Capítulo 10
Amor prohibido
(2da parte)
-/MuxShakaxKanon, MiloxCamus/-
Camus nunca había visto a Milo tan furioso. Mientras viajaban en la limosina, de camino al hospital donde Kanon estaba siendo atendido, él hablaba por celular en tono enérgico...
-"¡No me importa lo que tengan que hacer! Si tienes que buscar bajo cada roca, en las hojas de los árboles, o incluso si tienes que abrir la tierra, ¡ENCUENTRA A MI PRIMO!"- Después colgó, dando fin a su llamada cuando cerró el teléfono con enojo. Camus no le quitaba la vista de encima, ya que se encontraba muy impresionado por su comportamiento; pero como bien dicen, nunca terminamos de conocer a las personas.
Cuando Milo aspiró una gran bocanada de aire y se frotó la cara con las manos, Camus no pudo menos que compadecerse por él.
Esta vez no puedo continuar
sin tenerte junto a mi
cada vez que te pienso
siento ganas de que estés aquí
También estaba angustiado por la desaparición de Shaka, y acongojado por lo que le pasaba a Kanon; pero no alcanzaba a comprender el porque reaccionaba así. Y no lo haría hasta dentro de algunos días, cuando tuviera que beber de ese trago amargo...
El pelirrojo volteó hacia la ventana, donde un paisaje alegre se mostraba; pero él no quería verlo. Su mente se encontraba más enfrascada en la efímera 'conversación' telefónica con Kanon...
-"¿Si?, Habla Noiret..."
-"Camus.. lo tiene..."- Era la voz de su amigo peliazul, la cual sonaba cansada, agitada.
-"¿Qué?... ¿Kanon?... ¿De que me hablas?"- Lo interrogó; pero el otro no articulaba oraciones completas, ni frases legibles.
-"Shaka... secuestrado..."- Los ojos del galo se abrieron con horror
-"¿Que?"
-"Busca... salva... shaka..."- El pelirrojo no acababa de entender, o peor aún, no podía asimilar lo que escuchaba, puesto que sólo significaba que su compañero y amigo estaba en peligro de muerte. Era una corazonada asesina.
-"¿Kanon, quien lo tiene?"
-"... danger... be careful..."- Lo que siguió después fue un sepulcral silencio. Camus enseguida comprendió que la situación era grave y que las últimas palabras del peliazul no eran simples vocablos: «Peligro y ten cuidado» significaban más de lo que pensaba.
Al momento que el galo regresó a la realidad, la limosina estaba siendo estacionado en el aparcamiento del hospital. Milo se disponía a bajar, cuando el custodio lo tomó por el brazo y le impidió salir
-"Necesito pedirte un favor"- El rubio lo observó fijamente. Sus pupilas caoba se denotaban tristes; demasiado abatidas para el gusto de la persona que más lo amaba en el mundo.
-"Lo que quieras"- Le dijo con una media sonrisa. Acto seguido cerró la puerta de la limosina para que el conductor no los escuchara
-"Mientras estemos dentro del hospital no quiero que me beses, ni que me abraces, mucho menos que digas algo relacionado a lo que tenemos tú y yo. Desde el momento en que bajes del auto, para ti no soy más que el guardaespaldas de tu primo"- Aquello, a Milo, se le hacia sumamente cruel. Al principio creyó era un juego; pero cuando notó que la mirada de Camus se apagaba, comprendió que aquello era tan real como doloroso.
-"¿Por qué me pides una cosa así?"- Eran los ojos del rubio los que ahora estaba ensombrecidos.
Y me bastó tan poco para quererte tanto
y sucedió que poco a poco me fui entregando
¿como saber? ¿como entender lo que sentí?
supe que no eras para mi
pero bastó un segundo para entrar en tu mundo
-"No es nada personal."- Respondió el galo, moviendo la cabeza de forma abatida. Colocó una mano en la mejilla del otro, mientras un beso nacía en la frente del millonario –"Me encanta que me quieras como lo haces; es sólo que..."- Sus ojos temblaron, sabiendo que no podía hablar más de la cuenta. –"Perdóname. No puedo decírtelo... es uno de mis tantos misterios."- Milo se recargó por completo en el asiento de la limosina, cruzándose de brazos, analizando tan compleja encrucijada.
