Tu Nombre Bajo la Lluvia
"Remembranzas bajo la fría brisa del invierno… recuerdos de lo que no se vivió Inu X Kag"
Hi nn
Les diré la verdad, no pensaba continuar con el fic uu no tiene caso mentiros, pero pareciera que no se entendió muy bien lo que quise decir nnU así que hare dos capítulos mas inspirándome en las canciones que mas me gustan nn, mismas que no entiendo por que están en ingles XD
Aquí vamos con el segundo capitulo, el tercero será el final aunque no estoy muy segura del mismo nnU
Inuyasha y demás personajes no me pertenecen uu
.-.-.
Se sentó sobre el piso, sin importarle el escalofrío que corrió por su espalda al sentir el frio contacto del suelo de madera.
Sujeto con algo mas de fuerza la taza de te que sujetaba entre sus manos mientras miraba la lluvia… otro horrible día de lluvia.
Soplo un poco hacia su taza y tomo un pequeño sorbo… como siempre, estaba amargo.
Recargo su cabeza contra un respaldo del sillón negro que adornaba su sala. Dejando que su cabello hiciera el juego perfecto con el mismo.
Su balcón era lo suficientemente grande, y su ventana también, como para permitirle una hermosa vista del cielo grisáceo mientras llovía sobre la ciudad de Kyoto.
Un recuerdo se vino a su mente… y justo cuando iba a sacudir la cabeza para ahuyentarlo, se dio cuenta que no estaba mal… el recuerdo de aquel chico de cabellos plateados corriendo hacia ella era demasiado insistente… y por hoy, mientras se levantaba para tomar de su cocina una botella de vino, dejaría que aquel joven de muñequeras verdes la alcanzara.
Regreso a su lugar pero con una nueva compañera, dejando de lado la saludable taza de te que momentos antes había servido de calor para su delgado cuerpo.
Tomo un trago directo de la botella y miro su muñeca… luego miro su brazo… y sonrió con tristeza. Estaba muy delgada… rayando en lo enferma.
El cristal de su ventana comenzó a devolverle un reflejo de una mujer muy pálida. Casi blanca, y sus grandes ojos estaban entrecerrados por la acumulación de lagrimas…
En eso se había convertido… en una mujer delgada al extremo, en una mujer pálida, una mujer triste, una mujer enferma…
Si, enferma, enferma de soledad, de ira, pero sobretodo de amor…
Una melodía comenzó a sonar, llenando el vacio que amenazaba con volverla loca… pero no se levanto a coger el aparato, podía apostar el alma a que sabia quien era.
Una fiesta… eso era lo que necesitaba para sentirse bien consigo misma… en algún lugar… en algo…
Se llevo la botella de nuevo a la boca para después sonreír con tristeza. ¿Con quien iría a una fiesta? ¿Tenia amigos con quienes ir?
Gateo hasta quedar de frente con la ventana. Donde apoyo su cansada frente y se dedico a ver las gotas de lluvia correr presurosas por el cristal, como si el frio piso fuese la salvación a su dolor.
Sango era su amiga, su mejor amiga de hecho… pero ella estaba lejos… hacia varias semanas que se había ido a vivir con su novio, su nuevo novio, ya que el anterior quedo muy atrás… en la ciudad de Tokio.
Sintió algo cálido correr por su mejilla derecha y con su mano lo recogió… una lágrima… una lagrimilla rebelde que salió de sus ojos, dispuesta a morir en el suelo… al igual que la lluvia tras su ventana.
Como envidiaba a Sango, ella logro hacer su vida a pesar de que había dejado una muy hermosa en la ciudad de Tokio… y todo por su culpa…
Ahora Sango salía con un alto ejecutivo, heredero de una gran corporación, y él la adoraba, sin mencionar que jamás, jamás, miraba a otra mujer que no fuese su novia. Sonrió ante el recuerdo, gran diferencia fue a encontrar Sango, su antiguo novio había sido un jugador y mujeriego… pero aun así ella lo amaba.
Trato de recordar la infinidad de veces que Sango se había empeñado en negarlo. En dejar claro que su ex había sido un inútil y un infeliz, que ella merecía ser feliz, amar y ser correspondida, pero sobretodo, ser respetada.
