Hola a todos, ¿Qué tal vamos empezando la semana? Espero que bien… ya saben apenas es lunes, nos quedan muchos días por delante antes que vuelva nuestro tan ansiado fin de semana.
Ahora si, sin más, a leer:
NO SIN TI
CAPITULO 11:
"MI ADIOS"
Draco se movió suavemente en la cama una vez mas, sus ojos se posaron en la ventana, hacía mas de una hora que había amanecido, y él se había pasado toda la noche en vela, mirando el techo y mirando a Harry de a ratos, la noche anterior habían hecho el amor de una manera suave, entregada, completamente entregada y después de eso Harry había caído rendido, y se había quedado dormido, sin embargo él no pudo, sentía un gran peso en su pecho, era la culpabilidad, la culpabilidad de saber lo que estaba por hacer. Levantó una de sus manos y notó como ésta temblaba ligeramente, aun así con los dedos comenzó a delinear el rostro y cuerpo de Harry que quedaba descubierto por las mantas que los cubrían a ambos, su piel se sentía tibia y muy suave, y su respiración pausada.
Suspiró tratando de calmarse y se pegó un poco mas a él, su cuerpo entró en contacto con el resto del cuerpo desnudo de Harry, y éste se removió un poco, abrazándose a él, Draco enterró la cabeza en su cuello para sentir su aroma, ese que tanto le encantaba, ese que le parecía único, una de sus brazos rodeó la cintura de Harry y lo pegó mas a su cuerpo, quería sentirlo cerca, lo mas cerca posible, el mayor tiempo posible, aunque ese tiempo terminara esa misma noche.
Harry se removió un poco mas, ahora conciente de la cercanía del cuerpo de Draco, sonrió complacido y sacó la lengua un poco, para pasarla por la piel del pecho que era donde estaba apoyada su cabeza, sintió como el cuerpo de Draco se estremecía.
—Harry…—
—Buenos días…— murmuró Harry soltándose del agarre de Draco y con su lengua siguió haciendo un camino por el pecho, hacia abajo.
—Si… buenos…— respondió entrecortadamente Draco mientras Harry seguía bajando y dando pequeñas mordidas en el abdomen, una de sus manos se enterró entre los cabellos desordenados de Harry, mientras éste seguía bajando más aun.
Harry siguió dando pequeñas mordidas y lamidas por la parte del abdomen bajo de Draco, pero en lugar de seguir hacia el sur hizo una pequeña desviación y dio un par de mordidas en la unión de la cadera con la pierna, el cuerpo de Draco se arqueó y escuchó los primeros gemidos entrecortados, con su lengua siguió jugando alrededor, mientras Draco levantaba las caderas, en clara indicación de a donde es que quería que Harry siguiera, luego de unos instantes Harry finalmente llegó hacia la ya muy despierta erección de Draco, con una mano la tomó y su lengua lamió la punta, había ya una gotita de semen.
—Oh… si…— murmuró Draco con los ojos cerrados, disfrutando de toda la lentitud que Harry le estaba poniendo al acto.
Harry sonrió y su lengua comenzó a lamer, esta vez desde la base hasta la punta, un par de veces mas, para luego demorarse en la vena marcada, las caderas de Draco se agitaron mas aun, con su otra mano Harry le sujetó, tratando de evitar que se moviera tanto, mientras se acomodaba mejor entre sus piernas, abrió un poco mas la boca y sopló sobre la punta.
—Joder… lo harás endemoniadamente lento…— gruñó Draco.
—Oh… no tanto…— sonrió Harry antes de meterse en la boca solo la punta, mientras con su lengua empujaba con fuerza la hendidura.
—Ommm— lloriqueó Draco mientras sus dedos sujetaban con más fuerza el cabello de Harry.
Harry se metió una vez mas el miembro en su boca, solo que esta vez lo hizo por completo, obligó a relajar su garganta mientras tragaba lo mas profundo posible.
—Demonios Harry…— gimió Draco entrecortadamente, los labios de Harry apretaron un poco mas para luego soltarlo y empezar a subir y bajar lentamente, la mano que sujetaba el miembro de Draco empezó a subir y bajar, coordinando con su boca, Draco apretaba con mas fuerza sus cabellos, hasta el punto de causarle dolor, pero aquello lo hizo sonreír mas, sabía que Draco estaba perdiendo el control, que estaba cada vez mucho mas excitado, y era gracias a él. Con su mano empezó a girar un poco y su lengua se demoró mas en la punta cada vez que entraba y salía, presionando con fuerza la hendidura de la cabeza, las caderas de Draco se agitaron con mas fuerza y Harry se lo permitió, dejando que entrara profundamente hasta rozar su garganta en cada embestida.
—Merlín… si no… no paras…—
Harry se detuvo un momento y levantó el rostro, Draco le devolvió la mirada, tenía los ojos brillosos y las mejillas sonrojadas; Harry torció la boca, como una sonrisa y luego volvió a bajar la cabeza, chupando y lamiendo con fuerza y rapidez mientras su mano continuaba subiendo y bajando una y otra vez, con la otra empezó a acariciar los testículos, bajando cada vez mas, sus dedos se entretuvieron acariciando la suave piel cercana a la entrada de Draco.
—Harry… ¡oh Dios!— Draco apretó el cabello de Harry y con la otra mano se agarró a las sábanas mientras su orgasmo llegaba, sentía la lengua de Harry aun revoloteando alrededor mientras las sensaciones de placer iban desapareciendo.
Harry se apartó y se pasó la lengua por los labios mientras trepaba por el cuerpo de Draco y se recostaba sobre su pecho —¿Dormiste bien?— preguntó tranquilamente mientras Draco lo abrazaba con fuerza.
—Si…— mintió Draco, sentía en la pierna la erección de Harry presionándose, levantó un poco la pierna y la fricción hizo que Harry soltara un pequeño gemido de sorpresa —Ven…— murmuró mientras lo jalaba un poco mas hacia arriba, lo suficiente para poder tener a su alcance la erección de Harry, en cuanto sus dedos se cerraron alrededor, Harry soltó el aire y Draco lo jaló un poco mas, para poderlo besar, sus labios se abrieron poco a poco y su lengua se coló en el interior de la boca de Draco, el cual aprovechó para capturarla y chuparla suavemente, mientras su mano seguía subiendo y bajando y el cuerpo de Harry se empujaba y agitaba.
—mmm— Harry dejó caer la cabeza en el cuello de Draco y éste aprovechó para morder la piel del cuello y la nuca, Harry se estremecía cada vez mas, sus caderas se agitaban ya solas, presas de todas las sensaciones que le provocaba Draco —Draco…—
—Si, mi amor… si— murmuró Draco mientras su lengua lamía donde instantes antes había mordido con fuerza, sus labios bajaron hacia los hombros y continuó mordiendo, mientras su mano subía, delineaba la cabeza y pasaba un dedo suavemente sobre la hendidura una y otra vez para luego bajar, el cuerpo de Harry se agitó con mas fuerza y comenzó a embestir contra su mano, giró el rostro lo suficiente para buscar los labios del moreno y lo besó, sintió como Harry le mordía el labio inferior con fuerza mientras un ronco gemido escapaba de sus labios a la vez que su mano se llenaba de un líquido caliente. Draco se apartó y le dio un beso en la frente, muy cerca de la cicatriz
Harry dejó caer su peso nuevamente sobre el cuerpo de Draco y éste le abrazó con fuerza.
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—¿Qué no esta?— preguntó estupefacto Snape
—Eso he dicho— respondió con voz severa la profesora McGonagall —Dijo que tenía cosas que hacer y que volvería lo más pronto posible, y aun no ha vuelto—
—Pero… No puede ser…— Snape arrugó el ceño e hizo una ligera inclinación con la cabeza antes de girar y salir de la oficina de la profesora McGonagall.
La profesora se quedó mirando hacia la puerta, nunca había visto al profesor Snape en ese estado.
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Remus caminó tratando de no hacer ningún sonido dentro de la casa, aunque sabía que aquello no era necesario, no después del ruido que provocaba la cantidad de libros y cosas que estaban volando y estrellándose cerca de allí, abrió la puerta de la pequeña biblioteca y lo encontró en el centro, con la varita en alto y los objetos cayendo en todas direcciones
—Severus…—
—Vete…— masculló Snape con los dientes apretados.
