ToT... este capitulo está muy largo u.u... asi que lo dividi en tres parte.
Ojala sea de su agrado, y mil gracias a todas ustedes que continuan leyendome y apoyando mis escritos. Les mando besos oxo oxo oxo

Capítulo 12

Far away

(Primera parte)

Las horas transcurridas se habían hecho eternas desde que Orfeo le informó que Mu estaba herido de bala, y que Milo se encontraba privado de la libertad. Para cuando terminó de darle aquella información y Camus colgó, su corazón se detuvo. Solsticio

Me acuerdo,

Y pienso en el tiempo que llevábamos sin vernos

A tres días de no tener noticias de él, el galo parecía un muerto viviente: pálido, ojeroso, ausente.

Dos niños pequeños

Que lo sentían todo

Y lo sigo sintiendo hoy por ti.

Marin estaba muy preocupada por él, pero no decía nada. Presentía que si las cosas terminaban de una forma positiva, su hermano acabaría por descubrir los secretos del pasado que lo ataban a Milo, y sus propios sentimientos…

Recuerdos que tengo y no entiendo

Que dejáramos de vernos.

Y tenía razón. Con la desaparición del rubio y las continuas veces que el agente lo rememoraba, los recuerdos que Hades le había quitado poco a poco volvían, armando un cuadro donde a paso lento descubría el porque Milo le había dado a entender que toda su vida lo había amado:

Desesperándome te he buscado en mis sueños.

Y ahogándome volverá.

Seguro que volverá.

Cierta noche tuvo un sueño, o una visión de su pasado. Aquél niño llorón, de cabellos dorados y pupilas apagadas, seguía sentado al pie de un frondoso árbol; con las piernas recogidas, acunadas por los brazos, y la barbilla apoyada en el hueso de la rodilla.

Lo sigo sintiendo y te echo de menos,

Que acabe mi soledad.

Camus apenas terminaba sus deberes (tender su cama, acomodar su ropa y pertenencias), por lo que inmediatamente se estiró; aunque la atención de sus caobas fue robada por él, por esa indefensa criatura que era motivo de burla para muchos, y de antipatía para otros.

Volverá, te juro que volverá.

Ese amor verdadero

De cuando era pequeño seguro que volverá, volverá.

Mirándole con la curiosidad de un niño de su edad, pausadamente se acercó a él. El rubio no dio señales de atención al tenerlo cerca, ni siquiera cuando el galo tomó asiento a su lado.

-"¿Sabes? No me gusta el sol"- Le comentó con la mayor de las confianzas, pese a que el pequeño afligido aún le ignoraba. –"A muchos niños si les gusta jugar bajo el, pero a mi no. Me duele la cabeza y me sangra la nariz… ¿Te ha pasado¿Verdad que se siente feo?"- Camus observó sonriente su perfil, esperando que su oyente asintiera o negara; cualquier seña de vida hubiera estado bien. El ojiazul, sin embargo, era prácticamente una estatua viviente, y es que ya ni siquiera parpadeaba. El pelirrojo decidió mirar también al frente, a gusto con un poco de silencio. –"Hoy es miércoles"- Volvió a hablar, después de un momento de mutismo. –"Creo que hoy cenaremos carne asada… y ¿sabes? Hace mucho yo me alimentaba de verduras, papilla y todo eso. La profesora Mino decía que era muy pequeño para masticar la comida y que podría ahogarme; pero a mi no me importaba. Hay un muchacho llamado Shura al que le encanta el puré de patatas, entonces hacíamos un 'trueque' (como él le llamaba, yo no tengo idea de lo que signifique, pero eso era), cambiábamos nuestra comida y yo comía carne asada y él puré de patatas…"- Sonrió, emocionado. El rubio le miró de reojo, sin chistar. –"¡Ah! Él tiene un amigo, se llama Aioros. Siempre se la pasan peleando en clase. Lo sé porque tengo una amiga de su edad y me contó que siempre se la pasan en la dirección; aunque te diré que para muchos de nosotros son nuestros héroes. Ellos nos alegran las fiestas haciendo bromas, y en tu cumpleaños te regalan algo como un dulce, una pelota o algún objeto que se roban de la sala de castigos… ya sabes, cosas que los profesores confiscan. Me contaron que sus ídolos son unos gemelos que aparecen en un libro llamado Harry Potter. Yo soy muy pequeño, no sé leer; así que no puedo decirte quienes son y que hacen. ¿Sabes? quisiera aprender a leer y escribir. Aún me falta un año para eso; pero mi amiga Marin me está enseñando algunas cosas…"- Por un momento hizo silencio, quizá para tragar saliva o algo; pero al rubio le encantó que dejara de hablar por un momento. –"Ella es muy dulce y yo le tengo mucho afecto. Pero a pesar de tenerla a ella estoy solo…"- Su sonrisa, el brillo en sus ojos, todo se vio opacado por la tristeza. –"Yo nunca conocí a mis padres… estoy aquí desde que tengo memoria. Las profesoras no saben que día nací, pero Shura y Aioros celebran mi cumpleaños dos días antes de la feche en que llegué, porque las maestras dijeron que venía envuelto en mantas de hospital. No sé bien como saquen esos cálculos, pero amo mi 'cumpleaños'. Sólo lo he festejado… hum… creo que cinco veces… aunque yo llevo la cuenta de tres. De más no podría recordar. Marin dice que es normal porque yo era muy pequeño…"- Camus se quedó callado al ver como el rubio se agarraba la cabeza. Era el primer movimiento que realizaba desde que estaban ahí. –"¿Te duele la cabeza?"- Le preguntó, preocupado, posando la mano en la coronilla del otro; el cual negó frenéticamente. –"¿Qué tienes¿Puedo hacer algo por ti?"- El ojiazul asintió –"Dime…"

