A todos, muchas gracias por seguir leyendo este fic.

El próximo es el capítulo final. En realidad, pensaba terminarla con este, pero me estaba saliendo demasiado largo, y lo tuve que partir.

Este capítulo está dividido en dos partes, la tercera parte es el siguiente capítulo y el final.


Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto

Capitulo 18: Nuestro amor triunfará

Parte 1: Nuestro amor triunfará… contra todo

Todos los implicados se encontraban en la sala de reuniones principal de la mansión Hyuuga.

Hiashi se encontraba sentado en su sillón principal, concentrado en buscar algo entre los desordenados documentos que se encontraban sobre su escritorio, y con la expresión más seria que nunca. Frente a él se encontraban los tres jóvenes, Hinata, Neji y Hanabi, aun más pálidos de lo que ya eran al natural, comiéndose las uñas de los nervios y sudando frío.

Y no era para menos…

La cabeza del clan había encontrado a sus hijas gritándose como verduleras en medio de la sala de la mansión, delatándose y echándose en cara mil y un secretos, entre los cuales uno llamó su atención en especial: la relación amorosa entre Hinata Hyuuga, su primogénita y futura heredera del clan, y su sobrino, Neji Hyuuga, el genio de su clan y miembro del bouke.

De solo verle la cara de amargado, los tres se imaginaron lo peor.

La espera se hizo insoportable Neji. En un arrebato intentó encarar la situación, pero fue cayado bruscamente por el mayor.

Aquello aterró aun más a Hinata, quien hasta entonces había estado temblando del miedo y mordiéndose las manos en un intento inútil de calmar sus nervios. Hizo un gesto como si fuera a hablar, logrando llamar la atención de todos, pero pronto la ignoraron al ver que no fue capaz de gesticular palabra alguna. Agachó la cabeza y se dispuso a mantenerse como siempre, al margen. A su lado, Neji y Hanabi parecían dos maniquíes, de lo quietos y pálidos que estaban, mientras observaban como Hiashi echaba humo por las orejas mientras buscaba entre sus papeles.

El silencio hizo que los segundos se convirtieran en minutos, los minutos en horas, las horas en días y… bah, ustedes entienden.

De pronto, Hiashi sonrió al encontrar un documento que acababa de encontrar. Lo levantó y se dispuso a pararse, listo para comenzar a hablar.

Los ojos de Hinata se concentraron en aquel documento, intentando hacerse una idea de que podía contener. Podía tratarse de alguna norma del clan, o una ley, o un castigo... "Lo que es capaz de hacerme a mi, o a Neji…" se dijo a si misma, imaginándose mil y un torturas para su primo. "Debo hacer algo, yo… yo debo…".

Hinata continuó meditando internamente hasta que, repentinamente, algo cambió en ella. En un instante, su tembladera se detuvo. Respiró profundó, bajo las manos hasta la altura de su cintura y apretó los puños con fuerza. Su padre la observó sorprendido cuando ella levantó la cabeza y mostró una expresión de decisión en sus ojos. "Puedes hacer lo que quieras conmigo, padre, pero no voy a permitir que castigues a Neji por mi culpa". Dio un paso adelante y, armándose de todo el valor que nunca había demostrado tener, o que no sabía que poseía, encaró a su padre.

– ¡¡No!! – gritó la joven, dejando a su hermana menor y a su primo con los ojos como platos estrellados en sus caras. – ¡Neji y yo no le hemos hecho daño a nadie! – la adrenalina comenzó a fluir por sus venas, haciéndole sacar todo lo que había tenido guardado por tanto tiempo dentro de sí misma –Estoy harta de que a todos les importa más sus propios asuntos que nosotros o lo que sentimos en uno por el otro – se tomó un segundo para respirar, y luego, mirando desafiante a su padre, continuó – Si usted otousan tiene pensado castigarme con alguna de las normas del clan, o lo que diga ese papel que tiene en las manos, pues… ¡Hágalo! – enrojeció al notar lo que estaba haciendo, pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás. – ¡Pero yo no voy a dejar de amar a Neji!

Ahora era Hiashi quien tenía los ojos como platos estrellados contra el rostro.

Y todos tenían las quijadas encajadas en el suelo. Nadie daba crédito a lo que acababa de oír.

