Les traigo un capítulo más de Lies that matter, esperando sea de su agrado
Recuerden que me pueden dejar sus comentarios, criticas, corrección y etc... todo será bien recibido... o.-
Chapter 7
In the shadows
Todo parecía estar en calma, a comparación de lo ocurrido antes de arrojarse por el barranco con aquél hombre.
Podía verlo en sus sueños diciéndole cosas que parecían verdades disfrazadas de mentiras, o viceversa. Ahora no entendía nada...
¿Cuál era su propio nombre?
¿En que clase de lugar se encontraba?
¿Qué hecho previo lo había llevado a ese estado?...
Momento...
No sleep
No sleep untill I am done with finding the answer
Mientras se incorporaba en la cama, pasando la vista por cada detalle en la habitación (las paredes blancas, el aparato que leía su ritmo cardiaco y que ahora parecía enloquecer, la puerta del mismo color de los muros y la sábana que le cubría el cuerpo) las ideas volvían a ser tan claras como su misma identidad. Se arrancó del cuerpo los cables, se tocó la frente con la mano diestra, y apoyándose en los objetos más próximos caminó hacia la salida con una debilidad en las piernas, como si no las hubiera movido por bastas horas.
Wont stop
Wont stop before I find a cure for this cancer
Aproximadamente un metro lo separaba de la puerta, cuando esta se abrió, dándole acceso al último humano con el que tuvo contacto, antes de caer en aquél letargo; de hecho, esa persona había interferido en su misión, y lo había puesto en aquella situación de tal riesgo...
-"¡Tú!"- Fue el mismo pronombre personal que usó la primera vez que lo vio a la cara, en el momento que iba a tajarle el cuello con su puñal; acción que no pudo realizar al quitarle el pasamontañas y descubrir su identidad...
-v- Flash Back -v-
Su avión había arribado a Australia hacia algunas horas. Únicamente pasó al hotel a ponerse algo apropiado para la misión, y después se dirigió a la ciudad de Mackey, a la mansión de un sujeto llamado Bentley Calder; alguien que conocía mucha información sobre los zafiros y las cuevas tan buscadas.
Sometimes
I feel I going down and so disconnected
La misión de Camus consistía en llevarlo vivo a la SD-6, y robar uno de los zafiros. Con esta captura, Hades se aseguraba de conocer la ubicación más exacta, aún más rápido que cualquier otra agencia; es decir, en vez de perder tanto tiempo buscando los fragmentos de los mapas, él podría revelar su paradero sin tantas complicaciones.
Somehow
I know that I am haunted to be wanted
En el hotel donde el francés hizo reservación, uno de los agentes de la SD-6 le servía como guía, manteniendo comunicación a través de un micrófono que el pelirrojo llevaba en el oído, perfectamente escondido.
I been watching
I been waiting
In the shadows all my time
Cuando el pelirrojo se internó en el jardín, se desplazó con cautela por si alguno de los guardias de Bentley se mantenía en la zona. Se deslizó como sombra entre los matorrales, entre la fuente y las estatuas; mas, parecía que el sitio se encontraba deshabitado.
-"Esto es extraño."- comunicó a su contacto. –"No hay rastro de guardias en mi perímetro."
-"Mantente alerta, colibrí"- Dijo una voz en su oído.
Camus siguió su camino, aún alerta a cualquier movimiento fuera de lo ordinario. Se deslizó hasta la entrada, donde encontró a uno de los vigilantes muerto.
-"Un guardia esta en el suelo. Al parecer alguien se me ha adelantado."- Prosiguió hacia el interior de la mansión, con una rara sensación en su interior, parecida a un mal presentimiento.
I been searching
I been living
For tomorrows all my life
Conforme avanzaba notaba rastros de pelea, e informaba de todo cuanto ocurría; pero su compañero parecía ya no escucharle a causa de una interferencia en la comunicación. Más adelante habían dos guardias muertos, y él estaba solo, sin entender lo que había ocurrido. Se quitó el micrófono, sabiendo que seria inútil traerlo cuando el aparato no funcionaba. Entonces se escuchó un grito, mismo que delataba temor y dolor mezclados. Tomó un puñal que llevaba en el talle, como la única arma para defender su vida. Avanzó rápido y al mismo tiempo precavido, esperando no alertar al intruso con el que no contaba.