—Severus…— volvió a llamar Remus mientras se internaba en la habitación, esquivando un par de adornos —¿Qué es lo que ha pasado?—
Su voz sonaba suave, conciliadora, como siempre, pero no era lo que necesitaba en ese momento, no era lo que quería o podía permitirse justo ahora —¡Que te largues he dicho!— gritó con rabia.
Remus no se dejó amedrentar y posó una mano en el hombro de Severus —Cualquier cosa que éste mal se solucionara…—
—¡Que me dejes solo he dicho!— gritó con fuerza mientras se apartaba del agarre de Remus, la lluvia de objetos se había detenido.
—Severus…—
—¡Joder! ¡Solo! ¡Déjame solo!— gritó Snape retrocediendo los mismo pasos que Remus avanzaba, le dio una mirada de rabia y se giró sobre si mismo para luego desaparecer.
—¡Severus…!— llamó la voz de Remus, mientras se lanzaba hacia delante para poder atrapar al hombre, pero ya era tarde, Snape había desaparecido, y si no estaba en Hogwarts, o en su casa, Remus no sabía donde buscarlo (la guarida de los mortifagos no era una opción, claro)
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—Debo ir a mi habitación a recoger unas cuantas cosas, te veo después de la cena…— murmuró Draco mientras se levantaba del sofá aun con el libro que estaba leyendo entre las manos, sentía como su corazón se aceleraba por momentos.
—Vale… hoy es nuestra penúltima noche juntos, solos…— le recordó Harry poniéndose de pie y acercándose para darle un beso.
La última, en realidad pensó Draco aún dentro del beso, Harry se apartó y le sonrió de aquella manera, mierda, eso solo hacía que todo fuera peor. —Después de la cena…— dijo mientras salía, innecesariamente miró a ambos lados del pasillo antes de, con pasos extremadamente lentos, caminar hacia las mazmorras, como si eso de alguna manera pudiera hacer que el tiempo pasara menos rápido.
Harry se sentó nuevamente en la alfombra y continuó con la lectura de "Quiditch a través de los tiempos" ya habían terminado las tareas de vacaciones, y tuvo que reconocer que estudiar con Draco podía ser tan estresante como con Hermione, aunque tenía mayores compensaciones.
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Snape se detuvo en lo alto del acantilado, mirando hacia el fondo del precipicio, el aire helado le golpeaba la cara como si se tratara de delgadas cuchilladas, apretó los puños con fuerza, ¿Qué tan difícil sería para él escapar en ese momento? Desaparecer… él podía hacerlo, sabía como hacerlo, podría ir a un lugar lejano, a América, o Asia, no importaba donde, solo lejos, de Voldemort, de Dumbledore, de todos… Pero… ¿Podría vivir con eso? ¿Podría vivir sabiendo que al fin los demás tenían razón? ¿Sabiéndose un cobarde? ¿Sería peor haberse ido y dejado todo así…? ¿Podría dejar a Remus así? ¿Decepcionarlo de aquella manera, después de que él le había demostrado que lo quería, así como era, sin más ni menos? Pero… ¿Podría quedarse y verlo a la cara de frente después de que pasara lo que tenía que pasar si se quedaba? No hay nada que puedas hacer se repitió mentalmente, una vez mas, solo que esta vez aquello no ayudó a aliviar nada lo que sentía, ¿Realmente no había nada que pudiera hacer? ¿Evitarlo? ¿Morir en el intento? Eso sería mucho mas loable que huir, ¿Acaso tenía opciones? No las había tenido nunca, no desde que estúpidamente tomó la marca tantos años atrás, aquel había sido el peor error de su vida, y Merlín sabía que lo estaba pagando, pero ¿es que acaso ya no lo había pagado suficiente? ¿Ya no había sido suficiente? No, nunca sería suficiente, para que la deuda estuviera saldada tendría que morir al menos dos veces, por los Potter y por haberle dado la información de la profecía a Voldemort en ese momento, pero quien le hubiera dicho que se trataba de ellos… Eran dos vidas, igual era que hubieran sido los Potter, los Longbottom, los Weasley o cualquier otra pareja desconocida…
Su mirada se perdió en el cielo y luego nuevamente entre las rocas del acantilado, ¿Cuánto podía doler una caída de ese tipo? ¿Sería capaz de hacerlo sin que su instinto de supervisión lo hiciera transportarse a un lugar seguro?
Era un cobarde, ni siquiera podía encarar el suicidio seriamente, como una opción. Un grito desgarró su garganta, gritó una y otra vez, harto y asqueado de su vida y el papel que le tocaba vivir, harto de Dumbledore, de Voldemort, de todos, de la guerra y las profecías… gritó y gritó, mientras el cielo se oscurecía dando paso a la noche, cayó de rodillas y se sujetó la cabeza con ambas manos, la garganta le ardía, y la cabeza le daba vueltas, por primera vez en muchos años sintió como las lágrimas caían por sus mejillas, helándose por el contacto con el frío viento, no se contuvo y lloró y siguió llorando durante mucho rato mas.
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Draco dio una mirada mas a su cama, repasando mentalmente la pequeña lista, tenía el vial con la poción, tenía el libro de referencias, las notas que Harry le había mandado y además la botella de vino. Finalmente todo lo metió en una pequeña mochila la cual redujo por medio de un hechizo y se recostó, puso sus brazos bajo su cabeza y se dedicó a mirar el techo de su cama durante mucho rato, su corazón latía con fuerza y su respiración se hacía pesada por momentos. Ya había llegado el momento ¿Realmente lo haría? ¿Sería realmente capaz de hacerlo? La imagen de su padre en Azkaban, tal como lo había soñado tantas veces, se instaló en su mente, claro que lo haría, no estaba atacando a Harry, lo estaba protegiendo, así como a su familia, la cual terminaría muerta si él no aceptaba la marca, si no borraba los recuerdos de la mente de Harry y de la suya, tarde o temprano Harry y él se enfrentarían durante la guerra, sabía que no podría pelear con él, no tendría la fuerza para hacerlo, por que lo amaba, y demasiado, sin embargo el Señor Oscuro encontraría la forma de aprovecharse de eso, sería posiblemente el fin de Harry, no lo podía permitir, así como tampoco podía permitir que su padre y su madre siguieran sufriendo, si ese era el precio que había que pagar para que todos estuvieran a salvo, así sería, su alma por la vida de sus padres y de Harry, no era un precio tan alto, considerando a quienes estaba poniendo a salvo.
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Harry salió de la sala de los menesteres y miró a ambos lados, aunque su mirada se detuvo en el cuadro que tenía enfrente, el de Barnabás el Chiflado, pero estaba vacío, no había nadie allí, tal vez el personaje había decidido irse de fiesta o algo así, no pudo evitar recordar las palabras de Hermione, "en un castillo, lleno de cuadros y fantasmas que te pueden delatar" No, Draco y él llevaban mucho tiempo juntos como para que el rumor no se hubiera extendido de haber sido descubiertos. Se estaba poniendo paranoico y no ganaba nada con eso, con total tranquilidad cerró la puerta y luego caminó hacia el gran comedor, realmente moría de hambre.
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Draco llegó al gran comedor y nuevamente había una sola mesa en el centro, ya los profesores estaban allí, mas no todos los alumnos, Harry al menos no había llegado, pudo notar que Snape tampoco estaba, ni Dumbledore, frunció el ceño cayendo en cuenta de que no había visto a ninguno de los dos durante todas las vacaciones, tal vez a Dumbledore en navidad, pero nada mas. Bueno, eso no era algo que realmente le interesara, pensó mientras se sentaba a la mesa, un par de minutos después Harry apareció por la puerta, venía con pasos relajadas y lentos, saludó a los chicos de Gryffindor y a un par de Ravenclaw, uno de ellos, un muchacho de cabello castaño y largo le sonrió mucho mas de lo que era realmente correcto y algo en el pecho de Draco rugió, ¿celos? Soltó una pequeña risita, por culpa de los nervios y el reproche a su propia actitud, realmente… ¿le iba a mandar un hechizo desmemorizante a Harry y ahora se ponía celoso? La mirada de aquel chico se detuvo en él, como reprochándole algo y Draco levantó mas el mentón y sonrió con auto suficiencia, antes de extender el brazo y buscar la jarra de jugo, su mirada se cruzó con la de Harry un instante, pero como estaban ya acostumbrados, ninguno de los dos trató de expresar nada con ella.
