"Estos personajes no son míos, no gano dinero con ellos, solo me divierto y trato de entretener a los demás, además si fueran míos las cosas serían diferentes"
Advertencia: Esta historia contiene relaciones chico/chico implícito, si es que no te gusta eso, no te agrada o te fastidia no es recomendable que leas.
NO SIN TI:
CAPITULO 2:
ACLARACIONES
A la mañana siguiente Draco se levantó bastante temprano, no había podido dormir mucho en realidad, había tenido pesadillas en donde veía a su padre rodeado de dementores, que le sacaban el alma de a pocos y él no podía ayudarlo.
Caminó junto a Crabble y Goyle hacia el comedor, rogando por no encontrarse a Potter por el camino, a diferencia de los otros días esta vez se sentó dando la espalda a la mesa de Gryffindor, así no lo vería ni se dejaría ver.
Ya casi había terminado de desayunar cuando a lo lejos escuchó la voz de Harry, no pudo evitar voltear a mirar.
Harry caminaba a través del gran comedor, junto a Ron y Hermione, respondiendo a las preguntas de la chica sobre como había hecho un trabajo de transformaciones, su mirada voló automáticamente hacia la mesa de Slytherin, y vio a Draco, de espaldas a él, sin embargo el rubio había volteado, y Harry no pudo dejar de mirar esos ojos grises, que ahora lo miraban de una manera diferente, no podía decir de que manera, pero estaba seguro que odio no era.
—Maldición— dijo Draco en voz baja mientras giraba y se dedicaba a mirar su plato con tostadas. —Tanto lío para no verlo, y ni bien entra tengo que voltear a mirar, y para colmo, él se a dado cuenta— se reprochó mentalmente.
—¿Ah? ¿Dijiste algo?— preguntó a su lado Goyle.
—No, no dije nada— respondió molesto Draco antes de ponerse de pie, de pronto se le había quitado todo el apetito.
Caminó a la salida del gran comedor cuando se cruzó con Pansy:
—Allí estas, tu y yo tenemos que hablar— le recriminó la chica.
Draco puso los ojos en blanco y la tomó de un brazo —Bien, vamos, a ver si esta vez puedes dejar de hacer tanto escándalo— le dijo mientras la jalaba hacia fuera del gran comedor.
Harry vio toda la escena, y por un momento se preguntó si Draco la pondría en su sitio, después de todo, se rumoreaba que eran novios, aunque Harry los había visto juntos y solos solo un par de veces y nunca en actitud de enamorados. La voz de Hermione lo hizo salir de sus pensamientos.
— ¡Harry!— le reclamó la chica, se había dado cuenta que Harry no le estaba prestando nada de atención.
—Lo siento… ¿que me decías?—
—¿Te preguntaba que como te fue anoche?—
—¿Anoche?— preguntó Harry algo nervioso.
—Si— dijo la chica bajando la voz un poco para que solo Ron y Harry la pudieran escuchar —escuché que Luna le contó a Ginny que había escuchado a Cho y unas chicas en el baño diciendo que ella te pediría que volvieran juntos, por eso tardaste tanto en volver ¿no?—
—Oh, eso…— dijo Harry aliviado —Pues, chicos, verán… eso es algo que no va a pasar—
—Me alegra— afirmó Ron, tanto Harry y Hermione le dieron miradas desconcertadas —Es que ella no me gusta, parece… no sé, como muy interesada, el año pasado terminó con Harry y corrió a los brazos de otro en menos de lo que dices quiditch— Ron hizo tronar sus dedos para enfatizar "quiditch".
—mmm… pues él tiene razón, Hermione, además ella no me agrada ya mucho—
Hermione se encogió de hombros, —Mientras tu estés felíz…— dijo vagamente mientras se servía un poco de jugo de calabaza.
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Draco cruzó corriendo el pasillo hasta llegar a la puerta de la clase de pociones, maldiciendo que la conversación con Pansy haya tomado mas tiempo del esperado. Lo bueno era que al fin se había podido librar de ella, y bueno, no era algo que no esperaba, después de todo si le dices a tu futura esposa (por conveniencia, claro está) que en realidad como que las mujeres no te ponen, lo mas lógico es que ella quiera romper el compromiso. Agradeció que no decidiera hacer otro gran escándalo de aquello. Seguro que ya encontró otro con quien unir a su familia, pensó mientras tomaba una bocanada de aire para recuperar la respiración, antes de tocar la puerta suavemente y luego entrar.