"¿De donde habrá sacado Hinata los ovarios como para gritarle a otousan de esa manera?" se preguntó mentalmente Hanabi, quien no daba crédito a lo que acababa de ver y oír. "O... ¿En verdad es esa mi hermana?"

A su lado, Neji estaba más que sorprendido, preguntándose… "¿Es ella en verdad mi Hinata? ¿O acaso se tratará de un clon de sombra?" luego la inspeccionó de arriba a abajo, buscando algún indicio que lo sacara de sus dudas.

Entre Hanabi y Neji comenzaron a revisarle la presión, la temperatura, los signos vitales, algún chichón en la cabeza... nada. Luego comenzaron a revisarle las marcas de nacimiento, las huellas dactilares, y hasta por poco le revisan el registro dental intentando asegurarse de que se tratara de la verdadera Hinata, y que no fuera algún truco, o que no estuviese delirando.

Hinata los observó incómoda.

Frente a ellos, Hiashi los miraba molesto, con un ojo temblando y tosiendo, intentando llamar la atención de los más jóvenes, pero fue ignorado olímpicamente.

– ¿Qué tanto me ven? – preguntó Hinata con tanta seguridad que las dudas crecieron.

Neji, quien estaba en ese momento en el suelo revisando que tuviera dos pies con cinco dedos en cada uno, solo para asegurarse de que no se tratara de un alien disfrazado de su prima, se levantó de golpe frente a ella.

– Hinata, yo… – la tomó con sus manos en su rostro y lo levantó en dirección hacia el suyo, mirándola directo a los ojos. Hinata sintió que caía bajo un hechizo en aquella mirada, hasta que unas palabras de su primo la despertaron – ¿Por casualidad no se ha dado algún golpe en la cabeza? O… ¿No habrá decidido aprender a beber sake el día de hoy?

Hinata lo observó confundida.

– Eh… ¿Qué dices, Neji? –

Hiashi tosió intentando llamar la atención, pero continuó siendo ignorado.

Hanabi puso una mano sobre el hombro de Hinata y la volteó de golpe. Luego acercó sus manos a los ojos de ella, y aproximó su vista para revisar detalladamente sus pupilas con una linterna pequeña. Luego de terminada su inspección, aclaró lo hecho.

– Neji, si se trata de una impostora, es Hyuuga, porque no usa lentes de contacto. – afirmó seria, mirando con desconfianza a su "hermana mayor".

– Pe… pero – comenzó a tartamudear, sin entender lo que decían su hermana y su primo. – ¿Que… que rayos es… están diciendo?

Hanabi volteó a ver a Neji.

– Que no te engañe, seguro está tartamudeando para fingir.

Frente a ellos, Hiashi fingió interés tosiendo nuevamente, aunque ya se había sentado en su escritorio y estaba comenzando abrir su libro de origamis para pasar el rato.

– ¿De que hablan? – preguntó Hinata totalmente confundida.

– Neji, solo hay una forma de averiguar que es Hinata. – le dijo Hanabi a su primo.

Neji intentó entender las palabras de su prima menor. "Solo hay una manera, si lo pienso bien…" comenzó a recordar una de las tantas veces en que la había espiado tras las ventanas de su cuarto, y un leve sonrojo asomó por su rostro.

– Si, ya se, pero no la podemos desnudar aquí, ¿O sí? – confesó el genio.

– ¿Y para que la quieres desnudar? – le pregunto Hanabi,

– Pues para poder verle el lunar que tiene bajo su… – calló al notar la mirada de molestia de las sus primas, quienes lo miraban serias. – Creo que no les entendí, ¿Cuál es tu idea, Hanabi?

Para este entonces, Hiashi ya se había hecho una flor de loto, una tortuga, un dinosaurio y estaba por comenzar con la Torre Eifel de papel. Solo para fingir interés, tosió levemente, pero con el mismo resultado.

– Pues… bésala. – soltó Hanabi su idea, sorprendiendo a todos, incluso a Hiashi. – Me imagino que notarias la diferencia si se trata de Hinata o una impostora.

Tanto la heredera del clan Hyuuga como el genio del bouke se pusieron colorados ante la idea de Hanabi.

