Nota de inicio:
¡¡¡Hola!!!
Este es el fin de este fic, esperamos que lo disfruten.
El Romance de Malfoy y Lupin (Traducción)
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El fic tampoco me pertenece, es una historia escrita por Icarus Malfoy y lo voy a traducir con permiso de la autora. XD
Disclaimer importante: Con el permiso de la autora, Uko-chan y yo hemos adoptado esta historia, puesto que no está terminada. Con su permiso, la adoptamos para darle un fin y agregarle un par de cositas a los chaps que ella ya ha escrito ñ.ñ
A nuestra pregunta, esto es lo que ella contestó:
Hiya,
Yes, I remember you.
I honestly don't think I will ever
update that story now. You have my
permission to do as you please
with it, as long as you credit me for being the
original author.
Icarus
¡Así que van a tener fic hasta el final! ñ.ñ
Sumario: Lucius y Remus tienen una relación desde hace dos años...
¿Qué sucederá cuando a Lucius le pidan unirse a Voldemort?
¿Se enfrentaran…?
…o
¿Lucharan por su amor…?
Aclaraciones: Slash, ósea relación chico-chico, si no te gusta entonces da clic en el botón de regresar. MPreg, si los hombres van a conseguir embarazarse en esta historia. Universo Alterno, esta historia es un AU ya que Remus y Lucius están juntos y también por que 3 de los 4 merodeadores son gays. Fuerte OOC, de Lucius cuando esta cerca de Remus, y cuando no, es un maldito y tirano Slytherin.
Le agradezco particularmente a Uko-chan por betear y darle cierto orden a los capítulos.
Nota de la beta: No es nada, la agradecida debo ser yo, porque decidas traducir este fic, siendo que soy ULTRA-FANATICA de esta pareja. Este fic uno de mis favoritos… ¡¡Y se los recomiendo a todas!!
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Palabras cursiva son pensamientos.
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Capítulo 10: Finales felices.
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Tal y como lo había prometido su marido, y padre de su hijo, ahora Remus se encontraba mirando diferentes túnicas de galas para casamiento. Esta vez tenía vía libre para elegir la más hermosa (y costosa) que se la antojara, para renovar sus votos en una fiesta que se haría por todo lo alto. Él no era una persona que le gustara ostentar, pero siendo pareja de Lucius por tanto tiempo, había logrado que se hiciera un poco vanidoso.
Sin embargo, mientras miraba la revista que le había traído la organizadora de la boda, algunas actitudes de su padre le llamaron la atención.
-¿Papi? –Esperó tener la atención del hombre mayor para hablar. –Estás raro, papá. ¿Te pasa algo?
John se ruborizó ligeramente y agachó su cabeza. Sí, me pasa que tu suegro me ha estado acosando. Por supuesto, no podía revelarle eso a su querido hijo, así que decidió mentir.
-No, nada en particular, hijo. Solo es que estoy nervioso, por tu boda y eso.
-Papá, ya estoy casado, esto es sólo porque mi marido quiere una fiesta por lo alto. Así que no lo uses de excusa para pasar el tema.
Su hijo angostó sus ojos con suspicacia y John maldijo su inteligencia. Obviamente, nada se le escapaba a Remus. Él podía ser un Gryffindor muy curioso a veces.
-Yo –carraspeó-. No me pasa nada, en serio.
-Mmmhhh. –Siguió mirándolo con suspicacia, pero un gimoteo del pequeño Draco atrajo su atención.
John agradeció a su nieto la distracción y salió de la habitación del bebé. Pero esto probó no ser un escape seguro, ya que cayó directamente en la trampa de Abraxas Malfoy. Quien se paraba justo al lado de la puerta de la habitación del niño, con los brazos cruzados y una sonrisa maliciosa en su boca. Parecía un pequeño Slytherin que estaba por hacer una maldad.
-¿Qué? –gruñó a la defensiva.
Abraxas inclinó la cabeza, haciendo un gesto para que lo siguiera y Lupin comenzó a caminar hasta donde él sabía que estaba el estudio de la segunda planta del hombre. Sabiendo que si no lo seguía se arriesgaba a ser acosado en medio pasillo; John caminó a paso lento, detrás del hombre.
