Sesshomaru sonrió y salió por la puerta para ir a su casa. Cuando cerró la puerta, Kagome se recargó sobre esta y suspiró. El tiempo pasaba volando cuando estaba con él, y le gustaba. Tenía una sensación de estar en las nubes cuando estaba cerca de Sesshomaru, y era una sensación agradable. Bostezó y se dio cuenta de que estaba muerta de sueño, así que apagó todas las luces y fue hacia su habitación. Se tiró en la cama y enseguida se durmió.
De seguro sus sueños se fijaron en un único sujeto.
Capítulo 7:
Había pasado aquella última semana de clases y ya por fin eran vacaciones escolares. Durante aquella última semana, Kagome había soportado muchas cosas de Kikyo, la cual seguía dando caña como siempre, e Inuyasha tras ella. No dijo nada a Kagome acerca de su intento de besarla, y ella no iba a ser quien se lo recordara. En ese momento, Sango y Kagome salían del instituto para ir a la cafetería a trabajar, ya que aunque estuvieran de vacaciones de clases, el trabajo las requería, aunque Kaede ya les había dicho que estas vacaciones serían distintas para todas.
¿Qué crees que será diferente en la cafetería? – preguntó Sango, con curiosidad.
No sé, pero espero que algo bueno – contestó Kagome – ¡Dios! Casi no me creo que ahora tengamos un mes sin clases, y menos mal que aprobamos todas – dijo con alegría.
Si, ya ves –
Ambas amigas iban andando, y no se dieron cuenta de que eran seguidas de lejos, nuevamente por Inuyasha y Hojo, aunque el último no tenía muchas ganas de seguirlas, pero aun así acompañaba a su amigo. Varios días las habían seguido, pero siempre las perdían en algún momento, pero ese día las seguirían hasta donde fueran en ese momento.
Vamos Inuyasha, ¿Por qué la sigues? Ya tienes a Kikyo de tu lado – dijo Hojo con cansancio.
Es que desde que la vi en ese escenario, fue como un flechazo – dijo Inuyasha, con una sonrisa maliciosa en el rostro – Además, no permitiré que semejante chica se quede con Sesshomaru –
Todo es por tu rivalidad con tu hermano, ¿no? –
No, pero casi –
Pero si ya ni vivís en la misma casa, ¿Qué rivalidad va a haber? –
Tu no lo entiendes amigo, no tienes hermanos, así que no sabes lo que se siente al verse siempre ridiculizado por lo que hace el otro – dijo Inuyasha con enojo.
Las chicas llegaron a la cafetería y comieron algo antes de atender a todo el mundo. En cuanto llegaron, a Kagome le volvieron a preguntar, como todos los días desde que viniera Sesshomaru, si iba a volver por allí, a lo que la chica contestaba que no sabía, que era cosa suya. Y entonces todas de nuevo con tristeza unos segundos en el rostro.
Pero, ¿Por qué siempre me preguntan si va a venir? – dijo Kagome ese día con curiosidad por el tema que siempre sacaban.
Querida Kagome – dijo Eri, acercándola a ella – Nunca que hemos visto con un chico, comprende que queramos lo mejor para ti – dijo con algo de burla en la voz, la cual la percibió al instante Kagome – ¡¡Eres nuestra niñita!! –
¡Eri! – dijo Kagome, mientras intentaba sacársela de encima y las demás reían.
Bueno chicas, preparadas que empieza a entrar gente – dijo Kaede, mientras las chicas contestaron un "¡SI!" a coro.
Por cierto Kaede, ¿Qué era eso de que estas fechas iban a ser distintas en el bar? – preguntó Yura, haciendo que todas se giraran para ver a la dueña.
Luego os lo digo, en la noche – dijo Kaede con una sonrisa, dándoles ánimos a las chicas y dándoles a entender que no era nada malo.
