Disclaimer: todo lo que reconozcáis, los personajes y demás pertenecen a Stephenie Meyer, su editorial y Summit. Nadie dice lo contrario pero el resto lo he ideado yo, así que no lo copietees en otro lado sin mi permiso. No hagas copy&paste, puedo cabrearme. Nada de esto nace con ánimo de lucro, ni tampoco me sacará de pobre.

Hola, hola. Esta vez traigo una viñeta situada en Eclipse, con el POV de Rosalie. Gracias a Sango por el beteo.

-.-.-

Impulso

Estábamos aprovechando la tarde para intentar darle caza. Sabíamos perfectamente que iba a regresar aquel día, y gracias a que Edward había sacado a Bella de la ciudad con algún extraño pretexto que ni me interesaba conocer, tuvimos vía libre. Pero resultaba difícil, sobre todo cuando Alice no hacía más que gimotear y patalear porque su don no estaba sirviendo de mucho. Malditos chuchos, decía sin cesar. Y ahora seguíamos una nueva pista que Jasper acababa de encontrar: el rastro se localizaba muy al Sur, donde no habíamos pasado en toda la tarde.

Echamos a correr. Estábamos todos a excepción de Esme, que se había quedado en casa a petición de Carlisle, por si había algún tipo de noticia por parte de Edward. Ella sería su contacto y luego, nos lo transmitiría a los demás.

Jasper y Carlisle iban al frente del grupo, mientras que Emmett y yo cubríamos los flancos laterales y Alice se encontraba justo entre nosotros. Así se suponía que teníamos controlado un mayor perímetro por si había que realizar maniobras rápidas a la hora de seguir la pista de Victoria.

—Virad a la izquierda en quinientos metros, justo al pasar el enorme nogal. Y seguid todo recto hasta el siguiente desvío de caminos —nos decía Jasper.

Todos seguimos sus instrucciones, pero había que ir más deprisa. Sabía que Emmett se estaría impacientando, a él no le gustaba guardar ningún flanco, él quería dirigir. Y pasó lo que pasó.

—¿Dónde se ha metido Emmett? —gritó Alice, sorprendiéndonos a todos. No era habitual verla en aquel estado, si bien la pérdida momentánea de su don la convertía en un enorme fastidio.

—¡Estaba justo a tu lado! —dije, llamándole la atención porque ya me estaba hartando. Cualquiera sabía qué se le había ocurrido a mi marido aquella vez.

—Tranquilizaros, ya aparecerá —añadió Carlisle—. Tenemos que seguir la pista.

Pero antes de que pudiéramos seguir adelante, salió de entre los arbustos. Estuve a punto de fulminarlo con la mirada por haberse separado del grupo, mas no me dio tiempo.

—Emmett, había dicho a la izquierda —le gruñó Jasper.

—Lo sé, me he desorientado con otro rastro. Creo que deberíamos subir más hacia el Norte.

—¿Al Norte?

—Sí, y rápido. Es un rastro que viene y va, muy deprisa. Podríamos perderlo.

Y sin más, volvimos a echar a correr. Más presto que antes, si es que era posible. Esquivábamos todo tipo de elementos de la naturaleza, ya fueran árboles, arbustos, rocas, todo daba igual. Lo único que nos hacía falta era espacio suficiente como para poder pasar, pero eso no era problema ya que éramos capaces de deslizarnos por cualquier superficie.

En aquella situación no pensábamos demasiado, nos dejábamos llevar por nuestros sentidos. Como cuando cazábamos. De hecho, vendría a ser lo mismo, si bien aquí la recompensa era deshacernos de un peligro para nuestra supervivencia. Para la de todos nosotros, para la de mi familia. Sin distinción. No me importaba que a la que persiguiese fuese Bella, el peligro estaba sobre todas nuestras cabezas y eso era lo que primaba para mí. Haría lo que fuera necesario para mantener a salvo a mi familia.

Comenzó a anochecer conforme continuábamos avanzando.

De repente, a Carlisle le pareció ver un destello rojizo en la espesura, así que lo seguimos. Empezamos a emocionarnos. Parecía que la teníamos a tiro. Podríamos alcanzarla y mandarla donde se merecía, de una vez por todas. Destruirla.

En cuanto traspasamos una pequeña agrupación de árboles, la vimos con total claridad. Era ella, Victoria. Aquella salvaje que había aparecido en nuestro jardín hacía tanto tiempo, acompañada de los otros dos desgraciados.

Me sentí exultante, estaba entusiasmada por poder arrancarle la cabeza yo misma.

Por supuesto, no nos fijamos en la zona a la que habíamos ido a parar. No estábamos precisamente para eso, nos habíamos dado a nuestros sentidos más primarios, así que no era de esperar que prestáramos atención a los mapas. No obstante, ella sí parecía estar al tanto del sitio en el que había decidido estacionarse, yendo y viniendo de un lado para otro. Por eso su rastro era tan cambiante.

Como cabía esperar, todos teníamos unas ganas terribles por matarla.

