Disculpen la tardanza, acá va el capitulo 16, dedicado a….
Los que querían ver porqué los chicos no se vengaron de Naruto.
Los que querían ver a Kakashi en este fic, aunque creo que sólo era yo.
Los que querían más Neji/Hina.
Los que querían saber que rayos pasó con Shino y Chouji.
Los que querían saber que fue de Sasuke… al que voy a necesitar para este capítulo. (Aunque debo admitir que no soy muy buena con éste personaje, a demás que no me gusta mucho)
Y a todos los lectores que han tenido que esperar por culpa de la falta de creatividad de esta autora.
Espero les guste…
Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto
Capitulo 16 – Reconciliaciones, traumas, y más
…
Retrocedamos el tiempo desde donde nos habíamos quedado en el capítulo anterior, que fue cuando encontramos a los grandes shinobis de la aldea de la Hoja cumpliendo con la tan honorable misión de limpiar los desagües de la de la Hoja, y vallamos exactamente tres días atrás, justo cuando estaban terminando su "amena" reunión con la siempre tan amable Hokage…
…
Después de haber estado más de dos horas en la oficina de la Hokage, recibiendo toda clase de gritos, insultos y humillaciones, incluyendo el paquete completo de tratamiento especial de Tsunade-sama, la nueva generación de jóvenes promesas Ninja de la aldea de la Hoja salió de la oficina de la Hokage con las cabezas agachadas, cojeando, sobándose los moretones y resignados a cumplir con el castigo impuesto sobre ellos.
Pero lo que más les dolía era que en el fondo, todo lo que les había pasado, se lo tenía bien merecido. Se habían comportado como unos niños inmaduros, inventando estúpidas formas para atacarse entre ellos, involucrando a todos los aldeanos, y ocasionando unas cuantas deserciones en el género masculino – entiéndase como deserciones el matrimonio gay entre Gai sensei y su alumno y la salida del closet de Sai – haciendo el ridículo total.
Estaban tan cansados que ya ni les interesara que los desgraciados de Shino y Chouji se hubiesen salvado del castigo al ser asignados como nueva escolta del Kazekague, quien había dejado amablemente la suya anterior, sus hermanos, a disposición de la Hokage. Tan deprimidos estaban que incluso juraban que si veían delante de ellos a Naruto caminando tranquilamente y comiendo un plato de ramen al paso, lo dejarían pasar sin siquiera intentar hacerle pagar por todas sus estupideces y…
– ¡Hey chicos! – Saludó efusivo un rubio hiperactivo – Supe que les pusieron un …
Un par de puños estrellados en su cara le impidieron continuar con su elocuente conversación. Al parecer, no estaban tan desganados después del todo.
– Y ahora yo que hi… hi… hi… –
El rubio se puso azul de miedo al ver la expresión de los que hasta ese momento consideraba sus amigos, quienes lo rodearon y lo miraron con expresión de ira, casi lanzando rayos destructivos de sus ojos – con lo que se instituiría un nuevo doujutsu en la serie de Naruto – y echando humo por las orejas.
Curiosamente, y eso considerando que era de día, el ambiente a su alrededor se oscureció con unas horribles nubes negras y de los cuerpos de los shinobis comenzó a salir una especie de humo negro, un aura maligna.
– Tú tuviste la culpa, baka… – le gritó Sakura en versión Inner.
– Maldito hijo de…. – se le unió Ino, con un ojo temblando y una vena en la frente.
Naruto miró a todos y optó por refugiarse con quien consideró menos peligroso…
– ¿Que me quieren hacer? – preguntó acercándose a cierta Hyuuga – Hinata, sálva… va… me!? –
Si antes su rostro estaba azul de miedo, luego de ver el rostro de Hinata quedó completamente morado. La Hyuuga ni siquiera tuvo que hablar, su rostro lo decía todo. A su lado estaba Neji, quien la tenía sujeta de la mano, y él si tenía ganas de "hablar" con Naruto.
– A ti te quería ver, baka – dijo molesto, aunque algo confundido, "Nunca pensé que querría ver a Naruto", y continuó– por tu culpa todos hemos pasado la peor semana de nuestras vidas y… –
Todos apretaron los puños y sacaron las pocas armas que aun les quedaban a la mano, las que sobrevivieron después de tantos usos que les dieron, y estuvieron a punto de hacer puré de Naruto, cuando una voz del exterior los detuvo.