Inuyasha y Hojo las habían visto entrar en aquella cafetería, y supusieron que era para comer algo, así que decidieron esperar un poco y seguirlas luego. Hojo fue a comprar unas hamburguesas mientras Inuyasha vigilaba. Llevaban ya media hora esperando y no salían, así que decidieron acercarse un poco a mirar mejor, para ver donde estaban, pero no las veían.
De pronto, vieron a los integrantes del grupo ir hacia aquella cafetería, así que pensaron que habían quedado con ellos.
Mira Hojo, allí van los de la banda – dijo Inuyasha, llamando la atención de su amigo.
Es verdad, habrán quedado allí con ellas dos – dijo Hojo, sin darle importancia.
Vamos a ver más de cerca – dijo Inuyasha, mientras iba hacia la cafetería y se quedaba cerca de unos escaparates.
Mientras tanto, en la cafetería, las chicas iban trayendo cosas y haciendo los pedidos. Yura y Eri se encargaban de la cocina y Sango y Kagome atendiendo, mientras Kaede estaba en la caja. De pronto empezaron a oír voces conocidas, mientras un grupo de personas entraban en el establecimiento, mientras Kagome se dirigía a darles sitio y tomarles nota.
¡Hola chicas! –
¡Miroku, Kouga! – Dijo una sorprendida Kagome - ¿qué hacéis aquí? –
Venimos a comer, somos clientes – dijo Kouga con una sonrisa.
Ayame ahora viene, se acaba de encontrar con una amiga y están hablando un poco – dijo Miroku, mientras se ponía al lado de Kouga.
¡Miroku y Kouga! Vaya sorpresa – dijo Kaede, la cual los vi y fue a saludarlos. Los conocía por la banda de las chicas, y en varias ocasiones habían ido allí a comer o tomar algo, así que ya eran viejos conocidos del local – Que bueno es veros de nuevo, sentaos allí, ¿Ayame viene?– dijo señalando una mesa de cuatro, a lo que Kouga asintió con la cabeza y fueron a sentarse.
Kagome les estaba tomando nota cuando entro Ayame disculpándose por la tardanza, así que aprovecho y pidió lo de siempre. Kagome lo apuntó todo y fue a dejar los pedidos. Ese día no había mucha gente, y los que había eran conocidos y hablaban mucho, así que pronto se inicio una conversación que incluía a todos los del bar.
¿Y cómo os va con la banda? – preguntó Kaede, mientras metía dinero en la caja.
Pues muy bien – respondió Miroku – Dentro de una semana tocamos de nuevo, en la sala Memphis –
Vaya, espero que os vaya tan bien como el otro día – dijo una clienta que ya los conocía de antes y que ya había hablado con ellos en otras ocasiones.
Muchas gracias señora – dijo Kouga con una sonrisa.
¿Y los ensayos? – preguntó Kaede nuevamente, a lo que Kagome respondió:
Pues pensábamos r a ensayar al garaje de mi casa luego, de salir del trabajo –
¡Ah! pues entonces hoy nos iremos todas antes, para que así tengas más tiempo para ensayar – dijo Kaede con una sonrisa, mientras iba hacia la cocina para hablar con las que estaban allí.
Inuyasha y Hojo decidieron que mejor era entrar y pedir algo allí, para ver por qué tardaban tanto. Entraron y se quedaron atónitos al ver como las chicas iban y llevaban cosas en las manos, los pedidos de la gente. Entonces comprendieron que trabajaban allí. Sonrieron y fueron a una mesa para pedir algo, aunque ya habían comido, pero podían pedir un café o algo así, ya que estaban allí y habían entrado…
Kagome los vio entrar y se quedó algo sorprendida de verlos allí, así que le pidió a Sango si podía ella atender esa mesa, y su amiga así lo hizo al ver quienes estaban allí. Los atendió y volvió a la barra para que Kagome preparara lo que habían pedido.
¿Qué harán aquí estos dos? – Preguntó Sango, a la vez que le daba sus notas a Kagome y esta viera dos cafés – Es decir, hay muchos bares, por que tendrían que parar a este –
No lo sé, solo espero que no vayan a venir muy seguido – dijo Kagome, mientras iba preparando las cosas.