In the shadows...
La puerta que conducía a la habitación de donde había provenido el grito, se encontraba abierta. Camus entró con cuidado, observando a un hombre tirado en el piso, siendo rodeado por un charco carmesí. En la pared, revisando una puerta oculta tras haber quitado un cuadro, se encontraba un hombre vestido de negro, con un pasamontañas ocultando su identidad. Aquél sujeto se encontraba retirando el zafiro por el que el galo arriesgaba su vida. El sujeto misterioso percibió su presencia, por lo que dio media vuelta desenfundando un arma blanca como la del galo, disponiéndose a proteger su cuerpo de los ataques que el galo soltara. Ambos se acercaron, como dos hambrientas fieras que buscan iniciar la pelea por una gran trozo de carne.
In the shadows...
Camus atacó al asesino, este lo esquivó tirando una estocada, que no logró marcar la piel gala. Las piernas y brazos jugaban también un papel fundamental sirviendo de defensa y arma a la vez.
La pelea era sumamente difícil, no parecía haber un vencedor; pero el francés tenía que salir victorioso o regresar bajo pena muerte, con la noticia de su derrota.
They say
That I must learn to kill before i can feel safe
Un acuchillamiento a la altura de su garganta, le dio la oportunidad para desarmar al asesino, cuando se echó hacia atrás, apoyando su peso en la palma de la mano que tocaba el suelo, y darle una patada en el brazo para que soltara el cuchillo. Al incorporarse tomó su propia arma blanca, acorraló al enmascarado contra la pared de una forma que este no podía ni atacar ni defenderse, mucho menos huir.
But I
I rather kill myself then turn into there slave
Por la mente de Camus pasó la idea de cortarle la garganta, desquitando de esa forma su perdida; mas, un sentimiento en sí mismo se lo impidió: Tenía una corazonada que le ordenaba conocer la identidad de aquél encapuchado.
Sometimes
I feel that I should go and play with the thunder
Su curiosidad era más grande que cualquier otra cosa. Con un brusco jalón le quitó el pasamontañas, quedando paralizado al descubrir un rostro níveo, dos pupilas esmeralda y una melena lila...
-"¡Tú!"- Profirió el taheño, en un tono entre acusador y sorprendido.
Somehow
I just don't wanne stay and wait for a wonder
Era algo insólito. Sencillamente ese hombre no podía estar ahí... no podía ser un asesino...
Gracias al estupor del galo, el otro aprovechó para quitarlo de su camino soltándole un puñetazo en el rostro, para luego correr hacia la ventana, arrojarse a través de ella y caer en el jardín como un gato, sin el menor daño. Desgraciadamente para él, Camus había sido muy bien entrenado, y no dejaría que el mal trago pasara así de fácil; por lo que imitó perfectamente todos sus movimientos, siguiéndole a través del jardín que conducía por un bosque.
I been watching
I been waiting
In the shadows all my time
Corría entre la maleza con empeño, cortando las hojas con el filo de su puñal, abriéndose paso de forma apresurada, antes de que el otro espía se llevara el zafiro. Su respiración era agitada, por el brazo corría un hilo de sangre que parecía no tener fin, y que no sabía cuando se había abierto; la misión estaba por fallar, y él no entendía que hacia ese sujeto ahí, ni la causa de que no le hubiera matado.
El camino llegó a su fin. Pudo distinguir a su presa acorralada entre sí, el bosque recién cruzado, y el acantilado tras aquél individuo. Avanzó hacia él con la navaja aún en la mano, el otro hizo lo mismo dispuesto a no rendirse hasta llevar consigo el zafiro.
I been searching
I been living
For tomorrows all my life
Se atacaron mutuamente, dejándose tenues raspones donde la hoja pasó con ferocidad
-"No sé para quien trabajes... pero ¡No te lo vas a llevar!"- Profirió el galo.
