Nochebuena. La noche mas detestada del año.
Albus Dumbledore se empeñaba en celebrarla cada año con mas fastos si cabe. En esa ocasion se le ocurrio la genial idea de cenar todos juntos. Tan solo quedaron 3 estudiantes en todo Hogwarts y el profesorado asi que hizo desaparecer del Gran Comedor todas las mesas dejando solo la de los profesores.
El ya estaba sentado a la mesa junto a Minerva McGonagall esperando que el resto de comensales llegaran. Severus al ver lo que habia montado un poco mas y se marea de la impresion. No se lo podia creer.
- No pongas esa cara, Severus. Es una nueva experiencia y si quedamos contentos quiza la repitamos mas adelante- sonrio y le miro por encima de su anteojos de media luna.
Severus sabia perfectamente que no podria escaquearse y se sento junto a Minerva que estaba tan disgustada como el ante la idea del director del colegio.
Poco a poco llegaron el resto. La profesora Sinistra, el profesor Quirrell, Hagrid, dos alumnos de tercero y uno de septimo año que iba retrasado en sus estudios para los EXTASIS.
- Bueno creo que ya estamos todos. Bon appetitte!!- exclamo, feliz, Dumbledore.
Severus cenaba en silencio intentando centrarse tan solo en el plato. No queria ver como Albus abria su sobre sorpresa ni como se ponia el sombrero que le habia tocado en suerte. Tampoco queria ver a Hagrid comiendo, ni a Quirrell riendo tontamente. Tampoco queria ni mirar a los alumnos demasiado aterrorizados como para hablar durante la cena. Creia que si se centraba lo suficiente podria crearse la ilusion de estar metido en una burbuja y que todo eso no le afectaba en absoluto. Se equivocaba.
- Vamos, Severus, abre tu sobre.
Severus no podia creerlo. Alzo la vista y alli ante sus ojos estaba Albus uno de los mas grandes magos jamas conocidos con un sombrero femenino con estrellas dando vueltas alrededor de color rosa chicle. Hizo un tour visual y vio que Quirrell habia abierto el suyo, le habia tocado una pajarita que daba vueltas sola. Hagrid ya llevaba puesto un enorme sombrero de bufon con campanillas colgando. A Sinistra una corona con piedras preciosas comestibles. A los alumnos, birretes en los que se leia: "soy un asno pero no me pegues" y Minerva miraba su regalo sorpresa aparcado sobre la mesa. La profesora alzo la vista y le miro como dandole a entender que si ella habia abierto su regalo sorpresa, el tambien debia hacerlo, no iba a quedar impune de semejante majaderia.
Alzo una ceja mirando al sobre y lo rasgo por un lateral. Miro su contenido y luego a Albus que parecia estar a punto de dar saltitos de la emocion en su silla.
- ¿Que te ha tocado? ¿Que?
Severus suspiro algo aliviado y extrajo una miniatura de un loro. El animal era de colores vistosos y era una replica perfecta. Al verse en fuera del sobre, aleteo un par de veces y luego, alzo el vuelo para posarse en el hombro de el.
- No puedo creermelo- susurro para si mismo contemplando el animal.
Minerva lo miro con desprecio ya que su regalo sorpresa era mucho mejor que el de ella: un jersey peludo de color verde que se encogia al llevarlo puesto. Esa mirada hizo que a Severus empezara a gustarle el loro. Aun asi lo bajo de su hombro y dejo que caminara entre los platos picoteando la mesa.
Una hora despues. Hartos y soñolientos dieron por concluida la cena de Navidad y se dispusieron a abandonar el comedor. Pero Severus no tenia sueño. Quiza habia bebido demasiado durante la cena pero sentia que debia aliviarse despues de soportar las bromas de Albus y la desfachatez de un loro de juguete que resulto ser un respondon.
Se aseguro de no encontrarse con nadie en los pasillos y se dirigio a Hogsmeade. Y cuando llego supo donde debia ir. Las 3 Escobas estaria lleno a reventar por las fiestas y la señora Rosmerta muy atareada asi que fue a Cabeza de Puerco, un antro sucio pero que siempre estaba vacio. No necesitaba mas. Tan solo queria beber un trago y si Aberforth estaba de buen humor podrian tener una agradable charla sobre lo chalado que estaba su hermano.