-"¡Podrías callarte un momento!"- Exclamó, irritado. –"¿Qué no te oyes¡Hablas demasiado!"- Acto seguido se levantó, conservando su emoción para dirigirse de regreso al edificio. Camus se quedó estático, pensando que tenía razón; pero contento porque había logrado quitarle por unos segundos su tristeza, su silencio y por conseguir que los zafiros del otro se clavaran efímeramente en sus caobas.

Cuando el galo despertó sintió un vacío. Le había agradado recordar la primera vez que cruzaron una palabra, pese a que Milo se había molestado con él; pero le hería el pensar que si no lo encontraba esa sensación de soledad jamás se iría.

El resto del día la pasó intentando recabar datos sobre Julian Winterson; sin embargo, parecía que alguno de los siete mares se lo hubiera tragado. Así que encolerizado por su fracaso se retiró al gimnasio, el lugar donde Orfeo le había enseñado a descargar sus emociones: la ira, la impotencia.

Mientras golpeaba el saco de boxeo hasta sangrarse los nudillos, pensó en los sucesos posteriores al fallecimiento de Mariah: El accidente de auto, los meses que estuvo en coma en el hospital hasta que salio y fue en busca de Hades, las mentiras de este, el tiempo que transcurrió sin pronunciar palabra… Estuvo durante semanas preso por su dolor, demostrándolo al no hablar con nadie, ni si quiera con Kanon. Cuando la SD-6 le deparó su nueva misión –casarse con Shaka Everett-, él aún no hablaba. El peliazul fue quien tramitó todo, quien le proporcionó las referencias necesarias a ambos rubios para que los contrataran. ¿Por qué volvió a hablar? Porque Milo 'le obligó'.

La primera vez que se vieron Milo juró que ya lo conocía. Podía ver su rostro en los sucesos de su pasado, pese a los muchos recuerdos perdidos por su estancia en el hospital psiquiátrico, presentía que algún hecho previo lo unía a aquella misteriosa persona. Camus, gracias al accidente –según pensaba en aquellos días-, lo había olvidado todo, por lo que cuando el rubio le dijo que ya sabía quien era y que le daba gusto encontrarlo de nuevo, este le respondió que no entendía de qué le estaba hablando. Fue así que Milo se disgustó y decidió tratarlo de forma hostil. Los insultos e indirectas que ambos se lanzaban, fueron los que activaron el sistema de hablar en el galo. Justamente lo que Camus hizo…

-v- Flash Back -v-

Te miro en el tiempo

Y siento que tú eres lo que quiero,

Mi niño, mi sueño,

Todo eso que no tengo

Y que sigo sintiendo hoy por ti.