Golpeo levemente su cabeza contra el cristal mientras se regañaba a si misma… Sango era feliz, si que lo era, el hombre a su lado era un verdadero caballero y decente, todo lo contrario a su ex… pero ella recordaba a otra Sango; una Sango que sonreía espontáneamente, no aquella que ya traía la sonrisa pintada y gastada por el tiempo, aquella que aun miraba embobada a quien había sido su primer novio, no aquella que miraba a su novio con una extraña mezcla entre admiración y respeto.
Sango quería a su novio… pero había amado a Miroku.
Y ella… ella también tenía su historia, tan amarga como el trago de vino que pasaba justo en ese momento por su garganta.
Había ido a Kyoto con la intención de cambiar de estilo de vida, de cambiar de aires, de ser otra persona… y solo se encontró con un estilo de vida infernal, un aire helado siempre recorría las calles, y su otro yo emergió… su yo solitario.
No entablo muchas amistades, pues problemas surgieron en su familia. Su abuelo enfermo gravemente y se vieron en la necesidad de dejarle de pagar sus estudios. Claro que su abuelo no quería, pero era algo que ella ya había decidido. Dejo de estudiar y afortunadamente encontró un trabajo de secretaria. No seria la abogada que deseaba ser, pero seria lo mas cerca que estaría de alguien así.
Y así fue. Trabajo por un tiempo para una licenciada de nombre Midoriko, pero luego cambio a un bufete de abogados, donde encontró a un viejo amigo; Kouga.
Por segunda vez su móvil comenzó a sonar, y se levanto perezosamente a recogerlo. Vio el número y sonrió, hubiera apostado a quien fuese.
-¿Diga?
-¿Kagome? ¿Te desperté? Suenas adormilada…
-Creo que pille un resfriado… - mientras escondía la botella de vino vacía, detrás de sus piernas, como si verdaderamente su interlocutor pudiera verla.
-¿Estas bien mi amor? ¿No quieres que te lleve algo?
-No gracias, solo quiero descansar…
-Está bien, pero cualquier cosa me llamas ¿ok?
-Ok, gracias Kouga
-De nada, te amo Kagome
-Y yo a ti…
Colgó sin esperar que él lo hiciera primero… ella no tuvo ninguna relación desde que había llegado a esa ciudad, hasta que se reencontró con Kouga, fue entonces que se dio cuenta que estaba realmente sola. Él fue muy amable, siempre atento, siempre dispuesto… siempre ahí…
Camino de regreso hacia la ventana pero esta vez no se sentó. Simplemente se cruzo de brazos mientras veía el cielo gris de una ciudad triste.
Su rostro tranquilo paso a una mueca de ira incomprensible y arrojo la botella lejos, estrellándola contra la pared de su apartamento mientras ella se dejaba caer de rodillas, llorando desconsolada.
Sujeto su cabello con fuerza mientras las lágrimas corrían gruesas por sus mejillas, con tanta fuerza que estaba segura que un poco más y lo arrancaría.
Esa era su vida; un encerramiento voluntario en una rutina. No había nada fuera de lugar en su casa ni en su vida… corto de raíz todo aquello que le había hecho tanto daño y que ahora se moría por no tener.
Se abrazo a si misma mientras temblaba en el piso. No quería una vida así, nunca había soñado una vida así… y sin embargo, era lo que había labrado con sus propias manos.
Luego de un rato de espasmos y llanto descontrolado se levanto y miro la botella rota en el piso. Se levanto rápidamente y al instante estaba de regreso con una escoba y un recogedor. Limpio todo de manera que no quedo ni la mas remota huella del cristal roto en ese lugar, nadie lo sabría… solo ella sabría la verdad.
Arrojo los restos del cristal al cubo de basura y se fue a dar una ducha. La lluvia estaba cesando, y de ser así, quería pasar una velada agradable con su novio, aunque este no fuese aquel muchacho de cabellos plateados y de mirar dorado. Aunque su novio fuese Kouga, y no Inuyasha.
.-.-.
Konichiwa nn
Aquí esta el segundo capitulo de este one-shot xux que se convirtió en fic nn
Me canse uu gracias a todos por leer y también gracias a los que han pedido (exigido) continuación nn
Me da mucho gusto saber que os gusta mi trabajo nn
Sayonara non
