Capítulo 12Far away
(Segunda parte)
Aún conservaba un aspecto de animal herido, cuando la puerta se abrió, estrujando su corazón; pues la única persona que entraba era Julián. Aquél hombre millonario vestía esta vez un traje blanco, al que una rosa escarlata adornaba la solapa. Sus labios despejaban una sonrisa perlada, y sus ojos no dejaban de desnudar a Milo con ese brillo. Llevaba, esta ocasión, una bandeja plateada, sobre la que estaban colocadas dos copas de cristal, una botella de vidrio y un rosa de color durazno.
Para hacer resistencia acogió su cuerpo entre sus brazos, evitando que este replicara por el dolor, replegándose a la pared; contemplando con terror a Julián Witerson: un hombre alto, de complexión delgada, con finos rasgos en su rostro, cuyos componentes eran una nariz afilada, y unos ojos azules. Su cabello era largo y rizado como el de Milo, salvo que este era de una tonalidad tan azul como el agua de una laguna.
El millonario depositó la bandeja a un lado de la cama, para sentarse él en una orilla de esta.
-"Vine a ofrecerte una segunda oportunidad"- Dijo, provocando un temblor en el rubio. Estiró la mano hacia atrás, logrando alcanzar entre sus dedos el tallo verdoso de la flor durazno, la cual le mostró. -"Incluso traje tu rosa favorita"- Se la ofreció, pero el otro no la tomó; todo lo que hacia era mirar hacia un punto distante. Julián comenzó a impacientarse, por lo que se aproximó un poco más, alcanzando la silueta de Milo con la flor. -"También me tomé la molestia de traer algo de vino para que brindáramos por nuestro reencuentro; ¡aunque te portes de una forma grosera conmigo!"- Esto último lo dijo furioso, tomando con brusquedad el brazo del otro para quitarle la posición defensiva que había tomado. El rubio hizo una mueca de dolor, acompañada por un quejido. Su sistema nervioso estaba al punto del colapso, demostrándolo en sus ojos llorosos y las intensas sacudidas de su cuerpo.
Después del tiempo que permaneció en el hospital psiquiátrico, se podría decir que era una persona normal, con cierto temor a las armas de fuego; pero por lo menos podría asegurarse que mantendría la calma en las peores citaciones. Después de haber experimentado el 'amor' de Julián, parecía que otra vez había sido transformado al niño miedoso de antaño, aquél que tenía que andar de noche hasta la cama de su primo para quedarse ahí hasta que el susto pasara, aquél que había hecho rabietas mientras sus extremidades estaban atadas a las cuatro puntas del tubo de la cama y los fantasmas del pasado rondaban a su alrededor.
Dices que eres demasiado joven,
Que es pronto para amar,
Ya no sabía por cuanto tiempo más podría permanecer cuerdo, sin aceptar las propuestas de Julián.
«Nos volveremos a ver, algún día así será»
Fueron las palabras que Camus le dedicó antes de que Milo partiera del orfanato, luego de que sus tíos lo encontraron.
Talvez necesites un poco de tiempoYa te tienes que marchar,
El pequeño rubio se había negado partir, pero su amigo, siendo consiente de los beneficios en la vida del otro, hizo todo lo posible por mostrarse animado y sonriente.
«Recuerda que tú eres mío, y que yo soy tuyo»
Había sido una promesa; y aunque en la vida de ambos existieron muchas personas antes de reencontrarse, el pacto seguía tan fresco como si el tiempo no hubiera pasado.
-"¡Suéltame!"- Gritó Milo armado de valor, tirando de su brazo y replegándose aún más a la pared. Sus ojos ya no expresaban miedo, sólo odio.
Aquella acción tomó por sorpresa a Julián; mas, no tardó en mostrar también su enojo y tiró de los cabellos del otro, haciéndole gemir de dolor. El peliazul se acercó a su boca, robándole un beso demandante hasta introducir la lengua en la cavidad del rubio. Milo intentó quitárselo con la ayuda de sus manos, pero todo lo que consiguió fue que el otro le diera un puñetazo en el estómago y le sacara el aire. Débil y adolorido, únicamente sintió como su camisa era otra vez desgarrada por Julián, y como la lengua y labios de este se deslizaban por su pecho y cuello, mientras él intentaba recuperar el aliento.