¿Qué os pasa chicas? Tenéis una cara que vamos… - dijo Kaede mientras llegaba donde estaban ellas y se colocaba en la caja.
Nada Kaede, son los dos nuevos clientes que han entrado – dijo Sango, señalando con la cabeza hacia la mesa de Inuyasha y Hojo.
¿Qué pasa con ellos? – preguntó Kaede, mientras los miraba con disimulo – ¿Los conocéis? –
Así es, van a nuestro instituto y son del grupito ese que te hemos hablado que dejan bastante que desear – contestó Kagome.
Ah, ya, bueno, esperemos que no vengan mucho mas – dijo Kaede con una sonrisa.
No deberías decir eso, esto es un negocio y ellos son clientes, aunque estoy de acuerdo contigo – dijo Kagome, mientras ponía las tazas en la bandeja de su amiga y esta llevaba las bebidas hacia ellos.
Bueno, es que no me gusta ver a mis chicas mal – dijo Kaede, y Kagome siguió preparando cosas.
Bueno Kagome, a las nueve en tu casa, ¿no? – preguntó Miroku, mientras se preparaban para irse.
Claro, os doy un toque al móvil de todas formas cuando salgamos – dijo ella con una sonrisa.
¡Trae a Sesshomaru! Seguro que le gustaría venir – dijo Ayame con una sonrisa, mientras el resto reía.
¡Callaos ya! – Dijo una ruborizada Kagome – Ahora le aviso, para ver si quiere venir –
Los chicos salieron de la cafetería, para cada uno hacer sus cosas y luego ir a la casa de Kagome para ensayar algunos temas, ya que en una semana volvían a tocar nuevamente.
Inuyasha y Hojo le pidieron los cafés a Sango y se pusieron a hablar de cualquier cosa, mientras Inuyasha miraba disimuladamente a Kagome, mientras esta hablaba con sus compañeras de trabajo y servía cosas. La verdad es que antes nunca se habría fijado en ella, pero verla en aquel escenario fue algo electrizante, y descubrir que luego era aquella chica que Kikyo siempre intentaba ridiculizar fue algo que ya no pudo resistir mas, y por ello intento besarla en aquella ocasión, aunque ella se negara. En algún momento la besaría y estaría con ella, se l prometía interiormente, no permitiría a Sesshomaru poner un dedo sobre aquella chica.
También vieron como los integrantes del grupo se iban, y cada vez había menos gente en el local, lo que les daría más oportunidades para hablar con las chicas.
Inuyasha, ¿no crees que deberíamos irnos ya? – preguntó un cansado Hojo.
No Hojo, quiero hablar un poco con ella –
Como quieras tío… - dijo Hojo, mientras miraba distraídamente por su móvil, para ver si tenía algún mensaje o algo con que distraerse mientras su amigo pensaba en sus cosas.
Mientras, las chicas se tomaban un pequeño descanso, ya que aunque ese día no había ido mucha gente, siempre era un trabajo difícil de llevar si no tenias costumbre. Kaede las llamó a todas para hablar en la barra, ya que hubiera preferido hacerlo en privado, pero había clientes y no se les podía dejar de lado, ya que podían necesitar algo.
Bueno chicas, durante estas vacaciones de clase, que ya sé que todas tenéis y con vuestras noticias, todas aprobasteis, creo que vamos a reducir un poco los horarios, ya que siempre estáis aquí en las vacaciones y creo que un descanso nos vendría bien a todas – dijo con una sonrisa.
¿Pero eso no sería malo para el negocio? Quiero decir, en vacaciones viene más gente y eso – dijo Eri, y todas la miraron, ya que pensaban lo mismo.
No lo creo, porque abriremos como si fueran días normales, es decir, no tendréis que venir todos los días durante todas las horas que este abierto –
¿Y cómo vas a hacerlo? – preguntó Kagome.
