Hola a todos…

Un nuevo capítulo de la historia "No sin ti"… que espero les guste y comenten al final… :-D (¡Éste capi salió mas largo de que deseaba!)

Antes, lo de siempre:

"Estos personajes no son míos, no gano dinero con ellos, solo me divierto y trato de entretener a los demás, además si fueran míos el sexto libro no hubiera acabado así"

Advertencia: Esta historia contiene relaciones chico/chico implícito, si es que no te gusta eso, no te agrada o te fastidia no es recomendable que leas, pues este fic contiene mucho de eso.

Contiene algunos datos que se dan en el sexto libro, solo por si no lo han leído (sé que es improbable, pero de todas maneras lo advierto)

"NO SIN TI"

CAPITULO 10:

"UN INESPERADO RESPIRO NAVIDEÑO"

Querido hijo,

Sé lo entusiasmado que estabas por la visita a casa en navidad, pero lamentablemente tendré muchos invitados y sé lo mucho que detestas tener la casa llena de gente, y que prefieres un poco mas de calma, espero entiendas las razones por las cuales no podrás venir a casa esta navidad.

Pero he pedido un permiso a tu tutor, el profesor Snape, y podrás venir a casa el fin de semana después de año nuevo, el 3 de enero para volver a la escuela el 5.

Te escribiré para navidad de todas maneras, y no te preocupes, todo en casa marcha bien.

Te quiere

Tu madre

Draco leyó la carta de su madre varias veces, se sentía feliz, muy feliz, después de todo no lo habían llamado para la iniciación de navidad, sin embargo estaba todo lo demás: el Lord estaba aun en su casa, y su madre tendría que soportarlo, habrían algunas iniciaciones esos días, y de todas maneras él sería iniciado el primer fin de semana del año.

Había ganado una semana, pero ya tenía la suerte echada. Arrugó la carta con molestia e inmediatamente después la volvió a extender, dio una mirada a su plato, no podía comer ya nada más, se puso de pie y casi inconcientemente, como le sucedía a diario, miró hacia la mesa de Gryffindor, donde Harry le daba una mirada preocupada, negó casi imperceptiblemente y siguió de largo, necesitaba contestar la carta de su madre antes de que terminara el desayuno.

Avanzó por los pasillos y se cruzó con Hermione, iba tan metido en sus pensamientos que ni siquiera se dedicó a darle la mirada de odio de rigor, simplemente siguió de largo.

Hermione se quedó de pie un instante y luego giró, Malfoy se estaba dirigiendo a las mazmorras, lo cual no era raro, lo raro era su actitud, ni siquiera le había dado una mirada de autosuficiencia, es mas, ni siquiera caminaba de aquella forma tan arrogante. Algo indecisa aun dio unos cuantos pasos a la dirección en que Malfoy se había dirigido, cuando dio la vuelta al pasillo vio, con cierto horror, que Malfoy estaba ahora hablando con el profesor Snape, Malfoy no lucía nada contento, considerando que Snape era su profesor favorito, y la mirada del profesor era bastante fría, Malfoy negó una vez con la cabeza y el profesor Snape arqueó una ceja y murmuró algo, finalmente Malfoy asintió y luego se alejó, retomando el camino a las mazmorras y el profesor la dirección contraria, Hermione arrugó el ceño, era raro que ambos se trataran de aquella manera…

—Granger— llamó la voz del profesor y ella se sobresaltó —Déjeme adivinar, ¿nuevamente haciendo nada?—

—Si, profesor, digo no… yo…— empezó a argumentar ella un poco nerviosa, no tenía excusa alguna para estar cerca de las mazmorras en el momento en que todos debían estar en el gran comedor.

—Cinco puntos menos para Gryffindor, por no hacer nada, y vuelva al gran comedor si no quiere que sean diez— dijo Snape con voz fría.

Hermione asintió y empezó a caminar con pasos rápidos hacia el gran comedor, iban dos veces que seguía a Malfoy, y las dos veces Snape había estado cerca. ¿Y si al final Harry resultaba teniendo razón y Snape no era tan bueno como el profesor Dumbledore quería hacerles creer? Negó con la cabeza, tal vez Snape solo esta tratando de averiguar mas información, recordó que, durante la discusión que había oído en la madriguera, el nombre de Snape había surgido en mas de una ocasión, junto con el de Malfoy.

Ya llegaba al gran comedor cuando Ernie la alcanzó con una sonrisa, era extraño, pensó ella, se encontraba con él dos veces ya en dos días, ¿no sería que la estaba siguiendo? Aquello la hizo sonreír, al menos había alguien que si le prestaba atención, conversando animadamente sobre los planes para navidad ambos entraron al gran comedor y caminaron juntos hasta que tuvieron que separarse para ir a sus respectivas mesas.

—¿Qué hace Hermione con Ernie?— preguntó Ron en un susurro tan bajo que Harry tuvo que hacer demasiado esfuerzo para escucharlo, le dio una mirada a la pareja y luego se encogió de hombros

—No lo sé, pero allí viene "Lav" — dijo el nombre con tono de burla, pero no le dio tiempo a Ron a replicar, pues la chica ya se estaba sentando a su lado y dándole su ya demasiado visto beso matutino.

Harry hizo un ligero asentimiento de saludo y luego se levantó para sentarse al lado de Hermione, que, como ya era su costumbre se había sentado al otro lado de la gran mesa.

—Hola Hermione—

—Hola…—

—¿Todo bien?— preguntó ligeramente curioso por lo mismo que había visto Ron.

—Si, creo que si…—

--0o0o0--

Ese día solo algunos tenían clases durante la mañana, ya que la tarde sería empleada por los alumnos para arreglar sus equipajes para la vuelta a casa por vacaciones, Harry se pasó la mañana junto a Hermione, hablando de clases y de lo frustrada que se sentía la chica al no haber encontrado nada sobre los Horcruxes en la biblioteca. Sin embargo la mente de Harry estaba un poco lejos esa mañana, estaba en Draco y su mirada, la mirada que tenía en el desayuno, solo le animaba el saber que en la noche se verían de nuevo, y al fin podría preguntarle que era lo que pasaba, aunque claro, existía una gran posibilidad de que Draco no le dijera que era lo que le pasaba en realidad.

—Entonces podemos usar a Fluffy para que babee el Horcrux y así destruirlo— dijo Hermione mirando atentamente a Harry.

—Aja… es una buena idea— murmuró Harry, completamente ausente de la conversación.

—¡Harry!—

—¿Qué…?— dijo girándose hacia ella algo sobresaltado.

—No estas prestando la más mínima atención— recriminó ella con tono ofendido.

—Lo siento…—

—¿Estas bien?—

—Si… lo siento… solo estaba…—

—Ya…— le interrumpió ella.

—Ni siquiera sabes lo que iba a decir—

—No, pero si sé que estabas pensando en ella…— Harry se sonrojó un poco y apartó la mirada —Ah, vamos solo será una semana, si no quisieras guardar el secreto estoy seguro que podría visitarte en la madriguera, o tu visitarla a ella…—

Harry sonrió imaginándose a Draco entrando en la madriguera, rodeado de todos los Weasleys, sería algo realmente memorable —No… no creo que sea buena idea— dijo finalmente.

—Bueno… en todo caso, si gustas me puedes enviar tus adelantos con la tarea de pociones, que es seguro la que te causara mayor problema y te la puedo corregir ¿Qué te parece?— preguntó Hermione cambiando totalmente el tema, ya estaba acostumbrada a que Harry no soltara prenda sobre la misteriosa "chica X", y aunque aquel era un tema que también le preocupaba, sabía que no podía hacer nada para averiguar quien era, por que Harry lo tomaría como una traición. —Estaré aburrida en casa durante toda la semana…—

—Ya la terminé— respondió Harry, sintiendo un ligero orgullo

—¿Cómo…?— Harry arqueó una ceja, como retándola a que dijera algo en contra de su capacidad para realizar las tareas de pociones, ella simplemente sonrió —Me alegra— dijo finalmente.

--0o0o0--

Draco dejó caer la mochila sobre la cama y se sacó la túnica para luego meterla distraídamente en el baúl, removió un par de cosas y sacó el libro que tenía preparado para la noche, junto con el vial de la poción, y suspiró, nunca se había sentido tan aliviado de no tener que usar algo en su vida, aunque sabía que el alivio era momentáneo, era mejor a la sensación que tenía en el estómago antes de que la carta de su madre llegara. Envolvió ambas cosas con una de las túnicas y luego lo volvió a guardar, cerró con un hechizo su baúl y salió de la habitación, aun le quedaba la reunión con Snape, había tratado de evitarla, pero al parecer aquello sería imposible, y tenía temor, por que Snape era demasiado bueno en legerimancia, y además un mortífago, que últimamente parecía demasiado interesado en él y sus pensamientos, tendría que ir con la mente en blanco y estar siempre atento.

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—¡Ay! Rony… te extrañaré tanto en navidad— decía Lavender, ambos estaban sentados en uno de los sillones de la sala común, luego del almuerzo, a la distancia Ron pudo ver a Hermione y Harry conversando animadamente y una pequeña punzada de celos se instaló en su pecho —Anda… dime que tu también lo harás—

—Si… claro— contestó ausente Ron, sin dejar de mirar a sus amigos.

