Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic escrito por la talentosa Nike Femme
Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.
Full Circle
(Círculo Completo)
Capítulo 3: Aceptación
Winry vertió un generoso chorro de whiskey en su café y se lo bebió de un solo sorbo. Lo necesitaba, a pesar de que sólo eran las once de la mañana. "¿Quieres un poco?" ofreció bruscamente al hombre sentado frente a ella en la mesa de la cocina. Él levantó la mirada sorprendido, luego negó con su cabeza, sonriendo levemente. Winnie balbuceó suavemente en su silla de comer, extendiendo su pequeñita mano regordeta y canturreó de satisfacción cuando el simpático, nuevo, interesante hombre agradablemente le ofrecía un dedo.
"Estás manejando todo esto tremendamente bien," refunfuñó ella.
Auric se encogió de hombros. "Me gustan los niños. Y ésta no es la primera vez que he visto mi vida evaporarse ante mis ojos," señaló. "La mayoría de los Guardianes desarrollan una actitud bastante fatalista ante cualquier cosa que el destino les mande. Tienes que hacerlo, dado que tus probabilidades de morir en cualquier día particular son generalmente más altas que las de la mayoría de la gente."
"Tú tienes eso en común con Ed," murmuró ella. "Imanes para las cosas extrañas que ocurren. Sin embargo sospecho que él no estaría reaccionando tan así de bien si hubiese estado en tu lugar."
Una chispa divertida surgió en los ojos dorados. "Tengo que decir sin embargo, que es un poco extraño hablar sobre mí mismo en tercera persona. A pesar de que es bueno saber cuál fue mi nombre original. Edward Elric ¿eh?" Una sonrisa caprichosa. "Un nombre fuerte – me gusta. Auric…Elric… al menos hay algo en común en ellos."
Winry suspiró. "¿Realmente no recuerdas nada?"
La sonrisa se esfumó. "Winry, daría mi brazo derecho con tal de recordar…."
"¡No digas eso!" dijo ella exasperada, levantándose de un salto y casi tirando la mesa. Sorprendida, Winnie empezó a llorar y Winry maldijo en voz baja. "Demonios. Espera," levantó a Winnie y la abrazó contra su pecho. "Shh, shh, todo está bien mi amor, mamá no quería asustarte."
Él no dijo nada, sólo observó mientras ella tranquilizaba a la bebé hasta que Winnie se durmió sobre su hombro. Winry caminó silenciosamente y se la entregó a la Abuela Pinako. "¿Cómo se encuentra Al?" preguntó en voz baja.
"Tan bien como puede esperarse. Él está afuera, pensando. ¿Cómo está nuestro huésped?"
Winry rodó sus ojos y se dirigió de regreso a la cocina, en donde encontró a Auric recostado sobre la barra mirando hacia fuera de la ventana. Siguiendo su mirada, ella vio a su esposo sentado presumiblemente sobre la banca de ramas de su jardín.
"Lo siento." Él no la miró.
"No es tu culpa," dijo ella mecánicamente. "Es sólo que… tú sabes… y luego tu brazo y pierna…."
Finalmente él levantó la mirada. "Sí." Luego de tranquilizar a Alphonse, Winry se había sentado con un confundido Auric y le había contado todo lo que había pasado. Él había visto las fotografías. Dos pequeños niños con iluminados rostros, sus idénticas sonrisas marcándolos como hermanos a pesar de la diferencia en sus coloraciones. Un niño de severo rostro con ojos dorados que retaba al mundo a una contienda, un destello de metal entre el guante y la manga. Algo así como un accidente, ella le había dicho vagamente, más tarde Al puede ponerte al tanto de los detalles. Un joven rubio vestido con uniforme militar, una mirada de exasperación en su rostro como si estuviera pagando las consecuencias de su mano enguantada y llevando esa culpa en su pecho.
Él. Ésta había sido su vida. Pero él no recordaba nada de ella. Y a juzgar por las reacciones de esta gente a su alrededor, él lo estaba llevando muy bien. Alp… no, Alphonse en este mundo… lo estaba llevando bastante mal. Él suponía que podía relacionar lo que le pasaba… Alp había sido lo más cercano que había tenido de una familia, y el sentimiento de rechazo por parte de esta persona que se le parecía era sorprendentemente doloroso, a pesar de que sabía que Alp estaba muerto. Entonces para Alphonse, el tener a su hermano, del que había estado extraordinariamente apegado según le habían contado, y ser rechazado por él… bueno….