-"No sé si podré controlarme..."- Comentó.
-"¡Promételo!"- Exclamó Camus con un tono angustiado.
-"¿Por qué me lo pides de esa forma?"- Inquirió el rubio, extrañado.
-"Porque eres lo único que tengo... ¡Lo más importante para mi en este momento, y porque no quiero que nada te pase!"- Confesó, alterado. –"Jamás me perdonaría si algo malo llegara a pasarte... Milo, por favor, promételo."- El rubio no entendía porque resultaba tan inelegible la situación; no obstante, al recordar la escena que juntos vivieron hace meses, cuando fueron a visitar a la novia fallecida de Camus, presentía que su preocupación estaba relacionada con eso.
-"Tú ganas..."- Respondió con desgana, suspirando. El pelirrojo entonces sonrió
-"Te lo agradezco. Y recuerda, si no cumples tu promesa no volveré a dirigirte la palabra."- Sentenció frunciendo el ceño. Enseguida volvió a sonreír, y se despidieron con un beso; uno agridulce para el rubio.
Ambos caminaron por el estacionamiento hasta internarse en el hospital. El taheño detrás de Milo. Cuando estuvieron en la recepción, Camus notó que un albino lo estaba esperando, recargado en el escritorio. Sabía que era así por que esa persona era Minos; alguien a quien Milo no conocía, afortunadamente.
-"Señor Belafonte..."- Que extraño se sentía al tener que llamarlo con tal propiedad. El rubio se volteó enseguida, y su mirada no pudo disimular para no mostrarse herida. –"Si quiere usted puede adelantarse. Yo me encargaré de llenar los papeles."- Milo supo que no debía discutir, ni siquiera mostrar seña de extrañeza. Por lo que le dio la espalda y prosiguió su camino. El pelirrojo hizo esfuerzos sobre humanos por no tomarse tan apecho su actitud aristócrata; pero tenía que entender que él le había pedido disimular. Para su buena o mala suerte, sus ojos se posaron en el semblante libidinoso de Minos, quien miraba descaradamente a Milo. Inmediatamente Camus apretó los puños y los dientes, y comenzó a caminar enterrando los pies en el mosaico, mientras se acercaba al albino y se atravesaba entre la silueta del rubio y su mirada...
-"Quítale la vista de encima"- Dijo en tono molesto, amenazante. Minos sonrió como quien acaba de ganar una competencia.
-"¿Celosa, avecita? (1)"- Su tono se volvió aún más burlón –"Yo que tú demandaba a cupido por jugarme tan sucio. Mira que venir a clavarte una flecha en el trasero para que te enamoraras de otro hombre... No conforme con eso lo hizo del primo de tu presa..."- Los puños galos perdían el color por la intensidad con que su dueño los apretaba.
-"Me gustaría que alguna vez utilizaras tu cerebro..."- Gruñó; mas, el albino hizo caso omiso
-"... Aunque no te culpo por fijarte en Milo Belafonte; después de todo tiene un trasero que tengan ganas de pellizcarlo..."- Ahora si, todo el autocontrol de Camus se desbordó y fluyó por sus puños cuando lo agarró por el pecho de la camisa, en forma amenazante
-"¡Más te vale mantenerte a raya, Minos! Ya te dije que él es intocable..."
-"¿Hasta cuando piensan dejar esperando al señor Hades?"- El que les habló fue un tercero, un hombre de cabello café oscuro. El pelirrojo soltó al albino, volteando hacia el pasillo donde se encontraba su otro compañero
-"Aiacos, ¿Qué quieres decir?"- El pelioscuro fijó su atención en Minos
-"¿No se lo dijiste?"
-"No dejó que lo hiciera. Tú mismo viste como estuvo a punto de golpearme, todo porque estaba observando un culo que se veía delicioso..."- El custodio estuvo a punto de asesinarlo
-"¡Eres un...!"
-"¡Noiret!"- Lo reprendió Aiacos. –"No es momento para jugar con Minos. El señor Hades esta esperando que te comuniques con él."- Al oír la mención de ese nombre, el taheño tuvo que hacer uso de todo su autocontrol, recordando las sabias y certeras palabras de Orfeo:
«Será difícil, Camus; pero tendrás que contener todo tu odio y tu furia si no quieres alertar a Hades. Recuerda que la destrucción de la SD-6 esta en tus manos...»