. día siguiente.:.
-¿Qué pasa? –preguntó Lucius, acariciando una mejilla de Remus.
Su marido tenía el ceño fruncido, mientras rascaba la cabecita de Draco, quien tenía su boca enganchada en uno de los pezones cargados de leche del hombre lobo. Él tomaba una poción especial para que su propio cuerpo produciera la leche necesaria para el bebé. Muy pocos hombres elegían hacer esto, puesto que la poción era asquerosa y exigía mucho de la "madre", ya que debería soportar el dolor en los pezones, el pecho hinchado casi como el de una mujer y oscilaciones de humor. Pero Remus, siendo un hombre lobo, se sentía más sobreprotector de su cachorro y él quería ser quien lo alimentara con su propio cuerpo.
Además de que era bueno para el bebé, como toda leche materna. Moony sabía eso y prefería alimentarlo él, que darle leche de fórmula.
-Noto a mi papá muy extraño últimamente –masculló-. No sé lo que le pasa y él no quiere contarme.
La caricia en su mejilla se detuvo y Lucius carraspeó incómodo. Evidentemente, su marido lo notó.
-Tú sabes algo –dijo en tono acusatorio-. Dime qué sabes.
-No puedo decirte nada, Remus –admitió algo incómodo-. Mi padre me lo confesó y prometí no decírselo a nadie.
-¿Ni siquiera a mí que soy tu marido?
-… no.
Los ojos dorados se angostaron en enfado.
-Pero tiene que ver con mi padre. Tú, tu padre y el mío saben que pasa y soy el único en esta casa al que no le dicen nada. Así que en este mismo instante me vas a decir qué te dijo tu padre, Lucius Malfoy, o esta noche duermes en el sillón hasta nuestra boda.
La boca del rubio calló abierta al escuchar la osadía y la amenaza de su esposo. Sin embargo, sabía que Remus no decía las cosas porque sí, y esa amenaza que acaba de pronunciar seguro iba a cumplirla.
-Bien, si lo pones de ese modo –siseó, no pudiendo evitar que la irritación de ser forzado a decir algo que prometió ocultar, se notara en su voz-. Debes saber que mi padre tiene gusto del tuyo y se ha propuesto conquistarlo.
-¡¿Qué?! –gritó, pegando un salto, haciendo que Draco perdiera el pezón que estaba chupando, lo que causó un llanto de protesta.
Remus volvió toda su atención a su hijo, oscilándolo para calmarlo y volviendo a colocar el pezón en su pequeña boquita.
-¿Cómo está esto? –gruñó, mirando con el ceño fruncido a Lucius-. Explícamelo ahora mismo.
-No hay nada que explicar, Remus. Es tal cual lo escuchaste.
-Pero entonces –murmuró, pensando un poco-, ¿mi papá no quiere, cierto? Por eso lo estoy notando extraño, él está incómodo. –Miró enojado a su marido, como si él tuviera la culpa de todo. –Debes decirle a Abraxas que deje de fastidiarlo, mi padre no está a gusto con eso. ¡Mi madre murió hace muy poco, por Merlín! ¡Está de luto!
-Está de luto, pero no sufre por su muerte –susurró Lucius, pero no contó con que el oído afilado del licántropo lo oyera.
-¿Qué dices? –siseó-. Ella era su esposa y se amaban.
Lucius le dio una mirada seria.
-No me corresponde decírtelo, pero pregúntale a tu padre. –Dicho eso, se levantó y se dirigió a la puerta.
-¿Qué quieres decir con eso? ¡Lucius!
Pero su marido no lo escuchó y abandonó la habitación.
Curioso y enojado por lo que acababa de saber, Remus terminó de amamantar a su bebé, y después lo hizo dormir, antes de ir en busca de su padre. Después de buscarlo por muchos lados, al fin lo halló en la biblioteca y casi gritó por el asombro de verlo en una posición "comprometedora" con su suegro. Aunque su padre parecía más acorralado que otra cosa. Apoyado sobre un estante, con los brazos de Abraxas a cada lado de su cabeza.