– Yo no haría eso si fuera ustedes –
Y en un milisegundo el humo se disipó, las nubes desaparecieron y hasta los pajaritos comenzaron a cantar. Todos voltearon a ver de quien se trataba.
– Kakashi-sensei – hablaron todos al mismo tiempo.
El Ninja copia había aparecido de la nada y estaba detrás de todos ellos, leyendo su libro de lo más entretenido, y con el aspecto aún más despreocupado que de costumbre.
– En serio, si quieren seguir con vida, no vayan a hacer lo que estaban a punto de hacer – dijo con tanta indiferencia que si no analizaran sus palabras, lo tomarían como si no hubiese dicho nada importante.
– ¿A que se refiere, Kakashi-sensei? – preguntó Sakura, fingiendo la voz más dulce del mundo y sonriendo lo más inocente que pudiera. Casi hasta se le podían ver las alas de ángel y la aureola de Santa.
– ¿No estaban a punto de masacrar a Naruto? – Preguntó fingiendo confusión el Ninja copia.
– ¡¡Noooooo!! – Repitieron todos a la vez, en coro – ¡¿Cómo se le ocurre?! – y se unieron a la actuación magistral de la Haruno. Por poco y parecían un coro de ángeles.
Y es que tanta actuación se debía a que eran conscientes de que lo último que necesitaban era ganarse más problemas de los que ya tenían, sobre todo considerando que estaban tan cerca de la oficina de la Hokage.
– Kakashi sensei – intervino de nuevo la Haruno – ¿A que se refería con eso de… "si quieren seguir con vida"?
Se quedaron expectantes a ver si notaban algún cambio en la expresión de Kakashi. Éste, por su parte, disfrutó el momento, muy a su manera.
– Por nada en especial – comentó – solo que después que ustedes se fueron el señor Ichiraku encontró a Naruto hecho una desgracia y lo llevó al hospital y acaba de ser dado de alta después de tres laaaargos días.
Sonrió con malicia hacia a los jovenes, pero todos estaban mirando hacia el cielo, silvando inocentemente.
– ¿Y… y eso que tiene que ver con nosotros? – preguntó Shikamaru.
– Nada, solo que por el estado en que estaba, solo comentaba porque a la Hokage no le hizo mucha gracia tener que aguantar a Naruto tanto tiempo en el hospital y…
El ninja de cabello plateado se dispuso a contarles a sus queridos alumnos y otros los acontecimientos ocurridos durante la estancia del ninja rubio en el hospital de Konoha.
– ¡NARUTOOOO! –
Se escuchó un grito que hizo temblar el edificio del hospital por completo. Todos los enfermos se levantaron asustados y las enfermeras tuvieron que sujetar los frascos con medicinas para que no cayeran al suelo.
– ¡¡Donde rayos se ha metido ese maldito mocoso!! – gritó furiosa una voz femenina que avanzaba a pasos agigantados por los pasadizos del hospital de la aldea de la Hoja.
Efectivamente, se trataba de la Hokage. Era apenas el tercer día que llevaba interno Naruto en el hospital, pero esos días habían sido un infierno total para la sannin, y los demás doctores del hospital. Incluso había llegado a ser tan molesto que los demás doctores ya se habían rendido hace mucho, quedando solo ella disponible para atender al hiperactivo Ninja.
– ¡Cuando te encuentre, me las vas a pagar! – gritó de nuevo mientras salía molesta de la habitación de descanso de las enfermeras, lugar donde se escondió el Uzumaki la última vez
"Donde más puede estar, donde más, donde…". Meditó intentando analizar la psique de un adolescente con las hormonas alborotadas y con extraños jutsus sexys, y le dio en el clavo.
Abrió de golpe la puerta de las duchas de mujeres, despedazándola. Entró furiosa y notó en el centro a una rubia de curvas pronunciadas y rayas en el rostro.
– Ahí estas, mocoso – le gritó furiosa, jalándolo de las mechas – Ahora mismo te regresas a tu habitación. Viendo que aun no regresaba a su forma original, decidió ayudarle con un leve golpe (tal leve que apenas destrozó una pared con el cuerpo del Uzumaki).
– Auch, – se quejó el rubio – ¿Esa es forma de tratar a los enfermos?