-"Condúceme, Aiacos"- Le pidió, poniéndose mucho más serio y frío que otras veces. Incluso podría parecer que Milo nunca había aparecido en la vida de Camus, y que por lo tanto, este no había cambiado; que continuaba con la pesada carga del remordimiento sobre su espalda.
Lo condujeron hacia una puerta que aparentaba estar cerrada, con un letrero que decía «Acceso restringido. Sólo personal autorizado». Dentro se encontraban varias pantallas que monitoreaban lo que sucedía en otros lados del hospital. En una de ellas aparecía Kanon recostado, mientras Milo entraba silenciosamente...
-"Señor Hades, el agente Noreiret se encuentra aquí."- Escuchó la voz de un tercer agente. Fue entonces cuando el galo fue llevado al sitio donde se encontraba una enorme pantalla, en la que se veía el rostro demacrado, el cabello largo, lacio y oscuro como la misma muerte; sus ojos fríos azabache y esa mueca de hipócrita que a él ya no lograba impactar ni convencer...
Era él: Hades, el padre de Camus...
El galo permaneció estático en su lugar. Sus músculos estaban tensos y sus ojos titilaban con rabia.
Lo odiaba tanto por ser un falso, por tenderle esa vil trampa y mentirle con tanta crueldad; aún más porque después de todo lo miraba como si nada. Y si no fuera porque había jurado eliminar a la SD-6, y cobrar venganza en nombre de todo lo que había sufrido la familia de Milo, ya hubiera roto la pantalla de un puñetazo.
-"Tanto tiempo sin verte, Camus..."- Dijo a modo de saludo. El nombrado apretó los puños. –"Tenía muchos deseos de hablar personalmente contigo"
-"Pues yo tengo muchas ganas de matarlo"- Pensó, sonriéndole hipócritamente, como si se sintiera halagado, complacido.
-"Veo que no has acatado mis ordenes. Por ti Weaver está debatiéndose entre la vida y la muerte"- Lo acosó de forma cruel.
-"¿Mi culpa, señor?"- Preguntó levantando las cejas y señalándose con la mano. –"No porque yo..."
-"Tu responsabilidad es custodiar a Shaka Everett"- Tajó el pelinegro. Camus odió aceptar que tenía razón, que él era quien debía estar a punto de morir, y no su amigo... –"Sin embargo, me alegra que me desobedecieras. Eres uno de nuestros mejores agentes y seria una perdida enorme"- Camus continuó controlando su enojo; aunque no sabía cuando más podía soportar.
-"Con todo 'respeto', señor, Kanon también es un muy buen elemento; además, le recuerdo que mi segundo trabajo es obedecer al señor Everett..."
-"Tu trabajo es conquistarlo, hacer que te pida matrimonio para conseguir el puesto que su padre tiene en la ONU."- Hasta ahora el galo comprendía la causa de que fuera él, precisamente él, quien tuviera la responsabilidad de esa misión, una que podían fácilmente cumplir Kanon, Minos, inclusive Aiacos. Ahora entendía que él como hijo de Hades podría proporcionarle el derecho a información o un puesto alterno que Camus consiguiera; eso asegurándose de lavarle correctamente el cerebro y retenerlo a su lado con la excusa de que todo lo había hecho por 'amor paternal'. Esta conclusión le daba al galo escalofríos; pero al mismo tiempo lo hacia sentir cierta seguridad: Si Camus era una carta importante para Hades, eso quería decir que por el momento, era intocable. Y lo que era aún mejor, le quitaba un peso de encima porque entonces quería decir que Milo no entraba en los planes de Hades...
-"Perdóneme señor, lo había olvidado. Es sólo que llevo mucho tiempo fuera de su tutela, y ya se me olvidó como hacer mi trabajo."- No podía negar que se daba asco a sí mismo. –"De cualquier forma le prometo que cumpliré con mi misión; pero por favor, déjeme hacerlo a mi modo."- Hades guardó silencio, inspeccionando con sus ojos gélidos la anatomía del custodio
-"De acuerdo, Camus. Te conozco y sé que no me vas a fallar."- Respondió. Embozó una sonrisa maligna
-"Gracias por su confianza."
-"Por ahora utiliza tus contactos para encontrar a Shaka Everett. Después apresura tus planes de conquista."
