Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic escrito por la talentosa Nike Femme

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 4: Separación

Auric permaneció de pie apoyado en la chimenea, contemplando la forzada escena familiar desplegada ante él. La Abuela Pinako cargaba a la pequeña Edwina, Winry estaba emparejando las medias esparcidas sobre la mesa de centro, y Al estaba leyendo y observando a su familia. Parecía una escena bastante tranquila para el ojo corriente. Alguien más observador podría notar la forma como los labios de Winry estaban levemente apretados, o la forma como Al se movía nerviosamente con el libro en su regazo. Finalmente la Abuela Pinako se levantó, anunciando fríamente, "Llevaré a Edwina a la cama."

Los gritos se iniciaron tan pronto ella dejó la sala de estar.

"No puedes estar hablando en serio," dijo Winry bruscamente. "Ed se removería en su tumba. No que alguna vez se haya cavado una."

"Ed está parado justo aquí. Y el General tiene razón, no tenemos opción. Si espero hasta que me recluten, no hay forma de saber a dónde me enviarían," señaló Al, tratando de sonar razonable.

"Auric no es Ed. Y de todas formas estoy segura de que él está de acuerdo conmigo. Existe una razón por la que su Gremio no me mezclaba con la milicia ¿estoy en lo cierto?" Winry se sintió vagamente culpable viendo a Al arrugar el rostro ante el recordatorio, pero usó eso a su favor. "Al… tú no puedes enlistarte como voluntario para unirte a los militares. Es suicida. Aparte de la política, la guerra no está yendo bien, eso tú lo sabes – el número de Alquimistas Estatales ha estado menguando ¡y tú sabes tan bien como yo que no es porque se estén jubilando y yendo a algún lugar agradable! Al menos los reclutas pueden pedir su baja después de la guerra, y es posible que ellos no te busquen para persuadirte sino hasta después…."

"Tú escuchaste al General, Winry," dijo Al rendido. "Estoy al inicio de la lista de reclutas, por obvias razones."

"¡Tú no eres tan bueno!" argumentó Winry probándolo.

"Soy un Elric," fue la suave respuesta por parte de su esposo. "La gente recuerda a Ed. Esto es algo más que un asunto de propaganda para incrementar el estado de ánimo ya que es una necesidad auténtica de más alquimistas. Si no puedes tener al Alquimista de Acero, puedes tener a su hermano." Auric miró a Al con respeto. Él había pensado en el apacible joven como una persona demasiado ingenua como para ver que el juego que se estaba jugando era más grande. "Pero recuerda, ahora soy un hombre adulto, puedo cuidar de mí mismo. Mi hermano era sólo un niño cuando se enroló, y él estaba bien."

"¡Porque te tenía a ti para cubrirle las espaldas!"

"Y al General. Yo estaré bien, Winry, él cuidará de mí." La voz de Al era persuasiva, racional, y peor aún, correcta. Pero a ella no tenía necesariamente que gustarle. Se cruzó firmemente de brazos y los dos hombres pudieron ver los engranajes de su mente trabajando furiosamente en una contestación. "¡Él no va a estar allí todo el tiempo!"

Auric decidió que ése era el momento apropiado para interrumpir. "Winry…yo le cubriré las espaldas."

Ambos voltearon en confusión. "¿Qué?"

El rubio rió entre dientes. "Bueno, aquí soy un inútil ¿no es cierto? Sin recuerdos, sin responsabilidades, y soy pésimo con los deberes de la casa. Podría acompañar a Al y ser útil – estoy familiarizado con la guerra, saben. ¿Y no era que la Abuela Pinako decía algo como que ver lugares y oír sonidos familiares aceleran los recuerdos? Viendo cómo parece que he pasado un buen tiempo de mis años formativos en Ciudad Central…."

Al habló indeciso. "No quiero sonar… grosero, o algo parecido, pero tú no recuerdas nada acerca de la alquimia, lo que te hace…algo así como indefenso. Y no sé cómo explicaríamos quién eres."

"Bueno, para eso último…si tu General Mustang es tan poderoso como él mismo se ha descrito, él pensará en algo. Y por lo primero…." Auric sonrió malévolamente, una expresión que Al había visto antes en su hermano. Generalmente eso no significaba nada bueno. "Yo todavía sigo siendo un Guardián. Nosotros sabemos arreglárnoslas."

"Muéstrame." Los ojos de Winry se dividían entre esperanzados y sospechosos.