Harry apartó la mirada y se entretuvo mirando los sitios de los profesores, algo confundido, ¿por que Draco había reído cuando Jude Ludlow lo había saludado? Y sobre todo ¿por que Jude Ludlow lo miraba de aquella manera? ¿Realmente se estaba poniendo paranoico e imaginando cosas? Negó con la cabeza y se dio cuenta que el profesor Dumbledore aun no había vuelto, tampoco Snape, era extraño que el director se perdiera una cena con ellos, al menos la última del año. Nuevamente tuvo que suponer que seguía muy metido en el tema de los horcruxes, se sintió complacido sabiendo que cuando volviera le contaría del diario, y su teoría acerca de que aquello era un horcrux, no había podido encontrar mayor información por su cuenta, pero esperaba que pronto el director soltara prenda, sobre todo cuando viera que Harry realmente estaba apuntando en la dirección correcta con el tema.
Draco trató de tragar el pedazo de carne que se había metido a la boca, pero le era imposible, su garganta se cerraba cada vez mas, su estomago se había reducido y el aire se hacía cada vez mas ralo, es un ataque de pánico se dijo, recordando aquella tarde de verano, cinco días después de llegar a la Mansión, cuando, después de haber visto a los muggles morir el Lord le había dicho que tendría una misión, entonces se había sentido igual, y su madre le había dicho que tratara de respirar, que buscara algún bonito recuerdo y se concentrara en alejar el pánico de allí, miró hacia Harry, que, al igual que varios compañeros mas le daban miradas extrañas, entonces recordó: mi amor, el aire fue llegando mas rápido a sus pulmones y al parecer su mandíbula recordó la forma correcta de masticar, le dedicó finalmente una mirada desdeñosa a todos a su alrededor y se llevó el vaso con jugo de calabaza a los labios, mientras en su mente se seguía repitiendo una y otra vez la voz de Harry: mi amor…
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—Sabes, Severus… A veces uno tiene mucho miedo de enfrentar a su futuro, pero al fin y al cabo uno lo tiene que enfrentar— La voz del profesor Dumbledore lo sacó de su estado de semi inconciencia, levantó la mirada sorprendido, esos ojos azules lo miraban con una paz y una tranquilidad asombrosa, tragó y volvió a bajar la vista.
—Algunas veces… uno simplemente no esta dispuesto a enfrentar su futuro…— murmuró con voz apagada.
Dumbledore dio una mirada alrededor, Snape seguía abrazado a sus rodillas, mirando hacia el acantilado, como lo había encontrado minutos antes —¿Existe alguna otra opción? ¿Algo que impida que sucede lo que tanto te atormenta?—
Snape negó suavemente con la cabeza, aun si ser capaz de mirarlo nuevamente
—Entonces… si no puedes cambiar lo que sucederá, si lo que tenga que pasar pasará, si no hay nada que puedas hacer, tu preocupación es vana, mi querido Severus—
Snape tomó una bocanada de aire y se puso en pie —No ganó nada preocupándome, no gano nada atormentándome, pero no puedo evitarlo… —
—Vamos a la escuela, Severus, vamos a que me cuentes que es lo que te a alterado de esa manera…—
—Señor… —Snape levantó la vista, nuevamente esos ojos llenos de paz y calma, ¿Acaso no era ya la vida lo suficientemente injusta? —La misión… el nuevo plan del Lord…— Ni siquiera podía decirlo en voz alta, no delante de él.
—Vamos, Severus, un trago y una chimenea caliente es lo que necesitas— le dijo el hombre tranquilamente mientras lo tomaba de un brazo, para luego aparecer en las afueras de Hogwarts, en silencio ambos hombres emprendieron el camino hacia el castillo.
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Draco fue el primero en llegar a la sala aquella noche, sabía que Harry simplemente iría a escribirle a sus amigos antes de alcanzarlo, no tenía mucho tiempo, así que se dio una pequeña y contrario a lo que supuso, nada tranquilizadora ducha, y luego se puso el pijama verde que tanto le gustaba a Harry, buscó un par de copas, las cuales aparecieron en medio de una mesa de centro, junto a la chimenea, puso la botella de vino allí y luego sacó el resto del contenido de la mochila encogida, acomodó todo lo que iba a necesitar debajo de la cama, y se sentó a esperar sobre la alfombra, su mente seguía dividida entre repasar los pasos una vez mas y la pregunta de si realmente lo haría, si de verdad sería capaz.
El calor que brindaba la chimenea no lo calentaba en absoluto, sentía aquel frío presa de los nervios y la ansiedad, se abrazó a si mismo y se dedicó a mirar las llamas, harto de pensar su mente empezó a divagar entre muchos recuerdos, no solo del Harry que conocía ahora, también de sus anteriores peleas, de los insultos, ¿Acaso volverían a lo mismo, luego de aquella noche?, No lo más probable es que estuviera demasiado ocupado en la famosa misión del Lord.
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Hola Hermione,
Gracias por el regalo de navidad, de acuerdo a lo prometido, te estoy escribiendo, para que sepas que estoy bien y que nada malo ha pasado (¡a veces creo que pareces una madre!)
Sabes creo que encontré (o mejor dicho recordé) algo importante… sobre eso que te conté… es al menos un paso, solo espero estar en lo correcto (de ser así, ¡sería genial!)
Bueno, ya que cumplí con mi encargo y me he reportado… te deseo feliz año nuevo, nos vemos en un par de días.
Saludos a tus padres,
Harry P.
Harry leyó la carta una vez mas, y quedó conforme, Hermione le había hecho prometer que le escribiría contándole que se encontraba bien, y por poco se le había olvidado, pero al menos había cumplido, enrolló el pergamino y caminó hacia la lechuzería, esperando no dejar a Draco esperando demasiado tiempo.
Cuando entró el frío le golpeó en la cara, buscó a Hedwig entre las lechuzas que aun estaban allí y agradeció que no haya decidido ir de caza temprano, como al parecer ya habían hecho muchas —Ven… tengo una tarea para ti…— le dijo mientras le extendía el brazo para que el ave se acercará, y así lo hizo, después de darle un par de cariñosas caricias en la cabeza y unos cuantos dulces le ató en la pata el pergamino. —Es para Hermione… Tu ya conoces su casa… ella te cuidará hasta mañana…—
Hedwig ululó suavemente y dio una mordida de cariño en sus dedos antes de extender las alas y salir volando, Harry siguió su trayectoria unos segundos a través de los ventanales antes de dar la vuelta y correr, resbaló una vez por la humedad del piso, pero se agarró con fuerza del borde de la puerta, respirando entrecortadamente, —Sería genial que termine en la enfermería hasta en vacaciones— pensó irónico mientras bajaba con mas cuidado las escaleras, cuando estuvo ya fuera de la lechucería, donde todo estaba mas seco y caliente caminó a prisa hasta llegar al séptimo piso, una puerta de color negro lo esperaba, arqueó una ceja confuso, la puerta nunca había sido así de oscura, la empujó y dentro, en semi oscuridad pudo ver la silueta de Draco, abrazado a si mismo, mirando hacia la chimenea, entró con cuidado y en mucho silencio, había algo extraño, aunque no estaba seguro bien que, cerró la puerta con un hechizo y luego caminó lentamente hacia Draco, sus pasos eran silenciosos por la enorme alfombra que había en el piso, alrededor todo estaba medio iluminado apenas por unas cuantas antorchas y por la chimenea, marcando formas extrañas en la piel pálida de Draco.
—Hola…— murmuró, sintiendo que interrumpía algo, aunque no sabía exactamente que.
