera el rubor desconcertado en su rostro.

-No, hijo. No te preocupes –tosió nervioso-. Además, aquella casa es tan grande que lo más probable es que ni siquiera nos veamos de seguido.

Remus le sonrió a su padre y luego procedió a terminar de abotonar su túnica. Poco después, unos golpes a la puerta anunciaron la llegada de un invitado, que no era otro que Abraxas Malfoy.

-¿Estoy retrasado? –preguntó el embarazado, frunciendo el ceño.

-No, todavía falta un tiempo, yo vengo a traerte esto.- De su túnica extrajo una caja de terciopelo verde con un cerrojo en forma de serpientes que debería ser de oro blanco, puesto que no le causaba aversión al lobo; ya la caja miraba muy costosa y, cuando la abrió, Remus y su padre no pudieron evitar jadear cuando vieron lo que había dentro. Allí había un broche de oro en forma de dos serpientes que se miraban a los ojos, tenía incrustado un diamante en el centro, rodeado de las colas de los reptiles; los ojos de las mismas eran una de esmeraldas y la otra de zafiros, y bien por encima de las cabezas de las serpientes, pequeña pero hermosa, había una M-. Esto es para ti.

-¿Qué? –musitó sin poder creérselo, sus ojos como platos.

-Debes usarlo. Es tradición en la familia que la "esposa" use este broche durante la boda. Esto ha estado por generaciones en nuestra familia.- Lo sacó de la caja y se lo puso en la túnica-. No pongas esa cara, esto no será tuyo por siempre, Lucius deberá hacer lo mismo que estoy haciendo yo cuando el bebé que estás esperando se case.

Remus suspiró aliviado, pero todavía estaba con temor de tener semejante joya y reliquia encima de su persona.

-Sin embargo, hasta entonces será tuyo y tú deberás guardarlo, así que debes cuidarlo con tu vida –agregó con voz amenazante, haciendo que todo el alivio que Remus sintió anteriormente se vaya.

-Y-yo lo cuidaré –tartamudeó.

-Bueno, confiaré en ti –dijo Abraxas, terminando de abrochar la joya en la túnica de su futuro yerno-. Entonces me voy al lugar donde está armado el pequeño altar, te esperamos allá dentro de veinte minutos.

Dicho eso, el rubio mayor asintió en dirección del padre de Remus y después salió de la habitación.

-Wow –murmuró John, sus ojos fijos en el broche-. Creo que después de usarlo hoy, debes guardarlo y no tocarlo nunca más. Seguro que serían capaz de matarte si le sucede algo.

-No te preocupes, eso mismo pensaba.

El lugar donde armaron el pequeño altar, más dos mesas donde tendrían un pequeño almuerzo, era una sala deshabitada muy cerca de las habitaciones de Lucius. Pensado para que el traslado de Remus desde el lugar donde se vestía hacia donde se casaba no fuese de mucho recorrido. Así que, cuando el licántropo llegó al lugar, este estaba medio lleno ya con todos los invitados, mucho a la sorpresa de los Gryffindors, Lily estaba allí del brazo con Severus Snape, que tenía cara de mala leche y no miraba a nadie a los ojos.

Lucius se acercó a su pareja y le sonrió de par en par.

-Estás hermoso –murmuró, tomando una de sus manos, para besársela-. Y esa joya se ve hermosa en ti, creo que mandaré a hacer una réplica para que sea sola tuya.

-¿Qué?– susurró incrédulo-. Estás loco.

-Sí, lo estoy –sonrió-. Por ti.

Remus se ruborizó furiosamente.

-Ewww, eso sonó tan cursi, Malfoy –se quejó James, poniendo cara de asco.

El rubio lo fulminó con la mirada.

-Mantén tu boca cerrada, Potter, si no quieres que te eche –siseó.

-Él tiene razón, James –regañó su madre, que había aceptado venir de invitada a la pequeña boda-. Tú debes ser más cursi cuando estás con Sirius.

James se ruborizó y no dijo nada.

-Ejem –carraspeó el hombre del Ministerio que estaba allí para casarlos-. ¿Podemos empezar?

-Por supuesto –concedió Abraxas, ubicándose cerca del altar-. Puede comenzar.

Remus y Lucius se sonrieron, se tomaron de la mano y caminar hacia el altar, donde el hombre comenzó la ceremonia que los enlazaría por el resto de su vida.

Continuará…

--

Notas finales de Uko-chan: En el transcurso de la traducción le propuse a América que sería linda la pareja Abraxas/Papá de Remus, así que cambiamos unas cositas (originalmente moría el padre, no la madre) y salió esto. ¿Qué les va pareciendo esta rara pareja?

Notas finales de AmericaLupin: Hey… ya vieron el por que nos cargamos a la mamá de Remus u.u

Además nuestro querido Lobo esta sano y salvo, y con un pie en el altar XD

Espero les guste como va la historia.

Hasta la próxima n.n