"Seguro." Y de pronto ya no se encontraba ahí. Winry saltó hacia atrás, sobresaltada, sólo para chocar con Auric, quien se había materializado detrás de ella. "¡Agárrate!" Y él la tomó levemente de los hombros y entonces ella sintió la extraña sensación como si estuviera siendo estirada, acto seguido ella estaba mirando hacia Al desde el otro lado de la habitación. Ella chilló y Auric rió detrás suyo. "Lo siento. Siempre se siente así. Te acostumbras a ello si lo haces suficientes veces."

Al estaba con los ojos abiertos de par en par. "¿Es esa la teletransportación de la que me hablaste?.. ¿Cuando no necesitabas de una Puerta?"

"Sí. Generalmente podemos llevar a una persona con nosotros. Entonces como ves, Winry, estoy capacitado para sacar a Al de cualquier lugar complicado. Y te prometo vigilarlo cuidadosamente."

"¿Por qué?" Fue la aguda pregunta que vino desde la entrada de la sala de estar. La Abuela Pinako entró cojeando y se puso frente a un sorprendido Auric. Ella elevó su cabeza y lo miró pensativamente con sus brillantes ojos. "Tú mismo dijiste, que aquí no tienes ninguna responsabilidad. Y que tu Gremio, del cual nos has hablado, no parece tener mucho espacio para los lazos emocionales. ¿Cómo es que tú sí puedes, si no tienes recuerdos?"

Su boca se retorció, pero él la miró firmemente. "Buen punto. Pero esto no es puramente desinteresado – Siempre he querido saber acerca de mi pasado antes de convertirme en Guardián. Y parece obvio que parte de mi pasado está allí, en la milicia. Me maldeciría a mí mismo si dejo que esos prejuiciosos idiotas no me permitieran ser yo mismo. Y está equivocada con respecto al Gremio…Sí tenemos lazos emocionales. Entre nosotros." Miró hacia Al, y a este último casi se le detiene la respiración por un momento, porque la mirada en los ojos de Auric era justo la que Ed acostumbraba darle, esa mirada fija, ferozmente protectora, que aseguraba que le haría daño a quien se atreviera a tocar a su hermano y que lo hacía parecer que tenía el doble de estatura. "Yo no estaba allí para vigilar a Alp, y él murió. Y yo sé por qué no pude estar allí, pero eso no hace que sea más fácil de sobrellevarlo. Yo no voy a perderlo nuevamente. ¿Contesta eso a su pregunta?" Y volvió a fijar su mirada en la anciana mujer.

Ella lo miró como escudriñándolo, luego asintió, satisfecha. Auric quedó abrumado cuando ella abruptamente se elevó y le dio un rápido beso en la mejilla, un seco roce de labios sobre la piel. "Me alegra ver que el perder tu memoria no pervirtió tu conciencia, Edward. Bueno, dejaré que ustedes tres terminen de empacar – deberían irse pronto a la cama si piensan tomar el primer tren, Al."

"Sí señora," murmuró Al aturdido.

Auric se quedó contemplando a la formidable anciana, luego negó su cabeza mentalmente. "Yo no tendré mucho que empacar," murmuró irónicamente. "Pero Winry…¿te podría molestar para que me ayudes afilando y equilibrando algunas cosas?"

"¿Qué?" dijo ella sospechosamente.

Con una sonrisa maliciosa, él se inclinó y de sus altas botas que le llegaban a las rodillas sacó dos largas dagas. "Éstas," y luego estaban las pequeñas cuchillas ocultas en sus guantes, "y éstas también," y se dirigió hacia su capa que colgaba de una clavija en el vestíbulo y removió un puñado de pequeñas estrellas de metal, "no debo olvidar éstas, y oh, oh, espera…" se inclinó y sacó una pequeña cuchilla del talón de su bota. "Sí, creo que eso es todo." Le dio su mejor sonrisa ganadora. "Auto defensa, tú sabes. Y también serán útiles mientras esté vigilando a Al."

Winry se apartó. "¿Has tenido todas esas cosas en tu humanidad durante todo este tiempo?..¿Estando Winnie cerca?..¿Y nunca dijiste nada?" La sonrisa de Auric se desvaneció mientras ella empezaba a avanzar amenazadoramente hacia él.

Al se mordió el labio para no reírse. "Auric… creo que deberías de empezar a correr ahora."


Ellos dejaron la casa a una hora que Auric pensó era irreverente. Sus huesos todavía le dolían por los efectos colaterales de la Puerta que había iniciado toda esta confusión. Sin embargo no era un daño que iba a durar por mucho tiempo, o eso así lo esperaba. Había sido una poco animada despedida a las mujeres de la familia, Al se había quedado con la pequeña Edwina prometiéndole en tonos casi inaudibles que regresaría. Dada la historia de padres alejándose dentro de la familia Elric como Al se lo había contado, Auric podía apreciar la preocupación en el rostro de Winry mientras estiraba su rostro para el beso de despedida. Y estuvo ligeramente sorprendido cuando ella lo jaló hacia abajo y le plantó un beso en la frente. "Ten cuidado, Auric. Cuida de Al. Y cuídate tú."

