Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic escrito por la talentosa Nike Femme

Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 5: Reunión

Alphonse le lanzó una inquieta mirada al hombre que caminaba silenciosamente a su lado. Auric parecía estar preocupado con algo que le daba vueltas en la mente. ¿Acaso era algo que había dicho en el tren? Ellos habían estado hablando para pasar el tiempo, y Al se había encontrado dando más detalles de sus aventuras, y de la habilidad de Ed para usar la alquimia sin un círculo de transmutación, y del conocimiento que le había otorgado la Puerta de la Verdad – a cambio de un precio, claro está. Luego de ello, Auric se había reducido a monosílabos. ¿Acaso un interés profesional como Guardián por a la Puerta de la Verdad?

"¿Auric?" No hubo respuesta. "¿Auric?" le dio un codazo.

"¿Qué? Oh, lo siento. Sólo estaba pensando, no te preocupes." Auric sonrió blandamente, pero sus ojos resplandecían. Al había notado que los ojos de Auric rara vez permanecían quietos, excepto cuando te estaba escuchando atentamente o cuando quería que tú lo escuchases. El resto del tiempo siempre estaban moviéndose, ahora cerca, luego lejos, luego a la derecha, luego un rastreo completo, catalogando todo lo que le rodeaba. Ed nunca se había comportado así, pero en ese entonces, Al supuso, Ed siempre había estado inquieto por lo que lo rodeaba, poseyendo un espíritu que le decía que podía atacar en donde incluso los ángeles temían poner un pie. Su hermano no carecía de confianza en sus poderes.

Al frunció el ceño. ¿Desde cuándo había empezando a pensar en Ed como alguien independiente de Auric? Él no quería pensar demasiado en ello, ni en la clase de vida que te mostraban los ojos de Auric, entonces se dirigió a él nuevamente. "¿Y en qué estás pensando?"

"En varias cosas. Incluyendo el hecho de que esos hombres no son soldados de verdad," dijo Auric con tono amable. Al se estremeció involuntariamente pero se contuvo las ganas de girar y empezar a estirar el cuello frenéticamente en todas direcciones. Finalmente dejó que su cabeza se volteara con indiferencia como si estuviera contemplando la ciudad sobrecogido, como lo hacían la mayoría de los residentes rurales al mirarla por primera vez, y vio al grupo que Auric le había indicado caminando relajadamente. Lucían bastante normales, todos ellos con sus uniformes y botas inmaculadamente limpios y lustrados.

"¿Estás seguro?" Ellos me parecen bastante normales," preguntó Al inseguro.

El de ojos dorados ya se había colocado la capucha y conducía a Al hacia lo más profundo del centro de la muchedumbre. "Esos uniformes son demasiado nuevos para el rango que tienen. Los listones los catalogan como que han hecho la carrera militar y las medallas indican que han estado en combate, pero no hay signos de desgaste en sus botas o sus pistoleras. Ningún verdadero soldado deja de probar sus botas por un tiempo y revisar su armamento antes de usarlo, incluso si recién se los acaban de entregar."

"¿Quizá hayan sido transferidos a la División Administrativa? Estamos en el Comando Central."

"Eso no importa, los viejos hábitos nunca mueren. Ellos te mantienen con vida," murmuró Auric. "Apuesto a que tu General Mustang todavía chequea su arma. Y fíjate en las líneas de sus chaquetas – ellos llevan armas ocultas aparte de las que todos llevan en sus costados. Esas armas son de última generación, si tu mundo es como el mío. Créeme, los militares no consiguen lo mejor, especialmente en tiempo de guerra." Auric se deslizó entre el gentío con suma facilidad, lo que le hizo recordar a Al que una de las especialidades del Gremio era la de espiar. "Vamos."

Al reprimió un suspiro y lo siguió. Una vez que Auric se empeñaba en algo, parecía que no había nada que lo disuadiera. Igualito que Ed.


"Él ya debería de estar aquí," Hawkeye se inquietaba.

Havoc miró hacia adelante. "Eh, Al es un muy buen alquimista, tan igual como lo era el jefe. Estoy seguro de que puede cuidarse solo."

"Pero Al es más…'paz y amor'," dijo Fury vacilante.

Un silencio empezó a descender sobre la oficina. Y fue roto cuando se abrió la puerta del General Mustang. Se estaba frotando la nariz como si estuviese aliviándose un dolor de cabeza por la tensión. La oficina se levantó de un salto. "Cálmense, sólo estoy pasando por aquí. ¿Al todavía no ha llegado?"