Es que tengo unos sobrinos que buscan trabajo durante las vacaciones, así que he pensado que podríais trabajar con ellos, y así serian unas vacaciones más llevaderas para todos – dijo con una sonrisa, mientras otras iban poniéndose en las caras de las demás.
¿Y los turnos? –
Pues he pensado que los turnos los podríamos rifar, ¿os parece? –
En ese momento rifaron los turnos que estarían cada una, así que al final le toco a Sango y Kagome en las tardes de dos a nueve y a Eri y Yura en las mañanas de siete a dos. Todas quedaron conformes, ya que esos horarios les vendrían muy bien para sus actividades, y serian de lunes a viernes, ya que los fines de semana, Kaede trabajaba en el bar con su familia.
Una melodía de teléfono móvil irrumpió en el local, ya vacío a excepción de Inuyasha y Hojo, quienes seguían allí, ya con dos cafés tomados.
Es mi móvil – dijo Kagome – Kaede, voy a salir a la calle para hablar un momento, ¿vale? –
Claro niña –
Kagome iba saliendo a la calle para responder, mientras los ojos vigilantes de Inuyasha la seguían todo el tiempo.
¿Sí? –
¡Hola! Soy Sesshomaru –
¡Hola Sesshomaru! – dijo Kagome con alegría, y salió definitivamente del local, dejando a Inuyasha con la intriga de por qué la llamaba su hermano al móvil, y como es que tenia su teléfono.
¿Cómo estas preciosa? –
Pues en el trabajo, algo cansada, ¿y tú? –
Bien, y como voy a estar libre en la noche, te llamaba para saber si querías hacer algo –
Esta noche tengo ensayo en mi casa, que en una semana tocamos en la sala Memphis – dijo Kagome, con algo de tristeza oculta por no poder quedar con él a solas – Aunque… ¿te gustaría ir a mi casa al ensayo? –
¿A un ensayo? Claro, me muero por oírte cantar de nuevo – dijo Sesshomaru con voz alegre por el otro lado de la línea.
Pues van a estar a las nueve allí, así que pásate, ¿recuerdas como llegar? –
Si, no te preocupes, a las nueve nos vemos preciosa –
Un beso Sesshomaru – y colgó la línea.
Kagome entró nuevamente al local, y vio que ya no había nadie. Le preguntó a Sango y esta le dijo que Inuyasha y Hojo habían salido mientras ella hablaba por el teléfono, y que parecían con prisa por salir de repente, pero no le dieron más vueltas.
Inuyasha decidió escuchar algo de la conversación ahora que la chica había salido. Pagaron la cuenta y salieron, procurando que ella no se diera cuenta de que la miraba fijamente. se quedaron cerca y pudo oír como lo invitaba a su casa al ensayo, cosa que hizo que su sangre hirviera. Le dijo a Hojo que se fueran y que otro día verían donde vivía y eso, a lo que el otro respondió con un "si" cansado.
Y bueno Kagome, quien te ha llamado – preguntó su amiga, mientras servía café para todas.
Sesshomaru – dijo ella algo sonrojada – Va a venir luego al ensayo –
¡Sí! – dijeron todas a la vez.
Kagome, tienes que salir con ese chico – dijo Eri.
Es tan guapo – dijo una soñadora Yura, en busca de su príncipe azul.
Y muy simpático y buena persona – dijo Sango, cosa que hizo que las demás gritaran de lo sonrojadas que estaban.
Bueno, entonces tienes que estar guapa esta noche en tu casa –
Pero si solo en un ensayo, Kaede –
Nada, nada, si vas a estar con ese chico, demuéstrale tus armas de mujer – dijo Kaede con una sonrisa.
Llegaron las siete de la tarde y con ella las cenas. Fue una tarde tranquila, así que terminaron bastante antes de lo previsto. Cerraron el bar y Kagome y Sango fueron hacia la casa. No estaba lejos, pero había que andar un poco. Llegaron sobre las ocho y media, lo que les dejaba una media hora para ducharse y cambiarse, ya que llevaban todo el día en la calle, entre el instituto, que gracias a dios ya había terminado, y el trabajo.
