Capítulo 5:

Era lunes, y ambas chicas despertaron del sofá donde habían dormido gracias a la alarma del móvil de Kagome. Fueron a desayunar y a ponerse el uniforme para ir a clases, aunque sin muchas ganas. Había sido un buen fin de semana y ambas querían que hubiera durado más, pero la vida seguía y debían seguir con los estudios.

Menos mal que el sofá era grande… - dijo Sango mientras bostezaba.

Ya, sino no habríamos dormido bien, pero yo estoy fresca como una rosa, ¿y tú? – contestó Kagome mientras servía algo de café en dos tazas y las ponía sobre la mesa de la cocina.

También – dijo su amiga mientras le daba un bocado a su tostada.

Luego, fueron a ducharse y vestirse para ir al instituto. Se pusieron los uniformes, y complementos que solían llevar. Se peinaron, Sango con una coleta alta y Kagome con el pelo suelto, y salieron de la casa con sus mochilas a cuestas, dispuestas a soportar otro día de clase en ese instituto de superficiales. Aunque las dos tenían ganas de saber si Inuyasha ya las habría reconocido o no.

Me gustaría ver su cara cuando nos reconozca y descubra que te intento entrar – dijo Sango a su amiga, y las dos se partieron de risa ante semejante comentario.

Llegaron a la escuela y ya empezaron a ver todos los rostros conocidos de por allí, el grupitos de los y las guays y demás. Como siempre, vieron a Kikyo paseando su trasero casi a la vista de todos, lo que acentuaba más su fama de buscona. También vieron a Inuyasha y Hojo, aunque estos no las vieron, ya que iban detrás de Kikyo como siempre, y se partieron de risa pensando en la noche del concurso.

Entraron en clases y las cosas fueron como siempre. Los profesores preguntaban, Kikyo los ponía en evidencia e insultaba a todo el mundo… vamos, el pan nuestro de cada día. Les dijeron que tendrían una hora libre debido a la ausencia de última hora de un profesor, así que nuestras chicas decidieron que irían a la cafetería para charlar allí animadamente.

Y bueno Kagome, ¿has pensado que vas a hacer con Sesshomaru? – le preguntó Sango mientras tomaba un poco de café.

No se Sango, me gusta y eso, pero aún es pronto para decidir nada – dijo la chica a su amiga, mientras ambas reían.

Yo creo que deberías lanzarte chica, que tíos así hay pocos la verdad – comentó Sango como la que no quiere la cosa.

Pues yo creo que tú también deberías hacer algo al respecto – dijo Kagome mirándola con una sonrisa.

¿A qué te refieres? – dijo con inocencia fingida.

Pues a Miroku, a quien sino me voy a referir – contestó Kagome.

Ains, no hables Kag – dijo ella mientras se sonrojaba levemente.

Vamos Sango, os conocéis desde hace mucho, y te aseguro que siente algo por ti –

Ya lo sé, pero es tan mujeriego… - dijo ella con tristeza.

Pero desde hace tiempo ya no lo es, y creo que es por ti – dijo Kagome puntualizando – Por cierto, creo que durante el almuerzo la sala de música está libre, ¿vamos a tocar el piano un rato? – propuso Kagome a su amiga, la cual accedió de inmediato.

Ambas siguieron hablando, mientras tomaban un café y esas cosas, hasta que de pronto vieron como el grupito de Kikyo y compañía iba hacia ellas, con malos pensamientos que se reflejaban en el rostro de la chica. Kikyo llego muy cerca de ellas y se sentó en una mesa al lado. También estaban Inuyasha y Hojo, como siempre siguiéndola hasta donde ella les dijera. Kagome y Sango iban a irse, ya que estar allí era una molestia para ambas y no podrían hablar tranquilamente como hasta ahora. Ya se levantaron, cuando la voz de Kikyo les hablo.

Tajikin Sango, he oído que van a tirar tu casa, ¿Dónde vas a vivir ahora? ¿En la calle? – dijo ella con una sonrisa burlona en la cara, mientras su grupito se reía.

¿Acaso crees que me molestan tus comentarios Taikun Kikyo? – dijo ella, sin mostrar debilidad alguna ante semejante ataque.

No sé, como no tienes familia y vives sola, pues ahora te imagino en un albergue con los pobres – dijo la otra, sin perder esa sonrisa en su cara de payaso, pintada hasta el extremo.