—Buenos días profesor, lamento la demora— dijo con la mayor cortesía posible mientras se sentaba en una de las mesas vacías al final del aula, todas las miradas se clavaban en él.
—Joven Malfoy, veo que a decidido acompañarnos, que no se vuelva a repetir una tardanza como está— le dijo el profesor Slughorn antes de dirigirse a la clase nuevamente, —Bien chicos, como les estaba diciendo este antídoto no es tan complicado de preparar y los puede salvar en muchos casos, así que allí esta la lista de materiales, puede empezar—
Harry se quedó mirando la pizarra, aun pensando en Draco, le había extrañado no verlo al inicio de la clase, se le veía ligeramente agitado, lo mas probable es que hubiera tenido que correr para llegar, un pequeño pinchazo de celos al pensar que había estado con Pansy se clavó en su pecho, —¡No puedes estar celoso de él!!— se recriminó, salió de sus pensamientos cuando Hermione le dio un codazo, la clase entera (que no eran mas de una docena, solo los que habían aprobado los T.I.M.O.S. con "Excede las expectativas") se había puesto de pie y sacaban los ingredientes de los armarios del aula. —Lo siento… me distraje— le dijo mientras se ponía de pie en busca de sus ingredientes, tanto Ron como Hermione al igual que casi toda la clase, ya tenían los suyos sobre las mesas de trabajo.
Draco terminó de recoger todo lo que le habían pedido y dio la vuelta para llegar hasta su sitio cuando se cruzó con Harry, ambos se dieron una mirada desconcertada y avergonzada. Estúpidamente Draco dejó caer sus cosas al suelo, la clase entera giró solo unos segundos para ver el por que del ruido.
—Muchachos, por favor, el tiempo es oro en esta poción— dijo Slughorn hacia la clase, todos se giraron hacia sus mesas de trabajo, mientras Harry se agachó y ayudó a Draco a recoger las cosas que se le habían caído, sin decir ninguna palabra, y sin mirarse a los ojos, finalmente le alcanzó un pequeño frasco que decía "Extracto puro de Lupária" y sus dedos se rozaron, Harry sintió un pequeño escalofrío, era una sensación muy diferente a lo que había sentido antes, sus ojos se clavaron en los de Draco, y por la cara que puso el rubio, estuvo seguro que él también sentía algo, se separaron a la vez dejando caer el frasco nuevamente al piso, el ruido hizo que toda la clase volviera a mirarlos, azorado Harry se puso de pie y Draco, luego de recoger el frasco no pudo levantar mas la vista y casi corriendo llegó a su sitio.
—¿Que demonios me esta pasando?— se dijo mientras dejaba las cosas sobre su mesa y las ordenada de acuerdo a las instrucciones. —¡Por Merlín que es solo Potter!!— dio una mirada mas a la pizarra y luego a sus ingredientes, corrigiendo el orden de un par —está muy bueno, pero ya quedamos en que nada con él—
Harry tuvo muchos problemas para escoger los ingredientes correctos, y mas aun para hacer la poción, la cual al final terminó con una pequeña explosión de su caldero, la clase entera se sobresaltó, pero lo que le extrañó fue no escuchar la risa burlona de Malfoy. Se obligó a no voltear a ver a Malfoy y el por que de su silencio.
—Harry… debes poner mas atención— le recriminó Hermione mientras todos guardaban sus libros en las mochilas.
—Ya lo sé, Hermione— dijo algo cansado Harry. Cuando colgó la mochila a su hombro y se disponía a salir una voz lo hizo detenerse.
—Potter y Malfoy, si me hacen el favor de quedarse un momento mas— dijo el profesor Slughorn mientras se acomodaba en la silla detrás de su escritorio.