Debía pensar en un plan para salir de aquella situación... y debía hacerlo ya...
-"Ju-julian... no... basta..."- Suplicó. El nombrado se detuvo, mirándolo a los ojos. -"Lo haré... lo haré..."- El peliazul sonrió, colocándose de forma que sus labios pudieron tomar los del rubio y deleitarse con el sabor de estos, cuando Milo correspondió su beso.
El rubio apretó los ojos, moviéndose suave, sintiéndose el ser más nauseabundo del mundo.
Para él una caricia entre labios era un acto entre dos personas que se amaban, justo como Shura y Aioros se lo habían dicho...
-v- Flash Back -v-
El dolor por la perdida de sus padres y la soledad a la que el destino lo había sometido, ya había quedado atrás gracias a Camus; a su compañía, su amistad, sus cuidados, su cariño. Después de haberse ganado su confianza ambos eran inseparables, los sucesores de Shura y Aioros -como las profesoras los habían llamado-.
Ahora descansaban sobre un fresco colchón de hierba, en el jardín, con los brazos abiertos, y las pequeñas pupilas fijas sobre la masa azulada y las figuras de algodón pegadas sobre ella.
-"Creo que esa tiene forma de conejo"- Señaló el rubio con su dedo índice. El pelirrojo enfocó el sitio que su amigo punteaba, ladeando la cabeza en tantas formas como le fue posible para apreciar mejor la figura.
-"No lo sé... yo le veo más cara de gatito"- Respondió con una sonrisa. Milo viró el rostro hacia él
-"Siempre te gusta llevarme la contraria"- Recriminó, acompañando sus palabras por un puchero.
-"Sólo estoy dando mi punto de vista"- Dijo el galo sin dejar de sonreír. El rubio levantó la mitad del cuerpo, sentándose en el pasto.
-"Uno que siempre es opuesto al que yo doy"- Continuó con su tono molesto. Camus imitó su postura.
-"Lo que pasa es que tú quieres reprimir mi libre derecho de expresión"- Milo y él se miraron como si fueran dos eternos enemigos, después se fueron el uno contra el otro y terminaron rodando en la hierba, fingiendo que sostenían una batalla a muerte.
El resultando fue un dolor de estómago ante las inmensas carcajadas por su más reciente pleito.
Mientras reían, otra vez recostados en el pasto, Camus observó el perfil de su amigo, pensando en lo mucho que lo quería. Él era como el hermano que nunca tuvo; aunque el cariño que sentía por su amiga Marín y por Milo no era similar... tal vez por la diferencia de sexos, quizá porque a una la conocía de más tiempo o porque con el otro compartía más cosas.
Sumergido en los enigmas de su vida, el rubio llamó su atención cuando le dio un golpe en el pecho y se levantó...
-"¡Tú la traes!"- Exclamó mientras echaba a correr. El francés se apoyó en las manos para incorporarse e iniciar la cacería de su amigo.
Pero él se había detenido a pocos pasos de un árbol, observando algo que se ocultaba detrás del tronco. Camus se acercó dispuesto a preguntar qué sucedía, cuando también lo vio:
Un pelinegro sostenía la cintura de un muchacho más alto que él, cuyas manos se encontraban en sus mejillas, con los labios unidos, moviéndose como si se comieran entre ellos...
-"¡AHHH!"- Gritó Milo después de salir del shock. Asustados, tanto Shura como Aioros se apartaron, observando con terror como el pequeño rubio lloraba a pena suelta. El taheño permaneció quieto, embobado con la escena.
¿Qué podía significar aquella cercanía?
Los mayores se miraron entre ellos, preocupados. El pelioscuro decidió acercarse al rubio para callarlo
-"Tranquilo..."- Pero el ojiazul se tapó la cara y corrió detrás del pelirrojo, para cubrirse con su figura. El francés se quedó atónito, sin saber de que manera actuar. Shura intercambió otra mirada con el moreno, el cual le hizo una seña de espera.
-"Camus, ¿podrías explicarle a Milo que eso que vio fue algo normal?"- El rubio apartó las manos de su carita, en tanto su amigo le dirigía una sonrisa por arriba de su hombro.