—Hola— dijo Draco con voz apagada, tomó una bocanada de aire y levantó la vista, los ojos verdes y sinceros de Harry lo miraban con preocupación, la culpabilidad y el remordimiento en su pecho dieron un nuevo gruñido pero el los trató de ignorar y sonrió mientras se ponía de pie. —Te estaba esperando… en un par de horas será año nuevo— le dijo mientras se acercaba para darle un beso en los labios.
—Lo sé… normalmente no celebro esto… ¿sabes?— comentó Harry mirando con atención a Draco.
—Ya, pero este año lo haremos…— lo tomó de la mano y lo jaló frente a la mesa pequeña que estaba a un lado de la cama, donde un par de copas y una botella de vino esperaban. —He traído vino, para brindar— por la peor traición que puedo cometer pensó.
—Genial, ¡casi nunca he probado vino!— Harry sonrió y levantó la botella para leer la etiqueta.
—Si, eso es algo que también supuse…— dijo Draco mientras le quitaba la botella de vino de las manos y con un pase de su mano hacía volar el corcho —Pásame tu copa—
Harry extendió ambas copas y Draco las llenó, dio una mirada al reloj de pared, apenas eran las 10 de la noche —Salud… — dijo levantando su copa, Harry chocó su copa contra la de Draco suavemente y luego dio un pequeño sorbo, era mas dulce de lo que había esperado.
—Está muy rico…— murmuró mientras daba un sorbo más
—Si, pero no te lo tomes rápido… se te subirá a la cabeza— Draco sonrió y le quito la copa de la mano y Harry hizo un puchero.
—Como si tu te controlaras tanto…— reclamó Harry tomando nuevamente la copa de la mesa.
—Es que tú eres un Gryffindor santurrón—
—Y tu un Slytherin vicioso…—
Draco no lo pudo evitar y soltó una carcajada antes de darle un nuevo sorbo a su copa, Harry siempre lograba calmarlo de una u otra manera.
—¿Sabes que sería genial?— preguntó Harry de pronto, Draco negó con la cabeza mientras volvía a rellenar las copas —Cuando termine el verano ya seré mayor de edad, y tu también… podríamos hacer muchas cosas… ir a muchos sitios… ya no tendría que quedarme con mi tíos…—
—Si, lo sería…— murmuró Draco recordando y enumerando la cantidad de cosas que él y Harry no habían hecho y que no podrían hacer, no podía permitir que su mente siguiera esa línea de pensamientos, así que levantó la copa y sonrió hacia Harry antes de dar un nuevo trago, sabía que el vino era dulce, pero él no le sentía el sabor en absoluto.
—Creo que acabaré cuidando nuevamente tu borrachera— canturreó Harry mientras se ponía en pie y le quitaba la copa de las manos, Draco sonrió a modo de disculpa y también se puso en pie. — ¿Estás bien?— preguntó Harry preocupado por la mirada que Draco le estaba dando.
—Si…— mintió Draco antes de lanzarse por sus labios y besarlo, degustaba el dulzón sabor del vino en el aliento de Harry mientras con sus manos lo apretaba mas contra su cuerpo, sentía como su respiración se agitaba y como sus dedos le desordenaban el cabello, causándole cosquillas. —Harry…— murmuró aun dentro del beso —Te deseo… tanto…— se alejó un poco de Harry, estaba sonrojado, y su respiración agitada, su mirada brillaba, quizá mas de lo que nunca antes había notado, lo jaló en silencio hacia la cama, ambos se miraban a los ojos, de manera intensa, Draco sentía que no podía dejar de mirarlo, que le sería imposible dejar de ver aquel verde.
Harry se dejó arrastrar hacia la cama, aun algo confundido por la intensa mirada que Draco le daba, estaba extraño, muy extraño esa noche, lo podía sentir, después de tantos días juntos podía leer ya muy bien sus miradas y sus actitudes y aquella era una que no había visto antes.
Las piernas de Draco chocaron contra la cama y cayó sentado sobre ella, Harry aun estaba de pie, delante de él, mirándolo con atención, Draco le sonrió nuevamente y se empujó mas al fondo, mientras con sus manos jalaba a Harry para que lo siguiera, ambos terminaron de rodillas, uno delante del otro en el centro de la cama, con extremada lentitud le retiró las gafas y las dejó caer a un lado, acarició la mejilla de Harry y le dio un beso largo y pausado, la mano de Harry se aferró a su cadera y suspiró cuando el beso se rompió, aun tenía los ojos cerrados —Esta noche…— murmuró Draco, Harry abrió los ojos —Quiero ser tuyo…— continuó Draco antes de darle un beso mas.
Harry sentía el sabor del vino en los labios de Draco, y el ligero temblor en las caricias que le daba sobre su brazo, había dicho que se entregaría a él, que realmente lo haría, su corazón latió con mas fuerza preguntándose si es que realmente estaría a la altura de la situación, apretó con mas fuerzas su agarre sobre las caderas de Draco y éste soltó un pequeño gemido —¿Es lo que quieres?— preguntó mientras sus labios hacían un pequeño camino de besos hacia la oreja del rubio.
—Si…— respondió Draco muy suavemente, mientras sentía un escalofrío recorrerle la espalda, Harry soltó un pequeño suspiro más y luego le empezó a desabotonar la camisa del pijama que traía puesto, por unos instantes se quedó completamente quieto, sintiendo como las tibias manos de Harry se colaban por su pecho, finalmente sus manos, aun temblorosas, levantaron la sudadera de Harry y la jalaron hacia arriba.
Harry se detuvo y se deshizo él mismo de su sudadera y la camiseta que llevaba debajo, para luego terminar de quitarle la camisa a Draco, con sus manos acarició lentamente el pálido pecho mientras con sus labios daba pequeños besos y una que otra mordida en los hombros, las manos de Draco se aferraron con mas fuerza de sus brazos y lo escuchó gemir suavemente, sonrió complacido antes de que las caricias de sus manos bajaran hasta la cintura del pantalón, coló una de sus manos dentro y la llevó hasta una de las nalgas de Draco, lo apretó con fuerza y Draco gimió con mas fuerza, sus manos se presionaron más aun contra la espalda de Harry —Oh… — Harry volvió a apretarlo mientras su otra mano se libraba del botón del pantalón —Harry… —
—Eres tan bello…— murmuró Harry mientras deslizaba los pantalones por las piernas de Draco, sus dedos subieron suavemente por sus caderas, acariciándolo apenas, sentía como la piel se estremecía a su paso —Tan… hermoso…— siguió mientras sus manos se agarraban a la cintura de Draco y lo pegaban mas a su cuerpo, sus bocas se juntaron nuevamente, en un beso mucho mas salvaje, lenguas y dientes chocando, gemidos atrapados dentro de la boca.
Draco sentía su erección golpeando contra la tela de los vaqueros de Harry, sus manos recorrieron rápidamente hacia la cintura y empezaron a tratar de sacar el botón y bajar el cierre, las manos de Harry se cerraron alrededor de sus muñecas y lo detuvieron, Draco se apartó un poco y lo miró algo confuso —Yo lo haré…— le murmuró mientras lo empujaba contra la cama, Draco se dejó llevar, simplemente se recostó mientras Harry le terminaba de desvestir, para luego deshacerse de sus propias prendas, una vez desnudo Harry se arrodilló a sus pies —Te quiero tanto… Draco— le murmuró mientras se inclinaba y le daba un suave beso, apenas un roce de sus labios contra los dedos de sus pies.
Draco se apoyó en sus codos y levantó mas la vista —¿Harry…?— murmuró apenas antes de sentir como una lengua casi tímidamente recorría su dedo gordo y seguía hacia su pie, se arqueó y se dejó caer nuevamente —¡Merlín…!— gimió entrecortadamente, mientras esa lengua seguía subiendo por su pierna, con total lentitud y despertando en él sensaciones completamente diferentes a las que había sentido antes.
—Quiero que seas…— Harry se acomodó un poco mas en la cama y su lengua volvió a bajar por la pierna, —Completamente mío…— su lengua volvió al pie de Draco y dio un par de besos mas en los dedos, Draco se retorcía y respiraba entrecortadamente.