El pequeño rubio ya no se veía tan triste como antes; pero tampoco lucía feliz, parecía más que nada un poco irritado, y es que el pelirrojo no dejaba de seguirlo como si fuera su sombra. La única intención del pequeño galo era tener un amigo, y consiente de la soledad que el otro sufría, sentía la necesidad de estar a su lado; salvo que no hablaba, se quedaba callado, sentado a su lado. Los momentos en silencio eran buenos, pero al ojiazul comenzaban a incomodarle. Así que cierta tarde cuando el rubio caminaba por los jardines del orfanato con su sombra gala detrás, se paró en seco, se dio bruscamente la vuelta y le gritó:

-"¿¡Qué no tienes nada mejor que hacer?!... ¿Por qué no hablas?... ¡Tú silencio me mata!"- Al terminar su pecho se inflaba rápidamente.

Incluso en mis sueños,

Me invento y me creo que te tengo.

Que toco tu cuerpo

Y sé que eso no es cierto.

Y que estoy acongojándome sin ti.

-"Es que tú dijiste que hablaba demasiado…"- Respondió, intimidado. –"Yo quería agradarte y creí que si me quedaba calladito a tu lado me ganaría tu amistad…"- El ojiazul tuvo que reconocer que se había portado mal con él, después de todo, sin su ayuda, seguiría llorando por la muerte de sus padres.

–"¿Cómo te llamas?"- Le preguntó, todavía ceñudo.

-"¡Camus!"- Exclamó, efusivo, muy contento por haber obtenido un cambio. –"¿Y tú?"

-"Milo…"- Respondió este exhalando con cansancio.

-v- End of Flash Back -v-

El agente dejó de golpear el saco de boxeo, se prendió a él y comenzó a llorar amargamente.

Lo sigo sintiendo y te echo de menos,

Que acabe mi soledad.

Volverá, te juro que volverá.

Ese amor verdadero

De cuando era pequeño seguro que volverá.

Nunca se había sentido tan angustiado, tan impotente hasta el grado de enloquecer. Había amado a Mariah como a nadie más en el mundo, pero Camus sentía que su abatimiento iba más allá de lo sentido cuando ella murió. Y es que el destino estaba aprovechando su dolor para regresarle su memoria, torturándole como siempre, como en que cada oportunidad que podía tomar.

Las rodillas golpearon el piso, dejándole sostenido por los brazos que evitaban cayera completamente.

-"¡Maldita sea!"- Injurió, estrellando su puño derecho contra el piso, y provocando que la venda en sus nudillos se tiñera a carmín.

-"Fracturarte la mano no es la respuesta, Camus"- El nombrado levantó la cabeza, fijando sus pupilas abatidas, en el semblante de su hermana, la chica que se había arrodillado a su lado. –"Sé que lo quieres mucho y que estas muy preocupado por él, pero no puedes quedarte aquí, lastimándote."- Su tono expresaba un consuelo, que el guardaespaldas no consintió.

-"¡No puedo hacer nada más!"- Berreó. –"¡He dado todo de mi por encontrarlo!"

-"Si eso es lo que realmente sientes, lamento decirte que eres un estúpido…"- Camus, quien ya se había acostumbrado a que ella le hablara con dulzura y suavidad, se mostró sorprendido por su comportamiento antónimo. –"Rendirte no le ablandará el corazón a Julian Witerson y hará que te devuelva a Milo. ¿Si no puedes escalar una montaña, qué haces¿Regresas derrotado e intentas escalar un montículo de tierra, o buscas la manera de llegar hasta la cima sin importar cuantos días te tardes?"- Como si aquellas oraciones se hubieran convertido en paño, secaron las lágrimas del galo.

-"Tienes razón"- Concordó, sonriendo a medias. Deslizó la mano por sus propios pómulos, enjugando su dolor emanado. –"Milo me necesita, y sé que donde quiera que se encuentre, él tiene fe en que yo lo rescataré."- Marin le sonrió ampliamente, ayudándole a ponerse en pie. –"Pero ya busqué en las bases de datos y no hay…"

-"Es que no has ido al lugar correcto."- Lo interrumpió la pelirroja, y casi parecía que desde el inicio quería llegar a ese punto.