-"Parecía que se devoraban"- Musitó, con lagrimitas aún asomándose por el rabillo de sus ojos.
-"Pero no lo hacíamos"- Explicó Shura, pasando su brazo por encima de los hombros del castaño.
-"Sólo nos besábamos"- Acotó este, sonriendo. El pelirrojo ladeó la cabeza, irresuelto. Los mayores notaron la expresión de ambos, decidiendo explicar la situación. -"Es cuando tus labios se unen a los de una persona que quieres..."
-"O te gusta..."- Añadió el pelinegro; lo cual hizo que Aioros se mostrara un poco molesto y rechazara su abrazo.
-"Es una forma dulce de demostrarle tu afecto"- Indicó Shura tomando el brazo del castaño, atrayéndolo hacia él y besándolo suavemente en la boca. Milo y Camus no dijeron nada, pues, ante su explicación, esa acción parecía tener más sentido.
-"Sólo hay un problema..."- Comentó el moreno un poco acalorado -"Para muchas personas es un acto..."
-"Inmoral..."- Completó el pelioscuro con picardía.
-"Si. Por eso nos escondemos para hacerlo. Si las profesoras nos ven..."
-"Podrían separarnos."- Remató Shura. Él y su 'amigo' se miraron un poco preocupados. Enseguida, el castaño se volvió hacia los menores
-"¿Comprenden que deben guardar el secreto?"- Los pequeños asintieron, sonriendo.
Por ese momento la charla quedó en simples palabras, en la explicación a un acto inmoral para muchos, como bien lo dijeron sus divertidos compañeros.
Pero Camus no podía arrancarse la escena de la cabeza, ni las oraciones de ellos. Así que una tarde, una vez más en compañía de Milo, decidió probar lo mismo que Shura y Aioros.
-"¿Cómo crees que se sienta?"- Lanzó la pregunta al aire, observando como el viento le daba forma a las nubes, cual masilla. El rubio emitió un bostezo, al tiempo que se tallaba los ojos de forma somnolienta.
-"¿Qué cosa?"- Inquirió adormilado.
-"..."- Quiso explicarse, pero se sintió cohibido. Algo inusual en él. -"Eso..."- Terminó de decir, pensando que sería obvia la respuesta.
-"No te entiendo"- Dijo el ojiazul un poco impaciente.
-"Lo que nos dijeron Shura y Aioros..."- Murmuró. Milo se incorporó en la alfombra verdosa.
-"¿Sobre el beso?"- Preguntó sonriente. Camus asintió, copiando su postura. -"No lo sé... Ellos se veían felices"- Respondió pensativo. El pelirrojo se mordió el labio.
-"¿Tú me quieres?"- El rubio amplió el gesto en su boca.
-"Eres mi mejor amigo ¡Claro que te quiero!"- Respondió, sonriente. El galo se sintió complacido.
-"Y yo a ti te quiero..."- Dijo. Entonces Milo comprendió el camino que tomaba la conversación: Si ellos se querían como Shura y Aioros, ¿qué había de malo en demostrarlo con un roce de sus labios?
Dejas en mis labios el mejor recuerdo,
Nos volveremos a ver,
Yo se que tú y yo así lo queremos
Sin pensarlo, sin avisar, se inclinó hacia delante hasta que no pudo avanzar más y su boca prendió la de su amigo.
(1) Las palabras, así como el beso que presenciaron, estaban rondando en sus mentes mientras sus caras se acercaban; zafiros contra caobas enfrentadas, evaluándose fijamente con un brillo especial, mientras sus labios se encontraban. Era una simple e inocente caricia. Los ojos de ambos estaban abiertos, y aunque no sabían que debía pasar a continuación, una marca inocua quedó impregnada en su corazón.
Nunca te olvidaré...Pensando en ti
. -v- End of Flash Back -v-
Tenía que aguantar... Debía ser fuerte... Soportaría esa sensación sobre la piel de su torso, una que lo humectaba lentamente intentando seducir sus pezones.