—Te compré algo muy lindo, que espero te guste— siguió hablando ella apenas notando que Ron no la seguía en la conversación —¡prométeme que lo usaras!— dijo ella haciendo un puchero y pasando sus brazos alrededor del cuello de Ron para jalarlo a darle un suave beso.

—Ah… claro— respondió él, cuando el beso se terminó, pero de pronto entendió que era lo que la chica le estaba diciendo, y él había olvidado por completo comprar ningún regalo para ella, había gastado en Harry y Hermione, pero no en su… novia —No tenías que comprarme nada— se excusó, pensando si sería posible que sus hermanos le dieran alguno de los productos de la tienda para pagarlo luego

—Oh, no seas tonto, eres mi novio, claro que tenía que hacerlo— su voz sonaba melosa, y Ron suspiró y le dio un nuevo beso, pero se detuvo en cuanto sintió un golpe en la cabeza, cuando giró para ver a su atacante se dio cuenta que se trataba de Ginny, la cual dicho sea de paso seguía enfadado con él.

—Que modales, hermanito— dijo pasando de largo. Ron se sonrojó ligeramente.

—Ginny, por favor, ¿no crees que deberías ya aceptar que tu hermano puede tener una novia?— dijo Lavender en voz alta, Ron le dio una mirada de "no sabes en lo que te metes" y Ginny sonrió de aquella manera que Ron ya conocía demasiado bien.

—Oh, pero claro que acepto que mi hermanito pueda tener una novia— dijo con voz dulcemente falsa —Es más, me alegraría si así fuera— regresó un par de pasos hacia la pareja y bajó un poco mas la voz —Solo que tu…—le dio una mirada de arriba abajo —no eres ella— sonrió y se giró para seguir con su camino.

Lavender le dio una mirada furiosa y luego miró a Ron, que, con una expresión indescifrable, miraba a Ginny marcharse —¿Es que no le dirás nada?—

Ron se encogió de hombros —Hablaré con ella en casa— mintió.

--0o0o0--

—Su madre me ha informado acerca de sus planes para quedarse en el castillo durante las navidades— dijo Snape mirando a Draco firmemente, ambos estaban en la oficina del profesor.

—Así es, es algo repentino, me ha enviado la carta esta mañana—

—Debo asumir que se comportara de manera adecuada durante esta semana en el castillo—

—Si, señor— respondió Draco lo mas neutral posible mientras en su cabeza levantaba todas las barreras posibles.

—También me comentó acerca de la posibilidad de que luego usted fuera un fin de semana a casa…—

—De todas maneras me gustaría verla, no importa si es después de navidad— aceptó Draco y bajó la mirada.

—Draco…— Snape se puso de pie —¿Tienes idea de para que deberás ir a casa ese fin de semana?—

Draco sintió como el profesor quería entrar en su mente, apretó los puños y trató de concentrarse —Para… para ver a mi madre—

Snape frunció el ceño —Siento que este año has estado mas distante… sabes que puedes confiar en mi, como profesor y amigo de tus padres que soy…—

Si, y mortífago, pensó, aunque no estuvo muy seguro de que su profesor no leyó aquello en su mente —He estado estudiando, el año entrante son los E.X.T.A.S.I.S.—

—Yo creo que hay algo mas…—Snape se volvió a sentar, fastidiado por la resistencia de Draco.

—No hay nada más, señor—

—Sé que la situación de tu padre no es favorable, el ataque del que se te acusó hace poco…—

—No veo por que tengo que hablar de esto con usted, quedó comprobado que yo no cometí el ataque—

—Si, quedó comprobado, aunque nunca supimos por que te quisieron involucrar y sobre tu padre…—

—No quiero hablar de eso— respondió Draco de mal talante y poniéndose de pie.

—Draco, una última pregunta—

Draco hizo un ligero asentimiento, aun con el ceño fruncido y sin mirar al profesor a los ojos

—¿Seguirás los pasos de tu padre?—

Draco levantó el rostro y le dio una mirada de furia a Snape, ¿Qué clase de pregunta había sido esa? —Ese no es su asunto, profesor— respondió arrastrando las palabras antes de dar la vuelta y prácticamente correr hacia la salida del despacho, azotó la puerta al salir.

—Yo creo que solo tiene mucho miedo— argumentó Remus saliendo de una de las puertas laterales. —No creo que realmente quiera convertirse en uno de ellos…—

—Si, también yo—

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La nota llegó mucho mas temprano de lo que había esperado, habían quedado en verse en la noche, y apenas estaba por la mitad de su equipaje cuando la lechuza se posó sobre su cama, sus compañeros le dieron miradas extrañadas y Ron arqueó una ceja.

Torre de astronomía, 10 minutos

Harry sonrió —Ya vuelvo— dijo hacia los chicos.

—Pero no terminaras a tiempo de empacar— argumentó Ron.

—Si… ya, no tardo— dijo mientras cogía la mochila donde guardaba el mapa del merodeador y la capa, por si los llegaba a necesitar.

—Bueno, ¡que mujer mas exigente!— se burló Ron.

Harry se detuvo y giró para ver a su amigo, —No tanto como "Lav", Rony…— dijo con burla y antes de que Ron respondiera ya estaba corriendo hacia la salida.

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Draco se sentó sobre el piso, apoyado contra la pared, por la ventana el cielo estaba de un color muy gris, las primeras nevadas ya habían caído, y no dudaba que volviera a nevar aquella noche, después de hablar con el profesor Snape había vuelto a su habitación, pero no se podía concentrar en nada ¿por que le había preguntado si seguiría los pasos de su padre? ¿Es que acaso sospechaban que los estaba traicionando, que los estaba engañando? De ser así, sabía que su madre no seguiría con vida, ella estaba en el punto mas delicado de toda la situación, así decidiera largarse lejos, escapar de todo, su madre tendría primero que escapar de la mansión. No, el Lord la tenía en sus manos, estaban en la misma casa, y él en realidad no sabía cual era el estado de su madre allí, en el verano apenas había estado una semana antes de ser enviado al refugio, tal vez su madre le podía decir que todo estaba bien, pero hasta no poder ir a casa y comprobarlo él mismo no estaría tan tranquilo al respecto.

Ir a casa creaba otro problema, la siguiente vez que fuera sería para su iniciación, por lo que su madre le decía, querían cierta privacidad, pero ¿por que? ¿Por que con él? Suspiró, él ya sabía la respuesta, el Lord se lo había dicho ya, "pronto tendré una misión para que puedas salvar a tu familia" tal vez lo suyo era diferente a lo de los demás futuros iniciados, mas peligroso, mas cruel.

¡Ja! Cuanto hubiera dado unos meses atrás por convertirse en mortífago, por ser como su padre o los amigos de su padre, tan importantes ellos, para ser llamados en el momento de retorno del Lord, o para portar una marca y ser llamados en cualquier momento, sus seguidores de confianza, o, eso había escuchado. De darse la situación unos meses no estaría en este estado, estaría molesto, por retrazar su iniciación, ahora todo era tan diferente… Ahora no solo había visto la crueldad del Lord, ahora también estaba enamorado de Harry.

Luego de no haber podido concentrarse en nada en su habitación, peor aun con sus amigos hablando animadamente de todos sus planes para vacaciones había decidido escribirle para verse, tenía en el pecho unos deseos increíbles de abrazarlo con fuerza, abrazarlo y no dejarlo ir, si por él fuera, jamás.

El ruido de la puerta abriéndose lo hizo girar asustado, interrumpiendo su línea de pensamiento, aquel susto duró solo un instante, pues, aunque no lo veía, sabía que era él.

—Hola— dijo Harry con una sonrisa, dejando caer la capa al suelo y acercándose a él.

—Hola… ven siéntate conmigo— pidió Draco mientras palmeaba el suelo a su lado.

Harry se sentó a su lado y colocó su cabeza en el hombro de Draco, mirando también el cielo a través de la ventana.

—Esta noche nevará también— comentó Draco mientras enlazaba su mano con la de Harry.

—Si… es probable…— respondió Harry distraídamente, se sentía raro, sabía que había algo malo, y esperaba que Draco se decidiera a hablar pronto.

—Será una navidad con nevada entonces…— murmuró Draco sin dejar de mirar la ventana, su mente se iba despojando de los últimos pensamientos que había tenido antes de Harry llegara, mientras con su dedo le hacía pequeñas caricias al dorso de la mano.

—Si… se podrá jugar en la nieve— contestó Harry mirando alternativamente la ventana y a Draco.

—Me escribió mi madre…— comentó Draco luego de un momento de silencio —Me ha dicho que me quede en el castillo para navidad—

— ¿Hay algo malo…?— preguntó Harry mientras dejaba de mirar al cielo y se giraba para ver el rostro de Draco —Es decir, en tu casa… ¿ha pasado algo?—

Draco sintió un ligero impulso por contarle todo, todo lo malo que estaba pasando en su casa, todas las cosas terribles que podían suceder luego, pero hacerlo implicaba abandonar a su familia. Negó con la cabeza —Tiene cosas que hacer… no pasa nada grave—

—Draco… yo, no quiero pelear pero… ¿tú sabes que me puedes decir cualquier cosa no?—

Draco asintió, —Cualquier cosa, menos que pronto me convertiré en uno de los hombres que sirven a tu enemigo, o que haré que me borren de la mente cada uno de nuestros encuentros— pensó tristemente —Lo sé… —

—Es que te veo… distinto— murmuró Harry sin dejar de mirar a Draco, teniendo a cada instante mayor seguridad de que algo muy malo ocurría y que Draco no le estaba diciendo todo.