Decidimos realizar una especie de formación en la que, esta vez sí, Emmett y Jasper estarían al frente. Fuerza bruta. Carlisle se encontraba con Alice, quien se sentía cada vez más confusa por no poder atinar a ver la mayor parte de los movimientos previamente a que Victoria los realizara. Eso no era buena señal, licántropos. Así que por eso mismo decidimos darnos más prisa, para lograr nuestro objetivo antes de que ellos llegasen.

Tanto mi marido como mi hermano me impedían con sus movimientos el poder acercarme a la pelea, la cual todavía estaba en los preliminares. Ni la habían rozado. Era demasiado escurridiza, lo que me provocaba más ansias de patearle el culo de una maldita vez.

De un momento a otro percibí varias cosas: la primera, un horrible olor. Señal de algo mucho peor; y la otra, cómo Victoria traspasaba lo que desde hacía décadas había sido una línea invisible e inquebrantable entre vampiros y hombres lobo. O mejor dicho, entre Cullens y Quileutes.

Lo siguiente que vi fue a Emmett dar un enorme salto para intentar atraparla, encontrando en su lugar a un lobo de pelaje grisáceo. Y de repente, comenzó el caos.

Aparecieron varios lobos más al mismo tiempo que nosotros nos acercábamos deprisa hacia ellos. Formamos una fila, firme, a lo ancho de varios metros y preparados para atacar si es que era necesario. Pero a mí todo me daba igual; quería alejar de ahí a mi marido. Enseguida.

Al segundo siguiente, Emmett con las palmas de las manos alzadas hacia delante caminaba en nuestra dirección, todavía de espaldas.

Empero, ese gesto no sirvió para el maldito chucho, que empezó a pegar zarpazos hacia donde él estaba. Emmett ya había traspasado la línea imaginaria, más o menos, por lo que estaba a salvo en principio. Sin embargo, yo me envaré en cuanto volví a ver al licántropo alzar una de sus patas. Fue un impulso que no pude, ni quise controlar. En absoluto. Así que en esos momentos era yo la que pegaba un salto hasta su posición.

Me coloqué justo delante de mi marido, entre él y el lobo, lista para pegarle una paliza si así se requería. Empecé a rugir y me coloqué semi agazapada en posición de ataque. No le permitiría ni acercarse a Emmett, ni tampoco a nuestro territorio. Ahora era el nuestro, era él quien debía detenerse. Incluso Alice se colocó a mi lado, también preparada.

Los ánimos estaban caldeados, ni siquiera me di cuenta de cuando Emmett posó sus manos a mi alrededor para intentar atraerme un poco más hacia atrás. ¿De dónde demonios habían salido tantos lobos? Dos le hacían las veces de guardaespaldas al inútil que intentó atacarnos, mientras que el resto pululaban a su lado.

Yo respiraba de manera entrecortada, todavía demasiado acelerada como para poder tranquilizarme. No me fiaba de aquella aparente tranquilidad. Era una mini tregua, aunque seguramente estaría causada por la incertidumbre de ambos bandos, pues todos nos vimos sorprendidos por la aparición del contrario.

De pronto, escuché que mi padre les hablaba.

—Por favor, no queremos haceros daño —al mismo tiempo, tenía la mano izquierda levantada a la altura de su estómago—. No era nuestra intención traspasar los límites, estábamos en plena cacería y no vimos a nadie. Lo único que queríamos era atrapar a la vampiro pelirroja, nada más. Ella era nuestro objetivo. Samuel, no vamos a haceros nada.

¿Por qué tenía que llamarle por su nombre? Era un lobo, no era ninguno de nosotros, ni siquiera un conocido. Me daba igual cómo se llamara. Malditas influencias de Bella Swan.

—Únicamente queremos seguir con lo que estábamos haciendo, si es que todavía es posible. Y mi hijo no quería importunaros, no se ha dado cuenta de hasta dónde habíamos llegado —yo fruncí el ceño. No teníamos que darles ningún tipo de explicación, ¡eran ellos los que nos habían jodido el plan!—. Jasper, ahora.

Y de pronto, todo se calmó.

-.-.-

N/A: hacía tiempo que me apetecía escribir ese momento de "Eclipse". No sé, me parece interesante ver cómo trabajan en equipo y cómo reacciona Rosalie ante las situaciones de peligro. Además, me siento mil veces más cómoda narrando situaciones de pelea o persecuciones en vez de empalagoseríó. ¿Os lo había dicho? No me gusta el azúcar LOL.

Y no creo que haya mucho más que comentar sobre esta viñeta en concreto, sólo que será la última hasta... el 18 de agosto. Más o menos. Me voy de vacaciones pasado mañana y allí no tendré internet, así que no hay posibilidad de actualizaciones. Aún así me gustaría saber vuestra opinión, a la que contestaré en cuanto vuelva, claro.

Y por favor, ya sabemos el momento en el que nos estamos metiendo: salida de "Breaking Dawn" y bla bla blá, así que no me contéis ningún spoiler. Sé spoilearme sola, lo he hecho porque yo he querido, pero no me apetece que me obliguen los demás. Y tampoco quiero enterarme de todo el libro antes de leerlo. Gracias mil. Pasadlo bien estos días, y no os olvidéis de mí. Un besito.