Silencios que rompen el corazón,
Sientes como pruebas de fuego,
Procuro darme fuerzas y no puedo,
Te llevo siempre en mi pensamiento
Respirando entrecortadamente, de forma temblorosa, su mano se estiró sobre el colchón, alcanzado con la punta del dedo algo frío, sólido, que reconoció como la botella de vino. Se estiró un poco más, intentando no llamar la atención de Julián. Cuando pudo cerrar la circunferencia entre su mano, con un movimiento rápido contra la pared logró tajarla, tirando el líquido sobre la cama; enseguida, acercó el filo al cuello del peliazul
-"Quítate"- Le ordenó con rabia, con los ojos llenos de lágrimas. El narcotraficante se mostró molesto, mientras se apartaba y continuaba amenazado por la única arma con la que Milo contaba. -"No volverás a tocarme"- Sentenció. Ambos ya estaban de pie; aunque el rubio, debido a su debilidad y heridas, no podía sostenerse. Julián no estaba asustado, sólo impaciente, pero demostrando una sonrisa burlona en su rostro.
-"¿Quieres matarme?"- Inquirió el peliazul. -"Después de hacerlo no tendrás forma de escapar..."- Trató de acercarse, de tocarlo; mas, Milo retrocedió y se colocó el 'arma' filosa en la yugular.
-"Prefiero estar muerto a ser tuyo"- Habló con desprecio.
-"Es por alguien más, ¿no es cierto?"- Reflexionó, sintiendo un veneno que fluía a través de sus venas. El rubio no dijo nada, pero su vacilación le dio la respuesta a su agresor. -"¡Tú eres mío!"- Bramó, fuera de si. Se abalanzó sobre su victima, tirando de su brazo para quitarle el vidrio y golpearlo.
Milo cayó al suelo, con las manos sobre la cara, con un hilo de sangre escurriendo por su nariz y manchado su piel. Sintió como Julián le tiraba el cabello, como sus ojos destilaban un odio profundo y una sensación lacerada que le atravesó el costado.
Abrió los ojos, con lágrimas en ellos...
¿Qué estarás haciendo en este momento?
Espero que te acuerdes de mí,
El dolor que percibía era indescriptible, no podía comprarlo con ninguna otra experiencia. La vida se le estaba yendo a través de un fluido escarlata...
Y moriría... moriría sin decirle a Camus que lo amaba, sin decirle quien era, y quien había sido (2)... Partiría sin escuchar de sus labios un 'te amo'...
Nunca te olvidaré...
-o-.-o-
Mu clavó la mirada en Kanon, quien le respondía con el mayor odio posible. No pensaba hablar, ni siquiera cuando el tormento por su silencio fuera triplicado, debido a la rivalidad entre ellos por el corazón de Shaka.
-"No puedo creer que le quitaras la misión a Camus"- Comentó Marín con desagrado, decepción.
-"Lo hice por su bien, no porque crea que no esta capacitado para cumplir con su deber"- Sus ojos permanecieron fijos en los del peliazul, a pesar de que sus palabras iban para Marin. -"Ya ha sufrido demasiado con el recuerdo de Mariah como para que también lo haga por ti, Weaver."- El mencionado aún conservaba el fuego en sus esmeraldas. -"Camus no soportaría ver dolor en tus ojos cuando te confiese toda la verdad, cuando te diga que Hades no es lo que crees. Él es un asesino, es líder de una sub agencia perteneciente a la alianza."- Por supuesto que Kanon no creería ese argumento tan bajo, no si presentía que sólo lo decía con el fin de tenerlo bajo su dominio, de lavarle el cerebro; así que no, definitivamente no creería en ninguna de sus patrañas. -"Camus describió toda la verdad... Nosotros tuvimos que decírsela para salvar su vida y para salvar el honor de su prometida..."
¿Con qué por ahí iba la cosa?
Si tenía que ver con Mariah lo más seguro es que todo se tratara de una mentira, de un plan ideado por la KGB; después de todo, ella trabajaba para ellos, ¿no es así?
-"Weaver, tienes que creer lo que vamos a decirte y ayudarnos a encontrar a Milo diciéndonos todo lo que sabes, porque sin ti, jamás lo encontraremos"- Suplicó la pelirroja; pero eso no ablandó el corazón del otro.