-¿Padre? –llamó, apenas controlando la cólera en su voz.
Los dos hombres giraron para verlo, asustado y John se apresuró a empujar el cuerpo más grande del Malfoy.
-¿S-sí? –murmuró Lupin, un rubor adornado sus mejillas.
-Quiero hablar contigo –sentenció, antes de dar media vuelta y salir del la biblioteca, sabiendo que su padre lo seguiría.
Ambos llegaron a una pequeña salita para tomar el té, que Lucius había mandado a construir para su marido, donde él podría ir a relajarse. Era solo suya, por eso estaba adornada con las cosas preferidas de Remus, entre ellas, con los colores de Gryffindor. Se sentaron cómodamente, uno en frente del otro y el menor de los Lupin fue el primero en espetar:
-Lo sé todo. Ahora dime tu parte.
John lo miró aterrado por un minuto entero, antes de suspirar con derrota. Su boca comenzó a moverse sin que él lo quisiera. Al final, cuando vació su alma a su hijo, ambos hombres estaba en las lágrimas, sin atrever a mirarse.
-¿Por qué no me lo dijiste? No puedo creer que ella…
-Está bien, Remus. –Lo cortó antes que pudiera decir algo que después lamentaría. –No le guardo rencor, nuestro amor se había terminado hace mucho tiempo, después de todo.
Remus se secó las lágrimas con un movimiento brusco y apretó su quijada.
-¿Y qué hay de Abraxas?
John se ruborizó ligeramente.
-Yo –Agachó la cabeza- no puedo.
-¿Por qué? Yo pensé que la memoria de mamá se podría interponer –Lo miró con seriedad-, pero después de lo que me has contado…
Su padre lo miró con incredulidad.
-¿Dices que no tendrías problemas en que yo…? –musitó-. Yo no hice nada, porque temía que tú…
-Ay, papá. –Puso los ojos en blanco. –Estoy casado con un Malfoy, ¿recuerdas? Sé lo difícil que es resistirse a ellos y también sé que cuando se les mete algo o alguien en la cabeza, no pararán hasta conseguirlo.
El rubor del mayor aumentó, pero había una sonrisa en su rostro.
-Si me das tu permiso… creo que hay posibilidades para Abraxas.
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. año después.:.
La frustración era algo que uno nunca podría asociarlo a un Malfoy. Pero aquí hoy estaba el mayor de ellos, sentado frente a su escritorio, leyendo unos documentos poco importantes, y muy frustrado. Incrédulo y frustrado eran las palabras que podrían describirlo perfectamente ahora. Después de todo este tiempo, a pesar de todas las formas y maneras que usó para poder tener a John Lupin en su cama, ninguna de ellas tuvo éxito.
Obviamente, no es que fuera un inútil total en ello, había conseguido un par de besos que siempre se calentaban, tactos que despertaban ambos cuerpos, inclusive más de una vez recibió y dio sexo oral, pero nunca pasaban de allí. Nunca llegaron a la última base, como decían los Muggles. Y esto frustraba altamente a Abraxas.
Unos golpes a la puerta lo trajeron de regreso de sus pensamientos de autocompasión.
-Padre –saludó Lucius, caminando hacia el escritorio.
-Hijo. –Devolvió el saludo, cabeceando en reconocimiento. -¿Necesitas algo en particular?
-El cumpleaños de Draco se acerca –comentó el rubio, mientras tomaba asiento-. Tengo la mitad de todo organizado, por supuesto, lo único que te quería pedir es tu permiso para hacer la fiesta en la casa.
-Sabes que no hace falta que lo pidas.
Lucius asintió.
-Es por el tema de los hechizos que protegen la mansión, sin tu permiso verbal, no dejarán pasar a ciertas personas. –Hizo un gesto de desdén. –Remus ha insistido en que invitemos a un montón de hijos de Muggles y traidores de la sangre.
Abraxas frunció el ceño.
-Entiendo.
Estuvieron en silencio durante un segundo, hasta que Lucius sonrió de lado y cruzó sus dedos, apoyando sus codos en los apoyabrazos de la silla donde estaba.
-¿Cómo vas con John?