—Genial… — dijo Harry con fastidio —chicos, vayan, yo los alcanzo luego— dejó caer nuevamente la mochila sobre la silla pero permaneció de pie junto a su mesa, sus amigos asintieron y le dieron miradas de pena antes de salir del aula.
Draco pensó que definitivamente algún Dios se había ensañado con él hoy, con fastidio se dejó caer en su silla esperando a que los demás abandonaran el aula. Se entretuvo observando a Harry que se había quedado de pie un poco mas adelante —Realmente si se ve muy bien, mucho mejor que anoche…— pensó mientras su mirada se detenía en el trasero del chico.
Harry luchaba con todas sus fuerzas por no voltear, sabía que Draco lo estaba mirando, podía sentir su mirada clavada en él, claro que no sabía exactamente que parte de él estaba mirando en realidad, pese a todos sus esfuerzos volteó, Draco se sobre saltó y apartó la mirada, Harry frunció el ceño pero cuando se giró nuevamente para mirar a su profesor sonrió complacido.
—Potter, tu primero, ven por favor— llamó su profesor cuando finalmente el aula quedó vacía.
Harry escuchó, lo que le pareció una eternidad, lo que el profesor le decía: que debía prestar más atención en clase, que necesitaba esforzarse más si quería lograr sus E.X.T.A.S.I.S. para convertirse en auror, y todo aquello que Hermione ya le decía a diario.
—Yo haré mi mejor esfuerzo, no se preocupe— le contestó Harry finalmente.
El profesor asintió complacido —Bien chico, ahora vete, seguro que tus amigos ya te esperan para el almuerzo—
—Si, gracias profesor— dijo Harry mientras se daba la vuelta, cogió su mochila, y caminó hacia la salida.
—Ahora, joven Malfoy, si me hace el favor…— llamó el profesor.
Draco se puso de pie, y caminó, cruzándose nuevamente con Harry, el cual le dio una pequeña sonrisa, aquello realmente lo dejó muy confundido. Mientras el profesor Slughorn hablaba sobre el respeto que la clase merecía, y que era su deber llegar a tiempo, que la siguiente vez lo castigaría, Draco solo podía asentir, con la mente en otro lado, en unos ojos verdes y una sonrisa que a Draco le había parecido demasiado atractiva e invitadora.
—¿Estamos de acuerdo entonces, señor Malfoy?— preguntó finalmente el profesor.
—Eh… si, no volveré a llegar tarde, señor—
—Bien, entonces hasta luego— le dijo el profesor, Draco hizo un asentimiento y salió casi corriendo, en el camino tomó su mochila y salió del aula, por un momento había creído que Harry estaría aun cerca, esperándolo, pero con pesar vio que no había nadie alrededor, pateó el piso con frustración y se encaminó hacia las escaleras.
Harry no pudo mas que sonreír divertido de la frustración de Malfoy, oculto bajo su capa de invisibilidad, había esperado a que el rubio saliera, y ahora lo seguía por el desierto pasillo hacia las escaleras. Harry conocía el castillo bastante bien, y sabía que antes de las escaleras había un gran armario en el que entrarían fácilmente 4 personas de pie cómodamente, solo tenía que ser lo suficientemente rápido como para jalar al rubio y abrir el armario a la vez.
Draco sintió como "algo" lo jalaba hacia un lado del pasillo, dio un pequeño grito de sorpresa y sintió como era lanzado hacia una pared, solo que no chocó contra ella si no que siguió de largo y de pronto estaba en medio de un armario semi-oscuro y delante de él, sacándose una capa que, Draco ya sabía era de invisibilidad, estaba Harry mirándolo con una sonrisa traviesa. Draco levantó una ceja, medio molesto, medio divertido. —Potter…— empezó a decir en un tono neutro, pero no pudo continuar, pues la presión de unos labios contra los suyos se lo impidió.
Lo cierto era que Harry en realidad solo quería hablar con el chico, pero al verlo de pie allí no pudo resistirlo y simplemente se había lanzado sobre él y lo besaba con fuerza, —Ya luego podremos hablar—- se excusó a sí mismo mientras sus labios seguían devorando los del rubio. Por un momento Draco no le devolvía el beso por la sorpresa, pero aquello no duró mas de un par de segundos, ambos dejaron caer las mochilas al piso y se enfrascaron en un beso ansioso.