Pues me parece que el maquillaje se te está subiendo al cerebro – dijo Sango, comentario que molestó a la otra, mientras Kagome se reía interiormente y animaba a su amiga.

¡Oye! – dijeron algunos de su grupo, entre los cuales estaban Inuyasha y Hojo. Estos empezaron a despotricar contra Kagome y Sango, mientras ellas, hacían oídos sordos a esto.

¡Callaros! – Dijo Kikyo y todos guardaron silencio – Puedo con estas dos. Vamos Tajikin, no tienes nada ni a nadie contigo, eres una desgraciada – dijo, en un tono de "es obvio".

Nada de eso, al menos tengo amigas de verdad, no como tú que tienes perritos falderos detrás de ti constantemente – dijo Sango, y la otra se molestó de veras.

¡Cállate puta! – le gritó Kikyo.

Hasta aquí podíamos llegar – intervino Kagome – Mira Kikyo, que tu vida sea una mierda no significa que tengas que estar así con los demás – Kikyo iba a interrumpirla, pero Kagome continuo hablando – Sango vive conmigo, es decir, somos compañeras de piso –

¡Lo sabia! Sois lesbianas… - dijo Kikyo intentando que se desmoralizaran.

Si dos chicas que viven juntas son lesbianas, es que tienes una mente algo anticuada – dijo Sango – Es más, vivir con amigas es mejor que vivir con una familia que te mima en extremo y luego pasa de ti – finalizó.

Sango miró a Kikyo, la cual en ese momento se había quedado callada sin poder hablar. Se levantó de su mesa y se fue, mientras todo su grupo la seguía e insultaba a ambas chicas. Cuando salieron del comedor, la gente que había escuchado todo se levantó y empezó a felicitar a las chicas por poner en su sitio a alguien como Kikyo. Estuvieron hablando un poco más allí, en la cafetería y luego salieron para ir a la siguiente clase, a la cual no fue Kikyo en esa ocasión. Cuando terminaron las clases y llegó la hora de comer, ellas tenían dos horas antes de tener que ir a trabajar, así que fueron al piano de la sala de música a tocar algo.

Por otro lado, un par de chicos hablaban tranquilamente, bajo la sombre de un árbol, durante la hora del almuerzo.

Inuyasha, ¿Qué te pasa? – pregunto el chico, mirando confundido a su amigo.

Pues que a esas dos las he visto antes y no sé donde – dijo Inuyasha, mientras pensaba.

Pues, quizás, ¿aquí todos los días? – dijo Hojo con sarcasmo.

No idiota, me refiero fuera del instituto – dijo el otro molesto por el tono sarcástico que había usado su amigo.

No sé a qué te refieres, pero bueno – dijo Hojo mientras le daba una calada al cigarro que tenía entre los dedos.

Allí estaban, bajo aquel árbol fumando cuando de pronto vieron a las chicas que tanto molestaba Kikyo yendo hacia el otro edificio del instituto. Ambos se miraron y decidieron seguirlas para hacerles pagar por lo que le habían dicho a Kikyo antes, pero se encontraron con una sorpresa que no esperaban.

Mientras, Kagome y Sango iban hacia la sala de música. Allí había un piano que a Sango le encantaba y tocaba cada vez que podía, ya que era su especialidad. Kagome también sabía tocar el piano, y tenía uno en su casa que muchas veces usaba para componer algunas de las canciones del grupo, y luego perfeccionarlas con los demás. Sango se situó en la banca del piano, y llamó a Kagome para que se pusiera con ella allí.

Y bien, ¿Qué tocamos? – preguntó Sango, lista para cualquier canción que conociera, pues era capaz de sacar una melodía tras haberla escuchado un par de veces.

Mmm… déjame pensar… sorpréndeme – dijo Kagome, y por toda respuesta, su amiga empezó a tocar la melodía con el piano, mientras ella se preparaba para cantar aquella canción, que a ambas les gustaba mucho, y que había reconocido en seguida. Ella cantaría, mientras Sango haría los coros en ese momento.