-"Lo haré señor"- Respondió bajando la cabeza a modo de reverencia.
Cuando Camus abandonó la habitación se sorprendió a sí mismo por su fuerza y entereza, así como esa habilidad para mostrarse inmutable. Tal vez era una de las cosas que había heredado de Hades...
Ahora lo importante era contactar a Mu, para que le ayudara salvar a Shaka y a resolver el problema de su misión secundaria.
Caminó hasta el elevador, ascendió hasta el cuarto piso y luego caminó por el pasillo hasta la habitación de Kanon. Se detuvo en el ventanal, donde vio la figura de su amigo reposando en una cama de hospital: tenía una bata blanca, las mantas que lo cubrían eran azules, en el pecho tenía conectado un cardiógrafo, en el brazo izquierdo un conducto de suero, y en la nariz un respirador artificial. De espaldas al vidrio se encontraba sentado Milo, quien al escuchar el suave golpeteo en el cristal, que realizó Camus, volteó el rostro para ver qué había pasado. Cuando vio la cara del pelirrojo sus ojos brillaron, aunque retuvo el impulso de sonreírle. Se levantó de la silla y salió de la habitación
-"¿Te encuentras bien?"- No pudo evitar formular esa pregunta. El custodio asintió. –"Hablé con uno de los doctores. Me dijeron que había perdido mucha sangre y que habían tenido que hacerle una transfusión de emergencia. También me dijo que la herida había sido muy profunda y que no sabían como reaccionaría"
-"Eso quiere decir que aún no esta fuera de peligro, ¿Verdad?"- Milo torció un poco la boca y negó con la cabeza. –"Le agradezco mucho señor Belafonte"- Reconoció el galo con una débil sonrisa.
Nada me costaba intentar,
te tenia frente a mi
si esto no puedo ser
fue por destino
Ambos hicieron grandes esfuerzos por no abrazarse, besarse o darse mayores muestras de afecto.
-"Me alegra poder ayudarte"- Comentó el rubio. –"Sé lo importante que Weaver es para ti."
-"Si, lo es. Es un gran amigo; pero le prometo que mi pena no me impedirá continuar con mi trabajo. Haré lo que este en mis manos por encontrar al señor Everett"- Milo apretó los labios, limitándose a darle unas cuantas palmaditas en su omoplato diestro; ya que aunque sonara perverso, le importaba más lo que sentía Camus, que la aparición de su familiar...
Y sin poderte hablar
y te sentí y hasta hoy no he podido escapar
-"Voy a la cafetería por algo de beber. ¿Te traigo algo?"- Le ofreció. El francés movió negativamente la cabeza
-"No. En estas circunstancias me es muy difícil probar bocado."
-"De acuerdo."- Se dio la vuelta, dirigiéndose por el pasillo al ascensor, y luego a la cafetería; aliviado de no tener más que fingir tanta amabilidad, que al mismo tiempo era distancia con la persona que amaba.
Una vez solo, Camus decidió visitar a su amigo; así que entró en la sala de recuperaciones, con cuidado.
-"Kanon conoce a los responsables del secuestro de Shaka..."- Pensó –"Intentaba decírmelo; pero estaba agotado... A juzgar por su tono creo que los sujetos son de cuidado..."- Se detuvo a un costado del peliazul, tomando asiento en el lugar que Milo había ocupado. –"Si pudieras despertar... si pudieras decirme quien está tras todo esto..."- De pronto, el cuerpo pálido y cansado del oji esmeralda comenzó a moverse, como si el oxígeno artificial que estaba inhalando, poco a poco llenara sus músculos. –"Kanon"- Lo llamó en voz alta. El nombrado abrió los ojos de golpe, como si despertara de una pesadilla. Al momento se agarró el vientre, revolviéndose en la cama. –"Amigo, todo estará bien"- Le decía para tratar de calmarlo; ya que sabía que si él seguía luchando, podría hacerse más daño, abriéndose la herida. Camus tragó saliva al ver que las líneas del cardiógrafo enloquecían, por lo presionó el timbre para que alguna enfermera se presentara para calmarlo. Unos instantes después penetró en el cuarto una mujer de cabello verde. Se dirigió hacia una mesa que estaba frente a la cama del peliazul y preparó una inyección. –"Tranquilo, Kanon. Deja todo en mis manos..."- Pero el oji esmeralda negó con fervor. Apretó los puños, jaló al galo por el pecho y le dijo
-"Shaka..."- Fue todo lo que pudo pronunciar.