-"¿De qué me estás hablando?"- Cuestionó él, extrañado.

-"Kanon debe conocer más información que nosotros, y, por lo tanto, debe formar parte de la CIA"- Camus negó con la cabeza.

-"No, no Marín. Será un golpe muy duro para él, además, Kanon aún no cuenta con la fuerza necesaria para…"

-"Lo subestimas. Si te soy sincera yo te juzgué de esa misma forma, sin importar lo que Mu y Orfeo dijeran, yo creí que no estabas en condiciones de enterarte aún de la verdad; y ¡mírate ahora! Estás entero, y eres uno de los elementos más importantes de la agencia. No te limites. Mira las cosas de forma objetiva y piensa que a menos que Kanon no nos brinde mayores informes de Julián Winterson, siendo su archienemigo, nunca más volverás a ver a Milo."- Terminó su alocución, seria. Camus deslizó de adelante hacia atrás la mano sobre la superficie de su cabello rojizo, aferrando los dientes frontales al labio inferior al mismo tiempo.

¡Vaya dilema! La vida de su mejor amigo estaba en sus propias manos: decirle la verdad lo condenaría a muerte si este se negaba a trabajar para el gobierno, sin contar con la negativa impuesta que destruiría toda esperanza de encontrar al hijo de Orfeo. Si aceptaba lo ponía en un predicamento igual al suyo, convirtiéndolo en agente doble…

¿Qué hacer?

-"De acuerdo."- Exhaló. –"Arreglaré todo."- La pelirroja apoyó la mano en su hombro, animándolo, dejándole sentir que pasara lo que pasara ella estaría a su lado, siempre.

-o-.-o-

Las yemas de sus dedos se vanagloriaban al tocar una piel nevada más tersa que el pétalo de una rosa, y sus orbes azulinos, de admirar la más perfecta obra de arte jamás esculpida.

Había amado a aquél fastuoso niño desde la primera vez que lo vio, en una fiesta, convirtiéndose en su razón de ser, de pensar, de existir. Todo lo que había hecho para convertirse en Neptuno, era exclusivamente para otorgarle una vida de lujos y comodidades, que ningún otro amante podría ofrecerle; así se aseguraba de tenerlo eternamente a su lado. Milo había aceptado sus amores en un principio, permitiéndole conservar una larga relación de casi cuatro años; no obstante, un mal día el rubio decidió que ya no le apetecía su compañía, cortando su relación definitivamente.

-"Pero yo siempre supe que éramos el uno para el otro"- Pensó en voz alta, permitiendo que sus dedos anduvieran libres por el torso del otro, quien yacía adormilado en la cama de una habitación parecida a una celda cárcel.

Julián estaba perdida y totalmente enamorado de Milo, por eso aún no se atrevía a poseerlo, teniendo la intención de obrar correctamente y esperar a que fuera él quien se le entregara; sin embargo, el rubio, en sus ratos de sobriedad, se había negado en todas las formas posibles, lo cual había provocado la ira del peliazul hasta el grado de marcar el rostro y brazos del rubio con la furia drenada por sus puños.

Julián estaba seguro que él comprendería que no había pareja menor que su persona, aunque también consideraba que otro ser ya ocupaba ese lugar…

Con aquél pensamiento terminó por desabotonar la camisa del inconsciente, dejando el abdomen blanquecino desprotegido a los labios y manos del peliazul, quien no se conformó con ver únicamente esa parte de su cuerpo, por lo que unas vez más recorrió el cinturón para aflojarle el pantalón, que tantas veces atrás estuvo a punto de ceder. Primero colocó las manos a cada lado de la almohada, empujándose, logrando colocar las rodillas a cada lado del cuerpo del rubio y sentarse sobre sus músculos para tener mejor vista y deleite de lo que buscaba. Encogió el cuerpo, colocando su boca sobre los labios inertes de Milo, soltando besos vehementes que desbordaba por su mejilla, barbilla, cuello, torso y salientes rosadas; acariciando una a una sus partes sensibles para despertarlo del letargo al que una inyección lo condujo…

Pero Milo contaba con un ángel guardián…

-"¡Señor Witerson!"- Lo llamaban fuera de la habitación, interrumpiendo sus anhelos. Julián no tenía ni las mínima intención de abandonar sus deseos –"Señor Witerson, tenemos noticias de Weaver"- La mención de aquél nombre le hizo despertar, bajarse de Milo e ir a averiguar que diantre había pasado con su enemigo.

