- Te gustaría ir a comer – le pregunta Zekac a Rei
Epilogo…
- Te gustaría ir a comer – le pregunta Zekac a Rei.
- Si tú invitas si – le dice Rei con una sonrisa.
- Claro… princesa – habla tiernamente Zekac.
- Creo que será mejor que nos vayamos – dice Serena en que jala a las demás chicas.
Ya en el restaurante.
- Zekac… este restaurante es uno de los mas caros de la cuidad – dice intrigada Rei.
- Y que… doy lo que fuera por ti – exclama Zekac y hace que Rei se sonroje.
- Sabes Rei… espero que tengamos una linda familia – habla Zekac mirando lo ojo de su amada.
- Zekac… yo la verdad…- no sabia que decir Rei.
- No me tienes nada que decir princesa… con tal de estar a tu lado haría lo que fuera…-murmura Zekac y tomando la mano de la sacerdotisa la besa amorosamente.
-Hay…hay muchas cosas que quisiera preguntarte, saber…-se anima Rei, sabe que ese es el momento.
-Todo lo que quieras saber de mí princesa-sonríe el pelirrojo.
-Eso en primer lugar… ¿Porqué me llamas princesa?...
-Porque lo eres, es así como yo te recuerdo, en una vida pasada, como la hermosa y peligrosa princesa Rei Hino de Marte, cuando te conocí y te ame por primera vez…-narra con tono ardiente Zekac.
-¿Vida Pasada? ¿Princesa de Marte?...-intrigada Rei.
-Sé que no lo recuerdas aún princesa, pero yo sí, antes de que tu Padre de enviara a servir a la princesa Serena de la Luna en el Reino Lunar y fueras una sailor scout, vivías en Marte, y yo era tu guardián, el guerrero que debía protegerte con mi vida a la heredera del poder del fuego…-Rei lo mira intrigada, como si estuviera narrando una historia de la que ella era ajena.-Sé que esto te ayudará a recordar princesa.-exclama Zekac y de entre su traje extrae una banda de listón rojo que tiene sus nombres grabados en signos japoneses, la alarga a Rei y esta en cuanto la toca, tiene una visión…
La princesa de Marte camina por los pasillos de palacio, ya no usa el kimono rojo con negro de la heredera del poder del fuego, sino que tiene el uniforme del Milenio de Plata, una toga color lavanda que se ajusta perfecta a su bella figura, y brazaletes y cinto dorado, una joven como Rei Hino, princesa de Marte y uno de los mejores guerreros de la Galaxia que ha sido elegida por la reina Serenity para formar parte de las Sailor Socuts que protegerán a su hija en el reino Lunar debiera estar mucho más feliz, pero algo en las bellas facciones de la chica la entristece. Sabe que en la sala del trono aguarda la comisión que la llevará al Reino Lunar, en que podrá en alto el nombre de Marte protegiendo y sirviendo a la princesa Serena, toda su vida aspiró a este honor, y ahora que lo ha ganado, su corazón se desgarra de dolor al abandonar Marte.
-Princesa…-dice una voz varonil a sus espaldas. La voz paraliza a la chica, no necesita saber quién habla para conocerlo, tiembla de emoción al solo oír aquella voz.
-Zekac…-murmura Rei sin voltear.-No sabía que habías vuelto de tu misión en el polo…
-Algo me decía que me había enviado a propósito a esa misión.-adivina el guerrero de Marte.-Por eso volví antes, quería estar aquí cuando su mas grande sueño de hiciera realidad, sé que ha sido nombrada sailor scout…felicidades…-con tono rudo el guerrero. Rei entonces voltea y sus ojos se encuentran, una lágrima traicionera escapa de las bellas pupilas moradas.-Ha sido el sueño de su vida y ahora es realidad, solo quería…quería despedirme…-termina el chico pelirrojo.
-Zekac…yo…no quería que estuvieras aquí cuando me marchara, yo…no podría irme si te veía otra vez…-se rinde ella y corre a abrazarse del cuello de su guardián, el pobre guerrero atormentado tantos días por aquel amor hacia su princesa se deja llevar también y atrapa el delgado talle de la chica como quien no quisiera dejarla ir jamás.-Te amo Zekac…te amo demasiado….-murmura Rei al oído del joven.
-Te amo también princesa…mi princesa…-confiesa el guerrero, los dos se miran un momento y se besan intensamente.-No es seguro hacer esto aquí… ¿Y si alguien nos ve?-duda el pelirrojo.