-"¿Quién lo tiene?"- Le preguntó; pero la enfermera ya le había inyectado la sustancia adormecedora, y el peliazul se dejaba caer mansamente en la cama.
-"Lo mejor es que descanse y que no hable"- Ordenó la asistente en un tono de represalia, lanzándole una mirada de advertencia por si decidida ignorar su mandato. Después salió del cuarto, dejándolos solos.
Camus sabía que tenía que dejar que su amigo reposara; pero también era consiente del peligro que corría la vida de Shaka, y que la única persona que podía ayudarlo estaba postrado en aquella cama. Así que se inclinó para hablarle al oído
-"Kanon, escúchame: Necesito que te recuperes pronto, por favor. Yo, por mi parte te prometo salvar a Shaka..."
-"Él se lo llevó..."- Dijo con un tono somnoliento por la droga. –"No era... buscaba..."
-"No te entiendo"- Declaró una vez más el galo.
-"Anzu... peli-gro... Cam..."- El dolor seguía impidiéndole hablar con claridad.
-"¿Quién fue, Kanon? Sólo dime un nombre"- Insistía; pero los resultados parecían ser los mismos; aunque el peliazul por fin exteriorizó algo diferente:
-"No... se... diré... nunca..."- Tartamudeó el agente herido. Y algo le decía al galo que ya había perdido la conciencia y que ya no estaba 'hablando' con él. En pocas palabras, el peliazul ya se había quedado dormido. Mientras tanto, Camus analizaba sus últimas palabras y deducía una confesión de amor, no revelado; lo que era igual a un sentimiento profundo por Shaka, que aun permanecía secreto.
Con aquellas palabras el pelirrojo se sintió enternecido, y mayormente dispuesto a encontrar al rubio; así que colocando los dedos sobre el flequillo azulado de su amigo, le susurró
-"Te prometo que lo salvaré y que podrás decírselo."- Aseguró.
-o-.-o-
Sin otra salida, Camus tuvo que dejar a Minos encargado de la seguridad de Milo, mientras él se dedicaba a buscar a Shaka; aunque, la verdad, se estaba reuniendo en secreto con Mu, quien había sido asignado como su tutor.
El pelilila le estaba esperando en una bodega vacía al norte de la ciudad, custodiada por agentes de la CIA apostados por los alrededores.
A primera instancia, en cuanto el galo se encontró con Mu, se veía mucho más serio que nunca, y su rostro blanco como nieve, se notaba cada vez más pálido.
-"Vine tan pronto como pude"- Comentó Camus, apenas deteniéndose frente a él.
-"¿Por qué no estabas tú con Shaka?"- Mas que una pregunta, era un reclamo.
-"Shaka ordenó el cambio de guardaespaldas por un día. Espero que como mis 'compañeros' de la SD-6 no pienses que yo ejerzo algún control sobre mi jefe."- El oji verde pareció recapacitar
-"Tienes razón. Discúlpame..."- Mu se veía sincero; además de preocupado, molesto, celoso y dolido. –"Yo enserio estoy muy enamorado de él, y no sabes lo mucho que me descontrola esta situación..."
-"Te entiendo, Mu. A todos este problema nos está volviendo locos"- Dijo el pelirrojo. Pateó una caja, ocultando las manos en los bolsillos de la chaqueta para desquitar su frustración. Después los dos permanecieron en silencio unos segundos, hasta que Camus decidió que era hora de que supiera la trampa de Hades –"Mu, tengo que confesarte algo..."- El pelilila lo observó con desconcierto. –"El verdadero motivo por el que estoy trabajando como guardaespaldas para Shaka, es porque Hades espera que lo conquiste y que me case con él..."- El oji verde abrió los ojos más de normal, impresionado. –"Al principio estaba dispuesto a cumplir con mi trabajo; pero créeme que ahora no me interesa acatar su orden. Desde que Milo entró en mi vida no me ha interesado obedecerlo... Además, Kanon es mi amigo... y... analizando los acontecimientos recientes, me doy cuenta que Shaka es una persona muy valiosa para él..."- Mu no discrepó.