I just want you close
Where you can stay forever
You can be sure
That it will only get better

You and me together
Through the days and nights
I don't worry 'cause
Everything's going to be alright
People keep talking they can say what they like
But all
I know is everything's going to be alright

No one, no one, no one
Can get in the way of what I'm feeling
No one, no one, no one
Can get in the way of what I feel for you, you, you
Can get in the way of what I feel for you

When the rain is pouring down
And my heart is hurting
You will always be around
This I know for certain

You and me together
Through the days and nights
I don't worry 'cause
Everything's going to be alright
People keep talking they can say what they like
But all I know is everything's going to be alright

No one, no one, no one
Can get in the way of what I'm feeling
No one, no one, no one
Can get in the way of what I feel for you, you, you
Can get in the way of what I feel

I know some people search the world
To find something like what we have
I know people will try, try to divide something so real
So till the end of time I'm telling you there ain't no one

No one, no one, no one
Can get in the way of what I'm feeling
No one, no one, no one
Can get in the way of what I feel for you, you, you
Can get in the way of what I feel for you

oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh oh

La canción terminó y la música cesó. Sango aplaudió a su amiga mientras la otra hacia una pequeña reverencia en broma. Cogieron sus cosas y fueron a salir, pero allí les esperaban unos chicos, de los que solían acompañar a Kikyo y que lo habían visto todo desde el principio.

Momentos antes, Inuyasha y Hojo habían entrado en el edificio siguiéndolas, pero las perdieron de vista al entrar, ya que había muchos pasillos y podían haber ido a cualquier lugar de aquel sitio.

Mierda, ¿y ahora para donde? – dijo Inuyasha enfadado.

No sé, habrá que mirar por todos lados – contestó Hojo también algo enojado, aunque pasando un poco del tema.

Estuvieron dando una vuelta por encima cuando de pronto escucharon una canción a piano y una voz femenina como los ángeles que surgía de la nada. Ambos se quedaron estáticos al oírla. Era una voz preciosa, y ambos estaban seguros de haberla oído antes en algún lugar.

Hojo, ¿no te suena esa voz? – preguntó Inuyasha mientras pensaba de donde podría venir.

Si… y creo que se parece a la de la chica de aquel grupo que vimos el viernes, ¿no crees? – dijo Hojo no muy seguro.

La del grupo que ganó, ¿no? – preguntó Inuyasha, ahora con impaciencia por encontrarse con esa belleza delante de él, y así evitar que su hermano la conquistara.

Ambos salieron disparados, siguiendo la música, hasta llegar a la sala de música de la escuela, donde encontraron lo último que esperaban encontrar. Eran ellas, las chicas que Kikyo tanto buscaba para meterse con ellas, ellas tocaban la música y cantaban aquella canción, y por tanto, eran ellas las del grupo.

Inuyasha no se podía creer que aquella chica que le había gustado tanto sobre el escenario fuera Higurashi Kagome. Aunque ahora si se fijaba bien, era muy guapa. La canción terminó y ellas empezaron a reír, lo que hizo que estuvieran más guapas. Las chicas cogieron sus cosas y se giraron hacia la salida, donde estaban ellos, y los vieron de lleno allí, mirándolas a ellas.

Los cuatro se quedaron momentáneamente paralizados, y Kagome decidió romper el silencio allí formado.

Vaya, no esperábamos encontraros aquí – dijo ella, mientras tiraba de Sango para ir hacia las salida, pero Inuyasha se lo impidió - ¿Perdona? – dijo ella, al ver su camino cortado por el brazo de Inuyasha.

Sabes, me hiciste un corte muy feo el viernes al no bailar conmigo guapa – dijo él, algo amenazador – Y no tenías que haberlo hecho –

Mira chaval, yo bailo con quien me da la gana, no con todo aquel que me lo pida – dijo ella, mirándolo con furia, cosa que la hacía más guapa. Inuyasha la agarró por los brazos e intentó besarla, pero ella se soltó - ¿Qué coño haces? –

Algo que me encantaría haber hecho el viernes, y un castigo que te mereces por no bailar conmigo – dijo él con deseo en la mirada.

Vámonos, Kagome, que llegamos tarde – dijo Sango tirando de su amiga, mientras ambas se perdían por los pasillos del edificio, dejando allí a Hojo e Inuyasha.

Inuyasha, ¿Qué pretendías hacer? – preguntó Hojo.

Besarla, es obvio – dijo Inuyasha.

Pero por qué, es lo que te pregunto – dijo con exasperación Hojo.