Abraxas lo fulminó con la mirada, no por la pregunta, sino por el tono burlón que detectó en la voz de su hijo.
-No hay mucho en lo que deba actualizarte. Todo sigue casi en las mismas.
-Como tuvieron esa cita ayer, pensé…
-Nada pasó. Fuimos al restaurante, comimos uno separado del otro por la mesa y cuando regresamos prácticamente voló a su habitación. –Frunció los labios.
Lucius tosió delicadamente, para cubrir la risa que amenazó con salir de su boca. Ver a un hombre crecido como su padre en esta situación, era sinceramente hilarante.
-Creo que después del cumpleaños de Draco, las cosas van a empezar a cambiar para ti.
-¿Qué te hace pensar eso? –preguntó, enarcando una ceja.
-Remus ha estado muy encima de él desde hace tiempo, todos los días, para las preparaciones del cumpleaños; creo que es por eso que él te ha estado evitando más de lo acostumbrado. Una vez que el cumpleaños termine, lo tendrás todo para ti de nuevo.
Abraxas frunció el ceño y asintió en las palabras de su hijo, rogando a Merlín que estuviera en lo cierto.
Eventualmente, la fecha del cumpleaños del heredero Malfoy llegó y la mansión estaba deslumbrante. Tal parecía que allí se llevaría a cabo un casamiento u otro acontecimiento más glamoroso que un cumpleaños de un bebé. Sin embargo, los Malfoys eran sangres puras ostentosas, y el cumpleaños número uno del próximo heredero de la familia era un acontecimiento que debería dar de hablar.
Y en vista que muchos de los invitados eran amigos y conocidos de Remus, acostumbrados a la sencillez, ver tales arreglos en la casa los tenía con la boca abierta y los ojos como platos. James y Sirius, por otro lado, arrugaban la nariz.
-Tsk, esto es demasiado, Moony. En serio, ¿unicornios? Sé que a los niños les gusta y todo, pero es demasiado.
Remus se encogió de hombros.
-Lucius quería que sea una fiesta inolvidable. Y yo creo que los unicornios se ven bonitos como adorno.
Sus amigos lo miraron con incredulidad.
Todos los invitados fueron llegando a la casa y Lupin puso los ojos en blanco al ver que los Slytherins estaban de un lado y los Gryffindors del otro, solo algunos Ravenclaw y un par de Hufflepuff que habían sido invitados estaba en el medio de los dos grupos más grandes. Por suerte, los bebés y niños no tenían tales problemas, ellos jugaban todos juntos en un playpen gigante que habían mandado a construir, donde estaban bajo el ojo vigilante de doce elfos domésticos. El cumpleañero, mucho al horror de su padre, se divertía jugando con los gemelos Weasley.
-¿Podemos hablar?
La voz sonó suave, pero aún así asustó a Abraxas, que miraba como esas personas que en el pasado desdeñó se divertían en su casa, desde un punto alejado. Se dio vuelta lentamente y asintió a John Lupin, que se paraba algo nervioso a unos pasos de él. Caminaron hasta llegar a un lugar alejado del bullicio que había en el patio y el menor se dio vuelta para mirarlo.
-¿Deseas algo en particular? –El rubio fue el primero en romper el silencio.
John tomó una gran respiración y después suspiró largamente.
-Er, sí, la verdad es que he estado pensado. –Mordió su labio inferior y Abraxas tuvo que mirar para otro lado. Ese gesto podría hacer que su cuerpo reaccionara de una forma que no era decente. –Sobre lo que me propusiste la vez pasada, ¿recuerdas?
-No, no lo hago. –Te he propuesto tantas cosas. ¿Cómo pretendes que recuerde si te refieres a ello como: "la vez pasada"?
-Ya sabes –tosió-. Eso de irnos de vacaciones. Solos, tú y yo.
-Ah, recuerdo –murmuró, levantando ambas cejas-. ¿Tienes una respuesta? –No pudo evitar que la incredulidad acompañaran sus palabras. De todas las propuestas "indecentes" que le había hecho al padre de su yerno, esa era una de las que pensó que jamás se volvería a mencionar.