-"Es algo que confirmé esta tarde, cuando me avisaron que Kanon estaba gravemente herido en el hospital, y que Shaka había sido secuestrado. Era algo que yo ya sabía, pero que me negaba a ver."- De sus pulmones brotó una inhalación –"La noche de la fiesta noté como ambos se miraban..."- Camus se sintió incómodo al verle adquirir una expresión de tristeza en su semblante; pero sabía que el pelilila tenía los pies en la tierra, y que entendía mejor que nadie la situación.
-"Mu. No es que lo diga porque Kanon sea mi amigo; pero tienes un rival muy fuerte."- El oji verde consintió, sonriendo.
-"Lo sé, Camus. De cualquier forma, no me daré por vencido. Lucharé por el corazón de Shaka hasta que él mate todas mis esperanzas. Pero primero hay que encontrarlo. ¿Tienes alguna pista?"- El galo negó.
-"Solo frases incongruentes. Nada entendible que pueda ayudarnos."- Mu se llevó una mano al mentón, mientras apoyaba la espalda en la pared y trataba de pensar
-"¿Qué tipo de frases?"- Preguntó, frunciendo suavemente el ceño. Camus imitó su pose, rememorando lo ocurrido en el hospital, sin encontrar algo servible
-"Pues... repetía constantemente el nombre de Shaka, y dijo que él lo tenia, también mencionó la palabra 'peligro' y 'anzu'. Nada sobresaliente."
-"¿A ti no te dice nada?"- Nuevamente el galo meneó la cabeza
-"Todo lo que puedo decirte es que Kanon se encuentra muy angustiado, lo que me hace suponer que él conoce a los captores de Shaka, y que tiene que ver con algo muy personal."- Mu se apartó de la pared
-"¿Estás diciendo que Kanon puso en peligro a Shaka?"- Camus se odió a sí mismo por lo que estaba a punto de decir.
-"No quisiera admitirlo, pero todo lo señala como 'culpable'."- Mu jaló aire, para dejarlo ir enseguida con todo lo el enojo que se acumulaba en su interior.
-"¡Demonios!"- Golpeó la pared con la palma de la mano. Intentó calmarse; pero lo cierto es que sus celos intervenían y no lo dejaban pensar claramente. Así que se llevó las manos a la frente y las dejó deslizarse sobre el cuero cabelludo, con dirección a la nuca. Cuando se sintió más calmado continuó hablando con el galo –"¿Cómo se supone que vamos a encontrarlo? No creo que Weaver pueda despertar y darnos pistas"
-"Quizá no pueda; pero por el momento ¿crees poder aparecer como Mu Modigliani?"- El ojiverde se mostró sorprendido
-"¿Mu Modigliani? ¿Qué tienes en mente? ¿Crees que él pueda hacer algo?"
-"Tal vez no puedas encontrar información para localizar a Shaka Everett; pero estoy seguro que si tú apareces puedo retrasar mi misión secundaria. Yo no tendría oportunidad de conquistar a Shaka mientras tenga un novio palpable. Ahora que tu presencia también podría ayudarme de mucho, porque juntos, quizá, podríamos averiguar algo..."
-"¿Nada más ustedes?"- Se escuchó la voz de una mujer. Y Camus no tenía que enfocar el camino por donde el sonido había provenido, ya que enseguida supo que se trataba de Marin
-"Claro que no águila. Tú eres mi complemento"- Dijo el pelilila, sonriente. La pelirroja le agradeció con una expresión afectuosa
-"¿Eso quiere decir que entro en la misión?"
-"¡Por supuesto!"- Exclamó el ojiverde con mucho entusiasmo. Era como si la presencia de Marin hubiera recargado sus baterías por completo.
-"Entonces, recapitulando, ustedes se filtran en el hospital. Mu puede llamarme sin levantar sospechas y mantenerme al tanto de las investigaciones. Por otro lado, Orfeo se esta encargando de enviar agentes que analicen la escena del crimen para conseguir pistas como huellas digitales, objetos o testigos."- Informó la pelirroja. El pelilila se mostró sorprendido y de acuerdo a la par. El galo era quien no se había movido de su lugar en todo el rato.