-"Creéme que para mi será un gran placer utilizar otros métodos contigo en caso de que no quieras abrir la boca"- Amenazó el pelilila con cierta malicia, tal vez con el único propósito de intimidarle. Marin se interpuso entre ellos
-"Eso no será necesario si Kanon coopera"- De nuevo en sus ojos aparecía un destello de súplica.
-"¿Tú crees que lo hará? Estoy seguro que él sabe la clase de persona que es Hades, ¿o cómo te explicas que no interviniera en lo que les pasó a Camus y a su prometida? ¿Si tan compañeros son, por qué jamás se interesó en saber su estado de salud durante los días que estuvo en coma?"
Pero internamente el peliazul conocía las respuestas:
Cuando él se enteró de la muerte de Mariah buscó a su amigo por todos lados, pensando en que su dolor lo llevaría a cometer cualquier imprudencia; pero el galo desapareció ante sus ojos por varios días; y mientras buscaba datos sobre su paradero, también buscaba una explicación al fallecimiento de la rubia. Así, Kanon, fue la primera persona en 'descubrir' que ella había sido una agente doble mandaba por una agencia de inteligencia rusa llamada KGB.
En cuanto a lo referente al segundo cuestionamiento del pelilila, él podía responder que no sabía del estado de Camus, y que Hades, para tranquilizarlo, le había dicho que estaba internado en un hospital de la SD-6, aislado de todo contacto hasta que se descubriera que tan involucrado estaba con la organización para la que trababa Mariah...
-"No es así"- Respondió la pelirroja, sacando a Kanon de sus pensamientos. -"Aioria me dijo que el porcentaje de traición era nulo, y que todo indicaba que vivía en el mismo engaño que mi hermano..."
-"¡Ja! Pues es un excelente actor porque yo no le creo nada."- Dijo con desprecio el pelilila. Marin se puso roja de ira
-"¡Te atreviste a sacar a Camus de la misión porque decías que sus sentimientos echarían a perder la misión...!"
-"¡Ya te expliqué mis verdaderos motivos!"- Se defendió Mu. La taheña alzó más la voz
-"¡Tú eres quien lo arruinará todo si no dejas de portarte como un enamorado dolido, porque déjame recordarte que esto no involucra directamente a Shaka, SINO A MILO!"- El pelilila enmudeció de miedo al verla actuar con tal furia. Marin, por otro lado, continuaba con las mejillas enrojecidas, y respiraba a un ritmo inmoderado. -"Ahora, si no piensas actuar con la discreción y responsabilidad de un agente de la CIA yo me encargaré del trabajo..."- Dijo en un murmullo amenazante. Mu, aún sobrecogido, asintió, por lo que ella avanzó hacia Kanon, lo tomó por el pecho de la ropa y también comenzó a gritarle: -"¡Debes reaccionar y entender que tú no trabajas para el gobierno de los estados unidos como se te dijo! ¡Tú en realidad robas y matas en contra de lo que juraste proteger!"- Las pupilas esmeraldas del prisionero no se inmutaron, continuaron renuentes a sus palabras. -"¿No me crees? ¡Pues eres un maldito necio, un ciego que no ve todas las pruebas que demuestran que Hades, siendo padre de Camus, se atrevió a involucrar a su propia sangre en asuntos turbios, y no sólo eso, sino que también asesinó a su hijo y a su prometida, y lo envió para que conquistara al heredero de una de las personas más influyentes dentro de la ONU, la persona que por cierto, tú amas! ¿Es que no te parece un acto tan bajo? ¿Crees que nuestro gobierno usaría esos recursos tan sucios para conseguir nuestros propósitos?"- Por primera vez sus palabras habían tenido un efecto en Kanon, removiendo las cosas que siempre se le hacían misteriosas en cuanto al comportamiento de Hades con Camus...
Siempre dándole misiones sencillas, sin un alto peligro como al resto, con papeles importantes como aquella misión secundaria.
Ahora que lo pensaba con mayor detenimiento sospechaba que había algo más detrás de la respuesta 'tranquilizadora' que él le dio cuando buscaba información sobre el estado de salud de Camus...
Tal vez se lo dijo para que no indagara de más y encontrara información perjudicial...
¡No! Le estaban lavando el cerebro y no podía permitirlo.
Otra vez sus ojos mostraron odio, en tanto luchaba contra la sustancia que le inyectaron para obtener nuevamente la movilidad en su cuerpo.