—Yo… no sé… nunca pasé navidad fuera de casa… y se siente raro hacerlo…— Draco dio un suspiro, ¿Qué mas daba contarle o no contarle algunas cosas a Harry? Después las olvidaría, el último pensamiento le dio una punzada en el pecho —Era la primera navidad en que mi padre no estaría con nosotros… y ahora tampoco mi madre…—

—Lo siento…— murmuró Harry mientras acariciaba un poco mas la mano de Draco, sintiéndose bastante torpe por no saber que más decir.

—Y además te voy a extrañar mucho…— Draco dejó de hablar para ver a Harry a los ojos, con un par de dedos acarició lentamente la mejilla, se sentía tan vulnerable, y quería ser honesto con Harry, por lo menos lo mas posible —Sé que suena tonto pero yo solo quería abrazarte un rato…— dijo finalmente.

Harry sonrió y se pegó a su cuerpo —Puedes abrazarme todo lo que quieras, siempre que quieras— aseguró con cariño, casi seguro que Draco se encontraba así por no poder ver a su madre ni a su padre durante la navidad, eso era extraño, ¿que tendría que hacer su madre para dejarlo en el castillo? ¿Para no ver a su hijo en vacaciones? Draco había dicho antes que el quería a su madre, se le notaba. Entonces ¿Se habrían peleado o algo así? Se apretó un poco mas al cuerpo de Draco y suspiro, deseando algún día poder entender por completo a Draco.

Draco sonrió y envolvió con mas fuerza el cuerpo de Harry entre sus brazos, eso era todo lo que necesitaba, paz y tranquilidad, amor y seguridad, aunque fuera un tiempo robado, o algo prohibido, lo tenía y se aferraría a ello lo mas posible.

Vieron a través de la ventana como empezaban a caer los primeros copos de nieve, mientras Harry empezaba a maquinar un plan.

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Mentir no se le daba muy bien, o por lo menos no antes de empezar a tener algo con Draco, ahora le era cada vez mas fácil el inventar excusas, omitir detalles y el escaparse de sus amigos para verlo, así que no representó ningún problema el disculparse con la señora Weasley, el jurar a Dumbledore y a la profesora McGonagall que se quedaría dentro del castillo y que lo único que necesitaba era tiempo solo, que quería disfrutar de aquella manera la semana libre por navidad y pensar en algunas cosas.

—Pero Harry, mamá estaba muy entusiasmada con que te quedaras en casa— reprochó Ron

—Lo siento, ya le escribí disculpándome…—

— ¿Es por ella verdad?— preguntó algo fastidiado —Ella se quedara—

—…—

—Pero me aburriré sin ti en casa—

—Puedes llamar a tu novia…—

Ron puso los ojos en blanco y no comentó nada mas mientras seguía metiendo cosas de última hora en su baúl.

Harry sabía que era el fin de la conversación, así que decidió salir en busca de Hermione para contarle que se quedaría. Estaba seguro que ella también le diría cosas similares a las de Ron.

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—A veces temo que estés haciendo algo malo, algo que no debes y por eso te andas escondiendo de esa manera…— le dijo Hermione sin levantar la vista del libro.

—Uno tiene derecho a tener una vida privada…—

—Ya, en un castillo, lleno de cuadros y fantasmas que te pueden delatar…— murmuró Hermione mas para si, que para Harry, ocurriéndosele de pronto una idea. ¿Por qué no había pensado en eso antes?

—¿Cuadros…?— murmuró Harry alarmado mientras trataba de recordar si había algún cuadro en los rincones donde se metía con Draco normalmente.

—Si…— Hermione sonrió —Debo ir a hacer algunas cosas… pero nos despediremos mañana temprano, si es que no nos vemos hoy…—

—Genial…— respondió Harry, aun haciendo memoria, mientras la chica salía con pasos veloces de la sala común.

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La mañana del 22 de diciembre casi todos los estudiantes de Hogwarts partieron rumbo a sus hogares, en la escuela se quedaron unos cuantos alumnos, entre todos no llegaban ni a 20, en Gryffindor se quedaron solo alumnos de tercero y cuarto, Harry sintió alivio en que ninguno de su año se hubiera quedado, al igual que en Slytherin.

Harry despidió con la mano desde la puerta a sus amigos mientras estos subían a los carruajes jalados por los Thearstel, sintió cierta pena al ver que subían a carruajes diferentes y que no había logrado que hicieran las paces, solo podía tener la esperanza de que al volver pudieran finalmente terminar con aquella tontería. Esperó hasta que los carruajes se perdieran por el sendero antes de salir corriendo rumbo al séptimo piso, en cuanto llegó la puerta de madera oscura lo dejó entrar a una habitación completamente diferente a las anteriores, era un gran dormitorio, con una chimenea encendida enfrente, pero todo alrededor de alguna manera era mucho mas serio y sofisticado que lo que hasta ahora les había dado la sala.

—Hola— dijo con entusiasmo a Draco que estaba sentado sobre la alfombra leyendo.

—¿Se fueron ya tus amigos?— preguntó Draco poniéndose en pie.

—Si…— Harry lo alcanzó y le dio un beso.

—Esto será genial— murmuró Draco sobre los labios de Harry —Gracias…— le dio otro beso

—¿Por qué?— preguntó Harry apretando mas a Draco contra su cuerpo

—Pues por quedarte…— Draco dio un par de besos sobre su mentón Y Harry sonrió por las cosquillas que aquello le ocasionaba

—Me encanta estar contigo…— dijo en un murmullo, Draco le dio un beso en la nariz y se apartó de él un par de pasos

—A mi también…— lo tomó de la mano y lo jaló —Vamos quiero jugar un poco de ajedrez mágico, nunca hemos jugado juntos…—

—Cierto— respondió Harry mientras veía el tablero sobre la alfombra —Soy muy bueno en eso… aunque aun no logro ganarle a Ron—

—Oh, por favor… si no le logras ganar a la comadreja…—

—¡Es muy bueno jugándolo!— reclamó Harry —Y no te metas con él—

—Ya… sigo pensando que tal vez estás celoso por Weasley… tanto que lo defiendes y todo…— le dijo en tono de burla mientras empujaba a sus piezas a que se colocaran en el lugar que les correspondía.

—Jo, jo— replicó Harry mientras empujaba a un peón por tercera vez a su sitio, —Quédate quieto— pidió cansado.

Draco sonrió y el mismo acomodó al peón en el sitio correcto —Ya está—

—Ellos no me harán caso…— señaló al tablero y Draco sonrió más ampliamente

—Ya estás poniendo excusas— canturreó.

Harry negó con la cabeza —No… yo te ganaré—

—Ver para creer, Potter, ver para creer—

Harry solo asintió —¿Quién te enseñó a jugar?—

—Pues mi padre— respondió Draco mientras empujaba un peón hacia delante.

—Vamos, avanza— pidió Harry a uno de los peones que le dio una mirada desconfiada pero que finalmente asintió —A mi Ron… existe un ajedrez no mágico, en el mundo muggle, pero tampoco lo sabía jugar—

—¿No mágico?— murmuró Draco mientras hacía avanzar otro de los peones —¿Es muy difícil?—

—No lo creo… supongo que ha de ser igual, solo que con las piezas inmóviles, sin golpes y todo eso… pero los Dursley nunca me dejaron aprender y…—

—¿Quiénes?— preguntó Draco algo extrañado, quitando la atención del tablero para mirar a Harry, —Pensé que vivías con parte de tu familia—

—Es la hermana de mi madre, y su familia, ellos son los Dursley—

—Se les dice tíos y primos, Harry— le corrigió Draco aun extrañado por la forma como los mencionaba.

—Ya, es lo mismo que nada… solo estoy allí por que Dumbledore los obligó a recibirme… ellos en realidad no me quieren mucho que digamos— Harry empujó un poco mas al caballo que se negaba a avanzar para el lado que Harry quería, Draco lo ayudó y por fin lo pudo poner en el sitio que Harry quería en un principio.

—No entiendo, tienen al gran Harry Potter, ¿Qué más quieren?—

Harry dejó de mirar el tablero y su voz sonaba mucho más apagada de lo que Draco había escuchado antes. —Ellos no quieren a ningún mago cerca… dicen que somos "raros"—

—¿Cómo raros?— preguntó extrañado Draco.

Finalmente aquella tarde dejaron de lado el tablero mágico y durante mucho rato Harry se la pasó contándole a Draco su vida en el mundo muggle, y por que le gustaba tanto estar en Hogwarts y odiaba el verano en casa de sus tíos.

Draco quedó muy asombrado y molesto por todo aquello, después de todo Harry no era un niño mimado por su familia por ser "el-niño-que-vivió" si no todo lo contrario.

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Nunca se le había hecho tan largo y tedioso un viaje a casa, pero esta vez casi salta de alegría cuando el tren aminoró la marcha y pudo bajar su baúl, y el de su novia, para poder al fin alejarse de ella, al menos tendría una semana libre, ya luego de eso vería la mejor forma de terminar con aquello.