-"¿Qué pasa, Sorrento?"- El pelirosa le entregó un escrito. –"¿Qué es esto?"

-"El informe de Shaina"- Respondió. –"Dice que un grupo externo penetró en el hospital de la SD-6 y le dispararon a quema ropa"- Julián examinó detenidamente el documento.

-"Así que esta muerto"- Comentó victorioso, sonriendo en una calidad par. –"Ese perro al final tuvo lo que se merecía."- Volteó hacia atrás, observando el mayor de sus premios. –"Con Weaver muerto ya no habrá poder humano que nos separe"- Le dijo a Milo, como si este pudiera escucharlo y alegrarse por tal noticia.

-o-.-o-

Oscuridad… dolor y entumecimiento en las extremidades, atadas por una cuerda que le apretaba las muñecas. Él se encontraba sentado, con las manos por detrás del respaldo, y el cuerpo inclinado hacia delante, conjuntamente con la cabeza y el cabello que pendía por su torso y que se desbordaba por la cima de sus hombros.

A sus oídos llegó el sonido del calzado sobre la loza. La resonancia aumentó de nivel conforme el ente que lo producía, se acercaba más a su victima. Con la vista cansada y los párpados más pesados que nunca, lentamente fue levantado la barbilla, intentando enfocar el camino por donde el ruido era producido.

La iluminación del lugar era poca, por no decir que se encontraba envuelto por un manto de penumbra, apenas avivado por una lámpara que bañaba de luz su coronilla azulina.

Kanon no podía recordar que hecho lo había llevado a aquella situación, ni conocía tampoco a la persona que lo mantenía secuestrado.

Sinceramente dudaba que se tratase de Julián, y era fácil ponerlo en duda porque él le hubiera retenido de una forma menos delicada, por así decirlo. Su secuestro parecía ser cauteloso, como si su agresor temiera por su integridad física.

-"¿Qué quieren de mi?"- Preguntó, apenas logrando formular correctamente la oración.

-"Salvar tu vida…"- Respondió una voz familiar. –"Y salvar la de Milo."- Por un segundo el oxígeno dejó de fluir en sus pulmones.

-"¿Camus?"- El galo abandonó la protección de las sombras para aparecer delante de él, de una forma tan cambiada que de no haber sido por su voz, Kanon jamás habría sabido de quien se trataba. .

-"Sé que no me perdonarás por el predicamento en el que estoy a punto de ponerte, pero créeme que si esta no fuera una situación delicada, no pediría tu auxilio de esta manera"- Explicó, indolente. Kanon intentó leer en sus ojos alguna palabra que le hiciera captar mejor la situación.

-"¿De que me hablas?"- Indagó, irresuelto. Camus exhaló.

-"Como ya sabes, Milo fue secuestrado por Neptuno, y como el 'señor' Hades no necesita de sus servicios, no ha movido uno solo de sus contactos por encontrarle; ahora, yo sé que tú conoces más información que cualquier otra persona acerca de él..."-

-"No puedo ir en contra de sus ordenes, eso sería traicionar a la agencia"- Explicó.

-"¡Ese maldito no merece la fidelidad nadie!"- Reventó el pelirrojo, sorprendiendo a su compañero, quien frunció ligeramente el entrecejo.

-"Durante estos meses te has comportado de forma extraña, y no quisiera pensar que el que me tengas atado aquí y lo que dices, tenga que ver con mi corazonada¿Eres un agente doble?"- Le preguntó, temiendo su respuesta

-"Lo soy."- Afirmó, frío. –"Pero mi fidelidad es y será siempre hacia la CIA"- El peliazul meneó la cabeza, susurrando con enojo:

-"Traidor…"- Camus hubiera preferido una bofetada a recibir semejante vocablo.