Los brazos de Draco habían ido a parar al cuello de Harry y le desordenaba el cabello mientras sentía como el moreno le acariciaba a los lados de la cintura y la cadera, no notó que se movían, así que el choque de su espalda contra la pared lo sobresaltó, tiró la cabeza hacia atrás un poco, apoyándola en la pared, jadeando por el beso, mientras Harry empezaba a besar y morder su cuello, lo que hizo que emitiera un pequeño gemido de placer. No se parecía en nada al tímido chico de anoche, pero aquella agresividad también le encantaba.
En cuanto Harry tuvo a Draco contra la pared empezó a usar sus manos para desabotonar la túnica, y debajo de esta, la camisa también, mientras seguía besando y mordiendo suavemente, cuando al fin pudo deshacerse del último botón de la camisa, sus besos fueron descendiendo por el pecho hasta el abdomen de Draco, se puso de rodillas y mientras seguía dándole pequeños besos y mordidas en el abdomen sus manos fueron desabrochando y bajando el cierre del pantalón.
—Potter… Oh!— gimió Draco en cuanto sintió las manos del moreno acariciando su ya muy despierta erección sobre los bóxer, sus pantalones ya habían caído hasta sus rodillas, con una de sus manos se agarró del cabello del moreno y lo acariciaba desesperadamente.
Harry escuchó los gemidos del rubio y sonrió complacido antes de jalar también el bóxer hacia abajo con fuerza, quedando delante de él el miembro de Draco, grueso, totalmente erecto y de un color rosado, lo miró interrogativamente, antes de pasar la lengua suavemente sobre la punta, tímidamente.
—Oh!— no pudo evitar gemir Draco ante la sorpresa, y no creyendo por completo que realmente Potter le haría una mamada.
Harry sonrió y pasó la lengua una vez mas por la punta, tenía un sabor diferente, pero no desagradable.
—mmm… Vamos, Potter, hazlo— imploró el rubio, al que aquello le parecía demasiada tortura, no le importaba pedir, estaba demasiado excitado como para pararse a pensar en eso, o en alguna otra cosa.
Harry lamió nuevamente el pene de Draco, desde la base hasta la punta, y otro gemido mas se escuchó, aquello lo animó a continuar, —total, ¿que tan mal lo puedo hacer?— Se dijo antes de metérselo por completo a la boca, lo cual fue en definitivamente una mala idea, pues sintió como Draco hacía un pequeño movimiento con la cadera y el miembro grueso y duro le llegaba hasta la garganta, provocándole una arcada, se apartó rápidamente mientras tosía, tratando de recobrar el aire.
Draco sonrió, —y allí esta nuestro chico inexperto otra vez— se dijo, aunque no en voz alta —Hey… lo siento, ¿estas bien?— preguntó hacia Harry que había dejado de toser y aun de rodillas lo miraba avergonzado.
—Yo… lo siento, es que no… bueno, ya te lo dije ayer…— respondió Harry, mientras sus mejillas le quemaban y pensaba si no sería buena idea ponerse la capa de invisibilidad encima y lanzar un obliate a Draco para que olvidara toda aquella vergonzosa situación.
—No pasa nada… no tienes que hacerlo si no quieres— le dijo Draco mientras se agachaba un poco para acariciarle una de las mejillas, —Y de nuevo la consideración con Potter, ¿de donde es que sale todo esto?— se dijo Draco mientras Harry le daba una pequeña sonrisa.
—Si quiero, déjame tratar…— dijo Harry mientras con su mano empezaba a acariciar la erección del rubio.
—Solo… ve despacio— le respondió Draco enderezándose completamente. Lo cierto era que si Potter se hubiera negado a continuar hubiera hasta llorado de frustración.
—Vale… y tu no te muevas…— dijo Harry mirando nuevamente hacia la erección del rubio, poco a poco la introdujo en su boca, solo un poco, volvió a salir y la volvió a introducir, esta vez casi por completamente.
—Oh… si eso es Potter…— gimió Draco mientras dejaba caer su cabeza hacia atrás y su mano se aferraba al cabello de Harry nuevamente.