Ya solo queda un trimestre de clases y luego vacaciones hasta la época de la universidad – dijo Sango, mientras entraban en la casa.
Si, ya iba siendo hora – contestó Kagome con una sonrisa.
¿Has pensado que vas a estudiar? –
No, aun no, ¿y tu? –
Tampoco –
…. ¡¡JAJAJAJA!! – empezaron las dos a reírse, al verse en la misma situación.
Fueron a ducharse por turnos y a cambiarse. No sabían que ponerse, algo que no fuera muy extravagante, ya que al fin y al cabo iban a estar en un garaje tocando música. Kagome optó por unos pantalones vaqueros largos y una tela negra por encima, que era como una falda, y una camiseta de tirantas negra con una raya roja en medio. Y Sango se puso unos vaqueros negros y una camiseta suelta negra y blanca.
Se estaban cambiando cuando por la radio sonó una canción que a ambas les gustaba mucho, y se pusieron a bailar y cantar.
¡Súbela Sango! –
I saw him dancing there by the record machine
I knew he must a been about seventeen
The beat was going strong
Playing my favorite song
An I could tell it wouldn't be long
Till he was with me, yeah me, singing
I love rock n roll
So put another dime in the jukebox, baby
I love rock n roll
So come and take your time an dance with me
He smiled so I got up and asked for his name
That don't matter, he said,
cause its all the same
Said can I take you home where we can be alone
An next we were moving on
He was with me, yeah me
Next we were moving on
He was with me, yeah me, singing
I love rock n roll
So put another dime in the jukebox, baby
I love rock n roll
So come and take your time an dance with me
Said can I take you home where we can be alone
An well be moving on
An singing that same old song
Yeah with me, singing
I love rock n roll
So put another dime in the jukebox, baby
I love rock n roll
So come and take your time an dance with me
Estuvieron cantando y bailando durante toda la canción, la cual estuvo a todo volumen puesta. Cuando terminó, la bajaron y pudieron oír que llamaban a la puerta. Fueron corriendo a abrir y allí encontraron a Sesshomaru, quien las miró sonriendo y derritiendo interiormente a Kagome, aunque ella no lo demostrara.
Que, buena canción ¿eh? –
¿Nos has oído? – dijo Sango, algo colorada de la vergüenza.
Yo y todo el barrio – dijo riéndose.
Anda pasa, ya estarán a punto de llegar los demás – dijo Kagome, mientras lo hacía pasar a la sala.
Al poco llegaron los demás integrantes de la banda, los cuales se sorprendieron de ver a Sesshomaru allí, pero que estaban muy contentos de verlo, ya que les había caído muy bien. Fueron al garaje, para colocar sus instrumentos y empezar el ensayo, mientras Sesshomaru se acomodaba en un sillón algo viejo que había allí cubierto por una sábana.
Iba a ver a aquella chica que le quitaba el sueño cantar, y sin ningún espectador que no fuera él. Eso le gustaba.
C O N T I N U A R A
Holaa!! Siento mucho el retraso, pero como dije en mi otro fic de Inuyasha, he estado muy liada y ahora estoy malita del estómago… jup. La canción de este capi se llama "I love rock n roll" y es de Joan Jett, muy buena, tienen que escucharla. Las canciones que pongo en el fic, me gustaría, si quieren, que las escucharan, para ver que canción pongo en cada ocasión, jejeje!!
Hoy tampoco dispongo de mucho tiempo, así que seré breve y tan solo haré una mención especial a Ladymary, Toyii, y Lady Death06, muchas gracias por vuestros comentarios que me hacen querer continuar esta historia llena de música de diferentes tipos.
Muchos besoss y espero recibir mas reviews, y la gente que no deja… por dejar aunque sea un "hola" jajaja!!
Muchos besoss!!
XtinaOdss