-"Kanon, escúchame…"

-"¡NO!"- Gritó este, deformando las facciones de su rostro con la furia que sentía –"¡Confié en ti¡No te delaté ante Hades cuando actuabas de forma extraña…¿Cómo pudiste hacerme esto?"- El francés apretó los puños y los dientes. Quería explicarle todo, pero en su garganta se había formado un nudo que le imposibilitaba a las palabras salir. –"Puedes matarme si lo deseas… incluso torturarme, pero nunca conseguirás que traicione…"

-"¡No sabes lo que dices!"- Lo interrumpió el taheño con su exclamación. La mirada de uno se mantuvo fija en la del otro, con sus rostros destilando enojo por cada componente. –"Hades no es lo que piensas…"

-"Tú tampoco lo eres Noiret"- Dijo en forma despectiva. Camus se acercó a él, tomándole bruscamente por los hombros.

-"Entiende que no es lo que parece…"- Kanon no lo dejó terminar al escupirle en la cara. El pelirrojo permaneció estático, con la saliva del otro resbalándole por la mejilla.

No había esperado que su amigo aceptara las cosas con tranquilidad, pero por lo menos hubiera apreciado algunos grados menos de dificultad en su labor. Agachó la cabeza, nublando sus ojos y su semblante por una capa de fuego, retirándose lentamente como si le costara trabajo desprender las extremidades de su compañero.

-"Hazlo, águila"- Ordenó, conservando la oscuridad en su fisonomía. El peliazul apretó los puños que seguían sujetos a su espalda, esperando el movimiento que debía realizar la persona así apodada. Entonces se sorprendió al ver una silueta femenina aparecer de entre las sombras, portando en su mano derecha una jeringa. Las pupilas esmeralda del apresado se mostraron asustadas, sorprendidas; pero al mismo tiempo llenas de odio hacia ambos pelirrojos.

Marin se detuvo a un costado de Kanon, el cual opuso resistencia para evitar que sus venas fueran infectadas por la sustancia; sin lograrlo cuando ella le dobló la cabeza hacia atrás y le enterró la aguja en la yugular. Al instante, el ojiverde percibió una punzada extremadamente dolorosa, seguida por la sensación de pesadez en todos y cada uno de sus músculos. Podía sentir la rigidez en su cuerpo, y una imposibilidad para lidiar contra el complot que su ex amigo había organizado en su contra.

-"No me dejaste otra salida"- Le dijo Camus, y Kanon pudo observar nuevamente una tristeza de muerte en sus pupilas, una que odió ver cuando él no hablaba, una que ahora no comprendía. –"Lo que tengo que decirte no admite interrupciones, así que tuve que utilizar el mismo método que mi hermana y Mu usaron conmigo"- La extrañeza en los ojos del otro no se hizo esperar. –"No sé que te causará más sorpresa de todo lo que vaya a revelarte, pero sólo quiero que sepas que yo hubiera dado cualquier cosa por evitarte esto… De verdad Kanon, eres una de las personas que más me importan, y saber el daño que te haré me hiere más de lo que podrías llegar a creer."- El peliazul no alcanzaba a comprender el grado de veracidad en sus palabras, pero planeaba que nada de lo que oyera cambiaria su juicio acerca de la traición de Camus, ni su lealtad hacia la SD-6. El francés tragó aire, lo expulsó y continuó su alocución. –"Lo primero que debes saber es que trabajas para el enemigo que creíste combatir… Hades nos engañó: La agencia no es parte de la CIA, sino que forma parte de la alianza…"- Kanon abrió desmesuradamente los ojos. –"Si no me crees piensa¿por qué no se nos permite poner un pie en la base de los Ángeles¿Por qué no podemos decirle a nuestra familia que 'trabajamos para el gobierno'?... Yo te diré porque¡Porque Hades nos ha estado viendo la cara todo este tiempo!"- Los ojos del pelirrojo se empañaron al igual que las pupilas del otro. –"Mariah murió porque la amaba… porque le conté mi secreto…"- Imposibilitado ante su culpa y dolor, se llevó la mano a la boca y le dio la espalda, encorvándose un poco. Marín se acercó a él

-"Camus…"- Lo llamó suavemente.

-"Eres demasiado débil, fénix"- Una tercera voz repicó entre las cuatro paredes de la habitación, atrayendo la atención de tres pares de ojos. La pelirroja frunció el ceño, molesta por las palabras del pelilila.

-"Vigilante…"- Murmuró Camus, consternado.