-"¿Y tú crees que haces un bien si se lo llevas a la SD-6? Todos ellos no son más que unos asesinos que traicionan la nación que pretendes defender"- Respondió con voz firme
-"Mientes. ¡El único asesino eres tú!"- Se fue sobre él de nuevo, sintiendo como la sangre le hervía y como todo su cuerpo clamaba por venganza. Era un instinto animal que no podía controlar.
-"¡Estúpido!"- Bramó el níveo personaje. –"Bentley Calder pensó que yo trabajaba para la SD-6, así que prefirió suicidarse antes de que tu agencia obtuviera la información... ¡Todo este tiempo has hecho lo que tanto odias!"-
Lately I been walking, walking in circels, watching waiting for something
Feel me, touch me, feel me, come take me higher
Camus estaba enardecido. No creería en ninguno de sus argumentos a menos que no tuviera una prueba contundente; pero algo en sus palabras le hacia dudar...
-"¿Por qué habría de creerte?"
-"Porque yo sé lo que en verdad sucedió con Mariah Neveu..."- Un estado de estupor invadió al galo. –"... Ella murió porque tú le confesaste tu verdad..."
I been watching
I been waiting
In the shadows all my time
Las palabras del oji verde causaron estragos en él.
Todo se detuvo. Conversaciones anteriores retumbaron en su mente y la confusión pareció envolverlo por completo.
I been searching
I been living
For tomorrows all my life
Escuchó el sonido de pisadas apresuradas, seguidas por voces en un idioma que conocía, pero que ahora no entendía. Y todo dio tantas vueltas que pensó enloquecer...
I been watching
I been waiting
I been searching
I been living for tomorrows
Al parecer habían accionado una alarma, lo que atrajo a todos aquellos militares en su búsqueda. Y las palabras del pelimalva parecían haber apagado su cerebro, porque el cuerpo galo ya no se movía, no oía, no entraba en razón ante el riesgo que corría su existencia.
In the shadows...
El oji verde fue testigo de su turbación, y era consiente de lo que él tenía que hacer por revelarle la verdad, como también, proteger y descubrir su propia identidad. Así que mientras Camus aún se debatía entre la locura y la razón, el otro agente aprovechó para encarar el acantilado, correr hacia él, y jalar del brazo al pelirrojo, sin importar poner la vida de ambos en riesgo cuando cayeran entre las rocas y no en el mar.
In the shadows...
I been waiting...
-v- End Of Flash Back -v-
Así fue como el galo terminó en aquél lugar: secuestrado, en pocas palabras.
Ante la forma acusadora como el taheño lo miraba, el pelilila, como entonces, no articuló oración alguna; se hizo a un lado, y cedió el paso a una persona que el custodio no esperaba ver ahí...
-"Marin..."- Musitó, perplejo. Su pierna diestra retrocedió por impulso, las manos se mantuvieron separadas del cuerpo, sin una reacción acertada.
Ahora se cuestionaba en que clase de lugar había caído, que se concentraban dos agentes calificados por él como traidores; porque la pelirroja estaba tachada por la SD-6 como una apóstata que trabajaba contra el gobierno, para la agencia que le pagara mejor, mientras que el oji verde era un total desconocido, aunque a juzgar porque estaba con su amiga, podía deducir que era otro traidor.
Sabía que de querer huir tendría que luchar, aún si se viera forzado a pasar por el cadáver de la mujer con la que creció en un orfanato: su mejor amiga, la que le dedicaba una mirada cariñosa, nostálgica, entristecida al mismo tiempo.
Camus tomó posición de guardia, dispuesto a atacar de un momento a otro, cuando Marín cerrando los ojos, viró el rostro hacia un lado; no queriendo presenciar el instante en que el pelilila le apuntaba al galo con un arma y disparaba, derribándolo en el piso.