-"A nosotros no nos conoces tan bien como a mi hermano, por ello te pido que por él creas en nuestros argumentos"- Le pidió Marin, un poco más calmada.
-"También entiendo que para ti es muy difícil creer en dos personas que te son totalmente desconocidas; pero tienes que confiar en que todo lo que hicimos y haremos es en beneficio de nuestro país, y de la familia que tú proteges"- Añadió Mu, solemne.
-"Yo dejé la SD-6 porque debía investigar una información competente a la familia de Milo; es decir, los Belafonte. A puesto que has oído hablar de ellos..."- Marin observó directamente a los ojos de Kanon, encontrando una respuesta afirmativa.
¿Cómo decirle que no?
Orfeo Belafonte había sido uno de los mejores elementos de la CIA, su nombre aparecía en muchos de los registros datados con más de diecisiete años de antigüedad. Su esposa, Euridice Neveu, había sido una oficial infiltrada de otra agencia de inteligencia, que traicionó a su país para ingresar a la CIA.
-"Sé que te preguntarás el motivo de implicarlos en esta conversación..."
-"El motivo es simple"- Intervino Mu. -"Ellos son padres de Milo y de Mariah..."- El peliazul se sorprendió, mas no pudo demostrarlo. La coincidencia entre los apellidos era impresionante, pero hubiera esperado que sólo fuera eso: una coincidencia.
-"Y lo que es aún más sorprendente..."
-"Ellos están vivos"- Dijeron al mismo tiempo. Kanon en ese momento sintió como si le hubieran dado un balazo.
¿Qué clase de tonto pensaban que era?
¡Por supuesto que los Belafonte estaban muertos! Por eso Milo vivía con la familia de su padre, de los Everett... Por esa razón, para no cometer los mismos errores que ellos, es que se les entrenaba con su ejemplo...
El peliazul comprendió que no estaban jugando limpio, y que debía liberarse si no deseaba ser sometido a un lavado de cerebro; entonces consiguió que la cabeza le temblara un poco al intentar inclinarla.
-"El efecto está pasando"- Observó el pelilila. Marin se inclinó hacia el apresado para tratar de disuadirlo, una vez más.
-"Weaver, escucha, Mu es un agente de incógnito que se encarga de reclutar la información necesaria para destruir a la SD-6, yo soy una doble agente dentro de la KGB con el mismo propósito; pero ninguno conoce tanto a Julián Winterson como tú..."
-"Y a menos que no quieras ayudarnos, la próxima vez que vea a mi hijo será sólo su cadáver..."
Unos pasos en medio de la oscuridad... una tercera voz procedente de las sombras... un rostro familiar apareciendo entre una cortina de confusión y penumbra...
¿Quién era ese hombre de cabello azul cielo y mirada penetrante?
-"Orfeo Belafonte"- Respondió este como si le hubiera leído el pensamiento.
-o-.-o-
Dentro del cuartel que estaban utilizando para esconderse, había un pequeño jardín en el que un árbol frondoso, acaparaba la atención; ni siquiera la belleza de un rosal, ni los pequeños puntos de colores esparcidos por el pasto llamaban a tal consideración, como aquél ente de verde y café apariencia.
Camus escogió justamente ese lugar para tranquilizarse.
Corrió el ventanal de cristal que separaba el pasillo desierto del follaje, abriéndose paso al exterior, que lo recibió con una ventisca helada que atravesó su cuerpo. El pelirrojo únicamente pudo abrazarse a sí mismo, frotando sus brazos con las manos para otorgarse un poco de calor.
"Tengo que mantenerme cuerdo. Estar todo el tiempo pensando que su vida peligra, no me ayudará a encontrarlo"
Pensaba el galo, admirando como el viento se adueñaba de la voluntad de las hojas y las hacia danzar; tal como la angustia jugaba con su propia cognición.
A veces pienso que te miento
Cuando te digo que te quiero
Porque esto ya no es querer
Milo sabía cuales eran sus sentimientos; al menos los que Camus se había permitido demostrar; pero le asustaba pensar que nunca terminaría de entender si podía o no amarlo, si aquella opresión asfixiante significaba algo más.