– Ashhhh ya bésala, como si no lo hubieses hecho antes – recriminó la menor, empujando a su primo por la espalda en dirección a su hermana.

Hanabi tenía razón, ellos ya se habían besado antes, pero nunca con tanto público a su alrededor, y menos frente a Hiashi-sama.

La menor comenzó la cuenta regresiva.

– Cinco…

Neji se acercó a Hinata y sintió que sus manos sudaban frío de los nervios.

– Cuatro…

Hinata levantó la mirada hacia Neji y sintió que el corazón se le iba a salir del pecho de los nervios.

– Tres…

Hiashi dejó a medias su Macchu Picchu de origami al escuchar la idea de su hija menor, y se dedicó a observar a los jóvenes, esperando su reacción.

– Dos…

Neji dio un paso adelante y tomó a Hinata entre sus manos, sonriéndole tiernamente.

– Uno…

Hinata lo observó hacia arriba, más nerviosa que nunca.

– Cero.

Y la cabeza de Hinata cayó en ese mismo instante. La Hyuuga terminó desmayada en los brazos de su primo, al parecer no pudo soportar la presión del momento. Entre las peleas con su hermana menor, que su padre la descubriera, y que luego lo encarara de la forma en que lo había hecho, había sido demasiado para ella.

– Listo – afirmó segura Hanabi. – Esa es mi hermana Hinata.

Esperaron unos minutos a que despertara, y luego continuó la discusión.

– Bueno, ya que aclaramos que si se trataba de Hinata, ahora veamos… – comenzó a meditar Hanabi. – Que sigue… – se llevó una mano a la altura de la frente, intentando recordar… – Nosotros, ¿Para que estábamos aquí?

La pequeña volteó hacia su padre y lo quedó mirando confusa. Luego vio el papel en su mano, (el único que no había sido utilizado para hacer origamis) y sintió un escalofrío interno.

Neji tomó de la mano a Hinata y la ayudó a levantarse. Si ella había tenido el valor de enfrentar a su padre, lo menos que él podía hacer era apoyarla en todo, y no solo eso. Él no iba a permitir que Hinata pagara las consecuencias, y si era necesario iba a enfrentar a su tío para defenderla.

– Hiashi-sama – mencionó sin dejar de lado el respeto que le debía al líder de su clan. – Solo quiero que sepa que asumo toda la responsabilidad, si hay alguien a quien debe castigar, ese soy yo.

Hinata lo miró sorprendida, con los ojos llorosos.

– No, si hay alguien a quien castigar, esa soy yo. – le espetó segura.

– NO.

– ¡Que yo!

– ¡Yo!

Comenzaron a discutir frente a Hiashi auto culpándose y librando al otro de toda culpa. Si eso no era amor, era masoquismo.

A Hiashi le volvió a temblar el ojo de la molestia.

– ¡¡¡Ya bastaaaa!!! – gritó tan fuerte que por poco se le salen las amígdalas por la boca. – ¿Quién rayos ha hablado aquí de castigo?

Hinata y Neji voltearon a verlo confundidos.

– ¿Ehhh?


Parte 2: Nuestro amor triunfará, a pesar de todo...

Un año después…

Una joven de piel nívea, larga cabellera azulina y ojos perlados, se movía en forma armoniosa mientras luchaba contra un joven bastante similar en aspecto a ella, aunque más alto y fornido. Los movimientos de ambos se veían bastante similares y coordinados, aparentando más la ejecución de una danza que un entrenamiento de prueba.

El sol estaba en todo su esplendor sobre ellos, abrasador, y el agotamiento se reflejaba en el rostro de ambos, evidenciando que llevaban bastante tiempo en dicha actividad.

Rendidos, cayeron juntos de espaldas contra el tupido pasto del campo de entrenamiento, con sus respiraciones agitadas y sus corazones retumbando al mismo ritmo. Sonrieron mirándose el uno al otro y se tomaron de las manos, con la felicidad reflejada en sus rostros.

– Es increíble que ya haya pasado un año – comentó el muchacho.

– Ha… Hai – asintió la joven.

Ella rodó hasta sentir que topaba con el cuerpo de su novio, Neji Hyuuga.