La mirada de la Hokage lo dijo todo. Naruto deseó que alguien le arrancara la lengua en ese mismo momento. Se levantó y a duras penas la siguió hasta su habitación.
Entre susurros, se pudo entender algunas de las palabras de la Hokage…
– maldito Kyuubi que solo lo medio curas, ¿Porqué no lo curas por completo para poder sacarlo a patadas del hospital?
Cuando llegaron a la habitación del rubio, éste entró molesto y se echó en su cama. Aunque se le veía bastante obediente, era más que obvio que a la primera oportunidad se volvería a escapar, como ya lo había hecho las siete veces anteriores. Siguió con la mirada a la sannin, divertido de verla tan molesta, y entre burlas, comentó.
– Si sigue golpeándome así, nunca me voy a curar.
Ante la última frase del Ninja hiperactivo, Tsunade puso cara entre pánico, asco y sorpresa. Luego volteó a ver a Naruto, y gritó tan fuerte que todos el la aldea de la Hoja pudieron escucharla
– ¡¡LA PRÓXIMA VEZ QUE ALGUIEN TE MANDE AL HOSPITAL, SE LAS VERÁ CONMIGOOO!!
…
– … Así que ya saben, si quieren tener que vérselas con la Hokage, pueden chancar a Naruto cuanto quieran – terminó su relato y desapareció en una nube de polvo.
Se miraron y agacharon las cabezas rendidas.
– Maldita sea, ahora ni siquiera podemos golpear al baka de Naruto – bufó el Hyuuga.
La decepción en sus ojos lo decía todo. Su estado era tan lamentable que incluso a Naruto le dio ganas de auto-flagelarse para intentar levantarles los ánimos.
– Vamos, muchachos ¿Por qué no vamos a comernos un plato de ramen a Ichiraku y …? – antes de terminar su frase ya se había quedado solo.
Por fin iban a tener un poco de paz y tranquilidad, les habían dado el resto del día libre, ya que al día siguiente comenzarían con su nueva misión. Casi ni habían notado en qué momento sus amigos habían partido, aunque eso era lo que menos les importaba en ese momento.
Neji cogió de la mano a Hinata y la llevó por un camino que no conocía. Ambos avanzaban a paso rápido, haciendo uso de todas sus habilidades Ninja.
– Neji-oniisan, ¿No deberíamos ir a la mansión? – Preguntó dudosa, sin obtener respuesta – Neji, ¿Me estas escuchado? – volvió a preguntar, pero pronto cayó. La expresión seria de su primo la hizo desistir de seguir preguntando y se limitó a dejarse guiar, confiando plenamente en él.
Avanzaron en silencio hasta que llegaron a un claro bastante alejado de la ciudad, cerca al bosque. El lugar lucía bastante pacífico y despejado, alejado del bullicio de la ciudad y de las continuas interrupciones que hasta ahora no habían dejado a los pobres primos Hyuuga, protagonistas de este fic, tener al menos un momento romántico. Si, el lugar parecía ser perfecto para el amor, pero muchas veces las apariencias engañan…
Hinata se aproximó al borde del riachuelo que atravesaba el lugar e introdujo su mano en las transparentes aguas, para luego llevarse las manos al cuello y refrescarse un poco. Pequeñas gotas cayeron traviesas se resbalaron de su cuello para luego desaparecer a la altura de su escote.
Todos y cada uno de los movimientos de la Hyuuga fueron seguidos al detalle por su primo, quien se había sentado a unos cuantos metros, sin poder alejar de su mente sus sucios deseos.
"Se ve tan deseable, tan seductora, tan… ¡¡No!!."
No, se repitió a sí mismo el todo controlado Neji Hyuuga, intentando descartar tan impuros pensamientos, intentando convencerse a sí mismo
"¡No!, no puedo permitirme dejarme llevar por el deseo, debo dejar de pensar en… en… en… en sus enormes pechos y… No, no debo seguir pensando en sus carnosos labios, y de un rojo tan natural, y…. y su cintura, tan ajustada, y… y en ese cuerpo tan deseable y… ¡Noooo!"
Sacudió la cabeza intentando alejar al demonio lujurioso que lo estaba invadiendo, sin mucho éxito. Volteó a ver de nuevo a su prima, y lo que vio, o lo que creyó ver, no le ayudó en nada a su tan ardua labor.