Una mano sobre su hombro lo sacó de su meditación. Winry lo estaba mirando con una expresión bastante seria. "Auric. ¿Podrías hablar con Al por favor?"
"¿Estás segura que él quiere que hable con él?"
"¡Hombres! Puede que él no quiera, pero de todos modos tienes que hacerlo," dijo firmemente Winry. "No me hagas hacer lo que acostumbraba hacerle a Ed."
"¿Y qué era?"
Ella silenciosamente levantó una llave inglesa. Él levantó sus manos dándose por vencido y se volteó para dirigirse hacia la puerta. Ella lo vio irse, una mirada melancólica acechando sus ojos.
Ed hubiera hecho más que un alboroto por lo mismo, incluso si ello significaba ser arrollado por una llave inglesa.
La luz del sol sobre el agua era hipnotizante, pensó Al. Si te la quedabas observando lo suficiente, tu mente se hacía una con ese destello hipnótico, y luego no tenías que pensar, no tenías que sentir, no tenías que ser nada. No tenías que pensar en tu hermano que no se acordaba de ti, que no se acordaba de mamá, que no se acordaba del sacrificio que él mismo había hecho.
"Hey."
Indeseable.
"Winry sugirió que debíamos hablar."
Al dio un resoplido. "Conociendo a mi esposa, dudo que haya sido una sugerencia."
Una risa por lo bajo. "Ella estaba agitando una gran llave inglesa en ese momento." Al no levantó la mirada al momento que Auric se sentaba a su costado con soltura. "Entonces. ¿Quieres hablar?"
"Realmente no."
"Está bien entonces." Y el otro hombre se estiró perezosamente sobre la hierba, colocando sus manos detrás de su cabeza. Al le dio una mirada. Los ojos de Auric estaban cerrados a la vista, pero ese era el rostro de Ed y el cabello de Ed y la voz de Ed y la presencia de Ed y… y….
Él no se dio cuenta que estaba llorando hasta que silenciosamente Auric le extendió un pañuelo. "Gracias."
"No hay problema." Auric finalmente volvió a hablar. "Cuéntame sobre él. Cuéntame sobre mí."
"No sé por dónde empezar," admitió Al.
"¿Qué te parece desde el principio?" rió Auric. "Nosotros fuimos… somos hermanos. ¿Cómo eran nuestros padres?"
Y lentamente, indeciso, Al empezó a hablar. Auric lo escuchaba intensamente, el mentón sobre su mano, el codo sobre su rodilla.
"General."
"¿Hmm?" Roy levantó la mirada sorprendido. La Capitán Hawkeye se había metido casi silenciosamente en su oficina, y así no era ella; ella era muy estricta en cuanto al protocolo, si no por otra razón más que para mantener a Havoc, Fury y al resto de su variado equipo en alerta. Que ella tenga ese tipo de desliz como cualquier persona común era inusual, por decir lo mínimo.
"Debería de ver esto. Es de parte del Coronel Hughes." Le extendió una inocua carpeta marrón.
Roy recibió la carpeta lentamente, dándole una mirada sospechosa. Él había formulado una teoría que decía que las peores noticias siempre venían en el más simple de los empaques. Cuidadosa y cautelosamente, abrió la carpeta y revisó la hoja de encima.
Normalmente se sentía orgulloso de su reputación de que siempre estaba en lo cierto. Y habían días como éste cuando la odiaba.
"Ellos realmente va a hacerlo. Reclutar a todos los alquimistas civiles y ponerlos en las líneas de batalla." La guerra estaba yéndoles mal, él lo sabía, pero este movimiento del Fuhrer sólo olía a desesperación. "Esto terminará en lágrimas."
"Fíjese en el primer nombre de la lista, General."
"Alphonse Elric," leyó paralizado. Oh cielos. La carpeta casi se le cae de las manos, y por alguna razón lo único en que pudo pensar fue que si existiera algo que pudiera traer a Edward Elric de regreso de cualquier más allá en el que se encontraba, sería esto. Con tal de poder estrangular a Mustang por no proteger a su hermano menor como lo había prometido. Sus ojos se dirigieron hacia la fotografía que reposaba en la esquina de su escritorio, el único artículo sentimental que se permitía tener, y aspiró profundamente, serenándose y permitiendo que los arraigados hábitos de toda una vida en la milicia tomen el control. Cuando volvió a levantar su cabeza, sólo la suave máscara de un General Mayor miró calmadamente a su Asistente Personal.
