N/A: Disculpad las faltas y demás pero con las prisas por actualizar esto he obviado el autocorregirme y he decidido colgarlo sin más. Creo que a partir de ahora ( a no ser que este excepcionalmente animada) sera como encontrareis los proximos capitulos de este fic ya que ya fueron escritos en su momento y lo hice de forma rapida, es decir, sin usar ni un solo acento para poder teclear mas rapido. Si el ver este tipo de atrocidades os molesta, sólo debéis decírmelo e intentare corregir la próxima vez. Y nada más, disfrutad del breve y nuevo capítulo. Nos vemos en el fandom!
Estaba todo oscuro cuando llegaron a la estacion. No veian mas alla de sus narices y aun menos las caras de sus compañeros. Todo el grupo se junto aun mas al notar como pasaban cerca suyo los alumnos mas mayores en direccion desconocida.
Severus, debido a su escasa estatura apenas veia pegado a la espalda de un compañero mucho mas alto. Cuando este empezo a andar hacia delante, Severus le siguio. Al parecer seguian una luz flotando en la neblina. De repente todos se detuvieron de un golpe y pudo oir una voz lejana, grave:
- En grupos de 4, subid a las barcas porfavor.
Severus acabo compartiendo un bote con los ultimos que quedaban en la fila: un chico con cara de enfermo y otro chico, casi tan bajo como el y gordito con cara de panico. Su madre ya le habia hablado de la tradicion, pero jamas le comento lo extraño que seria ni la sensacion que tendria al ver Hogwarts, de lejos por primera vez. Se le corto la respiracion. A sus dos compañeros de viaje tambien les ocurrio algo similar ya que el que estaba mas asustado dejo de emitir gemidos quejumbrosos.
Con un golpe seco arribaron a la otra orilla. La luz se distinguia en un punto impreciso delante de ellos esperando a que todos desembarcaran. Cuando el portador de la luz estaba seguro de que no quedaba nadie en el lago, iniciaron el leve ascenso hacia la puerta principal de Hogwarts.
A medida que el castillo se acercaba las exclamaciones de asombro se acentuaban y dejaban notar mas todavia. Severus andaba con la cabeza inclinada hacia atras, con la boca abierta y emocionado imaginando que seria lo que iba a encontrar ahi dentro.
Su madre le habia comentado tambien que ocurriria al traspasar las puertas del Gran Comedor. Veria cuatro grandes mesas con los alumnos mayores sentados y esperando a que los de primero, colocados en medio de la gran sala en fila india, se sentaran en un taburete frente a la mesa de los profesores para ser seleccionados. Su madre no le comento como se hacia eso, cuando le pregunto ella tan solo sonrio y cambio de tema.
Todo lo que le habia dicho ella era cierto. Estaba en mitad de una larga fila india que atravesaba el comedor de punta a punta y a ambos lados cuatro mesas largas estaban ocupadas por chicos y chicas de diferentes edades.
Pero lo que mas atraia a Severus era lo que ocurria delante de el. Tuvo que ladearse un poco de la fila para poder distinguir todo lo que se desarrollaba pero parecia que nadie iba a llamarle la atencion por ello.
Al fondo del Gran Comedor, una mujer de mediana edad con el sombrero picudo algo ladeado y peinada con un tirante moño hacia atras, entraba por una puerta lateral al comedor. En una mano portaba un pequeño taburete de madera de tres pies y en la otra un roñoso sombrero de mago, ajado y remendado. Lo instalo todo delante de la mesa de los profesores y desplego un rollo de pergamino: " Ablelin, Florence!", llamo la mujer y una niña de cabello castaño peinado en una larga trenza avanzo hacia donde estaba el taburete. La niña se sento y la mujer le coloco el sombrero en la cabeza cubriendola hasta los ojos. Se hizo el silencio y el sombrero se rasgo por un lado y chillo: "Gryffindor!!". La mesa a la cual pertenecia a esa casa estallo en aplausos y Florence Ablelin corrio para reunirse con sus nuevos compañeros.
La seleccion avanzaba lentamente y Severus sabia que seria uno de los ultimos en ser seleccionados. Asi que se abstrajo por completo de lo que hacia el resto del colegio y observo concienzudamente todo lo que habia alrededor.