Pues porque me encanto el otro día, y no voy a permitir que Sesshomaru se quede con ella – dijo Inuyasha con malicia en la voz y la mirada.

Anda vamos, que Kikyo seguro te busca – dijo Hojo, agarrando a su amigo del brazo y llevándolo a la cafetería, donde Kikyo se abalanzó sobre Inuyasha en cuanto lo vio.

Mientras tanto, dos amigas iban andando en dirección a la cafetería donde trabajaban, ambas sorprendidas por lo que estuvo a punto de hacer Inuyasha, ya que no lo esperaban. Estuvieron hablando de ello mucho rato, mientras llegaban a la cafetería. Las recibió Kaede, la dueña de la misma, con una sonrisa, ya que se llevaban muy bien.

¡Chicas! Qué bueno que llegaron, está empezando a entrar gente. ¿Han comido ya? – preguntó Kaede cuando las vio entrar por la puerta. Muchos ojos masculinos se posaron en ellas.

Hola Kaede, que va, no hemos comido nada – dijo Kagome mientras iban hacia atrás a colgar sus cosas y ponerse el uniforme.

Bien, pues aprovechar que Eri trajo sándwiches para todos – dijo ella mientras señalaba la cocina y las chicas iban a comerse uno antes de empezar a trabajar.

Entraron y comieron un poco. Luego fueron a servir las mesas, y la verdad es que había bastante gente ese día, no si bien era una cafetería de una comida y buenos precios, además de un buen lugar para estar tomando café por el ambiente que había. Estuvieron sirviendo un rato, hasta que la cosa se calmó bastante y había menos gente, por lo que podrían charlar entre todas un rato, y a veces se unía alguna clienta en la charla.

Oye Sango – dijo Kaede – Me enteré de que tu bloque lo tiran para construir un centro comercial –

Así es – dijo la aludida.

¿Y qué vas a hacer? Es decir, dónde vas a vivir – preguntó Eri mientras servía un poco de café a un cliente.

Vive conmigo – dijo Kagome mientras salía de la cocina y llevaba un trozo de pastel de fresas a una niña, que estaba sentada con su madre.

¿Sí? Qué bien, ya pensaba que tendrías que ir a unos de esos pisos que da el ayuntamiento, y te puedo decir que no están muy bien – dijo Kaede aliviada, pues las chicas le caían muy bien. También sabia del grupo que formaban de música, y a veces hablaban de ello.

Por cierto, ¿Cómo os fue el viernes? – pregunto Yura, otra chica que trabajaba allí.

¡Ganamos y pasamos a la siguiente ronda! – dijeron Kagome y Sango a la vez. Todas las felicitaron con mucho entusiasmo, pues sabían de los sueños de las chicas y eso.

La tarde fue pasando entre mucho jaleo a unas horas, como las de las comidas y cenas tempranas, y calma en las horas medias. Ya eran las siete y media de la tarde, y en ese momento iba mucha gente a cenar, por lo que las chicas se pusieron en marcha para atender a todo el que fuera posible. La gente seguía entrando y ocupando sus lugares.

¡Oh dios mío! ¡Qué bueno está el que acaba de entrar! – exclamo Yura en la barra mientras servía una cerveza.

Kagome miró en dirección a la puerta, y allí estaba un chico, mirando por toda la cafetería hasta que posó sus ojos en Kagome. Le sonrió y se sentó en una mesa libre que había cerca de la barra. Sango le comentó algo a Kaede en el oído y esta asintió con una sonrisa.

Kagome – dijo Kaede.

¿Si? –

Ve a atender la mesa 12 – dijo con una sonrisa, mientras ella miraba a Sango, la cual sonreía.

Así que Kagome se puso bien el uniforme y fue a atender la mesa de aquel muchacho que ocupaba sus pensamientos aquellos días.

C O N T I N U A R A

Hola!! como van? espero que bien. sient si tard en actualizar, pero no estoy en un buen momento y voy a tardar un poco la prox vez, estoy liada con cosas de la facultad y eso.

Quiero dedicar este capi a Ladymary y a Lady Death06, muchas gracias por vuestros reviews, y no os escribo mas porque no tengo mucho tiempo, lo siento. en serio, me hace mucha ilusion ver que seguis los fics que escribo :)

y al resto, animarse y escribir!!

muchos besoss!!

XtinaOdss