"Capitán."
"Señor." Hawkeye ya estaba parada en posición.
"Dígale al Coronel que necesito una línea segura…"
"…para llamar a los Elrics, sí señor, él dice que la tendrá lista en dos horas…"
"…los voluntarios tendrán que buscar sus propias unidades ¿no es cierto? Y tenemos un punto…"
"…de recuento ya confirmado, señor, y respetuosamente podría sugerir que mejor que un telegrama…"
"…por cierto, escuché que las líneas telegráficas a Risembool habían sido detonadas durante el último ataque y tomará…"
"…tomará como una semana para reponerlas, entonces sería más conveniente si el llamamiento a las filas fuese enviado…"
"¿…por mensajería? Pero es un camino largo hasta Risembool, y de todas formas, no tenemos…"
"…a nadie para enviar con el mensaje, señor, lo hemos escrito en taquigrafía ya que va a ser…"
"…enviado por correo, Capitán, no podemos olvidar que el servicio postal no funciona en este momento…"
"…quizá un boleto esperando en la estación para el primer tren que sale mañana…"
"Ya tiene sus órdenes, Capitán."
"Sí, señor."
Mientras Riza Hawkeye salía de la oficina, ella pudo ver a su Comandante en Jefe extender una mano enguantada y deliberadamente poner el marco de la fotografía boca abajo.
"Tú siempre fuiste muy bueno cuando se trataba de dibujar," dijo Al distraídamente mientras volteaba las páginas del diario que Auric le había dado. "Verte crear un círculo de transmutación era siempre sorprendente – no era que siempre necesitaras hacerlo, claro está – tú nunca tuviste que borrar o retocar un dibujo. Era como si ya lo tuvieses completo en tu mente antes de si quiera empezar." Levantó la mirada. "Hermano…um…¿Auric?"
Auric había rodado sobre su estómago, mirando hacia el espacio. Ante la voz de Al, se sobresaltó y enfocó la mirada. "Disculpa. Es que en verdad es mucho para digerir. No es que no te crea ni nada de eso, pero la Alquimia no existe en mi mundo. Sólo las Puertas, y las leyes que aplican para ellas, sin embargo existen semejanzas. La Conservación de la Energía suena mucho a la equivalencia de intercambio."
Al sonrió. "Entonces resulta lógico que seas un Guardián." Él tenía que admitir que por más que aún se encontraba molesto por no tener a su hermano de vuelta…todavía, él se decía a sí mismo, seguramente Ed recordaría en su momento, después de todo, él mismo había recordado durante sus sueños¿no es cierto?...Auric era interesante como una identidad separada. Él podía ver destellos del temperamento de su hermano en él, pero Auric se veía más contenido, más controlado…y mucho mucho mucho menos molesto. Él suponía que ello tenía que ver con la pérdida de sus recuerdos dolorosos y de todas esas ideas fatalistas del Gremio de Guardianes que parecían ser los únicos lazos reales que Auric había tenido en sus cuatro años de existencia. "Cuéntame más acerca de lo que hacen los Guardianes."
Un negligente encogimiento de hombros. Al también había notado que mientras Ed siempre había dado la impresión de ser un ave de presa, siempre volando, lista para atacar abalanzándose con alas y garras, Auric era más relajado, o al menos daba la impresión de ser así, más como un gato vigilante en alerta. De hecho muy parecido a cierto General. "Abrimos Puertas. Cerramos Puertas. Movemos cosas a través de las Puertas. Actuamos como mensajeros para mensajes que tengan que ir rápido hacia algún lugar – podemos teletransportarnos sin necesidad de abrir una Puerta." Una momentánea mirada de tristeza cruzó por su rostro. "Así fue como Alp llegó al frente de batalla."
"¿Tienes que haber estado donde tienes que dirigirte para hacer eso?" preguntó Al, fascinado.
"No. Tan pronto como nos dicen a dónde nos tenemos que dirigir, podemos sentir el lugar de destino a través de las líneas qi…um… son líneas de energía que corren por toda la estructura del mundo. Cuando abrimos una Puerta, realmente la estamos sometiendo a nuestra voluntad. Otras responsabilidades del Gremio…somos estupendos espías y algunas veces trabajamos de manera independiente como guardaespaldas secretos. Pero si repites eso, tendré que matarte."
Al parpadeó.
