Disclaimer: FMA no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic escrito por la talentosa Nike Femme

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 2:.¿Acaso No Me Conoces?

Habían pasado cuatro años.

Cuatro años desde que Alphonse Elric había regresado a su cuerpo a la edad de quince años. Ahora él tenía diecinueve. Era un alquimista. Un pilar de la comunidad de Risembool. Casado con la talentosa mecánica Winry Rockbell. E incluso era padre de una adorable niña de un año.

Y aún así se sentía solo. Y él sabía que siempre lo estaría. Ya que su hermano había muerto y nunca iba a regresar.

Edward Elric, Alquimista de Acero, prodigio legendario, Mayor de la milicia, amigo y hermano, había sacrificado su vida para traer a su hermano de la muerte y así mantener la promesa que había hecho cuando eran niños. Él siempre había tenido un código moral inquebrantable a ese respecto.

Bastardo.

Al suspiró y pateó un pedazo de escombro. Él había regresado a las ruinas de lo que había sido su casa, como siempre lo hacía en este día. Winry comprendía su necesidad de ir donde todo había empezado. Donde dos talentosos hermanos habían nacido y donde habían sido forzados a crecer demasiado rápido. Donde los eventos se habían sucedido de tal forma que los habían llevado a que uno de ellos muera y el otro viva. El hombre frunció el ceño, una expresión nada característica a su usual rostro agradable, sus ojos grises entrecerrados y sombríos.

"Hermano, si puedes escucharme, tú no tenías ningún derecho – ¡ningún derecho! – para tomar esa decisión," dijo en voz alta. Casi podía escuchar a su hermano mofándose y señalar que ni tres minutos antes que dicha decisión fuera tomada, Al había hecho exactamente la misma cosa. Y que él era el hermano mayor, así sea más bajo, y que por lo tanto su opinión al respecto tenía más peso. Y que era obvio que haya tenido éxito al hacer que su alquimia se uniera a la de su hermano, siendo el Alquimista Estatal más joven jamás visto, entonces ¿cuál era la razón para sacar a relucir todo esto ahora? Camina hacia adelante, no hacia atrás. Al suspiró fuertemente, recorriendo su mano a través de sus cortos mechones color arena. "Yo puedo llegar a ser tan terco como tú, hermano. Y no vas a hacerme sentir mejor."

El sol se estaba ocultando al momento que decidió que ya estaba listo para enfrentar al mundo de nuevo. Mientras salía de – o mejor dicho caminaba sobre – lo que había sido la puerta de entrada, él giró para dar una última mirada. Y se puso rígido. Algo andaba mal… podía sentir una extraña pesadez en el aire. Crujía bastante con lo que parecía energía alquímica. Al se puso tenso, listo para… bueno, él no estaba exactamente seguro para qué. Pero su hermano le había enseñado a confiar en sus instintos. Y algo muy extraño estaba sucediendo justo en ese momento.

Antes de que tuviera tiempo de hacer algo en concreto, un enorme estallido remeció los cimientos y derrumbó algunas de las más descuidadas vigas inclinadas. Al tosió y sacudió su mano para aclarar el polvo de su campo de visión. Él pudo ver algo moviéndose en la oscuridad de una pila de escombros, y su precaución se tornó en preocupación. "¿Hola?.. ¿Hay alguien allí?" Al no recibir ninguna respuesta, empezó a avanzar cuidadosamente sobre los escombros desperdigados. Un gemido hizo que apurara el paso. "¡Aguanta! Ya estoy llegando. Sólo quédate allí. ¿Estás mal herido?" Tuvo que transmutar un par de grandes trozos de yeso para despejar el camino. Cuando el último trozo cayó en el polvo bajo su mano, Al cubrió su nariz con su pañuelo y siguió avanzando. "¿Hola?" Y luego sus grises ojos recayeron sobre el cuerpo boca abajo que yacía allí y emitió un grito ahogado, antes de apresurarse y tomarlo suavemente en sus brazos, empezando a balbucear incoherencias.


