Horace Slughorn tenia unas ganas locas de retirarse. No veia el momento de colgar la profesion de docente y dedicarse a zanganear por la vida. Pero siempre encontraba a Albus Dumbledore al final de su brillante ilusion:
- Lo siento, Horace, pero aun no tengo un buen profesor sustituto para ti, amigo. Quedate un año mas...
Cada año era lo mismo y Horace estaba casi resignado a acabar como el profesor Binns. Pero tras la caida del Señor Tenebroso ocurrio el milagro. Una noche durante las vacaciones de Navidad, Albus le comunico la buena noticia:
- ¿Sabes, Horace? Creo que ya podras disfrutar de tu merecido retiro, he encontrado a alguien que puede sustituirte manteniendo el pabellon alto.
Horace respondio con un laconico "bien" y siguio revisando sus pergaminos. Albus se quedo en el despacho, sentandose con una sonrisa en los labios.
- Y ese profesor... ¿como has dicho que se llama?
- Horace, no he mencionado su nombre.
- Ah...- la curiosidad pudo mas que su decision- ¿le conozco?
- Creo que si, Horace, fue uno de tus mejores alumnos y ademas pertenecia a tu casa. Creo que sera un buen jefe de casa.
Horace inflo un momento los carrillos algo indignado.
- Si que te has dado prisa en buscarme sustituto para todo, Albus.
- Crei que era lo que deseabas. Ademas, al tratarse de un Slytherin matabamos a dos pajaros de un tiro.
- ¿Y quien es?- Horace insistia sin disimulo.
- Severus Snape- respondio Albus tan tranquilo.
- Pero si es un... mortifago- y bajo la voz para hacerla apenas audible.
- Lo fue, Horace, lo fue- Albus le miraba directamente y Horace aplaco su sorpresa- Severus y yo, llegamos a un trato mucho antes de que Voldemort desapareciera. Y creo que ahora necesitara ayuda para rehabilitarse.
Horace se mofo.
- Un mortifago no se rehabilita. No son unos adictos al whisky de fuego. Ellos asesinan, torturan. ¿ Como se te ha ocurrido meter a alguien asi en un colegio?
Albus se puso en pie y miro a Horace desde su altura. Su aura parecia magnificada y parecia capaz de defender a Snape a capa y espada.
- El no es un mortifago cualquiera.
Horace, empequeñecido ante la presencia de Dumbledore, se encogio de hombros y asintio precipitado. Suspiro.
- Le dejare algunas notas para el proximo año- dijo para calmar los animos.
- Eso estaria bien, Horace. De todas formas podrias arreglar una cita con tu sucesor ¿no te parece?
A Slughorn no le hacia ni pizca de gracia verse a solas con un mortifago pero seria mejor hacer caso a Albus.
- Por supuesto, una excelente idea.
Albus Dumbledore abandono el despacho y por fin Horace Slughorn pudo respirar tranquilo aunque un pequeño escalofrio le recorrio la espalda.
Varios meses despues Severus Snape estaba sentado en el escritorio que durante tantos años habia ocupado Horace Slughorn. El viejo profesor no solo se habia reunido con el en las Tres Escobas sino que le habia dejado una inmensa coleccion de notas acerca de cada uno de sus alumnos, con notas cumplimentarias para los pertenecientes al club de Slug. Esa tonteria de club que hacia feliz a Slughorn y buscaba a jovenes promesas. Recordo con cierta nostalgia que tambien el habia sido invitado varias veces de las cuales solo acudio una medio obligado por Lily Evans.
Habia desplazado las notas de su antiguo profesor con un bufido. No pensaba favorecer a ningun alumno por encima de otro (exceptuando a algun slytherin) por pertenecer a ese club.
Estaba enfrascado en su trabajo cuando llamaron quedamente a su puerta.
- Pase.
La puerta se abrio y entro Hilda Adams, alumna de septimo año y talentosa en pociones. Ella habia pertenecido al club de Slug. Era bonita, simpatica, inteligente y divertida, dominaba el arte de las pociones aunque aun le faltaba algo para alcanzar el nivel de maestria de Snape pero solo necesitaba algo de tiempo y dedicacion. El unico fallo que le encontraba Snape a ese dechado de virtudes era que perteneciera a Gryffindor.
