N/A: Bueno estais a punto de leer un rollo patatero que he escrito en apenas media hora, toda de corrillo y sin analizar mucho lo que estaba poniendo. Tiene leves insinuaciones sexuales, nada escandalizante, y no sé, perdonadme desde ya, porque es un poquito raro pero me apetecia escribir algo acerca de V y SS. No os adelanto nada mas, leed y luego me opinais que es importante, ok? Porfavor, leed la nota de al pie del capitulo porque pueden haber cosas algo confusas, gracias.

Él sabía muchas cosas. Mejor dicho, él lo sabía todo y lo que no conocía simplemente no tenía sentido para él.

Entre esas cosas sin sentido estaba el amor, un sentimiento ridículo que enardecía el alma y entorpecía la mente. Aún así cuando alguno de sus mortífagos le presentó sus respetos y pidió su permiso para desposarse, no lo prohibió. Lo único que exigió fue que sus órdenes fueran cumplidas de inmediato, sin preguntas y de forma eficaz.

El primero en pedir permiso fue Rodolphus Lestrange, un mortífago fiel y entregado que solicitaba la mano de Bellatrix Black, su más brillante terrateniente. Ambos formaban una gran pareja, si hacía caso de Narcisa Black, hermana de Bella, y propensa a dar su opinión en temas insustanciales.

Después de Rodolphus, Lucius Malfoy le siguió los pasos. Su sorpresa fue mayúscula cuando pronunció el nombre de su elegida; Narcisa Black. Siempre creyó que las pasiones de Narcisa estaban encaminadas hacia otro hombre pero había escogido como marido al más correcto.

De entre todos los mortífagos, Narcisa era la más ajena a su causa. Enrolada en el movimiento por su hermana, casi sentía avergonzada de portar la marca en su antebrazo y evitaba en todo lo posible llamar la atención o colaborar en posibles acciones del grupo.

Durante un tiempo, se distrajo observándola en secreto. Presenció su boda entre grandes fastos y numerosos invitados. Presenció como se comportaba como una auténtica dama ante conocidos y amistades, y también presenció como, en las noches solitarias, corría a refugiarse en los brazos del hombre que la hacía sentir mujer.

En absoluto le importaba que Narcisa le fuera infiel a Lucius, en realidad incluso le divertía. Lo que le molestaba era que esa infidelidad fuera cometida con su favorito. Las noches que oía a Narcisa caminar descalza en busca de la habitación de Severus le inflamaba la sangre y odiaba a esa mujer, más si cabe que a cualquier muggle andrajoso.

Al principio, dudó de Severus. No creyó que fuera capaz de satisfacer a una mujer por las noches y durante el día ser el mortífago mejor dotado para seguir sus pasos. Pero se equivocó. Y eso le agradaba, Severus no dejaba de repararle sorpresas.

Una tarde, mientras el sol empezaba a declinar por el horizonte y las sombras se alargaban, se encontraba a solas con Severus en su despacho. Ambos estaban sumidos en sus lecturas y habían avanzado bastante en el basto conocimiento de la magia oscura.

Fue él quien rompió el silencio y concentración lanzando al aire una pregunta no meditada y que le rondaba la mente desde hacía algún tiempo.

- ¿Por qué Lucius y no tú?

Vio con agrado como Severus levantaba lentamente su mirada del libro que estaba leyendo y le miraba con estupor. Le gustaba ver la expresión de su cara cuando lo pillaba con la guardia baja.

- Perdone, ¿cómo dice?

- Creo que es evidente, Severus. La señora Malfoy prefiere dormir contigo que con su esposo. Sería mucho más simple si ella hubiera preferido ser la señora Snape.

Tuvo que reprimir las ganas de reír. El gesto de Severus al escuchar "señora Snape" fue más que revelador.

- Yo no quiero una señora Snape, señor- agregó la palabra "señor" en el último instante, quizá para suavizar el tono cortante de su frase.

- Ya, deben resultar más entretenidas las señoras de los demás.

Severus iba a responder, pero él alzó la mano acallándolo.

- Me alegra tu decisión. Una señora Snape seguramente nublara tu entendimiento. Las mujeres son elementos de distracción, así estarás centrado en tu objetivo.