—Vamos, Rony, se nos hace tarde…— protestó Lavender colgándose al brazo de Ron.

—Si… bueno, aquí nos separamos— respondió Ron tratando de soltarse de la chica —Voy a buscar a mis padres…—

—Pero…— Lavender hizo un puchero y Ron le dio una mirada preocupado, —Quería que fueras a saludar a mis padres…—

—Oh…— Ron se sonrojó mucho mas, tal vez esperar a que pasara navidad para terminar era mala idea y lo mejor era hacerlo ahora, incluso se ahorraría el regalo —Escucha…—

Una risa demasiado conocida lo interrumpió, pudo ver como de uno de los vagones salía Hermione, junto a Ernie, Ginny, Dean, Luna y Michael, Hermione reía mientras Ernie le pasaba el brazo por el hombro, al parecer se la estaba pasando muy bien, sin él

—Si, claro, vamos— dijo finalmente hacia Lavender, y tomándola de la mano prácticamente corrió para alcanzar al grupo de Hermione.

Hermione escuchó la voz quejumbrosa de Lavender, diciéndole a Ron que fueran mas despacio, la pareja pasó a su lado en el momento que Ernie le recordaba que le escribiría durante esos días. —Por supuesto— contestó ella con alegría y casi podía jurar que escuchó un gruñido de parte de Ron.

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—Señor, ¿Potter también se ha quedado en el castillo?— preguntó Snape extrañado en cuanto entró al despacho del director.

—Si, así es, Severus, estará aquí para navidad—

—¿Por qué le ha permitido quedarse? Ya estaba toda la seguridad montada alrededor de la madriguera— masculló Snape aun enfadado.

—Por que el chico quería quedarse aquí… no quiero recordarte lo que pasa cuando se le meten ideas en la cabeza—

—Es tan cabezota como su padre…—

—Y por eso mejor tenerlo aquí, si quiere estar aquí, no daña a nadie—

Snape dio un suspiro de fastidio, estuvo tentado a contestar que siempre se bailaba al son de Potter, pero se abstuvo —Señor, nos esperan en poco tiempo…—

—Cierto… vamos pues…— dijo Dumbledore poniéndose de pie, Snape le tomó de uno de los brazos, previniendo que el anciano cayera.

—Aun estoy bien, Severus, no nos queda mucho, pero aun puedo caminar solo—

—Si, Señor— respondió Snape agachando la cabeza, sintiéndose un poco avergonzado.

—Pero gracias por la preocupación—

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—Y entonces papá siempre me ayudaba a esconder los vegetales cada vez que el abuelo llegaba a cenar, él sabía hacer el hechizo mentalmente, yo solo los tenía que mover un poco y él los escondía— decía Draco divertido, Harry y él estaban tendidos en la alfombra, con las cabezas juntas pero los cuerpos extendidos en sentido contrario, llevaban ya toda la tarde conversando acerca de sus infancias, a Draco le había costado un poco de trabajo al inicio, pero pronto se encontró narrándole pequeñas historias a Harry, que le había preguntado como era ser criado por padres magos, dijo que tenía mucha curiosidad al respecto.

—Vaya… ¿y nunca se le pasó a tu abuelo aquella moda de comer solo vegetales?— preguntó curioso Harry, aun imaginando a un Lucius Malfoy, obediente de su padre y cenando solo vegetales y siendo cómplice de su hijo, evitándole comer vegetales y dándole dulces mas tarde.

—Nop… el murió hace unos 4 años… y no se le quitó nunca aquello—

—Lo siento—

—No, esta bien, me gustaba cuando me contaba historias, algunas veces aun lo hace, hay un cuadro de él en la mansión, en el verano lo voy a visitar siempre—

—Yo tengo fotos de mis padres, pero ellas no me cuentan historias, ni me dicen nada de nada—

Draco sonrió con pena —Es por que son fotos… no cuadros, los cuadros hablan, las fotos no—

—Es una pena que no les hayan hecho un cuadro…—murmuró Harry.

—Lo siento… me imaginó que debe ser algo difícil eso de crecer sin padres…—

—Cuando estaba en tercero…— empezó Harry con voz ligeramente estrangulada —Cuando los dementotes se me acercaban podía escuchar a mi madre… ella gritaba, pero era su voz, era el momento en que Voldemort… — Draco se estremeció al escuchar el nombre pero no interrumpió —era el momento en que él la mató… ella gritaba, le pedía por mi… y lo peor de todo es que por un tiempo no pude luchar contra ellos por que en el fondo quería escuchar la voz de mi madre…—

—¿Es cierto que aprendiste a ahuyentarlos?— preguntó Draco notando como Harry se entristecía por el recuerdo y queriendo apartarlo de esa conversación.

—Si, con un patronus… eso los aleja—

—He escuchado sobre ellos… ¿Son muy difíciles de hacer? Es nivel de E.X.T.A.S.I.S.—

—No creo que sean difíciles, solo hay que practicar… el año pasado muchos de nuestros compañeros lo pudieron hacer… —

—¿Me perdí alguna clase?— preguntó Draco extrañado —No recuerdo que lo hayan enseñado…—

—Lo enseñé yo— afirmó Harry con orgullo.

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Aparecieron en medio de la playa, el viento helado se colaba por la ropa y parecía cortarte la piel, la gran construcción a sus espaldas se veía imponente y los dementores que la rodeaban solo daban un aspecto más siniestro al lugar, el profesor Snape y el profesor Dumbledore sacaron las varitas y las tuvieron en alto, listos para poder defenderse en caso los dementores se les acercaran, ambos caminaron con pasos lentos hacia la entrada de la prisión.

Snape lucía como Remus Lupín, pues ya sabían que dentro de Azkaban había más de un guardia trabajando para Voldemort, y no era recomendable que se le viera en ese tipo de visitas.

Llegaron a las grandes puertas de madera, flanqueadas por un par de Trolls de aspecto peligroso y Dumbledore levantó su varita para tocar la puerta, una pequeña luz azul brilló y entonces está se abrió, dejando ver en el interior un gran camino de piedra.

—¿Es la primera vez que vienes aquí?— preguntó el profesor Dumbledore, tratando de distraer un poco al profesor Snape que se notaba muy tenso.

—No… pero espero que sea la última—

—También yo, mi querido amigo, también yo…—

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Harry comió a toda la velocidad posible, se les había pasado el tiempo demasiado rápido, conversando en la sala de los menesteres, ni siquiera habían terminado la partida de ajedrez, aunque prometieron hacerlo al volver.

Miró hacia la mesa de profesores, la profesora McGonagall hablaba animadamente con la profesora Vector y Hagrid le sonrió antes de volver a su conversación con el profesor Flitwick, entonces Harry lo notó, el profesor Dumbledore, al igual que el profesor Snape no se encontraban, ¿habrían abandonado el castillo una vez mas? Recordó haber visto a Snape con Lupín saliendo unos días atrás, y no era la primera vez que el director se ausentaba, la última vez había contado 4 días, antes de su última clase. ¿Sería que estarían haciendo algo para la orden? Dumbledore le había dicho que estaban trabajando en los Horcruxes, tal vez era eso.

Draco comió con toda la calma posible, se había sentado al otro extremo de la mesa, nunca antes había estado una navidad o vacaciones allí así que no sabía muy bien como eran las cosas, pero aun así no se sentaría con aquellos niños de primero que lo veían de reojo, como midiendo las posibilidades de hablarle o no, se concentró en que su expresión fuera mas seria, los niños agacharon la cabeza y siguieron murmurando entre ellos, distraídamente dio una mirada alrededor, en las otras casas todos estaban juntos, aunque no conversando, si, unos al lado de otros, él era el único discordante en la cena, pero aquello realmente no le importó mucho. Notó que el profesor Snape tampoco estaba, seguro que había ido a la mansión, para la iniciación, un escalofrío le recorrió la espalda y de pronto el estofado que estaba comiendo perdió su encanto, sin embargo se obligó a terminarlo, sabía que Harry le daba miradas de reojo y no quería provocarlo a que le preguntara de nuevo que le pasaba.

Recordó la tarde con Harry, no había habido sexo, apenas un par de besos y se la había pasado tan bien solo hablando, recordando cosas de cuando eran mas niños… había sido genial, y aun les quedaban unos cuantos días mas para estar solos.

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—¿Te das cuenta de la oportunidad que estás pidiendo?— preguntó Dumbledore mirando atentamente al hombre sentado y encadenado, su aspecto no podía ser peor, el cabello estaba completamente sucio y enmarañado, la fina túnica, antes de un color definido, probablemente negro, ahora estaba completamente sucia, manchada en algunas partes y hecha tirones en otras. Realmente sería casi imposible reconocerlo, el hombre estaba acabado por los dementores y su situación, su rostro se veía mucho más viejo y cansado que meses atrás, pero su mirada aun se veía resuelta.

—Lo sé… yo no mentiré, mi forma de pensar no ha cambiado mucho, mis ideales se mantienen, pero eso ya no me importa, tampoco si es que ya nunca me sacan de aquí, solo quiero proteger a mi familia— su voz sonaba rasposa —El señor Oscuro no es confiable, ha permitido que pase aquí demasiado tiempo… después de todo lo que hice…—

—¿Entonces esta es tu forma de vengarte por que el Señor Oscuro te ha dejado aquí? — preguntó Snape, aun luciendo la forma de Remus Lupín.