Quien estaba delante de él era Hinata, de eso no había duda, y menos cuando él ya la había visto en todo su esplendor, en todos sus ángulos, y todas sus posiciones, y en toda su desnudez. Pero lo que llevaba puesto la Hyuuga era algo que Neji jamás le había visto puesto, salvo en sus más oscuras fantasías…
– ¿Hi… Hi… Hinata? – Tartamudeó el Hyuuga, recordando que una vez llegó a la conclusión de que se estaba comenzando a mimetizar a su prima. – ¿En verdad e… eres tú?
Si alguna vez imaginaron a Hinata vestida de conejita PlayBoy, descártenlo. Si se la imaginaron encuerada al lado de una moto y apenas vestida con la casaca de Harley Davison, olvídenlo también. Si alguna vez la imaginaron en vestido rojo encendido alicrado transparente y que apenas le tape lo que nunca ve el sol, borren esa imagen de su mente. Por último, si se la habían imaginado en mallas negras, con un látigo en la mano y con un juego de cadenas y candados, pues… que comunes y corrientes son sus mentes...
Y váyanse olvidando también de la profesora que da clases de sexualidad, de la enfermera que le pone la inyección al paciente, o de la colegiala con la mini escocesa y la blusa amarrada a manera de top, o de la secretaria dispuesta a hacer todo lo que su "jefe" le ordene, o…. ¡Rayos!, ¡¡Que prolija es la mente cochina y sucia de la humanidad, sobre todo del género masculino!!
Lo que tenía en frente Neji Hyuuga era algo que sobrepasaba todas las expectativas de su más sucio y mórbido yo interior…
Desbordando lujuria, dulzura y pasión, si es que se puede combinar esas tres sensaciones, Hinata estaba frente a él, a su primo, en toda su desnudez; tendida de costado sobre el suelo, utilizando apenas su cabello para tapar su la voluptuosidad de sus senos, y una tenue sombra - que sabe Kami de donde venía - tapándole convenientemente su feminidad. La pureza de la piel de su rostro limpia de cualquier maquillaje y la firmeza de su delicada figura le daban un toque de inocencia fatal que prácticamente destruyeron con la guardia del Hyuuga.
Y es que ella no necesitaba vestir alguna extravagancia para satisfacer las fantasía mundanas de su primo, bastaba con su sola presencia, la delicadeza de su cuerpo, la sensualidad de sus labios, para hacer borrar de la mente del Hyuuga todas las escenas porno que alguna vez hubiese visto en las películas escondidas tras el escritorio del despacho de su tío Hiashi…
Hinata levantó lentamente una mano y con el dedo índice le indicó que se acercara a ella. Y obediente, sin ser capaz de resistirse al llamado de su prima, de su diosa, de su musa, siguió fiel a su llamado, hasta que…
…
…
– ¿Que… que haces Neji? – preguntó una voz dulce desde atrás.
Neji se detuvo en seco y molesto volteó dispuesto a mandar al infierno a la metiche que estaba a punto de arruinarle su lemmon.
– ¡¿Qué acaso no ves que estoy a punto de tirarme a mi pri… a… eto… – las palabras de fallaron al reconocer el rostro que tenía en frente. – ¿Queee?
Los ojos se le desorbitaron ver a su prima inocentemente acercándosele, y totalmente vestida. Volteó a mirar, solo por siacaso, hacia donde suponía estaba antes su prima en traje de Eva, y no vio nada. Agachó la cabeza total y completamente decepcionado. Todo había sido producto de su imaginación.
"Era imposible que Hinata-sama apareciera desnuda en frente de mí, demasiado bueno para ser verdad, debí suponerlo…".
Se levantó y respiró profundo, y disimulando cierto dolor agudo en la entrepierna…
– Nada Hinata-sama.
Se volvió a sentar y esperó a que ella llegara a su lado.
– Eto… yo… fui a recoger unas flores – le dijo al entregarle las flores a su primo.
"Si claro, como si me importaran las malditas flores…"
– Gracias, Hinata-sama – resignado, recibió el regalo de su prima.
– Onii… digo, perdón, quise decir, Neji… – intentó continuar pero fue interrumpida por su primo.
– ¿Si, Hinata-sama?