—Ssi… todo… tuyo…— pudo decir mientras sentía como Harry recorría el mismo camino en su otra pierna, se agarró con fuerza a las sábanas —Dios… Harry… — siguió murmurando mientras Harry llegaba a su cadera, dio una pequeña mordida que logró hacerlo culebrear en la cama y siguió de largo sin prestarle mayor atención a su miembro, subió por la cintura y el abdomen, se entretuvo mordiendo y besando alrededor de su ombligo y finalmente metió la punta de su lengua dentro. Draco arqueó al espalda y murmuró algo in entendible.
—Bello…— murmuró Harry sobre su cuello antes de bajar por un hombro, siempre lamiendo y dando pequeños besos —mío… — su lengua bajó por el brazo y levantó su muñeca un poco —perfecto…— mordió en la parte interna del codo y Draco se arqueó ante la sensación.
—mmmsiiii—
Harry sonrió y siguió bajando, besando la muñeca y lamiendo suavemente un par de dedos de la mano. Volvió a besar el abdomen de Draco y llegó hasta el otro brazo, dio un par de mordidas en la muñeca, marcando ligeramente la piel en el antebrazo, Draco abrió los ojos y pudo ver a Harry sobre su brazo besando y subiendo, suspiró —Te quiero…—
Harry sonrió y lo besó nuevamente en los labios, lenta y entregadamente, su lengua exploró el interior de la boca de Draco, mordió el labio inferior y luego bajó por su mandíbula, hasta su cuello, dejando un rastro húmedo a su paso, hasta llegar a su oído —Draco…— susurró, los dedos de Draco se apretaron mas en sus hombros —¿Alguna vez…?— preguntó suavemente mientras una de sus manos bajaba hasta la erección de Draco. Harry tenía dudas al respecto, Draco nunca había sido muy comunicativo en ese aspecto, y en el fondo lo agradecía, no tenía muchos deseos de conocer su lista de ex – amantes, aunque estaba casi seguro de que Draco no era de los que dejaban el control a los demás así que, en un momento así, le fue imposible dejar de preguntar.
—Solo tuyo…— le respondió Draco con voz ahogada, la mano de Harry seguía subiendo y bajando lentamente sobre su erección.
Harry se apartó un poco y le dio un beso en la frente, antes de volver a bajar dando esta vez mordidas un poco mas fuertes en su pecho —Solo mío… — afirmó. Se entretuvo un poco en sus tetillas, mordiéndolas y lamiéndolas, Draco separó un poco mas las piernas para hacerle lugar a Harry.
Harry se estiró un poco y de la mesa de noche tomó el pequeño frasco de lubricante antes de volver sobre el cuerpo de Draco, se sentía tan excitado por la idea de estar dentro de Draco, por ser el primero, pero sabía que tendría que tomarse todo con extrema calma para hacerlo lo mejor posible para Draco. Dejó el frasco a la mano y bajó nuevamente hasta las caderas de Draco, empezó a repartir pequeños besos y mordidas sobre el abdomen bajo y muy cerca de su erección, Draco separó un poco mas las piernas y las encogió, tratando de dejarle el camino libre a Harry para que hiciera lo que quisiera.
Harry dio una muy suave mordida a la cabeza del miembro de Draco y éste se empujó ante la sensación, gimiendo y respirando entrecortadamente, entonces Harry pasó la lengua con extremada lentitud desde la punta hasta la base y de regreso un par de veces mas, Draco seguía levantando las caderas y buscando mayor contacto, sintió como aquella lengua bajaba más, mucho mas, hasta sus testículos, dando pequeñas lamidas y mordidas, —Oh… Dios… Merlín…— empezó a híperventilar por todos los latigazos de placer que Harry le estaba provocando, la lengua siguió bajando mas aún, y Draco simplemente ya no podía pensar claramente, no podía hacer mas que retorcerse, levantar las caderas y gemir.
Las manos de Harry le levantaron las caderas un poco mas, pasó una almohada por debajo, siguió con sus besos y caricias, mientras sus manos ahora separaban un poco mas las nalgas, recordó lo bien que se sentía cuando Draco hacía aquello y realmente quería probar todo de Draco, su lengua pasó tímidamente alrededor de la fruncida entrada.
—joderjoderjoder…— Draco recogió mas sus piernas y pasó sus brazos tras sus rodillas para darle total acceso a Harry, sintió un par de mordidas en la parte interna de sus muslos y nuevamente esa lengua entre sus nalgas, subiendo y bajando lentamente, apenas deteniéndose sobre su entrada un instante, un instante insuficiente —Ha… Harry…— jadeó cuando la lengua se detuvo mas tiempo allí.
Harry empujó su lengua un poco sobre la entrada, apenas sintiendo como esta lo dejaba entrar muy poco, la sacó y metió varias veces mas, sintiendo como cada vez era mas fácil hacerlo, estaba fascinado por los gemidos y gruñidos incoherentes que daba Draco, por la forma como su piel se calentaba cada vez mas, por todo lo que le estaba provocando, mordió un par de veces mas las nalgas antes de continuar lamiendo alrededor de la entrada para volver a entrar una y otra vez, cada vez mas profundo.
—Amor… vas a…— Draco se mordió el labio inferior reteniendo un grito cuando la lengua de Harry se volvió a empujar en su interior —Ohmmmmggg—
Harry sonrió y jaló el pequeño frasco de lubricante, tuvo algunos problemas para destaparlo sin dejar de dar pequeñas lamidas y mordidas pero al fin lo consiguió y vertió un poco en sus manos, uno de sus dedos empezó a juguetear alrededor de la entrada mientras su lengua seguía lamiendo y chupando, subió poco a poco hasta lamer los testículos mientras ese dedo se empujaba un poco, sentía como el interior, tan estrecho y caliente de Draco, lo absorbía poco a poco, encontrando muy poca resistencia, dio una lamida mas larga esta vez en la erección de Draco y la sintió temblar, mientras giraba un poco en el interior aquel dedo.
Todas las sensaciones juntas eran demasiadas, apenas y notaba algo de presión en su interior, pero todo su cuerpo se había convertido en una pequeña masa de nervios, que no era capaz de enfocar aquello como dolor.
Harry siguió lamiendo el miembro y bajando hasta los testículos, mordiendo las nalgas mientras ese dedo entraba y salía una y otra vez, cada vez mas fácilmente, un segundo dedo se introdujo, esta vez había mas resistencia, y puso mas empeño en las demás caricias para relajarlo, su boca se cerró alrededor del pene de Draco y subió y bajó lentamente, podía sentir a Draco tan duro que sabía que si se apuraba lo haría terminar antes de tiempo.
Draco gimió y lloriqueó con fuerza, era demasiado, Harry lo estaba llevando al límite, sus brazos no soportaron mas la tensión y dejó caer sus piernas sobre los hombros de Harry, mientras una de sus manos se agarraba de los cabellos de Harry y la otra de la sábana, estrujándola con fuerza conforme sentía como su interior se iba abriendo mas y mas mientras los dedos de Harry giraban y hacían tijeras dentro de él. —Harry… mmm— sus caderas empezaron a empujarse con mas fuerza y ritmo, —Harry…—
Harry apartó su boca, pero mantuvo sus dedos en el interior, entrando y saliendo con bastante lentitud mientras levantaba la vista lo suficiente para enfocar a Draco, aun con la habitación en casi penumbras lo pudo ver sonrojado y con la piel bañada en sudor, tenía la cabeza volteada hacia un lado y respiraba entrecortadamente, su pecho subía y bajaba con rapidez mientras murmuraba y susurraba cosas que no alcanzaba a escuchar. Le dio algunas mordidas y besos a la piel interior de la pierna que tenía aun sobre los hombros, a la vez que retiró los dedos del interior de Draco. Untó una gran cantidad de lubricante sobre su miembro, entonces Draco abrió los ojos y lo miró, sus ojos estaban oscuros, aun tenía aquella mirada extraña que Harry no conocía y que le preocupaba.
Draco acomodó sus piernas alrededor de las caderas de Harry mientras sentía como éste se posicionaba y frotaba la punta aceitosa y resbaladiza de su miembro contra su entrada, un nuevo cosquilleo le recorrió la espalda por la expectativa.