Él sonrió con incertidumbre. "¿Quién haría daño a un inocente transeúnte?"

El rostro de Winry se había oscurecido y le había jalado su cola de caballo deliberadamente. "Tú casi nunca pasas desapercibido, Auric. La leyenda del Alquimista de Acero aún está bastante viva, y tú…o sea, Ed…bueno, tú nunca fuiste exactamente de los que se preocupaban al hacer enemigos o en permanecer invisibles."

"Es bueno saberlo," Auric había replicado frívolamente. "Hubiera sido terrible darme cuenta de que antes había sido un debilucho."

Ahora sentado en la estación de trenes, estaba empezando a arrepentirse de haber dicho eso. La gente parecía estar observándolo fijamente a pesar que estaba envuelto en su verde capa de viaje y estaba empezando a añorar el anonimato como Guardián que había tenido en su mundo. Se acurrucó en los confines de su curtida ropa un poco más y se levantó la capucha. Al lo miró inquisitivo, y él indicó a sus observadores con una inclinación de su cabeza.

El rostro de Al dio un primer plano y asintió casi imperceptiblemente. Auric casi se arrepintió de dejar que el otro supiera de sus preocupaciones, pero él tenía que aprender algún día o iba realmente a terminar muerto demasiado pronto en esta guerra sin sentido. Él pudo ver al joven escudriñando a la multitud con su visión periférica. Otro punto para Al, aprendía rápido.

Al finalmente se inclinó hacia él. "Yo creo que ellos te encuentran atractivo. No hay tantos jóvenes bien parecidos en el pueblo."

Auric empezó a pensar seriamente en teletransportar al sonriente joven contra una pared.


La Capitán Hawkeye le echó un vistazo al reloj de la pared. Ella había sugerido enviar un auto para recoger a Alphonse Elric de la estación, pero él había insistido que Alphonse podía encontrar el camino hacia el Comando Central. Si había tomado el tren, él debería de llegar dentro de poco. Ella caminó hacia la oficina de su Comandante en Jefe y golpeó elegantemente antes de asomar su cabeza por la puerta. "¿Señor? Me pidió que le notificara la hora estimada de la llegada de Alphonse. Probablemente en unos quince minutos."

Mustang asintió distraídamente. "Bien. Tráigalo aquí en cuanto llegue." Él tenía en la mano la fotografía que normalmente reposaba en la esquina de su escritorio, y un cajón abierto parecía ser su siguiente lugar de residencia.

"Por supuesto, señor." Ella silenciosamente cerró la puerta detrás de ella antes de dejar que la máscara de brillante eficiencia cayera de su rostro mientras ponía una mano sobre su boca por un momento. Ella sabía muy bien de qué se trataba esa fotografía. Ella se la había dado a él.

Había sido el Día de San Valentín del año siguiente luego que Alphonse había regresado y Edward se había…se había ido. Con guerra o sin ella, el amor – o lujuria, según sea el caso – estaba todavía en el aire, y todos en la oficina estaban haciendo planes. Con excepción de su Comandante en Jefe. Lo cual era bastante extraño, dada su reputación de mujeriego. Incluso Havoc, quien normalmente estaba intranquilo de que Mustang le robe sus pretensiones amorosas, se estaba preocupando. Entonces ella se lo había mencionado. Casualmente. De pasada. Con la puerta firmemente cerrada.

"Todos están hablando de ello, señor."

"¿Acaso 'todos' la incluyen a usted, Capitán?" él había arrastrado las palabras, levantando la mirada del reporte que estaba leyendo.

"No, señor. Pero señor…¿permiso para hablar libremente?"

"¿Acaso alguna vez no lo ha hecho?"

"No, señor. Señor…sus subordinados están preocupados por usted. Usted se ha encerrado en sí mismo desde el…incidente con Acero y su hermano, y eso no es saludable. Todos extrañamos a Edward, señor, pero usted está dejando que eso lo afecte y ello podría empezar a perjudicar su desempeño. Usted está bajo mucho estrés, señor, usted tiene que aprender a relajarse."

"Hawkeye," la voz de él había mantenido un tono de advertencia, "usted está empezando a sonar como mi madre."

"Señor, sí, señor. Mire señor…Roy…Al menos salga a cenar con compañía de vez en cuando y deje que su mente se despeje de esas cosas. Existen muchas mujeres hermosas por allí que estarían felices de ser escoltadas por usted para cenar por el Día de San Valentín."