El pelirrojo intentó colocar la mano sobre su garganta, en un sitio donde podía sentir una dolorosa punzada, una aguja quizá, que le inyectaba una sustancia por todo su sistema nervioso, paralizándole por completo, sin que pudiera mover los músculos de su cuerpo; lo único que tenía movilidad eran sus membranas oculares.
-"Hay que recostarlo de nuevo."- Escuchó la voz del pelilila. Camus quiso gritarle que lo dejara tranquilo, que no se atreviera a ponerle un dedo encima; mas, todo esfuerzo resultaba inútil. Pasó su mirada por Marin, quien le sostenía las piernas, y por el oji verde, el que le sostenía la parte superior del cuerpo. Cuando ambos lograron colocarlo sobre la cama, procedieron a tomar sitio a sus costados.
-"Camus... perdónanos..."- Habló la pelirroja sosteniendo su mano. El galo intentó realizar cualquier acción por retirar su extremidad; pero todo era inútil. –"Esta es la única forma en que puedes escucharnos, porque tienes que hacerlo Camus, tienes que saber la verdad."- La única verdad que el custodio encontraba era que lo habían emboscado.
-"Agente Noiret. Lo que tenemos que decirte no es fácil; pero lo consideramos necesario porque necesitamos de tu servicio."- Las pupilas del pelirrojo se mantenían fijas en el techo, mientras intentaba pensar en algo que lo distrajera y que impidiera prestar oído a las palabras de ambos.
-"Escucha, Camus. Te acabamos de inyectar una sustancia sedativa..."
-"Aproximadamente, por una hora no podrás mover más que tus ojos; ya que los músculos de tu cuerpo no podrán responder a ninguna orden de tu cerebro."- Explicó el pelilila. Marin exhaló.
-"Si no hubiéramos procedido de esta forma no obtendríamos tu atención."- El galo no sabía que conclusión sacar de toda aquella situación, ya que era su mejor amiga; sin embargo, se encontraba trabajando con un agente incógnito para una organización como la KGB, u otra peor...
-"Tú me conoces como Mu Modigliani, un empresario millonario de origen italiano, que postula a ser sueño del corazón de Shaka Everett. Mi nombre verdadero es Mu Cooper. Soy un agente incógnito de la CIA."- Las cobas galas enfocaron el semblante del pelilila. ¿Cómo podía un camarada tenerlo como rehén? –"Mi trabajo es informarme de los movimientos que realizan grupos rebeldes, agencias que representan un riesgo para nuestra nación, y las ramas de la alianza. Son escasas las personas que conocen mi doble vida y la de Marin..."- El oji verde observó el semblante pálido de la pelirroja, cuyas pupilas dejaban entrever una profunda tristeza. Camus no lo había notado, pero ahora que le prestaba mayor atención a su rostro, se percataba del rastro de una lágrima surcando su mejilla.
-"Yo también trabajo para la CIA. Soy una agente doble que 'sirve' dentro de la KGB. Mi trabajo es reclutar información sobre las cuevas de Hitler que puedan servir a esta nación... y... también... descubrir la función de Mariah Neveu..."
Eso no podía ser... sencillamente no...
Se prometió no volver a sufrir por ella, y no lo haría, no creería en nada de lo que Marin dijera en nombre de esa escoria... de esa traidora...
-"Si hay algo que descubrí como agente doble, es que su apellido no era Neveu, lo cambiaron para protegerla cuando la mandaron a un orfanato hace casi veinte años. Sé que te sorprenderá... pero su verdadero nombre era Mariah Belafonte..."
¿El mismo apellido de Milo?... ¿Cómo podía ser?... ¿tendrían algún tipo de relación?
La pelirroja hizo un momento de silencio, acallando un sollozo con las manos sobre sus labios. Mu se puso mucho más serio y continuó:
-"Marin era una doble agente dentro de la SD-6..."- Esto era el acabose. ¿Cómo podría ser posible cuando era una rama oculta dentro de la misma CIA?... –"Sé que para ti suena ilógico; pero te lo dije en el acantilado: la SD-6 no es lo que piensas... Trabajas para el enemigo que creíste combatir..."