- Sí, mi señor. Mi objetivo siempre ha sido y será el seguirle en su lucha por la supremacía mágica.

- No, Severus- el interpelado abrió los ojos con sorpresa, boqueando. Nuevamente, alzó una mano para acallar la rápida respuesta- Tu objetivo será gobernar junto a mi. Cuando los magos sean reconocidos como superiores a los muggles y éstos sepan de nuestra existencia. Necesitaré a alguien que esté junto a mi. Alguien capaz de representarme, de ser mis oídos y mi voz. Y he pensado en ti, Severus.

- Señor… señor…- Severus estaba al borde del paroxismo- Eso es un honor que…

Se reclinó en su cómodo sillón y dejó que Severus le dijera cuanto honor representaba para él ese ofrecimiento. No se había equivocado en su decisión. De entre todos, solo dos podrían desempeñar esa función y Bella era demasiado impulsiva y visceral, en cambio Severus era inteligente, astuto, sosegado. Era como una serpiente que esperaba paciente a su presa y la atacaba cuando estaba desprevenida.

- Y ahora, como muestra de mi benevolencia y buena voluntad, te ofrezco un regalo. Pide y te será concedido.

Severus arrugó las hojas del libro con sus manos nerviosas. Se mordía los labios con ansiedad y sus ojos oscuros rodaban por la habitación en busca de alguna petición. Él estaba seguro que ya sabía cual sería su regalo pero necesitaba encontrar las palabras adecuadas para exponerlo. Al cabo de unos instantes, Severus habló con un hilo de voz.

- Señor, hay algo que… deseo desde hace tiempo y jamás he podido obtener.

- ¿Sí, Severus? Te escucho.

- Más bien se trata de alguien…

- Prosigue.

- Lily Potter.

Ahora fue su turno para sorprenderse, aunque solo fuera un instante.

- ¿Codicias a esa mujer?- Severus sólo asintió- La tendrás, seguramente sea más distraída que la señora Malfoy.

- Gra… gracias, señor.

Era noche cerrada cuando Severus reposaba en la cama de sábanas revueltas con la cabeza de Narcisa reposando sobre su hombro. No dejaba de pensar en la conversación que había mantenido con su señor esa misma tarde.

Si todo salía bien, no faltaría mucho para tener a Lily de la misma forma que Narcisa estaba ahora, y poder protegerla y cuidarla y amarla todo lo que no pudo en otro tiempo.

A la misma hora pero en las habitaciones más lujosas de la casa, él se maldecía interiormente por prometerle a su favorito que obtendría una nueva mujer con la que calentar su cama. Ahora debería repartir su odio entre dos señoras, la señora Malfoy y la señora Potter.

N/A: En los libros no se dan muchos datos sobre las bodas de los padres de Malfoy, Potter y etc. Sabemos que los Potter se casaron y su padrino fue Sirius pero no tenemos ni idea de las fechas. En el caso de los Lestrange y Malfoy he supuesto que no seria del todo descabellado que los matrimonios fueran cuando ya formaban parte de los mortifagos. En los recuerdos de Snape se ve claramente como Lily acusa de Severus de querer unirse a ellos cuando aun les faltan varios cursos para terminar Hogwarts, asi que lo mas seguro es que cuando terminaran los estudios ya estuvieran liados cazando muggles y torturandolos. Osea que no hay tiempo material para que ellos tengan un noviazgo normal, de ir al cine, regalarse flores y pasear por la playa (tambien hay la posibilidad de matrimonios concertados entre sangre limpia pero es algo que no me habia planteado hasta ahora). Por otra parte, los sentimientos de V por SS me han quedado un poco de colegiala con coletas pero es que me he dejado llevar un poquito demasiado, y en ultimo lugar, el final del capi (todo lo relacionado con Lily) ha sido por dos cosas: una, porque me encajaba bastante con la trama esta de desear esposas ajenas y dos, es que me veia que no iba a terminarlo nunca. Bueno creo que todo lo que queria aclarar ya esta mas o menos aclarado y sino, pues ya sabeis, ruegos, dudas, preguntas, insultos, criticas y tirones de oreja por review, encantada de recibirlas. Un saludeteeeeee!! Y perdonad la pedazo de nota (tengo un don para enrollarme...)