– Eto… yo… ¿Podrías dejar de lado el sama? Siempre lo olvidas y… bueno, yo no creo que…
– Lo que digas, Hinata.
Se quedaron en silencio por casi un minuto, maldiciendo internamente no poder decir nada más, hasta que…
– Neji – lo llamó la Hyuuga, aun jugueteando con sus dedos índices, algo nerviosa por lo que estaba a punto de hacer.
– ¿Si Hina… – detuvo su pregunta al ser sorprendido por su prima quien se había abalanzado sobre él con un atrevimiento tal que podría jurar que se trataba de otra alucinación producto de tanto estar aguantado.
Lo que ambos no sabían era que estaban siendo espiados por un par de ojos perlados bastante analíticos.
Con torpeza, y tumbándolo sin querer contra el húmedo pasto, Hinata se abalanzó sobre su primo dispuesta a romper aquel hielo tan incomodo entre ambos, todo después de tantas peleas y discusiones estúpidas que habían tenido que aguantar por tantos días por culpa de su falta de madurez y escasez de confianza.
El beso comenzó torpe, pero pronto se fueron acomodando a la situación. La Hyuuga intentó levantarse un poco, avergonzada de su propia acción, pero una mano fuerte sujetándola por la nuca se lo impidió, y es que Neji no estaba dispuesto a dejar pasar la ocasión, no después de haber esperado tanto.
Aquel arrebato le había despertado en menos de un segundo todo el lívido contenido por tanto tiempo. Y a eso, agregarle el sentir el cuerpo de su prima sobre el suyo, lo estaba volviendo loco.
Sus manos se toparon torpemente al momento que intentaron desprenderse de sus ropas, chocando entre ellos en más de una ocasión, y evidenciando su falta de práctica en la materia.
Intentando tomar control de la situación, Neji tumbó a su prima sobre el pasto invirtiendo las posiciones, y se colocó sobre ella, dispuesto a todo, hasta que…
Unos ruidos provenientes del interior del bosque los interrumpieron.
Ambos se levantaron de golpe total y completamente asustados y se acomodaron la ropa como pudieron. Neji agradeció haber logrado controlar el impulso de arrancarle la ropa a su prima, ya que al menos tenía con que vestirse en el momento.
Los ruidos continuaron, similares a gemidos y lamentos de dolor o… ¿Placer?
Decidieron investigar, para saber de que se trataba aquel ruido, como si nunca hubiesen visto una película de terror para saber que no deben meterse justo donde escuchan los ruidos sospechosos. Avanzaron guiados por el ruido, encontrandose en el camino con unas extrañas flechas rojas hechas con luces de Neon que señalaban el camino hacia el… "placer desenfrenado sin límites", y sin siquiera pensar lo sospechoso que se veían, decidieron seguirlos, algo que después lamentarían.
De pronto, unos ruidos los alertaron.
– ¿Qué… que estará pasando ahí? – Preguntó inocentemente Hinata.
– No lo sé – contestó Neji, aunque en el fondo no quisiera admitir que reconocía aquellos gemidos, como si los hubiese visto en algúna parte, tal vez en una de esas películas…
Continuaron acercándose hasta que se encontraron con un enorme cartel de luces de Neon seguido por unas cortinas negras con dibujos de diablos rojos, que señalaban al cordón que supuestamente abriría las puertas al… "Placer Desenfrenado".
Pudieron escuchar unos gritos confusos…
– ¡Auch! ¡Así me gusta! – Una voz femenina seductora gemía de placer.
– Espérate, la pierna va por arriba – Esta vez se trataba de una voz masculina con la voz agitada.
– No, por ahí tiene que ir mi brazo, bobo.
– ¿Estas segura? A ver muéstrame el libro para verificar…
Si, eran dos shinobis que definitivamente no estaban jugando al Twister.
A unos cuantos metros siguiendo el camino de regreso a Konoha, un rastro de sangre guiaba hacia una escena que… ¡horror!
Destaparon la cortina negra y se encontraron con la peor escena pornográfica que pudieran imaginarse.
– ¡Aggghhh! – gritaron Neji y Hinata quienes se quedaron estáticos y más pálidos de lo que ya son al ver escena.
Enfrente de ellos se encontraban Sakura y Sasuke haciendo algo que ni con el Byakugan podrían descifrarlo.