-Sí, tengo. –Asintió, luciendo muy serio. –Deseo viajar, me parece una muy buena propuesta.
Abraxas tuvo que usar todo su autocontrol para que su boca no cayera abierta y lo haciera parecer muy ridículo.
-¿Hablas en serio?
John asintió, sonriendo tímidamente y con un bonito rubor en su rostro. Abraxas le
devolvió la sonrisa, pero la suya era de victoria.
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-¿Así que ya se fueron, eh? –preguntó Remus, mientras se acurrucaba mejor en el abrazo de su marido. Ambos estaban sentados en un sillón, frente a la chimenea, en el living principal de la mansión. Lucius pasaba unos de sus brazos por el hombro del licántropo y éste tenía apoyada su cabeza en el pecho del mayor.
-Sí, ya era hora, pensaba que mi padre iba a morir de la frustración sexual.
-Oh, Lucius –gimió Remus, arrugando su cara-. No necesitaba la imagen mental de tu padre y el mío teniendo sexo, muchas gracias.
-Pero eso es lo que van a hacer –comentó despreocupadamente, sonriendo malicioso-. Los dos solos en un hotel en la playa, con nada más que hacer que estar en la compañía del otro. ¿Quién te dice que tu padre no vuelve ya con un anillo en el dedo?
Remus le dio un golpe al estómago del rubio.
-¡Basta!
Lucius rió y levantó el rostro de su esposo, para darle un beso sofocante. Cuando se separaron, Remus suspiró con gusto y volvió a su posición acurrucada.
-¿No ibas a visitar a tus amigos hoy?
-Nop, bueno sí iba, pero me mandaron una lechuza, diciéndome que Dumbledore los había llamado para tener una charla importante. –Se encogió de hombros. –No sé sobre qué pueda ser, espero que no sea nada malo.
-Esperemos que no. –Besó la cabeza castaña. -¿Draco duerme?
-Sí, estaba muy cansado. Ahora que aprendió a caminar, lo hace hasta quedar exhausto –suspiró-. Mi dulce cachorro, está tan grande.
-¿Estamos un poco sentimental?- pidió burlón.
Remus se dio vuelta para mirarlo con el ceño fruncido, pero Lucius lo apaciguó con un beso.
-Él crece muy rápido, Lucius. Es normal que me sienta nostálgico, hasta hace sólo dos semanas, todavía tomaba esa poción para amamantarlo de mi pecho, pero ahora no quiere saber nada y prefiere la mamadera. –Hizo un puchero.
-Es inevitable, ¿no? Cuando menos te des cuenta, estaremos en la estación, despidiéndolo para su primer día en Hogwarts.
-Bueno, pero cuando eso ocurra, yo voy a tener aquí otros niños que necesiten de mi atención, ¿verdad?
-¿Pensando ya en otros niños? –Fingió sorpresa, enarcando una ceja.
-Por supuesto, Señor Malfoy. Usted y yo no vamos a tener al menos tres niños viviendo en esta casa, cuando Draco se vaya.
Esposo y marido se sonrieron, antes de juntar sus labios para un beso cargado de amor.
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¡¡¡Fin!!!
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Notas
finales de Uko-chan: Antes
que nada, quisiera agradecer a la autora original de este fic, por
hacer algo tan hermoso de mi pareja preferida y después darle la
autorización a América para traducirlo y luego a nosotras para
continuarlo. ¡Gracias!
Después, gracias a ustedes los
lectores/as, por continuar leyendo a pesar que no siguió el
original.
Muchas gracias y sigan leyendo nuestras locuras XD
Notas finales de America_Lupin:
No se que decir… estoy feliz de terminar, pero al mismo tiempo triste por que se acaba ToT
Pero bueno… primero quiero agradecer a icarus malfoy por darme permiso primero de traducir y luego de terminar este fic junto con Uko-chan
También te quiero agradecer a ti Uko por darme ayudarme y jalarme las orejas con este fic XD
Y por ultimo a todas(o) aquellas(o) que nos leyeron y nos dejaron su opinión a lo largo de esta historia.
Espero nos sigamos viendo en otros fics futuros.
Besos
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