Harry sonrió, y volvió a repetir el movimiento una y otra vez, cada vez mas rápido, entendiendo la mejor forma de respirar sin tener que detenerse. La mano de Draco se aferraba cada vez mas fuerte a su cabello, tirándolo y provocándole cierto dolor, sin embargo eso no lo detuvo y siguió moviéndose, una de sus manos se aferraron a la cadera del rubio, sosteniéndolo contra la pared, para evitar que volviera a empujar demasiado, mientras la otra alternaba en acariciar por momentos los testículos y el pene de Draco.
Más de una vez mordió sin querer al rubio, el cual emitió pequeños quejidos pero no lo detuvo, pronto descubrió la forma de evitar aquello también.
—Merlín… Potter… sigue…— gemía Draco cada vez mas fuerte, estaba ya tan cerca del final, podía sentir sus músculos contraerse.
Harry apretó la cadera de Draco con mas fuerza, aquello realmente le estaba gustando, el tener el poder de hacer gemir a Draco de aquella manera, dominarlo así, y no era tan difícil como pudo pensar en un principio. Sintió como Draco jalaba su cabello con mas fuerza hacia arriba.
—Potter… para… para… voy a…— gimió Draco mientras trataba de apartarlo, pero Harry no le hacía caso, cada vez lo succionaba con mas fuerza.
De pronto Harry sintió como todo el cuerpo de Draco se tensaba y una gran cantidad de líquido caliente, con un sabor medio amargo, pero no tan desagradable, inundó su boca, mientras escuchaba al rubio emitir un pequeño lloriqueo, no sabía que hacer en un caso así, y casi sin pensarlo tragó lo que pudo, aunque sentía un hilo escurriéndose por un lado de su boca. Se apartó un poco y se sentó contra la pared, aun sintiendo el corazón acelerado, con el dorso de la mano se limpió el líquido que quedaba en su barbilla.
—Merlín… Potter, te dije que te apartaras…— dijo Draco tratando de regularizar su respiración y subiendo un poco sus pantalones y bóxer —¿Seguro que no habías hecho eso antes?— le preguntó mientras se dejaba caer al lado del moreno.
—No… ¿Estuvo mal? ¿Debí apartarme?— preguntó algo inseguro el moreno.
Draco emitió una pequeña carcajada —Estuviste de fabula…— le murmuró antes de acercarse más a él y besarlo, probando su propio sabor en los labios del moreno. No que tuviera una gran experiencia, pero ninguno de sus amantes había querido hacer aquello, y allí estaba Potter haciéndolo sin que siquiera se lo pidieran.
A Harry aquella risa le pareció nueva y bonita, había escuchado a Draco reír antes, cuando se burlaba de alguien, pero esta vez había sonado diferente, mucho mas sincera, y aquello le agradó, se dejó besar, mientras sentía las manos de Draco acariciando su entrepierna, que aun bajo la túnica y el pantalón se notaba claramente excitada.
—Ven…— le dijo Draco mientras lo hacía levantarse hasta quedar nuevamente arrodillado, ya que no había tanto espacio como para mas. El rubio se arrodilló delante de él, le quitó las gafas y las dejó a un lado y con manos expertas levantó la túnica, y buscó el botón del pantalón, sus labios dieron un par de besos y mordidas en el cuello, cuando por fin pudo encontrar lo que buscaba desabrochó los pantalones y los hizo caer, luego tiró el bóxer de Harry hacia abajo, lo suficiente para liberar su erección.
—mmm…si…— gimió Harry bajito cuando sintió como una de las manos de Draco empezaba a masturbarlo, colocó ambas manos sobre los hombros de Draco, sujetándose.
Draco lo jaló un poco mas hasta pegar su cuerpo casi por completo al de él y lo besó en los labios, sus lenguas se encontraron y se acariciaban mientras con una mano seguía masturbando a Harry cada vez mas rápido.
—Oh… Malfoy!— prácticamente gritó Harry separándose del beso y dejando caer su cabeza sobre el hombro de Draco, el cual aprovechó el espacio que le daba el moreno y le empezó a dar pequeñas mordidas en la nuca.