Al momento de sentir el contacto de la espalda de ella contra su pecho, él rodeó con su brazo la cintura de su novia, Hinata Hyuuga, y la atrajo aun más contra su cuerpo, abrazándola con ternura.

Ambos sonreían dulcemente.

– Y pensar que nunca antes había visto tan molesto a tu padre.

– Cierto – afirmó Hinata – Creo que no había estado tan molesto desde el día en que Hanabi dejó caer accidentalmente el jarrón con las cenizas del primer jefe del clan.

– O cuando descubrió que había ocultado las cenizas dentro del costal de harina que utilizó la cocinera para preparar ese año la torta por sus cincuenta años.

Ambos rieron por un rato al recordar las travesuras de la pequeña Hanabi.

– Ni cuando a Hanabi se le dio por cortar los antiguos pergaminos de los fundadores del clan. – comentó Neji.

– ¡Ya se me había olvidado eso! – rió la joven, y luego hizo memoria del caso. – ¡Claro! todo porque quería ganar el concurso de cometas.

Volvieron a reír.

– O cuando te descubrió utilizando tu Byakugan para espiar en la sección de mujeres de las aguas termales – comentó Hinata.

– En realidad, esa vez se molestó porque no le pasé la voz. – Confeso Neji algo abochornado.

– Ni cuando descubrió que te habías gastado el último pomo del tratamiento facial, o cuando te acabaste el gel des-enredante de cabello, o cuando malograste accidentalmente la plancha de laceado, o… –

– Si, ya entendí. – cortó avergonzado el Hyuuga.

Neji se alejó un poco de Hinata, dándole espacio suficiente para que girara un poco más, y ambos quedaron frente a frente. La besó tiernamente en la frente y la acurrucó en su pecho, en forma protectora. Ambos recordaron los hechos que ocurrieron aquel día en que pensaron que su amor sería destruido y cortado en pedacitos…

¿Quién rayos ha hablado aquí de castigo? –

Hinata y Neji voltearon a verlo confundidos.

¿Ehhh?

Hiashi los miró molesto.

Yo no he dicho nada sobre ningún castigo.

Pe… pero, y… e… eso que tienes en la ma…mano , ¿Otousan? – tartamudeó nerviosa Hinata señalando el papel que su padre llevaba en la mano.

¿Esto? – le señaló molesto el papel. – Esto es un documento importantísimo que me ha costado años elaborar. Años de trabajo, investigación, recopilación de datos, manuscritos, pergaminos… – gritó molesto, recordando que su trabajo se vió duplicado gracias a su mejor hija y su estúpido concurso de cometas – y tres cursos de redacción avanzada, ¡¡Y todo por las puras huevas!! –

Los menores lo miraron confundidos.

Eto… otousan – interrumpió Hanabi – ya entendimos que te costó trabajo redactar ese papelito, pero, ¿Podrías decirnos que rayos tiene ese documento? –

Hiashi volvió a mirar el documento en manos, con los ojos humedecidos.

¡Y con todo lo que me había costado redactarlo!

Se abrazó a su papel e ignoró a los presentes.

Hiashi-sama – se acercó Neji. – Podría decirnos, ¿Qué castigo está escrito en ese documento para nosotros?

¿Ehhh? – preguntó, volviendo a la realidad. – No, acá no hay ningún castigo.

¿Entonces que hay? – preguntó Hanabi más que irritada.

Esto era un edicto que había redactado para poder obligar a tu hermana y a tu primo a casarse. – le contestó a su hija menor, ocasionando la sorpresa total de su hija mayor y de su sobrino. – Durante años investigué hasta encontrar la forma legal de obligarlos a casarse a esos dos ingratos, años de sacrificio, ¡Todo para que a ellos se les ocurra tener un amorío sin avisarme! – se lamentó mientras su hija menor le daba de palmaditas en la espalda, consolándolo. – me hubiesen ahorrado el trabajo si me hubieran contado todo desde un comienzo...

Otousan – le llamó Hinata – Está queriendo decir que, ¿Pensaba obligarnos a casarnos?

Hiashi volteó a ver a su hija.

¿Obligarlos? – preguntó nervioso. – Bueno, eto... es que... como sabrás, llevo años intentando solucionar el problema del bouke y el souke, y cada vez que lo pensaba, la única manera de hacerlo era casándolos a ustedes dos.