Winry Rockbell Elric cerró suavemente la puerta del cuarto de huéspedes pero no se fue inmediatamente. Del otro lado de la puerta, ella podía oír a su esposo meciéndose nerviosamente de un lado al otro en una silla que se encontraba al lado de la cama de su nuevo – y hasta ahora, inconsciente – huésped. Ella se aguantó las lágrimas y puso una mano sobre su boca para suprimir los sollozos que estaban traicionando por escapársele desde el momento en que le había echado un buen vistazo a la persona que su esposo había estado cuidadosamente trayendo en brazos, la cabeza colgándole hacia atrás, el rostro oscurecido por una cascada de cabello dorado.

Edward Elric evidentemente había crecido durante los años que había permanecido lejos de su familia. Su cabello todavía era del color del trigo maduro por el sol, y ella estaba segura de que, cuando la Abuela Pinako había levantado sus párpados para chequear sus pupilas buscando signos de conmoción, había captado un centelleo de oro a la luz de la lámpara. Pero era considerablemente más alto que Ed, haciéndolo sólo un milímetro más bajo que la estatura promedio. Su rostro estaba demacrado y había perdido la redondez de la niñez, revelando un par de pómulos lo suficientemente agudos como para que uno mismo se corte en ellos, y su piel era tan pálida, casi al punto de la traslucidez, en contraste con las oscuras pestañas que resaltaban como una curva ensombrecida de hollín. Habían finas líneas de cansadas ojeras alrededor de sus ojos, haciéndolo lucir mayor a sus veinte años. Pero el mayor cambio de todos era el hecho de que estaba completo. Dos buenos brazos y dos buenas piernas, no había rastro de ningún automail. Cómo había ocurrido estaba más allá de su entendimiento, pero bueno, éste era el Alquimista de Acero, quien había levantado a su esposo de entre los muertos. Ella soltó un hipo. Nada, al parecer, era imposible para Ed.

"¿Winry?" Ella se volteó sorprendida mientras Al salía de la habitación tan silenciosamente como podía. Él cerró la puerta detrás de él, luego puso sus brazos alrededor de ella y luego ella se inclinó hacia su cuerpo, agradecida del tibio y reconfortante contacto.

"Estaba pensando… Es él, Al. Después de todos estos años. Él ha regresado a nosotros, y completo. ¿Pero cómo?"

Al sacudió su cabeza lentamente. "No lo sé. Al parecer él simplemente apareció. Pero es mi hermano… Supongo que no deberíamos de estar tan sorprendidos." La apretó con fuerza. "Sólo agradecidos. Oh Winry… Él ha regresado. Lo extrañaba tanto…." Ella pudo sentir que su esposo se sacudía, y levantó sus brazos y frotó su nuca suavemente.

"Vamos. Me quedaré con él mientras tú llevas a Winnie a la cama."

Una leve sonrisa emergió en los ojos de Al. "Winnie… Edwina va a conocer a su tocayo. Oh, esto es como si fuese el sueño más maravilloso… no quiero despertarme, Winry."

Ella lo abrazó ferozmente. "No vas a despertar. Porque esto es real. Ed lo ha hecho otra vez. Ha regresado a casa."


Entonces el más allá olía como a tocino y huevos fritos, pensó el rubio. Interesante. Sus ojos todavía permanecían cerrados, pero estaba considerando seriamente en abrirlos y buscar la fuente de aquellos aromas celestiales. Y luego olió a café fresco y sus ojos se abrieron de improviso, un movimiento del cual se arrepintió casi inmediatamente ya que la luz del sol estaba cayendo directamente sobre ellos. Sus ojos se pusieron bizcos en confusión. ¿En dónde estaba? Esto de seguro no era el estrecho cuartel que compartía con Alp. Sus ojos vagaron por la iluminada, ordenada y pequeña habitación revestida con cal, decorada con alegres cuadros en las paredes. Entonces esto tampoco era un hospital… Era demasiado hogareño, y el frío olor a metal, antiséptico y sangre estaba notoriamente ausente. Movió sus dedos de manos y pies. Sí, todos están allí, aunque su pecho le dolía por alguna razón.