Mentira... No podía ser... Por mucha desconfianza que tanta a Kanon como a él les inspirara, no creía a Hades capaz de mentir con tal crueldad.
Intentó cerrar los ojos, hacerse de oídos sordos para no saber más, para no escuchar tantos disparates que podría llegar a creer...
-"Camus..."- Marin le hablaba con la voz entrecortada, como si le doliera aquella confesión, y le apretaba la mano con más fuerza, aunque el galo no podía sentirlo. –"Yo entré a la KGB para comprobar la traición de Mariah... y ella..."- Parecía que no podía hablar más; así que Mu continuó
–"Mariah jamás fue una agente encubierta como yo, ni tampoco fue enviada para seducirte y que le pasaras información a la supuesta agencia para la que trabajaba. Mariah fue una victima cuando tu amor te obligo a confesarle tu verdad"- Camus hubiera preferido una tortura antes de semejante conversación. Quiso gritar. Las retinas le ardían, le quemaban como si estuvieran derritiéndose; y el corazón parecía quebrarse nuevamente, como la noche que la encontró muerta. La pelirroja no se atrevía a mirar su reacción, siendo consiente que las verdades no salían por completo a la luz. La pausa que el peilila hizo terminó. –"Agente Noiret, la SD-6 jugó con tus recuerdos, con la memoria de ella para asegurarse que jamás los ibas a traicionar."- El galo le recriminó con la mirada, ya que no podía... no quería creer lo que le dijeran dos personas que lo tenían ahí prácticamente a la fuerza. –"¿Tienes recuerdos? ¿Tienes idea de lo que pasó en los seis meses que estuviste en coma? Hades se aseguró de tratar tu mente de la forma más agresiva para que te olvidaras de todo aquello que te hacia feliz. Los momentos que pasaste con ella, tus recuerdos de niño. Estoy seguro que no recuerdas muchas cosas de tu pasado."- Una lágrima corrió a través de la mejilla gala ante aquella irrefutable prueba, porque si algo había en su mente era la trampa de la KGB y la escena de la muerte de su prometida; ni un solo recuerdo grato, ni siquiera el como la conoció: un evento que juró jamás arrancar y atesorar eternamente en su memoria. Tal vez por eso también había olvidado las ocasiones en que se topó con Milo, en el pasado.
-"Como estabas en el hospital de la SD-6, y no teníamos contactos que fueran agentes dobles, desconocemos a ciencia cierta lo que sucedió contigo en esos seis meses..."- Continuó la pelirroja. –"Yo dejé la agencia cuando me enteré de lo que había pasado contigo y con Mariah. Tenía que investigar. Era un favor que le debía a quien me trajo a la CIA."
-"Camus, nosotros te necesitamos. Con tu ayuda podemos destruir la SD-6"- Más perlas marcaron el pómulo galo.
¿Cómo podían pedirle una cosa así en esos momentos?
¿Es que acaso no se daban cuenta que su corazón estaba destrozado y que prefería mil veces morir, antes que continuar con aquél tema?
Marin se sentó en la cama, aún tomándole la mano que llevó a sus propios labios, depositando un beso...
-"Sé que cualquier cosa que te diga no logrará suavizar tu pena; pero... Camus... yo... estoy contigo... yo... yo-te... yo te quiero mucho... y no sabes lo feliz que estoy de saber que tú y yo... compartimos la misma sangre..."- Las pupilas galas temblaron... ¿Debía tomar eso como una revelación? –"Así es... Somos... hermanos... Crecimos juntos todos estos años y nunca supimos la verdad."- Confirmó la pelirroja. En el semblante galo no había reacción por culpa de la sustancia inyectada; no obstante, el pelilila deducía la zozobra, y la mezcla de sentimientos que el otro debía estar padeciendo.