"No, señor."

"Bueno. Probablemente tomó la ruta panorámica," suspiró el General. "Hawkeye, voy a tomar un pequeño paseo para aclarar mi mente. Y por favor sugiérale al Mayor Lee que solicite un diccionario de la oficina del intendente, estoy empezando a sentirme como un profesor de gramática. ¿Y esa nueva pila de reportes sobre emocionantes e interesantes misiones que veo sobre su escritorio podría esperar hasta que regrese?"

Hawkeye se inclinó hacia atrás pensativa. "Veinte minutos, General. Y ni se atreva a tomar la ruta panorámica." Ella deliberadamente desenfundó su revólver y lo dejó ostentosamente sobre la mesa, cerca de su alcance. "Acabo de ser recertificada."

El General rodó sus ojos. "Entendido, Capitán."

"¿Y lleva sus guantes con usted?" Esto último le valió una aguda mirada. "Señor, usted sabe que hay un buen número de personas que lo quieren ver mu…."

Ella se calló cuando él salió majestuosamente por la puerta. "¡Es un problema ser tan irresistible!" fue la engreída respuesta que les llegó flotando a todos.

Havoc refunfuñó y se hizo una nota mental de no encontrarse con su cita de esta noche dentro de la oficina. O al menos, no hasta que su Comandante en Jefe se haya marchado. Hawkeye le dio una Mirada, y se levantó a regañadientes, y salió arrastrando los pies tras su Comandante en Jefe. Ya era un hábito el seguirle los pasos, sólo por si acaso. Por supuesto, se suponía que él no sabía nada sobre eso.


Su presa era un hombre de costumbres. Ellos sabían a qué hora se levantaba, a qué hora llegaba el automóvil militar para llevarlo a su oficina, y cómo le gustaba su café de la mañana (negro). Raras veces almorzaba fuera de su oficina salvo que tuviera un almuerzo ejecutivo. Él no bebía té. Raras veces dejaba la oficina antes de las ocho de la noche, a menos que tuviera una obligación social. Esto último era muy raro durante el tiempo de guerra.

Ellos también sabían que usualmente él tomaba un paseo al final de la mañana cuando la primera taza de café empezaba a perder efecto. Eso era con lo que ellos estaban contando.


Roy Mustang tomó una bocanada de aire y suspiró. Recordaba el tiempo cuando el aire en Ciudad Central no olía a humo, y a polvo, y a depresión general. Por supuesto, él había sido mucho más joven en ese entonces. Todos lo habían sido. Divertido lo que unos cuantos años podían hacer de uno.

Aún así, la caminata era bastante agradable. La costumbre había empezado cuando un día se habían quedado sin café justo antes de su segunda taza. Luego de que Hawkeye lo había contenido de chamuscar al desventurado pequeño oficial encargado de las provisiones, él había salido aparatosamente hacia el café más cercano. Sorprendentemente, había sido un día muy bonito, y en su camino de regreso del café se había dado cuenta de que la actividad física de la caminata lo había despertado más que el café en sí. Y siendo un hombre organizado, en ese mismo instante Roy Mustang había incorporado la caminata diaria en su agenda.

Por supuesto que Hawkeye tenía razón, eso lo hacía vulnerable. Pero él aún seguía siendo el Alquimista de Fuego, y las manos enterradas en los bolsillos de su abrigo estaban enguantadas. Él estaría bien. No había ni una nube en el cielo. Y después de todo, él sabía que alguien de su personal debía de estarlo siguiendo, cuidándole las espaldas. No que él les hacía notar que lo sabía, claro está. Se detuvo en una esquina, luego volteó deliberadamente en dirección a la estación de trenes.

Tenía que admitir que tenía un motivo oculto para caminar en esa dirección. Él esperaba toparse con Alphonse Elric. Los Elrics habían sido muy considerados al enviarle tarjetas conmemorativas, generalmente con una foto actualizada de la familia dentro del sobre, por lo que estaba seguro de reconocer a Alphonse, a pesar de que el muchacho ya se había convertido en un hombre. Más alto y un poco más ancho de lo que Edward hubiese sido, con la cara redondeada como las antiguas fotografías que había visto de Trisha Elric, Alphonse era Tierra en donde Edward había sido Metal. Él se preguntaba despreocupadamente si Edwina se parecería a su padre o a su tío.

