El Señor Tenebroso ordeno que todos los mortifagos salieran de la sala.
Ante el, postrado a sus pies, estaba el apadrinado por Lucius Malfoy. Este le habia hablado muy bien de su compañero en Hogwarts. El Señor Tenebroso sabia que, a pesar de que Lucius no fuera muy exigente en cuanto al poder magico, si lo era en la calidad de la sangre y sin duda alguna, este hombre arrodillado ante el seria portador de sangre limpia.
- Alzate- le ordeno con su voz fria y carente de emocion.
El aludido se alzo. Quedo de pie con los brazos cayendo a ambos costados y la cabeza baja en actitud respetuosa.
- Lucius me ha hablado de ti- no esperaba respuesta, y prosiguio- Lo cierto es que ha hablado maravillas de ti pero Lord Voldemort quiere saber mas, siempre sabe mas...- vio un ligero temblor en el hombre que tenia enfrente y se animo a proseguir- Si pretendes ser merecedor de formar parte de uno de mis mortifagos, deberas obedecerme...
El hombre se arrodillo ante el, en un gesto de completa sumision.
- Si, mi Señor. Me entregare por completo.
El Señor Tenebroso rio ante tanta espontaneidad pero dejo que siguiera en el suelo de rodillas. Le gustaba sentirse tan venerado.
- Lucius me comento que eres algo mas joven que el. ¿Es eso cierto?
El hombre asintio, nervioso.
- Soy cuatro años menor que el, señor.
- Bien, bien, asi que hace poco tiempo que has acabado tu educacion magica.
Entonces, el hombre postrado alzo la vista hacia el Señor Tenebroso. Creyo que ese seria un pretexto para no contar con el como mortifago y eso le causaba desesperacion.
- Pero, señor, estoy preparado. Siempre he sido superior a mis compañeros y no...- se vio interrumpido. El Señor Tenebroso alzo un largo y palido dedo indicandole que debia silenciarse.
- No soy tu profesor. El formar parte de mis mortifagos, el ser un hombre digno de recibir la confianza de Lord Voldemort no se consigue con examenes ni buenas notas, sino con obediencia y sumision. ¿Estas dispuesto a entregarme tu voluntad?
- Si, si...- el hombre estaba como extasiado.
- Alzate, muchacho.
Obedecio quedando en la misma postura anterior.
- Y ahora no intentes esconder nada a Lord Voldemort o el lo sabra- le dijo con un leve jugueteo en la voz- Legeremens!
El Señor Tenebroso surco la mente del muchacho. Vio su infancia, a su madre muerta, a su padre borracho, como un adolescente llamaba sangre sucia a una chica en el colegio y la humillacion que vino despues, a un niño aprediendo maldiciones y creando otras nuevas... y tambien vio a un hombre encapuchado en una tienda de varitas, que sonreia divertido ante la cabezoneria de un niño de 11 años.
El Señor Tenebroso rompio la conexion en ese momento. Era curioso el destino o el azar que el hombre ahi plantado ahora fuera aquel mismo niño que le desafio tan descaradamente hace ya tantos años.
Severus Snape por su parte, estaba nervioso. El Señor Tenebroso habia visto su vida a traves de sus ojos y ahora sabria que, a pesar de todos los esfuerzos que hizo por ocultarlo, el era un mestizo. Creyo que le mataria aqui mismo por su desfachatez, pero se equivocaba.
- Guardare tu pequeño secreto, mestizo- remarco esta ultima palabra y se regodeo en el nerviosismo del hombre.
- Mi señor yo no... Porfavor, señor... yo...
El Señor Tenebroso volvio a alzar un dedo para silenciarle.
- Dos veces me has desafiado con tu desfachatez y las dos veces te has salido con la tuya- Severus alzo la mirada sin comprender- Oohh, si. Quiza no lo recuerdes pero el dia que compraste tu varita, conociste a un hombre alli.
Severus Snape fruncio el ceño recordando. Despues de que usaran la legeremencia con el sus recuerdos estaban mas frescos y no tardo en venirle a la mente el rostro de aquel hombre y el nombre.
- Tom Riddle...- abrio muchos los ojos sorprendido.
El Señor Tenebroso rio quedamente.
- Fantastica memoria, joven Snape.
- Pero eso quiere decir que usted... que vos, señor...- no se atrevia a terminar la frase pero no hizo falta. La mirada del Señor Tenebroso era amenazante y no estaba dispuesto a suicidarse ahora que empezaba a cumplir sus objetivos. Hizo una reverencia profunda- Señor, su secreto esta a salvo conmigo.
El Señor Tenebroso rio con una risa cristalina y fria.
- Y ya van tres veces... Dame tu brazo izquierdo.
Severus Snape tendio el brazo hacia remangandose la tunica. Ya sabia que era lo que iba a pasar.
El Señor Tenebroso poso su varita en el antebrazo y murmuro una palabra. El antebrazo empezo a picarle mucho a Severus pero no hizo ningun gesto que pudiera delatar el escozor y mantuvo el rostro petreo. El Señor Tenebroso sonrio.
- Ya eres un mortifago, joven Snape. No me decepciones.
Severus se arrodillo ante el.
- Gracias, mi señor, me siento muy honrado.
- Y ahora avisa a los otros, tenemos mucho de lo que hablar.