-"Marin..."- La llamó para que callara un momento; pero ella se negó pidiendo mayor estancia
-"Por favor, Mu, un momento más."- El nombrado asintió con una exhalación y una media sonrisa. La chica continuó hablando para su familiar: –"Sé que tanta información te perturba, que incluso, tienes todo el derecho a dudar de cuanto te hemos dicho; pero... eres mi hermano, y no sabes todo lo que yo hubiera sacrificado porque no pasaras este mal trago."- De sus labios secos se desprendió un suspiro, a la par que sus ojos se eclipsaban –"Además, quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti y que te quiero demasiado."- Depositó otro beso en la mano, luego se inclinó hacia él y dejó otro en su frente.
-"Es hora de dejarlo descansar."- Dijo el pelilila colocando una mano en el hombro de Marin.
-"De acuerdo."- Consintió secándose las lágrimas y tomando un poco de aire; tal vez para tratar de relajarse. –"Camus, te prometo que cuando despiertes todo será diferente. Tus recuerdas estarán de nuevo en tu cabeza, y podrás pensar con mayor claridad cuanto te acabamos de confesarte. Duerme ahora, querido hermano. Deja todo en nuestras manos."- El pelirrojo quería alegar sobre aquella decisión tomada sin su consentimiento; no obstante, una vez más, todo movimiento resultaba inútil para quejarse.
Mientras Mu preparaba una sustancia y llenaba una jeringa con ella, Marin le conectaba el cardiograma a Camus; así, cuando el pelilila inyectó aquél líquido por las venas del galo, y su hermana le cerró los ojos habiéndole dado un suave beso en la mejilla, comprobaron que había caído dormido gracias al efecto de la droga. Cuando su pecho comenzó a moverse al ritmo de acompasadas inhalaciones, la pelirroja suspiró con pesadez, apenas reponiéndose del penoso momento.
-"Todo estará bien, Marin."- Dijo el oji verde en forma tranquilizadora. Ella hizo un movimiento negativo con la cabeza
-"Sabes que no, Mu. La peor parte aún no ha pasado, y las verdades están a medias. ¿Qué pasará cuando sepa que clase de personas fueron nuestros padres? Y lo que es aún peor... ¿Cómo reaccionará cuando sepa quién es su padre biológico?"
-"Tendrá que tomarlo con la mayor calma posible. Como le sugerí a Orfeo, no es muy conveniente que lo sepa todo de golpe, menos cuando están por tratar su mente contra la operación que realizó en él la SD-6. Piensa que le puedes ocasionar un trastorno psicológico."- La pelirroja caminó hacia la puerta
-"A veces me pregunto si lo mejor no hubiera sido que se muriera en el accidente..."- Comentó en voz baja
-"¡Marín!"- La reprendió el pelilila. Ella viró sobre sí para mirarlo a la cara
-"Es la verdad, Mu. No creo que mi hermano pueda soportar la operación, ni lo que aún le falta por vivir."- El oji verde respondió:
-"Pues yo creo que es un sobreviviente; además, lleva la sangre de un asesino por sus venas..."
-"La parte que más me preocupa es justamente esa..."- La chica se cruzó de brazos mientras apoyaba la espalda en la pared. El oji verde se dirigió hacia ella, colocando las manos en sus hombros, zarandeándola sin brusquedad como si quisiera hacerla despertar
-"Si tú fuiste fuerte como para lograr superar todo lo que has pasado, ¿crees que tu hermano no podría hacer lo mismo?. Marin, razona esto: Camus y tú comparten la misma sangre, ambos son fuertes, inteligentes, y saben superar las peores crisis. Piensa que tu hermano es como los fénix, que cada vez que mueren resucitan de sus cenizas..."- Por último le sonrió, coronado con este gesto su alocución. La pelirroja primero desvió la mirada hacia la faz ahora tranquila de su hermano, para luego sonreír y responderle a su compañero
-"Tienes razón. Quizá me estoy preocupando demasiado..."- En ese momento sonó la voz de una cuarta persona en la habitación, aunque esta no estaba personalmente materializada
-"Marín, Mu, ¿Camus está listo para la operación?"
-"Afirmativo señor."- Respondieron ambos
-"Perfecto. Despejen el área. Los médicos estarán ahí en un momento."