—No, no es solo eso— se apresuró a responder el hombre —Me he dado cuenta de que el bando al que apoyé y obligué a mi familia a apoyar no es el mas seguro—

Dumbledore hizo un ligero asentimiento —¿Entonces solo pides a cambio la protección de ellos?—

—Si… se lo repito, no importa si no logró salir de aquí, luego de esto es probable que el mismo señor Oscuro me elimine, él encontrara la forma de hacerlo, pero moriré tranquilo si me aseguran que ellos estarán a salvo, si hacen todo lo posible por mantenerlos con vida—

—Tal vez sea necesario hacer un juramento irrompible… ¿estarás de acuerdo con eso?— preguntó Snape dándole la mirada mas desconfiada de la que fue capaz, actuando en su papel de Remus Lupín, pese a que había ido preparado para todo no pensó jamás encontrar al hombre de esa manera.

—Lo que sea… solo necesito la promesa de Dumbledore… la promesa de que los protegerá, que se encargará de que se mantengan con vida—

—¿Has pensado en que tal vez ellos no quieren abandonar al señor Oscuro?— preguntó Dumbledore mirando al hombre directamente a los ojos.

—Ellos solo están allí por que yo se los he pedido, y estoy seguro que si le llevan mi mensaje ellos entenderán y no se opondrán… puedo hacer el juramento inquebrantable, jurar por mi magia, les puedo dar cualquier cosa que pidan… solo — el hombre se agitó en su asiento, su voz sonaba mas desesperada a cada instante —les he dado ya pistas… he probado que estoy dispuesto…— su voz se quebró, jamás se imaginó teniendo que rogar a aquellos hombres —por favor, solo sáquenlos de allí… les daré lo que sea… ¡por favor!—

—Calma— pidió Dumbledore mientras le colocaba una mano en el hombro, ahora bastante delgado y huesudo—Todo estará bien, debes entender que tenemos que tomar todas las medidas de seguridad, pero lo que nos has dado nos ha servido bastante, confiamos que tienes más aun, y estamos seguros de tu palabra—

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—¿En serio estas seguro de querer ser auror al terminar la escuela?— preguntó Draco, ambos estaban recostados desnudos sobre la cama, hacía poco que había amanecido, y luego de un gran saludo matutino ambos tenían muy pocas ganas de levantarse.

—Si… me gusta eso… aunque— Harry dudó unos segundos y Draco le dio una mirada interrogante —Aunque no sé lo que pasará al terminar la escuela… ni siquiera si la terminaré— dijo con una mueca de disculpa.

—Ah— entendió Draco a lo que Harry se refería —Supongamos que todo sale de acuerdo al plan maestro…— Harry le dio una mirada extrañada y Draco se levantó un poco mas —¿Tienen un plan maestro verdad? Para vencerlo…— Estaba entrando en pánico, siempre pensó que todo ya estaba planeado, que Harry y el vejete sabrían como destruirlo.

—Pues…— Harry jaló con sus manos a Draco y lo hizo recostarse nuevamente —Aun estamos afinando algunas cosas…— mintió —Y si, si sale todo bien, supongo que si, que aun quiero ser auror…—

—Bien, te pasaras la vida persiguiendo ladrones y vendedores de pociones ilegales…— Draco le dio una mirada mas —¿Eso es lo que harás?—

—Tal vez pueda enseñar…— reflexionó Harry —El curso pasado la pasé bien haciéndolo—

—¿Me enseñaras a hacer el patronus?— pidió Draco

—Sip… pero primero hay que desayunar, que los profesores nos vean un rato…— dijo Harry con pesar, le fascinaba estar así con Draco.

Draco suspiró —Si, eso debemos hacer…—

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—Dentro de poco debo partir a la Mansión— dijo Snape con voz cansada.

—Lo sé…— le murmuró Remus cerca de su oído, con voz suave, mientras con uno de sus dedos repasaba la columna de Snape, que se encontraba recostado de espaldas a él. —¿Hoy iniciaran a un grupo mas?—

—Si…— murmuró Snape no muy cómodo con la conversación

—Lamento que tengas que ver aquello…—

—Estoy acostumbrado— respondió, dándose la vuelta para encarar a Remus. —No hay nada que pueda hacer al respecto—

—¿Y la visita de ayer?— Remus acomodó el cabello de Snape detrás de la ojera.

—Todo salió bien… el director ha ido a seguir mas pistas que nos ha dado ayer… —

—¿Solo?—

—No quiso compañía… —

—¿No hay ninguno rescatable del grupo de hoy?— preguntó Remus.

—No… todos están allí por sus ideales—

—¿Y Draco? ¿Ya sabes por que no ha sido llamado aun?—

—No, pero si el Señor Oscuro ha querido reservar su iniciación para luego, eso nos da una pequeña ventaja— informó Snape, se sentía raro, tanto tiempo acostumbrado a no revelar nada, sin embargo Remus tenía algo que lo obligaba a hablar, —aunque no sabemos que tiene planeado para él, aun hay demasiado secretismo—

—Me preocupa el chico, lo he escuchado en tu oficina las dos veces que hablaste con él, no se ve bien…—

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Harry se pasó media mañana en la biblioteca, hojeando algunos libros en los que pensó que se podía mencionar algo sobre los Horcruxes o su forma de destruirlos, pero no encontró absolutamente nada. Se prometió que en la noche tendría que regresar con su capa de invisibilidad, aunque aun no sabía que excusa le daría a Draco para eso.

Draco estaba sentado en el otro extremo de la biblioteca, como buenos enemigos que aparentaban ser estaban lo más alejados posible el uno del otro, ante la mirada atenta de Madame Pince, estaba rodeado de libros y escribía rápidamente en un pergamino, deteniéndose por momentos a consultar algún libro. Harry sonrió antes de continuar con su búsqueda, aun recordando aquella tarde en que le había preguntado a Draco si realmente él estudiaba, no lo había notado antes pero estudiaba tanto como Hermione. Eso explicaba sus buenas notas.

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—Draco…—

—mmm— murmuró bastante adormilado, ambos estaban tendidos en la cama, Draco lo tenía abrazado por la cintura firmemente, por un momento Harry había pensado en salir en cuanto el chico se durmiera, pero se había dado cuenta que le sería difícil desprenderse del abrazo y peor explicar lo ocurrido si es que, al volver, Draco estaba despierto.

—Debo… tengo que salir—

—¿Salir?— preguntó algo confundido Draco —No te dejaran entrar a ningún bar a esta hora— murmuró burlonamente mientras apretaba mas el cuerpo de Harry.

—No… tonto, debo ir a la biblioteca…— Draco lo soltó y se sentó rápidamente para mirarlo.

—¿Biblioteca?—

—Si… yo…—

—¿No quieres dormir conmigo esta noche?— preguntó ofendido y molesto.

—Si, claro que si, además tardaré a lo mucho una hora y…— Harry se detuvo viendo la expresión de Draco —Debo buscar algo para… ya sabes, el plan maestro… ¿Quieres venir conmigo? Me entretendría mas así—

Draco lo miró un par de segundos, tratando de decidir, Harry no le mentiría… ¿aunque sería seguro que él viera lo que estaba buscando Harry? Además, por que recién lo tenía que buscar a esta hora, y no en la mañana, que había estado allí, la respuesta le llegó de pronto —¿Irás a la sección prohibida?— preguntó con ligera admiración.

—Pues si…— Harry se encogió de hombros, como si fuera lo mas obvio del mundo que un alumno entrara a mitad de la noche a la sección prohibida.

—Genial— respondió Draco poniéndose de pie y buscando la ropa alrededor para vestirse.

—Entonces ¿si vienes?— preguntó con una sonrisa.

—Claro… siempre he querido ver que tan bien infringes las leyes…—

Harry puso los ojos en blanco y se levantó para vestirse tan bien.

Dos horas después Harry estaba a punto de lanzar un libro contra la pared por la frustración que sentía, de que servía tener una sección prohibida si no podía encontrar en ella lo que quería, a su lado Draco se encontraba mirando con gran atención uno a uno los títulos de los libros, fascinado por la cantidad de temas, acercó un dedo a un libro que decía "La bestialidad de las bestias", pero la mano de Harry se apretó en su muñeca y lo alejó

—¿Qué?— murmuró

—Mira…— Harry hizo levitar una hoja de papel cerca del lomo del libro y entonces las letras cobraron forma de dientes y despedazaron el papel en segundos —A mi una vez casi me pasa…— le informó mientras Draco aun seguía mirando el libro que ahora lucía inocente entre los demás libros.

—Vale… eso le da un nuevo significado a la advertencia "No toque nada"—

—Vamos ya… tengo sueño— le murmuró Harry mientras lo jalaba un poco para alejarse.

—Oh… ¿pero donde esta tu deseo de aventura?— preguntó con voz insinuante Draco.

—Se fue de paseo con la esperanza de encontrar algo— le dijo Harry de muy mal ánimo.

Draco lo jaló y le dio un posesivo beso, de esos que lo hacía sentir que se elevaba un par de centímetros del piso y que era capaz de hacer cualquier cosa que el rubio le pidiera. —Tal vez decida volver…— murmuró antes de empujarlo un poco más, ambos chocaron contra uno de los estantes y Draco presionó mas su cuerpo contra el de Harry mientras empezaba a morderle el cuello.