A veces creo que he muerto
Cuando no estás y yo despierto
Porque sé que esto ya no es querer
Tal vez era una forma inadecuada de excusar su angustia, de explicar el insomnio, y su reciente falta de apetito; sin embargo, era la más sana para no volverse loco y no imaginar sentimientos que no comprendía; es decir, que le profesara amor a otro hombre, a Milo Belafonte para ser más claros.
A veces creo que he vivido
Más de mil años contigo
Porque sé que esto ya no es querer
Con movimientos cansinos, la sombra del árbol lo abrigó entre los brazos de su sombra, como si se tratase de una madre protegiendo a su crío. Su brazo se extendió, tocando con la palma la rasposa estructura del tronco. E inexplicablemente sus labios se curvean en un gesto que delataba felicidad.
-"¿Hace cuanto que te conozco?"- Lanzó la pregunta al aire; y aunque cualquiera juraría que era para el árbol, únicamente Camus conocía que Milo era su destinatario. -"Podría decir que es poco si contamos nuestro reencuentro; aunque ambos sabemos que nos conocemos de muchos años atrás... Y, nunca te lo dije... pero la primera vez que te besé sentí que ya lo había hecho, como si fuera algo que no era nuevo para mi; una experiencia que mi cuerpo extrañaba y añoraba recuperar."
No podía ocultar la tristeza en sus ojos, y parecía que el tiempo compartía su misma pena, cuando otra ventisca hizo acto de presencia.
A veces pienso que es mentira
Por cómo entraste en mi vida
Porque sé que esto ya no es querer
Camus trató de deshacer el nudo en su garganta, cuando tragó un poco de saliva.
-"Alguna vez escuché que alguien decía: las cosas tienen su razón de ser; y aunque suene cruel -incluso, no puedo creer que yo esté diciendo esto-, si Mariah no hubiera muerto hace casi dos años, yo no hubiera terminado en tu mansión. Pero si lo pienso, ¿Qué hubiera pasado si ella estuviera viva y nosotros nos encontrábamos? ¿Yo hubiera resuelto más fácilmente este dilema? ¿Tú me hubieras dicho que me querías?"- Su frente golpeó suavemente la corteza, moviéndose de un lado a otro como si pudiera limar sus ideas y ponerlas en claro.
Es algo más, algo que me llena
Algo que no mata ni envenena
Es algo más, algo más que amar
-"Contigo todos mis demonios son sometidos, y el vacío de mi vida se vuelve nulo; pero no te quiero conmigo sólo por eso... sé que hay algo más... ¡¿Qué es?!... No es como lo que sentía por ella... no es así... Milo..."- La otra mano se colocó en su pecho, como si quisiera sacarse el corazón y estrujarlo entre ella.
Y yo sé que no es querer
Porque en tus ojos yo me puedo perder
Contigo olvido lo que es temer
¿Acaso no sabes que tú eres para mí?
Nunca se imaginó que detrás de ese brillo de odio aparente que el rubio le dedicaba, se escondiera una atracción mucho mayor; y aunque él era afecto por las mujeres, algo en esos edenes le hizo contemplar la opción de una nueva oportunidad de amar, pese a que el sexo fuera igual.
La noche, el día en mí vivir
La sangre en mis venasLo doy todo por ti
Contigo el mundo no tiene final
Y el tiempo no se nos va a acabar
Ahora le hacia mucha falta. Necesitaba verlo, abrazarlo y hasta besarlo; algo que no hubiera hecho tiempo atrás. Únicamente esperaba que Kanon hablara, que el fingimiento de su muerte no fuera en vano, y que no tuvieran que proceder de forma demasiado brusca para sacarle la información; porque si este no le otorgaba lo necesario, estaba dispuesto a borrar su amistad, con tal de volver a Milo entre sus brazos y terminar de entender de una buena vez lo que este le producía.
Es algo más que la distancia
Que el dolor y la nostalgia
Sabemos que eso no nos va a separar
Había ocasiones en las que no importaba que Camus estuviera desempeñando su trabajo en otro país, podía sentir a Milo impregnado en su cuerpo, en sus labios, como si lo hubieran marcado a fuego vivo en su piel; esta vez tenía una extraña sensación de vacío, acompañado con una punzada asesina que le indicaba que algo no estaba bien, que quizá nunca volverían a encontrarse de nuevo. Este presentimiento lo había mortificado desde que abandonó la sala que compartía con su preso amigo...