Neji se acercó al líder del clan, y preguntó.

Está queriendo decir que ¿No le importaba nuestras opiniones, con tal de lograr su objetivo? – lo miró irritado.

¿Iba a hacerles eso a mi hermana y a mi primo? – preguntó molesta Hanabi.

¿Nos iba a hacer eso? – esta vez se les unió Hinata.

"Rayos" se lamentó internamente Hiashi. "Les hubiese dado mi bendición y estaría libre de problemas, pero tenía que abrir mi bocota y…" Se arrepintió de hablar, pero luego lo pensó mejor. "No tengo de que temer, soy el jefe del clan, así que ellos deben hacer lo que les diga".

Hiashi tosió y volvió a su postura de siempre, tan serio y rígido como el jefe de clan que era.

Creo que ya discutimos suficiente por hoy. – Afirmó – ustedes dos – dijo señalando a Hinata y a Neji – tienen mi permiso para salir juntos, siempre que lo hagan con respeto y no dejen caer la reputación del apellido que lleban.

Hanabi aún continuó insatisfecha con la respuesta de su padre.

No nos desvíes del tema, otousan... – lo observó seria, pero la mirada de su padre fue aún peor.

¿Acaso quieres que cambie de idea? – amenazó molesto el mayor.

¡No! – dijeron a la vez los jóvenes.

Sonrieron nerviosos y prefirieron salir lo más rápido posible, cuando una voz los detuvo.

¿Hanabi? – llamó serio el jefe del clan.

Los tres voltearon lentamente, nerviosos.

¿He dicho acaso Hinata, o Neji? – los aludidos negaron con la cabeza. – Entonces… ¡Váyanse! –

Y en medio segundo, escaparon del despacho de otousan, abandonando a la menor.

Internamente, Hanabi los maldijo por abandonarla tan fácilmente. "¡Todos son unos traidores!""

La puerta se cerró y Hanabi quedó a solas con su padre en aquel enorme despacho.

Hanabi, querida hija mía, ¿Qué es eso de tu relación con Konohamaru?

Ambos suspiraron tranquilos.

– Neji, siempre me pregunte… ¿Qué habrá sido lo que discutieron Hanabi con otousan después de que los dejamos a solas?

Neji recordó los acontecimientos que sucedieron después de que se libraron de la presión del jefe de la familia, hechos de los que nunca debió enterarse, pero que no pudo resistir investigar.

Y es que, cuando se tiene el byakugan de su lado, todo es posible.

– Hanabi, ¿Como es eso de que tienes una agencia de espionaje con Konohamaru?

– A, eto yo – tartamudeó la joven.

– ¡Deja el tartamudeo, que tu no eres Hinata! – le ordenó su padre.

Luego presionó un botón rojo debajo de su escritorio privado y se volteó. Detrás de él, las paredes se abrieron y dejaron ver un complejo de alta teconología con televisores de plasma de todos los tamaños, computadoras y equipos satelitales que grababan todas y cada una de las actividades, y desde todos los ángulos posibles, de todos los habitantes de la aldea de la Hoja.

Incluyendo a la Hokage tomando una relajante ducha, totalmente desnuda.

Hanabi observó todo aquello maravillada. Lo suyo con Konohamaru resultaba una zapatilla sucia al lado de la alta tecnología de su padre.

– ¿Y bien? – preguntó orgulloso el mayor.

– Y bien ¿Que? – contestó a modo de pregunta, totalmente confundida, Hanabi.

– Apuesto a que puedo hacerles un espacio a ustedes dos en mi equipo, siempre que me sean leales...

Hanabi sonrió ante la idea y ambos se acercaron para hacer planes.

Las mentes siniestras de los Hyuuga si que era de temer

– A veces, es mejor no saber. – confeso el genio Hyuuga, dándole un beso en la frente a su prima.

– Ha… hai. – asintió la joven al comentario de su primo.

Permanecieron unos minutos más en esa posición, disfrutando del contacto del cuerpo del otro, la calidez y el aroma natural que desprendían cada uno de ellos, y dándose muestras físicas de su amor. Laz y tranquilidad que les daba aquel lugar tan apartado del bullicio de la ciudad, de la zona gay de la aldea de la Hoja, y de de la zona erótica del bosque, les incitaba a desatar más de una pasión oculta.