—Dra… ¡oh Merlín!— gruñó Harry cuando las manos de Draco se colaron bajo la ropa y pellizcaron las tetillas.

—Esto te va encantar…— le murmuró Draco antes de dar una mirada alrededor, asegurándose innecesariamente de que nadie los estuviera mirando, sus manos bajaron suavemente hasta la cinturilla del pantalón de Harry y se deshicieron del botón y el cierre, con un par de dedos empezó a recorrer la semi erección del moreno, aun sobre los bóxer, mientras sus labios volvían sobre los de Harry, que se retorcía y arqueaba por las caricias.

Las manos de Harry apretaban con fuerza la espalda de Draco, levantó una de las piernas y la enroscó alrededor de la pantorrilla del rubio mientras trataba de agitar sus caderas para obtener mayor velocidad en las caricias sobre su ahora ya por demás excitado miembro. —Estas loco… — le dijo en un susurro pero sin hacer nada por detener todo lo que estaba sucediendo.

—Oh si… y es genial… — gruñó Draco mientras sus labios bajaban por el cuello, hasta donde se lo permitía el cuello de la sudadera. —¿No crees?—

—mmm— gimió Harry dejando caer la cabeza a un lado y ofreciendo mas piel desnuda de su cuello a los dientes de Draco —No creo que pueda aguantar mas así…— gruñó mientras sus caderas se agitaban con mas fuerza contra la mano de Draco.

—Eres un impaciente…— bromeó Draco alejándose un poco de él, aunque sin detener las caricias sobre el miembro de Harry.

—Tu me pones así…—

Draco le sonrió, le encantaba ver a Harry sonrojado de esa manera, con los labios rojos y la mirada ansiosa, con una mano deslizó el pantalón y los bóxer hacia abajo, Harry lo ayudó pateándolo un poco lejos de allí, mientras con sus manos se deshacía de la ropa de Draco, ambos cuerpos semi desnudos se acercaron nuevamente, las erecciones, ahora desnudas, se rozaron, provocando un estremecimiento en ambos.

—Draco… — pidió Harry mientras sus labios hacían un recorrido desde la mandíbula hasta el cuello.

—¡Joder!— gruñó Draco cuando Harry le dio una suave mordida en el cuello, con un accio atrajo el frasco de lubricante y rápidamente se echó una gran cantidad en su miembro, y, sacando fuerzas de quien sabe donde, levantó por las caderas a Harry y lo estampó contra el estante, Harry pasó las piernas alrededor de las caderas de Draco, sintiendo como la punta del pene de Draco rozaba su entrada.

—Hazlo ya— gimió entrecortadamente mientras se sujetaba con ambas manos de uno de los bordes de las repisas.

Draco se acomodó un poco mas entre las piernas de Harry y le levantó un poco las caderas para luego dejarlo caer sobre su miembro. —Oh…— gimió por la sensación del interior de Harry devorando su pene.

—Sssi… ah…— Harry dejó caer la cabeza a un lado y se concentró en respirar,

—¿Estas bien?—

—si… oh si…— contestó Harry aun con la respiración entrecortada.

Draco empezó a levantar y empujarlo por las caderas, logrando en cada ocasión salir casi por completo para luego entrar con más fuerza, Harry se sujetaba a las repisas y con la ayuda de sus brazos aguantaba las embestidas de Draco.

—Más… Mas rápido— ordenó mientras una de sus manos se soltaba e iba hacia su miembro, ansioso de poder acariciarse.

—Si… más rápido— repitió Draco apretando mas las caderas de Harry y empujándolo con su cuerpo contra el estante de libros, el cual se agitaba y chirriaba en cada embestida.

—Oh… joder… Draco… Draco…— empezó a balbucear Harry mientras su miembro empezaba a enviar señales de placer por todo su cuerpo, la vista se le nubló unos segundos antes de sentir el líquido caliente de Draco inundándole en el interior a la vez que su propio miembro se descargaba entre sus dedos.

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Snape apareció por medio de la red flú, Dumbledore, que escribía rápidamente sobre una gran cantidad de pergaminos levantó la cabeza y sonrió ligeramente.

—Buenos días, Severus— dijo dejando finalmente la pluma a un lado.

—Buenos…— murmuró Snape dejándose caer en uno de los sofás.

—¿Cuántos fueron esta vez?—

—7— respondió secamente.

—Lo siento…—

—No había nada que yo pudiera hacer— afirmó Snape, esa era siempre la excusa que se daba cuando tenía que participar en iniciaciones o en actos que no le gustaban en nombre del Señor Oscuro, que no había nada que pudiera hacer o cambiar para que todo se detuviera, que de manifestar su desacuerdo simplemente lo matarían y continuarían, no era una solución a largo plazo, solo una para terminar con su remordimiento de conciencia.

—Así es, sé que es lamentable, y que aquello no te convence, pero es cierto, estás haciendo mucho, para conseguir finalmente que algún día todo se detenga— dijo el profesor Dumbledore que ya se había puesto de pie y le entregaba una copa de licor. El profesor Snape tomó la copa, notó apenas como sus manos temblaban, y sin ningún preámbulo se bebió el contenido entero.

—Estaré en mi casa, unas horas… necesito descansar— comentó mientras se ponía de pie y sacaba un pequeño pergamino de la túnica.

—Esta es la lista de los nuevos… hay unos que aun son alumnos de Hogwarts—

—Bien… es una pena que no podamos convencer a todos…— murmuró Dumbledore mientras tomaba la lista

—En la tarde volveré para terminar con su poción del día—

—Gracias…—

Snape hizo un asentimiento y caminó nuevamente hacia la chimenea, si por él fuera hubiera ido directo a su casa, pero tenía que entregar aquella lista. Esperaba llegar a casa y poder meterse en su ducha durante horas, para poder sacar de su piel todo el olor y sensación de muerte y sangre con la que cargaba.

Dumbledore se dejó caer nuevamente en la silla tras su escritorio y leyó con pena los nombres de los nuevos mortífagos, había dos Slytherins, uno de sexto y uno de séptimo, y un Ravenclaw de séptimo también.

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Snape dejó caer la capa de viaje sobre el piso y caminó hacia la habitación, deshaciéndose del resto de su ropa en el trayecto, cada paso le costaba, estaba cansado, no del día, si no de su vida, de esa doble vida, de tener que ver gente morir, gente suplicar, gente arruinar su futuro. Entró a la habitación y caminó directamente hacia el baño, se metió en la ducha y estuvo bajo el agua caliente por mas de una hora, hasta que sintió que su piel ardía por el calor, el baño había ayudado, pero no lo suficiente, aun podía escuchar los gritos de aquellos muggles, la rabia en las miradas de aquellos chicos. Trató de alejar todo pensamiento de ese tipo y aun envuelto en una toalla caminó hacia la cama, tuvo un pequeño sobresalto al ver una figura de pie, con los brazos cruzados, al lado de la cama.

—Remus…—

—Hola… supuse que querrías compañía— dijo Remus mientras caminaba hasta darle el alcance a Snape y jalarlo hacia la cama.

—¿No tienes guardia?—

—Cambié un turno con Tonks, ella quería estar en casa esta noche…—

—Ah…— Snape se dejó acomodar sobre la cama, podía escuchar los ruidos de la ropa de Remus cayendo, y unos segundos después el hombre estaba a su lado, desnudo y abrazándolo con fuerza.

—Duerme un poco… todo estará bien luego…—

Snape asintió y se dejó abrazar, apoyó la cabeza en el hombro de Remus y dejó que el sueño finalmente ganara la batalla.

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— Expecto Patronum — gritó Draco con fuerza, apenas un fino hilo de plata salió de la varita y se disolvió casi al instante, Draco bufó frustrado y Harry simplemente se quedó en silencio, llevaban parte de la mañana y toda la tarde en eso, y parecía que Draco no avanzaba mucho.

Draco dejó caer la varita al piso y reprimió las ganas de destruir o incendiar cualquier objeto cercano, por la molestia que sentía al no poder realizar bien aquel hechizo.

—No pasa nada, mi amor…— murmuró Harry cerca de su oído, se le había acercado sin que lo notara, y Draco sintió un pequeño escalofrío recorriéndole la espalda, mi amor, sonaba tan bien…

—Deja intentarlo una vez mas— respondió, su voz sonaba ligeramente emocionada, Harry dio un par de pasos hacia atrás y miró atentamente a Draco mientras de su bolsillo sacaba una gran tableta de chocolate, pensó que Draco estaba ya cansado y que pronto necesitaría un poco de chocolate.

— Expecto Patronum — gritó con fuerza Draco a la vez que agitaba su varita y en su mente resonaba la voz de Harry: mi amor. Esta vez salió mucho mas que un simple hilo plateado, salió una gran cantidad de luz y de pronto sintió un jalón de energía, como si algo abandonara su cuerpo, frente a él algo que parecía un león plateado apareció, en cuanto lo hizo Draco sintió algo cálido en su pecho, sonrió complacido pero luego cayó de rodillas, y el patronus desapareció.