—¿Estás listo…?— preguntó Harry con voz ligeramente tímida
—Si…—
Harry tomó una bocanada de aire y sin dejar de mirar a los ojos a Draco se empujó un poco, el cuerpo de Draco se fue tensando un poco conforme seguía empujando pero no se detuvo hasta estar completamente en su interior.
Draco jadeó y apretó un poco los dientes para soportar el dolor, pero no desvió la mirada, no podía dejar de mirarlo, no debía dejar de hacerlo, era lo único que lo podía sostener en ese momento.
—Merlín esto es…— exhaló Harry dejándose caer un poco hacia delante.
—Si… lo es…— aceptó Draco pasando sus brazos alrededor del cuello de Harry y jalándolo para besarlo, tratando de relajar sus músculos y apartar el dolor que se había instalado en su culo.
Harry lo besó con lentitud, con paciencia —¿Estás bien?— pudo preguntar mientras daba una suave mordida a la mandíbula, sentía el terrible impulso de empujarse contra esa estreches una y otra vez.
Draco asintió suavemente, el dolor aun estaba allí, pero aquello era lo de menos, se sentía tan completo con Harry en su interior, no le importaba lo que doliera, nada le importaba en ese instante que Harry, Harry y él haciendo el amor, entregándose por completo… aunque fuera por única y última vez.
Harry lo volvió a besar, con la misma lentitud y el mismo amor que al inicio mientras empezaba a moverse con mucho cuidado.
Harry no quería lastimarlo, su cuerpo le pedía a gritos que se enterrara lo mas profundo en él y que se moviera con rapidez, aquel caliente lugar, rodeando su pene, mandando pinchazos de placer al resto de su cuerpo, era increíble, podía sentir el interior de Draco capturándolo y soltándolo.
—Harry…— Gimió Draco mientras apretaba mas sus piernas alrededor de las caderas de Harry, el dolor se iba amortiguando y la sensación de ardor y calor que le provocaba al entrar y salir era cada vez mejor, jaló un poco mas a Harry contra su pecho, su erección fue atrapada entre ambos cuerpos y se arqueó por la fricción.
—Te quiero…— le murmuró Harry apartándole el cabello de la frente y depositando algunos besos descuidados allí para luego bajar por las mejillas y llegar a una de las orejas, con sus dientes atrapó el lóbulo y mordió suavemente, entonces sintió como el cuerpo de Draco se arqueaba y estremecía mucho mas. —Te quiero…— repitió
—Diosdiosdios— jadeó Draco en cuanto el miembro de Harry lo rozó en la próstata, sus dedos y uñas apretaron mas la espalda de Harry.
—¿Si…?— preguntó Harry entrecortadamente mientras empujaba con un poco mas de fuerza.
—Si… Oh Si…— Draco dejó caer su cabeza hacia un lado —¡Joder Si!!— gritó sin ningún reparo.
Harry se agarró con un poco mas de fuerza de los hombros de Draco y empujó con mas fuerza, podía sentir como el interior de Draco se apretaba cada vez mas.
Draco empujaba sus caderas, coordinando al mismo ritmo que Harry empujaba mientras su miembro, aun atrapado entre ambos cuerpos, empezaba a mandar claras señales de que pronto llegaría al orgasmo. —Harry…— intentó advertir.
—Si… amor… si…—
—Oh Merlín…— una corriente de placer nació de su interior y se expandió por su cuerpo —Harry…Te amo…— gimió al momento que sentía como si su cuerpo explotara en millones de partes.
—Oh si… también yo…— apenas pudo contestar Harry sintiendo de pronto como el interior de Draco lo apretaba con mas fuerza y le fue ya imposible detener o controlar nada mas, una última embestida y se estaba derramando con un ronco gemido en el interior de Draco. Dejó caer su cabeza entre el hombro y cuello de Draco, reparando recién en lo que le había dicho, le había dicho que lo amaba… era mucho mas que solo quererlo.
La cantidad de sentimientos que ocuparon su pecho en ese momento fueron demasiados, su garganta se cerró mientras sentía como las lágrimas inundaban sus ojos, nunca antes se había sentido tan pleno, tan feliz, y tan mal a la vez, sus manos apretaron mas el agarre del cuerpo de Harry tratando de evitar que éste se levantara, mientras tomaba bocanadas de aire intentando controlarse.
—Draco…— llamó Harry, respiraba entrecortadamente, pero aun así el cuerpo de Draco, agitándose de esa manera debajo suyo no era normal, forcejeó un poco tratando de soltarse del agarre y cuando finalmente lo consiguió Draco giró el rostro y trató de enterrarlo en la cama. —Amor… ¿Qué esta mal…?— preguntó tímidamente mientras trataba de hacerlo girar el rostro.
La mano que se cerraba sobre su mandíbula fue mucho más fuerte que él y finalmente tuvo que dejarse ver, sentía como todo su rostro estaba bañado en lágrimas y aun no era capaz de detenerlas, el nudo en la garganta no le permitía emitir palabras.
—¿Te hice daño?— Harry se levantó un poco mas del cuerpo de Draco, aun sin salir de su interior —Dime algo, por favor… Draco— estaba entrando en pánico, ¿Qué era lo que estaba pasándole? ¿Por qué Draco estaba así?
Draco negó con la cabeza a la vez que tomaba una bocanada de aire y dudó un instante, los ojos de Harry, de su Harry, le ayudaron finalmente a decidirse, no podía ponerlo en peligro, no a la persona que amaba, no a la persona que lo amaba. Dejó caer la mano a un lado de la cama y con un accio mental atrajo su varita, que aun estaba oculta junto con las demás cosas. Harry no notó nada de eso, prestando más atención al rostro de Draco y a sus lágrimas.
—Draco… me estas asustando…— le murmuró mientras le acariciaba una mejilla.
—Yo…— era imposible, las lágrimas no dejaban de caer —Te amo…—
—También yo… no sabes cuanto…— respondió Harry inclinándose lo suficiente para darle un beso en los labios, aun con el corazón agitado, mas que por el sexo, por el miedo a lo que sea que estaba ocurriendo.
—Lo…— tragó grueso y por un momento desvió la mirada de la de Harry —Perdóname…— murmuró finalmente encarándolo una vez más.
Harry le dio una mirada interrogante —¿De que…?—
— Stupefy— murmuró Draco con la voz en un hilo, su varita se había movido lo suficientemente rápido hasta la sien de Harry, que cayó inconciente sobre su cuerpo.
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—¿Qué ganaríamos alargando una vida que ya casi esta llegando a su fin?—
—Ese no es el punto señor, una cosa es que una vida llegue a su fin y otra, muy diferente es que alguien… obligue a esa vida a llegar a su fin…— Snape sirvió un poco mas de whisky en su copa, por lo general no se permitía tomar mas de una copa, pero esa noche al parecer el alcohol era una de las pocas cosas que lo reconfortarían.
—El punto, mi querido Severus, es que a veces uno debe hacer sacrificios, para conseguir una victoria mucho mas grande que simplemente mantenerse con vida unos cuantos meses mas, por una victoria que beneficiara a miles, una vida mas no importara— Dumbledore agitó su mano como quitándole importancia al asunto.
—Su vida importa…. Su vida es valiosa, señor… y no puedo…—
—Mi vida es tan valiosa como la tuya, incluso creo que la tuya lo es mas, y si me dan a escoger entre mi vida y la tuya, pues escojo la tuya—
—Pero… que clase de vida puedo tener después de esto…— Snape dio un trago largo a su copa, el calor bajaba por su garganta, reconfortándolo.
—Yo no tengo mucha vida por delante, Severus… —
—ESE NO ES EL MALDITO PUNTO— gritó tirando la copa al piso, harto de dar vueltas en lo mismo una y otra vez, no estaba dispuesto a hacerlo, no le importaba ya morir, no podía hacerlo.
—¿Recuerdas cuando viniste a mi?— preguntó luego de un instante, el director, con la voz calmada y tranquila —¿Lo recuerdas, Severus?—
Snape hizo un asentimiento casi imperceptible, mientras apretaba sus puños, casi conciente de lo que el director iba a decir.
