Batista siguió tocándole el pecho, bajando más la mano inconscientemente. Mark se relajó. Le encantaba tanto aquella sensación... Siguió bajando la mano hasta dejarla por debajo en ombligo, estaba perdido en sus pensamientos y no se daba cuenta.
Mark se sonrojó al notar donde estaba la mano de Dave, pero no dijo nada. Batista levantó la vista, y lo vio rojo, cayó en la cuenta de donde tenía la mano y la apartó.
-Perdón...
-No... Pasa... nada - murmuró Mark.
-¿Seguro? Estás como el color original de mi bañador...-dijo señalándoselo pues aún seguía igual
- Sí...sí... - murmuró Mark algo nervioso.
- Estás nerviosillo... ¿Por?-preguntó
- Nada... - contestó mirando hacía otro lado.
Batista se encogió de hombros, y puestos ha la situación, ya que se había traído su bolsa también, se cambió de ropa.
Mark lo observó como se cambiaba de ropa esta vez ya intentando adoptar la expresión de siempre. Batista se quitó el bañador, cogió sus calzoncillos y se le cayeron al suelo. Se puso culo en pompa hacia Mark, no fue a posta.
- ¿Tienes un tatuaje en el culo? - fue lo que comentó Mark al ver aquella vista.
- ¡Hostias!-dijo Batista y lo primero que hizo fue tapárselo con las manos.-Eh... Sí...-dijo sonrojándose
- ¿Para qué?
- Yo... Bueno... Veía doble yo me lo quería hacer al final de la espalda, pero la tatuadora insistió tanto...
- Creo que la tatuadora quería verte el culo...
- Eso me pareció a mí...-dijo vistiéndose.-Al final consiguió ella lo que quería...-comentó
- Pues sí y seguro que ahora lo comentará con tó Dios - rió Mark.
Batista se terminó de poner los boxers, puso los brazos en jarra y miró a Mark.
-¿Y por qué me mirabas el culo?-preguntó con media sonrisa
- Porque lo has puesto en pompa contra mi cara y no tenía otra vista que eso - gruñó Mark.
- Hombre... Pero te has fijado y todo...-le dijo Batista terminándose de vestir
- Hombre... El tatuaje no es chico...
Batista se sonrojó un poco.
- Fijo que tú también tienes un tatuaje que nadie ve...
- Si me has desnudado y no has visto nada es señal de que no hay nada.
-Algo tendrás detrás de los muslos...
- ¿Y a ti qué te importa lo que tenga? - preguntó Mark algo sonrojado.
Batista se mantuvo callado, no sabía que responder.
-Pues... Esto... Eh....-dijo y se puso a mirar desesperado a los lados.
Mark prefirió no decir nada y cerró los ojos para ver si aquel mareo se le pasaba. Al cerrarlos sus pensamientos volvieron de golpe recordándole la conversación y lo que acababa de ocurrir.
Batista se puso a pasear por la habitación, desde hace tiempo... Bueno, desde hace cosa de dos meses... Comenzaba a fijarse en Mark de una manera... Diferente... Y deseaba luchar con él para así "meterle mano" con su permiso.
Mark pensó de nuevo en que Dave era el único de la empresa que había tratado de conocerle. Aquello le llenaba el cuerpo con una sensación agradable que no se podía describir. No era de agradecimiento, sino otra cosa... Algo que no sabía que era. Ya tenía asumido que lo veía con otros ojos, aunque aun no sabía si llamar aquello amor o no.
- Bueno.... ¿Cómo estás?-preguntó Batista tras un rato de silencio
- Ya se me pasó un poco... - admitió Mark.
- Eso está bien ^^ ¿Crees que te marearás si te intentas levantar o esperamos algo más?
- Intentémoslo... - dijo Mark y se incorporó. El mareo seguía presente aunque ya podía controlarlo y se levantó del todo.
- Bien... ¿Andamos y vamos al hotel?-preguntó aguantando a Mark
- Vale.
Batista y Mark salieron del lugar donde se había celebrado los combates, y en taxi, se fueron al hotel donde Mark ya tenía reservada una plaza.
- Gracias... - dijo Mark cuando ya llegaron.
- De nada hombre.-respondió Batista.-Creo que... Voy ha reservar una habitación que... No lo hice.
- Vale... Si quieres te espero aquí...