El bar estaba casi vacio, lo que era toda una novedad. Aberforth estaba tras la barra limpiando un vaso con un trapo mugriento y frente a el habia una mujer. No era espectacular fisicamente pero era una mujer, sola, sentada en la barra de Cabeza de Puerco bebiendo whisky de fuego.
Severus se sento lejos de la mujer y saludo a Aberforth, quien le devolvio el saludo a la vez que le servia un whisky.
En seguida, y sin que Severus le alentara, Aberforth le explico que al parecer la chica habia tenido mala noche y ahora estaba ahi bebiendo para olvidar.
- Un poco como tu, Sev- se permitio añadir, guiñandole un ojo. Severus bufo.
La mujer les miro a ambos con mala cara. Aun no estaba borracha como para no enterarse de nada y sabia que estaban hablando de ella.
- Que cotillas que sois los tios- dijo con voz pastosa.
Severus la miro.
- A mi no me incluyas. Si este se aburre y le cuentas tu vida a cualquiera es normal que todos nos acabemos enterando de todo.
La mujer le miro fijamente.
- Yo a ti te conozco. Eres Severus Snape, ¿verdad? Salias en un numero de " El Hoy de las Pociones".
Severus chasqueo la lengua y asintio. No le gustaba ser reconocido tan facilmente.
- Soy la editora de la revista. Realmente es un trabajo impresionante para un mago tan joven, has mejorado y mucho la pocion Matalobos inicial. Es un honor.
La chica cogio su copa y se sento en el taburete vecino del de Severus. El se mantenia inactivo por completo y era curioso pero a Aberforth no se le veia por ningun lado.
- ¿Y tu quien eres?
Ella rio.
- Perdona ya me dijeron que tienes mal caracter. Judith Fowl- y le tendio la mano.
Severus obvio esa mano y siguio bebiendo. Apuro su copa y se puso en pie.
- Un placer, Judith Fowl pero debo irme.
- Oohh, venga. No seas aguafiestas. Eres el unico mago vivo capaz de crear esa pocion como Dios manda y no pienso dejarte ir asi como asi.
Esa mujer se tomaba demasiadas confianzas. El ya sabia que era el mejor en Pociones y no le hacia falta que una editora borracha se lo recordara.
- Disculpa, pero...
Aberforth volvio a aparecer con el mismo trapo en la mano pasandolo por la barra, limpiandola.
- Tienes a una hermosa mujer suplicandote que te quedes y tu haces oidos sordos.
- Mi abuelo es Jeremiah Fowl. El mejor pocionista de los ultimos cien años y me ha dicho que tu le superas con creces.
Severus se la quedo mirando. Todos los que aman las pociones sabian quien era Jeremiah Fowl, ahora era muy mayor y su pulso no era tan firme como antaño pero a el se le debian los descubrimientos de las pociones curativas mas importantes ademas de otros meritos. La mujer se habia ganado la completa atencion de Severus, al menos durante lo que le durara la nueva copa que Aberforth, desaparecido de nuevo, le habia servido antes de evaporarse.
Hablaron mucho y bebieron aun mas durante la noche y al amanecer se encontraron desnudos y tumbados en la cama de una de las habitaciones de Cabeza de Puerco.
Cuando regreso al colegio nadie se habia dado cuenta de su salida nocturna y desayuno en la mesa de los profesores como de costumbre. No volvio a hablar con ella y tampoco la vio mas pero cada mes recibia gratuitamente un ejemplar de "El Hoy de las Pociones" estuviera donde estuviera.
N/A: Creo que se mencionaba en "el diccionario . org" y no les falta razon. Se dice que el puesto de profesor de DCAO esta maldito pero Hagrid, en el primer libro menciona que Quirrell incluso se tomo un año sabatico para viajar y se supone que viajo feliz y contento hasta que llego a Albania y se topo con una serpiente demasiado lista. En fin, llegamos a la conclusion de que Quirrell ya era profe de esa asignatura a no ser que Albus lo pasara de asignatura en asignatura ya que el tio era una losa para enseñar hasta que recordo la maldicion y lo colocara ahi para deshacerse de el de una vez por todas, pero creo que ya estoy desbarrando. Asi que nada... nos vemos!