-"¡Perfecto!"- Exclamó el oijiverde -"Con esas medidas seguramente encontraremos a Shaka pronto."- Le mostró el dedo pulgar a la taheña a modo de conformidad. Enseguida se dirigió a Camus –"Me cambiaré y te veré en el hospital."- El custodio levantó la vista, para enseguida asentir. Después el pelilila se fue corriendo a preparar lo que le hacia falta.
Ahora los dos pelirrojos se encontraban solos.
Marin observaba a su hermano, esperando las palabras que no le había dirigido desde que supo la verdad; no obstante estas no llegaban, y parecía que nunca lo harían
-"Entonces hay que poner el plan en marcha..."- Dijo el guardaespaldas, volviendo a mirar al pavimento. La muchacha también bajó la mirada. Entonces el custodio comenzó a caminar hacia la salida de emergencia sin formular una previa despedida.
-"Camus"- Lo llamó su familiar. Este se dejó de caminar, como si su voz hubiera otra vez apagado el botón que le daban las funciones a sus miembros. –"Pensé que Orfeo te había enseñado cual era la forma correcta de eliminar tu odio..."
-"¡Yo no te odio!"- Replicó clavando sus pupilas caobas en las de ella, por primera vez en cuatro meses.
-"¿Por qué me rechazas?"- El custodio no sabía que decirle; ya que era muy difícil aceptar que compartieran lazos de sangre, aunque fuera su media hermana.
-"No sé como lidiar con lo que siento, Marin. Eso es todo"- Se sinceró.
-"Pero ¿no me odias por no decirte la verdad, por no decírtela completa?"- La cabeza de Camus le dio su respuesta, una que la hizo sonreír y correr para abrazar a su hermano.
–"Marin, eres alguien a quien nunca podría dejar de querer..."- Dijo, tranquilo por fin, correspondiendo su muestra afectiva.
Después de todo, una familia fue lo que siempre quiso. Y ahora que tenía la oportunidad de formar una en compañía de su hermana, no pensaba dejar pasar la oportunidad por nada del mundo...
-o-.-o-
Una vez más, Camus se encontraba en la habitación de Kanon, mirándole insistentemente.
Habían pasado veintisiete horas desde la desaparición de Shaka, y el peliauzl aún no contaba con las fuerzas necesarias para abrir los ojos, o para decir algo más que no fuera 'peligro, anzu y Shaka'. El francés hubiera deseado que le dijera alguna otra cosa; pero como Kanon se despertaba con mucho dolor, siempre debían mantenerlo sedado. Otra cosa que dificultaba el reclutar mayor información...
Un suave golpeteo en el cristal le hizo girar el rostro hacia la ventana, donde se encontraba Milo, mostrándole un vaso de plástico blanco. El pelirrojo embozó una sonrisa, al mismo tiempo que se levantaba y salía de la habitación
Y me bastó tan poco para quererte tantoy sucedió que poco a poco me fui entregando
¿cómo saber? ¿cómo entender lo que sentí?
supe que no eras para mi
pero basto un segundo para entrar en tu mundo
-"Pensé que te gustaría tomar algo"- Comentó el rubio, extendiéndole el recipiente.
-"Le agradezco su gentileza, señor"- Respondió el galo, pensando que hubiera preferido besarlo, a sólo conformarse con el roce entre sus dedos. Camus levantó el vaso para degustar un poco de la bebida caliente que el otro le había ofrecido, cuando se percató que en la superficie lisa había escrito un mensaje:
'Aquí me tienes. Te quiero'.
Sus mejillas enrojecieron suavemente, sus ojos destilaron luz, y sus manos en conjunto con los labios, añoraron el momento de poder tocar una mínima parte de Milo.
Y hubiera deseado tanto responderle; pero para el rubio no era necesario. Él se conformaba con haberlo hecho enrojecer, y verle sonreír.
En tanto se miraban, el ojiazul pretendió toser, diciendo 'hay más'. El pelirrojo, disimuladamente le dio la vuelta al vaso: 'Limosina. 15 minutos'. Camus inclinó la cabeza despacio, en señal afirmativa.
-"Espero que te guste así el café"- Dijo el rubio, no porque no lo supiera, lo hacia para no parecer tan sospechoso. El custodio afirmó, dándole un sorbo a su bebida.
-"Esta perfecto, señor. Mil gracias."- Milo le sonrió.