Perdido en sus pensamientos, estuvo a punto de chocarse con un soldado que pasaba por ahí. Y eso mismo le pareció bastante curioso, dado que la mayoría de soldados evitaban a los oficiales, especialmente los 'muy bien conocidos, y llamativos Generales-Mayores-quienes-a-su-vez-eran-Alquimistas-Estatales'. Resultaba todavía más extraño el hecho de que el hombre no se había disculpado por el casi-atropello, sino que en vez de eso había sacado una mano de detrás de su abrigo. Los dedos de Roy chasquearon dentro de su bolsillo y de pronto sus manos estaban libres, habiendo simplemente quemado su camino fuera de su abrigo cuando la conveniencia le ganó a la idea de arruinar otro uniforme. El hombre sonrió – y se salió del camino justo cuando un cubetazo de agua venía cayendo desde una ventana que se encontraba justo arriba de Roy, seguido de inmediato por la propia cubeta. Roy se las arregló para evitar esta última, pero lo anterior había empapado completamente sus guantes. Haciendo una mueca de disgusto ante su propio descuido, el General se quitó los guantes al tiempo que se agachaba y rodaba hasta colocarse detrás de un carrito expendedor.

Por lo que él podía ver, había por lo menos cuatro de ellos, tomó nota, evaluando la situación. Él esperaba que haya sido el turno de Hawkeye de seguirlo; ella fácilmente podía despachar al menos a dos de ellos, o probablemente a todos ellos, dependiendo de cuán molesta se encontrara por el retraso en los reportes. Los peatones estaban gritando y zambulléndose para cubrirse cuando sus casi asesinos abrieron fuego con…mierda, estaban usando pistolas de aire. No había chispas que él pudiera utilizar. Esos chicos se habían preparado, lo cual, suponía, era vagamente halagador, pero nada útil en este instante. Ahora ¿en dónde estaba la tiza que sabía siempre llevaba consigo? Las lavanderías siempre estaban detrás suyo debido al desastre que se hacía en sus bolsillos.

"¡General!" le llegó una voz horrorizada detrás suyo. Él se volteó sorprendido cuando un joven con el cabello color arena se arrojó al suelo poniéndose a su costado en medio de una lluvia de astillas.

"¡Alphonse!..¿Qué estás haciendo?"

"Um…¿presentándome para el servicio?" ofreció mansamente, los ojos agrandándose mientras observaba cómo rápidamente se desintegraba su escondite. "Cuatro ¿verdad?"

"Eso creo."

Alphonse sonrió, y por un momento se pareció muchísimo a otro Elric. "¿Eso es todo? Okay, aquí va," y juntó sus manos, luego las tocó ligeramente contra el suelo. Roy sonrió para sus adentros – el menor de los hermanos Elric nunca se había librado de toda esa teatrera de la técnica de Acero. Él pudo sentir el retumbar de la energía alquímica precipitándose a través de la tierra, seguido por gritos ahogados. Ambos se levantaron, sacudiéndose el polvo, y caminaron para ver el trabajo de Alphonse. Roy puso una mano en su mentón, considerando.

"No está mal."

"La meta de un Elric es complacer."

Roy se puso a reír. "Dudo que tu hermano hubiera estado de acuerdo con eso. Es bueno verte, Alphonse. Se te extrañó." El joven agachó su cabeza tímidamente justo al momento en que Havoc llegaba corriendo por la esquina.

"¿Qué fue eso?.. ¡General!.. ¿Está usted bien?" Se sobresaltó con los ojos abiertos de par en par ante las manos de piedra que retenían a los atacantes que no paraban de maldecir en ese momento, luego empezó a retorcer las manos mientras Roy y Alphonse observaban fascinados. "Oh, la capitán de seguro va a matarme, se suponía que yo iba a cuidarle las espaldas, esa muchacha debió haber sido una distracción deliberada…."

Roy elevó una ceja desalentadoramente. Y estaba abriendo su boca cuando Havoc aulló y buscó su revólver. "¡Demonios!.. ¡General, agáchese!" Por el rabillo del ojo, él vio la imagen borrosa de algo que se movía y reconoció el destello del rayo de sol sobre el cañón de un revólver.

Entonces habían sido cinco después de todo. Cerró los ojos y esperó con ansias que el que iba a disparar no sea un francotirador. Al estaba empezando a juntar sus manos, pero sabía que no habría tiempo.