"Sólo bromeaba. De todas formas no hay nadie de importancia a quien le puedas contar." Auric se estiró aparatosamente, luego arrugó el rostro cuando un músculo le hizo conocer su disgusto. "Sólo piénsalo. Podemos ir adonde queramos…la mayoría de la gente nos ven como Guardianes y no como un rostro en particular…y todos estamos muy bien entrenados para los combates hombre a hombre. Tienes que estarlo si estamos hablando de transportar secretos. Entonces el Gremio, en su infinita sabiduría, decidió que un intercambio de habilidades por dinero o influencia tendría sentido."
"Intercambio Equivalente," murmuró Al.
Auric levantó la mirada, sobresaltado. "De alguna forma, sí. La Política y el poder consisten en intercambio de favores después de todo. Hablando de eso." Miró señalando hacia su diario que yacía en el regazo de Al, e hizo un ruido interrogante con su garganta.
"¡Oh! Bueno, el primer dibujo es del lugar donde te encontré…es donde vivimos cuando niños. Nosotros lo quemamos cuando te convertiste en Alquimista Estatal…me dijiste que debía ser así para que pudiéramos ir hacia delante y no hacia atrás. El segundo dibujo es un símbolo alquímico. Nuestra maestra lo llevaba, y nosotros también…y después de tu…desaparición, el mismo Fuhrer nos lo otorgó como el escudo de armas de la familia Elric." Al se remangó una manga para revelar la serpiente y la cruz en la parte superior de su brazo. "Cuando me trajiste de regreso, esto estaba en mi brazo, probablemente por efecto del proceso de transmutación."
"El dibujo siguiente es la armadura a la que fijaste mi alma. Y ése eres tú, con tu brazo de automail." Los ojos de Al revolotearon felices hacia el brazo intacto de Auric. "Y el último, ése es…ése es el General Mustang."
"¿El hombre para el cual trabajé?" preguntó Auric. "Pero de entre toda la gente ¿Por qué lo recordaría?"
"No lo sé," dijo Al, un fruncimiento naciendo en su ceja. "¿Quizá porque él fue el que cuidó de nosotros cuando éramos chicos?"
"Eso no tiene sentido, si fuera así entonces de seguro hubiese recordado a Winry y a la Abuela Pinako." Una intensidad familiar estaba ahora filtrándose dentro de los dorados ojos. Al recordaba muy bien aquella mirada. Era la mirada que le aparecía a Ed cada vez que un nuevo problema a ser resuelto se presentaba. "Él también me está diciendo algo siempre, en ese sueño. ¿Acervo?"
"A-cer-vo…" Al emitió esos sonidos lentamente. "¡Acero! Ése era tu título. Todos los Alquimistas Estatales conseguían un título oficial que debían usar. El General Mustang es el Alquimista de Fuego. Y tú eres el famoso Alquimista de Acero."
"Era, Al. Ahora yo no soy ningún Alquimista. Sólo un humilde Guardián muy lejos de su hogar." Auric se mordió la lengua al momento que esas palabras salieron sin querer, mientras miraba la expresión de Al. "Al, lo siento, no era mi intención restregártelo."
Al negó con su cabeza. "Yo también lo siento, Auric."
Una ceja dorada se arqueó. "¿Por qué?"
"Por…bueno…yo no he reaccionado de la mejor forma que digamos. Y si te he hecho sentir que estoy molesto contigo por no ser quien quisiera que fueras…bueno…estoy molesto. Pero no contigo. Tú no puedes evitar ser quien eres. Yo sólo deseaba que las cosas se hubieran dado de otra forma, eso es todo."
"Así es el destino. Nosotros sólo podemos cambiar la forma cómo lo enfrentamos." Un extremo de la boca de Auric se curvó. "Lema no oficial del Gremio de Guardianes. Sólo la clase de basura que esperarías de un puñado de gente sin recuerdos." Se levantó y se sacudió el polvo de la ropa. "¿Entramos? Se está haciendo tarde, y estoy seguro que Winry piensa que ya nos hemos matado."
"Será que piensa que yo ya te he matado, Ahora yo soy el alquimista de la familia," señaló Al con el rostro erguido. "Y yo soy más grande."
Una chispa conocida brilló en los ojos de Auric. "¿Acaso estás diciendo que soy enano?"
Nota de la Traductora:
Mil gracias a todas las personas que están leyendo este fic, esto recién está comenzando… un poco lento al principio pero la cosa se va a tornar interesante luego…
Uhm… ¿review?
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