- Sí, por favó ^^.-dijo Batista, fue a recepción, al rato volvió junto a Mark.-No hay habitaciones libres.
- Si quieres quédate en la mía... - dijo Mark encogiéndose de hombros.
- ¿No te importa?-preguntó Batista un poco... contento
- No
- Gracias ^^
- Voy a pedir la tarjeta... - dijo Mark y se fue a la mesa de recepción donde se la dieron -. La 154 - dijo cuando regresó a donde estaba Dave.
- Vamos pues-dijo Batista encaminándose a dicha habitación
La habitación estaba en un lugar del hotel que cuando se asomaban por la ventana se podía ver el mar. Sin duda era una de las mejores que habían allí. Mark soltó la tarjeta en la mesa que había en la entrada de la habitación y se fijó en un detalle bastante importante: solo había una sola cama.
- Ala...-dijo Batista mirando la cama.-Creo que... Muy buenas vistas pero a mi me da que dormiré a rás del suelo...
- Tampoco te voy a violar si duermes conmigo - dijo Mark sin pensar en las consecuencias de sus palabras.
"Ya me gustaría a mí..." pensó Batista
-No si ya...
- Pues entonces no tienes porque dormir en el suelo.
- Ya... Bueno... Si no te importa a mí... Tampoco...
"Mentira, claro que te importa David, sufres el riesgo de acabar pensando con la cabeza, y no precisamente con la que hay encima de los hombros."
"Mark... Pobre de ti que pienses con el primer cerebro masculino..." dijo su cerebro de arriba.
Batista dejó las cosas en el suelo y se asomó a la terraza.
"Y encima las vistas son algo románticas... Si es que..."
Mark se fue al lavabo. Allí se quitó todo el maquillaje que tenía que ponerse para hacer de the Undertaker. Cuando terminó fue Tambien a la terraza.
- Se te ve mejor así...-comentó Batista al verle sin maquillar y volvió a mirar al mar
- Gracias, aunque yo ya me acostumbré a verme de la otra forma.
Batista sonrió y se apoyó de espalda en la barandilla, se quedó mirando a los ojos de Mark, eran de bonitos... Mark tenía la vista clavada en el mar, ni siquiera se había dado cuenta donde miraba Dave. Pensaba en lo ocurrido, nada más.
Batista, pensando en a saber que, se sonrojó, gracias a dios se estaba haciendo de noche y no esperaba que se le notara mucho.
Mark se fijó en la luna. Era más grande de lo normal y era anaranjada. Un color que no se podía ver mucho en ella y que era hermoso, que se reflejaba en las oscuras olas del mar y le daban un azul oscuro bastante inusual. Le gustaba contemplar aquel paisaje y el saber que Dave estaba allí al lado, le hacía sentirse como nunca.
David, se dic la vuelta y también dirigió la vista hacia dónde la dirigía Mark, hacia la luna. Todo era romántico, y él sentía unas mariposillas raras en el estómago, sintió el impulso de ir hacia Mark y puestos a que era un paisaje lindo, darle el beso del siglo, solo se atrevió a girar la cabeza para mirarle el lateral del rostro, temía que le diera una hostia si hacía algo más.
Mark observó la playa que había en sus pies. Vio que había una pareja paseando por la arena y también unos chicos haciendo el botellón del siglo, cantando la macarena. Aquello hizo que Mark riera a lo bajo pues uno de ellos la cantaba con coreografía incluida.
Batista le miró con una ceja alzada y miró hacia la arena.
-Anda... Fíjate... Qué ritmo tiene el chiquillo...
- Pues sí - rió -. Mira la chica que hay al lado como se aleja de él.
Y en efecto, la chica que estaba al lado del chico se iba alejando riéndose y burlándose de él, aunque también iba taja.
Batista se rió.
- ¿Tú alguna vez has bailado esa canción? Ya sea ebrio o lúcido...
- Ebrio. Y fue la vez que mi ex mujer me conoció - rió -. No sé que impresión se llevaría de mí aquella mujer...
Batista se rió por lo bajo.
- Hombre... Un tío como tú bailando la macarena... Uf...
- He hecho cosas peores.
-¿A sí?
- Caerme delante de toda la gente hoy a la salida, por ejemplo. Prefiero bailar la macarena antes de cometer un fallo.
- ¿Bailamos? – propuso David