Ella había tratado de no estremecerse bajo su oscura mirada. "Capitán…¿me está haciendo una proposición?"

"Señor…." Él se había levantado y había caminado hacia ella, luego, calmadamente, midiendo los pasos, había dado vueltas a su alrededor mientras ella permanecía en atención en medio de la alfombra. Ella pudo sentir el calor de las manos de él mientras se paraba detrás de ella y las extendía para tomar los ganchos que mantenían recogido su cabello, tirando de ellos para dejar que su fino cabello rubio cayera sobre sus hombros. Él recorrió sus dedos por su cabello.

"Usted tiene un cabello muy lindo, Capitán," dijo él en un tono coloquial. "Eso la hace ser usted." Ella enrojeció ferozmente, luchando por mantener su rostro neutral y agradeciendo el que él no pudiera verle el rostro desde su posición ventajosa detrás de ella. Él continuó barajando sus dedos por su cabello. "Él también tenía un hermoso cabello. Oro puro. Como sus ojos."

Ella tomó una bocanada de aire mientras el entendimiento se le empotraba en el fondo de su estómago. Él se alejó de ella, caminó de vuelta hacia su escritorio donde se sentó con la gracia lánguida que marcaban todos sus movimientos. "Por favor escuche con atención, Capitán, porque sólo lo diré una vez. Y esto no debe salir de esta habitación."

"Me conmueve que todos estén preocupados. Yo realmente aprecio eso. Y por favor asegúrele a Havoc que su harem de amiguitas aún no se ha librado de mí. Soy un adulto, y sé que tengo que hacerme cargo de ciertas necesidades, y mi reputación, confío, es evidencia de que sí lo hago."

"Pero el Día de San Valentín es un día para los enamorados. Yo no intento rebajar la intención de la ocasión con una aventura cuyo nombre no voy a recordar al llegar la mañana." Sus ojos ahora se encontraban nublados, a pesar que su expresión jamás cambió. "Tampoco voy a utilizar a una amiga, no importa cuan dispuesta esté ella, sabiendo que no le puedo dar lo que ella quiere."

Ella había dicho la única cosa que se le vino a la mente. "Edward está muerto, señor."

"Y yo jamás le dije nada a él. Y lo que nunca tuvo un inicio…no puede tener un final ¿no es así, Capitán?" Entonces él se había levantado bruscamente. "Voy a servirme otra tasa de café. Regresaré en cinco minutos. ¿Le importaría archivar esos reportes que están sobre mi escritorio mientras estoy fuera?" Y él había cerrado la puerta dejándola sola, para que ella recobrase su dignidad en la privacidad de la oficina.

Al día siguiente, ella le había entregado la fotografía. El Coronel Hughes la había tomado un par de años atrás mientras tonteaba por la oficina con su nueva cámara. En la fotografía, Edward Elric estaba sonriendo luego de haber levantado la vista de un libro. Estaba sentado sobre el alféizar de la ventana de la biblioteca, y el viento le despeinaba el cabello que se había escapado de los confines de su gruesa trenza. Era más que seguro que Alphonse en ese momento estaba parado al costado de Hughes, porque los ojos de Edward mantenían esa mirada suave y cálida que sólo la reservaba para lo más querido. El contraste entre la luz y la sombra en su rostro era destacable, y Hughes había murmurado, "Una de las mejores fotografías que haya tomado, aparte de las de Alicia, claro está. Diablos, pero si hasta puedes ver al hombre tratando de asomarse en este rostro de niño. Él va a ser un rompecorazones cuando sea grande."

Por supuesto, la verdad del asunto nunca se sabría ya que Edward Elric nunca iba a crecer y hacerse adulto.

Más tarde aquella noche, ella la había dejado sobre el escritorio de su Comandante en Jefe dentro de un sencillo marco dorado junto con una nota. "Feliz Día de San Valentín."

La siguiente vez que la vio, descansaba sobre la esquina de su escritorio, mirándolo. Él había levantado la mirada hacia ella y había asentido, y ella había inclinado su cabeza. Las palabras no eran necesarias entre los amigos.

Pero eso aún dolía. Y mucho.


Nota de la Traductora:

¿Y???.. ¿Les gustó? Uhm… ellos ya están cerca…

Agradezco a todos los que están leyendo esta traducción y a los que dejan reviews, ustedes me dan aún más ánimos para seguir con esta c-o-m-p-l-i-c-a-d-a traducción… quién diría que el inglés tenía palabras tan rebuscadas…

… Y encima los capítulos se hacen más largos después… y con palabras aún más complicadas…

-

¿Reviews?

-