Una risita infantil se oyó en lo que parecía ser un primer piso, y los inconfundibles tonos de una madre regañando flotaron hacia arriba, aunque no llegaba a entender los detalles. ¿Entonces se encontraba en la casa de alguien? Era común en las familias el alojar a los Guardianes cuando éstos necesitaban atención médica… Y de pronto el recuerdo de lo que había sucedido se le vino sorpresivamente. Su Día Aleph. La Puerta. Alp explotando ante sus propios ojos. Volvió a cerrar sus ojos fuertemente frenando las calientes punzadas de las lágrimas. Una vez más otra parte de su vida le había sido arrebatada debido a que había sobrevivido a algo que debería haberlo matado. Él estaba empezando a creer que era alguna clase de maldición. Se pudieron escuchar pasos subiendo por las escaleras, los cuales crujieron ligeramente, y luego la puerta de su habitación se abrió. Sin querer darle la cara a nadie en este momento, se permitió relajarse y fingir que dormía.

"¿Está despierto?" preguntó una silenciosa voz femenina.

"No parece," vino el suave murmullo de una voz masculina. Sin embargo, había algo casi familiar en ella, una voz que él había escuchado anteriormente.

"Esperaba que pudiera estar en condiciones de comer algo, se le ve tan delgado. ¿Qué crees que hizo que le causó todas esas magulladuras?"

"No lo sé, pero conociendo su temperamento, no quisiera ver a su contrincante," fue la respuesta mitad compungida, mitad divertida. "Recuerda cómo siempre tenía que sujetarlo lejos del Coronel… Oh, quiero decir General."

El hombre se movió involuntariamente por la sorpresa. ¿General? Él no había tenido contacto con ningún personal militar últimamente. Los Guardianes operaban bajo su propio gremio y mientras la guerra había requerido coordinación con los militares, él de seguro no iba en esa senda de ir con personal de la milicia. Por una sencilla razón, su obsesión por las reglas estaba en desacuerdo con la disidente naturaleza de la mayoría de Guardianes. Se escuchó una exclamación y sintió que el varón de la pareja se apoyaba a un lado de su cama. "Hermano ¿estás despierto?"

Arrestado. No había nada más que hacer, supuso, y se sentó abruptamente, arrepintiéndose casi de inmediato cuando un repentino dolor golpeó su cráneo de un lado al otro. Un amable brazo se deslizó por su espalda, y agradecido se recostó sobre aquel soporte. Forzándose a ignorar el dolor, se aventuró a enfocar sus ojos en el origen de aquella voz. Aquel rostro se ondulaba inestable y finalmente se aclaró mostrando a…. "¡Alp!.. ¡Estás vivo!" Incrédulo pegó un grito ahogado. La negación se puso a luchar internamente con la esperanza, ganando esta última mientras se apegaba agradecido a su compañero. "¿Cómo sobreviviste a la explosión?.. ¿La Puerta? Oh ya no importa. Estoy tan contento de que estés bien."

La confusión se puso en lucha interna contra el alivio en aquellos familiares ojos grises mientras que el hombre que lo sujetaba se apartó para estudiar su rostro cuidadosamente. "Hermano ¿de qué hablas? Soy Al ¿recuerdas? Me trajiste de vuelta hace cuatro años. Pensábamos que estabas… muerto."

Él se paralizó, su mente finalmente procesando las palabras dichas anteriormente por el hombre. "¿Hermano?"… ¿Hace cuatro años?...

Los ojos parpadearon. "¿Acaso no me recuerdas?"

Desconcertado, Auric lentamente negó con su cabeza.

Y el mundo de Alphonse Elric se desmoronó ante él una vez más.


Nota de la Traductora:

Infinitas gracias por la acogida que tuvo el primer capítulo, realmente no me lo esperaba.

He editado una pequeñísima parte del capítulo 1. Ya no se hablará de Fullmetal sino de Acero; así que ahora las palabras que Auric creyó entender en sus sueños eran 'casero' y 'acervo'. Les pido mil disculpas por el inconveniente.

Una cosita más; no estoy segura de poder actualizar semanalmente, yo sé que muchos se acostumbraron a mis publicaciones de los viernes, pero ahora no puedo prometerlo, aunque haré todo lo posible por actualizar la mayor cantidad de viernes que pueda. Así que si gustan pueden colocar este fic en su lista de alertas, así sabrán cuando he actualizado.

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Hmmm… ¿reviews please?

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