Harry sentía como una pequeña corriente eléctrica le recorría el cuerpo cada vez que aquellos dientes se clavaban en su piel, sus manos apretaron más los hombros de Draco.
—Si, si…— escuchó Draco gemir a Harry mientras sentía el cuerpo del moreno agitarse y estremecerse, pronto Harry se corrió en su mano, mientras aun estaban abrazados. Draco le dio un par de pequeño besos más en la nuca, antes de que Harry levantara el rostro, lo besó en los labios y ambos se dejaron caer sentándose nuevamente uno al lado del otro.
—Yo, creo que debo irme…— dijo de pronto Draco rompiendo el silencio que se había instalado en el ambiente.
—Yo también, tengo clases…— respondió Harry, mientras, al igual que Draco, se ponía de pie.
—Fregoteo— apuntó Draco con su varita sobre ambos, Harry sintió como una tibia brisa lo envolvía y luego estaba completamente limpió, supuso que al igual que Malfoy.
—Gracias…— dijo hacia Draco.
—De nada…—
Ambos cogieron sus mochilas y se disponían a salir cuando la mano de Harry se cerró sobre la muñeca de Draco, el cual le devolvió una mirada interrogante.
—Malfoy, ¿no crees que deberíamos hablar?—
— ¿Hablar…?—
—Si—
— ¿Sobre…?— preguntó Draco haciéndose el desentendido, mientras la mano de Harry aun se aferraba a su muñeca.
—Pues, sobre esto… es decir, ¿que es esto en primer lugar?— preguntó Harry.
—Esto… pues no es nada…—
—Nada…— dijo Harry, no pudiendo evitar un pequeño tono de decepción en la voz, soltó al rubio y se dio la vuelta esperando que se fuera.
Draco miró a Harry por un par de segundos, la verdad es que lo que estaba pasando allí le daba demasiado temor, y no podía darse el lujo de enredarse con él así, sabiendo que pronto posiblemente tendría que luchar en su contra, si es que el señor oscuro no averiguaba antes lo ocurrido y lo mataba por ello, un escalofrío recorrió su espalda al pensarlo, sabía que lo mejor era salir de allí de una vez por todas y no volver, pero había algo en Potter que lo hacía actuar completamente opuesto a lo que la razón le indicaba, tomó una bocanada de aire y habló con voz suave —Escucha, tu y yo no podemos tener nada, tu eres Potter, el que metió a mi padre en prisión, yo soy el hijo de un mortífago, es peligroso para ti y para mi—
Harry escuchó las palabras de Draco y se giró con una mirada mas decidida, que hizo que Draco retrocediera un paso —Tu eres Draco y yo Harry, nada mas, y lo que ha pasado anoche, y hoy, no tiene nada que ver con tu familia o mis amigos, me gustó y creo que a ti también o ¿a ti acaso no te gustó? —
—Si, claro que si— respondió rápidamente Draco, —Es solo que no es seguro, ni para ti ni para mi andar juntos— explicó Draco, claro que pensaba que sería fantástico seguir con lo que sea que estaba pasando allí, pero también sabía que eso sería poner la vida de mas de uno en riesgo.
—Bien… tengo demasiada gente preocupada por lo que ellos consideran es mi "seguridad"— dijo haciendo comillas con los dedos —no necesito a nadie mas preocupándose por lo me conviene o no me conviene—terminó de hablar bastante molesto, acomodó mejor la mochila a su hombro y salió hacia el pasillo sin mirar atrás una sola vez.