Sin embargo, en vez del disparo que esperaba oír – y por lo tanto sentir – él oyó un susurro como el de una cuchilla cortando el aire y luego un grito ahogado. Sus ojos se abrieron de improviso, y se apartó cuando un chorro carmesí afloró de la frente del tirador. Cuando el hombre cayó al suelo, un destello de sol brilló desde la estrella de metal que se había incrustado entre sus cejas. Nadie se movió por un momento. Luego una divertida voz rompió el silencio. "Tienes todo un club de fans ¿eh, Mustang?"

Roy se sobresaltó. Esa voz ronca le había sonado…familiar.

Una figura encapuchada saltó desde donde estaba posada sobre un tubo de desagüe de dos pisos de alto, aterrizando suavemente al costado de Alphonse, quien se volteó pero no pareció sorprendido. "Auric…" dijo el joven, un tono de advertencia en su voz, "Todavía no has sido… presentado apropiadamente al General."

"Qué puedo decir," contestó Roy delicadamente, recuperándose. "Ser tan popular a veces es toda una carga. Y tú tienes un muy buen brazo."

Ante eso Alphonse se atragantó, por alguna razón. El misterioso hombre se encogió de hombros bajo su desgastada capa llena de manchas. "Eso tenlo por seguro. Sin embargo debo de haber estado más cansado de lo que pensaba."

"¿Y eso por qué?" Roy mordió el anzuelo para ver hacia dónde lo llevaría esto.

"Primero: Acabo de salvar tu trasero sin haber negociado un contrato firmado. Y segundo: Le estaba apuntando a su garganta." Al lo estaba mirando, Auric lo sabía, pero él no quería encontrarse con esos ojos grises. Él sabía lo que vería. Shock, y dolor, y horror de que Auric acabara de asesinar, así de fácil y sin siquiera dudarlo.

A Auric le había tomado un tiempo para acostumbrarse él mismo a ello.

"¿Quién eres? Alphonse ¿cómo lo conoces?" Roy preguntó finalmente, una fría irritación en su voz. Havoc se había acercado y se encontraba parado detrás del hombro de Roy, frunciendo el ceño ante este desconocido elemento en esta ecuación.

Alphonse suspiró. "Um…bueno…usted sabe…."

Una gentil mano en su manga lo detuvo. "¿Deberíamos estar haciendo esto en la calle?" dijo el extraño entre dientes.

Havoc gruñó. "¿Acaso tienes algo que esconder?"

La voz permaneció desconcertadamente serena, pero ahora tenía una definida pizca de irritación. "Todos tenemos algo que esconder, Teniente quien-quiera-que-sea. Y… espere ¿acaso me está llamando enano?"

Havoc estuvo a punto de tragarse su cigarrillo. Roy palideció. Ese salto fuera de toda lógica sólo podía estar asociado a una persona. Alphonse arrugó la cara. "Auric, por favor…." Parecía que en cualquier mundo en el que se encontrara, Edward Elric siempre tendría problemas con la estatura.

"Está bien, pero que conste que estás arruinando mi reputación como espía," fue la irascible queja al tiempo que Auric se subía la capucha y se la colocaba en la espalda mientras sacudía su cabeza, liberando de sus confines la larga cola de caballo. La luz del sol se proyectaba en su cabello, tornándolo un revoltijo de oro mientras unos irritados ojos amarillos de tigre se enfrentaban a la incrédula mirada fija de Roy. "Ahí tienes ¿ya estás contento?"


Nota de la Traductora:

Gracias por apoyar esta traducción, agradezco todas las palabras de ánimo y aliento. No se imaginan mi cara cada vez que leo sus reviews. ¡Ah! si van a dejar reviews anónimos, al menos déjenme su email, me gusta responder sus comentarios.

La capa que lleva Auric es del color de la ropa militar de campaña, es decir, el de manchas de distintas tonalidades de verde. Y es obvia la extrañeza de Roy ya que el uniforme militar de Amestris es de diferente color.

Sólo una cosita. Tanto en ésta como en todas mis demás traducciones, el título de Roy será el del 'Alquimista de Fuego'. Sé que en ciertas versiones subtituladas del anime y en algunas traducciones del manga al español lo llaman 'Alquimista de la Flama' o 'Alquimista de la Llama', e incluso muchos fics también lo denominan así, pero yo ya estoy acostumbrada al del anime en español, cortesía de Animax. Mil gracias a shao-kino por el comentario y a Seika por la información del manga.

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