– ¿Y pensaste que estaba dispuesto a perderme de esto? – susurró seductoramente el Uchiha a la Haruno, sin siquiera notar que estaba siendo observado.
– ¡No! – afirmó la kunoichi – por esto, te traigo de cualquier parte del mundo, incluso de la cueva de Akatsuki, con tal de que te quedes a mi lado.
Continuaron concentrados en sus interesantes actividades ignorando por completo la presencia de los Hyuuga, quienes no salían del asombro.
Ambos voltearon asustados y se miraron, preguntándose que rayos estaban haciendo esos dos. Si eso era una reconciliación, o una prueba de elasticidad y resistencia . Terminaron asumieron que Sasuke había vuelto de donde se que se hubiese ido, tal y como lo deseaba Sakura y que lo que estaban viendo era una supuesta demostración de "amor". Era eso o que aun seguía con una de las muchas fases de su plan de vida: Reestablecer al clan Uchiha.
Cerraron la cortina para evitarse más daños psicológicos, y se miraron con un solo pensamiento en mente: Regresar a la aldea de la Hoja antes de terminar con un trauma eterno.
…
…
Caminaron en dirección a la aldea de la Hoja, intentando borrar de sus mentes lo que acababan de ver, imágenes sacadas de la peor película porno que se pudieran imaginar, cuando escucharon otros ruidos que los alertaron. Esta vez, los ruidos eran diferentes a los anteriores, se trataba de gritos de suplica, de ayuda.
Se pusieron en alerta y, jurando que se podía tratar de un enemigo, tal vez de Orochimaru resucitado o de algún miembro de la aldea del sonido, atacando a algún ninja de su aldea, y como buenos ninjas que son, y obviamente olvidando lo que ya había mencionado respecto a no acercarse a los lugares sospechosos, decidieron investigar.
Caminaron hacia el lugar donde escucharon el ruido – y sin activar el Byakugan – hasta que encontraron un rastro de sangre. Otro grito los pusieron en alerta, y esta vez pudieron reconocerla voz.
– ¿Ese no era Shikamaru? – preguntó preocupada Hinata.
– Será mejor que yo vea – observó preocupado el Hyuuga, temiendo por la seguridad de su prima – Tu quédate aquí.
Neji siguió el rastro de sangre y llegó al lugar de donde provenían los gritos, donde encontró la siguiente escena, que por cierto, deseó nunca haber tenido que ver:
Shikamaru amarrado de brazos y piernas en un aparato de tortura que consistía en una tabla de madera horizontal con los brazos y piernas sujetos a los extremos. Al lado derecho había una rueda que, cada vez que giraba, estiraba más los extremos de la cruz, estirando de paso el cuerpo del Shinobi. Al lado estaba Temari vestida una túnica con una capucha negra en la cabeza que terminaba en punta y a cada segundo amenazaba al Nara.
– ¿¡Prometes no volver a hacerlo!?
– ¿Hacer que? – preguntó el inocente casi llorando del lamento.
– ¡Respuesta equivocada! – Y la rubia giró otra vez la rueda.
Un ruido seco se escuchó provenir del cuerpo del Shinobi.
– ¿Otro hueso roto? – preguntó sarcásticamente mientras reía a carcajadas.
Neji regresó con rostro de trauma eterno al camino donde había dejado a Hinata. Para su desgracia tenía activado el Byakugan y pudo contar la cantidad de huesos rotos.
– ¿Y que fue lo que viste?
– Shikamaru, pobre, el... es que... ¡¡Pobre!! y Temari... ella... sádica... y...
– ¿Estaban juntos? – Hinata sonrió débilmente, pero la sonrisa se le borró pronto al ver el rostro de trauma de su primo. – ¿Estas bien? – le preguntó, visiblemente preocupada.
– No… si… yo… Konoha… y… – fue todo lo que pudo decir el Hyuuga.
…
Regresaron sobre sus propios pasos, jurando que esta vez irían directo a la aldea de la Hoja sin preguntar ni desviarse del camino, cuando escucharon un grito demasiado reconocible, como un aullido.
– ¡Ese es Kiba! – se puso en alerta la Hyuuga quien, sin pensarlo dos veces, y olvidando que deben pensar las cosas antes de hacerlas, corrió en dirección hacia aquel ruido.