Draco resopló molesto, durante seis años se había dedicado a molestar a Harry y sus amigos, pero esta vez, el verlo irse tan molesto no le causó ningún placer ni emoción, solo un sentimiento de tristeza. —La vida de tus padres está en las manos del señor oscuro, no puedes permitirte algo así, por mas guapo que se vea, o por que te guste— se dijo tratando de convencerse de lo que había hecho era lo correcto, su mente le decía que así era, pero había algo en su interior que aun le causaba molestia, se dejó caer nuevamente sobre el piso, y abrazando sus rodillas se quedó pensando, realmente le estaba gustando Potter, el por que era algo que no entendía, y por mas vueltas que le daba a la situación no encontraba la forma de que aquello resultara bien. No supo cuanto tiempo estuvo allí hasta que el timbre que llamaba a las clases de la tarde lo hizo sobre saltarse, la hora del almuerzo ya había terminado, se puso de pie rápidamente y salió hacia el aula de transformaciones, que era su siguiente clase, consultó su reloj, el aula de transformaciones quedaba al otro lado del castillo y por el camino que le faltaba recorrer ya iba tarde —Genial, ahora solo falta que llegue tarde a esa clase también, y Mc Gonagall no tendrá ningún reparo en castigarme— pensó mientras corría cada vez mas rápido para llegar a clases.
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—Harry, ¿donde te habías metido?— le preguntó preocupada Hermione, que al lado de Ron hacían la fila para entrar al salón con sus demás compañeros.
—No quiero hablar de eso… estoy bien— respondió Harry de mal humor.
—Ten, te trajimos esto, supusimos que no habías almorzado— le dijo Ron mientras le pasaba un par de panecillos envueltos en una servilleta de papel.
—Gracias… ya los comeré luego— dijo mientras los metía en la mochila, lo cierto es que no tenía nada de hambre, aun estaba demasiado molesto. Ron y Hermione se dieron una mirada preocupada pero no preguntaron nada más y Harry realmente lo agradeció.
La profesora McGonagall abrió la puerta justo en el momento en el que Draco doblaba corriendo el corredor, llegó junto a sus compañeros, no pudo evitar mirar de reojo a Harry, el cual se veía incluso, pensó Draco, mas molesto que cuando había salido de aquel armario.
La clase entera fue un desastre, tanto para Draco como para Harry, ninguno de los dos lograban transformar sus pequeños ratones en cajitas de música, y ambos recibieron mas de una llamada de atención de la profesora, para cuando la clase terminó el ánimo de Harry había empeorado, pese a las quejas de Hermione se dirigió a su dormitorio, no quería cenar, ni encontrarse con Draco en el comedor.
Crabble y Goyle ya estaban acostumbrados a los desplantes y el carácter cambiante del rubio, así que no dieron mucha importancia cuando salio furioso de la clase y dijo que no iría a cenar, y que quería estar solo.
Draco entró a su habitación tiró la mochila sobre el piso con fuerza y se metió en la cama, se sentía demasiado culpable y furioso: con sus padres, por meterse a apoyar a alguien que a él le daba miedo, con su padre en particular por haberse dejado atrapar el año pasado, con Voldemort por querer usarlo para alguna misión, por que sabía que no podía negarse a recibir la marca, con Potter por existir y llegar a su vida de aquella manera tan poco conveniente, y a él mismo por no poder dejar de pensar en Potter.
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Ya en la cama, Harry miraba el techo, pensando en que momento le había empezado a gustar Draco, estaba tan seguro que él también le gustaba al rubio, aunque no podía entender su comportamiento, pero tal vez tenía razón, Harry siempre creyó que tarde o temprano se convertiría en un mortífago, pero después de todo el padre de Malfoy estaba ahora en prisión, por lo que no podía influenciar en sus decisiones, pero… ¿Y si la decisión ya estaba tomada? tal vez esa era la razón para no permitirse algo mas de lo que ya había pasado, tal vez a eso se refería con que no era seguro. ¿Habría puesto también en riesgo la vida de Draco con todo aquello?
El saber que podía ser el causante de la muerte de alguien mas, como había pasado con Sirius lo angustió, pronto los recuerdos de aquella noche en el curso pasado volvieron a su mente, hacía mucho que no pensaba en ello, o en Sirius, se giró y se abrazó a la almohada, recordando a su padrino, pronto un par de lágrimas cayeron por sus mejillas, se sentía triste, y ahora preocupado por Draco. —Tienes razón, es lo mejor, no quiero cargar con la culpa por la muerte de nadie mas, menos por un simple gusto que seguro se me pasará en unos cuantos días— se dijo.
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Muchas gracias a todos los que han leído y a todos los que han comentado, eso me alegra la semana
Un beso y nos leemos el lunes
Pao