Es darte un beso cada noche
que tus manos me enamoren
y que lo nuestro crezca cada día más
-"Tienes que decir todo lo que sabes Kanon. No me hagas mandar al traste la amistad que hemos cosechado todos estos años sólo por... Milo."- Al escucharse decir aquello, inmediatamente se sintió como un tonto, como si no se tratara de su persona cuerda, como si no hubiera sido él quien habló. Su brazo dejó de buscar el respaldo del tronco, para darse la vuelta y permitir que fuera ahora su espalda quien quedara apoyada en la madera, mientras les permitía a sus pupilas divagar entre el espacio que había del jardín hacia la puerta de cristal.
Por muchos momentos y gratos recuerdos que guardara como el tesoro más preciado, jamás obtenido, no podía simplemente hacer un lado su relación con Kanon. Eran muchos años de misiones, balazos, robos, encierros, y bombas, como para tirarlos como si no significaran nada.
Se encontraba entre la espada y la pared, e impotencia era todo lo sentía.
Apretó los puños situados a cada lado de sus piernas, en tanto su mirada se volvía fría, sin el rastro de la vida que los besos y caricias de Milo habían inyectado en su ser.
Justamente se llevaba acabo un duelo entre su razón y el corazón, cuando, a través del vidrio del ventanal, distinguió las siluetas de Orfeo y Mu cargando en una camilla, el cuerpo inconsciente de su amigo peliazul. Ambos pasaron de largo, sin notar su presencia. Camus permaneció inmóvil, hasta que desaparecieron. Marin iba tras ellos; pero ella se percató de su familiar, por lo que abrió el ventanal y salió a su encuentro.
-"Dime que tienen un indicio del paradero de Milo"- Habló el galo al salir de su estupor. La pelirroja agachó la cabeza, negando tan suavemente como si así el dolor en su hermano fuera a ser menor. -"¡Maldición!"- Renegó el galo dándole la espalda, y golpeando con los nudillos el tronco.
El viento otoñal hizo acto de presencia en medio del silencio entre ambos hermanos.
-"Camus..."
-"No soporto esta angustia, Marin. Cada segundo que transcurre y que él esta fuera de mi vida, siento como si me enterraran en un montón en agujas en el pecho."- Explicó, acallando cualquier cosa que ella quisiera decirle.
-"Lo sé..."
-"No, no lo sabes, y eso es lo más triste de todo: que ninguno de ustedes puede comprender el infierno en el que ardo"- Volvió la mirada hacia ella, asustándola, cuando esta carecía de su esencia. La pelirroja retrocedió, tan sólo un poco para darle espacio y permitirle pasar hacia el pasillo por donde Kanon desapareció.
.o.o.o. To be Continued... .o.o.o.
Notas finales del capítulo:
(Song 1: desconozco al intérprete, pero la canción se llama 'pensando en ti'. Me gustó mucho la letra y decidí acomodársela ahí; de hecho me ayudó a terminar el capítulo ^^)
(Song 2 de: La Quinta Estación, Algo Más. Quería realizar un one-shot aparte… pero al final decidí colocar ese pedazo en el fic para que le diera secuencia a la parte donde pienso continuarlo)
(1) mi geme me ayudó a escribir ese párrafo *o*… estoy en deuda con ella bha… :L)… sin su ayuda jamás hubiera terminado esa parte (lo saben Izu, sadalsuud y Abata .o.n.)
(2) Hago referencia a lo que Camus aún no recuerda. Milo siente que pudo decirle muchas cosas, y que no dijo nada…
x.x… me siento insegura o.o… Por fas, necesito cualquier tipo de comentario… Si va bien, si va mal… si esta aburrido… lo que sea .o.n
Y bueno… agradezco mucho su lectura ^///^… sé que el fic esta largo, y por ello sé lo difícil es que es leerme y soportar tanto x.x… en fin… espero que al menos les guste un pokito o.o… Recuerden que sus comentarios son mi fuente de inspiración ^^ Kisses! =XXX