-No me importa que el universo entero se entere que te amo Zekac…
-Pero su Padre…la corte…-
-He dicho que no me importa, luego de hoy no regresaré a Marte en mucho tiempo y tenía que decírtelo antes de irme…sin importarlo que pase después siempre te amaré.-promete Rei acariciando la mejilla del guerrero.-Y cuando regrese le diré a mi Padre la verdad sobre lo que siento por ti…aunque me dolerá dejarte.-
-Aunque no esté allí, siempre estaré a tu lado, solo mira las estrellas y me tendrás contigo…-dice Zekac y sujeta las manos de la princesa.
-¿Lo prometes?-ansiosa ella.
-Lo juro…juro que donde quiera que vayas, sin importar el tiempo o el espacio, la distancia, la vida o la muerte, siempre que le ruegues a la estrellas, volveré a tu lado princesa…-y conociendo la forma como se hacían los juramentos en Marte, el joven tomó una pequeña daga de entre su armadura y se hizo un corte en la mano, luego la alargó a Rei que lo imitó, ambos mezclaron su sangre, la princesa se quitó una cinta roja que ataba sus cabellos negros y ató sus manos.
-Juntos por toda la eternidad.-dice ella.
-Y más allá de la eternidad...-acaba Zekac y besa de nuevo los labios de su princesa, a lo lejos una doncella aparece, aunque mira la romántica escena, conmovida por lo dulce de la despedida espera un poco…al fin se atreve.
-Princesa Rei…lamento interrumpir pero vuestro Padre demanda su presencia en las alas del trono…-
-Ya voy…-dice ella como quien vuelve de un sueño, y sigue a la chica aunque de vez en cuando sus ojos púrpuras regresan de nuevo al guerrero que se ha quedado parad en medio del pasillo con la cinta roja en la mano.
-Juntos por toda la eternidad…ya lo recuerdo…-murmura Rei en el restaurante, el chico a su lado sonríe.- ¿Estuviste siempre allí?...desde que reencarnamos en este tiempo haz estado cerca…lo sabía, lo presentía.-
-Así es mi princesa. Siempre he estado cerca, te contemplaba de lejos, te cuidaba, te seguía, esperando que algún día recordaras y pidieras ese deseo a las estrellas, que tu amor verdadero regresara, el que te ama más allá del tiempo y el espacio…yo…-declara el joven amorosamente, Rei se sonroja.-Y ahora que te recuperé, no pienso dejarte ir jamás…-declara el joven y de entre sus ropas saca un anillo en que refulge un brillante rubí y lo coloca en el dedo de ella.-Rei Hino, mi princesa…¿Te casarías conmigo?...-dice él, Rei se ha quedado petrificada por la sorpresa, he aquí ella que hasta hace unos días no entendía porqué de su soledad, delante de un hombre que la había amado por milenios…¿Iba a dejarlo ir?...
-Zekac…yo…tampoco soy tan tonta como para dejarte ir de nuevo…- habla la chica.
-¿Eso es un sí?-pregunta él, pero no puede acabar porque la chica lo rodea con sus brazos amorosamente y lo besa.
-Es un sí…-dice ella, Zekac sonríe y la levanta de la cintura girando, mientras los demás comensales del restaurante sonríen complacidos de la dicha de esta pareja, cuando al fin la baja de nuevo, Rei toma la banda roja de la mesa y vuelve a atar sus manos juntas.
-Juntos por toda la eternidad.-dice ella.
-Más allá de la eternidad.-completa Zekac.
Varios años después.
Una hermosa mujer con cabello largo y ojos color amatista, mira una pequeña niña, muy parecida a ella.
- Mamá cuando va a venir papá – le dice la pequeña niña.
- Linda sabes que en estos días el llega un poco mas tarde de lo acostumbrado- le consuela su madre.
- Lo se… pero – intenta decir la pequeña.
Pasaron varias horas, y la pequeña niña sigue esperando en la ventana… la llegada de su padre.
-¡Mamá…ya llego papá! - grita emocionada la pequeña al ver llegar a su padre y corre a abrasarlo, el hombre de cabello rojo sostiene amoroso a la pequeña y con ella en brazos de acerca a su bella esposa y la besa, la niña palmotea emocionada.
- Cariño… - habla Rei a su amado esposo.
- Si amor… que pasa – le pregunta Zekac.
- Nada…- le responde Rei – "soy muy feliz a tu lado" – piensa ella, luego los dos abrazan a su hijita.
-Fue hace mucho tiempo cuando te conocí… cuando… Roge por ti.
Aveces no se que haría sin ti…
Cuando pienso en ti… hay un mudo dentro de mí que me impulsa a hacer cosas que no tenía pensado hacer.
Tú… lograste cambiar varias cosas de mí…- Son los pensamientos de una sacerdotisa…
Notas: Bien este hermoso Epilogo se lo debo a mi queridísima amiga LEONOR DE EBOLI (te quiero =))
Espero que les allá gustado…