Al llegar al lugar de donde provenía el grito, se arrepintió de haber ido.
En frente de ella se encontraba Kiba estirado y amarrado de pies y manos a dos árboles que estaban en paralelo. Frente a él se encontraba Tenten totalmente encuerada y con un látigo en las manos, dispuesta a castigar a su amado y a enseñarle quien mandaba en esa relación. Lo curioso era que el Inuzuka se veía como si estuviese disfrutando la escena.
– ¡Dime quien es la que manda! – gritó la kunoichi en tono amenazante.
– ¡Pues definitivamente no eres tú! – Le contestó desafiante el shinobi – ¡Y ni creas que te tengo miedo!
Los latigazos se escucharon acompañados de gemidos confundidos entre dolor y placer. ¿Cómo rayos podían disfrutar aquello?
Al lado de ellos se encontraba Akamaru pasando el rato con una bella puddle que acababa de conocer…
Hinata se volteó lentamente, con la el rostro tan pálido como papel bond, y caminó lenta y torpemente hacia donde había dejado a su primo. El tartamudeo se le había ido por todo el cuerpo.
…
Cuando regresó, se sorprendió de no encontrar a su primo donde lo había dejado. Con miedo, siguió las huellas dejadas por éste, y otros gemidos provenientes de aquel lugar, hasta que lo encontró.
Y otra vez ambos maldijeron haber seguido sus putos instintos ninjas.
Esta vez ambos se quedaron estáticos al encontrar al gran maestro jirayra rodeado de miles de jovencitas que lo atendían dandole de comer en la boca y masajeándolo de pies a cabeza.
Y nada hubiese sido tan traumatizante como lo que ya habían visto antes, de no ser que jirayra se encontraba completamente… DESNUDOOOO.
…
Se cogieron de las manos y dieron media vuelta, directo hacia un lugar seguro, un lugar sin gemidos ni nada por el estilo. Cuando estuvieron libres de cualquier peligro, ambos se abrazaron, aun temblorosos. Se miraron directo a los ojos y se juraron que, sin importar el ruido que volvieran a escuchar, esta vez harían caso omiso.
…
Continuaron caminando por aquel bosque que se suponía les iba a dar la paz y tranquilidad que tanto buscaban, pero que estaba resultando la experiencia más traumática de sus vidas. Los ruidos, gemidos, gritos de placer, y otros continuaron por más de media hora, hasta que estuvieron lo suficientemente lejos de aquel terrible lugar.
Apenas alcanzaron al final del bosque, suspiraron de alivio. Luego, y casi inconscientemente, voltearon en dirección a aquel terrible lugar, y vieron un enorme cartel de luces de Neon rojas, cartel que no habían notado antes:
…
"Bosque del sexo desenfrenado"
"Si no tienes plata para ir a un hotel,
Y estas realmente aguantado,
Y no puedes esperar más,
ven y disfruta de tus peores fantasías en este lugar,
Te alquilamos libros de kamasutra, látigos, aparatos de tortura,
Y todo lo que puedas imaginar"
…
Los Hyuuga se quedaron boquiabiertos al leer lo que decía dicho cartel. Se voltearon para mirarse el uno al otro sin saber que decir al respecto, y entendiendo a que se debían todas las imágenes de las que habían sido testigos durante aquella infernal hora.
Un guardia que los había estado observando desde hacía unos segundos, se le aproximó.
– Si gustan pueden pasar a mirar – les propuso en el tono más inocente que se pudieran imaginar.
Neji y Hinata se quedaron mirándolo por unos segundos, luego voltearon a verse, y casi al mismo tiempo, tuvieron la misma reacción.
– ¡Noooooo!! – gritaron ambos y salieron corriendo del lugar.
Directo a la mansión Hyuuga.
…
…
Lo que no sabían, era que lo que les espera en dicho lugar era aún peor…
–o– Disculpen las tardanzas, espero poder cumplir a tiempo con el siguiente cap.
–o– No apareció Ino porque aun estoy pensando como emparejarla con Gaara.
–o– Este fic se suponía que iba a ser más gracioso, por eso que no pongo tanto romance. Si quieren romance, les invito a que lean mi One-Shot: Esperándote, con esta pareja.
Gracias por seguir leyendo esta historia. Ya saben, sus reviews me motivan a continuar…
