La joven madre tenia un pastel de chocolate acabando de cocerse en el horno y a su hijo sentado en el suelo del salon dandole golpes a una cacerola cabeza abajo. De fondo sonaba un grupo de musica rock muy en voga en esos dias y que despues se convertiria en una leyenda musical.

El pitido del horno anunciando que ya habia terminado de hacer su trabajo distrajo a la joven madre de los juegos de su hijo.

- Sevy, tu pastel ya esta preparado- le dijo sonriente.

El crio abrio aun mas sus enormes ojos negros y pego una risotada.

- De verdad?

- Si, cariño, un poquito de paciencia, ¿vale?

Sin esperar respuesta, la joven madre se levanto y se acuclillo delante de su hijo, le beso en la frente y se metio en la pequeña cocina familiar.

El pequeño Severus la observo. Le gustaba mirar a su madre y aun mas le gustaba la idea de ese pastel de chocolate dentro del horno, calentito y esperandole... Se levanto con cuidado y dando pequeños pasitos se acerco a la puerta de la cocina.

Su madre no le vio, estaba sacando ese enorme pastel de chocolate del horno destinado a su pequeño como uno de los varios regalos que recibiria en su quinto aniversario.

A Severus se le hizo la boca agua y se acerco, sigiloso, por detras de su madre, abrazandose a una de sus piernas.

La joven madre se asusto ante tal contacto tan inesperado, pego un chillido y el pastel se le resbalo de sus manos. Severus, a su vez, tambien chillo por el susto de su madre y por la angustia de pensar de que el pastel quedaria aplastado contra el suelo.

Pero eso no ocurrio. En el ultimo momento deseo con todas sus fuerzas que el pastel de chocolate se detuviera en mitad de camino, y asi lo hizo. Quedo flotando a escasos centimetros del suelo, indemne y con la misma pinta apetecible de hacia un momento.

La joven madre, ya recuperada, rio. Se agacho para recoger el pastel y lo dejo en la encimera de la cocina. Se giro para ver a su hijo que sonreia feliz al ver que su madre y su pastel estaban a salvo.

- Has visto mama? Le he dicho al pastel que no llegara al suelo y no ha llegado!!

- Si, cariño, lo he visto- y Severus pudo ver un par de lagrimas en los ojos de su madre. La miro de hito en hito desde su pequeña estatura.

- Por que lloras? Tendremos pastel.

- Lloro de felicidad, hijo. ¿ Sabes por que el pastel no ha llegado el suelo?

- Claro- la seguridad de ese crio la sorprendio- porque se lo he mandado.

- Si, ya, bueno. Cariño, creo que es el momento de que tengamos una pequeña charla.

Severus abrio la boca con sorpresa.

- Una de esas de madre a hijo?- con cierto miedo.

Eileen lo cogio en brazos y le dio un sonoro beso en la mejilla.

- No, no sera como esa ultima charla. Creo que quedo bastante claro que el atar cuerdas al rabo del perro del vecino no estaba bien.

Severus agacho la cabeza como avergonzado.

- Si, me quedo claro- respondio en un susurro de voz.

Eileen volvio a besarle en la mejilla.

- Esta vez sera una charla algo... diferente...

Lo llevo al salon, apago la musica y lo sento en su regazo. Eileen le explico qué era la magia, quienes eran los magos y qué cosas podian o no hacer. Severus la escuchaba atento, dando cabezadas de asentimiento y con la boca abierta. Su madre le revelo que ellos dos eran magos y tambien le dijo que, algun dia, recibiria una carta para asistir al colegio mas maravilloso de todos donde aprenderia muchas cosas y se formaria como mago.

- Y puedo ir ya, mama?

Eileen rio ante tal ocurrencia.

- No, aun no cariño, aun tienes que esperar algun tiempo.

Severus se desilusiono por un momento pero su madre, atenta a las reacciones del pequeño, siguio explicandole mil y una maravillas.

El niño tenia una curiosidad insaciable y para cuando quedo mas o menos saciado, ambos tenian un hambre espantosa y quisieron darle un bocado al delicioso pastel.

Como cada cumpleaños que el recordara, lo celebraron solos, el y su madre, su padre llegaria tarde como siempre y ni tan siquiera recordaria fecha tan señalada.

- Hijo- reclamo la atencion del pequeño Eileen.

- Si, mami?

- De esto ni una palabra a tu padre.

Severus no sabia el por que de esa prohibicion pero habia visto lo insoportable que se ponia su padre por cosas sin importancia asi que tan solo asintio y dio un enorme bocado a su trozo de pastel.

Eileen acosto al pequeño cuando este cayo rendido en el sofa. Lo arropo en su camita y le dio un beso de buenas noches. Salio de la habitacion a tientas y cerro la puerta tras de si.

Estaba emocionada y solo pensaba en que su hijo, era mago.

N/A: Perdonad pero me hacía un montón de ilusión escribir sobre un Severus chiquitín y tiernecito. Al igual me he pasado de tierno pero es que me he emocionado.