Pero lo que más disfrutaban de aquel lugar, más que el hecho de estar en paz, o estar los dos unidos, era que por fin podían estar… A SOLAS.

Y no es que les molestara las presencias de sus tan estimados amigos, pero a veces llegaban a hartarlos con sus enredos.

Hinata agradeció estar lo suficientemente lejos de sus tan estimadas amigas…

Haruno Sakura, la mejor alumna de Tsuande, futura promesa de la medicina en su villa y dueña de la frente más prominente de toda la aldea de la Hoja. La joven, que se caracterizaba por ser poseedora de una doble personalidad altamente destructiva, y de una hiper-fuerza descomunal, continuaba siendo un misterio para la genética desafiando todas las leyes con su cabello rosado.

Y nada de eso había cambiado en el año pasado.

Sobre su vida amorosa, nadie se explicaba como rayos había logrado atrapar el corazón (o panal de abejas, lo que sea que tuviese al lado derecho del pecho) del chico más frío, cool y deseado de toda la aldea de la Hoja: Sasuke Uchiha. Conocedora de la envidia que generaba a su alrededor, aprovechaba ese hecho para llamar aun más la atención (¡Como si tener el cabello rosado y una enorme frente no bastara!). Es más, siempre se encargaba de recordar a todos que ella iba a ayudar al chico de cabellos negros y mirada filosa a restaurar su clan, y que practicaban a diario.

Sin embargo, no todo en esta relación pintaba color rosa. Esta relación se caracterizaba por sus continuas peleas, las cuáles solían hacerse a vista y paciencia de todos. Y con el carácter tan dócil de la Haruno, ya muchos habían tenido que pagar caro el habérsele atravesado en su camino justo cuando venía de una riña. El motivo principal de sus peleas era debido al continuo desinterés del chico Uchiha en la relación, quien siempre terminaba olvidando ciertos pequeños detalles, como el nombre de su novia (o lo que es peor aún, que la llamara por otro nombre), su cumpleaños, el día de los enamorados, avisarle cuando salía de misión (sobre todo cuando coincidía con festividades), o de asistir a la cena de presentación con sus padres.

Y a Sakura no le hacía nada de gracia aquello.

¿? Tenten, la kunoichi con mejor puntería de entre todas las adolescentes de la aldea de la Hoja, poseedora de un par de extraños moños a los lados de su cabello, tremendo arsenal de armamento(que solía cargar para múltiples usos) y símbolo del feminismo más radical de toda Konoha, continuaba siendo la misma de siempre.

Luego de su decepción amorosa con Lee, quien resultó ser más gay que Gai sensei, decidió desatar todas sus pasiones sado-masoquistas ocultas con quien menos se imaginaba: Inuzuka Kiba. Llevaba saliendo con el pobre infeliz por casi un año, desde aquella misión fallida que los hizo terminar limpiando las cloacas de la aldea de la Hoja.

Su relación actual se caracterizaba por sus "extrañas" demostraciones de amor. A este par le encantaba buscar cualquier pretexto para pelearse, y es que encontraban su mayor placer en las peleas, las cuáles siempre iban acompañadas por un alto contenido de violencia doméstica, en los que los látigos y las esposas no se hacían esperar.

Sabaku no Temari, una de las jounnin que más hábiles de la aldea oculta en la arena, hermana mayor del Kazekage (Y dando motivo a otra de las grandes violaciones a las leyes de la genética en la serie de Naruto, siendo ella rubia con un hermano pelirrojo y otro de cabello negro), y considerada por muchos, la chica más codiciada de su villa.

Respecto a su vida amorosa, nadie se explicaba (y menos aún sus hermanos) que rayos le había visto al joven chunnin Nara Shikamaru, mejor conocido como el shinobi mas vago de la aldea de la Hoja. Ya que aparte de ser un vago que no tenía ni donde caerse muerto, de nunca llevarla a los sitios de moda y apenas invitarla a mirar el cielo a su lado, ante la vista de todos él le iba a dar en futuro más aburrido de todos.