-"De inmediato, señor."- Respondió el pelilila; enseguida se dirigió hacia la pelirroja –"Bien. Ya oíste. Tenemos que salir de aquí; además, aún hay algo que tenemos que hacer por él."- Señaló al recién dormido con un movimiento de cabeza. La taheña asintió, y mientras abandonaban la habitación, Mu se dedicaba a hacer una llamada con su celular, a un ser especial para él en muchos sentidos: -"Shaka, hola... Sí, muy bien... no tanto como tú, pero bien, gracias. Oye, tengo noticias de tu guardaespaldas... de un tal... ¿Camus Noiret...?"
-o-.-o-
La noche era todo su mundo. El único contacto que tenía con el orbe exterior eran los oídos, a los cuales llegaba el sonido de sollozos. Nadie parecía prestar atención a aquél clamor; solo él era testigo, en medio de las oscuridad.
Los párpados se replegaron en dirección a las cejas, mientras levantaba la cabeza y trataba de identificar la ubicación del sonido. Habiendo encontrado el punto, descubrió su cuerpo de las mantas y salió de la cama, andando por el frío piso hasta el pequeño que lloraba.
Había once camas de un lado y once del otro. Todos los niños que dormían en aquella habitación, tenían entre tres y cinco años. Así habían sido clasificados. Él dormía en la tercera cama, contando de derecha a izquierda, y haciéndolo desde la puerta hasta la pared; por lo que sólo tuvo que caminar dos camas más para llegar hasta el infante que sufría con tal intensidad. Ya que era una noche nublada y oscura, llevaba en la mano una lámpara de bolsillo que le ayudaba a no tener miedo, y que en este momento era su única forma de atravesar aquella cortina penumbrosa. El niño que reposaba en la sexta cama se encontraba apoyando todo su peso de lado zurdo, completamente tapado por las mantas.
El pequeño pelirrojo que se había levantado de la cama, no necesitaba ser un genio para comprender la causa de su llanto. Él sabía lo que era estar solo, en un sitio donde no conoces a nadie y los niños a veces pueden resultar muy crueles. Lo comprendía porque desde que era un bebé, había permanecido en aquél lugar.
Estiró la mano con cuidado, sabiendo que de hacer un movimiento brusco su compañero se asustaría.
-"Oye..."- Lo llamó con el sonido más quedo y a la vez audible que encontró. Ya le había avisado de su presencia, ahora podía quitar las sabanas para mirar su rostro y tranquilizarle un rato. Tocó la manta y la jaló lentamente hacia sí, apuntando la luz de su lámpara al que sollozaba: Tenía las manitas juntas a la altura de sus labios, los ojos se encontraban abiertos, mostrándose hinchados, matizados por el abatimiento, su rostro era blanco, haciendo perfecto encaje con su cabello corto, rubio y ondulado.
Se trataba del niño nuevo, uno que apenas había llegado hace dos días, por la tarde; desde entonces se la pasaba solo, llorando, sin importarle que los otros niños le hablaran, o se burlaran de él. Quien trataba ahora de ayudarle, tenía curiosidad por conocer su nombre, así como la causa de que siempre se la pasara tan triste. En ese momento lo más importante era que dejara de llorar, su curiosidad podría satisfacerse después, cuando él mismo hubiera descansado y logrado la confianza del rubio.
-"¿Tienes miedo?"- Le preguntó.
De acuerdo, podría ser algo obvio, y una de las preguntas menos inteligentes que se hubieran formulado en la historia de la humanidad; pero vamos, sólo contaba con cuatro años... ¿Qué más podría decirle?
El otro niño no respondió; al menos, ya no lloraba, aunque tampoco dirigía el más mínimo gesto de atención.
–"Yo puedo hacerte compañía un rato... si quieres."- El rubio hizo tres exhalaciones rápidas y entrecortadas, sus pupilas dejaron de centrarse en la cama contigua, para fijarse en el semblante níveo y risueño, del que ahora le hablaba; fijándose en los detalles de su personalidad: los ojos de un color café, en un tono intermedio (es decir, ni muy claros, ni muy oscuros), el cabello rojo, lacio y corto por arriaba de los hombros, así como la cara blanca y redonda.