—Aquella vez prometiste hacer lo que sea… cualquier cosa, para redimirte…—
—Asesinar no es una forma de redimirse…—
—Hace pocos días ratificaste tu promesa… —
—¡NO…. NO LO HARÉ!— volvió a gritar Snape, no creyendo que el director realmente lo obligaría a hacerlo.
—Lo hiciste, Severus, y yo creo en tu palabra, y en tu deseo, que al final es el mismo que el mío, simplemente apartar a Tom de este mundo definitivamente, y estoy dispuesto a pagar el precio que sea— la voz del director sonaba firme, no lo estaba tratando de convencer, le estaba dando una orden.
—¿Y si yo no estoy dispuesto a pagar el precio?—
—Creo que no lo estás tomando de la manera adecuada, si tu no lo haces alguien mas lo hará… solo que Harry no te tendrá para cuidarle las espaldas cuando yo no esté—
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El cuerpo de Harry seguía tendido sobre la cama, lo había limpiado y vestido con demasiada lentitud, casi adorándolo, las pocas luces en la habitación le daban un aspecto casi irreal a la situación, aunque Draco sabía que no había nada de irreal en eso, que realmente lo estaba haciendo, traicionando y engañando a Harry. Tragó nuevamente y se secó las lágrimas de los ojos, levantó el pequeño vial con la poción para sumir a Harry en una inconciencia mayor a la del hechizo, sus manos temblaron al sacar el corcho, que finalmente salió con un pequeño sonido.
Levantó la cabeza de Harry un poco y le separó los labios dejando la sustancia caer dentro de su boca, cuando finalmente logró hacerlo pasar todo lo volvió a dejar sobre la cama y apartó un par de mechones de su frente, le dio un beso en la cicatriz —Todo es por nuestro bien, mi amor…— murmuró inútilmente, sabía que Harry no lo escucharía, y, casi estaba seguro, no lo perdonaría.
Se apartó un poco y abrió el libro en donde tenía marcado los hechizos a realizar, y dispersó sobre la cama las notas que Harry le había enviado, junto con el libro que le había regalado por navidad, levantó la varita y apuntó hacia Harry —dêstringô— murmuró y una pequeña luz plateada salió de su varita y dio en la cabeza de Harry, siendo rápidamente absorbida, —dêripiô— Una nueva luz esta vez roja iluminó no solo la cabeza si no todo el cuerpo de Harry, —commutavi— la varita emanó esta vez una luz azul que comenzó a sobre ponerse a la luz roja que iluminaba el cuerpo de Harry, Draco esperó hasta que todo se pusiera en color morado, tal como indicaba el libro antes de caminar alrededor del cuerpo de Harry, sin dejar de apuntar en ningún momento —dêstrictum— por unos instantes las luces dejaron de moverse alrededor del cuerpo de Harry y Draco temió haber hecho algo mal, pero un instante después miles de sonidos y voces empezaron a escucharse por toda la habitación, no podía reconocer a todos, pero si su propia voz, trató de concentrarse más en el hechizo que en el sentimiento de culpabilidad por todas las carcajadas y palabras de afecto que podía escucharse decir a Harry — dedisco— dijo a la vez que sacaba la pequeña daga plateada del bolsillo y hacía un corte en la palma de su mano, la sangre comenzó a salir y se acercó lo suficiente para dejar caer unas cuantas gotas sobre las luces que danzaban nuevamente sobre el cuerpo de Harry —êgestum— murmuró apenas con la voz en un hilo, sabiendo que esa era la parte del hechizo en que se borraban todos sus recuerdos de la mente de Harry. Las luces se tornaron mas oscuras y poco a poco iban siendo absorbidas por el cuerpo de Harry, los sonidos se iban aplacando al mismo tiempo, Draco ya no pudo escuchar mas su voz en los recuerdos de Harry, y su pecho se oprimió con fuerza, ya casi estaba hecho — argentum— el medallón plateado que le había dado a Harry apareció y brilló con fuerza, —fundus— apuntó al medallón y luego alrededor de la habitación, los pequeños rastros de luces "sobrantes" se congregaron en su varita y luego fueron lanzados hacia el medallón —adiuro— finalmente el medallón absorbió todo lo lanzado, tembló ligeramente y cayó sobre el pecho de Harry, desapareciendo nuevamente.
La habitación se quedó en silencio y casi a oscuras, Draco aun sostenía su varita en una mano mientras con la otra se apoyaba en la cama, mirando apenas la silueta de Harry, durmiendo tranquilamente, como si nada malo estuviera ocurriendo, durmiendo de la misma manera en que lo había visto durmiendo durante muchas noches, se sentía agotado, casi sin darse cuenta sus rodillas tocaron el piso, con una mano jaló la de Harry un poco mas y enterró el rostro en ella, respirando entrecortadamente, sintiendo el aroma de Harry, por última vez, tal vez. El hechizo estaba hecho, todo había salido de acuerdo al libro y su plan estaba casi completo, solo le faltaba a él olvidar, solo faltaba que su madre le lanzara el obliate…
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—Comprenderás que lo mejor es mantener todo esto en secreto… hasta que llegue el momento en que le reveles a Harry la verdad…—
—Si… si señor…— murmuró Snape sin levantar la vista.
—Hace muchos años creía en que todo lo que uno hacía se podía justificar si era por un bien mayor, que no importaban los medios…—
Snape levantó la vista y encaró al director, que tenía la mirada perdida en las llamas de la chimenea, como rememorando algo importante.
—Nunca había tenido tan claro ese concepto como ahora…—
—Aun podemos dar marcha atrás…—
—Podemos, pero no lo haremos, Severus…— Dumbledore lo encaró —Lo que se deba hacer por terminar con esto, lo haremos—
Snape asintió nuevamente, bajando la vista, estaba condenado, había aceptado y ahora no tenía mayor alternativa que cumplir.
—Ya esta amaneciendo… y antes de terminar con esta reunión hay algo mas de lo que debemos hablar, un último encargo…—
—¿Algo mas?— preguntó con fastidio Snape
—La serpiente de Voldemort… Naguinni, debes vigilarla…—
—¿La mascota del Lord, señor?— preguntó Snape bastante confuso.
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Draco abrió los ojos, le dolía el cuello por la posición en que había dormido, ¿dormido? Oh mierda… levantó la vista alarmado, pero aun Harry seguía durmiendo, inconciente en realidad, por la poción que le había dado, miró hacia la pared, eran ya las 7 de la mañana, tenía aún un par de horas, pero no se podía arriesgar más, se puso en pie y le dio un suave beso en los frente a Harry antes de ponerse a recoger la botella de vino, las copas y todo lo que había usado para el hechizo, buscó cualquier cosa que lo pudiera delatar y metió todo a su mochila, antes de reducirla una vez mas, dio una última mirada alrededor y suspiro, se acercó a Harry y le dio un último beso en los labios a la vez que dejaba los lentes sobre la mesa de noche, ya no quedaba ninguna prueba de que él había estado allí, cuando Harry despertará en un par de horas creería que había ido allí para estudiar y que se había quedado dormido, era una coartada débil, lo sabía, pero también sabía que Harry no tendría sospechas por que no podría recordar nada que lo hiciera dudar.
—Adiós mi amor— murmuró finalmente saliendo de la habitación, miró a ambos lados del pasillo, tal como esperaba todo estaba desierto, sus piernas temblaban ligeramente y se tuvo que sostener de las paredes en algunas ocasiones para no caer, caminó y caminó casi en forma mecánica hasta las mazmorras, aun con la túnica puesta y abrazando a su mochila se metió en la cama y se dedicó a mirar el techo, pronto cayó en un estado de semi inconciencia, por momentos tenía recuerdos muy vividos de él y Harry, le parecía mentira que hubieran estado apenas un poco tiempo juntos y sin embargo todo hubiera sido tan intenso, Harry se le había entregado a él y era su primera vez, y él mismo se había entregado a Harry, había dejado que lo amara como a ningún otro había permitido, y habían descubierto tanto el uno del otro en sus conversaciones… Abrió los ojos y se sentó de golpe, no podía dejar que todo eso se perdiera en el tiempo… claro que no, salió de la cama y en su baúl movió unas cuantas cosas, hasta que encontró el regalo de su madre, el diario, tomó los frascos de tinta y corrió hacia su sala común, se alegró de tener tanto espacio y privacidad para él, pudo ver en el reloj de pared que eran apenas las 9 de la mañana, lo mas probable era que Harry ya se hubiera despertado.