El techo estaba iluminado por miles de velas flotando en el aire bajo el mismo cielo. Seguramente que seria un hechizo, razono Severus, ya que era imposible no tener techo en aquel lugar. La puerta por la que habian entrado era grande, de madera, casi como el portico de un palacio. Las paredes estaban decoradas con los colores de las casas y sus respectivos animales y al fondo, tras la mesa de los profesores colgaba un gran estandarte a modo de bandera del emblema de Hogwarts con el lema en letras doradas debajo: Draco Dormiens Nunquam Titilandus.
Su mirada se distrajo un momento y vio a su amiga, Lily, que le saludaba timidamente desde la mesa de Gryffindor. Severus le devolvio el saludo y fijo su mirada al frente.
"Snape, Severus!". Era su turno. Avanzo con la cabeza alta hasta el taburete. El hombre de barba plateada y anteojos de media luna que presidia la mesa, le miraba con una medio sonrisa en los labios y con una mirada que parecia querer atravesarlo con rayos X. La mujer le coloco el sombrero en la cabeza y ya no pudo ver nada mas.
- Ooohh, que tenemos aqui? Veamos... bien, buena mente, serias un estupendo Ravenclaw...- Severus oia esa voz como dentro de su cabeza- aunque quiza hicieras mejor papel en Hufflepuff...
Severus lanzo un soplido indignado ante la mencion de esa casa. Su madre le habia contado suficientes cosas y pensaba que esa era la peor.
- Bien, bien, veo que no te gusta nada mi decision. Asi que veamos, eres valeroso y astuto. Bueno, creo que ya esta tomada la decision. Tendras corazon de Gryffindor y mente de ¡Slytherin!
Esa ultima palabra ya no sono solo en su cabeza sino que resono por todo el comedor. Ya habia sido seleccionado despues de lo que le parecio una eternidad. La mujer retiro el sombrero de su cabeza y el se marcho con la cabeza alta hacia la mesa de su casa.
El chico rubio que vio en Ollivander le hizo un hueco y le felicito por ser seleccionado para la honorable casa de Slytherin. Pero Severus buscaba con la mirada a Lily, sentada en el otro extremo del comedor.
Sabia que ella habia estado muy pendiente de su seleccion y la veia algo decepcionada por el resultado de la misma pero pronto se veia distraida por Florence Ablelin que estaba sentada junto a ella.
En cuanto el ultimo chico fue seleccionado para Ravenclaw, el hombre de larga barba plateada se puso en pie y el silencio cayo como una losa en el comedor.
- Antes de comer tan solo unas palabras: ¡paparruchas! ¡chucherias! ¡pamplinadas! Buen provecho- y volvio a sentarse.
El Gran Comedor estallo en aplausos y la comida aparecio en las mesas.
Severus pregunto acerca del extraño discurso del que suponia el director al joven sentado junto a el.
- ¡Oh!- respondio el joven al ser interrogado- Es Albus Dumbledore, esta mas loco que una cabra, todo el mundo lo sabe. Pero, ¿donde has estado metido? ¿en una casa muggle?- se rio de su propio chiste y le dio unas palmadas en la espalda a Severus.
Severus no respondio a las preguntas, se limito a picar un poco de cada plato bajo la atenta mirada de su nuevo director que parecia vigilarlo.
Cuando creyo que ya no podria mas, el banquete se dio por finalizado y se levanto siguiendo al resto del grupo de primer curso hacia su sala comun.
Era noche cerrada y estaba tumbado en su cama del dormitorio comunal con los otros chicos de primero. Miraba hacia arriba desde donde colgaban las cort¡nas que rodeaban su cama. Oia las respiraciones tranquilas de sus compañeros y suspiro. Se removio un poco en la cama y cerro los ojos, feliz. Estaba en Hogwarts, esta era su primera noche en el colegio y un gran futuro se abria ante el. Sin padre, sin amenazas... solo fallaba un detalle: Lily habia sido escogida para la casa rival de Slytherin por antonomasia. Esperaba que eso no fuera un problema, y pensando en esto y mucho mas se quedo dormido entre las sabanas blancas.
N/A: Ya se que Severus estaria muy pendiente de la seleccion de Lily Evans pero pasarme varios párrafos describiendo lo bonita, perfecta, divina, estupenda que es. Lo bien que le queda el sombrerito de marras y lo colgado que esta Sev por ella era demasiado para mi. Es que no puedo, no puedo. Gracias por ser tan comprensivos.