Se miraron por unos segundos hasta que el pequeño taheño embozó una sonrisa; y sin pedir consentimiento, escaló por el colchón hasta acomodarse en el sitio vacío de la cama para que el rubio ya no sintiera miedo.
Parado a los pies de la cama se encontraba un hombre efímero, mirándolos a ambos, sorprendido, pasmado por aquella imagen que hasta hoy volvía a ver.
Era uno de sus recuerdos más preciados... ¿Cómo podía perdonarse después de olvidar algo que marcó su vida en tantas formas?
La luz por fin volvió a sus orbes, el cuarto oscuro había sido cambiado por una habitación con paredes completamente blancas, y aquél silencio de ultratumba, roto por una pulsación cardiaca, acelerada, reflejada en un cardiograma.
Se sentía fatigado. No podía intentar moverse sin sentir que le faltaba la fuerza necesaria para ello. En el brazo izquierdo tenía un tuvo de suero, y en la nariz un conducto que le ayudaba a respirar mejor.
Aún no asimilaba por completo el lugar que lo tenía cautivo, cuando recordó lo sucedido antes de que Marín y Mu le inyectaran aquél sedante, después de confesarle cosas realmente devastadoras.
Quizá lo mejor hubiera sido no despertar...
Volvió a cerrar los ojos. Había tantas cosas en que pensar... enigmas que aún prevalecían sin respuesta.
Sin importarle el dolor, se arrancó cada uno de los aparatos: el oxigeno artificial, el que media sus pulsaciones y el que le inyectaba suero en las venas. Como pudo se levantó de la cama, con la intención de huir de su prisión sin importarle cuantos guardias tuviera que matar en su empeño; mas, apenas había tomado esta decisión, la puerta se abrió, permitiendo la entrada a una mujer rubia de cabello largo, lacio, que vestía un raje azul celeste, y que aparentaba alrededor de treinta años; aunque él podía asegurar que tenía más.
-"Por favor, quédate tranquilo"- Le dijo en tono dulce, preocupado. A Camus, sus facciones le resultaban terroríficamente familiares...
¿Podría ser...?
No. Ella estaba muerta. Lo sabía por lo que acababa de recordar; así que se vio forzado a retroceder, como si estuviera delante de un fantasma...
¿Acaso estaba muerto y por eso la veía?
Su pavor se acrecentó en el instante que entró una segunda persona... se trataba de un hombre
-"Euridice... ¿Qué...?"- Pero al ver al galo despierto y de pie se quedó callado, congelado en su lugar. Era atractivo, a pesar de aparentar más de cuarenta; con el cabello azul cielo y vestido con un traje entre blanco y marfil. –"Camus... despertaste..."- Ambos sabían su nombre, cuando él ni siquiera los conocía; aunque, si se atreviera a fusionar a ambos, le venía un rostro a la mente... ¿O eran dos?
-"... N-no-puede-ser... us-uste-des... ustedes..."- Tuvo una sensación de vértigo, que le hizo perder el color de la cara. El peliazul se puso serio y camino hacia él, parándose detrás de la rubia y colocando las manos en sus omóplatos; de forma que quedaron juntos y con mayor posibilidad de ser fusionados...
-"Sí, Camus. Somos Euridice Neveu y Orfeo Belafonte..."- Confesó aquél hombre. Las pupilas galas temblaron...
-"... Los padres de Milo..."- Musitó horrorizado, no pudiendo creer que fuera real... que ellos estuvieran vivos... o que él... hubiera muerto...
.o.o.o. To be Continued... .o.o.o.
Canción 1: 'In the shadows', interpretada por The Rasmus
Próximo capítulo:
Más mentiras al descubierto... confesiones... y una visita al cementerio T.T... ya que Camus tendrá que escoger entre morir de una forma literal, o convertirse en un agente doble.
Por su lectura y comentarios muchas gracias!Les manso besitos .x. .x. .x.