Pero la única que sabía lo que realmente valía Shikamaru, era la mismísima Temari. No por gusto iba a desperdiciar su tiempo al lado de un vago que andaba con las manos en los bolsillos y mirando al cielo. Y es que Ninja genio de la aldea de la Hoja ocultaba bajo esa imagen de chico despreocupado, muchas otras habilidades que compensaban ampliamente sus defectos.

No por gusto andaba siempre con las manos en los bolsillos…

En definitiva, Temari estaba más que satisfecha con el inútil de su novio, al que ella le había encontrado muchos usos muy interesantes…

Yamanaka no Ino, la rubia sexy de la aldea de la Hoja, maestra de la astucia y del control mental, y eterna rival de la chica de cabellos rosas. Para esta rubia de cuerpo de infarto, el año que pasó fue uno de los más activos e interesantes que haya vivido, con sus subidas y bajadas.

Luego de la decepción amorosa sufrida con Sai (quien terminó convirtiéndose en su mejor amiga y maquilladora personal), se le metió en la cabeza que podría encontrar al amor de su vida, a su príncipe encantado, en el mundo de la fama y del estrellato.

Se dirigió a Hollywood dispuesta a triunfar tanto en el amor como en la fama, pero no todo le fue bien. A decir verdad, fué un desastre total. Luego de llegar tarde al casting de "Los hombres las prefieren rubias" (apenas por unos… cincuenta años) y de perder el protagónico de "Legalmente rubia II" y ser rechazada como reemplazo de Sharpay Evans en "High School Musical III", terminó tan deprimida que buscó refugio en la aldea de la arena.

Y ahí fue donde su vida dio un cambio de ciento ochenta grados.

Luego de más de veinte caídas "accidentales" y "literales" sobre el joven Kazekage (todo por andar entrenando para hacer de doble en "Los ángeles de Charlie", "Kill Bill" y "Los cuatro fantásticos"), y considerando que cada vez lucía menos, y menos, y menos… ropa, terminó despertando el interés del shinobi de cabellos rojizos, quien cayó rendido ante sus encantos. Y quien no, si a cada paso que daba le caía encima tremenda rubia con ojos color cielo y escote de infarto.

Si no había encontrado a su príncipe azul, al menos tenía a su Kazekage pelirrojo.

Cuando comenzó su relación con el codiciado Kazekage, por el cuál media aldea de la arena babeaba a mares (y la otra mitad lo miraba de celos, ya que se trataba de la población masculina), era consciente de que tal vez nunca recibiría la atención que ella buscaba en un hombre, sin embargo, también sabía que él podía concederle otros placeres que compensarían ENORMEMENTE todas las carencias de muestras de afecto. (Después de todo, no le había caído tantas veces encima sin haber tanteado el material).

Si bien esta historia no iba a terminar en un… "y vivieron felices para siempre", mismo cuento de hadas de Walt Disney, al menos podía terminar en un… "y tuvieron sexo desenfrenado por siempre".

Y eso era, en resumidas cuentas, lo que habían vivido cada una de sus amigas durante el año que había transcurrido.

Hinata suspiró pensando en las tan activas vidas amorosas de sus amigas, a las que, por cierto, nada tenía que envidiar. Ellas las apreciaba enormemente, pero tenía que admitirlo: A veces podían ser realmente insoportables.

Estuvieron unos segundos más en esa posición, sintiendo la calidez de sus cuerpos bañados por la luz del sol, hasta que de pronto notaron como la luz que los alumbraba comenzó a disminuir, cambiando de su color amarillo brillante a un anaranjado tornasol.

El atardecer estaba comenzando.

De pronto, ambos se levantaron de golpe, sobresaltados.

– ¡El festival de primavera!

Partieron rápidamente de regreso a la mansión para cambiarse y dirigirse al festival de primavera, en donde se encontrarían con sus amigos, ya todos emparejados y tan felices como ellos.

O al menos eso era lo que ellos pensaban…


Caso Lemmon. Chicos, lamento informarles que por la temática de la historia, el lemmon no va dentro del fic. Sin embargo, pienso que si prometo algo, debo cumplirlo. Después del capítulo siguiente, que es el final agregaré uno de regalo para todos los lectores, y también para mí, con el lemmon prometido entre Neji y Hinata.

Gracias a todos los que aun continúan apoyando esta historia. Ya sabe, háganme feliz con un review.