—Wow— dijo Harry con admiración mientras le entregaba la barra de chocolate —Come esto… te ayudará a recuperar energías

Draco asintió y dio una mordida a la barra de chocolate, sintió como Harry le daba un beso en la frente y levantó un poco mas la vista, Harry lucía orgulloso de él.

—Te felicito… es un lindo patronus—

—Es un león…— murmuró Draco recién cayendo en cuenta de eso.

—Si, un gran león— confirmó Harry sentándose a su lado.

—Debería ser una serpiente… o un dragón— murmuró Draco antes de darle una mordida más al chocolate y luego ofrecerle la tableta a Harry, que le dio una mordida también.

—Uno no elige el patronus…—Y es un león muy grande, además—

—Es demasiado Gryffindor…—

Harry soltó una carcajada —Estás con un Gryffindor… creo que ya es tiempo de que aceptes que algo de nosotros los leones te atrae— picó aun riendo ligeramente.

Draco entrecerró los ojos un instante y luego sonrió —Ya… lo que sea… tienes razón es… fuerte—

—Como el mago que lo convoca—

—Pero por supuesto que si— dijo Draco levantando el rostro de manera orgullosa.

—¿Y será igual de…?—

—¿Guapo?—

—¿Petulante?—

—Idiota…— dijo dándole un codazo en el estómago.

—Creído— respondió Harry jalándolo un poco y dándole un suave beso en los labios —Igual así te quiero…—

—Y yo a ti— murmuró Draco antes de volver a besarlo.

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Snape caminó por los pasillos del séptimo piso una vez mas, era la última ronda ante de poder ir a dormir, se sentía aun algo cansado, pero mucho mas aliviado después de haber descansado junto a Remus durante casi toda la mañana. Era increíble la capacidad que tenía aquel hombre para calmarlo, no creyó que existiera alguien que lo pudiera querer de esa manera, quererlo a pesar de todo lo que era y todo lo que había hecho.

Los sonidos de unos pasos tras él le hicieron girar con la varita en alto, pero la bajó inmediatamente en cuanto vio el rostro del director.

—Me alegra saber que el castillo está tan bien resguardado— dijo con tono alegre el director.

—Lo siento Señor, me asustó un poco—

—No pasa nada…— Dumbledore dio una mirada alrededor y sus ojos se detuvieron un momento en la pared que daba a la sala de los menesteres, antes de girar hacia Snape una vez mas. —Quería conversar un poco contigo… ¿te apetecería acompañarme con una copa en mi oficina?—

—Aun no he terminado mi guardia…—

—No creo que se necesite vigilancia en este piso— le respondió el director mientras le hacía una seña para que lo siguiera —Además debo comentarte un par de detalles que encontré en mi última expedición—

Snape asintió y se alejó junto con el director por uno de los pasillos.

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Draco abrió los ojos con pereza, y buscó ver la hora en algún lugar, un gran reloj le anunció que en 10 minutos mas sería media noche, a su lado Harry dormía enroscado en su cuerpo, pensó que aquello se estaba volviendo demasiado familiar, y que le encantaba, despertar con Harry al lado, durmiendo tranquilamente. Con una mano lo movió un poco y Harry gruñó en respuesta, sujetándose con mas fuerza a su brazo.

—Vamos… despierta— pidió entre susurros a Harry.

—mmm no…— murmuró Harry y jaló la sábana un poco mas arriba.

—Despierta… despierta… despierta…— empezó a repetir una y otra vez mientras con su mano se metía bajo la sábana y empezaba a picarle el estómago.

—No…— Harry se removió tratando de frenar las cosquillas que Draco le estaba ocasionando, junto con las ganas de mandar a rodar al rubio y su canturreo de despierta… despierta…

—Oh… despierta…— rogó Draco mirando nuevamente al reloj de pared, faltaban ahora solo 5 minutos para la media noche

—¡Dios!— gruñó Harry dándose por vencido —Eres insaciable…— reclamó ya sentándose.

Draco le dio una mirada de confusión y luego sonrió —¿Para que crees que te he despertado?—

—Pues… tu dímelo… es casi media noche…— se quejó Harry cruzándose de brazos.

—Pero ¡si resultará que aquí el pervertido eres tu!— dijo mientras lo jalaba fuera de la cama, en el centro, frente a la chimenea apareció un aparentemente suave y cómodo sofá oscuro

—¿Para que me has despertado…?— preguntó mientras agarraba en el aire el bóxer que Draco le lanzaba y se lo ponía

—Ven… ya te enseño— le respondió Draco acomodándose en el sofá, Harry lo siguió y se sentó a su lado, delante de la chimenea.

—Cuando era niño, mamá me dejaba quedarme despierto hasta pasada la media noche del 24, en navidad…—

Harry lo miraba atentamente, tratando de comprender por que Draco lo había despertado para contarle aquella historia.

—Espera un momento y verás…— Draco le pasó una mano por el cabello cariñosamente —Te va a encantar…—

—Siempre haces esa promesa…— Harry ahogó un bostezo.

—Y siempre las cumplo— dijo Draco con tonó insinuante

—Y dices que el pervertido …— contra atacó Harry poniendo los ojos en blanco, pero no pudo continuar, pues en ese momento el reloj de la pared dio la media noche, una pequeña luz blanca apareció de pronto en frente del sofá donde ambos estaban sentados, Harry miró incrédulo, maldiciendo que su varita estuviera tan lejos, pero por la sonrisa que Draco tenía era obvio que aquello no podía ser malo, de pronto la luz blanca brilló un poco mas y fueron apareciendo una gran cantidad de cajas, de varios tamaños y colores, con moños y algunas con figuras de pequeñas escobas que se movían en los límites del papel.

—A eso me refería— dijo Draco señalando con el dedo hacia el grupo de regalos que ya terminaba de caer sobre la alfombra. La luz se extinguió lentamente, de la misma forma que había aparecido y quedaron solo los regalos desperdigados.

—Vaya… eso es… ¿Qué fue eso?— preguntó confundido Harry.

—¡Lo sabía!— dijo Draco con alegría —Sabía que nadie te lo había mostrado antes—

—No…—

—¿Cómo creías que llegaban tus regalos de navidad?—

—Pues… — Harry nunca se había preguntado aquello, simplemente los regalos aparecían y él estaba contento con eso —¿Papá Noel?— respondió burlonamente, pero al ver la cara de confusión que ponía Draco supo que él no sabía quien era papá Noel, —Pensé que un elfo los dejaba…—

—¿Papá que?—

—Es una historia muggle…—

—Ya…— dijo Draco quitándole importancia al asunto y saltando sobre la gran pila de regalos, —Vamos a abrirlos—

—Pareces un niño— sonrió Harry alcanzando a Draco sobre la alfombra.

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—No le entiendo, Señor…— murmuró Snape mientras mecía de un lado a otro la copa de vino que tenía en la mano.

—Creo haber sido lo suficientemente claro, Severus, eres un hombre muy inteligente y capaz de comprender lo que te he preguntado— Dumbledore se puso de pie, Snape hizo ademán de ayudarlo pero el director agitó su mano, descartando la ayuda —Tu mejor que nadie sabe que esto— dijo levantando un poco la mano ennegrecida —No se sanará nunca, y que debemos prepararnos para el futuro… uno muy incierto, dicho sea de paso—

—Señor, usted sabe muy bien donde están mis lealtades… —

—Lo sé, y muy bien, pero necesito estar seguro… ¿serás capaz de seguir con esto cuando yo no este? ¿De hacer cualquier cosa con tal de que el chico gane?—

Snape apretó los labios, hasta convertirlos en una fina línea, odiaba a Potter, pero sabía que aquello no tenía nada que ver con lo que significaba abandonar a su suerte al chico si el director moría —Si, cualquier cosa, por un bien mayor… por derrotarlo—

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—Un momento, ¿un pañuelo?— preguntó Draco arrebatándole la tela celeste con rayas azules de la mano —¿Es algún tipo de broma muggle?—

—No… yo supongo que los obligan a enviarme algo cada año…— Harry tomó el pañuelo de las manos de Draco y lo lanzó hacia atrás, junto con el suéter de la Señora Weasley, con una snitch bordada, los productos de Sortilegios Weasley que los gemelos le habían enviado y el kit de limpieza que le había enviado Ron, y claro, como siempre el juego de plumas de Hermione. —Mejor veamos que te han mandado a ti—

—Ah… pues espera— dijo distraídamente Draco ahora empeñado en revolver la gran cantidad de cajas que tenía, a Harry le recordaba de alguna manera a su primo Dudley y a la montaña de regalos que recibía.

—Tienes mucha gente que te quiere…— murmuró Harry

—No… no mucha… sobre todo este año…— Draco levantó un par de cajas mas —Ah… aquí esta…— dijo sacando una caja mediana, estaba forrada con papel dorado. —Evanesco— murmuró hacia el resto de los paquetes y todos desaparecieron.

—¿Qué…? ¿No abrirás los demás?— Preguntó Harry sorprendido mientras Draco sonreía rasgando el papel dorado.