Mojó la pluma en el tintero de color verde que tanto le gustaba, y empezó a escribir:
Todo empezó una noche de noviembre, aquella noche había terminado por fin con Pansy, pero ella se puso en tal estado de histeria (ya sabes como es ella…) que no lo soporté más y tuve que salir corriendo de aquel lugar antes de lanzarle alguna maldición, pero contrario a lo que sucedía normalmente, ella me siguió, como yo no tenía ánimos de escuchar sus quejas entonces me escondí en el primer salón vacío que encontré, y cual fue mi sorpresa al ver que dentro de ese salón, también escondiéndose, estaba Harry Potter…
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Harry abrió los ojos y dio un sonoro bostezo mientras se estiraba cual gato, realmente había dormido muy bien, sonrió y buscó a tientas sus gafas, entonces cayó en cuenta de que aquel lugar donde se encontraba era muy distinto a su sala común, se sentó de golpe y miró a todos lados ¿Dónde demonios se encontraba? Encontró las gafas y se las puso, mientras que su mente se fue aclarando poco a poco claro… la sala de los menesteres… me he quedado dormido se dijo mientras se ponía en pie y se acomodaba mejor la ropa, y buscaba sus zapatos, recogió del piso el libro de Quiditch que había estado leyendo Veamos… creo que eso es lo único que traje se dijo mientras daba una última mirada a la sala, para luego salir, le pareció raro que la puerta fuera de un color tan oscuro… normalmente son mas claras, se encogió de hombros y caminó hacia el gran comedor, realmente moría de hambre, esperaba que aun hubiera comida, aunque pasar a saludar a Dobby a las cocinas tampoco sería mala idea, a último minuto cambió su ruta y bajó hacia las cocinas, encontró el cuadro indicado y le hizo cosquillas a la pera, la puerta se abrió y él entró
—¡Oh el señor Harry Potter ha venido a visitarnos nuevamente!— dijo una voz chillona.
—Hola Dobby… — dijo Harry con una sonrisa —¿Cómo has estado?—
—Muy bien, señor Harry Potter, a Dobby le gusta mucho trabajar en Hogwarts…—
—Lo sé— su estómago dio un pequeño gruñido y entonces recordó para que había ido allí en primer lugar —Dobby, ¿Habrá algo de comer?—
—Si… claro que si, para usted señor Potter siempre hay comida— dijo el elfo mientras desaparecía en busca de una bandeja con comida, Harry le dio una sonrisa a los demás elfos que hacían reverencias mientras esperaba a Dobby y la bandeja para el desayuno.
—¿Desea café al igual que la vez anterior?— preguntó Dobby, bastante servicial.
—¿Café…?— preguntó Harry arrugando el ceño —No, a mi no me gusta el café— afirmó mientras se sentaba en una de las mesas a comer, pensando en que Dobby debía estar ya muy cansado, pues se estaba confundiendo, no recordaba haber ido por café a las cocinas de la escuela antes.
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Draco bostezó y se estiró en su cama, se había pasado toda la parte del día escribiendo como poseso en el diario, y finalmente casi había terminado, no había querido ir desayunar ni almorzar al gran comedor, no tenía nada de hambre, además tenía miedo de encontrarse con Harry. Solo serían un par de días, al día siguiente todos volverían a la escuela de vacaciones, y el sábado, partiría en la mañana a la mansión, le sería muy fácil el no cruzarse con él. Era lo mejor, después de todo hacerlo sería como causarse mas dolor, y sería innecesario, por que no guardar, al menos por ese par de días que le quedaba con sus recuerdos, una imagen agradable de Harry.
Dio una vuelta sobre su cama y tomó el diario, había escrito una gran cantidad de páginas, bastantes en realidad, le pareció increíble haber hecho tantas cosas con Harry en tan poco tiempo, aun le faltaba el final, mejor hacerlo de una vez se dijo con resolución sentándose en la cama y buscando en la mochila que había dejado en el suelo el tintero y la pluma, pasó hasta la última página que había escrito y comenzó:
Para el 31 de diciembre ya era momento de llevar a cabo el hechizo del que hablé, en solo dos días mas iría a la mansión y debía aprovechar el tiempo a solas. Esa noche, antes de poner en práctica el hechizo decidí hacer con Harry algo que nunca me había planteado siquiera hacer con nadie, esa noche me entregué a él…
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—Severus… te he estado buscando por todos lados… ¿Dónde has estado?— preguntó Remus ni bien Snape cerró la puerta de su despacho.
—Tenía cosas que hacer— gruñó el profesor mientras se sentaba en la silla tras su escritorio y le daba una mirada fría a Lupín.
—¿Está todo bien?—
—Estamos en medio de una casi guerra, Remus, ¿como pueden estar las cosas bien?—
—Ya…— Remus se dejó caer en una de las sillas delante del escritorio de Snape —Aun sigues preocupado por lo que sea que haya pasado—
—Algo así…—
—Estaba preocupado por ti…—
—No debes hacerlo… sé cuidarme perfectamente solo—
—Lo sé, y eso no quita que me pueda preocupar por ti—
—Remus, ha llegado el momento en que dejemos este juego— dijo Snape seriamente.
—¿Juego?— preguntó extrañado Remus, Snape siempre había tenido dudas acerca de lo que pasaba entre ellos, lo llamaba locura, necesidad, soledad, pero nunca juego.
—Si, así es, no tengo tiempo en este momento para seguir con estas citas clandestinas… para nada que no sea ocuparme de mi trabajo—
—Puedes ocuparte de tu trabajo, así como yo me ocupo del mío… como hemos venido haciendo desde hace mucho tiempo—
—No, ahora no podré, por eso quiero que dejes de venir a buscarme, a Hogwarts y a mi casa— Snape se puso de pie y caminó alrededor del escritorio para alcanzar a Remus, que tenía una mirada herida.
—¿Quieres que me aleje de ti? ¿Por qué? ¿Es por lo que ha pasado ayer, verdad?—
—Remus… te lo dije al principio, esto no tiene ni pies, ni cabeza y no es algo que vaya a durar…—
—Duró mas de un año… para ser algo sin pies ni cabeza me parece que ha ido bien…—
—Lo siento…— la voluntad de Snape flaqueó un instante, al ver a los ojos a Lupín, antes de recordar todo lo que pasaría pronto —Debe ser así… quiero que te vayas y que no me busques mas—
—¡Genial!— dijo Remus poniéndose de pie —¿Estás en medio de otra crisis de "soy un espía y un traidor y no sobreviviré"?— preguntó simulando las comillas con los dedos.
—Remus, quiero que te vayas y que no me busques más— repitió alejándose de Lupín
Lupín avanzó hacia él y lo tomó de un brazo, jalándolo, —Severus…
—¡Basta!—
Lupín lo jaló y le plantó un beso en los labios, por un momento Snape no pudo resistirse y correspondió, pero finalmente sujetó los hombros del hombre y lo alejó —He dicho que basta… que se ha terminado todo—
Lupín le dio una mirada molesta —Si, claro, me voy… supongo que cuando se pase tu crisis me has de buscar— dijo fastidiado mientras caminaba hacia la puerta, realmente algunas veces le hartaba las dudas que Severus podía tener, y esta era una de esas veces.
—No esperes que lo haga— agregó fríamente Snape, le dio una última mirada a Remus mientras éste salía azotando la puerta, eran pocas las veces en que lo había molesto, esperaba que está vez estuviera lo suficientemente enfadado como para no pensar en buscarlo hasta que todo hubiera pasado, luego de eso sabía que no lo querría buscar mas.
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Gracias a todos por leer, gracias por los comentarios y no se olviden, un comentario me alegra la semana…
Nos leemos el lunes
Pao