-"Te dejo de nuevo con Weaver."- Pretendió despedirse. Camus volvió a consentir. Entró en la habitación de Kanon, esperó unos minutos, y después fue a reunirse con Milo.
Le sorprendía que el millonario hubiera encontrado aquella forma para comunicarse, sin romper su promesa. Eso era lo que normalmente usaban los agentes encubiertos como Marin y Mu, para no levantar sospechas.
Sin quererte amar me perdí
y hasta hoy no he podido escapar
El rubio ya se encontraba dentro de la limosina, cuando el galo llegó. Observó a ambos lados de la calle, como si fuera a cruzarla, y enseguida arribó al auto. En cuanto estuvo sentado junto a Milo, este no pudo contener su amor. Se abalanzó sobre el galo, pegándolo completamente al sillón y robándole el beso más ardiente, que jamás se hubiera presentado entre los dos. Y el francés no sabía que podía extrañar tanto aquél contacto, como tampoco sabía que podía soportar tantas horas teniéndolo cerca, y fingir indiferencia.
Ambos hubieran deseado que aquél empalme de labios se perpetuara; pero resultaba difícil en aquella situación.
-"¿Cómo estás?"- Le preguntó el ojiazul, acariciándole las mejillas con la suavidad de sus dedos.
-"Un poco frustrado porque no puedo hacer nada ni por él, ni por ti..."- Era sincero en su preocupación. Milo podía leerlo en sus orbes
-"No deberías culparte por lo que le ocurre a mi primo"- Le dijo; pero eso no tranquilizaba al pelirrojo.
-"Yo soy su guardaespaldas y mira lo que sucedió..."- Milo colocó sus manos en las mejillas del su amado, logrando que las pupilas de él se centraran firmemente en las suyas.
Y sucedió que poco a poco me fui entregando
¿cómo saber? ¿cómo entender lo que sentí?
supe que no eras para mi
pero basto un segundo para entrar en tu mundo
-"Shaka fue quien decidió el cambio. Tú no podías ir en contra de sus órdenes."- Camus, hipnotizado, despegó los labios; pero el millonario se los cerró al besarlo. –"Yo tengo fe en ti, y sé que encontrarás a Shaka."- El taheño sentía que la cara se le quemaba, pero al mismo tiempo, sentía un profundo agradecimiento hacia Milo. No lograba descifrar si eso era o se convertiría en otra cosa; sin embargo, percibía una calidez de antaño en su pecho y una sensación de saltar, correr, gritar y explotar...
-"Gracias"- Respondió embelesado. –"Te prometo que siempre recordaré tus palabras, y que ellas me darán fuerza y valor para seguir adelante."- El rubio le sonrió.
Entonces Camus entendió que sin Milo ya no podría vivir.
-o-.-o-
Kanon lentamente comenzó a moverse. El dolor ahora era mínimo, aunque aún podía sentir que las entrañas se le desgarraban.
Camus se encontraba en ese momento con él, pero no se atrevió a hacer movimientos bruscos; ni siquiera le insinuó palabra sobre la situación de Shaka. Únicamente se quedó parado a un costado de la cama, contemplándole de forma compasiva.
El peliazul fijó su mirada en Camus, tragando saliva
-"Neptuno"- No lo dijo a voz abierta; únicamente sus labios se movieron. El taheño se mostró extrañado, al mismo tiempo que se aseguraba de acercarse más hacia su amigo, para que los micrófonos y cámaras no detectaras las pistas que Kanon pudiera proporcionarle. -"Milo... Shaka... ten cuidado..."- Y de nuevo sucumbió al letargo. El francés se quedó estático, mirando el semblante pasivo de su compañero.
-"¿Neptuno?"- Se preguntó, frunciendo suavemente el ceño. –"¿Será ese el alias del secuestrador de Shaka?"
.o.o.o. To be Continued... .o.o.o.
Song: Me bastó, interpretada por Camila
(1) Recordemos que en la SD-6 Camus tiene el nombre de colibrí; por eso Minos le dice avecilla en forma de burla.
La razón por la que Camus establece distancia con Milo, es porque el hospital está repleto de cámaras y micrófonos ocultos, como lo señalé en la última parte del capítulo
Muchas gracias por leerme y por dejarme su mensaje o.-