—¿Para que?—

—Por que son tus regalos…—

—No, nunca los abro… solo el de mis padres… los demás son de gente que no conozco, que se quieren congraciar con mi padre o algún favor, este año no han aparecido ni la cuarta parte de lo que normalmente aparecen—

—¿Y que haces con ellos?—

—Mi madre los envía a no se que lugar, algo de caridad…— Draco terminó al fin de desenvolver la caja y la destapó, empezando a vaciar su contenido, habían muchos dulces, plumas, tintas de colores —Ah… esta es mi favorita, la de color verde— le entregó el frasco a Harry que aun lo miraba sorprendido

—Si… es muy Slytherin—

—Lo es ¿verdad? — contestó Draco mientras seguía sacando varias cosas mas de su caja de regalos hasta que al fin llegó al fondo, había un pequeño libro negro, las tapas eran de cuero muy suave y tenía un broche en la parte delantera. Que tenía escrito en letras plateadas Draco, abrió con cuidado la tapa y encontró en la primera página una nota de su madre.

Draco,

Feliz Navidad, hijo, aunque tu padre no esté en casa, sé que el también esta pensando en ti.

Un diario, para que puedas evitar de alguna manera olvidar…

Un beso

Tu madre

—Eso también se ve bonito— dijo Harry apuntando al libro que leía Draco.

—Es… es un diario…— murmuró agachando mas la vista, se sentía de pronto mal, él estaba allí, pasando el mejor tiempo que recordara en su vida, junto a Harry mientras su padre estaba en Azkaban y su madre encerrada en la mansión, ¿como podía llegar a ser tan egoísta?

—Hey…— llamó Harry mientras con una mano le acariciaba la espalda, evitando a toda costa leer lo que el diario decía —¿Todo esta bien?—

—Si…— mintió Draco levantando la vista y tomando una bocanada de aire y cerrando el diario —Solo… extraño a mamá y…—

—A tu padre también— completó Harry mientras pasaba una pierna sobre las piernas de Draco y lo abrazaba con fuerza —Lamento que tengas que extrañarlo…—

Draco recostó su cabeza en la cabeza de Harry y suspiró —Mi madre me ha enviado el diario… dice que para que no olvide…—

Harry se tensó momentáneamente, había recordado el diario que Lucius había infiltrado entre las cosas de Ginny unos años atrás, aquel que contenía un recuerdo de Voldemort, y que casi había logrado traerlo a la vida de vuelta, aunque claro, ahora que estaba al tanto de los horcruxes sabía que no era que hubiera muerto simplemente había dividido su alma y… Harry se incorporó de pronto y Draco le dio una mirada preocupada

—¿Estas bien?— preguntó Draco

—Si…— Harry lo comprendió, ya habían destruido uno de ellos, el diario, era la única explicación para que Voldemort hubiera casi vuelto usando eso, eso había sido un horcrux… —Tengo tu regalo… no lo empaqueté… por que no sabía si mandártelo, y ya que nos quedamos juntos no tuve tiempo de hacerlo— dijo Harry con una sonrisa, esperaba poder reunirse con el director Dumbledore para poder contarle lo que había deducido.

—Genial… yo también tengo algo para ti—

Draco sacó del bolsillo de su túnica la pequeña cajita de terciopelo negro mientras Harry volvía con un pequeño paquete entre las manos, se dieron una mirada nerviosa y entonces Harry dio el primer paso.

—No sabía que te podía gustar… y entonces he pensado que últimamente te has mostrado interesado por las cosas que hay en el mundo muggle… por que siempre estas haciendo preguntas y todo eso y entonces pensé que tal vez te gustaría estudiar un poco mas acerca de ello, sé que no quieres tomar estudios muggles… — extendió el pequeño libro hacia Draco, era de color marrón y en la carátula decía: "¿Que es lo que hay al otro lado, en el lado muggle?"

—Gracias…— dijo Draco mientras lo ojeaba, habían figuras en movimiento, se detuvo en una que le llamó la atención —¿Qué es esto?—

—Se llama televisión— explicó Harry mientras lo jalaba para que ambos se sentaran nuevamente en la alfombra, frente a la chimenea

—¿Y como consiguieron meter a esas personitas allí?— preguntó Draco cada vez mas interesado, después de todo Harry tenía razón, los muggles tenían cosas muy extrañas

—Pues… no hay nadie allí en realidad… es como cuando suena en la radio una canción, realmente no están cantando al otro lado… hay una pista grabada—

—Eh…— Draco cerró el libro y sonrió —Gracias, me gustará leerlo— Le dio un beso en los labios.

—Tal vez en el verano puedas venir a visitarme… y ya sabes salir por el mundo muggle…—

—Sería… si… claro— afirmó Draco dándole un beso más a Harry —Esto es lo mío— dijo mientras extendía una pequeña esfera plateada.

Harry la tomó y la puso en la palma de su mano, era mucho mas pesada de lo que parecía, aunque si era muy pequeña. —Gracias— sonrió honestamente, pero aun algo confundido

—¿No sabes lo que es verdad?—

—Eh…— Harry le dio una mirada mas a la pequeña esfera y sonrió en forma de disculpa —Lo siento—

—Mira— Draco levantó la pequeña esfera y la acercó al cuello de Harry, una pequeña cadena plateada surgió de uno de los extremos y rodeó el cuello de Harry para luego terminar en el otro extremo de la esfera.

—¿Es una cadena?—

—Si… y mira aquí— dijo Draco mientras la levantaba y le daba la vuelta, una elegante D estaba grabada.

—Vaya… no tenías que hacerlo…— dijo Harry examinando con mas cuidado la esfera, se veía muy fina

—No lo hice, es mía, me la regalaron al nacer y quiero que tu la tengas—

—Vaya… es… No tienes que hacerlo, es decir es tuya—

—Si… y quiero que la tengas, es mía y ahora es tuya— Draco le quitó la pequeña esfera de las manos y la dejó caer, pero Harry no sintió el peso sobre su pecho, bajó la mirada y la esfera ya no estaba

—Draco… —

—Oh… lo olvidé— Draco le dio un beso en los labios, le encantaba Harry con esa mirada tan inocente y asombrada —Desaparece… es como un amuleto… tu sabes que lo tienes, aunque no lo sientas, y además los demás no lo ven, cuando lo quieras ver solo tienes que pensar en el y aparecerá…—

—Si que es extraño…—

—No tanto… es un amuleto típico, tú sabes… mágico— Draco se encogió de hombros.

—Gracias…—

—A ti— contestó Draco volviendo a besar a Harry.

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Las mesas de las casas que normalmente ocupaban el gran salón habían desaparecido, dejando en su lugar únicamente una mesa un poco mas pequeña, para que todos los profesores y alumnos que se habían quedado pudieran cenar.

Como tenían acordado cada uno estuvo en su sala común durante la tarde, hasta la hora de la cena, y llegaron separados, Harry sonrió cuando vio al profesor Dumbledore a la cabeza de la mesa y se le acercó

—Feliz Navidad, Señor…—

—Feliz navidad para ti también, Harry— Dumbledore le sonrió, aunque al parecer de Harry se veía cansado.

—Yo… necesito hablar con usted, creo que he descubierto algo…— murmuró, tratando de mantener la conversación en privado, cuando ya la mayoría de profesores y alumnos estaban llegando.

—Estoy seguro que podremos reunirnos pronto, aunque luego de la cena debo partir… ¿a mi regreso estaría bien?—

Harry se sintió algo decepcionado pero asintió en silencio —Lo veré entonces, señor—

Draco se acomodó en uno de los extremos mas alejados de los profesores, la verdad que no le provocaba para nada tener que cenar junto a todos ellos, extrañaba las cenas en su casa, extrañaba su casa y su madre, para se mas exactos, pero le había dicho a Harry que iría, y así sería, a uno de los lados, cerca de los profesores estaba Harry, le dio una mirada fugaz antes de bajar la vista y concentrarse en el pan que había aparecido en ese momento en la mesa, Draco sonrió internamente, si le era posible ver el amuleto aun a esa distancia.

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Snape entró al despacho del director sin siquiera tocar la puerta

—Señor…— dijo entrecortadamente

—¿Si, Severus…?— preguntó Dumbledore mirando preocupado a su profesor, jadeaba y estaba ligeramente pálido, casi estaba seguro de lo que sucedía —¿Él te ha llamado?—

—Si… Creo que no podré volver hasta terminar las vacaciones… le he dejado listo una gran cantidad de poción y…—

—Esta bien… ve… todo estará bien…—

Snape hizo un asentimiento y se retiró, sabía que ahora que ya habían terminado las iniciaciones de lo nuevos mortifagos, El Señor Oscuro hablaría de los planes que tenía para el futuro, una gran oportunidad para al fin conocer a que atenerse.

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Los siguientes días, se pasaron realmente rápido, entre conversaciones, tareas, juegos de ajedrez (finalmente Harry le pudo ganar a Draco y descubrió que , lo quisiera tanto como lo quisiera, Draco no podía dejar de ser un muy mal perdedor) y finalmente llegó la noche del 31, la noche en que Draco sabía que debía decir adiós, en que debería aplicarle el hechizo a Harry y apartarse, en tres días debía volver a su casa, y enfrentar lo que el futuro le deparaba para limpiar el nombre de su familia ante Voldemort y lograr que al fin sacaran a su padre de Azkaban.

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Muchas gracias por leer, sé que todos esperaban que para éste capítulo se concretara lo que pasará con Draco, pero necesitaban un respiro mas, en todo caso, el siguiente capítulo llega en una semana, con lo que ya todos esperan…

Que tengan muy linda semana

Un abrazo y nos leemos pronto

Pao