La chica habia acudido para mantener una reunion privada con su nuevo profesor de pociones. El cambio no fue facil para ella ni para nadie. El nuevo profesor a pesar de ser joven, estaba siempre de mal humor, era sarcastico y no apreciaba el esfuerzo de nadie en sus clases a excepcion que fuera de su propia casa. Es mas, favorecia a Slytherin casi con alevosia.
La reunion se desarrollaba sobre lo previsto. Hilda exponia sus dudas y sus intenciones de futuro y Snape tan solo debia escucharla y darle el visto bueno para recomendarla al colegio superior de Pociones. Pero parecia que Snape disfrutaba torturando a los alumnos.
- Creo que es una joven demasiado alocada para que pueda cursar unos estudios superiores que requieren tanta dedicacion, Srta. Adams.
Hilda parpadeo sorprendida, no sabia que responder a eso.
- El profesor Slughorn me dijo que no habria ningun problema para obtener esa recomendacion, me dijo que hablaria personalmente con usted...
Severus levanto un dedo para silenciar a la joven.
- Horace hablo conmigo pero ahora que el se ha retirado YO soy su nuevo profesor y no la veo demasiado capacitada para proseguir con sus estudios.
Hilda intentaba hacer ver a su nuevo profesor que eso no era cierto y Snape le rebatia todos sus argumentos una vez, y otra, y otra.
La chica salio de alli completamente desalentada y con ganas de llorar.
El banquete de despedida siempre era un momento feliz pero emotivo. Muchos compañeros no se verian hasta pasado el verano y aunque eso les producia alegria notaban tambien la punzada de la nostalgia de esas conversaciones a horas intempestivas y las correrias en el colegio a deshoras. La cena transcurria entre gritos, risas y alguna que otra lagrima solitaria. Esa noche, todos se marchaban a dormir tarde alargando los ultimos momentos de compañia de sus amigos. Hilda Adams fue la primera en retirarse de todo el colegio. Abandono la mesa de Gryffindor y se dirigio a la sala comun.
Fue alli donde la encontro Minerva McGonagall y le hizo entrega de un sobre.
- Esto ha llegado esta mañana para usted, Srta. Adams- le tendio el sobre y espero a que esta lo abriera.
Los ojos de Hilda se agrandaron y su cara se ilumino por una sonrisa.
- Oh, dios mio!! Profesora!! Ay, dios!!- tan emocionada estaba que incluso la abrazo- ¿Donde esta Snape? quiero decir...
Minerva comprensiva, nego levemente con la cabeza.
- Ha ido a su despacho- Hilda salio por el hueco del retrato como una flecha en direccion a las mazmorras.
Alli encontro a Severus Snape, caminando hacia su despacho con la capa negra ondeandole detras y dandole semejanza a un murcielago gigante. Lo detuvo, sofocada:
- Profesor, yo...- la emocion la embargaba- gracias!!
Se lanzo sobre el y le abrazo. Dandose cuenta de lo que habia hecho, se ruborizo hasta la raiz del cabello y echo a correr en direccion contraria sin poderselo creer.
La habian aceptado. Iba a cursar los estudios superiores de Pociones y todo fue porque Severus Snape, el mejor pocionista de los ultimos 100 años, la habia recomendado. Estaba exultante y penso que Snape no era tan malo como parecia.
Severus se acosto en el silencio de su alcoba. Fue algo maravilloso el sentirse abrazado por alguien de nuevo y sonrio en la penumbra. El premiar a quienes lo merecian realmente valia la pena, aunque solo fuera por un gracias y un abrazo.
N/A: Ya sé que no existen unos estudios superiores tras la educación mágica en Hogwarts o cualquier otro colegio de magia, pero esto es un fic y quienes los escribimos tenemos permiso para saltarnos las "normas" a la torera y dejar volar nuestra imaginación. Pues aqui queda esto. Por cierto, son mas de las 3:30 de la madrugada y me apetecia colgar el capitulo, juro solemnemente que a la proxima me mirare los acentos, pero que sepais que sabria ponerlos, incluso sin corrector. Jejeje, adèuuuu!!