-"No digas nada. Eres tan torpe que dejas que tus sentimientos nublen tus deberes…"

-"Yo…"

-"¡Calláte!"- Exclamó, abriéndose paso lentamente hasta quedar iluminado por la escasa luz en el cuarto. –"Esta no es una tarea apta por alguien tan débil como tú…"

-"¡No tienes ningún derecho a tratarlo así!"- Intervino la pelirroja, colocándose en medio del pelilila y de su familiar.

-"Orfeo me encomendó esta misión y no pienso permitir que tú y tu hermano lo arruinen todo…"

-"En primer lugar acordamos que Camus lidiaría con la situación…"

-"Si, y veo que lo hace muy bien…"- Comentó sarcástico el ojiverde.

-"En segunda"- Alzó más la voz para callarlo –"¡El principal culpable de la desaparición de Milo eres tú!"

-"Por favor, somos un equipo, no somos rivales"- Habló el pelirrojo, ahora interponiéndose entre el fuego de sus miradas. Luego se dirigió hacia el pelilila –"Mu, te pido disculpas… te prometo que no ocurrirá de nuevo…"

-"Si, yo sé que no volveré a ocurrir porque quedas relegado de la misión"- Sentenció, aún más duro que al principio.

-"No puedes hacer eso…"

-"¡Claro que puedo, Marin!"- Exclamó Mu –"Esta visto que tu hermano no tiene la capacidad de enfrentar una situación así y hacer a un lado los sentimientos."

-"Pero…"- Camus le hizo seña a su hermana para que lo dejara hablar.

-"Vigilante, tú sabes lo importante que es para mi encontrar a Milo…"- Comenzó a decir, pero de nuevo fue interrumpido por el ojiverde.

-"Lo sé, por ese lado no deberías preocuparte, que si reclutamos la información serás de los primeros en enterarte"- Camus, que había olvidado a Kanon, viró el rostro hacia donde se encontraba, topándose con el semblante aterrado y consternado de este; convirtiéndose en un factor para decidir abandonar la habitación, consiente que no podía herirlo más, y que no quería ser testigo del suplicio al que se enfrentaría de no querer hablar; porque así se decidió, si el peliazul guardaba silencio seria considerado traidor y torturado hasta que hablara.

-"Kanon, por lo que más quieras, diles todo lo que sabes…"- Fue su último pensamiento antes de cerrar la puerta y apoyar la espalda sobre ella.

-o-.-o-

Por más que lo intentaba su pecho no dejaba de subir y bajar constantemente, ni su corazón de dilatarse con vehemencia. El mantener la columna apoyada en la uniformidad de la pared le dolía, pero no tanto como estar en pie o moverse más de lo necesario; y es que el haberse negado una vez más a corresponder la obsesión de Julián, le había costado otra demostración enferma de amor, manifestada por los nudillos del peliazul. Ahora percibía una sensación molesta en la cabeza que le taladraba, y un malestar agudo por debajo del tórax donde suponía las costillas. Uno de sus párpados apenas podía mantenerse replegado, dejándole percibir un escocimiento si le daba demasiada libertad; el otro dejaba al descubierto su entristecida pupila azulina. Por arriba del labio superior podía experimentar el cúmulo de sangre que la nariz dejaba, cortándolo de arriba hacia abajo cuando el hilo escarlata encontró paso; entonces tuvo el desagrado de catar su propia vida líquida. Una partícula grácil se desprendió de su zafiro, mojando la superficie de su piel nevada…

-"Camus… ¿Dónde estás?"- Sollozó quedó, con la intención de que sus súplicas llegaran a los oídos galos; pero al mismo tiempo con la precaución de que Julián no escuchara el nombre de la persona 'que le había robado su amor'.

Por cada segundo que Milo pasaba en aquella prisión una parte de su alma moría, y sentía que a menos que el galo lo encontrara, terminaría cediendo a la voluntad de Julián, pues al hacerlo, tendría que morirse, y prefería mil veces eso a revolcarse con él…

o.o.o. To be Continued... .o.o.o.

Song: 'Volverá' – interpretada por 'El Canto Del Loco'

Apartir del capi anterior la historia dio un giro... solo esperemos que las cosas resulten bien.
Muchas gracias por leerme
besitos .x. .x. .x.